CSI Valencia: El caso Compromís-Podemos

Para los que no son de la casa del Tio Canya hay que explicar que los valencianos somos complicados. Ahí donde ustedes nos ven llevamos años hablando de filología y cuestiones derivadas que nos llevan nuestro trabajo no se crean Así que la política aquí es más compleja que Camps y Barberá dando una vuelta por un circuito. Es algo mucho más allá del Frente Popular de Judea porque aquí no se sabe quienes son los romanos. Es algo mucho más complejo. 

De hecho, casi todo lo que hace Compromís últimamente es complejo. Demasiado complejo. No es que la vida ni la sociedad sean simples pero la habilidad para desatar nudos debería ser una habilidad política más valorada. Sin embargo, lo que hace Podemos es más sencillo de explicar. El mismo nombre lo indica. Podemos es una plataforma electoral de asalto al poder por la parte izquierda. Podemos viene de empoderamiento y empoderamiento viene de poder. La intención de Podemos es disputar el poder a la derecha colonizando el debate mediante algunas simplificaciones, algunas complejidades absorbidas del catálogo de Ikea de la izquierda política (nosotros le damos las piezas y usted se monta el mueble) y un dominio de la dialéctica y la estratégica política. Bueno va, y además surfeando en las olas del maremoto de Internet en el marco de las relaciones políticas. 


Sin ponernos a hilar muy finos sobre aquello de los medios y los fines de la izquierda y si es un qué, un quién o un cómo sí que podemos asegurar que el caso Compromís-Podemos es un caso claro de CSI. Un caso tan complejo que requiere de los mejores especialistas para analizarlo. Hay que atar cabos para poner en orden el puzzle y que tenga sentido. Aquí van algunas claves para entender el calvario. 

  1. Podemos teje una tela de araña estatal de intentar unificar voto para optimizar la ley electoral. Para ello es extremadamente generoso (no hay más que ver que Equo obtiene hasta tres diputados) especialmente es generoso en el vector territorial identitario. Así constituye las "confluencias". Dado que su objetivo es disputar el poder si al final no hay disputa del poder la coherencia no es uno de sus objetivos secundarios. Sin poder no es tan imprescindible ser coherente. Se puede desgastar desde varios flancos. La gente pone el foco en el criticado no en el criticador. 
  2. Podemos promete algo que no está en sus manos ofrecer (prometer hasta meter). Es de primero de negociación comprobar que el interlocutor es quien realmente tiene la capacidad para firmar el acuerdo y cumplirlo. Todas las confluencias aceptan sabiendo que hacen una interpretación "optimista" de la legislación especialmente si se desprende de una interpretación de una mesa donde no se tiene  una mayoría cierta. Todas las confluencias firman. La más reticente es la valenciana porque el "entrismo" (entrar en un partido centralista a cambio de un mejor resultado electoral) todavía se recuerda como una estrategia de fracaso por parte del antiguo y venerable PSPV. Compromís acepta de aquella manera. 
  3. La campaña transcurre difusa y confusa. Si Compromís ya es dificil de entender por la suma de espacios controvertidos como el identitario y el transversal frente al segmentado y eco-internacionalista. Lo de fusionarse además con Podemos no deja de ser una plataforma de garantía de éxito electoral para ganar al tal Hondt. Si la estrategia era "nos casamos para obtener la nacionalidad y luego ya si eso nos vemos"... la estrategia ha salido perfecta. Tan confusa y difusa fue la campaña que hubo carteles de casi todo el mundo: del candidato, de la candidata, de Joan Ribó, de Oltra con Iglesias, de Oltra sin Iglesias, de Angela con Iglesias, del grupo, de logo... 
  4. El previsible resultado deja cuatro fuerzas sin posibilidad de formar gobierno. Y entonces aparece el fantasma de Alfonso Guerra planeando por el artículo 151 y el 143 de acceso autonómico -o lo que viene siendo el mismo- el PSOE táctico jugador de poker. Negocia una presidencia y le da la mayoría al PP y C's de manera que se evita influir sobre la decisión de las creaciones de grupo. Se quita un marrón y gana una presidencia. Olé. 
  5. Con el PP y C's en contra de la formación de grupos variados (recordemos la interpretación optimista de la interpretación legislativa también conocida como interpretacion al cuadrado) se sigue presionando al PSOE que vive alejado de la presión con un sencillo voto a favor que no es suficiente para nada. Jaque. 
  6. Podemos había prometido algo que no podía cumplir. Ahora Podemos presiona a alguien que no puede solucionar la cuestión que es el PSOE. Es pura tabla de multiplicar: dos por cero igual a cero. Las confluencias que surgen con hegemonía de Podemos porque el resto de fuerzas se suben a la balsa electoral aceptan. Pero Compromís es diferente. En Compromís hay quien recuerda que para ese viaje no hacían falta tantas alforjas. Y que el "entrismo" por gestionar poder es una cosa y el "entrismo de turismo político" otra muy diferente. 
  7. Segregación de diputados. Con la mayor tranquilidad los diputados podemistas cierran filas. Para eso hay un profeta y una montaña. Los de Compromís se sitúan en un limbo de cuenta atrás. Intentan forzar un grupo parlamentario valenciano propio. La obsesión del grupo parlamentario propio llega al límite de situarla al mismo nivel que la financiación valenciana en el foco de peticiones al PSOE (que en realidad son los padres). 
  8. Continuará. A hora de ahora mismo todavía se podrían retomar conversaciones con Izquierda Unida con lo se cuadraría el círculo de la complejidad y la perplejidad del disidente Bryan. Izquierda Unida se quedó fuera del pacto de confluencia entre Compromís y Podemos pero ahora podría formar grupo conjunto. Una cosa difícil teniendo en la memoria que Inciativa del Poble Valencià es una escisión-desgarro de Izquierda Unida. Pero ahora es más fácil porque después del fracaso electoral en Izquierda Unida se han dado cuenta de que quizá hubiera sido bueno confluir. Y en el camino pues hemos perdido casi cien mil votos para la izquierda. 

Dice Mónica Oltra que una de sus series preferidas es Borgen. Se trata de una serie donde un país "imaginario" llamado Dinamarca es gestionado por un hipotético partido moderado que tiene una mayoría basada en difíciles e inestables equilibrios de poder, cesión, negociación, chantaje y todo el campo léxico que sigue a estas cosas. Probablemente después de esto debería empezar a ver más CSI porque si hay unas elecciones próximamente por parálisis institucional serían unas buenas siglas para la próxima confluencia: Comisión de Salvación de la Izquierda. CSI. 

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