El electorado como problema

La visibilidad de un problema arraigado en España como el populismo, iniciado por el PSOE en 1982, continuado por el PP y ahora cultivado por Podemos nos permite poder hablar por fin del electorado como un problema democrático. No es políticamente correcto ponerlo encima de la mesa pero todos sabemos que el electorado es un problema democrático porque toma decisiones de poca base ideológica, intuitivas, emotivas, sensitivas. 



La esperanza de la ilustración izquierdosa de la Cultura de la Transición de ciudadanos interesados en la política e informados sobre ella se cayó directamente en el lodazal de las televisiones privadas. La televisión como nadie ha sabido desinformar y llevar todo al espectáculo. El entretenimiento (Divertirse hasta morir) lo puebla casi todo y coloniza incluso los espacios de debate político.

Admitámoslo, España se divide en dos facciones de ocho millones de fanáticos cada una que vota siempre lo mismo. Así que España la gobiernan el resto. Y el resto son los indecisos que por vocación no saben qué decidir y deciden cada vez una cosa básandose en los mismos criterios por los que compran una casa o un coche: una sensación, una imágen mental, una emoción.

Decía Pablo Iglesías en una entrevista que ellos tenían claro desde el principio que el debate político ya no se hacía en el Parlamento, se hacía en las televisiones. Por eso iniciaron La Tuerka y por eso tanto esfuerzo en dominar la telegenia.

It was a long time ago. 

Todo empezó en la primera retransmisión de radio de una sesión del parlamento inglés. Un Lord inglés a la salida de esa primera retransmisión se quejaba de que los intervinientes habían cambiado el tono, habían actuado, habían adornado de manera innecesaria el discurso. Era como si hubieran dejado de hablar para el parlamento y hubieran empezado a hablar para alguien abstracto y etéreo, la masa, el electorado.

Muchos años después Kennedy y Nixon se enfrentaban en el primer debate televisado por la presidencia de los Estados Unidos. Nixon partía con mucha ventaja. Al debate llegó algo tocado por una indisposición. Las encuestas dieron datos para la reflexión. Quienes habían escuchado el debate por la radio dijeron que Nixon había ganado. Sin embargo quienes vieron el debate por la televisión abrumadoramente dieron ganador a Kennedy quien se ganó al país mirando a cámara mientras hablaba.

La televisión dio el giro más importante para convertir al electorado en un problema. Porque el electorado se ve invadido por la imagen. Y la imagen no es exactamente la belleza del candidato. Es su gesto, su lenguaje corporal, su capacidad oratoria, su ingenio en sacar una sonrisa, su mirada al infinito. Pero también es la marca generada por su partido que también se construye mediáticamente. Todo se pone al servición de la seducción de masas.

La dicatura fascista en España dejó paso a un pequeño puente de pedagogía política. La gente se acercó a la novedad, la novedad que salía en la tele claro (donde se gestó el discurso oficial de la Cultura de la Transición). Y en pocos años se abrazó a su primer amor de adolescencia política: Felipe González. El asalto institucional de toda una generación que buscaba "el cambio" (¿de que me sonará a mi esta canción?) dejó sin "maestros de política" a las calles. Los recién movilizados de pronto se encontraron con cargos institucionales ante la caída del antiguo régimen al más puro estilo de la escena final de "El club de la lucha". Sin maestros no hay alumnos ni escuelas así que la política dejó de enseñarse en las calles y pasó a enseñarse en las instituciones y la televisión. Sobre las instituciones poco tengo que contarles de como ha ido. Sobre la televisión estoy en ello.

En el camino, cualidades enormemente importantes como la capacidad de análisis, la visión a largo plazo, la pedagogía o la capacidad para soportar amplias cargas de trabajo quedaron subyugadas al carisma social, la sonrisa, la poesía ideológica o el descaro según el momento. El imperio de la imagen enterraba la inteligencia o la adornaba tanto que suponía un disfraz. Y aún así la gente volvía a votar con el estómago para tirar a González gracias al bigote y gesto serio de Aznar que prometía poner algo de orden al "cachondeo" de país que había dejado el PSOE. Fue la primera época de las tertulias (memorable repasar la que organizaba Jesús Hermida).

Y ustedes se preguntarán que hace un tonto como Rajoy en esa historia. En realidad Rajoy pasaba por allí mientras la televisión mandaba al foso de los leones a Zapatero. Se le cayó el cetro real y Rajoy se lo encontró como si fuera el anillo de poder.

El electorado vota lo que le da la gana. Lo que pasa es que le suele dar la gana según las tecnologías disponibles. Y la televisión es dueña y señora todavía como fuente de información política (miren las encuestas del CIS).

Y el problema es que para hacer política de verdad hay que ganar las elecciones. Y para ganar las elecciones hay que tener votantes. Y para seducir votantes hay que decir cosas que les gusten. Y para decir cosas que les gusten no siempre puedes decir la verdad. Intentando gustarle al electorado dedicas una energía que no dedicas a pensar en los problemas. Porque sin electorado no hay política. Un político es un esclavo del electorado. Sin votos no sobrevive. Los votos lo son todo. No se te ocurra llevarle al contraria al electorado. El electorado escribirá tu programa mediante encuestas. El electorado es ya un problema.

El electorado no sabe lo que quiere, escoge entre lo que hay. Es la política del mando a distancia. Cuando no me gusta lo que me ponen cambio de canal pero sigo viendo la tele. Siempre escoge entre lo que hay y lo que hay es monopolio de la televisión. Sin televisión no existes. El resto de medios de información van a rebufo, chupando rueda. El electorado es seducido en base a un espectáculo de la política de gladiadores. La política se está quedando reducida a un videojuego de persuasión masiva donde el mensaje es el medio. 

