Un València rígid i mecànic comença bé la lliga

Ja tenim les primeres mostres reals de com serà el València d'enguany. Si ens atenem a les mostres d'ahir tindre  un València més prompte rígid i mecànic on somniar estarà prohibit i volar només es podrà fer a ras de terra. L'esquema tàctic esdevé un ancora evident per a cada jugador que es veu circumscrit a la seua parcel·la formant un conjunt de compartiments estancs que dibuixa unes línies fèrries. La disciplina tàctica d'Emeri funciona raonablement bé en funció defensiva i no tant en atac on els desmarcs són constantment estàtics i parcel·lats. La circulació de baló continua sent lenta i previsible -un mal freqüent del futbol actual excepte el Barça- però la consistència mecànica de l'equip afavoreix bons resultats. 
Davant un Màlaga molt apagat i sense cap mèrit el València va demostrar no haver perdut finalització tot i que sí un grau d'encert amb Aduritz. Jugades acabades són jugades perfectes perquè permeten la reordenació tàctica i entre Aduritz i Soldado poden garantir esta premissa. Sorprenent Joaquin, no tant pel que fa al seu joc de pati de col·legi, sinó per la responsabilitat assumida. L'experiment d'un Mata interlínies no va suposar un gran èxit. Les jugades d'estratègia estan estranyament poc treballades però són efectives. Els jugadors estan lluny de la pilota i el baló sempre té opcions més a prop de la porteria. 
El València pinta bé. La solidesa i el treball són valors que habitualment li han funcionat. La imaginació se compra però el futbol també se treballa. 

Calor, mucho calor.

Hace tanto calor que no se puede dormir. Y mucho menos soñar. El calor derrite los periódicos que vienen llenos de noticias desdibujadas. En verano no es fácil encontrar noticias. 
Leía esta semana una notícia que me soprendió. Una mujer se tira al agua y se golpea en la cabeza. La sopresa nace de la invasión de lo cotidiano a las páginas de los periódicos. Con todos los respetos hacia esa mujer no es algo demasiado anormal. Al tirarte al agua corres el riesgo de golpearte en la cabeza.
En verano la política y los deportes levantan la mano del cuello de la agenda periodística para dejarnos ver lo que casi siempre es invisible. Periodismo humano. Es algo de moda en estos momentos. Intentar recuperar la esencia del periodismo. Hacer visible la invisibilidad es algo que intenta uno modestamente cada semana. Recuerdan aquel hombre invisible que solo era visible ¿al vendarlo? ¿al vestirlo? Pues de eso se trata. De vestir lo invisible con textos recogidos del reciclaje del pensamiento. Quizá el año que viene, junto a esta noticia, aparezcan nuevas noticias donde lo cercano, lo cotidiano, salte al trampolin de la fama. 
Imaginen por un momento titulares como "Raquel hizo sus primeras declaraciones tras su llegada al mundo: dijo mamá y papá". "Rescatado del aburrimiento un matrimonio de más de 30 años". "La bolsa de valores morales cierra al alza en una jornada histórica", "Raúl mantendrá una ronda de conversaciones con amigos que no ve desde hace años". "Miles  personas sonrien este fin de semana". "La inversión en amistad crece un 50% en los últimos dos años". 

Pronto se acabará el verano y con tanto calor sólo se me ocurre ofrecerles algo refrescante. Una horchata granizada de fotografias desenfocadas o descentradas en playas desconocidas y desveladas. Una ensalada de reencuentros con viejos amigos y con nuevos amigos. Un gazpacho de recuerdos que sonrien como lo hace  un buda roto. Un helado de tradiciones festeras. Un cubo de agua que cae desde excursiones en las montañas. Un piscina de diapositivas mentales donde lanzarse de cabeza. 

Pero se acaba el verano. Y entre anuncios de libros de textos plagados de niños con uniforme de colegio privado y coleccionables de camiones de antaño y casas de muñecas, yo me quedo con mi colección de postales de la vida. La empecé hace tres años, me dieron dos fascículos y las tapas gratis. Sólo la venden en el quiosco de la Alameda. 
Si deciden empezar algo, empiecenlo como si fuera inacabable. Y si un día se acaba, como el verano, repasenlo como si siempre estuviera empezando. 

Disfruten del calor, porque hace calor, hace calor y ella tiene la receta para estar mucho mejor, sin trucos y sin prisa, me entrega su sonrisa como una sacerdotisa del amor....



