Neomachismo y masculinismo


El radioblog nació para contar historias de otra manera. A la manera de la radio pero a la manera del blog. Y el blog tiene un imperativo íntimo. Hay que poner de uno mismo, hay que poner de lo propio, hay que desnudarse. Las noticias más importantes están en tu casa, en tu familia, en tu mundo más cercano. Son también las de la tele, la radio, los periódicos pero hay que ponerse las gafas de cerca.

Creo que entre las pocas personas a las que no he levantado todavía la cortina radiofónica está mi hermana.

La loteria generocional es un sorteo sin papeletas doble. Por un lado de generación. Por ejemplo, mi hermana llegó un pelin más tarde que yo al mercado inmobiliario y cuando llegó todo era carísimo. Llegó tarde a un endeudamiento razonable. Por otro lado de género, mi hermana es mujer. Estudió Psicología, después dos masters, uno en recursos humanos y otro educativo.

¿Por qué les cuento esta historia? Mónica Oriol es una representante de los empresarios españoles que hace poco dibujaba la "maternidad" como "el problema". Y ayer leí una noticia en la que Facebook y Google van a financiar las congelaciones de óvulos de sus empleadas. Y yo además por deformación profesional sé como se las gastan las empresas con estas cosas de la maternidad.

Hace años hicimos una encuesta en La Caixa entre las empleadas. Me sorprendió que muy pocas chicas se sentían discriminadas en ningún sentido. Habían estudiado lo que habían querido, habían hecho la vida que habían elegido.... Eso sí, el resultado cambiaba drásticamente con las que habían sido madres. Las madres sí que sentían mecanismos de discriminación en sus carreras profesionales.
El neomachismo es sutil y sabe como ordenar estrategías de dominación. Ahora el sistema patriarcal se esconde tras la estigmatización de la maternidad.

Y vuelvo por donde solía. Mi hermana ya tuvo que cuestionarse el concepto de éxito profesional cuando le pedían jornadas de sol a sol en una conocida ETT. Entonces fue por pura salud. Un concepto que definitivamente creo que ha asentado con el nacimiento de Pau y Neus. Esta vez por pura resiliencia. Ahora tiene un trabajo que la hace feliz pero dificilmente permitiría llevar adelante una familia si su marido cobrara exactamente lo mismo. Un trabajo que le permite ser lo que ha decidido ser sin desequilibrios.

Lo que nunca sabremos ustedes y yo es cuanto influyó en su decisión de estudiar Psicología el peso del rol asistencialista que solía ser asignado a las mujeres universitarias de los noventa. Lo que le llevó a un sector de alto paro y precarización. Mi hermana ha sacado las mismas buenas notas que yo siempre a lo que hay que añadir una inteligencia emocional superior. Seguramente en uno de los dos masters podría ofrecer a la sociedad mucho más de lo que ofrece. Pero el neomachismo ofrece pocas vías de escape. Para la señora Mónica Oriol mi hermana tiene "un problema" o dos diría yo. Se llaman Pau y Neus, sus hijos, mis sobrinos y los nietos de mis padres.

El otro día vendió su piso. El piso de soltera que se compró con aquella instrucción de vida de nuestro padre de ser independientes y la traducción inmobiliaria de la época que era la propiedad. Y me contaba como se le habían difuminado los dos signos de "éxito" más tangibles de aquella estudiante de psicología. El piso y una indeterminada y -seguramente- idealizada carrera profesional. Desorientación de valores que pocos hombres hemos tenido que afrontar.

Dijo un profesor de epidemiología que la especie humana morirá de estupidez y no de ébola, como demuestra nuestra actualidad diaria. Y es la estupidez la que nos lleva por el camino machista.
Y somos los hombres los que ya tenemos que abandonar la visión cómoda desde la barrera. Y no por justicia o solidaridad estricta sino también porque nos irá mejor con una  sociedad más igualitaria.

Semánticamente el equivalente de machismo es hembrismo. Semánticamente lo idéntico a feminismo debería ser masculinismo. Una nueva visión de la masculinidad y el igualitarismo. Las batallas que ahora libran las mujeres casi en solitario son nuestras batallas. Y las tenemos que librar desde nuestra perspectiva igualitaria masculina. Quizá sea diferente pero intentando llegar a nuevos puntos de destino que superen los actuales.
Porque llega un momento en que el machismo pesa tanto como se esconde y ellas solas no lo van a levantar. Y no hay que hacerlo por ningún ente abstracto ni por ninguna teoría. Hay que hacerlo por tu hermana, por tu hija, por tu nieta o por tu sobrina pero con la misma razón.... por ti mismo.

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