¿Eres buen vendedor o eres comercial?

En banca se unen dos procesos convergentes. Por un lado la exigencia de titulación hace que entre buena parte de los titulados universitarios en materias empresariales acaben trabajando en los bancos. Las pruebas son exigentes para entrar, así que se presume su inteligencia no solo académica sino especialmente social y adaptativa. Por otro lado, las exigencias comerciales son muy altas con lo que los rendimientos exigidos son también muy altos para justificar unos salarios igualmente altos.



Hago esta advertencia previa para singularizar un proceso que se está produciendo en todo el sector servicios de ventas: la separación cada vez más distante entre el buen vendedor y el simple comercial.

La palabra comercial ha experimentado un cambio en las últimas décadas. En banca se hablar de "es muy comercial", una expresión sin sentido si nos atenemos a la semántica. Pero es que ser comercial ahora tiene un significado nuevo, significa tener un determinado perfil. Ese perfil se aleja del vendedor y se asienta sobre nuevas bases.

En términos conceptuales un buen vendedor es aquella persona que es capaz de identificar las necesidades del cliente, que es capaz de detectar varios productos que pudieran cubrirlas, que explica esos productos de manera exhaustiva porque los conoce bien y que finalmente se ocupa de las consecuencias de esa venta sobre el cliente en el futuro con la finalidad de mantener una relación estable y rentable.

Este concepto de vendedor en banca ha sido progresivamente sustituido por el concepto de comercial. Un comercial es un sicario de la empresa que va matando comercialmente a los clientes. El comercial se distingue del vendedor clásico porque rompe todos los vínculos del silogismo de venta:


  • El comercial no detecta necesidades sino víctimas propiciatorias. Tiene productos a la búsqueda de un cliente incauto o infeliz a quien colocarlos. Aprovechará cualquier situación de superioridad como "deudas morales" o situación de necesidad del cliente para endosar el producto. Las entidades bancarias son conscientes de estas prácticas aunque miran hacia otro lado. 
  • Un comercial no ofrece varios productos sino uno sólo: el que está en campaña. Ya no existe un abanico de soluciones sino un solo producto. Las entidades potencian este tipo de venta con rankings de venta y retribución variable asociada a producto y no a cliente. 
  • Un comercial no explicará todo el producto. La formación que se proporciona en ventas y la cultura de venta imperante hace que se omitan aspectos del producto menos beneficiosos. Además una explicación larga hace que el cliente sospeche dado el clima de desconfianza reputacional. La explicación del comercial será corta si llega a existir. A veces, es un simple, firma aquí. El comercial, por tanto, no necesita conocer en profundidad el producto ya que probablemente nunca lo explique por completo. 
  • El comercial no se ocupará de las consecuencias de su venta porque seguramente ya no estará tratando con el mismo cliente. Las entidades se encargan de forzar una alta rotación laboral para que el rendimiento de los comerciales no baje. 
  • El comercial no desea tener una relación estable con el cliente. Las entidades favorecen la captación como valor primordial mediante retribución variable. La fidelización no es compensada ni remunerada con lo que el comercial tendrá poco interés en sostenerla. 

Reitero que no es un fenómeno exclusivo de la banca aunque en la banca su función dentro de la sociedad haga que el problema sea más grave. Si un vendedor de libros vende muchos libros mediante las nuevas praxis comerciales lo más que pasará es que alguien tendrá una libreria sin leer. Si un banco comete estas nuevas praxis comerciales el problema es más grave porque como bien aseguran los gurús del liberalismo el dinero es la sangre del capitalismo. Y los bancos -aunque resulte paradójico- son el corazón. 

La Policia Local de Sagunto persigue a los músicos (Carta abierta a Francisco Villar... concejal de Policia Local)

Estimado Señor Villar:

Ayer me quedé perplejo. Hace tiempo que creo que a la policía en general hay que reeducarla y que leyes como la Ley Mordaza son un mal ejemplo para cualquier policía. El ejercicio despótico de la autoridad es otra forma de corrupción que socava la credibilidad de una institución que debe generar confianza en la gente a la que sirve.

Mejor cuento directamente lo que sucedió aunque solamente sea para que la injusticia sea visible. La lástima es que no conozco el nombre del agente en cuestión.
Anoche teníamos concierto. Para llevar las cosas a los conciertos usamos nuestros cinco coches. No tenemos dinero para alquilar una furgoneta así que usamos los nuestros. No es fácil encontrar un sitio para aparcar cerca de los pubs donde tocamos así que nos toca buscarnos la vida. Descargamos lo más rápidamente posible y nos vamos a buscar un sitio para aparcar. Siempre lo hemos hecho así. El coche siempre se ha quedado perfectamente aparcado porque -entre otras cosas- somos un grupo de personas muy formales.

Para que la gente se haga una idea de porqué tenemos que aparcar cerca diré que los amplificadores de guitarra o del bajo y los altavoces pueden pesar más de 150 kg, hay que llevarlos entre dos personas. Así que aparcar a doscientos metros o a dos metros para nosotros es relevante. No nos ganamos la vida con esto pero intentamos llevar música en directo a una noche como la del Puerto que lo necesita.

Así que anoche al acabar el concierto a eso de las tres, fuimos a por los coches. Uno de ellos (solamente uno) se quedó encima de la acera en la Plaza de La Marina con las luces de emergencia puestas. Es precisamente el coche que lleva todo el peso porque es el más grande. Tiene que llevar dos torres y una tarima de madera de 2x2.

