Keep calm and wait Catalonia

Keep calm and speak catalan fue una de las campañas más vistosas del catalanismo. Se trata de reivindicar el modelo educativo en catalán como espacio de convivencia frente a quienes siempre lo quieren situar en encrucijadas de conflicto.



Algo así debería aplicarse en este momento el catalanismo independentista tras el resultado de la votación de la CUP. Es una nueva oportunidad de parar y pensar, de hacer un keep calm and wait Catalonia.

En una agenda frentista los espacios intermedios permanecen invisibles ya que el equilibrio se despuebla y se crean dos montañas sin puente en el valle. Toda la población escala una de las dos montañas a pesar de que suele ser el valle el lugar más propicio para convivir. En la agenda frentista de Catalunya hay una parte ansiosa y urgente por aprovechar un momento histórico con una delicada mayoría que podría desaparecer en cualquier momento. Y hay otra parte inmovilista que no pretende hacer ningún tipo de movimiento para mejorar la convivencia. Sin embargo, los lugares de confluencia son muchos si se atiende a los matices y se deja de pintar con brocha gorda. Las actuales posiciones minorizadas y marginadas serán -dentro de poco tiempo- las únicas capces de aportar soluciones.

De momento, el resultado metafórico de la CUP de empate técnicos deja a las claras que no existe una mayoría suficientemente amplia ni un horizonte suficientemente claro para sentar las bases de un estado propio. No solo por el resultado de la CUP de empate sino porque las "autonómicas y plebiscitarias" también dan un empate casi técnico. No se puede montar un estado nuevo contra o sin (según los casos) la mitad de los habitantes. La estrategia debe parar para ceder espacio a la táctica. El lugar común que puede ser una prioridad de amplio espectro es la celebración de un referéndum en Catalunya. Para los independentistas puede resultar un etapa cerrada pero en realidad fue una página que nunca se leyó, nunca se abrió.  Devolver la presión al referéndum y no a la efectiva independencia puede contar con más complicidades fuera de Catalunya. Y al final, las soluciones a un proceso de polarización han de venir de la seducción y no de la imposición.

Devolver la agenda y la presión política al referéndum permite parar y pensar por parte de todos los elementos en interacción:

  • El independentismo debe repensar si Mas es un elemento potenciador, catalizador o ralentizador y conflictualizador del procés. Todos estos procesos patrióticos tienen sus mártires y héroes, la cuestión es por cuánto tiempo y quienes lo son (liderazgo mesiánico o coral). 
  • La CUP debe pensar si participa de un modelo transversal o un modelo social de independencia. Es una decisión que ERC ya tomó, primero patria y después clase. El modelo transversal tiene peajes que podrían generar un estado nacido con pies de barro. Nada diferente al resto por otro lado. Todo el mundo tiene derecho a crear un estado convencional nuevo, igual de vulgar y corriente que el resto. 
  • El centralismo españolista debe pensar si cree que una España impuesta tiene sentido y posibilidades de sobrevivir a largo plazo. Si algunas de sus partes quieren abandonar España parece que la imposición no ha dado buenos resultados a lo largo de la historia. 
  • España entera debe pensar si necesita un nuevo modelo institucional que dé respuesta real a la España digital y no a la analógica. Pensar si la Constitución actual ha roto sus costuras. El éxito o el fracaso de un país no depende de su riqueza, ni de la inteligencia de sus individuos sino de su funcionamiento como grupo. Si son capaces de dotarse de normas, valores e instituciones que generan prosperidad, cambio, adaptación y modernización. La negativa al cambio produce pérdidas de competitividad institucional. Las mentalidades políticas afectan a la economía. La aversión al cambio como modelo hegemónico en España está derivando en un atraso histórico. 
  • El independentismo debe abandonar el sueño idílico en el que se ha instalado por definición antagónica con España. Catalunya no será un lugar maravilloso y celestial donde vivir donde todo el mundo sea más rico y más feliz. Para romper esos esquemas hay que hablar más de los "cómo se hace la independencia" que de los "qué" de si se hace o no se hace. Visibilizar las contradicciones de una Catalunya independiente es fundamental para el razonamiento lógico. Y eso se hace con un debate amplio previo a un referéndum. 
  • La democracia española debe repensar sus modelos de participación y de toma de decisiones si no quiere que una persona (podría haber pasado en la votación de la CUP) decida por un país entero. Abrir los canales de participación vinculantes y no vinculantes, enriquecer la democracia representativa son las únicas vacunas frente al virus del minoritarismo absoluto. 

En el fondo de toda esta situación siguen subyaciendo las tres grietas abiertas en la sociedad que conviven con un terremoto invisible: el cambio que produce Internet y los nuevos modelos de sociedad en red en la mente de las personas y los grupos. La grieta territorial, la grieta generacional y la grieta económica. Son tres grietas que se deben resolver de manera equilibrada y paralela en mitad de un gran terremoto. No parece fácil. Por eso hay que bajar de las montañas y empezar a construir puentes. 







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