La princesa del Castillo del Desengaño

La Princesa de los sueños vivía en un castillo fortificado en la parte alta de la colina. Su padre, el Rey, habia muerto tras un largo desengaño con metastasis en el alma. Y ella tuvo miedo de sufrir la misma enfermedad y construyó un foso alrededor del castillo. Era el foso del deseo donde habitaba un dragón llamado Duda. Y se recluyó para siempre en la estancia del recuerdo, vestida con una armadura de miedo y decepción.

Un día al año se hacía mercado dentro del castillo, había magos, músicos, circo, forzudos, luchas con espada. Él creció en una familia de ilusionistas y aprendió todas las artes. Le gustaba la música, la magía, el circo, levantar peso y luchar con la espada. Y ese día de mercado la vio de lejos. Le pareció tan bonita que parecía no ser de verdad. Al salir del Castillo, al día siguiente, no podía dejar de pensar en ella. Soñaba con ella, escribía para ella y cantaba para ella.

Su familia debía marcharse a otro mercado, a otro castillo y a otro reino. Pero él decidió quedarse. Y a la mañana siguiente se dirigió al castillo. Pensó que podría llamar su atención tocando su flauta alrededor de las murallas. Pensó que quizá una música tan bonita y unas canciones dedicadas a ella la enternecerían. Pasó horas tocando bajo las murallas, dando vueltas y vueltas. Hasta que ella apareció por una ventana. Y sonrió.

Su sonrisa era suficiente para alimentar su alma de ilusionista pero quería más. Así que enfiló el foso del deseo a nado. El agua estaba tan fria, que al salir del foso cogió una pulmonia y tuvo que quedarse varios días escondido y enfermo. Por suerte, el sol fue fuerte y le ayudó a reponerse.

Cuando estuvo repuesto se dirigió la puerta del Castillo donde apareció Duda. El dragón se movía con la fuerza de un elefante y la rapidez de una gacela. Lanzaba el fuego de la curiosidad, que quemaba una y otra vez su piel y sus ojos. Pero fue capaz de clavar su espada justo entre los ojos de Duda. Aunque quedó con heridas profundas.

Enfermo y herido tocó a la puerta. Pero nadie contestó. Miro a la ventana. Y ella sonreía. Y la sonrisa fue de nuevo la alquimia que convirtió en oro todo el metal de su espada. Cogió la piel del dragón y fue tejiendo una larga cuerda hasta una de las ventanas del castillo. Trepó por ella como pudo. Y entró dentro del Castillo.

Al entrar dentro de aquella estancia encontró un anciano sentado en una mesa. Le invitó a sentarse. Y le dijo que la única manera de salir de aquella estancia era descifrando el enimga de la llave. Solamente entonces se abriria la puerta y podría ir a abrazar a su princesa. Preguntó cual era el enigma. Y el anciano se lo explicó.

Le enseñó un papel en que ponía: ¿Cual es la única manera de levantar diez veces el peso propio?

Él pensó un minuto. Sonrió. Y contestó rápidamente: Pidiendo ayuda a la gente que te quiere. El anciano contestó: el enigma no tenía una sola solución. Te has ganado el favor de la princesa. Está esperando en su habitación.

Se abrió la puerta y vio entrar una luz blanca. Se dirigió hasta ella. Estaba preciosa. Con ese vestido azul con el que la vio aquella primera vez. Sus ojos despedían tanta luz que casi cegaban la vista. Seguía sonriendo. Le tomó de la mano. Sus manos eran tan suaves. Él cayó de rodillas ante ella. Y se echó a llorar.

Qué te pasa? Le preguntó la princesa. ¿No estas feliz de tenerme por fin entre tus brazos?

Y él no pudo evitar mirar hacia arriba y con los ojos llorosos decirle: Pasé horas tocando música y no me abriste la puerta. Nade por el foso y no me regalaste ropa de abrigo. Luché contra el dragón y no me prestaste un escudo. Trepé hasta la ventana y no me lanzaste ninguna cuerda. Me planteaste un enigma y no me diste ni una pista.

Ahora estoy enfermo, cansado y herido. No me quedan fuerzas para amarte.

El movimiento quieto y la arena del desierto

Said decidió montar una empresa de venta arena en mitad del desierto. Contrató cinco comerciales que cada dia insistían en vender cajas con arena a quienes frecuentaban aquel oasis. Said pensó que su cuenta de resultados se vería muy beneficiada y que el producto era adecuado a los clientes. Pero los clientes llegaban sedientos al oasis. Y los comerciales les ofrecían arena. Realizó más de cien reuniones de coordinación, despidió a los cinco comerciales y contrató otros, los tenía de sol a sol ofreciendo arena, y les exigía una mayor dedicación y sacrificio. Organizaba cursos sobre las bondades de la arena sobre la piel y reuniones de coordinación sobre los diferentes tipos de arena. Nunca pensó que la gente acudía al oasis para comprar agua. Arena hay demasiada en el desierto.