Entonces aparece la Polícia Local de Sagunto. Entiendo que si alguien ha dejado el coche ahí encima y está dentro tomándose una copa se le multe, casi que por listo. Pero el coche no afectaba a ningún peatón ni a la circulación porque no había nadie ni en coche ni andando a las tres de la mañana por la calle. Y nosotros necesitábamos que estuviera cerca para trasladar rápidamente todo al coche y llevarlo al local de ensayo. Aparece la Polícia Local y multa el coche a pesar de todas las explicaciones y obviedades que estaba viendo. Vio salir al dueño del coche con la tarima, nos vio cargarlo con cosas bastante pesadas. No solo eso, además nos amenazó con multarnos por desobediencia a la autoridad e hizo comentarios que no forman parte del comportamiento aceptable de un servidor público. Fue déspota y maleducado. Era una obviedad que nos estaba multando por sus santos cojones.

Así que anoche básicamente todo el dinero que conseguimos tras dos horas de montaje, dos horas de concierto y una hora de desmontaje será para pagar esa multa de la Policia Local de Sagunto. Enhorabuena, supongo que lo que querían era penalizar la música. Hoy en día todo molesta. Y la policia anda crecidita. Tanto que se permiten cometer fechorías como esa.

Por suerte o por desgracia estudié Derecho y una de las primeras cosas que aprendes es que no siempre lo legal es justo ni lo ilegal injusto. Anoche un agente de la Policia Local de Sagunto cometió una tremenda injusticia. Y yo no puedo con las injusticias. La policia está para muchas cosas y una de ellas no es maltratar a ningún ciudadano. Él lo sabe. Espero que haya dormido bien esta noche. Nosotros hemos acabado muy cansados de cargar, tocar y descargar. Y tenemos las conciencia muy tranquila.

Primàries poc primàries

Ja tenim tres procesos de primàries al País Valencià que es poden analitzar. El primer va ser el PSOE, després Esquerra Unida i finalment Compromís l'afrontarà a finals de Gener. 
Les primàries passen, per tant, de ser un concepte teòric a ser un exercici polític pràctic. La manera que cada partit té d'afrontar-les marca un estil de política i de segur marcarà el camí del futur. 



De primeres cal dir que el concepte "primàries" està de moda com a concepte d'increment de la qualitat de la democràcia. La major part de la gent les interpreta com a positives i són benvingudes. Formen part dels "greatest hits" del moment. Jo no hi estic del tot d'acord. Depén de la manera en la qual es facen. 

Com a concepte les primàries personalitzen l'opció política, fan que l'elecció siga més directa i determinen uns determinats paràmetres com a criteri bàsic del lideratge polític que no sempre són els millors. 

Però anem per parts. Les primàries personalitzen la política i atenuen el poder al partit. Eixe és el princpi teòric. I de fet, s'ha complit amb Compromís perquè Mònica Oltra ha lluitat per damunt del propi pes d'Iniciativa i ha aconseguit personalitzar Compromís. Vorem on porta Compromís eixe desequilibri cada vegada més evident. 

El cas del PSOE i el de Esquerra Unida són diferents. La personalització de la política va unida al carisma del candidat. Eixe carisma va definitivament apegat a la seua capacitat d'anàlisi i la seua capacitat d'oratòria. En el cas del PSOE, en canvi, l'aparell del partit ha acabat per imposar al candidat amb menys carisma i menys capacitat d'oratòria. El cas d'Esquerra Unida és ideològicament biaxat perquè la major part dels afiliats d'Esquerra Unida han crescut en una cultura on el personalisme és subordinat al missatge. Per tant, les primàries han passat sense pena ni glòria. Això sí, ha guanyat el personatge que més viralitat sembla capaç de tindre per la seua habilitat mediàtica. Per tant, esta personalització només s'ha produït en Compromís en estat pur. 

La segona qüestió seria determinar si les eleccions primàries encerten amb millors polítics que les eleccions internes. Això és molt debatible. El fet de parlar cap a fora per ser triat afavoreix la demogàgia com a element cridaner. I més en un moment d'emotivitat política com l'actual. Això bandeja valors d'intel·ligència política molt importants. Polítics amb poca oratòria però molt de pensament i reflexió o simplement més tímids tenen menys oportunitats de ser triats. El cas de Compromís, que ha exagerat les primàries fins a quasi qualsevol lloc de la llista, és una bona mostra de les errades que pot portar un procés de primàries desbocades. 

Les primàries afavoreixen el carisma entés com telegenia i discurs, afavoreixen la intel·ligència social davant l'emocional o acadèmica. I no està clar que tot això faça trobar millors candidats. La comunicació política no pot ser el centre de l'activitat política. La política aspira a governar i governar és fer, és decidir i no opinar o dir. 

Partis i persones. 

El Règim del 78 es va decidir per partits forts i democràcia representativa. No ens amaguem. Qualsevol estudiant de Ciències Polítiques sap que al llarg de la història els electorats voten de manera disparatada. El cas valencià és paradigmàtic votant i renovant candidats i polítics manifestament deshonrats i corruptes. Això és sabut, no és despotisme il·lustrat però és democràcia il·lustrada La manera de filtrar les decisions d'una massa desinformada era la democràcia representativa dominada per èlits de partit. El cas actual de Podemos és el mateix sistema. I Podemos està dirigit per politòlegs. Saben perfectament que no poden dominar la seua pròpia massa. 
Les primàries i altres instruments de democràcia directa venen a desgastar estes idees de partits forts i democràcia representativa. I depenent de com es facen podem estar conreant les malalties del futur. Les primàries, per fer una lectura exagerada i dramàtica, per exemple poden ser la millor manera de deixar entrar el "cabdillisme" polític, una berlusconització de la política. No ha de ser tot tan bonic com ho pinten. 

Les primàries del PSOE van ser unes primàries obertes i de nucli reduït, és a dir, es triava només al candidat a la Generalitat Valenciana. És el sistema més americà i sota el meu criteri el més pràctic en tant que combina les virtuts de l'elecció externa amb les virtuts de l'elecció interna. Els simpatitzants -ja no sols els afiliats- voten a qui creuen que millor encarna les seues idees i després eixe candidat tria l'equip que creu que millor el pot acompanyar. 

