Ciudadanos: el firewall de Podemos

No contaba Errejón con Ciudadanos. Las tesis iniciales de Podemos -sobre las que Errejón parecía tener mucha más influencia- hablaban de un cambio transversal y de la ocupación de la centralidad política. Errejón sabe que esa ocupación de la centralidad supone hegemonizar la agenda y el mensaje, crear un nuevo eje y que eso se hace desde la capilaridad y la permeabilidad de un frente amplio con denominadores comunes restringido para generar una adhesión amplia. Pocas causas para reducir las contradicciones. Se trata de generar una causa mayor que aglutine intereses dispersos incluso contradictorios. La ocupación de la centralidad pasa, por tanto, por abrazar el centro político pero sin instalarse en él, en  una especie de marea ideológica que sube y baja cada día manteniendo la playa ocupada. Errejón lo sabía e Iglesias lo mencionaba cuando se enorgullecía de tener determinados porcentajes de voto que provenían del Partido Popular. Pero no contaban con el contrataque de las élites: Ciudadanos.

Ciudadanos nace como un cortafuegos para el virus de Podemos por el centro. El partido de Rivera es potenciado por las élites (marginando y destruyendo a UPyD) para ocupar el centro con dos finalidades. La primera ofrecer una opción digna a los votantes democristianos y liberales que anteponen la honestidad a la ideología y se resisten a votar un partido corrupto. La segunda segregar los votantes de centro y derecha del frente amplio de Podemos para instalarlo en el concepto izquierda que Podemos se negaba a aceptar (somos los de abajo).

Vaya por delante que creo que ambos (Iglesias y Rivera) son líderes surgidos de un casting urgente de regeneración política convocado por las élites cuyo formato placebo incluye la mutación constante. Ciudadanos es Abel pero Caín es necesario para que la historia avance. Mucho se crítica a Ciudadanos por sus mecanismos de supervivencia adaptativa (flexibilidad en las afirmaciones) pero las ideas muertas que ha dejado en el camino Podemos son quizá superiores (auditoría e impago de la deuda? Proceso constituyente?). Las élites necesitaban una acequia por la que canalizar una masa indignada emocionalmente (no intelectualmente) que estaba en la calle algo descontrolada. Comprueben ustedes el número de manifestaciones y huelgas en España antes y después del nacimiento de Podemos. Han actuado de ansiolítico social. Una vez el indignado ha comprobado que tenía en su mano una guillotina que llevar a la urna se tranquilizó. Lo que no sabía es que era de plástico.

Convocadas las oposiciones a jefe de la indignación los dos hermanos ideológicos han ido resituándose en el tablero. Podemos ha ido cayendo del lado de la izquierda que tanto odiaba mencionar hasta pegarse de lleno a ella abandonando la vocación de centralidad. Sin embargo, el cuñado de España se ha aprendido mejor el guión y está ganando más y más minutos en el culebrón político español. Rivera es ya uno de los moderados de Borgen. Las cartas que le dan a Rivera son buenas pero no son las mejores. Sin embargo, es el que mejor las juega porque Podemos vive entre la sobrexposición y el escondite, en  una esquizofrenia política que va de la soberbia a la humillación. Rivera siempre está, es el chico que siempre sale en la foto en el centro. No es la estrella pero siempre está para dar un apoyo a quién tiene el balón.

En poco tiempo Rivera ha sabido demostrar que es el mejor muñeco posible de las élites españolas. Aplica un barniz reformista institucional (menos política y menos estado político) que se sube a la ola del revanchismo contra la corrupción (la corrupción es innata al poder institucional luego deshagamos el poder institucional para luchar contra la corrupción). Es un mensaje ganador porque es simple y directo. Su prosa ideológica está llena de destellos naturales del sentido común conservador, de la sensatez sedentaria y del tardocapitalismo consumista. En términos marxistas la jugada es bastante sencilla y forma parte de la historia de cualquier país. Se trata de atacar la superestructura institucional (miren las seis condiciones para negociar con el PP de ayer) y dejar la infrastructura intacta. Se trata de ofrecer reformas superficiales pero muy visibles, encontrar un chivo expiatorio, y continuar con el "business as usual".

La cuestión central es que eso es exactamente lo que parece querer el electorado. En dos comicios seguidos el electorado se ha posicionado mayoritariamente en espacios que niegan el cambio vertiginoso propuesto por la izquierda precisamente por eso: por el vértigo de un tobogán sin fin. En eso tiene mucho que ver tanto el envejecimiento electoral como el Estado de la Comodidad (nuevo sustituto del Estado del Bienestar). La cuestión es que hemos acabado en un programa de Divinity en el que hay que optar entre los que quieren cambiar de casa y cambiarlo todo y quienes quieren redecorar la que tenemos y seguir viviendo en la misma casa. Y en escaños la situación la dominan los conservadores. Dos veces.

En ese nuevo mundo inmobiliario es donde un partido bisagra puede ser el rey del mambo. Rivera se ha aprendido de memoria los diálogos de Borgen y juega mucho mejor las cartas que Podemos que se ha ido al rincón aturdido por las dos hostias contra el techo electoral. Rivera siempre está. Rivera siempre sigue la jugada. Rivera siempre está vivo. Es la consolidación de un centro político que poco que sea listo debería convertir en centralidad para expandirse.

Si España sigue el camino de Grecia -como mantengo desde hace tiempo- ahora toca la gran coalición antipopulista (y suerte tenemos de que la ultraderecha esté atontada en España). Los caminos no son idénticos pero el PSOE no tiene muchas opciones si Ciudadanos avanza hacia el SÍ. Si el PSOE se instala en el NO será el culpable de un bloqueo político e institucional.

Ciudadanos cumple perfectamente su diseño. Nació para bloquear el centro político para Podemos. Surgió para ofrecer un espacio limpio a los votantes conservadores que ahora puede ser aprovechado para lavar al PP. Surgió para actuar de muleta del bipartidismo allá donde fuera necesario. Andalucía con el PSOE, en Madrid con el PP. Ni el mejor guionista de Borgen lo hubiera escrito mejor que Rivera.

Asistimos pues a una legislatura donde por primera vez desde hace mucho tiempo el centro político existe. La primera vez desde hace mucho tiempo que el partido bisagra puede ser un partido multicausa no nacionalista. Ciudadanos está siendo mucho más inteligente que Podemos porque Borgen es mucho más inteligente que Juego de Tronos. Podemos se dejó la centralidad, la transversalidad y la audacía. Ciudadanos está en el centro bajo el foco. Podemos en el rincón de la resaca de una bonita encuesta eterna.


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