Las series y los nuevos héroes de la diversidad intelectual

La ficción ha tratado la diversidad intelectual. Hollywood lo ha hecho mediante muchas películas como Una mente maravillosa, Forrest Gump, Mejor Imposible y en España Pablo Pineda puede ser uno de los mejores ejemplos. Sin embargo, recientemente ha aparecido un giro en las narrativas construidas sobre las mentes con diversidad intelectual. 

En la ficción de importación americana el fenómeno de la inteligencia superior y sus caractarísticas se hizo más visible que nunca con The Big Bang Theory. La serie donde varios jóvenes genios de ciencias superdotados conviven y sobreviven a los efectos colaterales de la alta capacidad desde la perspectiva de la caricatura. 
Caricatura o no consiguen ser protagonistas y la creación de estatus que ofrece la ficción televisiva siempre otorga visibilidad, autoestima y valor. El hecho de saber qué hay otras personas que tienen características semejantes siempre es un buen bálsamo para quien vive encerrado en una mente diferente a la media En The Big Bang Theory los protagonistas forman parte de una élite tolerada por su enorme potencial intelectual pero viven apartados del resto de la sociedad con lo que sus competencias sociales y emocionales son objeto de sonrisa aunque sea cómplice y condescendiente. Los protagonistas son peces en una pecera pero no en el mar. Visibilizan la alta capacidad pero la circunscriben al rendimiento intelectual, la excelencia y su utilidad. Es una especie de gueto para genios donde son otros los valores que imperan. Un barrio friki dentro de una ciudad de medias gaussianas. Aún así es positivo porque permite dar visibilidad a características como el imperio de lo lógicoanalítico, las obsesiones, el contacto corporal, la empatía, el egocentrismo, la clarividencia, los miedos, la timidez, el miedo al rechazo... que son las hipotecas habituales en las mentes con alta capacidad. 

En Mr Robot aparece una nueva perspectiva narrativa. El progagonista de Mr Robot es esquizofrénico. El guión se mueve entre la introspección extrema, la clarividencia de análisis y la grandilocuencia de justicia social. El personaje, esta vez así, aparece interaccionando con el resto de la campana gaussiana aunque siempre bajo la dictadura del estigma de su enfermedad. Los monólogos interiores del personaje definen un laberinto interior propio extremo. El resto de personajes tolera -ni entiende ni comparte- su personalidad global también por su utilidad para la misión. 

Frente a la manera de contar historias de los americanos Europa siempre es más rica en los matices. En Bron/Broen, una coproduccción entre Dinamarca y Suecia la investigadora policial Saga Noren se describe con un perfil psicológico que podría estar próximo al síndrome de Asperger y ello no le impide ser protagonista de la serie. Es más, ese rasgo aparece como un rasgo relevante para la narrativa. La ficción europea sin embargo mete a todos los peces en el mar y los saca de cualquier pecera. El entorno de Saga la conoce y convive con ella aceptándola. Acepta tanto su falta de empatía emocional como su capacidad obsesiva por un tema. Saga aporta un espejo de aumento a todas aquellas personas que se sienten diferentes pero presentan unos patrones de conducta minoritarios pero comunes. 

Los nuevos héroes de la diversidad permiten visibilizar la diversidad intelectual desde una perspectiva de más aceptación. Los nuevos héroes pueden ayudar a sobrevivir al catálogo de uniformes que muchas personas se niegan a lucir. Sentirte igual a alguien cuando sabes que eres diferente a la mayoría puede ser un gran alivio. Los nuevos héroes ayudan desde sus extremos a que la media entienda la complejidad. Lo hacen desde la atalaya de saber que hay alguien que también ve a esos hombres grises que siguen saqueando el tiempo. Y ese alguien como tú sale en la tele. 

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