¿Como funcionan los submarinos amarillos en banca?

Los sindicatos amarillos son casi intrínsecos al sindicalismo desde sus inicios. Una sociedad plural debe dar cabida a todas las orientaciones ideológicas (ideología = cosmovisión) y los sindicatos amarillos cumplen funciones esenciales dentro de cada empresa para dar cabida a la docilidad existente. Su existencia es antitética. Por un lado parecen lógicos para representar la afinidad de intereses entre algunos trabajadores y la dirección de la empresa al surgir las sociedades anónimas y limitadas que definen de otra manera la propiedad de la empresa. Y por otra parecen ilógicos al no surgir para defender intereses de los asalariados.
Más allá de su concepto, existen y algunos incluso crecen por lo que resulta interesante analizar cómo se componen y cómo se reproducen, cómo sobreviven y como actúan y cuales son las claves de los éxitos de los submarinos amarillos que cruzan los mares de la banca. Invisibles salvo su parte de arriba como un iceberg y preparados para disparar en cualquier momento o sumergirse y olvidarse de los problemas tan pronto como las cosas se ponen chungas.



¿Cómo funciona un submarino amarillo en banca?


  • Parte de una concepción familiar de la empresa. Eso quiere decir que sus vínculos internos, su comunidad de intereses, no es ideológica sino humana. Su elemento común es la ausencia de pegamento ideológico. Así se presentan y así funcionan. Como funcionaria una familia, intentando esconder el conflicto de ideas e intereses. Eso es posible gracias a la apología de la empresa como imaginario familiar. Una familia permanece unida ante la adversidad. Una familia se crece y se ayuda ante el ataque externo. Una familia es una unidad de intereses comunes que debe respetarse incluso en caso de conflicto interno. Así es curioso observar como ante conflictos entre los propios miembros del sindicato amarillo no se atribuyen culpas al propio sindicato ni a la empresa sino que se individualizan las culpas en personas mientras se desvincula al sindicato. Así el amarillo siempre sale indemne. En ese sentido recuerda a los lazos entre la policia y la mafia. Existe contraposición teórica pero existen lazos constantes y puentes entre ellos. En banca esta concepción familiar es muy aceptada ya que la mayor parte de los trabajadores de los últimos veinte años vienen de facultades de económicas que en España básicamente se dedican a hacer apología de la empresa como unidad de pensamiento y de producción. Una comunidad interna de producción destinada a luchar en una selva externa llamada mercado donde se encuentra sola y sus empleados son su única ayuda. Todos los esfuerzos de esa empresa se dedican a que esa concepción de grupo aislado sea usada en beneficio propio. 
  • La captación y la cooptación también surgen de un vínculo humano. Es coherente con lo anterior. Si los lazos que nos unen son humanos y no ideológicos la captación derivará de la creación de un vínculo humano. Así que usaran las redes de la empresa como asociaciones de empleados, fiestas, comidas, almuerzos, deportes, guarderías, colegios, etc... para instalar el virus de la proximidad. Otra manera de hacerlo es sesgar el conflicto y ayudar en algo profesional (préstamos, maternidades... ). El sindicalismo de servicio es una parte del sindicalismo. En el sindicalismo amarillo es el único sindicalismo. Para ellos usará prescriptores o iniciadores. Se presentaran ausentes de conflicto (yo no soy sindicalista, soy tu amigo) y establecerá lazos de cualquier tipo excepto conflictuales empresa-trabajador. 
  • Uso del prestigio. Siendo afines a los intereses de la empresa usaran el vector prestigio-conflicto para separar a la plantilla. El sindicalismo rojo es conflictual porque el centro de trabajo es conflictual sociológicamente por definición. El sindicalismo amarillo esconde el conflicto o lo instala en los demás mientras que intenta unirse el prestigio interno. De ahí surgen los habituales comentarios de "para ascender es mejor...". Cuando se sacan los números reales eso es falso ya que aquellas personas que adoptan actitudes responsables en tema sindical suelen ser muy responsables en todos sus ámbitos y acaban por ocupar los puestos de responsabilidad en la empresa. Esa es la norma general aunque el liberalismo se ocupe de subrayar los casos exteemos. La marca amarilla siempre se presenta como aconflictual así se entiende fácilmente que la banca sea un espacio de actuación preferente para los amarillos. 
