No te pagan por pensar

No te pagan por pensar es una de las frases de moda en banca. Es una frase aparentemente asentada sobre los principios de la inteligencia adaptativa o resiliencia que también está muy de moda como concepto. En realidad, es una frase terriblemente nociva para cualquier organización que abandona los principios de inteligencia colectiva y se refugia en una especie de oráculo jerarquizado.

No te pagan por pensar, vende lo que te dicen, ejecuta las órdenes sin rechistar, no digas nada porque no sirve de nada, al final será lo que ellos digan... Todas esas frases forman parte del día a día del trabajador de banca. La estrella de Oriente que sigue todo el mundo es: esto es tan absurdo que lo único lógico es que me paguen todos los meses.



Pero analicemos paso a paso de donde surge y qué significa: no te pagan por pensar.


  1. ¿Si no te pagan por pensar por qué te buscaron con estudios superiores? Básicamente por una razón: querían que fueras ambicioso y que fueras capaz de entender órdenes sofisticadas. No aparece otra opción lógica en el elenco de posibilidades. En las facultades se crean perfiles de competencias pero también emocionales. La ambición es una esperanza permanentemente de futuro y los bancos son excelentes espacios de tráfico de expectativas. Vender un futuro mejor es siempre un producto rentable para el que lo vende. De eso dan fe casi todas las religiones. La ambición permite que trabajes muchas más horas de las que deberías para subir al siguiente peldaño. Es el alimento de las horas negras, esas horas que cada empleado de banca regala a su entidad esperando un futuro mejor.  
  2. Si no te pagan por pensar ¿Quién es el que piensa? La organización de las empresas de banca en el final de la época postindustrial y el inicio de la sociedad en red sigue siendo de carácter industrial. Los bancos se organizan de la misma manera que una fábrica de producción cualquiera donde el diseño de producto es para diseñadores y la cadena de montaje es la red de oficinas que ensambla productos en la mente de los clientes. En este tipo de organización jerarquizada y alienada es muy importante que cada estrato tenga exclusivamente la información que necesita para hacer correctamente su función. Ni un gramo más de información que la imprescindible. De esa manera nadie cuestiona su celda porque desconoce lo que sucede en las demás. La sociedad en red superará todas esas prácticas. Internet democratiza el acceso a la información como valor primordial. La información circula con mayor fluidez. Los bancos no podrán saltar ese obstáculo. 
  3. ¿Por qué ahora no hay que pensar? La negación del pensamiento es una estrategia básicamente defensiva. Cuando una empresa quiere crecer necesariamente tiene que acudir a la creatividad y el talento. No tiene otro remedio. Pero cuando el entorno es hostil surgen fenómenos típicos de la supervivencia. La supervivencia incluye un permanente estado de alerta y ansiedad colectivos que refiere rápidamente a la disciplina. No debe extrañar que la disciplina sea el valor más importante a inculcar a un soldado: nunca hay que cuestionar las órdenes porque es cuestión de vida o muerte. El entorno bancario actual es claramente hóstil (tipos bajos, desaceleración económica, reducción de números de entidades, salidas de profesionales y desconfianza del cliente) por lo tanto las empresas de banca se refugian como lo haría cualquier ser humano en lo conocido, en lo de siempre. Normalmente lo conocido es lo conservador y no hay nada más conservador que el marco referencial del padre estricto (Lakoff "No pienses en un elefante") que controla todo y dirige a la familia. Digamos que se acude a Esparta en lugar de Atenas o al Dios vengativo del Antiguo Testamento frente al Dios Creativo del Nuevo. 
  4. ¿Qué pasa cuando el que piensa se equivoca? Este sería el problema básico del famoso "no te pagan por pensar". Cuánto más reducida es la masa cerebral en una organización más posibilidades tiene de morir repentinamente por un error del oráculo. Las organizaciones más horizontales son más equilibradas porque se sostienen sobre muchos pilares. Dicho de otra manera, si se equivoca un albañil se cae una pared pero si se equivoca el arquitecto se cae la casa entera. La cuestión es que un albañil con experiencia casi siempre sabe cuando hay un arquitecto cagándola, de la misma manera que es fácil saber cuando una pelicula es mala aunque no se sepa dirigir películas. La gestión de la inteligencia colectiva no puede ser simplemente una lluvía de ideas inconexas. En la red de oficinas hay talento, mucho talento, y hay que escucharlo derribando tabiques. La expresión debería ser tan libre como sea posible. Eso sí, escuchando a la gente que habla desde la lealtad y la positividad. En banca se reciben muchas aportaciones celulares pero no se permiten los cuestionamientos transversales. 

No te pagan por pensar es un pensamiento suicida para un colectivo. Eliminar el pensamiento genera rigidez, ansiedad y miedo. Cuando alguien desconoce el sentido de una orden probablemente la ejecutará de manera indebida, a destiempo o de manera desproporcionada. 

En todo caso, me gustaría recalcar que todo esto lo he pensado fuera de horario laboral. Básicamente quiero dejarlo claro porque me gustaría seguir cobrando. Y como no me pagan por pensar. 


















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