Periodismo artesanal vs periodismo industrial

El periodismo está en crisis como cualquier espacio de intermediación ante la llegada de Internet. El monopolio de la creación, transmisión y gestión de la información se ha acabado. Aparecen nuevas fuentes y nuevos mediadores. El periodismo en papel tiene sus días contados mientras el periodismo digital busca su espacio. Son transiciones que vividas en el día a día parecen lentas pero si pones el retrovisor en marcha han marcado cambios vertiginosos. 

Vendedores de audiencias o periodistas es la disyuntiva que afronta hoy la profesión. Periodismo comercial, periodismo convencional, periodismo industrial son el mismo campo semántico de la inercia de la profesión periodística vinculada exclusivamente con el negocio. La entrada de inversores económicos ajenos al mundo de la comunicación convirtió el mundo periodístico en un traficante de audiencias para las propias empresas propietarias de los medios u otras. Con esas empresas llegaron directivos comerciales sin conocimientos de periodismo anclados en lo cuantitativo y en los resultados. Sin embargo, Internet lo cambia todo y ya surgen alternativas desvinculadas del poder económico y centradas en los contenidos. Algunos modelos de negocio viables que alternan la necesidad de una viabilidad económica con la convicción de que un periodismo honesto es la mejor garantía de una sociedad democrática sana.

El periodismo ciudadano fue una de las primeras expresiones de desborde periodístico que provocó Internet. Internet se convierte en un espacio por el que circulan torrentes de información desordenada. La primera revolución fue la tempestad de nuevas fuentes. Periodismo ciudadano traducido en simples grabaciones de móvil (Primavera Valenciana por ejemplo o asesinato de Jimmy cerca del Calderón) o crónicas a golpe de tweet de los protagonistas.

Son los dos polos opuestos de un nuevo hábitat informativo donde coexisten más especies. Sigue predominando el periodismo comercial/industrial mientras el ciudadano impacta atomizado y deslavazado. Sin embargo, ya contamos con experiencias sólidas de nuevas especies en la selva informativa.

Así surge un nuevo periodismo: el periodismo artesano. Un periodismo artesano que nace, crece y ya se reproduce:

  • Manufacturado. Busca la manufactura de la información en lugar de su fabricación en serie. Huye del periodismo de nota de prensa y del periodismo de copiar y pegar. Menos contenidos para hacer mejor contenido. Busca el periodismo de autor, la mirada propia alejada de los lugares comunes, la exclusividad del contenido o el barniz que saca las cicatrices de la información del poder.  
  • Desintervención económica superviviente. Frente a los dos modelos de periodismo intervenido por el poder político (medios públicos) o el poder económico (medios privados) el periodismo artesanal quiere vivir del periodismo a pesar de todo, sobrevivir dignamente sin sobrepasar el umbral de la prostitución informativa. Diversifica sus fuentes de financiación para no someterse a presiones que rompan sus contenidos. Frente a la maximización de beneficios se ofrecen modelos de optimización de solvencia informativa. 
  • Focaliza en el contenido pero es social. Lo relevante para el periodismo artesanal es la obra, el contenido pero sin olvidar que el periodismo es socialización, entendimientos, nexos, nudos y transmisión para llegar a cuánta más gente mejor. Sin olvidar la audiencia pero sin utilizarla como coartada para casi todo. Por eso debe dominar las claves de los nuevos mecanismos de comunicación virtual, socializadores y distribuidores. 
  • Es honesto con la parcialidad de cualquier visión informativa. El punto de vista determina siempre una visión parcial. Esa visión parcial debe ser explicada y no escondida tras apariencias neutras o de falsa objetividad como hace el periodismo convencional comercial. La honestidad es ofrecer abiertamente el prisma y ser escrupuloso con el contenido, ser honesto con explicar lo que realmente uno es capaz de ver e interpretar. 
  • Interpretativo y proyectado. Los flujos de información inconexa, las oleadas de información, el presentismo de rabiosa actualidad, la muerte de la información desfasada permite al periodismo artesano ofrecer alternativas de reciclaje de elementos de la basura del periodismo convencional, coser temas y prismas en el tiempo y en el espacio, mirar por el retrovisor o encajar el horizonte en el presente, leer entre lineas, descifrar las mentiras del poder, traducir lenguajes vagos de los gabinetes de prensa. 
  • Crítico e irreverente. El periodismo artesanal es necesariamente germinal. Ha de volver a su origen de controlador social, de vigilante del poder económico y político. 
  • Reactivo. El periodismo convencional comercial ha construido su propia agenda. Una agenda previsible de temas y reacciones. Una narrativa adecuada a la audiencia masiva. El periodismo artesanal debe asumir su papel reactivo ante los protagonistas. La agenda viene marcada por los hechos y no por los medios. Crear hechos para suscitar información es una forma de perversión del periodismo. 
  • Entusiasmado. El entusiasmo es la pasión racionalizada. Vivir con entusiasmo la profesión es imprescindible. Creer en la trascendencia del acto informativo. Sentir el contenido pero alejarte de él lo suficiente para servirlo "al dente". Vivir dentro para escribir fuera. Mirar desde un globo tu propia experiencia. Inspirar los hechos y expirar las informaciones. 
  • Multilenguaje. El periodismo artesanal no es cautivo de su propio lenguaje. Demasiadas veces hemos visto como un tiroteo es noticia simplemente por tener las imágenes. Ese cautiverio del lenguaje (visual en este caso) no forma parte del periodismo artesanal que nace ya en formato multilenguaje y no tiene problemas de adaptar el lenguaje al contenido en lugar del contenido al lenguaje. Un tema será relevante por su esencia y no por el lenguaje en el que viene empaquetado.  
  • Digital. Internet lo cambia todo. El periodismo artesanal es nativo digital. Nace y vive en Internet por puro instinto de supervivencia. Por cuestión de costes pero también por cuestión de nichos de mercado y por razones de libertad. 

El periodismo artesanal, periodismo alternativo, periodismo indie, periodismo de autor, periodismo de siempre que se aleja del dinero como cultura empresarial. El dinero que permite sobrevivir o te pudre hasta morir. Periodismo de ranchera. Con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero, y mi palabra es la ley. 

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