Cupo basc: ¿sí però no o no però sí?

Fa un parell de dies ens van desdejunar amb el vot en contra de Compromís en la proposta de Cupo Basc que han pactat el PNB i el Govern de Rajoy. Encuriosit per la notícia vaig entrar a llegir-ne més enllà del titular i vaig trobar sorprés dos tipus d'explicacions. 
















La primera em semblava molt raonable i coherent amb la manifestació de dissabte i les reivindicacions d'un sistema de finançament autonòmic més just amb els valencians. En la situació actual ens estem jugant un sistema de benestar i unes infrastructures que són vitals per aprofitar les grans oportunitats de futur que presenta la nostra terra. Es tractava de votar en contra del càlcul o recàlcul al qual havien arribat els nacionalistes bascos del PNV i els nacionalistes espanyols del PP. Em sembla lògic i coherent votar en contra d'un càlcul que s'ha fet sense saber quina part del conjunt d'ingressos estatals li correspon als valencians. Millor dit, sabent-ho i sabent que és injusta. Per tant, un partit valencià que vulga ser lleial amb els seus representats no pot votar a favor de res mentre no ens diguen clarament quina part ens toca a nosaltres i eixa part siga justa.

Ara bé, la meua curiositat sorgia d'un altre tipus de consideracions. El portaveu d'Hisenda al Congrés dels Diputats de Compromís Ignasi Candela es despatxava amb unes declaracions que es poden llegir encara en compromis.net en les quals diu que el cupo basc és contrari a l'equitat i discriminatori. Per tant, el que estava fent Compromís era votar en contra del cupo com a concepte i no com a càlcul. Als dos dies Baldoví va intentar arreglar-ho però la notícia encara està ahí penjada.


Votar en contra del cupo basc com a concepte significa -en coherència- renunciar a eixe sistema per al País Valencià. Més encara, suposa renunciar a este sistema per a una hipotètica reforma institucional de l'Estat Espanyol cap a un sistema federal. La diferència bàsica entre un sistema federal i un autonòmic és la residència de la sobirània (fiscal) i els acords que s'han de construir per aportar a un sistema de compensació i solidaritat interterritorial. De fet, ara per ara, eixe és el sistema de la Unió Europea si no m'equivoque. Els estats recapten i després fan aportacions a la UE com a mecanisme de solidaritat i compensació.

És molt estrany que Compromís considere que el cupo siga no equitatiu i discriminatori si vol impulsar una reforma federal a Espanya. Votar en contra del càlcul actual és fàcil d'explicar perquè és una situació conjuntural però votar en contra del cupo per falta d'equitat i ser un sistema discriminatori té unes implicacions ideològiques i polítiques que crec que els diputats de Compromís al Congrés no han calculat bé. Com a mínim és molt estrany que el Bloc renuncie a una de les seues reivindicacions més antigues i que ara apareix (independència parcial o federalitat) com una bona solució davant el problema català (independència total i unilateral). No sembla el millor moment per baixar-se del carro.

No és un bon moment per als matissos. Els mitjans de comunicació sempre pinten amb brotxa grossa però explicar millor les coses ajudaria a entendre-les més fàcilment. A hores d'ara hi ha dos declaracions contradictòries en la pàgina web de Compromís. Una cosa és tindre diferents maneres de vore les coses i una altra és tindre les contràries. 

La venganza contra "la manada"

En estos días se está celebrando el juicio oral contra un grupo de hombres que se autodenominan "la manada" que han sido denunciados por violación en grupo a una joven de dieciocho años durante los Sanfermines. Vaya por delante que sea cuál sea el resultado del juicio su comportamiento me parece repugnante y cruel y tienen todo mi asco personal por esa conducta de disfrutar con el sometimiento, abusar de la superioridad, elaborar un plan, jactarse de ello y grabarlo. Me dan asco todos ellos. También los que les rien las gracias por whatsapp.

Ahora bien, me preocupa ver como funciona la masa enfurecida en los procesos penales. Leo multitud de expresiones de venganza. El juicio penal es feo por naturaleza. Es sucio. Es asqueroso porque permite incluso mentir a la persona acusada en las mismas narices del tribunal. Algunas decisiones del juez me parecen cuestionables como permitir una evaluación del comportamiento posterior de la víctima. Pero establecer una evaluación contínua del proceso penal es someter a una doble vejación social a la víctima. Me parece evitable. Sería mucho mejor esperar el veredicto con informaciones de perfil más bajo mientras tanto. Demasiada luz en las alcantarillas solamente hará que veamos más ratas y más mierda. Mucha gente cree que divulgar la verdad solamente hará daño a los agresores. Lo cierto es que la víctima seguirá siendo víctima mientras se reproduzcan los hechos.

Tenemos demasiados medios de comunicación intentando competir por la audiencia. Cuánta más audiencia más anunciantes así que conseguir detalles nuevos o desconocidos supone un plus. Esto hace que un proceso penal sea el proceso perfecto para ello desde siempre. Para empezar se producen cosas dificiles de entender en otro contexto. En el delito de violación suele haber ausencia de testigos. Este caso presenta la pecularidad de un testimonio conjunto de cinco personas acusadas y además las pruebas de whatsapp que configuran un testimonio escrito. Frente a ellos queda el testimonio de ella. Pero además de las testificales (por ejemplo me parece determinante el testimonio de las primeras personas que la recogieron para ver cuál fue su reacción y su estado), hay pruebas circunstanciales, pruebas periciales respecto a las lesiones fisicas y psicológicas, las reacciones inmediatas, el escenario. La cuestión es que todas ellas redundan en hechos muy sucios e íntimos (especialmente para la víctima).

En estos delitos es determinante demostrar que existió acceso carnal (lo que nadie niega) y que además hubo o no hubo consentimiento. Eso hace que exista un problema de carga de la prueba. Se debe demostrar que hubo consentimiento por parte de quien lo defiende y que no lo hubo por parte de quien así lo denuncia. Esa lucha es enormemente sucia hasta límites indecentes pero es necesaria para llegar a un veredicto. No hay otra manera de hacerlo que no sea dejar a los acusados usar las armas probatorias que el derecho procesal les da para defenderse. A veces puede resultar asqueroso pero pasa todos los días. Lo que ocurre es que en los casos mediáticos se divulga entre la masa enfurecida.

No hace mucho estuve en Paris en la misma plaza donde se guillotinaba a los acusados por delitos de todo tipo. Allí se ejecutó mucha gente. Se hacía frente a todo el gentío que acudía en masa a ver el espectáculo. De hecho la guillotina fue un invento para realizar con menos sufrimiento y más eficacia las ejecuciones. En plena postrevolución y contrarevolución se llegó a guillotinar a su precursor; Robespierre. Cuando la masa actúa en aras de la venganza nunca tiene suficiente. Este va a ser el problema en este caso. Leo comentarios de mis amigos en redes: "No vamos a permitir que salgan indemnes" "Nosotras somos las manada" "Que la justicia tome nota" son expresiones de venganza personal. En otro nivel diferente aparece el famoso "Yo te creo" como si hubíeramos de establecer un fondo social de verdad. Yo también creo que nadie se somete a este proceso por "un cambio de opinión" como sostienen los animales de la manada. Pero no se trata de creerla o no mediante un proceso de adhesión social que se inserta en un espectáculo mediático. Se trata de que se demuestre en sede judicial evitando shows mediáticos.

Muchos de esos comentarios que forman parte del formato "masa enfurecida". El Derecho Penal surgió para ofrecer una cierta frialdad y racionalidad al ejercicio de la fuerza por parte del estado respecto a quienes no respetan las reglas de convivencia.

Aún así, este deseo de venganza social siempre ha existido y es connatural al Derecho Penal que sabe convivir con esa variable incluso protegiendo a los acusados policialmente. Lo realmente diferencial y determinante es que las redes sociales junto con el fenómeno mediático han extendido la idea de linchamiento más allá de lo físico. El linchamiento social no tiene garantias penales. Salga lo que salga del juicio estas personas ya han sido condenadas a la pena máxima. Y los indicios dicen que ese será precisamente su destino pero hay muchos otros casos en los que el linchamiento social está siendo precipitado o despropocionado. Y en todo caso, el linchamiento social a pena máxima generará un descontento sea cuál sea el veredicto judicial. El linchamiento social siempre genera frustración frente a la justicia fría.

Por último y aún con más gravedad; de un tiempo a esta parte se está produciendo una deslegitimación de todos los poderes. El Gobierno está deslegitimado por corrupción, financiación ilegal y cloacas policiales y fiscales. El legislativo está deslegitimado en base a un criterio electoral que convierte al Senado en una ficción mientras el Congreso aprueba leyes que nadie ejecuta o reprueba ministros que siguen en su función. Y el judicial vive cuestionado por intervencionismo en la fiscalía y el Constitucional y por la base mediante la opinión generalizada y poco especializada de diversos movimientos sociales que han decidido poner en jaque las decisiones judiciales.

Con este panorama la desafección y la frustración social serán la cosecha que recogeremos en breve en forma de ultraderecha siempre más aficionada a la venganza y el camino directo. Las olas de linchamiento social generan una expectativa que siempre será insatisfecha en tanto no se guillotine a nadie y se enseñe su cabeza mientras todavía parpadea. El resto sera considerado una injusticia. 

Calendaris, senyeres i sindicalisme descafeinat

Fa poc m'ha arribat la notícia que una federació de CC.OO del País Valencià ha hagut de canviar l'edició d'alguns calendaris laborals perquè el logo de CC.OO PV portava la senyera quatribarrada. Vaja per davant que sóc de les persones que creu que hi ha batalles que caduquen i que probablement -certament- CC.OO s'hauria de plantejar ja usar la simbologia oficial tot i que això signifique un replantejament. 



Ara bé, este tema del logo i els calendaris va un poc més enllà perquè no es tracta de la famosa batalla simbòlica de València. No; ara es tracta d'una altra cosa: Catalunya. Que una federació de CC.OO PV es plantege canviar els calendaris perquè algú ha protestat per la presència de la històrica senyera de Jaume I significa moltes coses. Significa que dins de l'estructura de sindicalisme hi ha persones que desconeixen absolutament la història del País Valencià i per tant desconeixen l'origen d'eixe logo i d'eixe simbolisme. Fa temps que explique que el sindicalisme s'ha fet empresa dins de l'empresa i per això prescindix de les càrregues ideològiques i se centra en el sindicalisme de serveis d'assessorament laboral. Si li lleves la ideologia a un sindicat qualsevol start up ho farà millor.

Però més enllà del descafeinat que simbolitza estes inseguretats internes, implantejables en altre moment històric que no siga el tardocapitalisme consumista, la qüestió és encara més greu. Es demana que no estiga la senyera perquè és la catalana i simbolitza Catalunya.

Porte molts anys dient que si canviares "català" per "jueu" en els textos escrits a Espanya ja hauria condemnes per antisemitisme i escandols internacionals. Ara bé, amb els catalans tot val. Hi ha persones espanyoles que no volen un calendari si eixe calendari porta la bandera catalana. Per tant, implícitament rebutgen el que significa Catalunya i la seua integració. Volen la seua demolició fins i tot en un quadret xicotet d'un calendari. Amb catalanofòbia pocs catalans poden tindre la temptació de gaudir d'una Espanya plural. Canviar un logotip potser més que una qüestió d'imprempta. Pot ser una qüestió de principis. 

El centre serà valencianista o no serà (I)

Esta setmana ha aparegut la notícia de certs contactes entre Demòcrates Valencians i exCiudadanos. L'aparició d'una rara avis al paisatge polític valencià com Demòcrates és un repte molt interessant des del punt de vista de l'anàlisi de les estratègies polítiques. Un partit nou serà deutor sempre de les primeres passes que faça. Diuen que la personalitat d'una persona es forja durant els primers cincs anys de vida. En els partits polítics és encara menys el temps necessari per construir els deutes ideològics que et limitaran durant tota la vida. 