El sector financiero va últimamente en bicicleta. La única obsesión de cualquier mediojefe es generar sensación de movimiento. El dinamismo ficticio exige un completo sacrificio sin resultado práctico. El cortoplacismo obliga a llevar un desarrollo tan bajo que pedaleas mucho sin apenas moverte. Vivimos casi en una bici estática. Eso sí, nos pasamos el día pedaleando.

Los cursos extraños se multiplican, las reuniones de coordinación ya no saben ni qué coordinar, los correos con presión psicológica se clonan y todo porque en el desierto es dificil vender arena. Nadie ofrece el agua de los créditos. Nos limitamos a vender arena que nadie necesita convencidos de que su necesidad es la nuestra. Y así se suceden las teorias del sacrificio (más tiempo dedicado) y la abnegación (no pienses demasiado). Los mismos jefes -o sus primos hermanos- que nos mandaron al mercado de los nuevos residentes, el eufemismo bancario de los inmigrantes, mediante cursos y reuniones de coordinación nos envian hoy al afanoso mercado de los seguros. Todo es urgente, especialmente la sensación de purga psicológica de las órdenes. Ordeno luego trabajo. Hasta que en el último eslabón ya no queda nadie a quien ordenar nada. Reunamos para decir que nos hemos reunido. Quedémonos en la oficina para decir que nos quedamos. Intentemoslo para decir que lo intentamos.
Vivimos cada día en una meta volante, levantados del sillin a cada momento. Sin movernos demasiado, sin levantar la cabeza, con la boca abierta del esfuerzo, sin saber donde nos llevan exactamente.
Porque en el desierto no solamente es dificil vender arena. Es que por más que pedalees, no te mueves del sitio.

Se sienten coño

Dicen los estudios científicos que gestionamos unas doscientas mentiras al dia entre las que construimos y las que recibimos. No está mal para un solo día. La mentira es un método de supervivencia. Mentimos para sobrevivir. Nos mentimos y mentimos a los demás para poder ser más felices. Entre esas mentiras se encuentran los falsos recuerdos. La nostalgia convierte la memoria en algo dulce, construyendo pequeñas dulces mentiras a las que llamamos recuerdos.
. Ya hace treinta años de aquel momento en el que casi todo el mundo recuerda lo que estaba haciendo. Me incorporaré a este ataque treintañero de nostalgia para contarles que me gusta recordar que yo estaba camino de mi clase de solfeo en la Lira Saguntina en aquel puente que llevaba a una inmensa cola de coches que acababan en el semáforo de la 340. Esa fue mi primera noticia del golpe de estado del 23F. Supongo que mis padres estarían más preocupados y se enteraron antes pero yo solo recuerdo a aquel señor gritando. Y recuerdo que tener un poquito de miedo porque no me gusta que me griten. Y el grito lo ponían una y otra vez. El tabique de la normalidad democrática podia haberse derrumbado. Por suerte, aquel señor de convirtió en un simple intruso,  un Alf cualquiera. Se acuerdan de Alf? aquel alienigena que vivia en el garaje de una familia media americana y que fue el segundo extraterrestre más pacífico de la historia.
De alienigenas y extraterrestres vuelve a ir la historia. El balonmano Puerto juega en el OVNI y no tengo claro si es que aquí somos un poco marcianos o lo son quienes nos visitan.
Pero no me desvio del tema. Unas veces trato de pensar como explicaría las cosas que pasan aquí a un extraterrestre. Y me cuesta. Y otras veces no me quito mi propia sensación de extraterreste  Esta semana tuve visita y mientras paseaba por el Puerto intentaba explicar mi planeta. Confieso que soy un apasionado de mi pueblo y disfruto explicando un montón de cosas como un abuelo cebolleta cualquiera. Pero hay cosas que nunca sabré explicar y mucho menos entender.
Me resulta dificil de entender que alguien pida  una campaña limpia ¿significa eso que se da por supuesto que las campañas electorales son sucias? Pero me resulta dificil de explicar la remodelación de la Alameda del Consell, no sabría decir que tenía de malo o deteriorado más allá de un pequeño quiosco cuyo destino es incierto. Me resulta dificil de explicar que construimos un estadio para espectadores que nunca iran mientras eliminamos la ayuda al desarrollo. Mi planeta es extraño. Pero es el mío.
Lo que jamás podré explicar a nadie y jamás entenderé es que se meta en la leña política al padre de alguien ya fallecido como ha hecho el ex-casi todo Miguel Angel Cortés. Porque los padres son intocables, es sucio meter en la ensalada mediática un juego emocional de ese tipo. He echado de menos algun defensor de las campañas limpias exigiendo retificaciones y sobre todo disculpas.
Por eso, y para no sentirme un extraterrestre de nuevo en materia familiar me quedo con la preciosa carta que escribió esta semana un colaborador de esta casa Pako Gimenez para su madre. Lanzada al infinito y que llegó un día a mi playa.