Les primàries de Compromís al remat semblen molt primàries i molt hiperdemocràtiques però quan les poses sota la lupa no ho són tant. Compromís ha triat un sistema d'elecció per a tots els seus candidats estiguen en el número que estiguen. Això per a estar en l'oposició és un sistema ideal perquè et garanteixen els millors oradors, els millors protagonistes. El problema és que molt probablement Compromís haurà de governar en la pitjor de les possibilitats de governar possibles: amb la caixa buida i en coalició ampla i diversa. I Compromís ja és una coalició, o siga, que podem imaginar el guirigai que es pot arribar a formar en una candidatura d'estreles i protagonites, plena de galls i abelles reïna. En el cas de Compromís no solament es tria el candidat o candidata sinó que també se li tria tot l'equip. Qualsevol persona que ha tingut un càrrec de responsabilitat en qualsevol faceta de la vida sap que els ingredients bàsics d'un equip de treball són la confiança, la corresponsabilitat i la complicitat. Això en Compromís serà directament una casualitat si no un miracle. I precisament passarà quan més necessària siga la cohesió interna. Esperem que l'efecte "los otros" (referint-se a la resta de partits governants) faça que la cohesió interna siga forta. No hi ha res que enfortisca més que un adversari comú. 

A més, en una visió crítica de les primàries de Compromís queda clar que han sigut cuinades a foc lent. Un procés de negociació d'un reglament de primàries que dura tant de temps indica una cuina intensa i unes lluites de poder per condicionar el resultat. Això afeblix el concepte de qualitat democràtica que volen aportar les primàries. Les primàries de Compromís tenen restriccions que es podrien dir "trampes". Només pots votar als candidats de la teua província i el teu poble. Eixa és una limitació evident i comparativament amb el PSOE fan que les socialistes siguen més reals. Després les primàries de Compromís t'obliguen a triar 7 candidats amb compensació de gènere per a Les Corts Valencianes. No cal ser molt llest per saber que cap votant accedeix en igualtat de coneixements i informació per a les candidatures secundàries. Parlant clar, és impossible conèixer tanta gent per tindre criteri per votar-los. Jo mateixa no sabria posar set noms que em donaren garanties i he sigut militant durant molts anys. Això obliga a una "fontaneria" de relacions socials i públiques soterrànies d'enormes dimensions que estableix biaixos segons la comarca o el poble on t'has criat políticament. 

La cuina ha sigut de tal nivell que es pot dir que realment els simpatitzants de bona fe de Compromís només triaran com aquell que diu als personatges secundaris. A la província de València per exemple, només hi haurà un candidat al número 1 i al número 2. Ahí ha hagut cuina i putxero. Després actuen les quotes pactades per cada partit. A la Ciutat de València dificilment hi haurà algú diferent de Joan Ribó. Per tant, són unes primàries poc primàries. Hi haurà lluites personales, està clar, però no afecten a l'hegemonia col·lectiva. 

En definitiva, les primàries plantejadas fins ara al País Valencià han sigut poc primàries. El PSOE va imposar el mateix candidat que haguera triat el "aparato". Esquerra Unida ha fet unes primàries formals i ha complert per pur contagi però no creu en la personalització de les idees. I Compromís ha plantejat un algorisme de primàries amb tantes restriccions i tantes regles ocultes que deixa les primàries en minúscules i a més el sistema pot tornar com un boomerang a l'hora de fer pactes i governar. 

El procés de primàries era determinant per configurar el futur. Ara estem sembrant els problemes del futur. I este procés ens ha dut a un plantejament d'hipotètics pactes com a mínim complicat. Les primàries diuen el següent: el pitjor PSOE de la història estarà dominat per l'aparato de dinosaures, Esquerra Unida "ni siente ni padece" per estes qüestions i anirà a la seua inèrcia de fer el de sempre. Compromís ha deteriorat la seua cohesió interna amb una disfressa de hiperdemocràcia però les ferides suren i el pes personal de Mònica Oltra ha pujat davant la segona fila de nous valors del Bloc. I ja els anticipe que Podemos presentant a qualsevol "granera" traurà suficients vots per centralitzar-se al tauler com ells volen. 

Menudo jaleo. Que tinguem sort que va dir Lluís Llach. 






Pornografía y política: el increíble hombre medio

La pornografía sigue siendo de consumo mayoritariamente masculino. En esa pornografía mayoritaria la necesidad de identificación es prioritaria tal y como sucede en política. El espectador y el votante deben sentirse identificados con el candidato-actor.
La evolución de los personajes masculinos en las películas pornográficas ha sido evidente en las dos últimas décadas. De aquel personaje friki, feo y a veces incluso gordito de los ochenta que obtenía los favores sexuales urgentes y rápidos de las enfermeras de hospital se pasó a un fornido aunque todavía peludo galán irresistible en los noventa. La búsqueda de la identificación sigue y ahora se sitúa en un hombre de estatura media, más guapo que feo, rasurado, siempre con un miembro considerable pero propocionado y con músculos marcados. Un increíble hombre medio que pueda representar tanto el jefe de la oficina, como al monitor del gimnasio o al barman del pub de la esquina.

Lo cierto es que una de las cosas que más llaman la atención es que el actor porno crece en valor con la escasez. Cuando uno observa el casting de ese tipo de cine observa la amplia variedad de personajes y actrices femeninas frente a una repetición y permanencia de los actores masculinos. Así se regenera el mito del esparcimiento de la semilla tan típicamente masculino, una especie de harén mediático donde el consumidor de pornografía puede verse reflejado. La repetición, en este caso, es la que construye el mito. La posibilidad de ser el "increible hombre medio" es lo que nos la pone dura.



