La nueva contaminación acústica: el ruido tecnológico

Siempre habíamos pensado que la contaminación acústica se producía mayoritariamente en el espacio exterior. Siempre nos viene a la mente el tráfico como el mayor productor de contaminación acústica. Así planteado parecía que unas buenas ventanas podrían ser suficiente para alejarnos del fenómeno. Sin embargo, el nuevo alud tecnológico ha hecho aparecer una nueva contaminación acústica que todavía nadie se ha planteado ni medir ni evitar: se trata del ruido tecnológico exterior e interior. 



La televisión ha sido tradicionalmente la mayor fuente de ruido del hogar sin perjuicio de la nevera. De hecho la gestión del ruido en televisión ha conducido a la mala práctica de emitir la publicidad con algo más de volumen que el resto de la programación. De alguna manera ya hemos domesticado el sonido continuo de la televisión como un ruido de fondo que permanece inalterable o incluso resulta previsible. Algunos dicen que hasta les hace compañia, un fenómeno psicológico tan explicable como absurdo.

La aparición de móviles y tablets y sus notificaciones sonoras está multiplicando los niveles de contaminación acústica en espacios interiores y especialmente en casa. Si antes la contaminación acústica era un fenómeno exterior ahora también interior. Esa es la novedad.

Las notificaciones de las aplicaciones están diseñadas para captar la atención. Los sonidos que emiten se diseñan minuciosamente para conseguir una reacción y una adicción basada en estímulo respuesta. Es puro Paulov. Lo que ocurre es que una vez todos llevamos móvil todo estamos sometidos al estímulo pero solamente una persona recibe la "recompensa" de saber quien ha contestado, dado like o pensado en uno mismo. Los móviles suenan de manera aleatoria en cualquier lugar y por cualquier causa. Y lo peor es que no existe ninguna previsibilidad, da igual la situación o la hora. El móvil suena sin piedad para que el lo lleva y para todos los demás que se encuentran en la misma sala. Alguna gente ha optado ya por llevarlo en silencio. Pero somos pocos y además recriminados.

Si las notificaciones no fueran suficiente causa de contaminación acústica en el hogar han aparecido dos nuevas tendencias llideradas por los adolescentes que contribuyen al sobresalto sonoro permanente. Se trata de los audios y las stories de Instagram. Imagino que los audios es una tendencia más común y más conocida. Los audios de whatsapp se reproducen en cualquier lugar y en cualquier momento. En cualquier circunstancias y lugar puedes estar sometido a un sobresalto porque alguien decide reproducir un audio. Ya no son únicamente esas llamadas de adultos muyocupados que te asaltan a gritos hablando por el móvil en cualquier momento, lugar y circunstancias. Ahora también los audios pueden invadir tu silencio siempre que les dé la gana.

Y en la cima de la nueva contaminación acústica se encuentra Instagram. Para el que no lo sepa, a diferencia de Facebook, que por defecto reproduce los vídeos sin audio, Instagram reproduce todo con audio. Stories es el apartado que los adolescentes usan para subir cualquier contenido por ínfimo e irrelevante que sea. Y en su mayoría llevan sonido ambiente. Así que uno puede creer que está en la calma de su hogar tranquilamente hasta que alguien decide reproducir todos sus stories en el salón. Cada stories tiene una banda sonora. Se trata de contenidos de apenas unos segundos de duración con lo que te sumerges en un random de ruiditos absurdos e ininteligibles que impiden mantener la atención en cualquier otra parte (maravilloso para Instagram).

En esto de las nuevas tecnologías la anarquía parece ahora mismo la norma dominante. Cualquiera tiene derecho a hacer cualquier cosa en cualquier lugar en cualquier momento. Da igual si suena una música estruendosa en la cola del banco, si suena notificaciones de mensajes de whataspp constantes en una peluqueria o si alguien decide ver un meme gracioso en tu mismo salón. La cuestión es que nadie quiere someterse al respeto por el silencio o la actividad mental de otra persona. Todos queremos notificaciones, ruidosas, sobresaltadas, invasivas porque como es algo nuevo no queremos que nadie limite nuestros "derechos" a usar el móvil como nos salga de las narices. Si no aprendemos a fijar algún tipo de acuerdo de convivencia entre pantallas individuales la contaminación acústica entrará en las casas, en los hospitales, en los cines, en los teatros, en las bibliotecas, en los trenes y en cualquier parte donde alguien con un móvil sea capaz de entrar.

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