Tarjetas A, tarjetas B y tarjetas rojas

Mejor esperar a que baje la espuma para subirse a la ola. Desde que existen las redes sociales el aforismo "el que pega primero pega dos veces" no es tan verdad como solía. Lo cierto es que las "oleadas" de Twitter son cada vez más un problema mediático a resolver. 

Esta semana le ha tocado al sindicalismo bancario, el que le ha tocado pasar por el pelotón de fusilamiento que se monta desde el inicio de la crisis cuando algo huele a malgastar dinero. Esas dinámicas lapidatorias se han fomentado desde la izquierda así que ahora no es momento de quejarse sino de explicar.

Como siempre Twitter y la prensa en general (algún día habrá que revisar el paradigma de la brevedad en Internet donde no hay límite de maquetación) esconde los matices y la pedagogía.

Los sindicatos estaban presentes en los Consejos de Administración. Ahí surge la primera pregunta ¿por qué? Pues porque en banca las plantillas tienen estudios superiores y tienen una visión alternativa de la empresa y de como afrontar el negocio y especialmente la "función social". La función social de un maestro es enseñar, la función social de un médico es curar, la función social de un banco es canalizar con eficiencia el ahorro y el crédito hacia las mejores unidades de gasto. O sea, prestar el dinero a quien mejor lo va a utilizar y remunerar bien a quien lo ahorra. Los sindicatos estan en los Consejos de Administración lógicamente también para controlar esos consejos desde el punto de vista laboral. Por si alguien no lo sabe, en banca se hacen miles de horas extras que nadie paga ni cobra. Un fraude a la seguridad social como un piano que todo el mundo parece consentir. La mejor manera de resolver problemas de las plantillas es ir al Consejo de Administración y plantear allí los problemas. El sindicato intenta influir en todas partes y el Consejo de Administración es el mejor lugar para hacerlo.

Una vez estás presente de pleno derecho en el Consejo de Administración (en otros países es lo más frecuente y además ayuda a la supervivencia y viabilidad de la empresa) te surge un interrogante. En los Consejos de Administración de todas las empresas del mundo se cobra por decidir, preparar la decisión y asumir responsabilidades incluso penales. Sí. Así es. La gente que va al Consejo tiene una alta reponsabilidad. Otra cosa es que hayan puesto a cualquiera pero de inicio un consejero es una persona que se tiene que estudiar muy bien los temas y por ello recibe unas dietas y un sueldo. Un trabajo, un salario.

Siguiente pantallas. ¿Y qué hacen los sindicatos con ese dinero (alto) que se paga a los miembros del Consejo? Pues en principio debería revertir en el trabajo sindical. En banca el trabajo sindical tiene dos complicaciones: la primera que las plantillas son muy conservadoras ideológicamente y la segunda que los centros están muy dispersos así que hay que cogerse coche para ir a verlos. Y eso, cuesta dinero. La única comunicación posible entre centros dispersos se llaman hojas sindicales que llegan por correo interno y eso costaba dinero en la época que nos ocupa. Ahora no porque llega por correo electrónico. Y reunir a personas y delegados que viven a cientos de kilómetros también cuesta dinero. Aunque hagas pocas reuniones. En definitiva, ser delegado sindical en banca no tiene que incluir ningún sobresueldo pero tampoco ningún gasto extra.

Siguiente pantalla. ¿Cómo se pagan esas dietas, manutenciones, hoteles, reuniones e informes que un consejero de administración necesita? Pues tenemos tres métodos. Primer método: el reembolso. El consejero (sindical) paga lo que necesita y el banco le reembolsa el dinero. Si necesitas un informe de un auditor externo para contrarestar las "omisiones o falsedades" de una contabilidad ese profesional cobra y hay que pagarle. Segundo método: Se paga una cantidad fija o subvención y allá se apañe el consejero-sindical con sus gastos. Tercer método o método mixto. Se le da una tarjeta con un límite de crédito. De esta manera se controla absolutamente cada gasto por ordenador. El auditor que debe controlar la tarjeta ve donde se ha hecho el gasto, la cantidad y la finalidad de forma inmediata. Cuando hacemos la declaración de hacienda de hecho aparecen unos cuadritos donde están las dietas (algunas exentas) etc... es decir que es un mecanismo de remuneración previsto en instituciones públicas, privadas, empresas y asociaciones sin ánimo de lucro.

Y hasta aquí nada ilegal ni amoral. Muchos comerciales llevan tarjeta de la empresa precisamente para controlar en qué se gastan el dinero. Es una praxis empresarial habitual. Lo digo por todos los comentarios que se están haciendo sobre tener tarjetas en general. Tener tarjetas A de la empresa es incluso bueno porque permite mucho más control que la donación en efectivo para gastos.

Entonces ¿donde está el problema de las tarjetas de Bankia? Pues fácil, por un lado en las cantidades asignadas que son vergonzantes. Pero especialmente porque no se declaraban como lo que eran. Que eran opacas. Y que no se controlaba su uso ni sus finalidades y que igual servían para un roto que para un descosido. Eso sí es moralmente reprobable en una entidad que fue a la quiebra y que nos ha costado un dineral y dice bastante de sus directivos y de como llevaban las dos cajas de ahorros que conforman Bankia. La falta de control y la falta de vergüenza de quienes gastaban defraudando.

Pero todo lo demás, estar en un Consejo, cobrar del banco por estar y tener una tarjeta A, no parece que sea ningún motivo de ir al paredón. Que el Pisuerga pase por Valladolid no quiere decir que pasen todos los rios.

El problema no era tener una tarjeta A sino tener una Tarjeta B. Y ya de paso tener alguna tarjeta roja a muchas personas que se suben con la tablet a las olas olvidando los matices. 

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