La lucha por encarnar al "increible hombre medio" es una lucha compartida entre la pornografía y la política. La nueva generación de liderazgos -solamente el PP queda por nombrar a su representante- es también una lucha a mitad de camino entre la guapocracia y la sapiosexualidad. Pedro Sanchez, Albert Rivera, Pablo Iglesias, Alberto Garzón -no necesariamente por ese orden- intentan encarnar al "increible hombre medio" que pueda identificar a un conjunto amplio del espectro electoral. Quiere ser el espejo de cualquier aspiración. La lucha -es fácil de detectar- se establece en término de testosterona y de macho alfa. La lucha entre primates masculinos siempre es de predominancia.

En las encuestas de autoconcepción el noventa por ciento de la población cree situarse en la "clase media". La clase media constituye el mejor secuestro de la lucha de clases. Es dificil una lucha de clases al solamente existir una clase. Los ricos siempre piensan que no son suficientemente ricos para salirse de la clase media. Los pobres necesitan pensar que forman parte de la clase media. Eso lo es hace más felices y algunos bienes de consumo -tecnológicos especialmente- le permiten pensarlo. Tener un trabajo de mierda y vivir en casa de tus padres pero tener I-phone y hacer muchos selfies te convierte en clase media. Y la clase media necesita un "increible hombre medio" ante el que medirse. Un miembro con el que compararse. Una aspiración de promiscuidad líquida que le permita permutar a cualquier persona como el penúltimo bien de consumo.

El increíble hombre medio habla como la clase media. Se le entiende cuando habla porque habla como tú. A veces hasta se le escapa un taco. El increíble hombre medio tiene un punto encantador, es el amigo que le presentarías a tu hermana. A veces es el empollón de la clase. Otras es el delegado de clase y otras el alumno brillante que no le da la gana esforzarse. Es tu amigo Cyrano cuya oratoria te embelesa. Un flautista de Hammelin que viene a acabar con las ratas del pueblo y que puede acabar matando a todos los niños del pueblo ante el desencanto generalizado. El increíble hombre medio es el profeta de la próxima travesía del desierto hacía la tierra prometida de la independencia o de la dependencia. El increíble hombre medio viste como el hombre medio. Se compra la ropa en franquicias y suele llevar una camisa blanca porque Obama en el 2008 pensó que el hombre medio la llevaba. Se sube las mangas para ser el hombre medio que se pone manos a la obra en cualquier momento. El increíble hombre medio mantiene  un tono comedido en la escucha activa porque le han dicho que la clase media quiere ser escuchada. Cada nicho de mercado tiene a su increíble hombre medio. El increíble hombre medio rebelde, el increíble hombre medio formal y responsable, el increíble hombre medio clásico y tradicional, el increíble hombre medio minoritario. La escena, el guión y el dinero marcan al increíble hombre medio aunque la historia siempre es la misma. El increíble hombre medio acude a programas familiares porque la televisión es emoción y sabe que la clase media vive muy emocionada últimamente. El increíble hombre medio cobra un salario medio y debe presumir de ello porque el tamaño importa y no podemos vivir por encima de nuestras posibilidades. El increíble hombre medio anda como todo el mundo. Es una persona normal, nada especial, ni peculiar, ni singular, ni extraño. Nada raro. El increíble hombre medio eres tú metido en su piel.

Nobody does it better. Nadie como Naughty America ha sido capaz de entender el concepto del increíble hombre medio en la pornografía. Ahora nos queda conocer el increíble hombre medio de la política española, saber quién es ese amante ideológico que aparece cuando cierras los ojos. El increíble hombre medio que se te folla una vez cada cuatro años cuando consigue meterte en una urna. 

La gestión de la disidencia y el mobbing ideológico

Una de las características del Régimen del 78 es su apuesta clara por partidos y sindicatos controlados por élites dirigentes estables. En aquel contexto tenía sentido buscar organizaciones muy cohesionados a base de lo que se ha dado en llamar "disciplina de partido". En ese sistema organizativo, que afecta tanto a partidos políticos como sindicatos y organizaciones empresariales, nace el concepto "aparato". El "aparato" es la infraesctructura de poder, el colectivo hegemónico que domina todos los aspectos del funcionamiento de la organización (nombramientos y dinero). Aquella voluntad de simplificar y disciplinar las masas ante la disgregación ideológica tenía mucha lógica en un momento de algo que podía "descontrolarse" y la cultura de la transición estaba tremendamente preocupada por cualquier "desenfreno" que hiciera perder el control de la situación. Para todos parecía una cuestión de cierta supervivencia cualquier teoría del control de las masas y producir partidos y sindicatos dirigidos y controlados por élites era fundamental. 



Sin embargo, con la putrefacción del Régimen del 78 que ahora empezamos a oler las mismas intenciones en contextos diferentes están enjaulando la posibilidad de avances conceptuales y ideológicos para el concepto de partido, de sindicato o incluso de país. Los aparatos se han instalado en la portería de cada organización y guardan las llaves de todo a buen recaudo impidiendo cualquier tipo de renovación. Esa imposibilidad de renovar desde dentro es la que está haciendo surgir nuevos movimientos sociales, nuevos partidos políticos como Podemos, Ciudadanos o Equo y nuevos experimentos políticos como Guanyem o Compromís o sindicales como Somos.

Esos nuevos movimientos surgen de la impermeabilidad de la que dota el Regimen del 78 a partidos políticos y sindicatos de cualquier signo ideológico. Cuando la cúpula se blinda es casi imposible de desalojar. Es más, en ese momento se inicia un proceso de "mobbing ideológico" que deriva en una diáspora de evasión que a veces cristaliza fuera. Es el caso de Podemos donde varios de sus miembros salen rebotados organizativamente de Izquierda Unida aunque ya venían rebotados ideológicamente de la falsedad de la socialdemocracia española y la rigidez del comunismo latente.

