Qué hace tu hij@ en Instagram y por qué deberías preocuparte..o no...

Muy frecuentemente los estudios "techies" se limitan a contabilizar herramientas y visibilizar tendencias. Trabajan desde cumbres elevadas con los prismáticos del negocio. Pero más allá de los nichos de mercado y los yacimientos de negocio los análisis humanistas de causas, razones, correlaciones y consecuencias escasean. Este pretende ser uno de esos análisis que cogen una linterna para intentar poner algo de luz en los estudios no rentables y ofrecer a padres/madres alguna guía en la nueva selva tecnológica. 



Una de las redes de moda entre los adolescentes es Instagram. Cualquier analista "techie" será capaz de decirles que usted debe estar presente en esas redes si quiere colocar su "producto" en las olas de la notoriedad de un océano lleno de gotas audiovisuales. Sin embargo, los adolescentes han demostrado ya en la corta historia de las redes sociales su promiscuidad y su volatilidad (miren si no en que se ha convertido Tuenti) con lo que convendría ir a las corrientes subterráneas que alimentan esas redes para advertir las tendencias pero también descubrir riesgos. La visión de negocio siempre es cortoplacista.

Pero por qué los adolescentes eligen Instagram y cómo lo hacen:


  • No están colonizadas por los adultos. Que tu padre/madre no esté en una red social te da sensación de libertad. Si una cosa odian los adolescentes es el control y la vigilancia. Eso genera una cierta sensación de propiedad y de impunidad que puede llevar a cometer imprudencias diversas. Efectivamente,Instagram permite que el egocentrismo posesivo típicamente adolescente tenga una relación de posesión con su perfil. Una cosa difícil de conseguir en  Twitter y Facebook donde el perfil es necesariamente compartido y no excluyente porque nace con vocación de compartir contenidos. El caso de Instagram permite el perfil privado lo que da una aparente sensación de confort a los padres y madres de menores pero que al final queda totalmente desvirtuado por la falta de control parental y por la necesidad de conseguir popularidad que lleva a l@s adolescentes a abrir su perfil a público o simplemente aceptar todas las peticiones de follow para acumular seguidores. 
  • Tiene códigos propios y barreras de entrada. Para segregarse de los adultos los adolescentes domestican la tecnología con códigos propios de su itinerario vital. Los hashtags son el mejor ejemplo. 
  • Es un instrumentos de promoción personal. Todas las redes sociales nacen con esa vocación pero en términos adolescentes esto es muy importante porque están forjando su identidad física y emocional. Los adolescentes domestican la tecnología con esa perspectiva. Instagram tiene un egómetro considerable. De hecho tiene dos: los followers y los likes. No nos equivoquemos la adolescencia es la etapa de socialización más intensa, donde el efecto gregario y la aceptación del grupo son más relevantes. Esto es así en todas las especies y en todos los tiempos. Ahora hay una diferencia fundamental: se mide. Los adolescentes se miden en followers y en likes. Eso mide la popularidad. Tienen estrellas Igers e incluso mide como el mejor communitiy cual es el mejor momento para subir una foto y conseguir más likes. Así que cuidado, porque podemos estar incubando una generación completa adicta a la aceptación externa lo que deja a una inmensa mayoría de elementos dispersos fuera de la doctrina socialmente aceptada. Si la construcción de su autoestima depende de su popularidad, si su aceptación depende de sus likes generamos un efecto espejo mágico que aumenta la vulnerabilidad. Y con la vulnerabilidad suele aparecer el acoso y otra lista de elementos. Una advertencia: el like de un adolescente no tiene nada que ver con el contenido. Su código es diferente y puede tener más que ver con el grado de relación que con el contenido. O sea un like suele ser más un "me alegro de verte" o un gesto de admiración a la situación o persona que un "que buena foto". 
  • No hay contenidos trascendentes. Instagram es una red blanca y aconflictual. Tanto Facebook como Twitter ya han sido colonizadas por los conflictos sociales de toda índole innatos al mundo adulto. Instagram no. Instagram sigue siendo una red blanca casi ajena al conflicto. Es la red donde menos política hay que es la disciplina que gestiona el conflicto. Al partir de la fotografía como palanca de impulso obliga a concretar y eso casa dificilmente con lo abstracto del mundo de las ideas. Lo máximo que se detecta son frases de sobre de azúcar (la filosofía de ir por casa) con un cierto grado de reflexión más o menos crítica en la línea de la psicologia positiva y literatura de autoayuda del desconcierto del final de una era y el principio de otra. Pero en principio, el adolescente puede ausentarse de los debates adultos sin problema. Puede construir una realidad estanca sin demasiadas preguntas. 
  • El punto de inicio es siempre visual. De hecho suele ser un selfie. Es una época de cambio físico tan relevante donde las hormonas están tan revolucionadas Instagram navega a favor del viento. El físico se convierte en un reclamo básico. Por un lado permite observarse a sí mismo de una manera diseñada al poder elegir tanto la foto que se sube como el filtro que se usa. Eso permite construir una identidad diseñada lo que puede afectar a la autestima por arriba y por abajo. Además las fotos muestran solamente capas epiteliales (cara sin cuerpo por ejemplo) y omiten aspectos como la altura. Así todo el mundo puede sentirse cómodo consigo mismo o justo todo lo contrario. El problema viene cuando el físico y el selfie se convierten en  una enfermedad. Entonces Instagram es un potenciador implacable. 
  • No hay compartición. En Instagram no hay posisibilidad de compartir con lo que tu Instagram es un espacio poseído y excluyente donde puedes repartir premios y castigos y además no se aceptan intrusos del mundo adulto. Al contrario que las principales redes sociales Instagram no permite compartir contenidos que has considerado interesantes. Y l@s adolescentes no sienten la necesidad de compartir contenidos de carácter general. Se puede hacer pero la red no está diseñada para ello. De hecho el gran éxito de Instagram entre los adultos fue la imposibilidad de apropiarse de las fotos. Te protegía del "guardar como" y permitía que tus fotos no fueran robadas. L@s adolescentes asumen eso como intrínseco. Tiene un parte buena de gestión de la privacidad y otra parte mala de falta de intercambio que se produce por redes bidireccionales como Whatsapp o el mensaje directo. Las relaciones bidireccionales en red no contribuyen a fortalecer la red (basada en el intercambio de conocimiento) sino que permiten la captura de clientes/consumidores/followers. L@s adolescentes pueden quedar a merced de trucos de venta muy básicos y primitivos pero que en entornos bidireccionales funcionan todavía. 
  • El efecto exaltación. La fotografía es un arte gracias al hecho de convertir en belleza la captura de un instante. Por tanto, siempre ha habido siempre algo de épica en la fotografía. Miramos fotografías de otras épocas y nos transportan a sensaciones. Generan siempre un estado de exaltación (euforia o depresión) porque nos mueven en emociones. Si usted observa el Instagram de un/a adolescente verá que está lleno de exaltaciones. Tanto si es amistad, amor, devoción. La adolescencia siempre ha estado llena de vitalidad y exceso incluso obsesivo. La diferencia es que ahora se escribe y se muestra. En las primeras relaciones amorosas y de amistad la intensidad y la posesión juegan papeles fundamentales con lo que es fácil caer en la patología social. Esto afecta profundamente al rastro virtual, la marca personal y la reputación digital que serán muy importantes para ell@s en el futuro. 
  • La conversación íntima a gritos. La fotografía casi nunca crece sola sino que se usa como palanca para levantar una conversación. L@s adolescentes (hay muchos grados lógicamente) consideran su perfil de Instagram un lugar en el que establecer una conversación y no la consideran pública a pesar de estar publicada y por tanto ser replicable y visible. No son conscientes del grado de observación al que son sometidos. Son observados sin ser conscientes. Es un fenómeno que ocurre en otras redes que consideran que poner algo en Facebook es privado. El concepto de privado está derivando hacia la intención y percepción y no a los hechos. La cuestión es que l@s adolescentes lo consideran un espacio conquistado, poseído y propio, una especie de prolongación de su habitación con la puerta cerrada sin saber que se oye todo. Esto recoge una de las necesidades de la adolescencia, la emancipación paterna, la socialización y la perpetuación del contacto con sus complices vitales actuales y sagrados "sus amig@s". Lo que puede conducir a un cierto aislamiento social para seguir en contacto con tus amig@s y además a la generación de contenidos privados en ámbitos semipúblicos. 
  • El vídeo en Instagram. En este proceso de convergencia de todas las redes a una misma red Instagram abrió dos posibilidades. Una enviar mensajes diretos que permite a los usuarios comunicarse de manera privada (ligar?) y la otra emitir vídeos de hasta un minuto. La obsesión por la brevedad y el uso de la palabra hablada (lenguaje oral) frente al paradigma escrito también van con el viento a favor respecto a la pereza y la aminoración de la distancia entre el esfuerzo y la recompensa. Aunque eso se observa con más claridad en Snapchat. 

