#Brexit vs #Europefail

Un referéndum soberanista se plantea entre dos sujetos políticos que mantienen una relación estable y omnidireccional cuando uno de ellos entiende que esa relación es demasiado asimétrica. En lenguaje común, eso sucede cuando un colectivo tiene la impresión de que se está abusando de él. Por tanto, siempre hay dos maneras de mirarlo: desde la perspectiva del separantey desde la perspectiva del separado. El Brexit existe pero también el Europe -epic- fail. 



La mayor parte de los primeros análisis -lógicamente- se centran en resolver los enigmas que se ciernen sobre una situación inédita, sobre sus causas internas y sus consecuencias para los británicos. Son las primeras lecturas. Las lecturas desde el #Brexit.

Sin embargo, los que no somos británicos -aún sumergidos en la última oleada informativa del exceso, la alarma y la montaña rusa mediática que intenta pegarnos a las pantallas- deberíamos ya separar con el machete las primeras ramas y adentrarnos en la selva del medio y largo plazo. La perspectiva del #Europefail.

Europa no mola. Europa falla. Europa no es un proyecto atractivo. Y eso es por algo. Algo pasa. Algo hace que Europa no seduzca. De hecho, la mayor parte de los discursos europeistas se basan en el salto ciego de lo incierto de  una NoEuropa pero ya casi nadie consigue racionalizar una lógica de adhesión. Es una cuestión de fé, una especie de mística Europea. Intuimos que debemos seguir siendo europeos, que nos conviene, pero no sabemos razonarlo ni pensarlo. Eso genera un marco de debate emocional, poco racional y analítico donde un discurso simple, próximo y concreto tiene la posibilidad de crecer.

Europefail no es todavía el fracaso de Europa sino más bien las cagadas de Europa. Europa debería reflexionar sobre los múltiples aspectos que la están convirtiendo en una idea fea, fría y fastidiosa.
Los antieropeos se subiran a la ola en todo el continente así que más vale tener una batería de ideas preparadas para una respuesta multidireccional.

Pero ¿cuáles son los fails de Europa?