Un dels aforismes més famosos de Joan Fuster va ser l'axioma bàsic de "el País Valencià serà d'esquerres o no serà". L'escenari i el context va marcar moltes de les paraules de Fuster que han quedat escrites sobre pedra com si foren un text sagrat. S'entén que el que realment volia dir és que una vertebració nacionalista del País Valencià només podia provenir de l'esquerra durant el franquisme. Tot i sent generosos, la veritat és que l'afirmació teòrica no resisteix cap anàlisi per superficial que siga. No hi ha cap nació al món que siga homogènia des del punt de vista ideològic. Fins i tot, jo m'atrevixc a dir que això no seria saludable. Per tant, el País Valencià serà divers i plural o no serà. De moment, no ho és.

El centre polític existix arreu del món, i algú ha d'ocupar eixe centre. Fins l'aparició de Ciudadanos el centre polític era una de les cares dels polièdrics PSOE o PP. Depén de quin sector d'eixos partits dominava l'hegemonia i interepretava el sentit comú ocupava el centre polític. L'aparició de Ciudadanos trenca la bifurcació i intenta construir una triangulació. Ara bé, Ciudadanos naix amb pecat original. És molt important conèixer l'ADN d'un partit per saber quin és el seu perímetre. Ciudadanos perd el centre quan es tracta d'identitat. Ciudadanos va nàixer com a partit defensiu, reactiu i antinacionalista a Catalunya. I això no ho pot evitar, és la seua naturalesa. Per això Ciudadanos perd el centre constantment. No sap mantindre els equilibris.

A terres valencianes Ciudadanos s'ha situat en eixe àmbit, pràcticament com a hereu del blaverisme. Un partit anti. Ser un partit anti determina moltes coses. La primera és que és difícil que sàpia estructurar propostes en positiu perquè el pegament que els alimenta és el rebuig d'altres idees, no les idees pròpies. De fet, el trencament de Ciudadanos pot vindre d'este xicotet engany inicial (somos de centro) que després ha quedat clar que no és cert. 

Per situar-se al mig dels diversos eixos ideològics valencians s'ha de controlar tots els eixos i especialment l'equalitzador de l'esquerra. La dreta és molt més senzilla i bàsica perquè funciona amb eixos clàssics com ara tradició-seguretat-llibertat-representació. Però controlar elements transversals de l'esquerra és molt important.

En l'eix econòmic que és el principal situar-se en el centre implica, ara per ara, operar amb una ideologia sòcioliberal. El repartiment de les competències que va fer la Constitució del 78 deixa a les comunitats autònomes tot el pes de l'estat del benestar. Un partit de centre ha de saber gestionar amb garanties i convicció eixe respecte a un sistema de benestar millorable per desenvolupat. Una altra cosa són les fòrmules per garantir eixe dret. La distància que s'està creant entre la gestió pública (rígida i lenta) i la gestió privada (flexible i ràpida) és massa gran. Cal acostar estes dos posicions. Seria un repte del centre. Per tant, un partit autonòmic ho té complicat per construir un model de societat diferent si s'atén a les seues competències. Si no s'atén a les seues competències, com és el cas de l'actual Govern del Botànic, obtindrà una resposta estatal negativa en forma de recursos. El sistema autonòmic està dissenyat així. Si algú vol reformular el model de convivència econòmica i social haurà de bastir una força estatal reformista i regeneradora. Les autonomies en això només podràn acompanyar una reforma estatal. Un partit de centre ha de ser un gran gestor del present i de la realitat existent, centrar-se en l'ara i ací.  Ha de saber situar a la dreta en el passat i a l'esquerra en el futur com a marcs del relat polític.
Per supost ha de treballar les enquestes del CIS contínuament i no perdre mai de la vista que les prioritats d'un politic són resoldre els problemes que els ciutadans plantegen i no els problemes que el seu partit planteja. Governar és oblidar la visió de part i obtindre una visió de conjunt.

L'eix identitari és el més complex perquè a pesar que a Espanya funcionem amb identitats superposadades des de fa segles, el nacionalisme castellà no acaba d'entendre res. Per això, experiments com Ciudadanos no acabaran per tindre èxit a la Comunitat Valenciana. No entenen determinades qüestions que són molt de detall, molt súbtils com ara el tema lingüístic o cultural. Pensen en binari, i per als valencians poques coses són binàries. Per això, un partit de centre haurà d'ocupar un espai identitari central. I central al frustrat País Valencià, Antic Regne de València i actual Comunitat Valenciana significa precisament assentar-se sobre un autonomisme avançat, just i equitatiu. Els valencians no contemplen fòrmules alternatives. Se senten còmodes dins de l'actual sistema i estructura política. De fet, si hi ha alguna desviació és més aviat per a recentralitzar competències. I potser un partit de centre valencià haurà d'estar atent per si alguna de les competències enverinades convindria recentralitzar-la.

Dit això, és obvi que no és pot sobreviure políticament per estes terres sense la referència catalana. A qualsevol nou partit intentaran situar-lo en l'eix de la referència catalana. Un dels mals que li va fer Fuster a este país va ser crear la referència catalana. Un valencià és o no és segons el nivell de relació i afectivitat que tinga amb un poble que viu al nord. És un xicotet desastre identitari. Definir-te no per tu mateix sinó per la relació que tens amb uns altres. Trencar eixa referència és fonamental, imprescindible, indefugible. Un partit valencià ha de ser simplement un partit valencià. Defenent una llengua que és el valencià amb unes normes fixades per valencians. Defenent la cultura pròpia però en un sentit obert, oferint una clara imatge de bilingüisme de convivència també dins del propi partit. Amb veus valencianes en castellà i en valencià. També defenent el model econòmic propi i l'autogovern com a millor forma de servir als ciutadans. Estar a prop és garantia de conèixer el territori i les seues necessitats.

Per sort la referència catalana es difumina per excés. Ara mateixa, situar-se dins del pack "catalanista" significa convertir-se en rupturista i independentista. Els valencians no hauríem d'estar en eixe debat i qui estiga acabarà fora del perìmetre de la centralitat política. I tot que el blaverisme violent continua existint ha perdut moltíssima permeabilitat social. Potser perquè com afirma Vicent Flor s'ha convertit en paradigma dominant. En tot cas, hi ha molts fronts i batalles que ja han caducat i es poden obviar. Durant anys no existira una altra finestra on la referència catalana siga més fàcil de burlar.

Després tenim l'eix tradició-evolució. Mentre l'equalitzador de l'esquerra distorsiona perquè té a tot volum totes les seues línies, un partit de centre ha de saber equalitzar quines causes han arribat a ser transversals i quines són encara de nínxol. Per exemple, a nivell adolescent l'animalisme és una causa transversal. Per tant, en una dècada tot el que està relacionat amb els animals tindrà molta importància però de moment encara no. Es pot fer camí però sobre segur. El medi ambient serà determinant no sols per qüestions electorals sinó de supervivència humana. El tema de gènere continuarà endavant. La qüestió més important és gestionar bé els ritmes de manera que done temps a digerir els canvis sense que es detecte una amenaça a les tradicions. Així per exemple, la velocitat desbocada de Grezzi amb la mobilitat està costant molt d'explicar i d'entendre.

Dominar els eixos bàsic i ocupar espais centrals en tots els eixos és el pas més important de definició i formació identitària perquè determinarà les teues potencialitas futures. Reduirà les amenaces i facilitarà les oportunitats. Després d'una primera etapa de creació, cohesió i definició no tancar portes serà la única garantia de poder crèixer en el futur.



Cuando España molaba

El gol de Iniesta en el mundial de Sudáfrica fue el climax narrativo de una España que molaba. Todavía molaba a pesar de que Lehman Brothers ya había reventado. A pesar de que se negaba la crisis. Pero hubo una época en que España molaba. 



La selección española de fútbol no era más que una verdadera metáfora de aquella España que molaba. Había dejado atrás la "furia española" (cuánta furia sobra en España) y jugaba al tiquitaca, la nueva expresión poética con un balón de la generación de los campos de hierba artificial de la década prodigiosa del ladrillo. La gente se lanzó a la calle con banderas españolas. Se gritaba "yo soy español" y no sonaba a rancio. No sonaba a Manolo Escobar. Sonaba a algo nuevo. Las banderas no llevaban águilas. La gente transitaba por su españolidad con cierta naturalidad no demasiado chovinista.

Era el fútbol y era todo. Rafa Nadal se convertía en otro símbolo de esa España que era simpática y despertaba envidias de los vecinos franceses. Hasta Alonso parecía que corría más entonces. Pau Gasol se convertía no en un jugador de la NBA sino en un valor fundamental para la NBA.

Llegaré a la política pero insisto en que el deporte se había convertido en un espejo mágico para cualquier español que se mirara para preguntar quien era la más guapa del reino. Esa selección estaba liderada por un señor de bigote, moderado y preocupado por cuestiones sociales. Aunque la arquitectura de esa selección fue claramente obra de Guardiola porque el tiquitaca se inventó en Barcelona. Hasta ocho jugadores del Barça llegó a haber sobre el campo. Catalunya siempre ha ido por delante para ofrendar glorias a España. Guardiola era el pensador obsesivo de una nueva manera de mirar la realidad.

Y llego a la política. El gran error de no reconocer la crisis no debería tapar otros aspectos que forman parte de la época. La apuesta por las renovables -mal diseñada o no-, la Ley de Dependencia -sin dotación presupuestaria-, la Ley de Violencia de Género, la legalización del matrimonio gay. Eran todo cuestiones postmaterialistas que no cambiaban la estructura económica de un país pero abrían un camino. De hecho muchas de esas leyes siguen en vigor. España se situaba en la vanguardia ideológica o al menos lo intentaba. Intentaba estar en vanguardia con sus errores pero lo intentaba. Intentaba ofrecer un país amable, respetuoso con la diversidad de género, de opciones sexuales y de itinerarios vitales. Intentaba construir un relato de una España diferente a la oscura dictadura y la libertad vigilada de la transición.

Un país avanza cuando avanza su derecha. La izquierda gusta de ocupar espacios de vanguardia, muchos de ellos experimentales, no transversales, todavía en formacion, endebles. Algunos de esos caminos serán transitados por el sentido común generalizado. Otros no. Por eso una sociedad avanza cuando su centro se desplaza y eso implica necesariamente un desplazamiento de la derecha hacia la modernidad. La política es una interacción. Es la interacción de todos la que debe ofrecer un producto atractivo, un espacio de convivencia que resulte atrayente para todos, especialmente para los catalanes ahora pero para todos en general. Para eso hay que construir una España que mole. Una España que aproveche el sol que tiene en lugar de taparlo. Una España que apueste por el orgullo a la diversidad lingüística ofreciendo estudiar todas las lenguas españolas en todo el territorio. Una España solidaria con todas las generaciones. Una España innovadora que no se convierta en el balneario de Europa. Una España donde quieran regresar nuestros exiliados económicos. Han bebido otras culturas y nos pueden traer lo mejor de cada una de ellas.

Estamos lejos de eso. Desde 2010 la deriva democrática de España nos ha llevado a lo low cost en todos los aspectos. Nuestro modelo económico está basado en servicios de bajo valor añadido, nos negamos a usar el sol como fuente de energia, la libertad de expresión ha sido recortada por la Ley Mordaza, el Tribunal Constitucional ha sido desnaturalizado, la separación de poderes está en cuestión o tensión, la legitimidad del gobierno está en tela de juicio porque acudía dopado a las elecciones con dinero irregular, el Gobierno está en minoria sin perspectivas de mejora, la corrupción sigue siendo un problema demasiado importante. Una bandera no puede tapar todo eso. Tenemos problemas serios no resueltos por falta de valentía politica de quienes los pueden resolver. A pesar de ser conocedores de todo eso mucha gente sigue votando al Partido Popular que ha enjaulado España en una cueva autoritaria de la que es dificil salir. Es imprescindible articular una alternativa a la ultraderecha española que se ha instalado en el poder.

