Digital Braining: entrenar tu mente para un mundo digital (Parte 1)

La aparición de la imprenta generó cambios en la mente humana. Otras disrupciones tecnológicas como el fuego, que proporcionaba calor y luz, también operaron cambios en la conducta y la mente humana. La luz permitía alargar el día más allá del período de luz solar y el calor permitía compartir vida exterior. La hoguera hizo que apareciera la construcción de la narración, el relato y la comunicación humana más sofisticadas. La imprenta, siglos más tarde, hizo que la memoria pasara a un segundo plano y democratizó el acceso al conocimiento ante la capacidad para reproducir textos. La imprenta permitió la gran revolución ideológica protestante, que interpretaba el texto sagrado de manera propia, frente a la interpretación dirigida y sesgada predominante hasta ese momento. La imprenta permitió intercambiar conocimiento de una manera más amplia y sencilla. Además permitía almacenar el conocimiento en espacios concretos donde acudir en búsqueda de respuestas. 



Es lógico pensar que Internet está operando cambios sustanciales en la conducta y en la mente. A lo largo de la historia hemos podido comprobar cómo aquellos individuos que estaban mejor preparados para la nueva tecnología han ocupado mejores espacios sociales y económicos. 

A todos nos gustaría ser Marck Zuckemberg porque -aunque sea por pura serendipia- supo interpretar lo que estaba a punto de ocurrir o lo que estaba ocurriendo ya. Los más rápidos en adaptarse sobreviven mejor y el cambio que opera Internet ya permite algunas orientaciones. 

En estos momentos, donde la historia se acelera, es difícil que exista una respuesta pública, política y social rápida. Las instituciones -en sentido amplio- tardan mucho en adaptarse a lo nuevo y en una época donde todo es nuevo es más complicado todavía. 

Una cosa que cualquier niño sabe es que existe demasiada diferencia entre lo que ocurre dentro del aula y lo que ocurre fuera. El hueco es demasiado grande entre lo que se estudia y lo que se aprende en las pantallas. 

Por eso, la única solución es acudir a centros especializados en cultura digital (no existen) o bien usar la artesanía y el bricolaje educativo. Si existiera una especie de Ikea de la cultura digital creo que tendría las siguientes piezas con un plano para que lo montes en casa. 

¿Cómo deberíamos estar entrenando la mente para un mundo digital? 

Esto afecta más a los niños que a los adultos por pura esperanza de vida,  pero cualquiera debería estar entrenando estas habilidades. 