Y todo esto que parecía no tener relación, de pronto converge en puntos comunes. Se sienten coño es hoy una expresión de calma. Hagan una campaña limipia, sientense a debatir, a exponer, a argumentar. Haganlo con la diligencia y la actitud exigible a una honrada madre de familia porque al final nuestra historia se escribe con minúsculas pero es la nuestra, pequeñita, llena de anécdotas quizá, pero son nuestras referencias. Y todo el mundo necesita referencias para que cuando las cosas vayan mal el árbol no se doble y las raices sean profundas.

Este fin de semana miren al cielo. Está de mudanza. Seguro que ven algun Ovni con un extraterrestre al que contarle lo que pasa en su planeta. No los confundan con las estrellas fugaces. Esas son para pedirles deseos.

África empieza en Vinaroz



Ya puede usted bailar el Waka waka. Porque esto es África. Y si no es África es un territorio de transición con Europa. Y se lo demostraré.
Usted vive en un territorio donde la libertad de información sobre cualquier tema está condicionada. Por ejemplo, su gobierno se ha encargado de que usted no vea un determinado canal de televisión porque molesta. Molesta por el idioma que utiliza y porque explica cosas que no convienen. Y gestiona un canal pagado con su dinero como si fuera un canal privado del gobierno. A usted le ocultan deliberadamente información en su propia televisión. Esto más o menos es lo que sucedía en Egipto donde los egipcios no sabían nada de sus propias manifestaciones.
Usted paga sus impuestos en un lugar donde es posible la censura previa como obstáculo a la libertad de expresión. Por ejemplo, no se permite exponer fotografias no deseadas por el regimen. Más o menos lo que sucedía en Egipto.
Usted pasea por las calles de una comunidad cuya élite gobernante asume como normales conductas de dudosa moralidad y estan jurídicamente encausados. Dos presidentes de Diputación y un presidente de Comunidad deben explicar conductas poco éticas en los tribunales. La corrupción política se instala entre amiguitos del alma, dinero de farmacia y facturas por encontrar. Algo así pasaba en Tunez.
En este lugar que usted habita la élite gobernante práctica conductas patológicamente delirantes con visiones de la realidad completamente paranoicas como no reconocer la crisis, hacerlo todo bonito, gastar dineros en fastos y festejos mientras los niños van a colegios prefabricados o usted paga 400 euros al mes por la guarderia de su nena. Tambien es frecuente contestar preguntas sobre asuntos de trascendencia con frases del tipo “Es usted muy amable y muy simpático”. No son los tiros al pecho de Libia gracias a Dios o a Alá pero tampoco lo llamaría yo un ejemplo democrático. De momento no se ha nombrado vicepresidente a ningún caballo. En esto vamos bastante bien.
En este rincón del mundo donde usted respira, uno puede encontrarse en su puerta pintadas o artefactos explosivos caseros, recibir pedradas en la cabeza o invasiones de un bar dentro de la más absoluta normalidad. La violencia forma parte del día a día del ejercicio ideológico de algunas opciones opositoras, sin problemas, siempre y cuando sean opositoras. Cuando la violencia se ejerce sobre la élite gobernante entonces la culpa es del Mohamed Rubalcaba. Más o menos como en Túnez.

Así que ya ve, cada vez me siento más africano. ¿Les parece si montamos una revolución? ¿Les viene bien montarla para Mayo? Yo tengo facebook y twitter. Espero que no me lo corten después de este artículo.

Carles López Cerezuela.

Emergència Democràtica Valenciana

L'altre dia escoltava una cadena de ràdio que contactava en directe amb Egipte i parlava amb una persona que preguntava si els mitjans europeus estaven informant del que passava allí. Des de la solidaritat amb qualsevoll lluita per la democràcia no vaig poder deixar de pensar en el meu país.
Llibertat d'expressió condicionada, llibertat d'informació controlada, violència política admesa, lideratge patológic, censura prèvia aplicada, enfonsament de valors, corrupció política generalitzada, democràcia de baixa qualitat. Els valencians vivim en un estat d'emergència democràtica.

En altres ocasions he argumentat a favor de la creació d'una Convergència Democràtica Valenciana. Es tractaria d'un valencianisme transversal que ocuparia un espai central polític de caràcter progressista i permeable al substrat de construcció nacional intuïtiu. La major part de crítiques que en alguna ocasió he fet a la manera d'afrontar la política del valencianisme realment existent les he fetes per la voluntat d'abandonar esta convergència, deixar la centralitat i caminar cap als extrems.