La mejor manera de resolver el problema del encaje territorial en España es diseñar una España con ñ minúscula. Pasar del nacionalismo al patriotismo. Las patrias es más fácil que convivan porque no necesitan arquitectura institucional contradictoria. Hay que abandonar los tics del nacionalcatlolicismo monolingüe supremacista y pensar en clave diversa y de convivencia. La diferencia entre las democracias nórdicas y las del sur es la consideración con la alteridad. La oposición puede ser un opositor leal a considerar o puede ser alguien a quien acuchillar y machacas, desconsiderar y hundir. La democracia es un juego de colaboración desde la dialéctica. Gestionar las minorias desde el mayoritarismo. Encajar piezas en lugar de chocarlas. Quizá pensando en eso podamos conseguir una España que mole. Sin tacitas de Mr Wonderful pero con perspectiva. Una España que seduzca más allá del sol y la playa. Y en eso Catalunya es imprescindible.

¿Por qué parece que los independentistas van ganando?

Para sostener una ideología hay que construir un relato. El relato es una versión de los hechos, una versión de la realidad, un punto de vista que lo cambia todo. El relato debe ser atrayente para sumar adeptos. En política suele vencer aquel que construye un relato atractivo sustentado en lo tangible, en lo que uno puede ver en su día. Si en su día a día ve más pobreza un relato basado en la justicia social tendrá sentido. Si solamente ve ostentación carecerá de sentido. Hay que interpretar bien la realidad para construir un relato que ponga el foco en unas partes y no en otras o que consiga agitar a una minoría movilizada. 



Los independentistas van ganando en la gestación de un relato, una versión alternativa sólida, creible y atractiva. Pero veamos cuáles son hasta el momento los relatos en liza.

El independentismo ofrece una república moderna. Frente a eso el Estado Español ofrece una monarquía mezclada con la corrupción, desprestigiada en lo moral y ético e incumplidora de su papel de árbitro institucional asumiendo sin matices el discurso del gobierno. Su mensaje se realiza en un despacho recargado, con lenguaje corporal agresivo, lenguaje textual sesgado y un cuadro de un rey borbón detrás con lo que supone eso de escenario retrógado. Un rey castigador.
Sin costes de transición. Es curioso lo fácil que le ha resultado al independentismo explicar una república sin costes de transición. Eso ha ocurrido por la negativa sistemática del bando unionista a explicarlos. No los ha explicado porque ese discurso formaría parte de un referéndum. Efectivamente, el referéndum es el escenario ideal para explicar que las cosas no son gratis, todo tiene costes: salida de empresas, desprestigio de mercados, inseguridad jurídica, transacciones con el nuevo estado, devolución de inversiones,  despidos o incorporaciones de funcionarios., adaptación de sistemas informático y tributario.
Hay muchos costes de transición sin evaluar por la negativa a afrontar el referéndum y abordar el debate más importante dentro de la racionalidad ¿pero esto de independizarse cuánto cuesta? 

Dialogante y con más politica. El relato independentista se basa en ofrecer más democracia y más política. Durante la crisis una parte de la sociedad catalana se repolitiza y quiere más poder político frente a la pérdida de soberania de los estados. Asocian el referendum con una idea de democracia más avanzada frente a la democracia española muy deteriorada en sus pilares básicos (separación de poderes, ley mordaza, participación social...). Frente a eso el unionismo ofrece un relato basado en lo judicial y lo policial. Ofrece una lucha entre legalidad y legitimidad. Situa la ley por encima de la soberanía. Una ley ¿sirve al pueblo que la crea o limita al pueblo que la creó? A las ofertas de diálogo se responde con cargas policiales televisadas para todo el mundo donde aparecen policías requisando urnas y clases populares frente a robocops policiales.

Pacífica. El independentismo sigue al pie de la letra los manuales de resistencia pacífica dosificando los ritmos respecto a la represión. Así siempre ofrece concentraciones pacíficas y sin incidentes frente a los incidentes de los ultras unionistas. En todo momento parece que los líderes son capaces de manejar las formas y los escenarios. Frente a ello el unionismo ofrece querellas, prisiones preventivas, ultras pegándose entre sí en los bares, ocupación policial venida de los lugares más catalanófobos y un 155 desproporcionado que incluye la intervención de medios de comunicación para controlar la propaganda.
Respetuosa. El independentismo construye un relato de respeto hacia el hipotético nuevo vecino. Sus declaraciones hablan de buena vecindad, de máxima colaboracion económica. Mientras tanto el unionismo llena de banderas españolas y grita "a por ellos" como gesto de sometimiento más allá de cualquier relación de seducción, afecto y respeto. El insulto hacia lo catalán es diario, se silba a Piqué y se insulta todo lo catalán, se hacen boicots a productos catalanes. No parece el mejor método para gustar a unas gentes.

Idílica en lo social. Ante la no existencia de un debate sobre la conveniencia, oportunidad y costes de la independencia (el debate ha sido sobre si referéndum si o referéndum no), el independentismo ha campado a sus anchas explicando una versión de nacionalismo social que incluye un pacto social diferente al español mucho más ventajoso para las clases populares. Ofrecen un capitalismo nórdico muy proteccionista aunque la antigua Convergència i Unió nunca lo construyó. Sin embargo, el embalaje de Junt pel Sí que incluye ERC permite ofrecer un nuevo nacionalismo social parecido al escocés. Se trata no de ofrecer una simple nueva nación sino un nuevo modelo social de nación. Es un producto perfectamente vendible. Frente a ello España ofrece recortes sociales, inestabilidad política, desempleo, corrupción...

Multilingüe. Todos los portavoces independentistas se esfuerzan en hablar tantos idiomas como conocen. No solamente para internacionalizar el conflicto y ser escuchados más allá de los Pirineos sino también para ofrecer una imagen culta y multilingüe. Esa imagen cuadra con la construcción de un relato nuevo de nacionalismo cosmopolita donde Barcelona emerge como una gran urbe internacional donde la catalanidad es un símbolo de cosmopolitismo. Los niños catalanes ofrecen los mejores resultados en todas las lenguas y Barcelona está inundada de turistas multilingües. Frente a ellos el unionismo ofrece "yo soy español" y estoy orgulloso de hablar una sola lengua y no entender ni querer entender ninguna más. Incluso los esfuerzos de Borrell por mezclar las dos lenguas resultaban chirriantes.

Cívica. El indepentismo cuenta con un brazo político y un brazo cívico (ANC y Omnium) que juntamente con el Barça actúan como gestores también de lo político. La existencia de un brazo cívico permite involucrar personas que se alejan de la política de siglas pero se acercan al mundo de las ideas. Y en este tema es clave el sector universitario.

Interclasista. Aunque las encuestas digan que existe menos fervor independentista en los barrios más pobres que en los más ricos, el relato que construye el independentismo tiene una narrativa transversal que se mueve en todas las clases sociales. No hay ningún movimiento de clase aunque hayan construido un nacionalismo social. Es un nuevo pacto de convivencia que, en teoría, genera un nuevo marco de convivencia más homogeneo y cohesionado en lo social. Frente a ello el unionismo ofrece un relato de bajo nivel cultural: se niega a elaborar un argumentario económico que facilitaría la presencia de autoridades cientificas en la materia y se concentra en el concepto de masa y gestion institucional del conflicto. Gentes contra instituciones.

Épica. Lo que mejor ha sabido hacer el independentismo es la creación de una épica. Desde luego lo tenian más fácil porque crear una nueva nación es crear historia y eso ya tiene épica. A partir de ahí todo patriotismo construye épicas parecidas: héroes, mártires, batallas y efemérides (1O), símbolos (Piolín o la nueva bandera estelada azul), liderazgos intermedios, embajadores (Guardiola o Piqué). Frente a eso el unionismo ofrece una narrativa más bien aburrida con jueces, tribunales, policía, Sergio Ramos, banderas del pollo, verdugos, fanáticos con tatuajes nazis, patadas, defensa del inmovilismo, antirreformismo a ultranza. En fin, resulta dificil vender eso.

Iniciativa. Para crear una buena narrativa hay que manejar bien los ritmos. Una tensión social requiere mucho esfuerzo y compromiso de mucha gente y eso no es fácil de sostener en el tiempo. Hay que alternar los actos de convocatoria que requieren mucha gente y mucho músculo con las acciones publicity que generan muy buenos resultados con pocos recursos (rueda de prensa en Bruselas). Sobre todo hay que marcar bien los hitos. In crescendo antes del referéndum, descanso postrreferendum, subida para la DUI y finalmente telón lento hasta el 21D con un desfile de "víctimas" de la represión por tribunales y una campaña basada en la represión del estado a dejar votar. Frente a ello el Gobierno de España funciona a rebufo, sin tener ninguna iniciativa, sin ofrecer ninguna otra alternativa ilusionante de reforma o construcción de algo nuevo. Van improvisando una narrativa reactiva y de respuesta frente a todas las preguntas que va poniendo el independentimo sobre la mesa.

Factible. Finalmente, el independentismo ha conseguido encajar la idea en el nuevo escenario de lo factible a base de desafíos en escalada. Dijeron que votarían y votaron. Votaron más de dos millones de personas que es una cifra a tener muy en cuenta, incluso si fueran esos exclusivamente los hipotéticos votantes de un Sí a la independencia. Hace tres meses mucha gente pensaba que era un órdago para mejorar la financiación (Oltra por ejemplo). Antes de la DUI la gente pensaba que no se atreverían y se atrevieron. Y aunque no hay más que salir a la calle para comprobar que casi todo sigue igual hay una cosa que ha cambiado. El unionismo se tiene que ocupar del tema porque si ahora no es factible en cinco años lo será. La propuesta es creíble, tiene músculo, tiene inteligencia, tiene disciplina y compromiso. Eso es mucho porque están a un paso (un 20%) de situarse en el 60% de electores que desequilibran una opción u otra.

Lo difícil es que una España decadente en lo político, en lo democrático, en lo social, en lo laboral, en lo económico construya una narrativa atractiva, moderna, agitadora, transversal, con democracia de alta calidad, sin miedo al futuro. Lo tiene realmente dificil.

¿Com funciona la conflictualització en política?

La conflictualització és un procés mitjançant el qual una persona o idea resulta associada amb un conflicte. El conflicte és un element primordial del nivell de rebuig polític ja que poca gent vol pertenéixer a un grup o idea en conflicte pels costos emocionals que suposa mantindre una tensió i per la dificultat divulgativa d'explicar els matissos que afecten al conflicte. 

Càmeres enfocant una conflictualització


Per tant, la conflictualització és un arma molt potent en la política. Aconseguir conflictualitzar al teu adversari polític ajuda molt a desanimar el seu vot perifèric o flotant. El conflicte sol polaritzar i ajuda a mantindre un nucli dur cohesionat i motivat però fa fugir el vot superficial o flotant. És una tàctica de desgast de perímetre polític per increment del nivell de rebuig encara que el nivell d'adhesió també puge. La resta dels dos paràmetres dóna lloc a un joc de suma zero.

El procés català oferix una excel·lent oportunitat a l'oposició centralista i de dretes valenciana. Les relacions amb Catalunya són un eix ideològic transversal en la política valenciana i és molt fàcil conflictualitzar algún dels elements polítics. Només cal posar l'eix damunt de la taula, ficar-li foco de llum mediàtica (que ja en té prou) i construir el procés de conflictualització.

Però ¿com és cuina una conflictualització?