Por eso creo que es importante para una organización detectar sus caso de "mobbing ideológico" dado que habitualmente se producen sobre personas con la capacidad para generar alternativas. Si el mobbing ideológico de los aparatos es exitoso se quedará en el plano individual y el afectado simplemente huirá pero a veces los excluidos acaban por conocerse y así surgen escisiones que conflictualizan y desgastan o nuevas alternativas que directamente pueden acabar con el proyecto.


Así pues ¿existe el mobbing ideológico? Es evidente que sí aunque tradicionalmente se ha asociado como simplemente uno de los daños colaterales de toda lucha de poder entre "primates politicos". En un entorno como el actual convendría analizar el fenómeno desde una perspectiva nueva ya que las nuevas tecnologías y la nueva sociedad en red facilitan el contacto entre disidentes y la crisis de representatividad abre la puerta a nuevas alternativas.


  • Todo mobbing ideológico empieza con una captación de talento.  La organización detecta una célula que puede ser aprovechada (o saqueada según se mire). La organización intenta aprovechar la energía proporcionada por la célula sea en tiempo, en notoriedad o en capacidades. 
  • La nueva célula alcanza su nivel de intolerancia. Cualquier persona que llega a un colectivo para "cambiar las cosas desde dentro" choca con intolerancias y rechazos a dejar de hacer "lo de siempre". Ese choque se consiente mientras la energía proporcionada es superior y sobre todo mientras el estatus de la célula no pone en peligro el poder del aparato organizativo. Pongan aquí los nombres que quieran. Cuando la nueva célula entra en órganos y estamentos de la organización donde la difusión de su mensaje puede romper el equilibrio actual y generar un nuevo equilibrio el aparato se pone en marcha. 
  • Empieza la fase de guerra subterránea. Si el mensaje de desequilibrio es consistente y puede tener adeptos el aparato no suele ofrecer resistencia directa sino indirecta. Usará las redes informales (conversaciones privadas) para tejer una tela de araña de desacreditación personal y argumental del disidente. 
  • La guerra subterránea no dejará de funcionar hasta llegar al estado de "la pluralidad". El aparato ya ha estigmatizado al elemento disidente con diversas etiquetas. De esa manera cualquiera de sus intervenciones y actos está condicionado por esas etiquetas (friki?radical? utópico? idealista? loco?). Se le sigue permitiendo la expresión libre pero se le sitúa en el ámbito de "la pluralidad". Está bien que haya diversas opiniones siempre que ninguna de ellas ponga en cuestión el discurso dominante precocinado. 
  • Se espera el momento oportuno para hacer un "click". Tras ese click la guerra subterránea deja paso al vaciado de funciones y la espiral de silencio. El elemento disidente es desplazado de los centros de la organización a la periferia y sus opiniones son apagadas eliminando su aaudiencia Al estigmatizar y conflictualizar al disidente (traidor, mala imagen externa, falta de corporatividad...) se rompen sus redes de apoyo. Se vacían sus círculos concéntricos desde fuera hacia dentro hasta llegar al centro. Los aparatos políticos dominan la presencia en las listas, los presupuestos y la asignación de asesores. Los aparatos sindicales dominan la asignación de presupuestos y las horas sindicales. Te ahogan sin dinero, sin horas o sin presencia. 
  • Finalmente llega la fase de aislamiento y liquidación. Cuando el disidente ha sido estigmatizado, aislado y cauterizado se le liquida. Se procede a la estirpación. Para esa época la organización es inmune al intento renovador. El valor refugio para el resto de componenentes es la lealtad y la instalación en lo corporativo. El "efecto bystander" hará el resto. Nadie se pone en peligro a sí mismo para salvar a alguien en organizaciones ideológicas en fase de supervivencia. 

La lucha final del disidente es un juego bidireccional de estrategia. Aceptar la caridad del aparato o romper con la organización con los costes personales que eso comporta. Y una vez tomada la decisión de romper hacer un estudio de energía disponible para determinar si se mantienen suficiente batería para tejer una organización nueva. Sabiendo que el Régimen del 78 quiso que los partidos y sindicatos fueran controlados por élites dirigentes la única opción es romper con el Régimen del 78 y construir organizaciones horizontales donde los equilibrios se renueven constantemente y sea tremendamente complicado aplicar procesos de "mobbing ideológico" que no estén basados en el poder conservado sino en el poder adquirido. 

Vota a Teresa García #primàriescompromís

La meua relació amb Compromís es una relació bipolar. D'una part representa clarament la meua ideologia i visió del món i de l'altra el conec suficientment per dins com per conèixer les seues misèries. Probablement per això sóc molt més exigent amb Compromís que amb altres opcions perquè no m'agrada que idees a les quals tinc tanta devoció siguen maltractades en segons quines ocasions. I probablement per això necessite dir quina persona em dóna totes les garanties de que les meues idees estiguen representades a Les Corts Valencianes. 



Ara és un moment on és molt important encertar amb les persones. De fet, en la nova política que necessita superar l'esquerra clàssica han de tindre un paper molt important les persones, quasi al mateix nivell que les idees.

Tinc una visió crítica de les primàries de Compromís -supose que com amb gairebé tot- però és el moment d'encertar amb les persones. Les persones són la materialització de les idees.

