Cámbiame, de la Telebasura a la Telebazofia

Una de mis aficiones es comprobar como los directivos de Telecinco exploran los límites de la dignidad humana. Ya no es el diablo el que se dedica a comprar almas, ahora ya está Telecinco para esas cosas. Su estrategia de negocio es clara y diáfana: comprar almas baratas para amortizarlas en uso intensivo de corto, medio o largo plazo. 


En esa eterna lucha por ampliar el perímetro de la indignidad humana cada vez ofrecen menos recompensa. Uno de los mejores ejemplos del paso de la Telebasura a la Telebazofia es el programa "Cámbiame".

Si no era suficiente basura emocional usar la imagen para intentar cambiar a una persona y abordarlo todo desde la uniformidad de una dictadura estilística frívola y superficial; el programa no se detiene ahí, sino que va al fondo de las miserias de cada persona. En cada programa se escogen los dramas humanos más frecuentes, el principal son los problemas de autoestima, depresiones y ansiedades varias junto a la dependencia emocional, para vender una esperanza basada en la imagen. Sin embargo, el guión manda ahondar en los problemas personales más allá de cuestiones de moda. La ropa es lo de menos. Lo importante es contar dramas íntimos y personales para conseguir la audiencia de los girasoles, los que se levantan cada día y miran al sol hasta que se pone como único objetivo en sus vidas. Luego ya le pondremos cualquier cosa en maquillaje y vestuario. Ahora que vomite sus miserias.

El giro es tan obsceno que resulta cutre. Un doble giro que invita a pensar que cambiando el hábito se hará un monje, partiendo de la candidez del hada madrina que viste a Cenicienta durante unas horas sin que ni siquiera se pueda quedar con el zapato. Tan viejo como el negocio de hacer caja con las lágrimas de los demás. Y así cada día en abierto, una ejecución social pública, una condena a la personalidad diferente y diferenciada de vestir como te dé la gana, como si la moda fuera una ortografía visual.

Algunos basan su periodismo en comprar la intimidad de la élite -extractiva- dirigente. Esos al menos pagan por los secretos. Cámbiame te convierte en un personaje de usar y tirar, un paquete de pipas. Y ¿a cambio de qué? A cambio de una esperanza, de tu minuto de gloria indigna. Caldo de cultivo de la enfermedad del siglo XXI la autopercepción narcisista en el lago de la dignidad mediática. Caldo de cultivo para princesas sin trono, reinas depresivas, príncipes de armadura de papel de aluminio y demás peces vulnerables que Telecinco apresa en sus redes.

Pura bazofía televisiva servida caliente a la hora de comer. 

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