L'arc ideològic és voluble i canviant. Està en constant evolució i per defensar les mateixes coses acabes situat en un lloc o un altre. En ocasions acabes radicalitzat sense comptar amb la teua voluntat. És el cas actual. M'he radicalitzat. I  ho fet sense canviar de pensament. M'he fet radical per defensar valors democràtics bàsics per al meu país. La Convergència Democràtica ja no és necessària perquè cal una Emergència Democràtica Valenciana. I crec que estic en disposició d'aportar fets que avalen la meua idea.

La llibertat d'expressió està condicionada i existeix censura prèvia. El silenci mediàtic al que és sotmesa qualsevol oposició i la censura d'una exposició per oferir fotos del Cas Gürtel són la millor prova. Els valencians no tenim lliberta d'expressió plena.

La llibertat d'informació està controlada. Els mitjans públics amaguen fets determinants per a la formació d'una opinió pública saludable. La finalitat bàsica de la llibertat d'informació. És més, el govern de tots els valencians ha aconseguit que els valencians que així ho desitgem no tinguem accés a una pluralitat de mitjans. Ha el·liminat l'accés a TV3. Quin govern pot tindre interés en eliminar una font d'informació plural?
La violència política és admesa. El País Valencià és un dels llocs a tota Espanya on més atacs violents feixistes es produeixen a tota Espanya. I no passa res. Les fonts oficials parlen de "normalitat democràtica". Posar l'adjetiu normal en la mateixa frase que violència és una bona mostra d'una patologia democràtica.
Lideratge patológic. Com en qualsevol règim pseudodemocràtic, el lideratge és místic, l'adhesió és emocional en base a la figura de heroi-villà, traïdor. Els valencians tenim un líder que presenta sintomatològia d'alguna patologia delirant de caràcter narcisista. L'expressió del seu rostre, les seus paraules, els gestos configuren un personatge -ja no una persona- que no controla els seus actes polítics i personals.
Corrupció política generalitzada. Els valencians no tenim un cas de corrupció. Tenim una manera de fer política basada en el tracte de favor de manera generalitzada. Això constitueix un aprenentatge per a la gent que s'aproxima a la política per primera vegada. Totes les democràcies de baixa qualitat i els règims totalitaris tenen esta característica, la corrupció com a forma de funcionament social. Un resultat electoral que avale comportaments immorals no farà més que minvar la qualitat de la nostra democràcia. És indiferent quina siga la qualificació jurídica dels fets. El polític requereix un plus d'honestedat.


Davant una panorama tan greu evidentment m'he radicalitzat en el convenciment democràtic. És impossible fer una política més perjudicial i més retrògrada. No es pot fer més mal a la imatge d'un col·lectiu humà que el que li està fent. Els valencians vivim en estat d'emergència democràtica.

Lamentablement les persones que som conscients no som molts. Però el nostre deure és estar junts. Hem d'aconseguir transmetre un projecte polític que siga capaç de tornar a la normalitat democràtica este país. I per fer-ho ens hem de deixar la mirada horitzontal entre nosaltres per mirar verticalment als ulls de l'adversari que està destrossant el país i la seua gent.

Per això reclame la creació d'una Emergència Democràtica Valenciana.

Colgados de la energia

Ramón de la Sota quiso hacer negocio en el Mediterraneo. Y donde no había nada construyó una factoria. Un primer síntoma de progreso económico de carácter industrial en un lugar de habitual mentalidad agraria. Rápidamente ese lugar se pobló de supervivientes que aceptaban lo que fueran para seguir sobreviviendo.

Muchos años después con la llegada de la reconversión el drama del desempleo nos volvió a recordar esa mentalidad de traigan trabajo ustedes al precio que sea, incluso cuando el precio es mi salud o la de mi familia y la de mis vecinos. Y asumimos como normales la instalación de un conglomerado que por separado es poco y todo junto es demasiado.

Desde pequeño se me hizo entender que el humo de la fábrica era el humo necesario para que papá trajera dinero a casa. Desde pequeño entendí que no pasa nada por un poco de alquitran en los pies cuando vas a la playa. Incluso me cuentan que ver el cielo de color naranja por los vertidos al mar era un espectáculo increible.

Del puerto soy pero a hierro ya no me crie ni mis manos son de acero del mineral que trabajé. Son otros tiempos. Incluso en momentos de crisis como el actual el Pleno del Ayuntamiento por unanimidad aprueba un estudio para determinar qué aire estoy metiendo en mis pulmones.

Pero como dijo mi admirado Alex de la Iglesia. Señores y señoras. No somos el centro del mundo aunque tengamos la casa llena de fotos de nuestro ombligo.

