Si trabajas en un banco deberías tener un plan B

La reconversión bancaria no cesa ni cesará. Internet ha transformado diferentes sectores. La cultura ha sido uno de los primeros -lamentablemente- que ha producido una gran crisis de las profesiones culturales pero no es el único. Otros sectores se irán sumando al proceso disruptivo donde lo nuevo nace de manera volátil, atomizada y emergente y lo antiguo se desdibuja de manera aparentemente invisible. 



El futuro de la banca como sector es incierto pero el de los profesionales bancarios ya permite vislumbrar claras tendencias que hacen que una persona que trabaja en banca debiera ir pensando en tener un plan B. Estas serían algunas de ellas:

  • Desprestigio profesional. La banca no está defendiendo a sus profesionales sino que los está usando como canal de choque. La oficina es el parapeto para que los directivos se escondan en sus despachos. Es el punto de desembarco de todas las quejas de los múltiples productos que ahora se venden en las oficinas. También es el ariete con el que se entra forzando nuevos productos que nada tienen que ver con la banca. La hipercomercialización de seguros, el autoconsumo por parte de las plantillas o la optimización de deudores son prácticas asumidas como obligatorias. A corto plazo permiten seguir navegando pero no evitan que se haga hacia una gran catarata. 
  • El vacío de contenido profesional. A pesar de que las oficinas mantienen una capilaridad considerable y eso permitiría un gran conocimiento del entorno y del cliente, la banca ha renunciado a ese talento colectivo en favor del Big Data. Sí, la gran banca ha llegado a la conclusión de que los algoritmos funcionan mejor que las personas para tomar decisiones de riesgo. Ahora mismo un empleado de banca concede o no concede préstamos exclusivamente si y cómo se lo dice una máquina. Las plantillas de banca solamente conservan como valor añadido su valor persuasivo y de seducción comercial. Son un mero contactador quizá con la excepción de los gestores de patrimonios que todavía asesoran (en función de los intereses del banco) la gestión de los clientes con más dinero. 
  • La tendencia multiproducto producida por el abandono de su misión empresarial. La gran banca convencional no obtiene los beneficios que sus amos del mercado esperan por lo que tiene que buscar nuevas comercialización con margen. Esto ha convertido y es una tendencia creciente a las oficinas en espacios de experiencia comercial multiproducto. Caixabank y sus continuos acuerdos con Samsung intentando imitar la experiencia Apple y sus Apple Store son un buen indicador. Esa tendencia multiproducto distrae la vocación financiera de las entidades generando tentanciones y poniendo el foco y la tensión comercial lejos de la actividad financiera. Así se consigue que sobreviva la marca pero es fácil de vislumbrar que la venta de móviles, televisores o seguros da para salarios propios de esos sectores y no los altos salarios de banca. Por lo tanto las empresas tenderan a mejorar su ratio de tiempo de trabajo versus salario disminuyendo salarios y aumentando el tiempo de trabajo. Cosas propias de esos otros sectores que hasta ahora no habían llegado a la banca. Pueden mirar la negociación del convenio de las antiguas cajas de ahorro para confirmar la declaración de intenciones. 
  • La digitalización y el incremento cultural de los clientes. Las operaciones que se canalizan a través de la banca digital son cada vez mayores. La oficina bancaria tendrá que asumir eso creando nuevos espacios para canalizar esa "ausencia" de la oficina. La desvirtualización del cliente será algo muy complicado en el futuro, hacerle venir a la oficina y hablar con él no va a ser fácil por el principio de desconfianza pero sobre todo por falta de tiempo en edades anteriores a la jubilación. Actualmente gran parte de los clientes de más edad todavía no han recibido procesos de alfabetización universal pero los clientes del futuro tienen niveles culturales más altos (otra cosa igual sería considerar la cultura financiera estrictamente). 
