Manual de supervivencia para clientes de banca en diez pasos

La educación financiera en España es muy pobre. Una gran responsabilidad es de los bancos que apenas dedican recursos a esa cultura financiera. Ese requerimiento es quizá en la coyuntura actual imprescindible. Básicamente porque le conviene a los propios bancos. El olipolio ya constituido de facto permite a los bancos avanzar en nuevas praxis comerciales como el asesoramiento y retroceder en otras más operativas y sustituibles por canales tecnológicos. La tecnología ha llegado para quedarse pero la pedagogía hace tiempo que brilla por su ausencia. Los bancos podrían dedicar recursos a explicar los cambios que están introduciendo pero como siempre lo dejan todo sobre las espaldas de las plantillas.

Este post pretende reunir una serie de consejos básicos para sobrevivir como cliente en el nuevo habitat bancario tal y como se están poniendo las cosas. Hay que cambiar el "chip" nunca mejor dicho. La banca ya no es lo que era ni lo será. Ahí van unos cuantos consejos.


  1. El banco de la esquina desaparece. Los bancos van a abandonar puntos de venta. Los pueblos pequeños y los barrios menos pudientes no generan la rentabilidad necesaria. España era un oasis de frugalidad bancaria con tanta oficina y tanto cajero. Eso ya no es posible e irá retrociendo hacia oficinas más grandes y más alejadas de nuestro domicilio. En breve habrá que asumir que el banco no estará al lado de casa y que nos desplazaremos menos y solamente para algunas cosas concretas. 
  2. Entrar y ser atendido ya no será posible siempre. Los bancos están imponiendo agendas comerciales  a sus plantillas. Eso quiere decir que la mayor parte de los empleados tienen ya unas citas previamente pactadas cada día. Entrar a la sucursal sin cita previa dificultará cada vez más ser atendido inmediatamente. 
  3. Una sola cuenta. La época de las cuentas abiertas para cualquier cosa (Quiniela de los amigos, material escolar de clase, ahorro para las vacaciones...) ha pasado a mejor vida. Centralice todo en una cuenta o dos a lo sumo. Las cuentas bancarias van a ser cada vez más caras. 
  4. Portabilidad bancaria. Acostumbrese a la aparición de una especie de portabilidad bancaria. La fidelidad bancaria recibe poco premios mientras la captación es sistemáticamente sobrepremiada. Es un sistema comercial extraño pero se impone actualmente en los bancos. Le premiaran la captación y la aportación de varios productos (vinculación de cliente) pero al tiempo quizá eso no le compense tanto como cambiar a otro banco donde también le apliquen la vinculación de varios productos y además le premien la llegada. 
  5. Mi banquero de cabecera. Olvídese de ese empleado que lleva diez años en la sucursal y con el que le gusta tratar porque ya tiene confianza. La rotación laboral del banco obliga a los empleados a ir cambiando de sucursal. El ciclo de un empleado de banca en la misma sucursal ha bajado a límites de dos o tres años. 
  6. Pactos win-win. Negocie. La época de clientes con las mismas condiciones también ha pasado a la historia. En banca siempre ha sido posible negociar según la tipología de cliente pero ahora es más posible que nunca. Los mismos bancos segmentan las condiciones de cada cliente para individualizar la relación contractual y tratar a cada cliente según su perfil. Aproveche esa situación para comparar ofertas y afirmar su posición negociadora. 
  7. Aprenda algo de banca. Los conceptos básicos le van a ser muy necesarios para desenvolverse. Los productos financieros se han sofisticado tanto que los controles van por detrás de la misma manera que los controles antidoping van por detrás del doping. Los bancos deberían facilitar sesiones de formación a sus clientes pero parecen poco interesados en hacerlo. La mejor manera de evitar que les coloquen un producto es evaluar su necesidad y sus características. La agresividad comercial bancaria es capaz de colocar de manera masiva casi cualquier producto. 
  8. Aprenda a manejar la banca a distancia. Sin Internet nadie va a poder sobrevivir. Se acabarán las libretas y tendrá que mirar la cuenta en el móvil. Las transferencias son ya de self service y el efectivo circulará por las máquinas. Muchos cajeros ya cuentan el dinero solos tanto para darlo como para ingresarlos. Acostúmbrese a las máquinas y a las pantallas.  La operativa de caja en estos momentos no es rentable para ningún banco por lo que ningún banco la quiere y el que asuma demasiado peso operativo lo pagará en su cuenta de resultados. 
  9. Los servicios se cobran. La actividad tradicional bancaria de coger dinero y prestarlo en estos momentos no permite mantener el negocio por diversas razones. Así pues, cosas que antes que eran gratis se van a cobrar cada vez con más intensidad. Los servicios se pagan en todas las empresas del mundo. Que antes fueran gratis no significa que no tuvieran valor sino que se compensaban con otro tipo de negocio. Otra cosa es el debate sobre el precio de una transferencia pero el servicio tiene un coste y un margen de beneficio para que sea sostenible. Por eso se está cobrando por conceptos que antes no se cobraba. 
  10. Todos son iguales. Efectivamente, tras la desaparición de las Cajas de Ahorro solamente quedan bancos comerciales convencionales. Su naturaleza jurídica y objetivos son iguales, sus prácticas comerciales bastante parecidas. Sin embargo, cada empresa genera una educación en sus plantillas y una cultura empresarial diferente. Son iguales porque el oligopolio les permite cobrar tarifas parecidas pero no son iguales en el servicio que ofrecen. Así pues, busque el servicio que mejor le satisfaga porque el precio y el producto será muy semejante. Busque un banco acorde a su filosofía de vida. 

En los últimos informes educativos se señala que los adolescentes no son capaces de interpretar una factura. Mucho menos de tener conceptos bancarios básicos claros. Ni los bancos ni la administración parecen entusiasmados con la idea de incrementar la cultura financiera y democrática de los ciudadanos. Por eso en España son posibles las ventas de productos como preferentes o deuda subordinada. Los cambios que ya están en marcha harán más rentable ese aumento de cultura financiera para que el negocio se centre en nuevos yacimientos. El problema será que la desigualdad de clientes generará exclusión financiera: sin cultura y sin servicio. Y ese día, volveremos a echar de menos a las Cajas de Ahorro. 

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