  • Independientes. Siendo el sindicato amarillo un sindicato que esconde el conflicto y que no desea tener vínculos ideológicos es lógico que sea una negación de la realidad. Es la antítesis de un sindicato. Para esconder esa realidad construyen un concepto vago y difuso llamado independencia. Siempre se presentan como independientes, sin embargo, no explican respecto a quien y cuando lo hacen señalan al exterior de la empresa. Son independientes del exterior de la empresa pero son dependientes internamente a la empresa. La independencia suele ser el valor preponderante en la estrategia. La creación de un ente "independiente" en la mente de la plantilla implica una correspondencia: los otros deben ser dependientes de alguién o de algo. Una vez más se subraya el valor del aislamiento empresarial como valor positivo en lugar de negativo (curioso como mínimo). Y la praxis diaria de la banca (retos, ventas, quejas.. ) facilita ese esquema de pensamiento. Hay un enjambre exterior de empresas y clientes que nos ataca. Nuestro lugar de confort es la empresa que nos paga. Es la madre y el padre que nos ayuda. De nuevo se esconde que dentro de la empresa también hay diversos conflictos latentes. Pero la palabra conflicto es fea. Los amarillos la detestan. 
  • A partir de ahí el resto son consecuencias de lo anterior. Si conceptualmente no son un sindicato pero se llaman sindicato su única posibilidad de parecerlo se refiere a dar una mano de pintura (incluso roja en algunos cosas) y una marca de protesta de baja intensidad que nunca cuestione el meollo de la cuestión. El sindicato amarillo es la correa de transmisión para atemperar los esfuerzos (es un momento dificil para la empresa) y sobre todo el sindicalismo amarillo suele ser presentista. Vive instalado en una falta de memoria y una falta de proyecto. La memoria solamente es nostálgica (no existe la lealtad a los principios) y el proyecto es incierto (lo que diga la dirección y luego ya diremos algo). Instalados en el presente la adaptación de resiliencia (las cosas son así esto es lo que hay, tenemos que acostumbrarnos... ) es el único camino. También es frecuente copiar el producto. El sindicato amarillo no tiene creativos sindicalista porque no asume ninguna tradición de gestionar el conflicto. Por lo tanto necesita copiar conductas y gestionar los nuevos conflictos cuando se han consolidado. Lo normal es que copie las de sindicalismo de servicio de manera descarada. El sindicalismo amarillo presenta una oferta low cost que une tres productos: seguro de " por si me pasa algo" + asesoramiento de normativa laboral + cadena de favores por un precio más reducido. El resto del sindicalismo no le interesa o le interesa relativamente. 
  • Esto que quede entre nosotros. Lógicamente esconder el conflicto significa gestionarlo en privado y nunca sacarlo a la esfera pública. Eso en banca es muy valorado. De hecho enseguida te sacan a pasear la elegancia, el estilo, los modos, las maneras. Es su manera de decir que en público es obsceno hablar de determinadas cosas porque suponen evidenciar un conflicto duro sobre la salud mental de los trabajadores de banca por ejemplo. El amarillismo intenta dejarlo todo en privado, los acosos, las sanciones... y por eso hará poca comunicación o una comunicación de perfil bajo, superficial y muy centrada temáticamente en unirse al prestigio y no al conflicto. 
  • La comunicación del amarillo se centrará en buscar el target medio de dirección. Cualquier empleado de banca ha deseado o desea en algún momento estar en ese estamento por lo que manejar la agenda de temas que le preocupan a un director en las hojas públicas es unirse al prestigio de ese estamento. Sus hojas suelen afirmar sobre normativa laboral (recordatorios varios) o sobre organización del trabajo. Este es un grave error del sindicalismo rojo ya que es un yacimiento de influencia tremendo que se regala casi totalmente a los amarillos. Los amarillos hablan de campañas, retos, cursos..desde un punto de vista muy profesional y menos laboral es decir, se suben a la agenda temática de la dirección de la empresa. Hablan sobre lo que quieren que se hable aunque sea mal. Pero ningún tema que no sea de negocio llega a aparecer de manera contudente o reiterada más allá de las peticiones de respeto lógicas y a veces inaplazables. 