  • Confusión de un modelo de construcción comunitaria con un modelo concreto ideológico. La Unión Europea ha sido un baluarte de una sola ideología, demasiado alejada de sus habitantes y demasiado cerca de las corporaciones. La economía es muy importante pero no es lo único. el mensaje de los burócratas europeos es un mensaje de gestión económica -y nada más- y siempre bajo el mismo prisma. Atrás quedó la sensación de cohesión social que intentaba generar el impulso europeo. La desigualdad se ha asumido como un elemento arraigado que algunos países aprovechan a su favor, especialmente Alemania. 
  • Frialdad. La distancia en la gobernanza genera frialdad. Todos los partidos han usado la Unión Europea como los futbolistas usan Estados Unidos o Asia, un retiro lustroso. Las instituciones europeas se han construido contra la comprensión electoral. Los métodos de democracia indirecta resultan incomprensibles. Los mecanismos de funcionamiento son un laberinto sin salida, un criptograma indescifrable. 
  • La asimetría estatalista. No haber desarrollado avances en temas de harmonización política, más allá de un mercado más grande de mercancías y personas, ha mantenido un predominio de la democracia indirecta ejercida a través de los estados. El vínculo indirecto configura un marco de pensamiento que impide adherirse al objeto final. Y en ese marco es en el que ha crecido la sensación de la tiranía de Alemania o incluso los caprichos de países más pequeños que aprovechan el farragoso mecanismo burocrático europeo para pelear por encima de su peso. No se ha superado el relato de los estados en liga competitiva frente a una sensación de proyecto común. Eso tiene que ver con muchas cosas, legislativas y no tan legislativas. 
  • La ausencia de un relato común. Estados Unidos tiene diferentes estados y diferentes legislaciones tributarias en incluso penales. Y no tiene dificultades de cochesión social porque existe un relato común. Un relato se construye en la educación (Erasmus ha sido muy positivo mirando los resultados del Brexit por edades pero insuficiente) desde el relato mediático (por qué no se ve Euronews salvo por satélite?) e incluso desde el relato del espectáculo (Eurovisión puede ser más ridículo?). La construcción de un relato común va más allá de estos tres ejemplos pero es que no ha habido ni el más mínimo intento de construcción de un relato común que supere los marcos estatales. 
  • La gestión de las debilidades y las amenazas. Estaba claro que la creación un mercado amplio de mercancías y personas era una de las grandes fortalezas de Europa. Y que esa prosperidad (vs la actual austeridad) permitiría mantener el modelo de sociedad de bienestar típicamente europeo. La cuestión es que frente a las debilidades y las amenazas la lentitud e ineficacia resultan incomprensibles para una población a la que le llega información europea con cuentagotas porque la agenda estatal -y el entretenimiento- se lo come todo. Especial mención supone el mayor reto del siglo XXI -o quizá de todos los siglos de la historia- que es hacer frente a los movimientos migratorios. El crecimiento de la población es imparable y Europa (a diferencia de Estados Unidos) es un espacio muy cercano a otros como Asia y África y muy atractivo para ellos por su tradicional -ahora en desguace- modelo de estado de bienestar y apoyo a la cohesión social. Para que ese movimiento de gente sea apreciado como positivo debe ser gestionada su velocidad y su densidad. La mezcla de culturas es un hecho histórico inapelable. La cuestión es cuándo, cómo y cuánto. Si ese equilibrio no se domina -especialmente desde la izquierda- el derrape de frenada hacia la ultraderecha está asegurado. Y uno de los argumentos más importantes del Brexit es la imposibilidad de controlar las fronteras para determinar ese cuándo, cómo y cuánto. Los paises fronterizos de Europa claman por más apoyo y ayuda pero la UE parece inoperante hasta el punto de tener que subcontratar el servicio con Turquía. 
  • Gerontocracia electoral. La pirámide demográfica europea ha sufrido un cambio importante. La población mayor es y será la predominante. Los itinerarios vitales afectan a las percepciones políticas en cuestiones como seguridad, aversión al cambio o capacidad de adaptación entre otras. Y vivimos en una época vertiginosa con lo que es fácil apreciar cambios psicológicos de stop and think o incluso de regresión por pura edulcoración de memoria. Es ahí donde pueden surgir discursos nostálgicos falsos pero oníricos e hipnotizantes para quien tiene más pasado que futuro. En el referéndum del Brexit ha quedado clara la distancia generacional de manera que personas cuyo recorrido vital no alcanza los veinte años han decidido los próximos sesenta años de personas que mantienen un proyecto de vida antagónico. Eso es totalmente democrático pero habrá que entenderlo, analizarlo y trabajarlo de alguna manera porque el fenómeno es creciente. 
  • Identidad nacional y modelo social. Uno de los mantras de los nacionalismos ocultos como el español es que la identidad nacional esconde/anula el proyecto social. Son frecuentes los ataques dialécticos de "esconderse tras la bandera" y lejos de los primeros flashes tácticos de algunos partidos se puede decir que esa afirmación desde el punto de vista colectivo en el largo plazo es falsa. Reino Unido ha vivido dos referéndums marcados por visiones diferentes del modelo social como gran espacio de convivencia y pegamento humano. Es más, las negativas de Holanda o Francia a aprobar la famosa constitución europea son otra prueba de que cualquier identidad nacional va adosada a un modelo social, un proyecto de vida en común más igualitario, en términos poéticos de cantautor quizá un paraíso perdido. También la reivindicación soberanista de Catalunya es una reivindicación social de un país avanzado frente a un estado plagado de élites extractivas y devastado por un modelo ideológico trasnochado. Después vienen los extremos de la campana de Gauss en cuánto a motivos y tácticas pero el paradigma dominante suele unir identidad nacional y modelo social. Si quiebras el modelo social la identidad nacional suele resurgir. 

La izquierda tiene mucho trabajo por hacer. La Europa gestionada por la derecha camina hacia el epic fail. Es un amplio mercado a la baja de mercancías-cosas y mercancías-personas. Vivir al dictado de élites ocultas no es un buen cobijo para nadie. Y la fe en Europa se agota. Necesitamos razones. Escalar una pared es imposible si no encuentras donde asirte. 

Dadme un motivo.O mejor dadme varios.  





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