El caloret i la dignitat

Todo podría ser una triste metáfora del destino. Las fallas ya tienen marca. Nuestra relaxed cup of cafe con leche in Plaza Mayor es el caloret faller. Un diá nos despertaremos y nos daremos cuenta de que solamente fue una pesadilla. Todo esto no es más que una falla que arderá algún día y se convertirá en ceniza.

Sobre los valencianos hay tópicos como sobre los andaluces o los catalanes. Llevo desde muy joven intentando demostrar que hay otros valencianos. Para mi es importante proyectar una imagen valenciana seria, rigurosa, comprometida y arraigada. Quiero ir por el mundo diciendo que soy valenciano y que eso suponga un cierto orgullo.

Ya no se trata de destrozar una lengua. Ya no se trata de faltarle al respeto al valenciano. Ya no se trata de reírse. Es que se rien de nosotros en la cara y a la espalda. Se trata del final de una época caracterizada por ser el hazmereír de toda España sino de todo el mundo. Se trata de volver a tener un ninot de president. Se trata de que Valencia ahora es la tierra de la luz, de las flores y la corrupción. Cada vez que surge un escándalo de caraduras y golfos tiene un gobernante valenciano metido en el ajo o una trama valenciana. Primero fue el que quería comprar cien gramos de caviar porque no lo vendían. Junto a él estaba el amiguito del alma que acabó persiguiendo gente por la calle. Otras se iban de fiesta de pijamas con su presupuesto municipal. El de las gafas oscuras se reía de los juzgados durante décadas y se meaba en las sedes de Izquierda Unida. El papá pitufo que tiene un hermano que le coge el teléfono a los periodistas y se niega a contestar preguntas pero se divertía intentando comprar téstigos y haciendo caja con la fé religiosa.

Tenemos estadios a medio acabar. Tenemos hemisférics rotos. Tenemos circuitos de Fórmula 1 que hemos pagado a precio de oro. Somos los únicos que no tienen televisión autonómica. Todos los desfalcos pasaban por Valencia o cercanías. No querían poner en el mapa y nos han puesto en el mapa. En el mapa de la vergüenza. Siento vergüenza de ser valenciano ahora mismo. Esta misma semana otra vez. Lo han conseguido. Han conseguido que pasemos vergüenza. Porque esos están ahí porque los votamos.

Cuando estaba viendo la intervención de Rita Barberá no pude dejar de pensar que quizá esto no es más que una falla metáforica de la borrachera del crédito, la bravuconeria del atrevimiento, la chuleria de la supremacía, la ignorancia sublimada. Todo arderá.

En las próximas elecciones autonómicas yo solamente les pido una cosa. Tienen opciones ideológicas útiles suficientes para cumplir mi deseo. El próximo gobierno autonómico lo va a tener muy complicado. Nos han robado mucho dinero. Pero por favor, que no nos roben más la dignidad. 

Cuéntame Reloaded

El transcurso del tiempo no es un mero devenir de una inercia de sucesos encadenados. Hay a quien le pasan cosas y hay quien hace que las cosas pasen.



En los episodios de Cuéntame se nos revela una España evolutiva, una España en movimiento. Pero a diferentes velocidades. Todo sucede poco a poco de manera invisible hasta que se revoluciona y sucede de manera precipitada e incluso angustiosa. Y aunque soy más creyente en el gatopardismo que implica que todo cambio surge para respetar la esencia del estado anterior es indiscutible que hay épocas donde parece que pasa todo y épocas donde parece que no pasa nada.

La época que describe Cuéntame es la época de una España en blanco y negro, después color sepia y finalmente Polaroid. Es una España por modernizar, con bajos índices de alfabetización, con servicios públicos muy por detrás de los países de su entorno, con infraestructuras incipientes. Una España que bajo la dictadura se había situado al margen de sus gobernantes.

A finales de los sesenta y principios de los setenta se gesta una generación formada que asumirá el liderazgo. Fue la generación que lideró la transición democrática y modernizó España. Fue la generación que introdujo cambios constantes que ahora llamamos "las bases de la convivencia". Esa gente se situó como punta de lanza, haciendo pedagogía entre los demás, en una lucha intensa por saltar la jaula de la dictadura, per tombar l'estaca. Fue un conjunto de muchas personas que tiraban del resto de la gente para conseguir mover España hacia el futuro. En esa época fue una élite dirigente la que asumió el volante y condujo a España hacia el futuro.