Origen

Una película horizontal con demasiados altibajos.
Una idea original que en otras manos hubiera permitido el ascenso al olimpo de los conceptos, en manos de los americanos activa tangencialmente una diana en la que siempre se acierta en el centro. La película se convierte en una montaña rusa conceptual donde ineludiblemente se activan clichés para el público americano en forma de explosiones y tiros constantes que permiten recordar a esa sociedad que el uso de las armas puede producirse incluso en los mejores sueños. La pelicula es capaz de subir hasta universos conceptuales destacados como el concepto de realidad (virtual, mediática, onírica) y la capacidad de inocular en el subconsciente huellas eomcionales suficientes para producir impulsos (de consumo? de voto?). Incluso llega a insinuar la inexistencia de una realidad bajo el predominio de la percepción de esa realidad o dicho de otro modo... todo está en nuestra cabeza. Pero se abordan tan superficialmente que apenas da tiempo a saborearlos.
Como casi siempre, los personajes estan poco trabajados y estereotipados. Resultan previsibles (especialmente un Di Caprio bajo el agua). La arquitectura del guión es aparentemente compleja pero se convierte en un castillo de naipes donde solo es capaz de distinguirse el reverso, lo que convierte Origen en una especie de Sudoku que mantiene la mente entretenida durante todo el visionado pero no permite ir más allá. Destacar las localizaciones y algunas metáforas visuales bien encontradas, fortalezas y areas urbanas que recuerdan la globalización como telón de fondo. Para olvidar la ya demasiadas veces vista especialización de equipos que viene ya desde Los siete magníficos y se perpetua a traves de Oceans Eleven o El equipo A.
Sin duda lo mejor la gestión de la navegación en la culpabilidad, el recuerdo de la existencia de un subconsciente incontrolable, el deseo y los sueños compartidos. Para pasar un buen rato.

Compartir

Esta semana fui al cine a ver Origen. No se preocupen no les contaré nada de la película, simplemente sirvió de palanca de reflexión para levantar un peso conceptual suficiente y compartirla con ustedes hoy.
La película nos pone alas para levantar el vuelo y soñar de manera compartida. Tendremos que convenir, ustedes y yo, que resulta curioso que compartir sea el concepto clave en una sociedad tan individualista como la que estamos tejiendo. Ya saben que alguna vez hemos comentado el concepto de "pegamento humano". Quizá compartir sea el principal de su tabla periódica de los pegamentos.

Compartir el conocimiento ha sido históricamente la mayor fuente de crecimiento humano. Compartir la información es la base para que un grupo humano funcione. Compartir una casa la convierte en un hogar. Compartir proyectos es lo que mantiene una pareja unida. Compartir una personita nos convierte en padres. Compartir fracasos es lo que nos hace más fuertes. Compartir momentos los convierte en recuerdos. Compartir ilusiones las hace más ilusas. Compartir las oscuridad nos transforma en intimidad.

Compartir tiene una parte de partir. Partir sin dividir. Partir para volver. Partir sin repartir.

En nuestro yo colectivo, el más cercano, el que nos une a ustedes y a mi, compartimos un espacio aereo sin controladores donde el aire habla. Habla para compartir una cierta sensibilidad respecto a la diversión basada en el sufrimiento animal, habla para compartir tradiciones como las del Barrio Obrero. Y habla para practicar deporte juntos en una Volta a Peu. Incluso la legislación nos llama a la necesidad de compartir el municipio sea cual sea nuestra identidad más primaria.

En nuestro yo colectivo más lejano el secreto de tus ojos sigue siendo compartir. Compartir el tiempo de trabajo con el tiempo personal. Compartir la dificultad. Compartir la responsabilidad. Compartir las ideas para convertirlas en sinergia. Compartir el espacio público con respeto.

En el mundo de lo propio, el secreto es compartir.

Casi todo el mundo recuerda bien un verano de su vida, o unas vacaciones de verano. Los sueños de verano son más bonitos porque duran menos. Son más intensos porque tienen más luz. Y son más salados porque surgen del mar. Compartirlos es casi obligatorio. Es triste para Noviembre o Febrero pero es así. Los otros meses lo entienden. Saben que el verano nos hace compartir la calle, compartir la playa, compartir el mar y el sol, nos conduce al Origen y nos permite soñar juntos.

Pasen un buen fin de semana, espero que les de tiempo a compartir algo, una mirada, un beso, un libro, una cena, una conversación, un paseo.... Compartir sigue siendo el secreto. No se lo cuenten a nadie. Simplemente compartanlo.