  • La primera fase és construir una associació d'idees. Això és bàsicament el que està fent el PP dient que Compromís és la CUP dels valencians. És irrellevant si això té sentit o no. La idea és repetir-ho tantes vegades i amb tantes veus com siga possible perquè siga repetit pels habituals socialitzadors de consignes. 
  • Una vegada construida l'associació d'idees cal construir un triangle del conflicte. D'una banda tindrem dos elements en conflicte i per altra tindrem un element central. Per al conflictualitzador ocupar l'element central serà determinant per aprofitar el conflicte. Per a construir un antagonista de l'element conflictualitzat cal fer servir alguns dels extrems del tauler polític per l'efecte espill. Inconscientment construirem una equidistància entre els extrems, una simetria politica de radicalitat. Este és el procés en el qual estem ara. El PP i Ciudadanos volen conflictualitzar Compromís. Per això usen España 2000 que es d'ego fàcil. i fa de "sicari polític" del PP, una espècie de guardaesquenes polític. Les concentracions i pallises d'España 2000 servixen per conflictualitzar un antagonista. L'associacio d'idees treballarà per situar Compromís en l'altre costat del conflicte. I el propi conflicte de "relacions valencianes amb Catalunya" servirà per desgastar i fins i tot impedir l'explicació del treball de gestió de govern. 
  • Despés es fa necessari una escenificació del conflicte i un control de l'agenda. És fàcil. En novembre ja hi ha convocada una manifestació anticatalanista que contribuix a posar com a element central el conflicte que convé a PP i Ciudadanos (encara que han dit que no aniran com a partit per a no eixir del vector central). També España 2000 se situarà prop de l'Aplec del Puig que porta fent-se amb normalitat molts anys. La presència policial és sempre sinònim de conflicte. La policia protegirà l'Aplec però els presents quedaran estigmatitzats com a part d'un conflicte. España 2000 no té res a perdre perquè fa actes de notorietat. És impossible estar més baix per tant no perden res. Compromís ho té tot a perdre en esta història. 
  • Finalment cal visibilitzar el conflicte. Hi haurà incidents. Caceries feixistes. Es demanaran responsabilitats pels incidents. Hi haurà detencions. Notícies. Moltes notícies. Hi haurà concentracions en contra i a favor. Tot això forma part del guió d'una conflictualització. L'espectador polític (la majoria) contemplarà com l'escenari politic es bifurca. En escena només queden dos contendients España 2000 contra Compromís mentre darrer de l'escenari esperen els altres protagonistes per aparèixer com la solució tranquila. 

La polarització suposa crear una simetria inconscient, de manera que si un dels contendients és España 2000 a l'altre costat se situa un contendient que tinga una posició completament antagònica dins del tauler polític. D'alguna manera el conflicte, millor dit, ser víctima del conflicte te radicalitza i te porta a un extrem. I en els extrems és on menys votants hi ha. El votant indecís preferix opcions blanques. A ningú no li agrada intervindre una baralla de bar polític. Explicar matissos és molt complicat. Dècades de blaverisme reafirmen que la conflictualització funciona. 

La conflictualització no és patrimoni de la dreta. L'esquerra també la fa servir. A Catalunya per exemple les darreres eleccions hi havia un escamot dedicat a boicotejar els mítings del PP. Això el conflictualitza. També la PAH amb l'invent dels escratxes es va dedicar a conflictualitzar el PP a pesar que resoldre el tema dels desnonaments era una qüestió política a mitges. Els desnonaments es fan per ordre judicial a instàncies del propietari que no sempre és un banc i per raons d'impagament. Per tant, darrere hi havia raons de seguretat jurídica i económica que excedien el curt termini polític. Siga com siga, per al tema que ens ocupa la PAH (no solament la PAH sinó també tota la corrupció immensa del Partit Popular) va conflictualitzar el PP fins i tot personalment i això sempre fa augmentar el nivel de rebuig i va facilitar que alguns votants de dretes optaren per Ciudadanos que era la marca blanca no conflictualitzada (encara). 

Sortir-se'n d'una emboscada de conflictualització és molt complicat. La víctima intenta aprofitar els mecanismes d'adhesió i solidaritat que sorgixen sobre l'element agredit. Esta ha sigut l'estratègia d'Oltra. Visibilitzar l'aïllament dels agressors a través d'agraïments diversos a gent diversa i càrrecs diversos d'institucions diverses. Però els mecanismes que es desenvolupen sobre la víctima són de solidaritat, afecte, suport o llàstima però no d'identificació. I la identificació és el mecanisme més important d'impuls del vot. 
L'altra estratègia és fer front. Per exemple, amb concentracions antifeixistes. Esta dinàmica alimenta el conflicte, li pega més llenya al foc i el fa més gran i més important. L'agenda mediàtia és estreta i especialitzada per la qual cosa tot el contingut que verse sobre el conflicte creat no serà ocupat per altres tipus de continguts de gestió per exemple. 

En definitiva, les emboscades de conflictualització són una trampa mortal si trobes els elements (un grup agressor i un grup agredit). Una jugada d'escacs dificil de resoldre. Potser la única manera de resoldre-la és convertir-la en una qüestió no ideològica sinó penal. Alguna cosa havíem d'aprendre de Rajoy. Si les respostes no són ideològiques i emocionals sinó racionals i judicials es trenca la polarització perquè els dos elements en lluita són un grup violent i la policia/jutges. Qualsevol altra opció que li done contingut ideològic al conflicte només visualitzarà un combat entre grups. I la narrativa humana de combat entre grups condueix a fugir. Si hi ha dos grups en combat els dos grups formen part del conflicte. D'inici ningú entrarà en matisos. És una narrativa bèlica inevitable. Un relat que forma part de l'ADN. El combat es basa en l'odi i és complicat discernir en una narrativa d'odi i més dificil encara és votar odi. 


El quinto penalty de Fernando Gómez Colomer

De pocos futbolistas se conocen tan bien los dos apellidos como de Fernando. Venía del mundial sub 20 de Rusia del 1985 cuando subió al primer equipo. La frialdad de Rusia congeló a Fernando. Resultaba tan frío que asustaba. Fernando Gómez fue el rey del futbol frío. 



Cuenta la leyenda que en algunos rincones de Mestalla todavía se oye la frase "Si Fernando fuera más rápido... " Si Fernando hubiera sido más rápido quizá no lo hubiéramos disfrutado tanto. Más de 500 partidos con la misma camiseta es uno de esos récords que el fútbol moderno solamente consigue con talonarios. Fernando era lento ¿y qué? Pero pinchaba los balones que caían del cielo en un solo toque. Armaba voleas estáticas que parecían ballet clásico. Lanzaba balones largos como un quarterback de fútbol americano que resuelve problemas de física en el epacio tiempo como un premio Nobel. Cuando todavía un pase largo no era rifar la pelota. Que tiempos aquellos.

Cuenta la leyenda que Fernando era puro cerebro. Pensaba los toques. Trotaba sin cesar leyendo el partido. Dicen que una vez alguien le vio esprintar. Yo no lo creo. ¿Para qué? No lo necesitaba. Llegaba antes que los demás a cualquier parte porque sabía donde quería ir. Fernando era ese capitan cuyo brazalete ensancha el brazo de quien lo lleva. El capitán educado y formado en la facultad de Económicas de Valencia que era una fábrica de liberales de ultracentro de mediados de los noventa.

Cuenta la leyenda que un día de Enero de 1992 Fernando quiso congelar las olimpiadas de Barcelona. Ese día fue quizá la mejor fotografía congelada de Fernando que permanece oculta en algun anuario de Dinámico. El Valencia visitaba el Camp Nou con una ventaja de 2-0 en Mestalla. Era la vuelta de octavos de final de la Copa del Rey en la época presilbidos al Rey. Ese 2-0 parecía una buena renta para atrincherarse bajo palos y aparcar el autobús. En el minuto 20 de la primera parte el Barça ya nos había metido tres. Fernando seguía frío. Inalterable. Con el gesto serio de siempre y la expresión comedida, casi científica. Una mente de calculadora.

Antes del descanso Lubo marca el gol de la esperanza. Estamos dentro de nuevo. Pero ya no vale la trinchera. Ahora hay que pelear a los puntos. No parece haber K.O. posible aunque con García de Loza, el condeduque del arbitraje, todo podía haber pasado. En el descanso Fernando trata de enfriar a sus compañeros.

Laudrup marca nada más empezar la segunda parte. Volvemos al precipicio. Estamos fuera hasta que Arroyo se aparece en un altar marcando en el 89 el 4-2. Pròrroga.

La pròrroga se convierte en uno de esos partidos locos que acaban en locura. Todo acaba en el pelotón de fusilamiento de una tanda de penaltys. Y Fernando sigue frío. Sempere le para el penalty a Nadal. Pero Fernando sigue frío.

Había pedido tirar el último. No lo dejo a elección de nadie. Dijo el último. No el tercero. No el primero. El último penalty. El quinto. Coge la pelota. La pone en el punto de penalty. Mira a la portería, mira a la escuadra, y la enchufa justo ahí.

El quinto penalty en el Camp Nou hizo pasar al Valencia a cuartos. Cualquiera que haya tirado un penalty sabe que tienes la tentación de pegar fuerte y asegurar que vaya dentro, de pegar de interior y asegurar que vaya a un lado. Lo que nadie te asegurarà jamás es que un penalty que se tira a la escuadra entrará por la escuadra. Solamente un jugador que aprendió del frío puede creer eso. Y solamente uno lo hizo. 

L'any que vaig voler ser Yomus

Les xarxes socials ens han obert una finestra a la ment dels altres. Els altres, com molt bé retratava Amenábar, són uns grans desconeguts. De vegades habitem la mateixa casa però vivim en moments i realitats diferents. Compartim un espai però no sabem qui som i les coses que passen ens semblen sorprenents o paranormals perquè no tenim un canal de percepció adequat.

L'any 1986 el València jugava a segona divisió. Mestalla -el Luis Casanova- va revifar gràcies a la fòrmula de sempre i la d'ara: esforç, sacrifici, treball i disciplina. De tots, també dels aficionats. Jo tenia 14 anys i ser del València no era fàcil. Havies de soportar la burla de madridistes i barcelonistes respecte al descens. Amb 14 anys ser fanàtic no era més que la única manera de ser. La meua habitació estava completament coberta de posters del València i encara continuava la recerca de nous.

Divendres a la nit feien un programa de debat que presentava Iñaki Gabilondo. Els grups ultres a la lliga espanyola sorgixen a principis dels 80. En aquell programa de TVE aparegueren els Ultra Sur, el Frente Atlético i Boixos Nois tots amb cares tapades per les seues bufandes. Cada equip estava armant el seu exèrcit. Era una manera de canalitzar les tribus urbanes que s'estaven gestant també en eixe moment com ara els rockers, heavys, punks, mods.... El València no tenia representació. Ultras Yomus s'havia creat fa pocs anys però l'equip estava en segona i Yomus encara no s'havia fet tan famós com ara.

La imatge que més recorde de l'època va ser Sanchez Torres tirant la seua camiseta als Yomus l'últim partit de la lliga del descens. La imatge no podia ser més metafòrica. Sanchez Torres era un hispanoholandes que no ocupava plaça d'estranger que havia vingut per uns mesos davant la desesperació d'un club que s'afonava. Era roín com ell sol però Yomus el va fer el seu ídol (potser pel convoi). Un friki per a un grup ultra de frikis. De fet el nom de Yomus no té cap sentit. És el fruit d'un personatge no massa acabat que anava pel fons nord en aquella època.

Amb quinze anys em deixaren anar a Mestalla a soles. Vaig comprar "el passe" de mitja temporada. I estava en General de Pie- Fondo Norte. I volia ser Yomus.