Como pocos adolescentes leerán este artículo y muchos menos harán el más mínimo caso a los riesgos que se mencionan convendría recapitular cuáles son los riesgos y las posibles soluciones de un uso demasiado intensivo de Instagram como marco de referencia mental y conceptual en un momento de la vida como es la adolescencia. 

Si empezamos por las soluciones solamente hay una: compartir pantalla. Hay que estar en sus redes sociales. Esto tiene un efecto preventivo. Se las arreglaran para burlar la vigilancia de los adultos pero habrá un efecto de autocensura (esto no lo subo) y de control posterior (esto quítalo). 

En cuánto a los riesgos más inmediatos: 
  • Adicción a la aceptación externa como método de construcción de la autoestima. Quiero más likes, quiero más followers. Es un camino sin fin y definirse en función del grado de aceptación externa es muy peligroso. 
  • Aislamiento social por perpetuación de relación con "l@s amig@s". A lo largo de la vida hay que relacionarse con múltiples personas y personalidades. Lo saludable es pasar tiempo con gente de tu edad y con gente de otras edades para ampliar la perspectiva. Limitarse a una perspectiva temporal y un tipo de personas limitará su inteligencia social y emocional. Además el/la adolescente tiene que ir creciendo y afrontando los conflictos inherentes a la madurez y eso incluye los contenidos complejos y las decisiones colectivas sobre problemas sociales. 
  • Reputación digital y marca personal. Hay que hacer entender a l@s adolescentes que son la primera generación con la posibilidad/obligación/riesgo de gestionar su marca personal y reputación digital sin que eso resulte obsesivo. 
  • Tiempo de exposición. La tecnología actual está reduciendo el tiempo de espera entre esfuerzo y recompensa. Tanto para los adultos como para los adolescentes. Salirse del mundo vritual hace recuperar la perspectiva. Hay que encontrar un equilibrio entre las tres realidades (presencia-mediática-virtual). En este aspecto la frustración y la rabia es cada vez un fenómeno más frecuente porque en ámbitos tecnológico la densidad del tiempo cambia y se necesita una recompensa inmediata (que el vídeo empiece inmediatamente, que sea impactante desde el priincipio, que la foto baje rápido, que aparezcan los primeros "likes"). Es muy importante crear ciertos grados de diferimiento entre el esfuerzo y la recompensa mediante disciplinas diversas (deporte, música, estudios... ) 







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