La generación traidora

Nací en 1972. Alguna vez he reflexionado sobre mi generación. No la elegí yo. Ni elegí el lugar en el cual nacer ni elegí el año. Y no me quejo. No me ha ido mal en la vida. Pero Maslow tenía razón y las necesidades de autorealización surgen cuando el resto estan bien cubiertas. En otras ocasiones he mirado a mis compañeros de generación con condescendencia, incluso con un cierto victimismo. Efectivamente, somos la generación del desencanto, la generación de las promesas incumplidas, de los sueños excesivos, hemos crecidos entre los matojos de la indiferencia y la aceptación. Pero siempre existe un margen para la rebeldía. Nunca creí en el determinismo genético ni sociológico. Existe siempre un margen individual para la rebeldía. 
Pasaremos a la historia como la primera generación traidora. La primera generación que hará heredar a sus hijos un mundo peor que el que heredamos de nuestros padres. Y somos los primeros porque lo haremos de manera consciente, consentida, asumida y gozada. Como generación disfrutamos con el síndrome de Estocolmo, nos hemos enamorada de nuestros recortadores de derechos, de nuestros dilapidadores de recursos, secuestrados por casas donde no vivimos, coches que solo conducimos para ir a trabajar y calefacciones en sitios donde no hace frio. Las sociedades de la opulencia, que vinieron a complementar la sociedad de la comodidad alejada de aquel proyecto socialdemocrata europeo de la sociedad del bienestar. 
Somos la generación traidora, la que se benefició de la lucha de sus padres y no lucha por sus hijos. Dejaremos un mundo más feo, más gastado, más acabado, menos solidario aunque eso sí, más espectacular. Y lo haremos como el pez que metido en una pecera se le va subiendo la temperatura poco a poco y muere asfixiado, sin darse cuenta, en lugar de saltar. 
Hasta los años 80 la pequeña revolución burguesa de los 60 -siempre los burgueses como dijo mi amigo Jordi- nos condujo a nuestro nacimiento entre descampados, pantalones cortos, rodillas heridas y cromos de todas las especies. Bajo los adoquines no había arena de playa. Seguramente ni siquiera había arena sino un enorme agujero negro al cual llevamos cayendo desde entonces. Desde los años 80 el retroceso de los derechos de los trabajadores, la conversión de los ciudadanos en consumidores, la espectacularización de casi todo, la consciencia de los problemas ecológicos sin respuesta responsable genera una curva invertida que no somos capaces de ver ni de revertir. Ni siquiera la miramos con atención siempre pendientes del minuto siguiente, vemos cada paso en lugar de mirar el camino. 
Por eso me da igual si el método es una huelga general, una manifestación, un artículo, una película, una reunión, una lectura de un poema o un acto de consumo responsable. 
Siempre queda margen para la rebeldía. Yo no seré un traidor. Y mi generación no lo hará con mi silencio. 

Conductes desviades

Poca gent coneix de mi determinats apartats que he guardat sense voler en el calaix de les coses personals. Vaig estudiar Dret i no ho vaig fer de manera vocacional. Del Dret només m'atraía el Dret Penal. I especialment la Criminologia. Vaig estudiar dues assignatures d'aquella disciplina. Les més interessants d'una avorrida carrera universitària on em dedicava a memoritzar coses sense sentit per tornar-li-les a dir a una persona que ja les sabia. 
Des de menut m'he sentit atret per les conductes desviades. Llegia la portada de El Caso en cada quiosquet. Mirava les històries de crims al Pronto que comprava ma mare.El crim de los marqueses de Urquijo o Se ha escrito un crimen per no parlar de Tras la huella del crimen que inexplicablement em deixaven vore cada divendres després del 1,2,3. 
Esta atenció per la conducta desviada social ha cobrat sentit anys després. Em sent atret intel·lectualment pels comportaments compulsius de desviació social, de fugida del camí socialment establert. No m'interessen en absolut els lladres i delinqüents de necessitat o picaresca sinó aquells que es veuen compulsivament abocats a consumir un delicte del qual no poden fugir. Aquells que viuen atormentats per la naturalesa de l'Escorpió. No és d'extranyar que entre les meues pel·lícules favorites estiguen algunes de famosos psicòpates. Entre ells Patric Bateman, el protagonista de American Psycho. 
La desviació social és canviant i certament cruel. Obliga a navegar en un univers propi ple de complexes i pors. Por a ser descobert i por a manifestar-se. La bogeria i les actituds reprotxables evolucionen i això genera enorme desorientació individual i social. Existeix un jo latent que vol explotar. 
Des de menut he patit desviacions social de baixa intensitat i no delictuals. Potser per això m'atrauen tant els casos extrems. Aquells que no poden evitar fer el que fan i no fer el que no fan. 
El meu trastorn alimentari m'ha situat des de menut en el món de "los raritos". Poc després demanava a ma mare que amagara a Ramón, el meu ninot preferit, perquè les dones no rigueren de mi. I en aquella època vaig aprendre que no seguir el camí establert té peatges. Siga no estar en parella com sembla obligatori o siga portar el monyo d'una manera diferent.  Es paga per anar per dreceres en lloc de per autopistes. I tot i que es va més lentament, es pot contemplar el paisatge. Qualsevol conducta desviada de l'estandar social rep una retribució social negativa i et situa dins d'una agenda de converses absurdes i interessades. Els bogos entenimentats necessiten justificar-se permanentment per creure's les seues pròpies mentides i autoenganys. 
Finalment el puzzle s'ha quadrat i visc condemnat a transitar per les expressions minoritàries, nadant a contracorrent en totes bandes, fins i tot al meu interior. Seré el meu pitjor enemic. I guanyaré algunes batalles. 
Sabent que qualsevol vida posada sota una lupa és incapaç d'aguantar la mirada. Coelho reflexiona en Veronika decide morir sobre el concepte de bogeria i per tant de desviació. 
Com va dir aquella xica de Mi vida sin mi: Mamá, la gente normal no existe. 

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