La situación actual es bien diferente. España se ha puesto del revés. La gente ha superado ampliamente a sus élites dirigentes. Los españoles son mucho mejores que sus gobernantes. Los términos se han invertido en todo. Los nietos enseñan a sus abuelos a manejar el móvil, los hijos saben más inglés que los padres mientras los dos últimos presidentes del gobierno no sabían ni papa. Salen nuestros primeros emigrante de élite. Se vuelven a ir sí, pero ya no van a Alemania con Pepe o a vendimiar, se van a investigar. Muchos de ellos no volverán pero otros sí. Vendrán cuando hayamos superado a nuestros gobernantes.
Está claro que este país merece otros gobernantes. Las encuestas por fin dan movimientos en todo el eje ideológico. Hay una generación preparada para subirse en las manos de la gente como en un concierto de rock. Los hay a derecha e izquierda. Hay partidos emergentes que permitirán liquidar la caspa del pasado. Las ideas sobreviven gracias a que las siglas mueren. Hay imaginación, hay bullicio. Entramos en el episodio beta de Cuéntame Reloaded en el que una nueva generación, una nueva élite, una nueva gente, una nueva manera de mirar la realidad se hace con las riendas de esto. Y los de Cuéntame seguro que se divierten viendo los capitulos de la transición en el sofá de casa. Mientras tanto la España de verdad baja series a un disco duro. 

El karma bancario

Cada cultura empresarial se basa en unos valores establecidos y compartidos. Estos valores se pueden establecer de manera deliberada y consciente o también de forma inconsciente. La cuestión es que siempre existe una cultura empresarial.  La cultura empresarial es el karma de la empresa que expide un perfume, un olor, un sabor, una sensación, un magnetismo. Es algo intangible pero perceptible. Es una energía que despide cada empresa en su forma de trabajar. 
Las esponjas de ese perfume que genera el karma bancario son las plantillas. Y los aerosoles que lanzan las esencias son los directivos. Es así más o menos como se genera el karma bancario. Se van acumulando vidas anteriores y se genera un aura energética que se transmite a la clientela y que puede derivar en el éxito o el fracaso. 
La energía no se crea ni se destruye, únicamente se transforma. Cualquier humano tiene tendencia a pensar que su antagonista usa las mismas estructuras mentales que él mismo. Uno recibe casi siempre lo que da. Las plantillas de banca también. 

Si una plantilla de banca vive sometida al miedo en mitad de un laberinto directivo olerá a miedo y su estructura mental será la dominación donde una parte ejerce todo su poder sobre otra. Y así tratará a la clientela. 
Si una plantilla vive sometida por su entramado directivo al estrés continuo su karma se basará en lo inmediato, la urgencia y la imprudencia, la supervivencia y la rutina ya que el estrés secuestra toda la energía para conservar los órganos vitales. Y así tratará a la clientela. 
Si una plantilla de banca vive en disociación cognitiva permanente entre el mensaje oficial y la realidad entenderá que el cinismo y la invisibilidad son las estructura mentales más apropiadas. Y así tratará a la clientela. 

Pero cuando un cliente entra en una sucursal, espera ser iluminado pero nota que falta algo de luz (miedo), espera ser escuchado nota que le escuchan desde la ausencia (estrés) y espera ser acogido pero nota una cierta frialdad (cinismo de supervivencia). Y entonces es cuando una empresa tiene un problema. Porque muchos clientes pierden vista pero pocos se quedan sin gusto y olfato. Y detectan el karma nada más entrar. 

Llàgrimes dolces

Assegut a l'altre cantó del bar. Mirant la vida passar assegut a una l'última butaca d'un cinema ple amb una fila buida. Ajupit per un vent fred vingut d'Escócia. Cent ampolles vaig buidar però ara estic aquí. Tan boig per tu com sempre. Contant percentatges de vida que em queden per viure. Cantant amb els ulls tancats. Com tu.