Las principales ciudades españolas aparecieron con una boina -que gran concepto pueblerino tipical Spanish- de contaminación haciendo su aire irrespirable. Poco después a escasos metros de esta emisora un fallo de seguridad hace que una factoria de fertilizantes pare su actividad. Alguien acusa precipitadamente a una empresa cuyo fallo de seguridad sería todavía más grave.
Días después Zapatero cambia su política energética. Un cambio más ya no importa. Se diseña una ley explícita para mantener una central nuclear abierta. Nos explican que no hay ningún problema de seguridad. Sin embargo un grupo de activistas de Greenpeace consigue acceder al interior de otra central nuclear, la de Cofrentes y colgarse de una de sus torres de refrigeración sin ningún tipo de violencia ni fuerza. Tuvimos suerte. Si ellos pueden otros grupos más peligrosos lo tendrían realmente fácil.

Vivimos colgados de la energía. Somos yonkis de la energía. Cualquier medida de protección ambiental sea para reducir contaminación o para buscar fuentes alternativas choca siempre con esta adicción. Nadie se plantea la reducción del consumo sino solamente la manera de ofrecer oferta suficiente para el consumo actual y futuro. Competencia en costes, energía barata para el presente. Del futuro ya se encargaran unos seres hipotéticos.

Mientras tanto otros se cuelgan por la energía para recordar que la energía se crea, se destruye y además se transforma.

Quizá deberíamos ir pensando en ser un poco más pobres para ser un poco más felices. El modelo productivo se agota, el planeta se agota, nos estamos colgando a nosotros mismos. Dicen que el pasado y el futuro no existen, que solo existe el presente. Yo creo que no, creo que el pasado es ahora, el presente es ahora y el futuro es ahora.

En el Puerto de Sagunto, en Valencia, en España, en Europa o en el mundo, no quiero vivir en Springfield. No quiero ser Homer Simpson.


Arrognorantes, jefes tóxicos y traficantes de miedo. Los enfermos dan las recetas

Cuenta una leyenda que el rey de aquel reino quiso dominar a sus súbditos ante el temor a una rebelión. El mago del reino le ofreció la posibilidad de una pócima que vertida en el pozo haría que los campesinos tuvieran comportamientos lunáticos de manera que nadie creería ni seguiria a un lunático en  una rebelión. Pasado el tiempo los campesinos empezaron a cometer locuras y cambiar sus modos de vida. Y pronto empezaron a mirar con recelo al monarca al que veían con comportamientos extraños aunque el Rey se comportaba de acuerdo con los canones habituales de esa época. Finalmente, hubo una rebelión. El Rey habló con el mago y le pidió la pócima para beberla con toda su familia. Resistió la rebelión y los campesinos comenzaron a estar orgullosos de las nuevas decisiones de su rey. Por fin, su rey tenía un comportamiento normal.

La crisis ha puesto de moda los jefes tóxicos. El perfil sigue siempre ha existido pero parece lógico que reviva en periodos de escasez mientras se esconde en periodos de abundancia. Se trata de un perfil sencillo: el enfermo de adicción al trabajo que ha encontrado en el ámbito profesional el refugio de una vida vacía y descompensada. Las oficinas bancarias son el nido más habitual de una avis cada vez menos rara.

La crisis ha sido para los jefes tóxicos como la lluvía para los caracoles: el momento de lucir con esplendor. La escasez les hace justificar su propia actitud vital de dedicación íntegra y enfermiza a un parte exclusiva y excluyente de su vida, la parte profesional. Allí se encuentran cómodos. Cómo cualquier otra adicción genera una visión distorsionada de la realidad, una visión sesgada por la gafas de una enfermedad. Una presbicia profesional de dimensiones imprevisibles por contagio.

En el ámbito financiero los jefes tóxicos basan sus teorias profesionales en la dedicación. Así surge la arrognorancia (arrogancia + ignorancia). Se basa en una escasa formación o un menosprecio de la formación. Debemos entender por formación cualquier espiritú crítico o preocupación globalista-teórica. Un buen profesional enfermo debe desatender el contexto y centrarse en su propio mundo. Así, más dedicación implica más producción. Cualquier persona que haya hecho un módulo de economia sabrá que eso no incrementa la productividad. Pero la productividad es un concepto que importa poco al arrognorante. Desconoce el contexto y por tanto se aisla de él. Sin embargo, la organización envia un mensaje peligroso y disociado. Requiere a los más jóvenes del estrato bajo un alto nivel de creatividad y formación mientras situa en el estrato de poder una persona que niega los dos axiomas. El aprendizaje premio-cástigo hará el resto. El jefe tóxico no quiere mentes pensantes, básicamente porque él no quiere pensar tampoco. Le va bien con una interpretación tóxica de las órdenes, transmisión ciega y sesgada de la cadena de mando.
El jefe tóxico en entornos de escasez se convierte en un traficante de miedo. La escasez le permite justificar su propia actitud vital. Así, tratará de obligar a trabajar más a sus subordinados para elminar su propia sensación de enfermedad adictiva. Dedicar más horas los demás justifica su propia dedicación. Para ello creará estrategias mentales inconscientes. La mejor de todas: traficar con miedo. El jefe tóxico comunica con mayor dramatismo las situaciones de dificultad para poder ofrecer su propia receta: trabajar más horas. Así, intentará generar una amenaza externa (ere, cambios, desnombramientos, jubilaciones, despidos) para visualizar un darwinismo laboral a su imagen y semejanza. No sobreviviran los más rápidos sinó los que más tiempo pasan corriendo.
No deja de ser curioso que se ponga en manos de los enfermos de la organización la salud de la organización. Y así no es extraño que las organizaciones se contagien conceptualmente. Pero qué pasa cuando toda la organización toma la pócima? Sí... entonces todo esto es simplemente.. lo normal.