  • El contexto sociolaboral. Las plantillas de banca han permanecido al margen de las principales luchas laborales pero eso no quiere decir que no les afecten. El panorama de "reformulación del capitalismo" que se inició aprovechando la Gran Recesión de 2008 conduce a mayores índices de desigualdad donde amplias clases populares quedan en situación de poca rentabilidad bancaria. Las personas sin empleo entrarán/han entrado en exclusión financiera. Las personas que trabajan deben asumir abusos -especialmente de dedicación- que conducen a una vida destinada a conservar el trabajo. Esos dos factores hacen que se produzca una subasta de pobres para conseguir acceder a la supervivencia a través de los trabajos de baja cualificación. La alta cualificación empieza a ser la nueva esclavitud ya que las empresas admiten pagar salarios altos a cambio de una dedicación absoluta, exclusiva y excluyente. En ese contexto la competencia externa de las plantillas de banca es gente capaz de entrar a trabajar por la mitad de los actuales sueldos de banca. Y eso empuja una subasta a la baja. Finalmente, ese nuevo contexto de contratación temporal creciente con salarios bajos hace inviable cualquier estudio de concesión de riesgo a largo plazo. Confiar en un Big Data que tiene un bagaje de unos pocos años es confiar mucho. La competencia externa apretará a la baja los salarios y la digitalización irá descapitalizando el valor de las plantillas de banca. 
  • El exceso de capacidad instalada España es un país tremendamente bancarizado en oficinas y cajeros incluso aún ahora que estamos volviendo a niveles de los ochenta. Eso implica costes estructurales muy fuertes de mantenimiento. El modelo español de oficinas pequeñas omnipresentes es insostenible. El modelo europeo medio es menos intensivo. Menos oficinas con más gente dentro. La digitalización también llevará al hecho de que la visita a la oficina sea un hecho extraordinario con lo que la oficina se poblará de clientes de bajo perfil y nula rentabilidad que por falta de formación o necesidad tienen que acudir en persona. 
  • El techo de deuda. El tardocapitalismo oculta un problema global enorme que es el endeudamiento mundial. A pesar de que rigen tipos cero el crédito no crece y básicamente podríamos decir que simplemente no puede. Algunas entidades ahora parecen acogerse a la reordenación de deudas para tener algo de margen pero son peces para hoy sin redes para mañana. La deuda de España ya supera su PIB y además se ha hecho deliberadamente un traspaso desde la deuda privada de la década del ladrillo a la deuda pública justo a través de los rescates bancarios. Un rescate bancario es un rescate, es decir, un salvamento de una situación de ahogo y muerte. El sector está enfermo y las caídas se van sucediendo. Ahora el Popular por ejemplo. 
  • El hormiguero interior. Desde dentro de los bancos se respira que algo pasa. Bajo un aparente orden basado en laberintos burocráticos, en jerarquías de control, hiperactividad comercial, gamificación e infantilización motivacional, gestión del miedo lo cierto es que la ansiedad colectiva es evidente. El pedaleo es insistente pero el movimiento no se detecta. El dinsaurio se gira porque no se fia ni de su cola. 
  • El asedio fintech. Internet genera un proceso de digitalización de procesos tradicionales pero lo que no han entendido los gurús del retrovisor bancario es que Internet supone un cambio de paradigma. El universo fintech está emergiendo con fuerza. Todavía con regulaciones disfuncionales y en constante cambio pero no es un flor de un día. Es creciente. Las Fintech son más versátiles y crecen con premisas alternativas, son más rápidas y eficientes además de nativas digitales. La gran banca conseguirá subir las barreras de entrada al negocio tradicional y conseguirá un oligopolio temporal pero es imposbile sobreponerse a un tsunami de este tipo. 

Recientemente han encuestado a los encargados de las estrategias de digitalización bancaria de muchos de los grandes bancos. Algunos de ellos creen en la desaparición absoluta de la oficina. Otros en la mutación de la oficina hacia modelos mixtos pero lo que todos estaban de acuerdo es que habrá menos oficinas y menos gente trabajando en ellas atendienndo a gente. Sin embargo, necesitarán más gente para gestionar mejor todos los datos que tienen nuestros. Pero el apasionante mundo del negocio del "robo de datos" lo dejaremos para otro día. Lo que está claro es que un bancario dificilmente acabará de programador gestionando datos. Así que si trabajas en un banco no olvides no endeudarte mucho y mirar de reojo a tu entorno por si hay que salir por una de las puertas que se abren a lo largo de la vida. 


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