¿Quién se ocupa de los adultos con alta capacidad intelectual?

La literatura científica sobre alta capacidad está inequívocamente destinada a estudiar a los niños. Hay varias razones para que esto sea así. La disincronía emocional-cronológica que presentan es mayor cuánto más pequeños son, además la detección precoz de la alta capacidad es fundamental para que crezcan en armonía y un equilibrio complejo. Finalmente por cuestiones de negocio los padres están dispuestos a asumir gastos en terapias con tal de no verles sufrir. 

La alta capacidad en España es un "descubrimiento" reciente. Los diagnósticos son escasos por falta de implicación de las instituciones. La derecha educativa les exige excelencia y la izquierda educativa los incluye como furgón de cola en la diversidad intelectual. Primero atiende los percentiles bajos considerando que los percentiles altos son más un capricho que un problema.

Se considera que un 10% de la población tiene alta capacidad intelectual o inteligencia superior. En este contexto de desidia institucional y social respecto al talento podemos decir que una de cada diez personas que conocemos (quizá más dependiendo del ámbito en el que nos movemos) tiene alta capacidad intelectual y no lo sabe. No conoce por qué su mente funciona como funciona. Desconoce el por qué de algunas de sus "manías". Quizá incluso haya desarrollado mecanismos de adaptación disfrazando o escondiendo su coeficiente intelectual (esto es muy frecuente en las mujeres).

Con el tiempo las disincronías entre la edad mental y la edad cronológica disminuyen pero hay un conjunto de características que permanecerán en el tiempo y llegarán a la edad adulta. Si además el niño o la niña no fue reconocido como de inteligencia superior puede haber crecido entre traumas de rechazo y falta de aceptación social. Y con esas armas deberá afrontar la edad adulta y un mundo laboral donde el tardocapitalismo no suele valorar las características que hacen fuerte a una persona de alta capacidad.

Pocas lecturas -apenas algún apartado- hay sobre alta capacidad en la edad adulta. Sin embargo, muchas de las conductas de inadaptación pueden, además, verse potenciadas durante la edad adulta por diversas razones:


  • El mundo laboral no premia la creatividad. El capitalismo requiere que cada celda de trabajo conozca un nivel de información y no más, es decir, que realice su función según se le ha encomendado sin pensar otras maneras de hacerlo. Las personas adultas con alta capacidad siguen teniendo una enorme creatividad con lo que son capaces de ver nuevas maneras de hacer las cosas que se desconsideran generando desánimo, desilusión y desafección con el proyecto. 
  • El antiefecto gregario. En los países de raíz católica la exégesis está reservada a las élites dirigentes. Eso quiere decir que la élites de un colectivo del tipo que sea detectan las opiniones divergentes como un problema para su estatus. De alguna manera consideran que se les está cuestionando. Sin embargo, el alto grado de inteligencia lógicoanalítica de las personas con alta capacidad puede conducir a un escepticismo e inadaptación al grupo al considerar más variables de las que son necesarias y exponerlas de manera anticipada. De alguna manera, la persona con alta capacidad es capaz de detectar más problemas y más pronto. Eso podría ser una ventaja para una organización pero también un grave problema si nadie más es capaz de ver y entender esas amenazas. Además la mente de las personas con alta capacidad no funciona de manera grupal ni social, sino de manera individual y en base a sus propias conclusiones, lo que hace difícil que detecte estrategias sociales a su alrededor y simplemente ofrezca sus opiniones en momentos y lugares inadecuados. 
  • La introversión. La introversión y la extroversión son mecanismos que se cruzan con la genética del coeficiente intelectual. Si la persona con alta capacidad es extrovertida es más fácil que adopte de manera precoz mecanismos de adaptación social. Pero si la persona de alta capacidad es introvertida puede permanecer eternamente inadaptada. Cuestiones como el exceso sensorial hacen que la persona de alta capacidad mantenga una actitud antisocial de descanso, trastornos alimentarios por texturas, que evite el contacto y la invasión de espacio vital (tan importante en el mediterráneo), que le perturbe el ruido, que busque espacios interiores para descansar, que multiplique pequeñas molestias que a los demás parecen no afectarle. Esto dificulta la sociabilidad también en la edad adulta. Las relaciones sentimentales se convierten en una redefinición de reglas de convivencia que otras personas consideran maniáticas.  La dictadura de los extrovertidos te pone un doble estigma: demasiado inteligente y demasiado introvertido. 
  • La sociedad de servicios obliga a sostener varios dogmas. Uno de ellos es la sociabilidad, la capacidad para relacionarse con los demás, para obtener tu salario. Los oficios en soledad escasean. La persona con alta capacidad ha crecido normalmente bajo la etiqueta de raro o diferente. Es habitual que a una persona con alta capacidad le cueste funcionar en equipo dada la lentitud de los grupos. La teoría dice que un grupo va tan lento como el más lento del grupo. Sucede en las clases y sucede en las empresas. Suele contribuir el hecho de una especie de clarividencia intuitiva frecuente también en las personas de alta capacidad que determina la solución a  un problema con mucha más rapidez sin saber exactamente el por qué. A las personas con alta capacidad les cuesta funcionar en grupo, porque mientras los demás siguen con la tarea esa persona ya hace rato que la acabó y busca otra porque se aburre. Eso sigue ocurriendo en el mundo adulto. 
  • La superemocionalidad. Uno de los retos que debe afrontar un adulto con alta capacidad es sobrevivir a un ritmo emocional para gente cuyas huellas emocionales son inferiores. El cine, la televisión, las redes sociales, las noticias, lanzan impactos emocionales para una población media con huellas emocionales medias. Sin embargo, el adulto de alta capacidad mantiene su superemocionalidad de modo que se ve muy afectado por una especie de ósmosis empática que le hace empaparse de las emociones suministradas en cada entorno. El adulto de alta capacidad sigue sufriendo mucho ante cuestiones que otras personas desconsideran. Además puede mantener dosis de idealismo y pulcritud que no están de moda precisamente. 
  • El miedo al rechazo. Una de las cosas que primero aprende la persona de alta capacidad es que es diferente. No siempre sabe por qué, pero sabe que es diferente. Así se lo marcan sus cronológicos. Lee, piensa, escribe, imagina cosas que a sus cronológicos no les importan. En la edad adulta es más fácil encontrar un grupo de adhesión pero el rechazo sigue ahí. La persona de alta capacidad ha adquirido una gran competencia para detectar síntomas de rechazo y se produce un proceso de internalización de la culpa. Las personas de alta capacidad son muy introspectivas y eso no se va con la edad. Viven en un continuo monólogo interior implacable e imparable y muchas veces introspectivo de autoanálisis. Un exceso de pensamiento y autocrítica que no tienen las personas de coeficiente medio. Aprender a convivir con eso puede minar tu autoestima. Detectar el rechazo con tanta rapidez puede convertir al adulto de alta capacidad en solitario o antisocial. 
  • Problemas de relación entre la lógica y la emotividad. La ciencia demuestra que la mayor parte de las decisiones las seguimos tomando en base a emociones. Sin embargo, la evolución humana es diferente del resto de especies por la progresiva domesticación de algunas emociones frente de la razón. Por ejemplo, la política es razón frente a la emoción del poder y la guerra. La lucha permanece hoy en día entre seres más emotivos y seres más lógicoanalíticos. Las personas de alta capacidad suelen pertenecer a un extraño mundo donde el intelecto debe sobreponerse al mito y la emoción con lo que suelen ser consideradas personas frías. Su humor no siempre es detectado ya que suele ser sarcástico e irónico, a veces son demasiados directos en la temática, asumen con naturalidad la fatalidad. Todas estas cosas no son bien recibidas por las personas de percentil medio cuya emotividad todavía prevalece lo que le genera al adulto de alta capacidad diversos problemas de convivencia en su entorno más próximo. La falta de dominio de los protocolos podría ser una característica como también lo seria la racionalización de cuestiones como el amor y la pareja que -especialmente en el mediterráneo- se siguen viviendo como algo fuera del ámbito de la razón. 

La cuestión es quién se ocupa de los adultos con alta capacidad. Hay cientos de psicólogos y asociaciones para niños con altas capacidades. Se ocupan de su rendimiento educativo y sobre todo de su trasfondo emocional. Eso es lo determinante. Su intelecto ya es superior pero sus emociones están desordenadas. El niño crece y se hace adulto pero sus problemas no desaparecen. Algunos se diluyen, otros le atormentan, otros aparecen pero no parece que haya alguien a quien acudir. 


Uno de los problemas más graves que tienen los niños y adultos con alta capacidad es que no les vale cualquier psicólogo. Intuitivamente reconocen inmediatamente a los que son como ellos y no aceptarán la terapia de un profesional al que no le reconozcan autoridad intelectual. Muchas veces, algunos de sus problemas derivan de cuestiones existenciales para las que la psicología de perfil medio no parece estar preparada. A veces necesitan más un filósofo que un psicólogo que acuda a su rescate. Pero no hay más remedio que seguir improvisando. 

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com