  • Visión de parte. El sindicalismo amarillo surge para dividir las plantillas. Es lógico pues que mantenga una posición de parte y nunca de todo. Representa a sus afiliados y no a toda la plantilla. Por tanto, no asumirá funciones de control genérico como seguimiento de listados, promociones, sustituciones, nombramientos..... etc. Hará algo de todo eso siempre y cuando haya una llamada previa del afiliado. Nunca lo hará por voluntad propia. Si fuera por los amarillos nadie controlaria nada salvo que el propio empleado sobre sí mismo. 
  • El coche escoba de los enfadados. Si abandonas la totalización tu estrategia es más sencilla. Una vez garantizadas determinadas condiciones (otros firman los pactos) puedo dedicarme a criticar el pacto. Eso me permite que las quejas por el pacto vengan hacía mi mientras los beneficios del pacto resultan invisibles porque pasan a engrosa la normativa laboral que el amarillismo también explica con devoción. Los amarillos son una especie de coche escoba de descontentos; curiosamente socializan beneficios mientras privatizan pérdidas a su favor. 
  • Sus efectivos, sus visitas y su comunicación responderán a este perfil bajo de vínculo humano. Conversaciones sobre cuestiones ajenas a lo laboral (visita light sin contenido conflictual), comidas, almuerzos eternos, cafés, llamadas... Todo sin entrar a ningún tema espinoso más que de manera reactiva (no hay creación de agenda o pedagogía sindical por ejemplo). Si el representado o representada pide ayuda se le ayuda ¿Cómo? Siendo congruentes con la versión de parte, te ayudamos a ti aunque jodamos a otro. Ese otro siempre será invisible porque el otro es abstracto. Desaparece la visión colectiva y se subraya la individual. Muy acorde con los tiempos. Pongo el ejemplo de la movilidad geográfica, ayudar a alguien mediante algún truco significa que otra persona deberá marcharse. Como visión colectiva el sindicalista debería ser muy escrupuloso con ese tema porque ese otro puede ser cualquiera. Los amarillos simplemente favorecen. 
  • Reactividad. El protocolo amarillo solamente se activa cuando algun representado necesita algo. Mientras tanto la inercia domina la situación. No suele haber innovación porque nadie pretende descubrir nuevos espacios. Gestionan los existentes y tapan los nuevos conflictos. Para ello generan una estructura paralela a la empresa. Se nutren de buenos comerciales que usan el marqueting básico al que están acostumbrados todos los empleados de banca. Ofrecen un producto pegado a la marca de la empresa presuntamente prestigioso, aconflictual, con un seguro de asistencia laboral y a la mitad de precio. Esa estructura se entremezcla con la dirección en una espiral de favores (recordemos que sus vínculos son humanos) que alguien te hará en algún despacho. Todo ello cuadra con los valores potenciados en la empresa. Nada a favor de corriente. Surfea en la mejor ola. Mientras tanto el sindicalismo rojo se situa contracultural. Colectivo frente a individualizado, activo frente a pasivo, conflictual frente a negacionista, crítico frente a cómodo. Es muy dificil luchar así. 

Supongo que este post será leído básicamente por sindicalistas rojos. Una de las características de los sindicalistas amarillos es que no leen mucho y también que nunca se autoconceptúan así. Nadie cree ser amarillo de la misma manera que todo el mundo habla ingles medio. Nadie quiere poner luz a su zona ciega. Así que la reflexión final sería ¿cuánto amarillismo estamos asumiendo en los sindicatos de clase? ¿Cuántos valores de los amarillos estamos asumiendo? ¿Cuánto amarillo tenemos ya ingerido? ¿Cuántos troyanos tenemos dentro? No hace ni una semana que leía en una comunicación de un sindicato rojo la expresión "Sé egoisa, piensa en ti mismo" para reclamar el voto. Yo solamente recordaría un viejo proverbio de estrategia ideológica. Si quieres ganarle a Rafa Nadal, procura no jugar al tenis. 

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