Cuando bajan las mareas

Decía Nicolas Sarkosy al inicio de esta crisis total en la que seguimos sumergidos que había que reformular el capitalismo. Y efectivamente eso es lo que ha sucedido más o menos. El tardocapitalismo se está reformulando.

Una de las metáforas más usadas de control social ha sido la del fenómeno atmosférico. Se ha tratado la crisis como si fuera un fenómeno de la naturaleza. Algo que ha venido aleatoriamente y que pasará exactamente igual que un ciclón o una tormenta de verano. Es cuestión de esperar y todo se arreglará y volverá a ser como antes.



Parece evidente que nada volverá a ser como antes. Y también parece evidente que ninguna crisis total de ideología, valores y economía es casual ni aleatoria. De cualquier situación de crisis hay beneficiados y perjudicados.

Se ha escrito ya mucha literatura sobre el incremento de la desigualdad y la precariedad como ejemplos de consecuencias directas de la crisis económica y de valores. Son reflexiones que se  hacen de la izquierda en una inercia reflexiva más que agitativa. Pero convendría ahondar también en las consecuencias que ha tenido sobre el mundo de la rebeldía social, la movilización, la capacidad crítica y en definitiva el espacio reivindicativo de la izquierda.

La mayor parte de los cambios ideológicos se producen por los cambios de estructuras mentales producidos por Internet. Internet como la imprenta lo cambia todo.

Algunos datos que ya podemos analizar son:

  • La colectividad se ha parcelado. Los principales movimientos triunfantes han sido gremiales (mareas o Plataformas) o locales (Gamonal). Internet permite la fusión transversal en función de determinadas afinidades concretas sin generar packs de adhesión completo. Uno puede estar en contra de los recortes en sanidad pero puede estar a favor de la privatización de otros servicios públicos. Indudablemente la defensa de intereses corporativos también está detrás, así como la especialización de contenidos para hacer frente a un ataque privado cada vez más complejo de explicar, analizar y defender. Asi hay que entender también los sindicatos gremiales y su relativo éxito. 
  • El concepto huelga se ha banalizado o conflictualizado. Por un lado las huelgas de colectivos de élite como pilotos y futbolistas han frivolizado el concepto y por otro los medios de comunicación han focalizado cualquier movilización en los incidentes. Además no existe un instrumento de medida válido para determinar el triunfo de una huelga general salvo en colectivos pequeños, cohesionados y estratégicos como los transportes, la sanidad o la recogida de basuras. La huelga general y generalizada ha dejado de ser un instrumento útil. 
  •  Incremento de la violencia. La relación ideológica se ha hecho más violenta. Por un lado se ha incrementado el fanatismo de siglas ante la instalación de un paredón mediático y los casos extremos de corrupción o falta de moralidad. Por otro lado la violencia institucional mediante leyes restrictivas de libertades es más que evidente. Esa violencia institucional inevitablemente llevará a un incremento de la violencia ciudadadana en un típico juego de acción reacción. Además la gestión de la violencia se ha convertido en primordial para el poder. De un lado conseguir invisibilizar determinados tipos de violencia como la precariedad laboral, los deshaucios o la pobreza energética y por otro incendiar los hogares con continuas imágenes de radicalidad en cualquier protesta. 
  • Las elecciones como catarsis. Por definición las elecciones son una propuesta de futuro. Sin embargo, en España y Europa del Sur se ha instalado una mentalidad de retrovisor. Se  usan las elecciones para pasar las facturas de los últimos cuatro años. De hecho, la simple presencia de expectativas de voto a partidos "guillotina" ha apaciguado enormemente las calles. 
  • La ideología Guadiana. Las cosas suceden de manera subterránea e invisible hasta que todo sucede de golpe. Hay dos momentos climáticos en esta crítica subversiva de mareas. El primero es el surgimiento del 15M y el segundo la emergencia de Podemos. Están necesariamente relacionados. El 15M surge como una explosión de rabia y Podemos es la canalización de ese volcán surgido en las anteriores municipales. 
  • Surgimiento de una nueva sociedad civil. La sociedad civil clásica de interés general (sindicalismo + asociación vecinal) ha quedado superada por la aparición de una nueva sociedad civil con dos características. Su fuerte componente virtual y su concentración temática. Un ejemplo evidente es Ada Colau y la Plataforma Antideshaucios. 
  • Gatopardismo ideológico. Las encuestas del CIS no permiten concluir que haya desplazamientos ideológicos en España hacía ninguna parte. Simplemente surge un diferente reparto del pastel político de sigla. España no es más de izquierdas. Ni siquiera se ha repolitizado ya que los índices de participación electorales siguen bajando. Lo que sí que ha ocurrido es que se ha activado hacia la militancia (virtual o real) de gente que ya tenía pensamiento ideológico. En realidad los partidos guillotina (Ciudadanos y Podemos) están trazados para generar una evolución tranquila con algunos sucedáneos que pueden ser suficiente para calmar el choque generacional entre la generación del regimen 78 y el resto. 
  • Twitterización de la ideología. La metáfora marina de las olas y las oleadas sirve maravillosamente para describir los surfeos ideológicos actuales. Cada escándalo constituye una ola que vuelve al mar dejando algún residuo en la playa ideológica. La sensación de alarma es inmediata, urgente y ardiente lo que ha situado la agenda política real cada vez más alejada de la agenda política mediática y la agenda política virtual. El debate se ha trasladado a las televisiones y a las redes y ha abandonado el Parlamente. 
  • Star System. Se ha creado un nuevo Star System de políticos de nuevo cuño con características comunes como la convicción, la preparación y sobre todo la oratoria. Liderazgos de choque, acción y transformación que permiten augurar un futuro dinámico. Son Alberto Garzón, Pablo Iglesias, Mónica Oltra o Albert Rivera. 
  • Marcos cognitivos intactos. El problema principal es que los marcos cognitivos sobre lo público y lo privado, sobre la seguridad y la libertad o sobre la solidaridad y la competitividad siguen intactos. Gana la derecha que consiguió inyectarlos en los setenta y ochenta y la izquierda no ha ofrecido marcos alternativos. La gente no ha sido capaz de observar -por ejemplo- como el rescate de los bancos suponía una colectivización de pérdidas. 
  • There's no choice. La derecha también gana en la instalación en la mente de la gente de la idea thatcheriana de que "no existe alternativa". Es una concepción que radiografía las crisis del capitalismo como fenómenos de la naturaleza. Frente a un tornado solamente cabe protegerse y esperar a que pase. Pero mientras tanto alguien va haciendo negocio. 

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