¿Donde va Vicente?

No es la primera vez que Vicente Madrid escribe un artículo que incluye la crítica hacia fórmulas identitarias que no son las suyas. Sin embargo, siempre me había convencido de la escasa necesidad de respuesta ante argumentos tan primarios y básicos. Ahora, la determinación y la persistencia de la conducta requieren que el principio de contradicción argumentativa de caràcter ideológico actúe.
Sí es la primera vez, que yo recuerde, que Vicente Madrid se situa en el ámbito abiertamente segregacionista. El artículo trata de señalar las contradicciones de una fórmula identitaria de carácter más amplio como es la nacionalista, en concreto valenciana. Lamentablemente lo hace olvidando que el autor forma parte expresa y consciente de otras fórmulas identitarias que incurren igualmente en serias contradicciones. Madrid se situa abiertamente dentro de la identidad porteña y con la firma del Manifesto de la lengua común -como firmó- lo hace tambien dentro de otra muy concreta. Las identitades son previas a las ideologias y no posteriores. Así es posible ser valencianista y de derechas o valencianista y de izquierdas, porteñista de derechas y porteñistas de izquierdas. La afirmación de que el segregacionismo es una asociación de vecinos ampliada es prácticamente infantil e impropia de una persona que viene de una escuela de interpretación de la realidad de carácter marxista. No existen los movimientos de carácter no ideológico y usted lo sabe. Usted sabe que esa idea huele mal, pero se tapa la nariz. El recorrido ideológico que está usted efectuando está muy bien precedido por insignes locutores de radio. Tenga cuidado.
Yo formo parte de un movimiento identitario, el valencianismo, y por ello me he molestado en leer tanto como he podido sobre el tema. Como le veo recien llegado en estos temas del identitarismo le sugiero una mayor información para abandonar los amplios agujeros negros llenos de estereotipos con los que se manejan que le sirven de muletas ideológicas para sostener argumentos endebles. Le sugiero que actualice su visión del mundo. Los campos idelógicos son versátiles y dinámicos a lo largo de la historia. No es igual ser de izquierdas en el mayo del 68 que en mayo del 98. Respecto a la ceremonia de entrega de premios a la izquierda donde usted parte y reparte hacia todas partes le sugiero que los diplomas los guarde para los cuadros. Otras generaciones, gracias al esfuerzo y trabajo de nuestros padres, tenemos formación suficiente y adecuada para discernir entre la izquierda y la derecha sin su ayuda. Respecto al repaso histórico sobre la transición democrática y la lucha antifranquista me remito a Ismael Serrano. Estoy un poco cansado de deberle a su generación mi libertad. Estoy un poco cansado de que papá me cuente otra vez esa historia tan bonita. Nací en los 70 y crecí en los 80. Mi libertad es mía y ya lucho yo por conservarla. Le sugiero que no proyecte sus frustraciones ideológicas del pasado sobre el futuro. Le sugiero que para sobrevivir a una tempestad ideológica interior no se refugie en salvavidas segregacionistas que solo le permitiran flotar y no nadar hacia la costa de la capacidad crítica que usted demanda. Le sugiero que no busque la paja en el ojo ajeno cuando usted tiene una viga de acero reconvertido en el propio. Le recuerdo que la experiencia es solamente una luz que ilumina el camino recorrido. Y que quizá con sus artículos no hace más oscurecer un pasado brillante de compromiso, trabajo, convicción y honradez.
Hagame caso Vicente, no vaya donde va la gente.

Viure a ritme mediàtic

Diversos fet han acabat per convergir en un mateix fil conductor conceptual. El primer ple del Port va ser televisat en circuit tancat de TV. Un altre dia una periodista em reclamava la necessitat de concreció com a polític. Finalment observe un judici complet a la televisió. El Show de Truman ja ho va advertir. La societat de la comunicació i la informació ha superat l'etapa en que els mitjans eren un espill de la societat. Ara les societats també són espills dels seus mitjans de comunicació.

Els espectadors del primer ple del Port estaven despagats de tan avorrit com era un ple amb argumentacions técniques urbanístiques, amb reglaments i lleis diverses, amb informes tècnics contradictoris. Era el primer ple del Port. La gent que estava només havia vist els plens per la tele. I a la tele sempre hi ha la possibilitat de canviar de canal. Allí havien de vore el ple complet i ja no resultava tan entretingut. El judici de l'11-M es va fer per televisió. Però ja no resultava tan interessant quan advocats requerien normes superiors, principis de juridicitat, penes calculades al dia, argumentacions de més d'una hora, testimonis silenciosos.

La periodista insistia en la necessitat de concreció, de sintesi i de resum, de donar titulars per part dels polítics. I jo recordava aquella anècdota d'aquell Lord anglés que quan es va deixar entrar per primera vegada a la ràdio al parlament es va negar a parlar perquè convertia els polítics en actors i abandonaven la seua litúrgia argumentativa.

Vivim a ritme multimèdia, convertim les nostres vides en un programa de televisió, en un article de rabiosa actualitat, en un speech en directe des del lloc dels fets. I ens oblidem que els juristes fan justícia, que els polítics fan política i els periodistes gestionen l'actualitat. Una actualitat bastant mediocre per cert. Coses de la història.

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