La religión de la manzana

Las coincidencias suelen coincidir por algo. La expulsión de Adán y Eva del paraíso que dio sentido a la teoría del pecado original fue por morder una manzana. La manzana fue el símbolo de la tentación,  pero especialmente de esa voracidad humana por la avaricia y el placer sin límite.

Hoy empieza a venderse el Iphone 6 en España. Y miles de personas hacen cola desde anoche para tenerlo. La religión de la manzana sigue viva. Todavía recuerdo los primeros móviles y la actitud de censura social que los acompañó. Aquel que tenía un móvil era o bien un esclavo de su trabajo o bien un snob. Por eso los regalaban con casi cualquier cosa. Te regalaban la caña para después venderte el pescado. Fue el primer paso de una mística social de creación de necesidades propia del alquimismo publicitario. No hace ni dos días que una persona no le dio mi móvil a otra porque no sabía si era mi móvil personal o profesional. Dio por supuesto que yo tenía dos móviles porque en mi trabajo todos los tienen. 

Sin embargo, ahora el móvil es un símbolo de categoría social. Y eso la religión de la manzana lo ha sublimado. Los seguidores de esa marca mantienen un fanatismo y una veneración que dificilmente alcanzará cualquier otra. Es la diferenciación lo que da sentido a todo eso. Es la posibilidad de decir "yo tengo un Iphone6". Yo soy de esas personas que lo tienen. 

Yo soy usuario intensivo de tecnología, hago vídeo, fotografía, composición, diseño, bloggeo, twitteo... Es decir que mis necesidades de uso tecnológico son avanzadas. Y cualquiera de los dispositivos actuales me da el servicio suficiente para cualquiera de esas cosas. Por cuestiones académicas tuve que hacer un trabajo sobre el Iphone y es evidente que es un móvil de alta gama y prestaciones. La cuestión es si eso es suficiente para una diferenciación tan alta como para crear ese fanatismo. Mi impresión es que no, que es la diferenciación, la categorización social, la especificidad y el sentirse miembro de algo místico. La empresa más mística creada nunca que incluye mártires y profetas con sus propios evangelios -publicados por cierto-. También por tanto hay peregrinaciones, pecados, altares e iglesias (no hay más que ir a sus tiendas). 

En el fondo Eva le propuso a Adan formar parte de un club de élite, de una categoría concreta, de un secreto, de una mística, de un mundo aparte que flota por encima del resto. El de aquellos que comían manzanas del árbol prohibido. Y la religión de la manzana les propone algo parecido. Solo que aquí nadie les expulsa del paraíso. Supongo que porque ya estamos en una especie de infierno de vanidad donde la gente es capaz de trabajar un mes para comprarse un móvil. Si Maslow levantara la cabeza y viera que su pirámide se ha invertido en paises "emergente" como la India él mismo pediría salir el paraiso terrenal para irse a otra parte. Pero en la sociedad del placer eterno es muy importante grabar momentos que no viviste porque estabas grabando, fotografiar historias de gente que se fotografia a sí mismo y escuchar música fabricada que nadie compuso con la mejor calidad posible. 

La nueva religión de la manzana es un club exquisito de gente que mete en un móvil todas sus expectativas de representar su ideal de ser. Nunca tanto pudo caber en tan poco. La serpiente sigue hablando. Básicamente porque fuera del paraíso la mano de obra es mucho más barata. 


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