Nuevos caminos del sindicalismo en banca

El sindicalismo debe estar en permanente evolución para controlar los instrumentos de superioridad de la empresa. El derecho laboral surge para proteger a la parte más débil (la asalariada) frente a la parte más fuerte (el capital).


Desde el principio del sindicalismo la superación de los límites impuestos por la empresa es el reto de futuro. Las empresas construyen continuamente nuevos espacios privativos donde ejercer su poder absoluto sin control. Por eso en estos momentos de crisis conceptual es importante encontrar nuevos caminos que permitan explorar nuevos yacimientos de influencia vetados a día de hoy dentro de las empresas para proteger al colectivo de trabajadores.
El sindicalismo en banca actualmente se basa en tres ejes. El primero es la hoja sindical (impresa o enviada a través del mail) con un esquema muy semejante y concreto. El segundo es la visita al centro de trabajo que va según estilos. El tercero es la interlocución y la negociación. Cuando surge alguna situación extrema es cuando reaparecen la asamblea presencial y la movilización que se suele concreta en una concentración más o menos numerosa.
El futuro del sindicalismo en banca pasa por sobrepasar estos límites y adentrarse en el territorio vedado actual de la "capacidad organizativa" de la empresa. Y no será suficiente estar presente en los órganos de dirección que te acaban por engullir en su funcionamiento. La novedad será que la vertiente individual será imprescindible. El delegado sindical de banca ya no dispone solamente de instrumentos colectivos sino también individuales para hacer su trabajo. En definitiva, será necesario estar presentes en todos los peldaños de la escalera con nuevas estrategias como:


  • Intrusión virtual. Todas las empresas de banca tienen plataformas virtuales de socialización y captación de inteligencia colectiva. Es preciso estar presente en la fabricación y mantenimiento de blogs profesionales internos, redes sociales internas, intrusión en procesos participativos (preguntas al presidente), intrusión en tormentas de ideas...  
  • Intrusión en reuniones. El sindicalismo debe acudir a más reuniones de manera directa. En las reuniones de banca es donde se gesta la cultura empresarial subliminal, la atmósfera del momento. Es imprescindible captar la temperatura en ese preciso instante y además controlar a los intervinientes. El desborde actual procede de esas reuniones de zona o de segmento. Hay que pedir estar incluso cuando uno no pertenece al segmento (directores, banca personal, empresas... ). Otro instrumento sería la contraprogramación de algunas reuniones con asambleas informativas de manera que cualquier persona pueda acreditar su presencia en la asamblea y excusar su presencia en una reunión fuera de horario. 
  • Ciberactivismo. Ya existe un ciberactivismo de consigna colectiva bastante admitido y protegido. Sin embargo, existen diferentes sentencias que valoran de manera muy diferente vertir opiniones sobre la empresa fuera del ámbito de la empresa desde la perspectiva individual. Está claro que cuando la finalidad es exclusivamente el desprestigio la respuesta es evidente, sin embargo, cuando simplemente se cuestiona la estrategia o la manera de hacer las cosas y afrontar situaciones en un determinado banco la protección del delegado sindical debería ser superior y sobre todo debería ser afirmada y exigida desde el ámbito sindical. Es el mismo mecanismo que la inamovilidad del centro de trabajo como exclusión de represalías. Ahora mismo existe cierta tolerancia hacia las opiniones públicas vertidas desde el sindicato como colectivo pero ¿qué ocurriría si se vertieran a título individual en un blog externo? 
  • Revincular la banca. La pérdida de vínculos caracteriza el nuevo mundo líquido. La izquierda social debe trabajar por reinstaurar los vínculos perdidos. La banca de hoy en día ha roto dos vínculos básicos: con el cliente y con el entorno (barrio-ciudad-región-país-planeta). Reconstruir los vínculos es devolver la función social a la banca como institución económica. El dinero no es neutro y la banca tiene mucho que decir. Toda banca debería ser ética y esa es una lucha también sindical.   
  • Reideologizar el centro de trabajo. Es imprescindible la pedagogía. Los movimientos sociales emergentes han dado lugar a partidos políticos emergentes y pronto surgirán los sindicatos emergentes. Esto permitirá una reideologización del conflicto que surge en el centro de trabajo. La pedagogía se abandonó hace tiempo lo que ha dado lugar a varias generaciones de analfabetos ideológicos que no dominan los conceptos básicos de conquista social. Esa pedagogía pasa por una renovación absoluta del lenguaje y los lenguajes narrativos para construir un nuevo relato sindical. 
  • Explorar la ficción. Uno de los problemas sindicales tradicionales que también se da en banca en encontrar protagonistas. El miedo cruza las relaciones laborales y nadie quiere dar la cara. Eso genera una dificultad en dos mecanismos básicos: la identificación y la sensibilización. La mejor manera de salvar estas dificultades es explorar la realidad ficcionada, es decir, reproducir esquemas de realidad desde la ficción mediante cortometrajes, web series o incluso cartas testimonio. 
  • Desafíar los límites de la prolongación de jornada. Hasta ahora la instrucción básica del sindicalismo en banca era el cumplimiento del horario de manera estricta. Las empresas han desbordado esa posibilidad con una carga de trabajo superior de manera que es imposible cumplir con las tareas asignadas en el tiempo disponible. En ese caso el desafío sindical podría consistir en hacer exactamente lo contrario, hacer horas extraordinarias y cobrarlas.  
  • Asambleas asíncronas. El presentismo y la dispersión dificultan enormemente la celebración de asambleas presenciales. Sin embargo, la tecnología permite ya la celebración (incluso desde el móvil) de asambleas asíncronas. Podemos ya ha trabajado con plataformas donde se votan las propuestas que pueden ser vistas por todo el mundo. Se puede adornar con videos explicativos e informativos. 
  • Movilizaciones comerciales. Los bancos centran su estrategia actual en las campañas comerciales. Existe la posibilidad de pedir la no comercialización de un determinado producto o la negativa a reportar resultados. La dificultad es la de siempre: en un sector como la banca no existe cultura de movilización pero en los últimos tiempos ya ha habido situaciones límites donde con un poco de imaginación más allá de la huelga/manifestación podría haberse experimentado. 
  • Intrusión reputativa. Es un terreno extremadamente complejo y que de nuevo se centraría en situaciones límite. La reputación social corporativa es un elemento central en las empresas de servicios. La reputación es la marca que genera valor añadido y permite obtener más margen de beneficio. Esa reputación es un intangible que depende de muchos factores. Actualmente la mayor parte de esos factores están al alcance de cualquiera (ejemplo forocoches-chikichiki) y no solo de los medios de comunicación. Trabajar los perímetros de esa reputación es una forma más de tensión negociadora (el ERE de CocaCola es una muestra de ello). 



Todas las iniciativas son arriesgadas puesto que suponen un desafío a la empresa. Pero así se ha escrito la historia del sindicalismo. No hay avance sin retroceso del otro. 

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