Las películas que nos montamos en mi pueblo.

Desayunos con diamantes. Al Alcalde de Sagunto le ha dado por entrevistarse a la hora de desayunar con los vecinos. Mucho  mejor esto que probarse trajes oiga. Y además dice que lo paga de su bolsillo. Això ho pague jo. Pero me surgen tantas preguntas ante esta iniciativa. La primera es una praxis política que siempre he odiado: las comidas de trabajo. Como todo el mundo sabe la comida de trabajo suele ser más cara y más opípara, así que celebro que Alfredo se haya pasado a los desayunos. Les puedo certificar que las comidas de trabajo de finales de los noventa han sido la mayor fuente de problemas de este pais e incluso les podria establecer los vínculos con la crisis inmobiliaria e ideológica si quieren.
Después me gustaría saber si vamos a pasar todos. Más que nada para decirle a Alfredo que yo soy de los raritos. Que no me gusta el café para todos. Que me sienta mal. Ustedes ya me entienden. Que yo quiero mis galletas, las que tomo desde que era pequeño. Espero que nos entienda a los minoritarios. Ya sé que a veces hablamos y nos comportamos rarito pero es somos así.

La guerra de las galaxias. Asegura el señor Alcalde que requiere al Partido Socialista para  un gran pacto y evitar que los partidos minoritarios metan la cuchara en el gobierno de la ciudad. Seria una gran novedad que los dos partidos centrales del Ayuntamiento de Sagunto mantuvieran una actitud responsable y participaran activamente de una gestión positiva y leal. Y seria todavía una mayor novedad que eso ocurriera y que no se prescindiera de quienes desde la minoria pretenden colaborar con esa gestión responsable y positiva. Lo cierto es que para que haya un lado oscuro debe existir una resistencia. Y ambas se retroalimentan. Incluso más que otros de los que siempre se habla. 

Sólo ante el peligro. Camps vino a inaugurar una fábrica de zumos en plena soledad. Soledad ante la inminencia de su juicio por haber sido de todo menos Molt honorable. Soledad porque esa es la única empresa nueva instalada en el hipotético, futurible, condicionado y subjuntivo "mayor parque empresarial de Europa". 

En el nombre del padre. Los segregacionistas acuden a las próximas elecciones sin épica irlandesa. Dificilmente volverán a suceder episodios como los de una huelga de hambre iniciada por  una inversión que acaba gracias a un código postal. Sin épica y sin expedientes ya veremos como su electorado interpreta un espacio de confluencia tan variopinto que se mantenía unido en base al rechazo. Veremos si el NO a Sagunto sigue generando la suficiente energia en un entorno de crisis acuciante donde una segregación seria un proceso traumático insuperable a corto plazo y la aportación de inestabilidad al Ayuntamiento una irresponsabilidad manifiesta. Al menos el mensaje antiinstitucional ha desaparecido. 

Misión imposible. Articular un espacio de izquierdas en este municipio que genere ilusión, ambición, rebeldia y eficacia al mismo tiempo. El PSOE está en plena indigestión. Esquerra Unida está cómoda en el testimonio y la barricada ideológica. Y el Bloc vive esclavizado por una hipoteca electoral sobre un producto desestructurado que nunca debió comprar. 

Así que como ya es viernes, les sugiero que este fin de semana aterricen como puedan, dejen que el viento se  lo  lleve todo, salgan a la fiebre del sábado por la noche con faldas y a lo loco, si la cosa se tercia súbanse a un tranvia llamado deseo, porque de aquí a la eternidad nos va a tocar seguir teniendo encuentros en la tercera fase. Así son los tiempos modernos llenos de cazafantasmas y parques jurásicos.

Disfruten de su merecido descanso. Yo les dejo porque mi mamá siempre dice que tonto es el que dice tonterias. Y yo ya he dicho bastantes. 


