La prepolítica

El bloqueo político en el que ha entrado España exige elevar la mirada y manejar la perspectiva. Volver a lo esencial es un ejercicio básico de introspección en un mundo de carreteras secundarias y derivadas que confunden lo dorado con el oro. La sofisticación política se ha convertido en una careta que convierte a la persona en personaje y la fiebre del voto aluniza contra el escaparate de lo aparente. 


En ese contexto conviene recordar la prepolítica. La prepolítica es el conjunto de valores previos a la ideología que un colectivo debe atender antes de ejercer sus propias ideas y propuestas. Son condiciones necesarias y suficientes. Son requisitos sine qua non para poder aspirar al puesto. La artimaña no se puede imponer a convivencia más allá de titulares sobre intereses de partido e intereses generales. Repasar lo básico es la raíz de cualquier solución sensata.

La prepolitica es lo que va justo antes de la política. Las cualidades que deben atravesar cualquier formación. La izquierda política actual parece no cultivar la prepolítica y se encuentra más cómoda en la contabilidad de los votos, la ideología de laboratorio, agrupados en un eterno "no", escondidos tras una cortina de testimonios, empachados de propuestas de eslógan, instalados en la épica de la protesta. La derecha se ha inhumanizado bajo una montaña de cifras, convertida en una marioneta del dinero, subida a lomos de la soberbia, apisonando las minorías, adorando el becerro de oro de la riqueza especulativa, confundiendo el avance con el progreso.

Quizá haya llegado el momento de repensar en qué consiste la prepolítica.


  • Responsabilidad. La responsabilidad es la madurez de saber que todo tiene consecuencias. Hacer o no hacer tiene consecuencias en una interacción constante. Deshacer puede ser una opción positiva cuando lo que se ha hecho ha traído consecuencias negativas o puede ser un cataclismo de destrucción de la arquitectura social. No hacer puede ser una opción de templanza y prudencia o la indiferencia frente al drama. Hacer puede ser un avance o un retroceso. La cuestión es que la responsabilidad te obliga a conocer todo el abanico de consecuencias que tiene tu hacer, no hacer y deshacer.
  • Seriedad y rigor. La seriedad tiene que ver con la solemnidad pero también con el realismo. La inmediatez es el primer paso del horizonte. La seriedad es una huida de la política de lo lúdico. El rigor incluye la solidez de una base argumental, la construcción de un andamiaje pedagógico, la brillantez de la creatividad radical, la innovación sostenida, la sobriedad en el planteamiento, la vehemencia en la exposición. La política es una biblioteca argumental más que un circo de opiniones. Superar al rival es desbordarlo en conocimientos, sacudirlo de preguntas y ponerlo frente al espejo. 
  • Lealtad. La lealtad es un espacio de intimidad política y certeza. La lealtad incluye una cierta previsbilidad no sometida a votación. La lealtad es discreta, más translúcida que transparente. La lealtad es un entusiasmo compartido. Una convicción de rescate. La lealtad es resultar confiable, es una fidelidad sensata. Ser leal la firmeza de aceptar las espinas de las rosas políticas de un pacto. Aceptar el desgaste de la gestión de los damnificados. 
  • Influencia. La vocación de la política es la de gestionar el conflicto de intereses social favoreciendo la convivencia. La influencia es el vector básico de trabajo. La influencia puede ser total (con mayoría absoluta) o parcial (minorías diversas). La capacidad de influencia sobre el tablero es lo que mide tu contribución a lo colectivo. La misión es influir en todo lo posible bajo tu perspectiva de mejorar el mundo. Manchar con tu pintura todas las paredes posibles al precio de la vocación de servicio, una contribución a reducir el caos global. 
  • Temporalidad. Lo efímero es innato a las personas. Solamente las ideas básicas permanecen. Todo tiene su propia narrativa. Confundir la obtención de votos con los buenos resultados es un error. Los buenos resultados lo son cuando tus acciones políticas tienen incidencia en el mundo. Las ideas son útiles cuando transforman su espacio social. Las personas y las siglas pasan, sus contribuciones permanecen en las columnas de la arquitectura social. 
  • Equilibrio. El equilibrio es entender que la parte no es el todo. Que un lado de la balanza existe porque hay otro lado de la balanza. Comprender la diversidad y gestionarla desde la aceptación de lo antagónico es el laberinto más complejo de la política. Asumir lo mayoritario desde la minoría y asumir lo minoritario desde la mayoría. Completar un puzzle donde nada tiene sentido si no están todas las piezas en el tablero. 

Entender la prepolítica ayuda a levantar la mirada. La política es la combinación de tus votos con los del resto. Cuando no hay imposición hay negociación. La prepolítica ayuda a acudir a la negociación con una brújula certera. Saber donde está el norte para no perderlo nunca de vista. 

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