Conec a Tere des que "va nàixer" políticament. Jo formava part d'aquell grup polític que va donar un pas endavant per intentar que el valencianisme a Sagunt es fera d'una manera més formal, més ferma, més convençuda, més estratègica. Va ser l'època on Quico va fer-se endavant i tant Teresa com jo -després altres persones- el vam acompanyar. És una època de consolidació i maduració d'un projecte de valencianisme progressista a una ciutat mitjana com és Sagunt tremendament complexa políticament.

La qüestió és que Teresa i jo pràcticament ens vam criar com a "germans polítics". Independentment de la trajectòria posterior de cada ú -millor dit de la meua- vos puc assegurar que Tere té un cap privilegiat per a la política. Per exemple, és un cas paradigmàtic de "porta giratòria inversa". Ara que els polítics de la "casta" eixen fugint com a rates a l'empresa privada Teresa va fer en el seu dia el pas contrari. Era una brillant cap d'equip en una empresa de caràcter ambiental. Ningú no sap com l'haguera tractat la crisi però conec les capacitats intel·lectuals, emocionals i socials de Teresa i això en el sector privat es paga i molt bé. Siga com siga es va deixar dur per la seua passió. La seua passió segurament no és la política. Crec que la seua passió és la seua gent i el seu país. La política és només un instrument per fer que la gent siga més feliç i el seu país també.

Podria fer una llarga llista de qualitats i simbolismes pels quals Teresa és el millor vehicle per a les idees de Compromís. La seua lleialtat lingüística que és ferma però flexible. Teresa és bilingüe sense ser diglòssica. Només cal llegir els seus cognoms per saber que el seu origen és un gran simbolisme. És la millor metàfora de l'eclecticisme valencià. En eixa llista ens hauríem de detindre en la seua interpretació del que és l'esquerra. He passat moltíssimes hores de treball amb ella i puc assegurar que és rigorosa, perfeccionista i incansable. Quan té temps per llegir i pensar és capaç de produir la millor literatura política pràctica, realista i factible que jo he vist mai. I això en un partit d'esquerres és petroli.

No m'allargaré massa -com diria un vell militant de Sagunt que tardava dos hores en cada discurs: "estic acabant"- però no vull passar per damunt de les altres dues intel·ligències que falten. Teresa simbolitza un lideratge femení que jo personalment admire. I no anem sobrats de lideratges femenins. Quan passava més temps al seu costat admirava enormement la paciència per vore madurar idees col·lectives. Una paciència que jo no tinc. També la seua capacitat per empatitzar amb els grups. Té també una intel·ligència emocional per damunt de la mitjana pel que fa a la reacció en situacions de crisi o urgència. Té serenitat però també caràcter.

Respecte a la tercera intel·ligència que jo li reclame a un representat del meu estimat vot: la intel·ligència social, Teresa ha sigut capaç de pertànyer a un col·lectiu tan peculiar i lliure com el de Sagunt i anar guanyant-se el respecte dins i fora de la seua comarca. Sense entrar en conspiracions o intrigues però amb lleialtats i afectes, sabent caminar pel seu camí de la mà de qui volia fer un mateix camí. Ha donat el seu temps i les seues capacitats sense esperar res a canvi. I ara és el moment de tornar-li tot això que ens ha donat a tots.

Teresa té un handicap en un procés de primàries com el que ha plantejat Compromís: és d'una comarca molt menuda i damunt fronterera. Per això m'he decidit a fer este post. Perquè necessita de la teua ajuda per arribar on es mereix i on la necessitem.

Per cert, evidentmennt també té defectes...però el balanç polític entre virtuts i defectes puc assegurar que fa de Teresa la meua millor representant de les meues idees en Les Corts Valencianes.

Endavant, bon vent i barca nova. 

No te compres un unicornio sindical

"No te compres un unicornio sindical" era el título de un folleto sindical que propuse. No cuajó evidentemente ante la extravagancia del contraste entre la comunicación sindical habitual (hoja sindical + revista sindical + a veces vídeo sindical) de contenido formal, rígido y serio. No creo que haya que abandonar la linea sería y rigurosa de análisis y propuestas en ningún caso pero quizá habría que incluir nuevos contenidos y lenguajes. 



En realidad "No te compres un unicornio sindical" hubiera sido un experimento sobre el titular como gancho. Sostengo de manera reiterada y hasta cansina que necesitamos titulares atractivos, prescriptivos que actúen de gancho frente a los habituales descriptivos y análiticos.

Bajo la primera capa de extravagancia "No te compres un unicornio sindical" era congruente con su finalidad. La finalidad era intentar hacer pedagogía sindical respecto a las posibilidades que un sindicato tiene dentro de la empresa. No sé en el resto de sectores pero en banca se ha creado una especie de mística sobre el poder del sindicato al que se le atribuyen a veces hasta una especie de poderes sobrenaturales. Una parte de esa mística está basada en el "conseguidor sindical" pero otra está basada en un desconocimiento amplio sobre las posibilidades de influencia de un sindicato cualquiera sobre aspectos como la determinación de la cantidad de gente necesaria para afrontar la carga de trabajo. Este es el problema central de todas las empresas y también lo es en banca.

Así que diseñé un texto en el que se exponían cuáles eran los campos de influencia y negociación de un sindicato en banca. Lo que puede y lo que no puede hacer según el marco normativo sindical vigente. Una de las ideas fuerza del texto era "un sindicato trabaja pero no hace magía". El siguiente paso era buscar un gancho. Y así surgió el titular. Se trataba de remarcar que en banca no existen unicornios sindicales, que nadie hace magia, que lo que hay es trabajo, contactos, presión, análisis, información, transparencia... pero magia no se puede hacer.