Jo no entenia el futbol com un espectacle passiu. Mai he entés res sense la implicació i el compromís. El futbol tampoc. I el València menys. No volia anar al futbol i mirar callat com passen les coses. Volia espentar, cridar, botar, disfressar-me. Era l'únic vici que tenia: el València.

A poc a poc m'anava acostant a la zona del fons nord on estaven els Yomus i en algún partit entrava per la seua porta. Veia com intentaven passar les bengales dins de bocates o dins de les botes per poder fer un tifo. Aquella època de Yomus era més intuitiva. És cert que l'anticatalanisme era un fet fonamental i d'orientació però hi havia gent tan diversa que no podia ser uniforme. Hi havia skins (que era la tribú urbana violenta o no) caps rapats amb bombers però hi havia gent de comarques, hi havia gent formada o formant-se.. bàsicament perquè no hi havia cap alternativa. Si volies animar només hi havia un lloc. No vull portar a equívocs. En realitat jo era un bon xic que volia jugar a ser dolent. Volia tindre un secret gamberro. De fet, amagava el meu mocador negre de Yomus cremat per una bengala a un calaix perquè no el veieren a casa. Jo no he sigut mai un Yomus però vaig estar suficientment a prop d'ells com per a no considerar-los "els altres".

Potser Rafa Lahuerta i el Tamama estaven per allí. Recorde alguns noms de mirar-los i admirar-los de lluny. Quan vaig arribar a la universitat encara portava la carpeta completament forrada amb fotos del València. En la línia en valencià de Dret això era molt sospitós.

El meu any de gresca futbolística va durar poc. En res me'n vaig anar al sector 27. La grada popular dels que no poden ni volen estar a Tribuna. Però dos vegades a l'any tornava a General de Pie Fondo Norte. El dia del Barça i el dia del Madrid. Bàsicament a construir una catarsi d'insults, crits, atacs d'ansietat col·lectiva, aplaudiments, cantics, banderes.... Era una orgia sensorial que te convertia en una part més d'un espectacle. Estaves subrmergit en una manera de mirar el futbol que era sentir-lo.

En aquella època ja es notava que la part nazi de Yomus xocava amb la part més convencionals dels aficionats que volien animar al seu equip sense més. Eixe grup alternatiu i civilitzat va donar lloc al  Gol Gran. La penya d'animació del València que va adoptar un discurs més pròxim, més civilitzat i menys ideològic. Feia pancartes en valencià, sabia d'història, es notava que hi havia discurs. I també animació. Els Yomus enfront o baix quan es va acabar la General de Pie es quedaven com un reducte de bèsties que van a al futbol sense interessar-se per res. Un grup de nazis que parasitava Mestalla per fer-se coneguts.

Diu Rafa Lahuerta a La Balada del bar Torino que se'n penedix d'haver portat el fenòmen ultra a València. Jo entenc el que vol dir Rafa però en aquella època potser molts només sabíem que la única manera de ser d'un equip es ser-ho tot, sense reserves. Eixe totalitarisme que emana de l'obsessió i la transversalitat en la teua vida. Alguns després ens gastarem els diners de la comunió comprant accions. Això també era fanatisme. Ser fanàtic era adherir-se a una idea com una mística de salvació. Però la raó va obrint-se camí amb el pas del temps i l'únic fanatisme que em queda és l'escepticisme.

Va haver un any que vaig voler ser Yomus perquè era una mirada col·lectiva disposada a un compromís absolut. No és tan diferent d'altres col·lectius que he compartit. Yomus va canalitzar les ganes d'una generació d'animar la tristesa de Mestalla però va perdre qualsevol sentit després de la formació de Gol Gran.
Un nom sense sentit per a una penya sense sentit que ara es dedica a fer política fora dels estadis. El València els va arraconar en un corner. Hiddink els va posar en evidència. Mestalla no té espai per a qui no s'estima el seu equip. Mestalla no té lloc per a qui taca el nom del club. En Mestalla no caben feixistes. El  València és una pàtria i totes les pàtries són dels pares. I pares hi ha de totes classes. El meu em va ensenyar d'on sóc i qui sóc. Tots cabem en Mestalla excepte els violents. Per sort, només va haver un any que vaig voler ser Yomus.

España entre la enfermedad del futuro y la enfermedad del pasado

El independentismo catalán ha enfermado de futuro. Han construido un futuro idílico e imaginario que persiguen huyendo de su presente a una velocidad completamente desbordada. El nacionalismo castellano ha enfermado de pasado volviendo a los dogmas imperiales, la imposición y el desapego. Así es imposible construir un presente en positivo. 



Para rebatir los delirios independentistas alguien pone en Barcelona a Manolo Escobar en el balcón a toda voz. En la carcel de Soto del Real donde están los Jordis alguien hace lo mismo para intentar "molestar" a los independentistas catalanes. Ninguno de ellos se da cuenta de la metáfora con la que está trabajando. Manolo Escobar es el ícono de una época, la dulcificación patriótica y folkórica de una epoca fúnebre y terrible para la convivencia de las gentes en España. No tengo nada en contra de Manolo Escobar, de hecho me recuerda mucho a mi abuelo y eso no deja de ser agradable pero no es el símbolo de la España moderna que podría atraer a un público catalán que todavía no se ha fanatizado. Manolo Escobar no es la idea. Quizá lo sea Vetusta Morla o Love of Lesbian que precisamente son catalanes y tienen letras preciosas en castellano que se insertan en el rabioso presente de la diversidad y complejidad de las sociedades occidentales del siglo XXI. Manolo Escobar es una simplificación antigua. Ni siquiera Vintage. Vieja. Antigua. Usar el retrovisor nunca es una buena manera de hacer política. La política se hace siempre desde el presente. A veces es así de triste porque impide ver el horizonte. Pero la política se basa en mirar siempre donde pones el siguiente paso.

En Catalunya mientras tanto hacen el cuento de la lechera económico. Todavía no he visto ni un solo estudio económico riguroso que convenza de la mejora. Ojo, no de la viabilidad (claro que una nación catalana es viable), sino de la conveniencia, oportunidad y beneficio de ser un estado independiente. Mientras tanto prometen la vida eterna, la eterna juventud, la convivencia lingüística pacífica, construyen una legitimidad alegal desde la ilegalidad de un pleno vergonzoso del Parlament. Y lo hacen a una velocidad desproporcionada. Cualquier proces de construcción nacional lleva décadas pero algunos quieren aprovechar la inercia del gran impulso del golpe del PP a un Estatut aprobado y consensuado para cabalgar a lomos de una revolución que nunca acabaría. Un incoformismo patológico de la CUP que ha inundado las calles que seran siempre suyas. Siempre. Como si algo fuera para siempre. Catalunya no se reconoce en España y para eso ha construido un espejito mágico que siempre le dice que es la más bella de todo el reino.

Nadie parece vivir en el presente. Sin embargo, interpretar adecuadamente la pulsión social del presente es la mejor manera de ganar unas elecciones. Lo hizo Suarez, lo hizo González, lo hizo Aznar, lo hizo Zapatero. El único que no ha pulsado nunca bien el presente del país es Rajoy. Rajoy y Puigdemont no son elementos simétricos como nos muetran las noticias. Rajoy tiene que pensar por el todo mientras Puigdemont se puede permitir el lujo de pensar por la parte. Rajoy está obligado a generar pegamento para todo el estado. Pero Rajoy nunca ha sabido analizar la realidad española. Simplemente no se presenta al examen porque no necesita aprobarlo. No comparece. Habla solo. Sin preguntas. Las preguntas generan dudas y él es un hombre de certezas.

El ascenso de Ciudadanos y Podemos haría pensar a cualquiera sobre las grietas sociales que hay que rellenar con pegamento político. Alguien debería pensar en el presente. Los equidistantes de ahora son quizá los únicos que entienden un presente continuo. Liberar a España de su pasado. Bajar la fiebre de futuro de Catalunya para entrar un espacio de diálogo sobre el presente. Construir una España moderna con nuevos cimientos sin la libertad vigilada del 78. No puede ser tan dificil volver a repensar las reglas de convivencia si lo hicieron gentes que tenían heridas de guerra en el cuerpo y en la memoria. El presente debe ser serenidad y análisis, templanza y lentitud pero movimiento constante. No puede ser tan dificil. 

Hi ha oxígen per a Demòcrates Valencians?

Demòcrates Valencians és l'enèssim intent de construir una força política de valencianisme moderat. Amb anterioritat hi ha hagut insignes predecessors com ara el PNPV de Francesc de Paula Burguera que -en el seu context- intentava constuir un nacionalisme valencià de tall moderat i liberal. També ho va ser l'última etapa d'Unió Valenciana amb Hèctor Villalba i Fermin Artagoitia que es van sublevar contra la seua pròpia identitat primigènia. Els intents sempre han estat ahí però no han passat (com en el cas d'Units per València) del testimoni polític de la seua existència. Tenen el mèrit, però, d'haver mantingut encesa una flama sense que arribara a apagar-se mai. 


Dins de les identitats que conviuen a l' Estat Espanyol gallecs i valencians compartim una anomalia politològica: nacionalisme i esquerra van de la mà. Això no passa ni amb el nacionalisme castellà, ni amb el català ni amb el basc que tenen opcions d'esquerra, centre i dreta per sentir-se còmodes votant d'acord a la seua identitat.

Demòcrates Valencians, tanmateix naix amb certes especificitats que cal nomenar perquè poden configurar una finestra d'oportunitat molt important per a l'electorat valencià.

La primera qüestió és hi ha oxígen per a Demòcrates Valencians? S'entén que oxígen electoral que no polític. Espai politic en tenen però, tenen espai electoral? Crec que les últimes circumstàncies polítiques fan que Demòcrates tinga una oportunitat única en la història política valenciana. Ho argumente amb les següents raons:


