Los imprevistos de la TRANSPARENCIA

Entre las ideas fuerza de los nuevos tipos de izquierda ideológica está la transparencia. Cuando una idea fuerza llega al centro del discurso hegemónico se convierte en una especie de dogma, una mística que deja de cuestionarse y se suma a la biblioteca reconocida de los lugares comunes.

La transparencia, sin embargo, podría tener algunos daños colaterales previsibles e imprevisibles. Una especie de lado oscuro. En todo caso, conviene hacerle un vistazo crítico a las dos vertientes.

La transparencia, esencialmente consiste en situar un enorme volumen de datos de instituciones públicas y semipúblicas al alcance hipotético universal de cualquiera. Por lo tanto ya podemos analizar dos posibles disfunciones peligrosas:

  • Enorme volumen. La "moda" de la transparencia coloca un volumen de datos inasumible para un ciudadano. Ningún individuo por sí mism es capaz de interpretar y gestionar un compendio de esta magnitud. Por ello, la profusión informativa en realidad genera un maremágnum de información sin interpretación ni conocimiento ni siquiera posibilidad de alcance. Más información que nunca y peor informados que nunca podemos llegar a estar. Además, es evidente que pasa lo mismo que con el Big Data; sólo se pueden volcar los datos digitalizados inicialmente lo que genera un sesgo de campo estadístico bastante pronunciado que pondrá el foco en una época frente a otras menos iluminadas. También lo hará por temas ya que la publicidad es más sencilla con cuestiones cuantitativas y no tanto con cuestiones cualitativas en las que se basa la verdadera política. 
  • Cualquiera. En realidad no existe un cualquiera que pueda acceder a esos datos. Se trata solamente de una posibilidad teórica. Acceder a esos datos requiere un músculo tecnológico considerable con lo que podríamos estar contribuyendo a poner a disposición de determinadas poderosa empresas más información y más datos de los que ya disponen. Poder cruzar datos agregados institucionales con personales puede ser un sueño para algunas empresas. Son empresas invisibles del "modo gratis" que ahora trabajan con materia prima gratuita: nuestros datos. Les estamos regalando ingentes cantidades de información con la ganan dinero sin pagarnos por nuestros datos. La transparencia, en este caso, supondría regalar muchísimos datos agregados sobre nuestro comportamiento colectivo. Solamente una organización con una determinada dimensión es capaz de sacar partido a todos esos datos que estamos poniendo a disposición de cualquiera. Eso genera una asimetría social considerable que puede crear nuevos nichos y núcleos de poder ahora mismo imprevistos. 

¿Quiere esto decir que la transparencia es mala? No. Quiere decir que no es un axioma incontrovertible sino que debería medirse exactamente cuánta información está disponible de manera abierta, cuánta a petición, cuánta y cual debe reservarse y a quién. Un mundo completamente transparente igual no nos conviene tanto. 

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