¿Se desnudará tu hija en Instagram?

Sí, era trampa. En realidad el artículo va sobre la evolución del concepto de intimidad y la búsqueda del espejito mágico de los followers. Y no había mejor metáfora que un título anzuelo. Un título espectacular que busca lecturas. Que decepción ¿no?
No sé si tu hija se desnudará en Instagram porque no la conozco y no sé qué tipo de persona es pero lo que es seguro es que muchas hijas se desnudaran en Instagram. También lo harán hijos pero ya sabes que una sociedad machista no castiga igual lo comportamientos de los hombres.



No hay semana que un famoso o famosa no "regale" un desnudo e "incendie" las redes. El titular siempre es el mismo. El desnudo se convierte en un regalo exhibicionista para voyeures escondidos en mitad de la masa. Sea para admirar, sea para criticar (las estrías de Ana Isabel Pantoja por ejemplo) el desnudo se convierte en la mejor metáfora del concepto de intimidad extrema. Porque el concepto de intimidad sigue cambiando.

No es la primera vez. Todas las tecnologías de la información han ido cambiando el concepto de intimidad. Desde que los hermanos grabaron aquella llegada del tren cambió el concepto de intimidad. Aquellas personas no sabían que iban a ser vistas por millones de personas de su época y de todas las posteriores. Cedieron su intimidad sin saberlo. Su imagen hasta entonces les había pertenecido. La llegada de los periódicos cambió  también el concepto de intimidad y de publicidad. En realidad el periodismo es la desvelación de una intimidad que pretende ser ocultada. Toda una profesión en guerra con la intimidad.

Y la televisión acabó por explotar el fenómeno de la invasión de intimidad respecto a las vidas ajenas. La televisión sustituyó a la hoguera alrededor de la cual reunirnos para hablar de temas comunes. Creó la famosa agenda y con ella el casting de personajes cuyas vidas debíamos conocer hasta límites pornográficos.

Así pues, la intimidad vive un proceso de transformación constante. El giro actual que ha dado no deja de ser un eslabón más de la cadena. La transformación de la intimidad en dinero antes estaba gestionada por los medios. Eran ellos los que decidían ofrecer dinero a cambio de comprar la intimidad de una persona y esa persona decidía. Pero el mundo de Internet no es una tecnología más sino un cambio también en la concepción de la producción de contenidos. En Internet nosotros producimos el contenido que queremos ofrecer. No solamente miro sino que además soy mirado.

La juventud actual imita los comportamientos mediáticos pero se salta los mediadores. Ahora cualquiera puede ser propietario de su propio canal de televisión y por tanto su propio Sálvame. También puede tener su propio Mújeres, Hombres y Viceversa, puede tener su propio First Dates, su propio programa de elección de vestido de boda, su propio Cámbiame, s propio canal cocina, su propio Callejeros Viajeros. Ya no necesita ser escogido. Ni siquiera hacerlo bien. Simplemente necesita usar su móvil.

Y es lógico pensar que alguien decida tener su propio Interviu. Hasta ahora era Interviú el servicio de referencia para los desnudos celebrities. En cada país hay uno. Aquí tenemos el nuestro. Pero Interviú ha perdido el monopolio. Ahora el nuevo dinero se mide en followers. Tener muchos followers asegura contratos de patrocionio (Smart Girl y Paula Echavarria?). De manera que la gente ya no se desnuda física o emocionalmente por dinero, lo hace por followers.

Instagram se puebla de imágenes con ropa decreciente. El desnudo es el vértice de la cesión de intimidad porque nada se interpone entre el exhibido y el observador (salvo un filtro a veces). El desnudo es la máxima ofrenda que alguien puede ofrecer en una foto. El texto puede recoger secretos pero para el homo videns el desnudo es su recompensa máxima.

Ahora son personas adultas. Hombres desnudos y mujeres desnudas en una asimetría de aceptación social. Los desnudos de chicas son más visibles y los de chico más comunes. Son las actrices, los presentadores, los actores, futbolistas, modelos. De momento son ellos y ellas los que acostumbrados a la venta de intimidad que afecta a sus profesiones se deciden a desnudarse e "incendiar las redes". Pero el mimetismo es un virus contagioso y el mayor método de aprendizaje es la imitación de comportamientos.

Tu no lo sabes porque seguramente tendrás más de treinta y por encima de esa edad Instagram es una red residual pero si miras los perfiles de adolescentes de apenas 14 años podrás comprobar que publican fotos abiertamente sexualizadas. Lo hacen porque han aprendido que con eso se consiguen followers y también gustar al otro género. Es un camino fácil de aceptación en una edad donde el aspecto lo es casi todo. Los chicos publican fotos de su torso intentando mostras unos abdominales necesariamente en formación. Las chicas se ofrecen imitando los anuncios de publicidad aibiertamente sexualizadas.

La competencia por los followers es relevante en una edad en pleno proceso de generación de identidad donde la popularidad es más que nunca objeto de deseo. L@s adolescentes se miden por sus likes y se jerarquizan con seguidores. Y la ley de estímulos crecientes dice que un observador necesita dosis cada vez más elevadas para permanecer atento a un estímulo. Ahora son bikinis, camisetas, twerking y posiciones sensuales pero la naturalización del desnudo fotográfico está cerca.

Y no será dificil acostumbrarse. El top less en la playa fue una transgresión hasta que se convirtió en algo normal. La fotografía no es más que un pedazo de vida, una playa eterna en la que nunca sabemos quien nos mira y a veces, hasta nos da igual.

Asi que, puede que sí, puede que tu hija se desnude en Instagram y puede que en ese momento ya no te importe. Quizá sea lo normal.



copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com