¿Por qué deberíamos tener miedo de los Pokemon?

La aparición y éxito de Pokemon Go! es un episodio más de la profecía de Debord donde realidad y ficción se confunden en la sociedad del espectáculo. Sin embargo, Pokemon Go! es un paso importante y un punto de inflexión diferente desde el punto de vista conceptual. 

Hasta ahora el espectáculo mediado entraba a nuestro ámbito privado mediante pantallas. La cuestión es que el fenómeno de la espectacularización de casi todo era un reducto interno, mediado socialmente por empresas. Así contemplamos las noticias que suceden en nuestra propia ciudad o jugamos a los videojuegos más violentos. Lo hacemos en casa, en un espacio privado e íntimo. Esa invasión desde el exterior determinaba un marco donde realidad y ficción permanecían ligeramente separadas.

Pokemon Go! ha roto con esa referencia. Pokemon Go! lleva la ficción a la calle, convierte todo el espacio común en un gran espectáculo. Saca fuera la ficción, la socializa, la convierte en un elemento de intercambio e interacción, en una experiencia compartida y exterior, una moneda de cambio social, un guión de conversaciones futuras. Y esto es muy relevante.

La salida al exterior del campo de la ficción revienta completamente las costuras de la segregación entre realidad y ficción. Las pocas fronteras claras que quedaban se desvanecen. Es la primera semilla de un camino por recorrer que el tardocapitalismo recorrerá sin duda y sin escrúpulos. La ficción se inserta en la realidad y la hace más confusa, menos clara, más interpretable, más dispersa en puntos de vista. Donde yo no veo nada, un niño ve un Pokemon. Donde yo no siento nada, un niño siente entusiasmo. Hemos vivido dos experiencias diferentes. Eso siempre ha ocurrido. La diferencia es que ahora no es el sujeto quien determina la diferencia sino el objeto de la propia experiencia.

La primera pregunta que deberíamos hacernos para tener miedo de los Pokemon es si -tras dejar de compartir pantalla- ahora vamos a dejar de compartir realidad, es decir, si el mundo experiencial presencial ha sido contaminado por el virtual. Hasta ahora el mundo presencial, mediático y virtual tenían sus vectores de relación y también sus muros de contención que permitían  una cierta higiene mental. Con Pokemon Go! el mundo virtual sale de las mentes a la calle. No hay duda que lo virtual es tan real como lo presencial aunque la tecnofobia nos ciegue. Enamorarse por Internet es ya tan real como enamorarse en el trabajo. La cuestión es si los pequeños Pokemon han venido a decirnos que en breve ya no compartiremos la misma experiencia, no veremos las mismas cosas aunque miremos hacia el mismo sitio, porque ahora puede haber unos pequeños seres diferentes.

El entretenimiento sale de casa y se instala en cualquier rincón. Se multiplican las ventas de baterías externas. La espectacularización de todo hace que cualquier economía se convierta en ficción y se suba a la nube de cualquier burbuja. Básicamente porque toda la sociedad juega a algo bajo estos parámetros.

Ahora son pequeños seres inexistentes de dibujos animados pero estamos en la prehistoria de la era tecnológica. Pronto quizá haya seres humanos en lugar de Pokemon, quizá los podamos matar o tener sexo, las gafas de realidad virtual quizá sean una manera más segura de viajar y vivir la experiencia, quizá ya no haga falta saber esquiar para esquiar o un barco para navegar. Quizá la experiencia virtual sustituya progresivamente a la experiencia presencial y será entonces cuando los Pokemon se dediquen a cazar humanos y se consume la venganza de la épica de Frankenstein. 

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com