  • El nacionalisme valencià d'esquerres (Bloc) ha difuminat enormement la seua marca. Els dos vectors polítics que el fan nàixer són l'esquerra i el nacionalisme. Pel que fa a l'esquerra està molt clarament assenyalat, de fet, està tan marcat que distorsiona per excés de soroll. Tots els equalitzadors de l'esquerra estan a màxim volum i això no fa mai una bona sintonia. Pel que fa al vector nacionalista, malgrat que internament veuen l'èxit de Compromís com a un èxit propi del nacionalisme això no resistix cap anàlisi. El valor afegit de Compromís l'aporta Iniciativa mentre el Bloc ha posat la mà d'obra. D'alguna manera Compromís és una franquícia on el disseny i la plantilla no són dels mateixos. Davant d'eixa situació de falta de consistència pròpia d'una marca valenciana identitària Demòcrates pot tindre una oportunitat. 
  • Demòcrates té especificitats i novetats. La primera és que no naix exclusivament amb un caràcter capitalí. Els seus referents estàn lluny de València. De fet, el seu secretari general és de Castelló i el seu cognom és Mira. Només això ja incrementa la curiositat per un moviment d'este tipus. Mira és un ex Bloc de Castelló i a Castelló les coses dels valencians es miren amb molta més naturalitat que no a València que viu immersa en un autoodi constant. La resta de referents importants (per ara) són de comarques. Això marca un naixement desconcentrat que val la pena tindre en compte. 
  • La baixada del llistó electoral al 3%. Els qui tradicionalment han defensat baixar el llistó electoral al 3% ara s'enfronten a un dilema ben important. D'un costat obriràn la possibilitat d'entrada a l'extrema dreta i a l'extrema esquerra. Si no ho fan incompliràn la seua paraula mantinguda durant dècades. Eixa baixada fa possible alguna sorpresa tot i que la lluita electoral per fer sobreviure un moviment valencianista sempre està i estarà a la província d'Alacant. 
  • La situació a Catalunya. Tot el procés creuarà la política valenciana. El procés d'estigmatització de Compromís només acaba de començar. L'associacó CUP-Compromís serà el gran "frame" per a PP i Ciudadanos. L'estigmatització amb violència que farà servir l'ultra dreta contra Compromís deixa un espai lliure de conflicte per a Demòcrates. És molt trist, 0erò és així. En eixe context Demòcrates haurà de saber desfer-se de l'eix  que marca Catalunya per centrar-se en oferir propostes netament valencianes. El procés és una amenaça però també una oportunitat en termes DAFO. És molt dificil perquè a Catalunya ja no es juga una partida identitària o ètnica sinó una partida democràtica a nivell europeu (ingovernabilitat d'una Europa amb "massa" nacions). 
  • Quadres. El més dificil que té una força política que naix no és trobar una èlit dirigent conscienciada i formada (mirem Podemos). El repte més important és trobar quadres intermitjos que puguen traslladar de manera capil·lar el missatge i adaptar-lo a cada persona i a cada poble. El municipalisme és imprescindible per constuir una força política. Cal trobar complicitats a cada poble i això és ben complicat però no impossible. En eixe camí és molt important trobar gent pròxima a un valencianisme intuitiu als pobles i un valencianisme urbà a les ciutats. 
  • El centre. L'espai que oferix i busca Demòcrates és un espai de centre. Esta és una altra anomalia hispànica. Mai no queda clar què és el centre. Ciudadanos ha fet algun intent però és evident que no és centrista en tots els eixos. En l'eix identitari és un partit ultraespanyol, no ho pot evitar, va en el seu ADN. No és gens fàcil situar-se en el centre en la major part dels eixos però ara és més fàcil que mai per la polarització total de posicions. Estàn deixant un gran espai obert al mig que ara sembla no rendible però en un curt termini serà l'espai que aportarà les solucions. Per a Demòcrates situar-se al centre suposarà acceptar un autonomisme avançat més que no un nacionalisme estricte. També suposarà situar-se en un espai sòcioliberal característic del capitalisme nòrdic amb vectors socials importants però també liberals en macroeconomia (los Nuevos Moderados de Borgen). Veurem com vol inserir-se dins del vector ambiental que serà definitiu en les dos pròximes dècades i finalment caldrà comprovar com naveguen en les formes i els lideratges personals. La comunicació en l'era de les xarxes socials obliga a mantindre una serenitat i una prudència que l'ambient no acompanya. 

En definitiva, Demòcrates té una oportunitat. L'espai de centre (el que va del 4 al 7 esquerra dreta) ocupa un 70% de l'electorat. Les persones que diuen ser tant valencianes com espanyoles, més valencianes que espanyoles i només espanyoles arriben a un 40% de l'electorat. Els mitjans de comunicació haurien de promocionar les ideologies de calma en un moment tan fulgurant. I els lideratges són suficientment interessants. Ara bé, dificil i complicat ho tenen perquè en època de mudança tot el que tens és esperança. 

Càmeres, impunitat, escratxes i supremacisme al País Valencià

Els atacs de la ultradreta valenciana no són una novetat. Els atacs són freqüents i impunes des de fa molts anys amb la condescendència del paisatge politic del PP i (ara) de Ciudadanos. 
¿Què ha canviat en els últims anys? Que ara tenim un arma de defensa personal a la butxaca: el mòbil. Sense les gravacions de La Sexta que va emetre en directe les agressions i les imatges dels periodistes que estaven aquell dia ara mateixa estaríem en les mateixes. 

¿Com han canviat les coses des que les càmeres s'han convertit en armes de butxaca?

La primera vegada que les càmeres van evidenciar quina de les versions era la correcta va ser (al País Valencià) la Primavera Valenciana on va quedara clara la desproporció i deliris policials. 
Des d'aleshores portar una càmera és la única garantia d'eliminar la impunitat amb la qual la dreta valenciana permet actuar els seus guardaesquenes polítics d'Espanya 2000. 

Però la tecnologia no és neutra. Els nostres mòbils porten dos càmeres per poder gravar en els dos sentits. D'un costat Espanya 2000 volia enorgullir-se de la seua agressió ideològica i ho va gravar. Tanmateix, també algú els va gravar a ells en un dol de càmeres que volia apropiar-se de la veritat. 

De fet, gràcies a eixes càmeres podem calibrar les diferències entre el que han titulat i el que realment va passar. Un escratxe té una finalitat concreta (no abstracta), es fa davant una persona que té el poder o la responsabilitat de resoldre-la i ha de tindre un caràcter no violent. Evidentment ací ningú no està fava i sap que la finalitat d'acudir a la casa d'algú (abans amb la gent del PP i ara amb Oltra) és fer-li saber que hi ha una amenaça individual i personal més enllà de l'amenaça de la dialèctica politica. I això no està bé i ho hem d'evitar però és cert que acudir amb màscares per a assetjar una idea sense que eixa persona tinga en la seua mà resoldre l'assumpte pel qual rep la visita amenaçant va molt més enllà de l'escratxe. La finalitat era fer una amenaça des del supremacisme del feixisme espanyol cap a les persones que pensen diferent i tenen una capacitat d'influència popular. No anaren a casa de Ximo Puig. Tampoc anaren a casa d'Estañ. Tampoc anaren a casa de ningú del Bloc que és qui ha tingut la posició més "sobiranista" en esta història. Triaren Oltra perquè saben que té carisma entre les classes populars. 

D'altra banda una de les coses que sembla que ha passat inadvertida durant la manifestació del 9 d'Octubre va ser la gran quantitat de persones que venia a gravar-nos als integrants de la manifestació per la llengua. Tenien una voluntat de filmar personalment per individualitzar l'agressió. La càmera actuava com a arma de dissuassió. T'estic gravant: estàs fitxat: anirem a per tu. 

També la presència del president de la Interagrupació haguera passat completament desapercebuda de no haver sigut per la imatge que es va captar amb una càmera. El rostre completament desfigurat de ràbia, juntament amb la pose de mató d'un cartel colombià de la persona que estava al costat són les que han ajudat a individualitzar una posició ideològica que ara sabem que ès compartida en el món faller: l'amenaça, l'insult i la violència verbal són assumibles. D'ahí a repartir hòsties només hi ha un pas. Un pas molt curt perquè ja hi ha un substrat que li dona suport. La violència troba legitimació ambient perquè el reprotxe social no és absolut sinó parcial i relatiu. Per exemple, situant una camiseta i un grup de nazis en la porta de casa al mateix nivell. Això no és calibrar bé.


La càmera s'ha convertit en un arma. L'arma que permet obtenir la justícia o l'arma que permet amenaçar. En tot cas, en l'era de la imatge la càmera només podia ser l'ull que tot ho veu. I així és perquè allò que no capta una càmera simplement no existeix. Pot amagar-se. Si no t'han gravat és més fàcil dir que no ho has fet. Intenta portar càmera damunt. Potser siga l'única cosa que te salve. 

El meu mur, les meues regles. La llibertat d'expressió al meu mur

Pensem amb imatges, millor dit pensem amb metàfores. Depén de quina metàfora triem per un nou concepte, una nova realitat, ens posarem dins d'un guió o un escenari concret. Si parlem de "combatre arguments" no és igual que si parlem de "dialogar". L'experiència emocional associada no és la mateixa. 


Per tant, davant una nova realitat com són les xarxes sociales estem actuant d'acord amb les metàfores que coneguem anteriorment. Fins ara estem usant el marc conceptual d'Internet barrejat amb el dels mitjans de comunicació. Llibertat d'expressió considerant la xarxa social com la plaça del poble. Un espai públic, oblidant que les xarxes socials són empreses privades que ens faciliten unes eines de comunicació a canvi de les nostres dades i preferències de consum. Entenem que Facebook, Twitter o Instagram són contenidors d'informació a un nivell semblant que els mitjans de comunicació convencionals. I això ho considerem així per a tota la xarxa. Per això, no parcel·lem l'experiència social. Encara que no hem apres -els adults- que el nostre mur és una part de la xarxa, la nostra part.

Amb aquesta construcció d'una xarxa social com un espai lliure d'expressió global entenem que el nostre mur com a part indisoluble de la xarxa no és nostre sinó de la pròpia xarxa social. Cal diferenciar esta mentalitat de la nova mentalitat adolescent i jove que patrimonialitza el seu mur.

Si veíem els murs de la gent més jove notarem que fan un ús totalment diferent dels adults. El seu mur és el seu espai d'expressió personal. Patrimonialitzen el seu mur. Han comprat una part d'Instagram que és de la seua propietat i per tant poden fer amb ella el que consideren oportú. Així, és molt freqüent l'omnipresència fotogràfica del propietari del mur i algunes cessions de protagonisme a altres persones (per exemple, el dia de l'aniversari d'una persona és costum posar una foto amb eixa persona per felicitar-lo al teu propi mur no al seu). És un canvi de perspectiva molt interessant que té més implicacions de les que sembla.

En les últimes setmanes quan la situació apurava a Catalunya tots hem vist canviar els notres murs. Hem detectat molts contactes (no amics) que diferien enormement de les nostres ideologies arribant a límits que no ens resultaven tolerables als nostres murs. Dic als nostres murs de manera deliberada perquè evidentment són tolerables en l'espai públic sempre que no siguen delicte i són tolerables en el seu mur de la xarxa social. Ara bé, en el meu espai d'expressió -el meu mur- jo tinc dret a posar les regles de convivència.

Qualsevol persona té dret a expressar-se. La qüestió és si ho fa al seu mur-canal o al meu. Si és al meu tinc dret a marcar regles. Si és al seu no tinc res a dir. Cadascú té dret a expressar-se en el seu mur con si estiguera en sa casa, i en el mur dels altres com si estiguera en la casa dels altres. Per tant, honestament crec que no s'ha de tindre por a eliminar comentaris barroers o justificadors de la violència per exemple al mur propi. Això no coharta la llibertat d'expressió de ningú. Una persona no pot penjar un cartell del seu negoci en una paret d'una altra persona. Ningú no deixaria publicar comentaris al seu llibre dins del seu llibre. Ningú no deixaria tindre un comportament inadequat en sa casa o el seu treball. Per això tampoc pot aprofitar el mur d'una persona per donar un protagonisme al seu comentari que potser en el seu mur no tindria o fins i tot no vol fer.

El meu mur, les meues regles.

Com són les noves fronteres que Sabina no coneix

No és culpa de Sabina tot i que em va semblar un pensament massa ingenu i infantil per a una persona que en altres contextos sembla intel·ligent. Dic que no és culpa seua perquè les simplificacions funcionen i una de les simplificacions que més ha quallat en el procés de globalització general i de construcció europea en particular ha sigut la "desaparició de fronteres". A poquet que algú analitze amb rigor eixa afirmació sap que no és certa del tot. Les fronteres no han desaparegut, en tot cas han desaparegut les duanes i les taxes associades al pas. Les fronteres continuen ahí per marcar espais territorials estatals per exemple per definir demarcacions de marc jurídic aplicable. No hi ha una barrera visible que talle el pas però evidentment hi ha una delimitació d'espais i de persones. 

En eixe nou context fronterer és on vol situar-se Catalunya. Tots suposem, volem suposar o fins i tot desitgem, que els independentistes no vulguen situar-se en un espai d'autarquia medieval sinó inserir-se en un espai europeu modern. I en eixe sentit les fronteres sempre han estat i estàn en contínua redefinició. L'Estat Espanyol sense anar més lluny ha creat un fum de fronteres els últims quaranta anys amb les comunitats autònomes i les seues competències legislatives.

