Mendicidad inversa


Begoña no era un colegio religioso pero tenía una iglesia dentro. Los días que llovía y no podías salir al patio te quedabas en las escaleras y el patio de la iglesia. Las escaleras tenían una barandilla que servía de tobogán y era la única diversión.

A la iglesía entrábamos poco. Pero había un día al año en el que todos los niños entrábamos. Era por Navidad. Nos decían que lleváramos una bolsa con alimentos no perecederos. Así que yo llegaba a casa y le decía a mi madre que tenía que llevar alimentos para los niños pobres. Nos poníamos en fila con la bosla y al llegar al niño Jesús le dábamos un beso y dejábamos la bolsa.

No es que yo fuera rico. De hecho estamos hablando de una época de España y del Puerto de Sagunto bastante pobre comparada con el resto de Europa. Yo era el hijo de una familia media del Puerto de Sagunto. Mi padre trabajaba en la Fábrica que ya languidecía y años después se desmantelaría. Mi madre... en fin.. yo siempre ponía en el concurso de dibujo que hacía "sus labores" para decir que básicamente se dedicaba a cuidar de mi padre, de mi hermana y de mi. Esas eran sus labores. Era una época del Puerto de Sagunto donde las jeringuillas aparecían en la playa, los yonkis en el sanatorio y pasar por Baladre todavía daba mucho miedo. Los wichiteros quedaban con los de Churruca para pegarse. Pero entonces no había cámaras para grabar la dureza. Y años después todo lo recordamos como más auténtico aunque el mismo recuerdo ya es falso.

Así que yo no era rico y allí estaba sintiéndome el niño más solidario del mundo porque llevaba una bolsa de plástico con arroz, turrón, alubias, lentejas.... no sé qué ponía mi madre... no lo recuerdo.

El sábado pasado se hizo un llamamiento para aportar alimentos a los bancos de alimentos. Y seguramente un montón de gente colaboró pensando lo mismo que pensaba yo de pequeño. Un pequeño gesto, tota pedra fa paret, es lo menos que se puede hacer. Las conciencias individuales están limpias.

Sin embargo, la conciencia colectiva es sucia. La desigualdad en España avanza profundizando en la tragedia. No puedo entender que siga siendo necesario llevar una bolsa de alimentos no perecederos. No puedo entender que los centros de las ciudades se llenen de jóvenes que intentan abordarte por la calle para que dones dinero a una ONG. Hemos privatizado hasta la solidaridad. Celebramos el día de la Constitución justo al lado de la Purísima por algo. A la Constitución solamente le queda la fé. Un Estado Social y Democrático es aquel que procura colectivamente cubrir todas las necesidades de sus habitantes. De los deseos que se ocupe cada uno. Pero de las necesidades nos deberíamos ocupar todos. No cada uno. Todos. Treinta años después me niego a llevar una bolsa de alimento. Y me niego a besar al niño Jesús. Me niego a que hagan programas de televisión donde se hace espectáculo de la mendicidad, de pedir dinero por necesidad. Y me niego a resignarme a un sistema que esclaviza a una parte para pagar los caprichos de los ricos. Me niego a vivir en un país low cost donde muchos pierden todo para que pocos ganen mucho.

No a las bolsas de alimentos, sí a la renta básica. 

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com