  • Relacionarse con máquinas. La relación con la inteligencia artificial cada vez será más frecuente. Así pues, es necesario aprender a relacionarse con máquinas. No se trata solamente de darle órdenes a Alexa o Siri,  sino que se trata fundamentalmente de aprender a entrenar robots y algoritmos. Los algoritmos cada vez toman más decisiones en nuestras vidas y debemos aprender a entrenarlos. No solamente eso sino que debemos exigir el derecho a tener la posibilidad de entrenarlos con herramientas diseñadas para ello. Yo quiero gestionar mi algoritmo de Youtube de forma activa y no esperar que detecte mis preferencias. En este sentido, he hecho pruebas con el algoritmo de TikTok y más o menos tardo unos 45 minutos en que entienda mis preferencias. 
  • Higiene digital. La aparición de la higiene en el mundo es relativamente reciente y la aparición de Internet hace inaplazable ampliar la idea. La higiene digital significa dedicar un tiempo al día a limpiar nuestra mente digital y generar bienestar digital. El mercado de la atención y las empresas de captación de datos (comunmente conocidas como redes sociales) gestionan contínuamente la dopamina a la que accedemos. Creo que los actuales "ayunos de dopamina" son una solución exagerada. Hay que entrenar la mente para soportar niveles de concentración altos en ausencia de dopamina. Antes se llamaba disciplina. Cualquier atleta o deportista sabe que la dopamina forma parte de un período corto mientras el esfuerzo es más largo. Esto se puede estar perdiendo. La gestión de la higiene digital afecta a: desintoxicación de emociones negativas, gestión activa de cómo nos afectan los likes, tiempo dedicado a cada tarea, beneficios y perjuicios de la introducción de contenidos, rol ocupado en redes. Si te limpias los dientes cada día y el pelo cada dos igual deberías cuidar tu mente. Esto también incluye repasar la basura digital de nuestros dispositivos y nuestra huella ecológica. 
  • Concentración y multitarea. Si quieres que tu hijo tenga éxito entrena su capacidad de concentración monotarea. La multitarea y la velocidad se han convertido en el paradigma dominante. Todo es altamente denso narrativamente en redes sociales porque se pondera lo extremo. Así pues la moderación, la concentración monotarea,  pasarán a ser algo valioso. Esto es especialmente valioso para las profesiones mejor pagadas que van a ser las menos sociales como la ciencia de datos. 
  • Identidad digital. Pero no solamente se trata de la gestión de la dopamina,  sino también del rastro digital. Conviene superar la idea de rastro digital como algo involuntario para convetirlo en algo gestionado de manera activa. Ejercicios tan básicos como teclear el nombre propio en Google periódicamente o repasar al final del día cuáles son las publicaciones que convienen a nuestra identidad digital y cuáles no, deberá incoporarse a nuestra rutina digital. La identidad digital es la idea que construimos de nosotros mismos en el mundo digital y se puede corresponde o no con nuestro yo social-presencial. A día de hoy parece bastante evidente que el postureo aspiracionista ocupa Instagram. Sin embargo, TikTok está presentando características de identidad digital avanzada. La identidad digital es cómo quiero ser visto en redes (dentro de lo incontrolable que eso puede llegar a ser). En entornos digitales podemos hacer una gestión tan activa como se puede hacer en medios de comunicación cuando eres famoso: dominar el grado de exposición, gestionar temáticamente nuestros intereses y competencias, establecer el nivel de privacidad. Son cosas que antes solamente hacían los famosos y tienen que pasar a ser parte de lo cotidiano. Un tema importante en la identidad digital será dirimir nuestros derechos de imagen en la empresa en la que trabajemos y cuál es el grado de intromisión que le es permitida a la empresa. Me explico: hoy en día casi todos los periodistas son "obligados" a compartir las noticias de sus medios. Ya he visto excompañeros de banca haciéndolo en redes sociales. En Linkedin solamente es una cosa de peloteo a dia de hoy pero no tardará el tema en afectar de manera generalizada: cómo compatibilizar la organización que nos proporciona recursos económicos con nuestra identidad digital y marca personal. Ahora solo se lo plantean los influencers pero esto formará parte de las decisiones de itinerario profesional de muchas personas. 
  • Creatividad y pensamiento divergente. Lo único que sabemos con certeza que la inteligencia artificial tardará mucho en adquirir es la creatividad y la empatía. Lamentablemente los oficios relacionados con la empatía (asistenciales por ejemplo) el capitalismo los paga mal. Sin embargo, la creatividad es un rasgo único y diferencial que suele estar bien pagado. La creatividad no es solamente talento artístico sino la capacidad para mirar un problema desde una perspectiva nueva o la capacidad para detectar nuevas necesidades. Así, tener pensamiento divergente está penado en el sistema educativo industrial donde la memoria, la transmisión y la repetición son el eje de la escuela. Pero si consigues que tu hijo ejercite la creatividad tendrá mucho avanzado. 
  • Capacidad de análisis y relación. El mundo digital profundiza en el paradigma de la especialización. Por eso será valioso tener la capacidad para analizar una situación con profundidad y ponerla en relación con otros aspectos que aparentemente no guardan paralelismo. No se llamará filosofia pero aquellas personas con conocimientos en diversas disciplinas aparentemente no relacionadas serán también valiosas. Los especialistas también tendrán su hueco pero la preocupación por la "dispersión" en algunos casos puede estar infundada. Hacer extraescolares aparentemente contradictorias puede ser un día en el futuro el secreto del éxito. 
  • Intimidad y privacidad. Todo lo escaso es más valioso que lo abundante. En estos momentos la idea de intimidad ha implosionado. Mucha gente publicando muchas cosas muy íntimas según el concepto clásico postindustrial. Por ejemplo, hablar en voz alta por teléfono era impensable hace veinte años y ahora es frecuente en cualquier medio de transporte público. Subir imágenes propias de manera constante no se considera narcicisismo sino "normalidad". Pero el grado de exposición pública tiene consecuencias en gestión del tiempo (responder comentarios), en información suministrada a otras personas (la información puede ser utilizada en nuestra contra) y en devaluación de valor de nuestra intimidad. Imaginemos un entorno en el que toda la vida de una persona pueda ser rastreable en redes. En breve la inteligencia artificial se usará en la captación de talento así que una máquina en pocos segundos obtendrá un perfil completo de nosotros. Puede que alguien esté pensando en esas fotos comprometidas, quizá en algun topless o quizá en una expareja. Eso es lo menos importante. La máquina será capaz de trazar con precisión un perfil psicológico completo en base a las interacciones, el tiempo de respuesta, la estabilidad emocional, el número de followers, la periodicidad, las temáticas, el tiempo de visualización de videos (indica dispersión). Y no solo eso sino que una vez estemos trabajando todo esto quedará monitorizado. Ya existen despidos por baja productividad en teletrabajo por monitorización de inteligencia artificial así que la gestión de la privacidad será determinante. 
Estos son los cambios previsibles más inmediatos o de superficie pero el entrenamiento digital de la mente (Digital Braining) supone entrenar también la forma de pensar para acabar con paradigmas de pensamiento analógico muy asentados (de esos que ahora se llaman sentido común) y que derribarlos cuando ya están construidos es como asaltar un castillo sin escaleras. Pensar en red, cambiar el tamaño por la velocidad, entender el espacio de otra manera. Nos sumergiremos en ello en la parte 2 de este post. 

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