¿Por qué la banca actual no hace bien su trabajo?

Cada profesión y sector económico nace con una finalidad y una función social. En este caso social no se utiliza como una vocación de ayuda sino simplemente como la resolución de un problema para la comunidad. Los fontaneros resuelven problemas de fontaneria y los médicos resuelven problemas de salud. En un principio la banca debe resolver los problemas de tuberías del dinero y de salud de la economía familiar. Saltando la metáfora; un banco es útil si se dedica a los suyo: asignar el dinero a las unidades de gasto más eficiente y pagar adecuadamente a las unidades de ahorro e inversión. Además añadamos los sistemas de pago y con eso completamos la función socieconómica para la que sirven los banco, o mejor dicho, la banca. 


¿Qué está ocurriendo y estamos aceptando con normalidad? Que los bancos no están haciendo banca, o la están haciendo mal. Sí, el rescate de la banca solamente está sirviendo para que unos entes con personalidad jurídica sigan haciendo prácticas contra/sin la comunidad a la que sirven por no hacer bien su trabajo. En el pasado incubamos los problemas del presente y en el presente incubamos los problemas del futuro. Y es ahora cuando descubrimos que en el pasado los bancos no hicieron bien su trabajo. Sin embargo, tras el rescate purificador, por alguna razón desconocida, pensamos que los bancos han decidido portarse bien y ser útiles.

Los bancos han entrado en "modo supervivencia" hace tiempo porque la banca ya no es un negocio -tan- rentable. La revolución de Internet va minando poco a poco sus fuerzas y el dinero gratis que ha impuesto el Banco Central Europeo ha hecho que no haya margen suficiente para mantener los lustrosos sueldos y oficinas del sector. Primero fueron cayendo las hojas del árbol, especialmente la obra social que significaban las cajas de ahorro. Y ahora ya se va pudriendo el tronco.

Pero ¿por qué la banca está haciendo mala banca? Básicamente para sobrevivir. Decía Bill Gates que se puede vivir sin bancos pero no se puede vivir sin banca. Eso es básicamente lo que ocurre. Los bancos convencionales y tradicionales, los que usted conoce, luchan por sobrevivir como cualquier ser vivo. Por decirlo de una manera gráfica -y en términos de Belen Esteban- por sus marcas "matan". Otro día quizá hablemos del efecto Tuenti en la banca pero no es el día. Hoy se trata más de visibilizar la toxicidad de las actuales praxis bancarias. Nadie habla de ellas. Es uno de los silencios mediáticos mejor guardados.

Para sobrevivir básicamente han acudido a dos vías. La primera es la subida masiva de comisiones aplicadas a sistemas de pago y ahorro. O sea, lo que diariamente forma parte de la rutina económica de una familiar. Esto puede ser discutible en el precio. Podemos pensar que una transferencia es más o menos cara pero debemos reconocer que el servicio gratis era un mal negocio. Aquí poca cosa que objetar más allá de que la constitución de un oligopolio bancario y la falta de competencia hace que los precios de cualquier servicio se hinchen demasiado.

Donde sí que hay que poner el acento es en la otra vía. Se la puede llamar de muchas maneras: parabanca, banca store, gran bazar bancario. A mi la que más me gusta es la banca frikie. Esa por la cuál te llaman del banco para venderte una olla, una bici, una moto, un colchón o un móvil. Y tu cuelgas dudando si realmente era el banco. Los bancos están retorciendo esa vía de ingresos hasta la estupidez y la sacralización de la marca. Ordenan una cascada de objetivos comerciales en referencia a la venta de seguros y productos con alto margen para la comercialización. En resumidas cuentas, las oficinas bancarias se han convertido en una especie de El Corte Inglés desperdigado e intrusivo. Al fin y al cabo, nadie te llama de El Corte Inglés para que entres y en los bancos se usa el telemarqueting de manera abusiva y sin poder acudir a ninguna lista Robinsos. Y además usan información privilegiada para determinar si eres o no un buen "target" para ese producto.

Para ver lo tóxico de la situación tendremos que hilar más fino. Vender lo que sea no es malo para una empresa. Los cines venden palomitas y refrescos. Y para hilar más fino tendremos que meter la lupa. ¿Cuál es el problema de fondo? Que la financiación ha pasado a un lugar secundario, es decir, que la película es lo de menos. Lo importante ya son las palomitas.

Una operación de riesgo -un préstamo, una financiación- o sea darle dinero que no es tuyo a alguien se debe fundamentar en saber si me lo puede devolver y que si no me lo devuelve yo podré cobrar en alguna parte. Luego si se puede se acompaña de un seguro, un móvil, un colchón o una tele (curva o recta) pero la cuestión es que no se puede hacer al revés. No se puede dar la financiación a alguien por el simple hecho de cobrar la comisión de venta del producto. Porque entonces seguimos haciendo las cosas mal. De momento solamente afecta a la financiación al consumo pero démosles tiempo para ver de lo que son capaces.

Este tipo de prácticas conducen a una supervivencia a corto plazo la banca pero a largo plazo los efectos son los siguientes:


  1. Es imposible sostener salarios de sector de banca cuando la empresa ya no se dedica a la banca. Por lo que las plantillas tendrán que bajar en cantidad -despidos y cierre de ofcinas- y en calidad -escalas salariales inferiores y reducción de la profesionalidad en el sector.  
  2. La sociedad -empresas y particulares- sufre porque la financiación está yendo a la comercialización de consumo y no de inversión. 
  3. El banco abusa de su situación de superioridad colocando productos a los clientes más débiles. Se llama optimización de deudores. 
  4. Si dejas de hacer banca alguien cubrirá tu espacio socieconómico con lo que tu banco irá languideciendo hasta morir o convertirse en otra cosa (Efecto Tuenti)  
  5. Se envilece la profesión bancaria que pasa de ser algo serio, formal y riguroso a un gran bazar donde puede ocurrir cualquier cosa y los trileros son la primera fila de batalla. 

La parte más positiva de toda esta situación de la banca convencional o banca salvaje es que todo ese espacio de banca rigurosa y prudente puede ser asumido por pequeñas entidades de banca social si no se dejan arrastrar por el efecto gregario. El negocio bancario sigue siendo rentable pero esa rentabilidad no es considerada suficiente por "los mercados". Por lo tanto, aislarse de los "mercados" y no cotizar en bolsa es casi una premisa básica para sobrevivir ofreciendo un servicio bancario de calidad y con una mínima vocación social. Esas entidades existen aunque son minoritarias. 

Mientras tanto la banca salvaje intenta nadar en arenas movedizas. Y lo mejor es escuchar a los visionarios de la salvación diciendo que la banca para seguir existiendo debe dedicarse a cualquier otra cosa. Y lo más gracioso de todo, es lo que cobran por seguir diciendo sandeces y ocultar datos hasta que llevan a sus entidades al borde del precipicio. Y si no lean las últimas noticias sobre el Popular que hizo todo tipo de experimentos. 


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