Vender o morir: el verdadero rescate de la banca

Millones de euros se han invertido en rescatar las empresas bancarias. Millones de voces se han alzado pidiendo que no se rescatara entidades financieras sino personas en riesgo de exlusión social y financiera. Empresas y clientes. ¿Quién falta?


El tercer vértice de esta ecuación son los profesionales de la banca. El verdadero rescate bancario pasa por rescatar la profesión bancaria y devolverle su dignidad. Invertir dinero en bancos tóxicos solamente incrementa la banca salvaje y fusionarlos solamente los convierte en más peligrosos por su tamaño.
Los profesionales de banca son los que al final deben traducir las partituras en música financiera de verdad. Sin embargo, la dignidad profesional de los bancarios ha bajado mucho más que los índices bursátiles en los últimos treinta años. El verdadero rescate de la banca no es financiero sino moral y legal.

La desregulación bancaria que parte de los años 80 ha permitido una financierización de la economía en la que la "economía no productiva" crece en peso constantemente. Sin embargo, la globalización de capitales permite en un segundo poner en marcha la ruleta del casino financiero en el que se ha convertido el mundo. En este contexto de mayores riesgos, mayores ingresos y mayores posibilidades de pelotazo con menos límites legales, el profesional de banca honesto (paloma) tiene muy pocas armas de defensa. Y el profesional de banca deshonesto, el halcón, el tiburón financiero campa a sus anchas y en los pisos más altos. La ausencia de normas ha atraído al sector a personas de bajeza moral y ausencia ética que pueden actuar más libremente en un entorno desregulado. La condición humana no es de una excelencia moral muy alta pero sigue habiendo niveles.

La ética no son las normas pero sin normas la ética lo tiene muy difícil. Sigue habiendo grandes profesionales en el sector bancario, especialmente en la base, que les gustaría hacer otro tipo de banca. No se trata ya de cuidar sus condiciones laborales -que también- sino de incluir normas legales que impulsen los comportamientos éticos y sociales. El intento de la responsabilidad social corporativa de carácter voluntario para las empresas bancarias no sirve para los tiburones financiero. Es imprescindible rescatar la profesión del bancario sano mediante normas deontológicas de obligado cumplimiento.
Y para eso hay que asaltar los bancos. Y decirles a los piratas que viven dentro que salgan con las manos en alto para que dejen libres a los rehenes de la profesionalidad. El único lenguaje que entienden es el de ley y a veces ni ese.

Los bancarios necesitan nuestro apoyo más allá del debate sobre sus sueldos. Necesitan tener normas en las que apoyarse para no vender productos tóxicos, normas para reducir las posiciones de abuso sobre el cliente, normas para regular los retos comerciales, la retribución variable, una banca pública que actúe de ariete, instituciones de defensa de los empleados ajenas a la empresa, controles sanitarios de salud mental. Y eso ya no puede ser fruto de la negociación colectiva con los sindicatos. El sindicalismo ya es insuficiente. Ahora se trata de un rescate social de la profesión bancaria. De lo contrario seguirá sirviendo el "vender o morir". Y nadie quiere morir. 

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