Fordismo financiero: la robotización de la factoria para Kipin Red Profesional Financiera

Hoy en día asistimos a un espectáculo de jibarización del empleado de banca. Se le intenta reducir el cerebro tanto como sea posible. La eliminación de la autonomia personal en el trabajo es cada vez más evidente. No se permite ningún tipo de decisión en el eslabón más cercano al cliente. El empleado o empleada se va constreñido a un papel de contactador.
El punto de partida de este proceso es la consideración del producto financiero como un producto homogeneo (si los demás venden esto tú tambien) y simple (no sofisticado) aunque la realidad inconstestable se empeñe en decir lo contrario.
En la crisis de princpios de los noventa nace el modelo fordista financiero sin embargo a finales de los 90 y principios de siglo XXI se empezó a cuestionar esta idea partiendo de la base de la necesidad de una atención global al cliente que partía del principio de necesidad y no del principio de oportunidad (para la empresa). Se considera el empleado un gestor global del cliente que debe entender su itinerario financiero vital y asumir la cobertura de sus necesidades.
La crisis aniquila ese modelo de aplicación financiera. En primer lugar, la crisis requiere culpables. El primer chivo expiatorio se busca en los actores y no en la interacción. Nadie piensa en una interacción general expansionista y dada a la vanidad o la euforia donde las propias entidades laxan sus normativas en favor del negocio. El pensamiento es la culpabilización de la capilaridad (el punto final de la toma de decisiones).Se considera culpables a los directores que tomaron decisiones erroneas. Todos ellos. Por ello se eliminan los niveles de atribución y la gestión de comisiones salvo casos de extrema necesidad. Por otro lado se multiplica por diez la burocracia buscando la centralización de decisiones y la dificultad para salirse de normas generales fabricadas por la intendencia. Entramos en el despotismo ilustrado financiero. Todo para la red pero sin la red. El mensaje lanzado desde los cerebros pensantes de cada entidad es "deje usted de pensar y venda, ya pensamos por usted-".
Instalamos pues en la factoría una cadena de montaje donde se robotiza al empleado que es un mero ejecutor de un guión completamente escrito. Su papel de actor ni siquiera permite un cierto grado de interpretación. Se limita a la contactación de los productos que le son requeridos buscando los clientes adecuados. En el mejor de los casos ya no se busca un producto adecuado para un cliente sino un cliente adecuado para un producto.
El resto de mensajes ya tienen como base la robotización. Por ejemplo, la ejecución sin criterio propio. Limitense a poner su pieza en la cadena de montaje. Al lider de oficina se le elimina cualquier atisbo de criterio propio más allá de decidir con quien contacta y a veces ni eso. La cadena de mando deja bien claro el sistema descendente de órdenes y la jerarquia se complica tanto como se puede mediante cargos intermedios que engordan la organización sin alimentarla. La robotización tambien comporta la eliminación del descanso (trabajen más horas ya que no tienen vida propia).  Finalmente, la peor de las consecuencias es la  paralización de talento. Cualquier tipo de pensamiento creativo financiero es sepultado en un cementerio de ideas 2.0 cuando lo realmente éxitoso seria la captación y canalización del talento propio. Las lápidas del cementerio del talento suelen incluir epitafios del tipo "los mejores en los mejores puestos". Frases vacías en un a cadena de montaje financiera donde lo más que podemos conseguir es que los mejores instalen las piezas más complejas o lo hagan más rápidamente sin aportar nunca ideas que mejoren su funcionamiento.
La crisis económica y financiera ha sido la excusa perfecta para involucionar, una satisfacción para quienes no saben manejarse en entornos de horizontalidad. Y conozco muchos cuadros financieros con pánico a los espacios horizontales. Nunca sienten vértido en las alturas. En cambio sienten pánico cuando sienten próximo el talento.
En aquella empresa se presumía de tener los más rápidos taquigrafos. Lástima que no hiciera nadie caso de uno de los taquigrafos más lentos. Sugirió que se compraran unos nuevos aparatos. Se llamaban ordenadores.

