¿En manos de quién dejamos la educación financiera?

El paradigma bancario ha cambiado. Se ha desplazado de la confianza a la desconfianza. Los bancos han abusado de la confianza de sus clientes y les han vendido productos absolutamente inapropiados para sus deseos y expectativas. ¿Cómo ha podido suceder esto? 

España es un país de alfabetización tardía con lo que todavía existen muchas personas con conocimientos muy básicos de diversas cuestiones, entre ellas la financiera. Durante mucho tiempo los clientes se fiaban de sus empleados confianza. Solían ser personas del pueblo o del barrio, permanecían largo tiempo en la oficina y se creaba un clima de confianza suficiente para hacer tratos financieros. Esa confianza la han roto los bancos que buscando una supervivencia a toda costa han vendido productos tóxicos sin mirar a quién lo hacían. Marean a sus plantillas con cambios constantes que rompen la relación con el cliente. Así no puede nacer la confianza. 

Está claro que la máxima responsabilidad es de los directivos de banca y de los profesionales de banca que dieron las órdenes y las ejecutaron pero la cuestión central es que eso fue posible por la escasa formación financiera existente en la población española. 

Necesitamos consumidores bancarios con formación suficiente para saber distinguir los engaños de la banca salvaje de las necesidades y conveniencias bancarias que el cliente requiere. Y para ello uno de los retos del futuro es la educación financiera básica para saber sobrevivir en la selva que están creando los bancos comerciales. 

Pero ¿en manos de quién dejamos esa educación? En estos momentos hay dos diferentes caminos trazados. Por un lado los bancos intentan lavar su imagen con actos informativos y cursos on-line para clientes donde explican aquello que consideran oportuno. Por otro lado disponemos del sistema educativo en el que parece faltar espacio para tantas materias como el desarrollo tecnológico está exigiendo. 

Ahora mismo la mejor alternativa, la más rápida, mientras la administración educativa pone el foco en la educación financiera básica es alfabetizar a los adultos. Y especialmente alfabetizar a la gente mayor que es la parte de la pirámide financiera más vulnerable y más afectada por las trampas de la banca. Hay que evitar que sean los propios bancos los que lleguen primero, invadan y colonicen el sector de la educación financiera. Porque lo harán en función de sus propios intereses. Ocultarán información relevante o simplemente pondrán más atención en factores superficiales que en los realmente importantes. 

Para ello sería importante que las diferentes administraciones y el sistema educativo prestaran más atención a la educación financiera para adultos poniéndola en manos de profesionales independientes. En cuestiones de educación financiera la independencia respecto a los bancos es fundamental porque tienen una posición de negociación de Goliath frente a David y porque el oligopolio les permite dominar el mercado a su antojo. 

Además, una de las finalidades de esa educación financiera debe ser la creación de conciencia de consumo financiero responsable evidenciando la cantidad de alternativas de banca social (cajas de ahorro aún existentes como Caixa Ontinyent o cooperativas de crédito como Caixa Popular), banca alternativa (como Oikocrèdit) y banca ética como Fiare y Triodos Bank. 

Tengamos cuidado con no poner a la zorra a cuidar a las gallinas. Pongamos la educación financiera en manos de profesionales de la enseñanza financiera ajenos a cualquier interés bancario. 

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