La nueva banca líquida

La teoría de las sociedades líquidas del profesor Bauman es perfectamente aplicable a la banca. La desaparición de vínculos sólidos no podía dejar de afectar al sector más capitalista, a la sangre del capitalismo, el dinero.

Efectivamente quienes trabajamos en banca notamos como se van desmoronando uno a uno todos los vínculos que habíamos mantenido hasta principios de siglo. Algunos desaparecen y otros se desgastas o adelgazan hasta convertirse en pequeños hilos fáciles de romper.
Es un fenómeno invisible -como casi todos- pero perfectamente identificable cuando se conoce el proceso bancario de los últimos años. Se esconde bajo capas de bancarización de las cajas o bajo ese lema estúpido de "esto es lo que hay" como si fuera la única de la realidades posibles, pero el proceso avanza sin parar como "la nada" en La Historia Interminable.

La nueva banca líquida se caracteriza por hacer lijar o fulminar todos los vínculos de la función de un banco dentro de su sociedad:


  1. Vínculo entre entidad y sociedad. La territorialización nacional/regional bancaria implicaba un cierta responsabilidad social/moral respecto a una sociedad. Un banco es una institución económica que debe resultar útil y funcional a la sociedad a la que sirve. De otra manera tendríamos bancos psicópatas preocupados solamente por su supervivencia individual. El sistema bancario español tenía un vínculo fuerte con su sociedad a través de dos vías: la obra social de las cajas y la propia inclusión financiera de esas entidades. Con la bancarización extrema de las cajas ese vínculo ha desaparecido o ha caído en la anorexia: nunca se ve lo suficientemente delgado. 
  2. Vínculo entre entidad y territorio. Fue el primero en desaparecer a finales de los noventa con la expansión internacional del Santander y BBVA y la expansión nacional de las múltiples Cajas de Ahorro. Primero se fragmentó y finalmente directamente ha desaparecido o ha dejado solamente algunos rastros. 
  3. Vínculo entre cliente y entidad. Es una fractura más reciente. Las entidades durante la crisis han renunciado a la visión de cliente (ofrecer los productos adecuados al perfil del cliente) para entrar en un vorágine de visión de producto (ofrecer los productos que más necesita el banco). Fue lo que ocurrió con diferentes productos que se vendieron como la manera de sobrevivir de cada entidad. La caída de la confianza en las entidades bancarias es ahora el primer problema para su gestión y rentabilidad. La mancha de desconfianza será dificil de borrar pero pone luz a la ruptura de un vínculo que existía: la gente se fiaba de su banco. Además el cliente ha aprendido ya una especie de "promiscuidad comercial" derivada del aprendizaje de las compañías de móvil y ADSL en el que "cambiar es siempre positivo" en una especie de subasta permanente de captación donde la fidelización pasa a un segundo plano. 
  4. Vínculo entre cliente y empleado. Era un clásico de la banca que no practicaban las Cajas de Ahorro. Con la bancarización extrema actual todas las entidades han eliminado el vínculo entre cliente y empleado. Se forja una rotación laboral casi constante que no permite fijar lazos. También se individualiza, segmenta y especializa la banca con una constante rotación funcional con venta de expectativas (promoción) que impide crear vínculos duraderos con los clientes. 
  5. Vínculo entre empleados. La individualización de condiciones laborales y la retribución variable fomentan la fractura de lazos de identificación entre las plantillas. Se individualizan los objetivos, los resultados pero también las condiciones laborales y la tipologia de clientes. De esta manera también se rompen los vínculos entre las plantillas que pasan a ser frágiles y atomizados. 
  6. Vinculo reputacional. Las entidades han perdido el vínculo reputacional de confianza pero en el camino también han erosionado el de la profesión bancaria. La masiva venta proactiva de productos parafinancieros como vajillas, ordenadores, televisores, seguros.... con aparente urgencia y desesperación junto a la desnaturalización de la canalización del crédito como función esencial vulneran cualquier principio reputacional para un profesional de banca. Trabajar en un banco ya no es lo que era. 

La nueva banca líquida no es más que la traducción profesional de una sociedad líquida sin arraigo, sin nudos, sin vínculos y sin ataduras. Una camisa de fuerza para cuerdos. 



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