Gracias a la responsabilidad sindical para EPDA

Casi todo lo que he aprendido sobre estrategia lo he aprendido en un campo de futbol. Ni El arte de la guerra ni leches: en un campo de fútbol. Decía Vujadin Voskov que ganar es mejor que empatar y que empatar es mejor que perder. Y el gran filósofo incomprendido del futbol dijo otra excelente frase: prefiero perder un partido por nueve que nueve partidos por uno.
Lejos de ver una visión derrotista del futbol o de tu equipo, son dos máximas importantes de la estrategia de cualquier organización que quiera seguir manteniendo su capacidad de influencia sobre la realidad. No siempre hace buen día para jugar al futbol. A veces el campo está lleno de nieve o embarrado y uno debe saber cual es el campo propicio para su propio juego.
Está claro que el campo está embarrado para los dirigientes responsables, serios y analíticos. Es dificil practicar el deporte del pactismo en estas condiciones. Los poderes económicos han tomado las riendas del partido y los mercados andan arbitrando y hacen que sea imposible practicar un juego de pase corto, entrada por banda y finalización. De hecho es casi más dificil que invadir Rusia en pleno invierno otro gran error histórico de la estrategia militar.
Con la tormenta mediática perfecta de desinformación y teorías únicas de pensamiento único circulando sin control por el mundo era mejor perder un partido de nueve que nueve partidos de uno. Más que nada porque al menos ganas ocho partidos. Y eso hemos hecho -me incluyo para no escaquearme de las críticas que pueda suscitar- los sindicalistas responsables de este país, encontrar la manera de ganar el máximo de partidos posibles teniendo en cuenta las reglas y el estado del terreno de juego. Y se ha conseguido por la preservación de las garantías de una clase media-trabajadora adormecida por el miedo y la comodidad a la que ansíamos despertar.
La firma del Gran Pacto de la semana pasada certifica la defunción de iniciativas que ponían en serio peligro el marco de relaciones laborales que garantiza la red anticaida de un trabajador.
Y además la firma del Gran Pacto genera la confianza y solidez necesarias para sentar los fundamentos imprescindibles de una recuperación económicas sin sacrificios estériles (regalos).
La situación del tablero venia determinada por la movilización de la huelga general. Las piezas estaban dispuestas así gracias al esfuerzo de quienes fuimos a la huelga. Si alguien piensa que las piezas de este ajedrez estaban en posición inicial está muy equivocado. Cambios en el ministerio y cambios en la patronal acreditan una necesidad de credibilidad que los sindicatos nos ganamos en la calle.
En este partido cualquier jugada cambia el resultado. Y a veces se gana, a veces se pierde y otras se empata. Porque tengamos en cuenta que cada semana hay un partido. Y a veces hasta dos. Y tenemos que ganar la liga.

Carles López Cerezuela

El mito de la taberna

Todos los clientes eran atados a las sillas y obligados a mirar permamentemente hacia la pantalla gigante. De esta forma solamente eran conocedores de lo que un mando a distancia y un coro de canales consideraban que debían saber. Los clientes hablan entre ellos.
En una mesa dos sindicalistas juegan a las cartas. Ayer siempre iban a bastos, esta mañana espadas pero ahora van a oros. Uno acaba de cantar las cuarenta. El otro sólo veinte.
En otra mesa una profesora de aleman dice que España ha aprobado el examen mientras enseña a un joven ingeniero un mapa de Berlin.
Los de al lado hablan sobre la muerte de Maria Schnaider, la protagonista de El último tango en Paris y sus vinculaciones con la mantequilla.
Un tal David Bisbal, cliente asiduo de la Taberna, se le oye decir cómo de tristes estan las pirámides de Egipto. Desea que se acabe pronto la revuelta para poder seguir disfrutándolas. Recuerda el día que visitó Nevada y se sorprendió al encontrar solamente un desierto o cuando en Londrés miraba el big-ben y le pareció increible que allli se formará el universo.
Por fin, en una mesa alguien habla de futbol. Algo divertido. Mou dice que es mejor estar en la final que no estar en la final.
Finalmente, en la mesa del fondo, Mariano intenta releer lo que escribió en una servilleta como receta mágica para salir de la crisis. Pero no entiende su letra y la servilleta se ha convertido en un jeróglífico que le conduce al silencio. Su mejor propuesta hasta el momento.

Uno de los nudos que ataban a los clientes a las mesas y les obligaban a mirar fijamente la pantalla se soltó. Fue paseando por la calle. Lejos de la pantalla gigante, cegado por la luz natural vio que la baraja estaba marcada. Con las cartas que reparten los mercados dificilmente ganaremos la partida, que jubilamos más tarde porque impedimos a los jóvenes empezar. Y que a la mayoría de la gente normal el lado de la mantequilla es justo el lado del que siempre se le cae la tostada. Alguien le dijo queen Egipto se estaban construyendo nuevas pirámides democráticas en mitad de un desierto de arenas dictatoriales.  Y su viejo amigo Vujadin le recuerda que es mejor ganar que empatar. Y que empatar es mejor que perder. Las servilletas son excelentes para escribir canciones de amor y terribles para las pócimas mágicas.

Al volver a la taberna se puso delante de la pantalla para que todos los clientes que continuaban atados le pudieran ver bien. Y les explicó lo que había visto y oido fuera.
Insultos, gritos y algún tercio lanzado a su cabeza. El dueño le invitó a salir del local. Molestaba a los clientes que querían seguir mirando la pantalla.

Luisma decidió volver a engañar a la renfe. Compró un billete de ida y vuelta. Y nunca volvió.

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