Però encara hi ha més fronteres que Sabina no coneix. Són fronteres invisibles, no són económiques ni jurídiques, no són territorials; són les fronteres personals que les evolucions col·lectives ens estan creant. Per exemple, hi ha una frontera molt clara entre aquelles persones que són radicals en el diàleg extrem i aquelles persones que són radicals en l'ús de la força. Esta frontera marca la diferència entre col·lectius diferents de persones que volen situar-se en espais polítics de convivència diferents.
Un altre bon exemple seria la frontera que separa els col·lectius de persones que entenen el poder com una manera d'enriquir-se i els que entenen el poder com una manera de servici ciutadà. Estos dos tipus de persones i col·lectius també necessiten una frontera divisòria, una frontera molt legal però no solamente legal sinó moral.

Em deixe una última frontera que crec que és primordial per entendre el tema català. Hi ha una frontera molt definida entre aquelles persones que volen augmentar l'ús de la política diàriament per construir evolucions de convivència i aquelles persones que volen minvar l'ús de la política per construir espais de convivència deixant la iniciativa a una èlit política minoritària i especialment a les grans corporacions transnacionals. Una part massa important de Catalunya, de manera equivocada o no, ha optat per l'independentisme de construir un nou estat. Això ha passat perquè mentre a la resta d'Espanya la desafecció política es polaritzava entre els votants olímpics (cada quatre anys) i els votants de despertador (tots els dies) i es canalitzava entre indignats i indignes; a Catalunya per diverses raons la repolitització social s'ha canalitzat amb un vector identitari. Molts catalans senten que el sistema polític espanyol (sistema de partits i d'idees de debat) no és el seu, que ja el tenen superat i volen aspirar a alguna cosa més. Per a molts catalans Espanya i la seua agenda política és una pantalla anterior.

Les fronteres són ferides que cicatritzen mal. Si Espanya no espabila les fronteres invisibles que Sabina no coneix aniran creixent. Eixes fronteres emergeixen un dia de manera visible i explícita i aleshores Sabina les veurà i podrà escriure una cançò xula. Ara mateixa hi ha una en construcció que està dividint el mediterrani de la resta d'Espanya. Cada dia que passa sense posar en marxa l'eix mediterrani s'està construint una frontera que separa el centre de la perifèria. Però eixa frontera Sabina no l'acaba de vore. Probablement perquè per a vore una frontera has de sentir-te exclós o lluny. I Sabina mai podrà escriure que va nàixer al Mediterrani.

¿Existixen els catalanistes?

Després de la fartà d'hosties del 9 d'Octubre està clar que el blaverisme is back. Han trobat la coartada perfecta en el tema independentista per omplir-se d'auotestima i començar a repartir la seua doctrina envasada a galtaes. 


Una ximplificació podria dir que el blaverisme és el moviment que defensa una senyera amb blau. Si el blaverisme fora un regionalisme folklòric capitalero servil a les glòries d'Espanya no seria un problema tan greu. El blaverisme és una disfressa del feixisme espanyol per resultar simpàtic. En resum, és un filtre d'Instragram que intenta amagar una foto ben lleja. 

Com qualsevol altre moviment feixista requerix una amenaça fantasma, un enemic comú, un cap de turc que configure la font de tots els mals. El feixisme es construix d'una manera fanàticoreligiosa i per tant necessita  un Satàn siga real, virtual, mediàtic o fantasma. Allò important és que un conjunt de persones pense que realment existix. En el cas del blaverisme eixe ens superior que exemplifica la maldat és el "catalanisme". 

Si el catalanisme l'entenem com aquell moviment que parla de l'existència d'una comunitat linguïstica amb del valencià amb Catalunya i les Illes hi ha catalanistes arreu del món. Està tot ple. És un no parar. No acabaríem mai amb tots. Ara bé, si el catalanisme és aquella idea que es construix sobre una comunitat política que es diu Països Catalans i les fronteres del qual són les de la llengua catalana, en eixe cas hi són dos gats i un gatet. 

L'altre dia la Mònica Oltra es referia als Països Catalans com un "ectoplasma" deixant vore que no hi ha ningú -rellevant- que haja fet eixa proposta política de convivència. Evidentment el catalanisme existix o va existir com a idea política propugnada per Joan Fuster. I segurament encara hi ha practicants d'aquella religió de una llengua= una nació que intentava resoldre els problemes d'identitat només d'una part dels valencians. Però la veritat és que jo no he conegut massa catalanistes al llarg de la vida. Haver-los els hi ha però són tan frikis que considerar-los una amenaça em sembla poc versemblant. 

Les enquestes diuen sistemàticament que aquells que es consideren únicament valencians (no pregunten per aquells que se senten catalans) mai no superen el 1%. Per tant, només una part d'esta part pot ser catalanista estricta. Supose que un blaver autèntic ara diria que sí però és que estàn tots en els alts càrrecs i que ho dominen tot. Ostràs tú, quina habilitat per infiltrar-se no? La veritat és que no, la veritat és que estàn en el perímetre del sistema polític quasi fora d'ell. 

Tot i que el catalanisme puga tindre alguns adeptes al País Valencià són absolutament marginals i plens de capelletes com ara la CUP o Esquerra Republicana. No representen un risc efectiu per a la societat valenciana de construir cap projecte polític amb suport real per influir en les institucions. 

El problema és que al blaverisme catalanòfob li dóna igual que l'amenaça siga real o fantasma si funciona. I si algú li te por a la foscor tots els dies es fa de nit. 

España y sus cojones

Recuerdo como si fuera ahora los descansos de aquellos partidos de Segunda Regional (fue a lo que llegué) cuando las cosas no nos iban como creíamos que nos debían ir. No se trataba de entrenar más, de trabajar más, de hablar más, de comprometernos más, de mejorar la táctica, de mejorar la forma física, de estudiar más los partidos, de intentar conocer al rival. No, la solución siempre era la misma: hay que echarle más cojones.



En España casi todo se soluciona con cojones. Los catalanes van a ser españoles por nuestros cojones. La Constitución no se reforma por nuestros cojones. Bueno, ahora se reforma un poco pero no mucho, también por nuestros cojones. La monarquía no se cuestiona por nuestros cojones. Las cunetas no se excavan por nuestros cojones. Las mayorías absolutas o relativas hacen lo que les sale de los cojones. Pitamos a quien nos sale de los cojones. Hablamos alto porque nos sale de los cojones. Los políticos roban porque les sale de los cojones. Aparcamos donde nos sale de los cojones. Conducimos a la velocidad que no sale de los cojones. Fumamos donde nos sale de los cojones (ah no eso ya no). Montamos un botellón donde nos salga de los cojones. Comemos lo que no sale de los cojones. Haces horas extra por sus cojones. Si quieres trabajar harás lo que a mi me salga de los cojones. Vas a cobrar lo que me salga de los cojones. Las vacaciones las tendrás cuando me salga de los cojones. Todo el mundo tiene que hablar español o cristiano por cojones. Ponemos la bandera en el balcón que nos sale de los cojones (ah no... eso no.. solo la española por cojones). Defraudamos porque nos sale de los cojones. Dejamos la basura donde nos sale de los cojones. Mi perro caga donde a mi me salga de los cojones. Pongo la música como me sale de los cojones. Mientras vivas en casa harás lo que me salga de los cojones. Tu no te vistes así por mis cojones. Tu no te divorcias por mis cojones.

Y el que tenga cojones que diga lo contrario. Si quieres cambiar el país de los cojones tendrás que echarle cojones. Y si no, haz el favor de no tocar los cojones. 

Diversión con banderas (especial Valencia)

Diversión con banderas es el canal de Youtube de Sheldon Cooper en The Big Bang Theory. Para quien no conozca la serie se trata de las vicisitudes de la vida de un grupo de superdotados intelectuales tratado desde la parodia y la caricatura. 



En esta sección Sheldon da rienda suelta a su extrema curiosidad obsesiva por acumular conocimientos sobre las banderas de los diferentes paises, su historia y su composición. Las escenas de Diversión con banderas se convierten en una escena de frikismo extremo donde se dibuja cómo un detalle simbólico, como las banderas, puede tener detrás tanto significado. Saber más que nadie de banderas es una metáfora de la acumulación sistemática de conocimiento estéril.

Las banderas surgieron para diferenciar personas y territorios. Ese es su origen. Saber en qué lugar estabas y quiénes eran las personas que vivían allí. Y esa sigue siendo su finalidad. Determinar en quién puedes confiar y en quién no, quien forma parte de tu "nosotros" y quién forma parte de tu "ellos".

Hace cosa de dos semanas que han empezado a aparecer banderas por todas partes. En Valencia somos especialistas en Diversión con banderas porque ya tuvimos un Especial Senyeras hace unos cuantos años. Ahora las banderas florecen como setas. Sin embargo, ya no son las mismas banderas de antes.

En Valencia hay dos tipos de personas. Los que colocan la bandera española y al lado la valenciana, y los que colocan solo la española. Gente que coloque solamente la senyera coronada valenciana (me conformo con esa porque la otra ha desaparecido del mapa) hay más bien poca. Es la manera más gráfica de darle la razón a Vicent Flor cuando dice que el blaverisme no ha desaparcido sino que se ha convertido en el paradigma dominante. La interconexión de las dos banderas no es una expresión de autonomismo regionalista sino de identificación por subordinación. Valencia es España. España es Valencia. Defender Valencia significa defender a España. Por tanto, a estas personas cuando les pones delante un conflicto como el de la financiación autonómica les peta el cerebro, cortocircuitan en una disociación cognitiva porque no forma parte de sus esquemas.

Si nos fijamos la mayor parte de las banderas españolas de Valencia tienen todavía los dobleces de recién compradas. Los chinos han hecho negocio, eso está claro, pero también da la sensación de que se ha gestado la tormenta perfecta que todo lo tapa. El vector identitario va a inundarlo todo y no dejará espacio para hablar de casi nada más. La parte buena de la compra al por mayor de nuevas banderas es que ya todas tienen el escudo constitucional lo que es más que un avance.

Por el otro lado asistí a la manifestación del 9 d'Octubre (sí la de las palizas). Nada más llegar me dí cuenta de que aquello era una emboscada pero eso es otra historia. Me llamó la atención la total ausencia de "senyeres sense blau". Ni una senyera clásica. Ni una sola. El movimiento independentista catalán se ha inventado una nueva bandera para sustituir a su senyera clásica. Es habitual en los movimientos identitarios construir la historia ex novo y eso incluye una nueva bandera. En el País Valenciano la total ausencia de senyeres sense blau para mi es una novedad. De alguna manera para mi significa que gran parte del valencianismo ha sabido reconocer que esa es una batalla perdida y la parte que no ha reconocido eso se refugia en banderas directamente independentistas catalanas situàndose en otro planeta. De alguna manera parece que toda la travesía del desierto del valencianismo político sirvió para delimitar el valencianismo del catalanismo estricto. Esto significaría un avance generacional considerable ya que la bandera sigue siendo un mecanismo de identificación primario.

Finalmente, la masiva presencia de banderas en los balcones es una fotografía incontrovertible de la existencia de un nacionalismo español negado mil veces por muchas personas. Los nacionalistas siempre eran los otros hasta ahora. Ahora ya podemos identificar cuáles de nuestros vecinos son nacionalistas españoles. Hasta las proximas elecciones no sabremos cómo cuajará ese nacionalismo español explícito. Si lo hará en un partido de ultraderecha o de ultracentro, o seguirá difuminado en los partidos convencionales. De momento sabemos que la agresividad policial no le molesta y la resolución de conflictos profundos mediante el diálogo le viene un poco cuesta arriba. También sabemos que ha desatado la catalanofobia por todo el pais (lo que no parece un buen método de seducción ni de convivencia).

Está claro que necesitmos que Sheldon nos aclare realmente cuáles podrían ser nuestras banderas de convivencia. Necesitamos un especial de Diversión con banderas para españoles porque hasta ahora diversión poca y conocimiento menos. 

¿Té sentit una Catalunya independent?