Si un dia he de tornar no espereu res de mi. Cansat d'esperar perquè hi ha dies que sembla inútil continuar. Jo vull escriure cançons com tu. Escriure cartes a l'infinit. Ser pirata com tu. Morir de vida com tu. Ara ja sé que no he nascut per ser militar. Massa tard per no anar a la guerra. Ara visc amagat a les dreceres. Esperant que ningú recorde el meu passat. No desitjo una altra cosa. El meu món i els meus amics. Buscant portes obertes que em conviden a passar. Amb la sensació d'haver-nos donat ja els millors anys. Tard o d'hora el foc s'apaga. I tot queda fumejant.
Necessite  que tu encengues el meu foc. Necessite pujar altre cop al tren de mitjanit. Abans que la flama es quede sense aire. Vull trobar-te un dia i dir-te que sí, que ara els dies passen, que deu mil anys un dia i sempre esperaré poder trobar-nos al laberint del nostre cap. Sé que volies deixar d'escoltar les melodies del teu cap perquè ara sonen al meu. Que un boig és algú que es mira des de fora. Que la lluna mai no deixa de brillar. Que hem estat a dalt de tot, i hem tornat a baixar. Que des del primer dia hem rigut i hem plorat. Que tot el que hem fet mai caurà en l'oblit. I que per més que intentin. Ningú ens mourà d'aquí.



Spanish cinema

El año 2015 corona el cine español con el cetro de una madurez imprevista. La industria se queja mientras el arte guiña el ojo. El panorama de las nuevas españoladas sitúa nuestro cine en la butaca del rey de cada sala de proyección. Atrás queda el encasillamiento de registros y temas que siempre escondía otro cine más extremo en complejidad, quizá demasiado literario. Era un cine bipolar que dejaba demasiados asientos vacíos en la misma fila.



El cine español se hace mayor y se siente capaz de atacar por todos los flancos una realidad poliédrica. Se siente capaz de tratar desde la comedia el fenómeno del terrorismo construyendo un entramado de gags simpáticos y algo estereotipados que generan adicción entre el público. Simple pero contundente, incluso atrevido, mezclar a Los del Rio con la kale borroka. Quizá con muchas deficiencias de simplismos y guión de portapeles de otros referentes anteriores igualmente europeos, pero con irreverancia y plastificando los códigos del género.

Ya avisaron los pioneros atrevidos. Almodovar con su estética propia aunque permanentemente subido al mismo tobogán temático. Amenábar con su sólida grandilocuencia impropia de un hispano que no juega a balonmano. Y Santiago Segura con su humor exclusivo pero excluyente incapaz de traspasar ni siquiera las fronteras propias.  Pero ya se veían las huellas de las frenadas por la carretera recién asfaltada. Aunque solamente sea por señalar tres caminos diferentes sin que ninguno conduzca a Roma.
Puede que La Isla Mínima haya representado el trabajo fin de carrera de toda una nueva oleada de cine español. La película sacude de verosimilitud. Un thriller auténticamente español que se acerca para triturar tópicos. El primero, el andaluz gracioso. El segundo, los primeros ochenta postdictadura donde parecía bautizarse todo el mundo de nuevo. El dominio del lenguaje del género es ya casi total en todos los géneros. Los especialistas secundarios de cada faceta de creación son tan profesionales que han entrado en la NBA de este arte que se puso en séptimo lugar.

Antonio Banderas sugiere que la mediocridad se ha convertido en un negocio. Quizá por eso el talento se ha convertido de nuevo en arte. El irreparable daño de la colonización cultural anglosajona del mundo ha encontrado en España pequeños parches para la balsa de una industria que hace aguas. Más historias especiales y menos efectos especiales. La sala de cine se llena con un nuevo humo. A veces el silencio consigue más que el ruido. Menos industria y más artesanía. El cine español es ya la mejor versión original del spanish cinema.

Sociedad de irresponsabilidad ilimitada

Puede que la fuente de todos los males del capitalismo haya sido dar personalidad a algo que no es una persona. A principios del siglo XX se empezó a otorgar personalidad jurídica a un ente abstracto. Se trataba de facilitar el emprendimiento empresarial. Así nacieron las sociedades anónimas y las sociedades de responsabilidad limitada. Unos entes con personalidad que no son personas.
Les simplifico. Si usted es una persona y se equivoca con un negocio que va a su nombre entrará en un listado de morosos que hará que cualquier banco o empresa de servicios le niegue el crédito casi el resto de su vida. Sin embargo, si usted constituye una sociedad limitada y no le va bien no se preocupe; al día siguiente puede constituir otra y seguir funcionando. Así nace la irresponsabilidad ilimitada como primera patología de las empresas. Usted puede ser un horrible gestor y mañana seguir gestionando. No hay un listado de malos gestores. Siempre puede llamarlo "mala suerte".

