La banca radical antisistema


Un cliente de mediana edad con nómina domiciliada y capacidad de ahorro. Sin deudas. Hipoteca pagada. Usa casi siempre la banca por Internet y va poco a la oficina aunque la tiene muy cerca de su casa. Tiene un problema: quiere mandar un dinero al Reino Unido y necesita asesoramiento. ¿Es mejor una transferencia? ¿Es mejor sacar en un cajero allí mismo? ¿Es mejor pedir las libras en España y llevarlas? A tal efecto se dirige a dos sucursales de dos bancos diferentes. En la primera entidad no le saben atender en ventanilla y le pasan con una gestora. La gestora está muy ocupada haciendo gestión comercial y cumpliendo los objetivos que le han puesto. Tras media hora de espera -nuestro protagonista ha tenido que salirse del trabajo- se va de la oficina sin asesoramiento.
Después acude a otra entidad. En esa otra entidad pregunta lo mismo. Tampoco le saben aclarar el tema pero aprovecha para preguntar cuándo le vence un seguro de la casa. Ante la pregunta que usa la palabra mágica (seguro) el empleado se empeña en facilitarle una simulación para el seguro de su coche. Seguro por el que no había preguntado.
Nuestro protagonista vuelve a casa sin nada claro y tiene que investigar en Internet cuáles son sus mejores condiciones para hacer el acto financiero que quería realizar.

Esta es nuestra realidad. El desvío de foco -como lo llaman ahora- es de tal magnitud que tiene consecuencias sociales. Abandonamos la banca tradicional pero también la calidad de servicio. Zapatero a tus cordones se podría decir. Hace tanto tiempo que no arreglamos zapatos que ya parece que no seamos zapateros.

Abandonamos lo micro y vamos a lo macro. El Banco Central Europeo baja los tipos de interés y obliga a pagar por sus depósitos, facilita liquidez. Ya no sabe lo que hacer para romper la rebeldía de los bancos a la hora de facilitar crédito. La resaca del efecto rebaño es tan grande que Europa -especialmente el sur- tiene un problema muy serio. La contracción del crédito es ahora más psicológica que otra cosa. La coartada de la falta de demanda solvente es inconsistente. No hay que mirar más que las tablas de concesión de ICO para saber que la política de cada entidad es la que determina la concesión.
En estos momento la banca es el elemento más radical y antisistema de la zona euro porque es el elemento central que impide la recuperación económica con potencia. La creación de empleo depende ahora mismo de que la banca haga su trabajo: asignar de manera eficiente el crédito a las mejores unidades de inversión. No vale que fluya el crédito en general. Eso ya lo hicimos y muy mal por cierto. Vale que fluya de manera eficiente. Que hagamos nuestra función económica y social. Encontrar a los mejores inversores para que el dinero revierta en empleo y competitividad.
El Banco Central Europeo exige que volvamos a hacer nuestro trabajo. Los clientes nos piden que hagamos nuestro trabajo ¿Quién está dando las órdenes para que eso no ocurra? 

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