Mantindre el debat en termes racionals és segurament tan necessari com estèril. El debat de Catalunya és un relat bàsicament emocional on els elements de racionalitat només troben algunes clavilles per on asomar. A pesar d'això el debat sobre bases racionals és un debat imprescindible, si més no, per entendre quines són les causes subjacents al fenòmen d'arrelament i fugida dels camins institucionals que ha pres una part dels ciutadans a diversos països amb camins evidentment diferents però amb denominadors comuns. 



¿És lògica una Catalunya independent? ¿Té sentit? Depén. Ja comencem malament ¿no? Si comencem amb dubtes. Una Catalunya independent és viable. Des del punt de vista financer i econòmic caldria fer molt bé els números perquè, per exemple, la major de les anàlisi que he pogut llegir partixen de l'axioma de la "nació en marxa" i obliden que els costos d'inici, els costos de posada en marxa de qualsevol engranatge o organització són superiors als costos marginals una vegada està en marxa.

Siga com siga no és este l'objecte del post de hui que tracta de comprovar si estats com ara el català tenen sentit racional a partir de les declaracions de Juncker on diu que no es pot permetre la independència de cap país dins de la Unió Europea perquè "una Europa de 90 països" seria ingovernable.

Arreu del món occidental assistim a un conflicte de governança. La democràcia del segle passat assegurava un control ciutadà del poder polític. Consistia a dominar amb el vot el conjunt de les polítiques que li afectaven. L'agenda mediàtica i el control polític se situaven a l'estat de manera que el ciutadà sentia que controlava la situació. El procés de globalització ha alterat eixa percepció de control. El ciutadà mitjà no sent que controla la situació. El govern del seu estat apenes controla algunes coses de segona categoria. Per damunt del seu país se situen tant les empreses transnacionals com una estructura llunyana i inintel·ligle que es diu "institucions europees" on no tenen pràcticament capacitat d'influència. Les regles d'elecció del Parlament Europeu fan que resulte impossible saber exactament quin és el resultat i com estàs influint. Votes en el teu país a un parttit propi que després agregarà els seus vots en algun tipus d'aliança europea que diluix encara més la teua capacitat d'influència. El sistema d'agregació d'estats fa molt dificil sentir que tens capacitat d'influència sobre un ens europeu.

Punt i a banda tenen les corporacions multinacionals que juguen a la subhasta inversa per traslladar la seua capacitat inversora en un joc de xantatges constants. Són més grans i més poderoses que la major part dels estats.

El ciutadà no sent que tinga el poder de la seua pròpia governança. Una part ho entén com el control de fronteres (xenofòbia) i basa la seua articulació en la negativa a la lliure circulació i instal·lació de persones i d'altres entenen que recuperar la seua governança passa per la creació d'un nou estat com ara Escòcia i Catalunya.

Si fem una ullada a la població i dimensions d'alguns dels països de la Unió Europea comprovarem que Juncker fa trampa perquè vol fer una foto fixa de la història. Des de la xicoteta Eslovènia que acaba de guanyar el Eurobasquet amb poc més de dos milions d'habitants fins a la aparentment potent Àustria que està al voltant dels 10 milions tenim un ampli ventall de països pròspers que se situen en eixe àmbit com ara Bèlgica, Holanda, Suïsa, Dinamarca, Suècia, Noruega. He nomenat països que estàn dins i fora de la UE o fins i tot ni dins ni fora per fer entendre que les fòrmules administratives de convivència són diverses. Cal parar especial atenció als països escandinaus que competixen any rere any per ser el país més feliç del món (sí.. a pesar del fred). 

En els països escandinaus hi ha un element diferencial fonamental per construir una fòrmula administrativa de convivència: la confiança. Per construir la confiança l'element quantitatiu és determinant. La ciència oferix suficients proves per determinar que l'espècie humana manté dos tendències constants: el conflicte i la cooperació. Són les dues línies històriques que marquen els temps. D'un costat som capaços de col·laborar per construir arquitectures de solidaritat enormes com ara un sistema sanitari i educatiu i també sóm capaços de dissenyar les armes més letals. També la ciència té suficients mostres per saber que el fenòmen de la cooperació es dóna habitualment en grups reduïts i que el fenòmen de conflicte té lloc entre grups que internament són cooperatius però competixen per ostentar una situació de poder. Finalment, per acabar amb el repàs científic de la dimensió grupal també sabem a través d'experiments com el Bystander que la quantitat de gent present en un acte d'injustícia diluix la responsabilitat, és a dir, que com més gent hi ha per ocupar-se d'un tema menys persones estàn disposades a encarregar-se'n. Gràficament, si veus una persona caiguda a terra i estàs a soles en el carrer tens més propensió a ajudar-la que si la persona cau en un lloc concorregut i ple de gent on pots passar del tema.

Per tant, la dimensió és rellevant a l'hora de construir la confiança. La confiança és un element  condicionant de la resta. A Espanya hem de construir un gran cos jurídic contra la corrupció o l'enxufisme bàsicament perquè partim del principi de desconfiança. La confiança abaratix enormement els costos. No tinc clar que Catalunya puga nàixer amb un principi pur de confiança però sí que tinc clar que té alguns elements superiors de confiança respecte a Andalusia o el País Valencià per exemple. Tinc present el 3% i la manera de ser mediterrània però tot i així crec que tant Catalunya com el País Basc -especialment el País Basc- tenen un punt més de confiança comunitària.

Les comunitats polítiques més menudes permenten amb més facilitat generar mecanismes de control i de confiança, construir actituds cooperatives i garantir una sensació de governança. L'accessibiilitat i la proximitat al poder politic basades en el principi de subsidiaritat en la competència legislativa fa més fàcil que un país siga més eficaç i més feliç. Tot i això sempre dins d'un món interdependent on les competències i les fòrmules administratives són diverses i entrellaçades en un món que ha d'aprendre a conviure en xarxa. És a dir, no es tracta de cap autarquia sinó d'entrellaçar identitats i fòrmules administratives de convivència que faciliten la vida i la felicitat.

Si la lògica diu que una dimensió mitjana és més fàcil de fer un país pròsper ¿per què Espanya no ho entén? La resposta la trobem en el lema feixista Una, grande y libre. Les dos primeres paraules sostenen el silogisme. La base de la llibretat a Espanya és concebuda des de la unitat i la grandesa. La història conta per a constuir un camí. Espanya va ser un imperi i un imperi es difícil de mantindre unit per la seua diversitat. El feixisme nacionalista espanyol explicitava la caiguda de tot l'imperi amb eixes tres expressions que han quedat tatuades a l'ADN de l'espanyolisme totalitari. Però analitzem per parts.

Per què la unitat és tan important? Com hem dit probablement vinga de dos aspectes. D'un costat la necessitat de mantindre unit un imperi basat en l'explotació de les colònies per obtindre beneficis per a la metròpoli i d'altra banda també d'un conjunt de metàfores clàssiques del pensament humà en la seua evolució genètica. Així unitat=força=positiu vs. separació=debilitat=negatiu. L'equació té sentit en un àmbit d'agressivitat social. No seré jo qui negue la belicitat com a element omnipresent en la història de la humanitat però és cert que si volem construir un nou paradigma basat en la pau i la cooperació haurem d'anar desfent el silogisme. Per què la unitat és positiva? Bàsicament perquè totes les espècies usen el concepte de gregarisme per a protegir-se. Dins de la bandada, l'estol o la tribú d'adscripció es troba la protecció quan eres més feble (per jove, per major, per salut). Per tant, com més gran és el grup d'adhesió més sensació de protecció -en principi- es pot tindre. Per tant, la unitat és fonamental per a la metàfora bàsica del pensament conservador que seria el control, la seguretat i la certesa. Per al pensament més progressista la possibilitat d'eixir del gregarisme a la recerca d'un nou paradigma no és un desgavell tot i que ho intentará probablement creant una altra tribú.

Explicada la importància de la unitat ens hauríem d'endinsar en la importància de la dimensió. ¿És important ser grans? ¿I per a qué és important ser grans? De nou les nacions que han tingut un imperi porten mal la seua decadència. Espanya és probablement l'imperi més decadent de tots perquè no ha sabut mantindre ni tan sols un estatus especial com el de la Commonwealth. Per allà on ha passat les antigues colònies han volgut mantindre una certa distància del colonitzador. No debades el concepte colonització és espanyol. Per tant, la grandesa és una reminiscència d'un pais que no accepta la seua condició de secundari en la història, la hidalguia reflectida a El Quijote que es nega a acceptar la nova realitat i intenta seguir vivint en una novel·la de cavalleries. El pensament espanyol vol mantindre a base de quantitat una jeraquia qualitativa que ningú li reconeix. A pesar de ser un dels estats més poblats, el "cotarro" a Europa el continuen portant França i Alemanya (de vegades Itàlia), mentre Espanya és el país del sud que encara ha d'aprendre molt. Ningú pot negar el salt qualitatiu de l'Espanya constitucional però el pensament i l'autoestima espanyola encara tenen una visió sobreestimada de qui som com a país en el context mundial i europeu. El pensament espanyol pensa que ser gran afavoreix -per pura agregació- l'aparició de grans esportistes. Els esportistes configuren molt el relat d'un país. De fet, un dels pensaments més bàsics de l'espanyol mitjà és si la lliga catalana seria tan menuda que no tindria sentit i si una selecció catalana podria guanyar o no un mundial, com si això fora un element decisiu a l'hora de formar un país. Per a un espanyol la grandària importa fins i tot en el cas que la dimensió porte a conflictes interns constants que es podrien resoldre amb una simple segregació com la de la Republica Txeca i Eslovàquia. L'espanyol mitjà preferix ser gran i batallar internament que ser menut i baixar a la segona divisió de les nacions. D'alguna manera preferix ser gran a ser feliç. En el pensament espanyol Catalunya i Euskadi són les noves colònies. Hi ha una eròtica específicament espanyola del domini i la submissió. La situació actual amb Catalunya de no voler diàleg en realitat està basat en el paradigma win-lost de manera que Catalunya ha de ser no convençuda sino derrotada i a ser possible aniquilada. I per cert, Dinamarca va guanyar una Eurocopa amb cinc milions d'habitants.

Per a mi és evident que una estricta visió racional desmonta les declaracions de Juncker. Moltes nacions europees pròsperes i felices tenen una dimensió semblant a Catalunya i Escòcia. Per tant, eixe tipus de països tenen sentit en una Europa fílmica i en procés evolutiu constant davant una Europa fotogràfica i estàtica. Dit això des d'un punt de vista exclusivament conceptual ja que jo pense que els costos de posada en marxa d'un país són tan durs que no valen la pena. Si a més, afegim els costos de vèncer la resistència de l'anterior estat de pertinença els costos se disparen (socials, financers, econòmics i emocionals) i probablement no paguen la pena. Però des d'un punt de vista estrictament conceptual negar el dret a crear un país perquè és massa menut o generaria dispersió és un infantilisme o una crueltat. De fet, les declaracions de Juncker demostren una determinada versió d'Europa. La primera és el temor a la recuperació de governança que suposen tant el Brexit com Escòcia o Catalunya i el seu model de sobiranisme social. La segona és que Europa fracassa com a projecte supraestatal en acceptar exclusivament el paper de coordinador d'estats. Si Europa és un simple àrbitre en un mercat comú la Unió Europea mancarà de sentit en breu. Si es construix una autèntica identitat europea possible, moderna i pròxima Juncker haurà de callar.

Però el silenci ara és per als arguments de lògica, racionalitat i fredor. Tant l'equidistància, com la neutralitat, com la imparcialitat com la convergència estàn condemnats a un silenci entre els crits emocionals de la pura inflamació de les identitats. Més que de nacionalismes tenim una malaltia de "nacionalitis". Una patologia dificil de curar. 

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com