En estos días andan los exdirectivos de Bankia preocupados porque van a ser juzgados por una gran estafa. En el fondo, ellos aducirán que su responsabilidad se limitaba a la gestión. Trocear la responsabilidad hasta que nadie sea responsable de nada aunque todos lo son de todo.
Cada día cualquier atento observador puede descubrir en sus empresas uno de estos bichos. Dóciles psicópatas directivos que anteponen la vida de las personalidades jurídicas a la vida de las personas. Sociopatas del dinero que usan como coartada el bien de la empresa. Lo peor no es que existan y que pululen a sus anchas por las grandes empresas de este país. Lo peor es que se tapan entre ellos. Porque le podría pasar a alguno de sus cualquiera. 

La mediocridad como negocio

No soy gran aficionado de las entregas de premios. La Gala de los Goya transcurría entre la placidez de la escasez de crítica política de otros años y la emotividad de algunos de los premiados. Ya casi no le prestaba atención cuando subió Antonio Banderas, sacó unas horribles gafas para presbicia y empezó a leer. Sorprendía que un actor acostumbrado a memorizar textos tan largos leyera un discurso ante un premio que sabía que iba a recibir.
La lectura tenía sentido porque solamente la escritura es capaz de destapar la elocuencia. Solamente las palabras son capaces de mejorar mil imágenes. Empezó a leer como el juez que lee una sentencia que condena a todo un sector, a toda una sociedad, a todo un sistema. Como si nada pudiera ser subrayado porque todo fuera importante. Así pasó por encima de una frase que en mi mente hacía eco una y otra vez: la mediocridad se ha convertido en un negocio.

Lo dijo para su sector del cine, del arte, del artisteo, del guión, del efecto especial.... pero vale ya para casi todo.

Los últimos coletazos de cada sistema histórico siempre son los más oscuros. La cola del dinosaurio se mueve con fiereza. El último golpe del Titanic también fue el más duro. Hemos convertido la mediocridad en un negocio. Los números preceden a los adjetivos. Hemos convertido la verdad en una opinión más. El perfil profesional más buscado para trabajar para una empresa incluye dos D, dócil y disponible. Y eso vale para cualquier sector. Hemos elegido representantes mediocres de ideas mediocres. Secuestradores de ideas que piden rescates de comodidad para liberarlas. La corrupción es una forma de mediocridad. La corrupción es la antitesis del talento porque permite a los más golfos subirse a lomos de los más brillantes. Entrar por la puerta de atrás a llevarse un botín que otro ha esculpido. Hemos convertido todo en una película para todos los públicos y todos los públicos incluyen a los más tontos. Cuanto más abanico más beneficio. Hemos tenido que simplificar tanto la política para mediocres que intentan hacer desaparecer las referencias para que todo el mundo entienda de forma sencilla lo complejo. Bajar los argumentos no hace que suban los entendimientos. Hemos conseguido que todo lo efímero sea permanente y que lo sólido pase a ser líquido. Ya no se trata de gente mediocre haciendo cosas mediocres, se trata de que la mediocridad es la moneda de cambio. Hemos invertido el valor de las cosas de tal manera que pagamos mediocridad a precio de talento. Imbuidos de servidumbres de consumo.

"Lavar a mano" dice la etiqueta del talento. Todo existe por definición a su contrario. La alegría no existe sin la tristeza, la luz no existe sin la oscuridad. Y la masiva presencia de mediocridad hará resurgir el talento. No podemos esperar que el talento sea una elección libre de la mediocridad. El talento surgirá de la rebeldía, del rechazo, de la emancipación, del reciclaje de un concepto de éxito que Uma Thurman ya no puede ver en su propio espejo. Lo auténtico y lo genuino es la rebelión del talento contra la mediocridad. La mediocridad se ha hecho negocio. El talento tendrá que ser algo más. 

La telebasura ilustrada

Se suele llamar telebasura a un tipo de televisión que exagera las emociones frente a la razón para cautivar a la audiencia. La telebasura más conocida es el cotilleo de vidas de famosos o pseudofamosos o desconocidos en cuestión de sexo, parejas, infidelidades, filias y fobias aunque también es telebasura la mendicidad televisiva donde se aprovecha de la debilidad de algunas personas para montar un espectáculo. 
Pero también hay una telebasura para listos, una telebasura intelectual. La crisis ha creado una especie de podemismo mediático donde los fines machacan a los medios. Ya vale todo por la audiencia. Existe ya una pornografia de la crisis donde todo aparece obscenamente ordenado y directo. Algunos medios han encontrado un nicho de mercado en desnudar situaciones con una lupa exagerada, lo mezclan con imágenes de sufrimiento sublimado cuya finalidad excede lo informativo y entra en el espectáculo. Y se está contagiando a todos. La caza de brujas de la pureza a la hora de ganarse la vida (caso Errejón o Monedero por ejemplo) es un buen ejemplo de la nueva telebasura ilustrada. Ese secuestro de la basura hecha para listos no deja de ser amarillismo periodístico recubierto de periodismo de investigación. Es cierto que el límite es una delgada linea roja. Pero para algunos medios hace tiempo que una garganta profunda dejó de ser un confidente. 

Primàries en Compromís: les regles eren les trampes

Els experiments de primàries continuen. Probablement l'experiment de Compromís siga el més atractiu des del punt de vista de l'assaig polític per diverses raons. La primera per afectar a tots les candidatures de la coalició cosa que no ha fet ningú més. La segona per tindre una part virtual tan senyalada. I la tercera per la seua complexitat de comprensió general com pràcticament tot el que fa Compromís.

Les primàries de Compromís tenien moltes expectatives per la gran quantitat d'adjectius que gastava la coalició, especialment la part de la seua obertura a la societat. L'experiment ha acabat amb igual pena que glòria, un procés ambivalent que ha deixat tantes debilitats i amenaces com fortaleses i oportunitats.

Analitzant el propi procés de primàries caldria remarcar quatre aspectes:


  1. El reglament era la trampa. Una de les decepcions més importants dels participants en les primàries ha sigut que en realitat no sabien què estaven triant ja que era el reglament el que determinava una vegada produïdes les votacions on anava cada ú. Així ho han reflectit els candidats més votats que han acabat en llocs secundaris. No saber què es vota sempre és un problema per a una votació i per motivar al votant. Les primàries són un escalfament de precampanya i una xicoteta decepció no és la millor manera, especialment quan hi ha altres opcions que només venen això: il·lusió. 
  2. Primàries cuinades. Realment eren una primàries trucades perquè la candidatura a la presidència estava arreglada per l'aparell, el número dos també i a les alcaldies de les primeres ciutats valencianes tampoc hi havia competència real. Per tant, les primàries semblaven més refrendaries que electives. 
  3. Primàries virtualitzades. Compromís no té lideratges assentats més enllà dels actuals diputats a Corts. Per tant, haver de triar entre desconeguts (per als simpatitzants ho són la majoria dels noms) establia un clar biaix de notorietat. Ser conegut és més determinant que ser intel·ligent per exemple. És evident que és més fàcil triar a un "malo conocido que a un bueno por conocer". En este cas i en absència de televisió les xarxes socials han jugat un paper fonamental. Això podrà considerar-se positiu o negatiu però és una barrera d'entrada i un peatge generacional i de molts altres tipus (per exemple de disponibilitat horària). 
  4. Fontaneria teixida. El fet d'haver de triar fins a set candidats amb paritat de gènere obligava a votar desconeguts i desconegudes i això facilita el gregarisme o funcionament en "ramat". És a dir, consultar altres persones a qui votar. En termes de candidatura això s'ha traduït en "packs" de vots i pactes de suport entre candidatures. I això resta puresa a qualsevol votació. 

El resultat final és una estructura de candidatura on els llocs determinants han sigut triats com sempre per part de l'aparell. Les primàries han sigut una lluita pels papers secundaris que han descobert tota una nova generació de polítics que venen bregant en els municipis i que ja están preparats per donar el salt a la primera línia. Davant de tanta testosterona en les noves propostes polítiques com ara Podemos Compromís ofereix una feminitat rebel però assenyada que resulta tremendament atractiva des del punt de vista polític. Una llàstima que Compromís no tinga una televisió al seu servei com altres. En la part negativa queda el disseny d'equips de treball en les candidatures. Un procés de primàries com aquest genera un patchwork que després el candidat/a ha de alinear sense haver intervingut en el fitxatge. Això dificultarà els consensos i la cohesió quan més falta faça que serà governant un país sense diners. 

Compromís hauria de revisar la seua teoria de les expectatives. El procés de primàries hauria d'haver servit per visibilitzar lideratges de diversa categoria. La negociació del reglament només va servir per demostrar la supremacia d'Oltra, un ego que caldrà controlar a partir d'ara perquè és un arbre molt alt sense arrels i el vent bufarà molt fort en un pacte de govern. I les votacions de primàries no han estat a l'alçada de les expectatives d'un procés tan obert com s'anunciava. La gent ha votat però després el seu vot ha sigut "depurat". El problema clàssic de l'esquerra és el binomi il·lusió-decepció. Calcular el pes de cada cosa és el secret millor guardat. 


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