"No te compres un unicornio sindical" responde al principio básico de Lakoff de creación de marcos referenciales. El primero mecanismo mental que desencadena es el mismo de "No pienses en un elefante". Nadie puede evitar pensar en comprar un unicornio sindical y traerlo a la mente, tan rosita como el de la foto. El unicornio es una criatura fantástica, mítica e incluso infantil según el toque gráfico que le des lo que genera un marco referencial perfecto para introducir una lección sindical. Genera un estado de ánimo y predispone a la mente para recibir un mensaje. Otra cosa sería saber si el mensaje cala pero al menos el índice de lectura aumentaría. También habría que manejar el nivel de rechazo (lo que dicen las demás opciones sobre una comunicación creativa de ese tipo). Pero en todo caso me servía maravillosamente para identificar una determinada versión del sindicalismo en banca. Una versión basada en la promesa infundada pero también en la expectativa infundada. Era el gancho perfecto para hacer pedagogía sindical.

Nunca salió a la luz ese folleto. Yo tampoco insistí mucho en que saliera porque no tenia ni el entorno, ni la agenda ni el contexto para que pudiera salir.   Soy consciente de que se trata de una estrategia comunicativa más propia de un nicho de mercado con target creativo que de una propuesta generalista o de seguidor de líder pero la verdad es que pienso que cada vez habrá que acudir a ciertas innovaciones creativas para sacudir la atención de los destinatarios de comunicación persuasiva.

Sin embargo, siempre me he preguntado si el gancho hubiera sido efectivo así que lo he usado de títular para este artículo. El experimento continua. Comprobaré si un gancho como ese funciona mejor que cualquier otro titular viendo las lecturas en mis estadísticas.


Mendicidad inversa


Begoña no era un colegio religioso pero tenía una iglesia dentro. Los días que llovía y no podías salir al patio te quedabas en las escaleras y el patio de la iglesia. Las escaleras tenían una barandilla que servía de tobogán y era la única diversión.

A la iglesía entrábamos poco. Pero había un día al año en el que todos los niños entrábamos. Era por Navidad. Nos decían que lleváramos una bolsa con alimentos no perecederos. Así que yo llegaba a casa y le decía a mi madre que tenía que llevar alimentos para los niños pobres. Nos poníamos en fila con la bosla y al llegar al niño Jesús le dábamos un beso y dejábamos la bolsa.

No es que yo fuera rico. De hecho estamos hablando de una época de España y del Puerto de Sagunto bastante pobre comparada con el resto de Europa. Yo era el hijo de una familia media del Puerto de Sagunto. Mi padre trabajaba en la Fábrica que ya languidecía y años después se desmantelaría. Mi madre... en fin.. yo siempre ponía en el concurso de dibujo que hacía "sus labores" para decir que básicamente se dedicaba a cuidar de mi padre, de mi hermana y de mi. Esas eran sus labores. Era una época del Puerto de Sagunto donde las jeringuillas aparecían en la playa, los yonkis en el sanatorio y pasar por Baladre todavía daba mucho miedo. Los wichiteros quedaban con los de Churruca para pegarse. Pero entonces no había cámaras para grabar la dureza. Y años después todo lo recordamos como más auténtico aunque el mismo recuerdo ya es falso.

Así que yo no era rico y allí estaba sintiéndome el niño más solidario del mundo porque llevaba una bolsa de plástico con arroz, turrón, alubias, lentejas.... no sé qué ponía mi madre... no lo recuerdo.

El sábado pasado se hizo un llamamiento para aportar alimentos a los bancos de alimentos. Y seguramente un montón de gente colaboró pensando lo mismo que pensaba yo de pequeño. Un pequeño gesto, tota pedra fa paret, es lo menos que se puede hacer. Las conciencias individuales están limpias.

Sin embargo, la conciencia colectiva es sucia. La desigualdad en España avanza profundizando en la tragedia. No puedo entender que siga siendo necesario llevar una bolsa de alimentos no perecederos. No puedo entender que los centros de las ciudades se llenen de jóvenes que intentan abordarte por la calle para que dones dinero a una ONG. Hemos privatizado hasta la solidaridad. Celebramos el día de la Constitución justo al lado de la Purísima por algo. A la Constitución solamente le queda la fé. Un Estado Social y Democrático es aquel que procura colectivamente cubrir todas las necesidades de sus habitantes. De los deseos que se ocupe cada uno. Pero de las necesidades nos deberíamos ocupar todos. No cada uno. Todos. Treinta años después me niego a llevar una bolsa de alimento. Y me niego a besar al niño Jesús. Me niego a que hagan programas de televisión donde se hace espectáculo de la mendicidad, de pedir dinero por necesidad. Y me niego a resignarme a un sistema que esclaviza a una parte para pagar los caprichos de los ricos. Me niego a vivir en un país low cost donde muchos pierden todo para que pocos ganen mucho.

No a las bolsas de alimentos, sí a la renta básica. 

¿Como funcionan los submarinos amarillos en banca?

Los sindicatos amarillos son casi intrínsecos al sindicalismo desde sus inicios. Una sociedad plural debe dar cabida a todas las orientaciones ideológicas (ideología = cosmovisión) y los sindicatos amarillos cumplen funciones esenciales dentro de cada empresa para dar cabida a la docilidad existente. Su existencia es antitética. Por un lado parecen lógicos para representar la afinidad de intereses entre algunos trabajadores y la dirección de la empresa al surgir las sociedades anónimas y limitadas que definen de otra manera la propiedad de la empresa. Y por otra parecen ilógicos al no surgir para defender intereses de los asalariados.
Más allá de su concepto, existen y algunos incluso crecen por lo que resulta interesante analizar cómo se componen y cómo se reproducen, cómo sobreviven y como actúan y cuales son las claves de los éxitos de los submarinos amarillos que cruzan los mares de la banca. Invisibles salvo su parte de arriba como un iceberg y preparados para disparar en cualquier momento o sumergirse y olvidarse de los problemas tan pronto como las cosas se ponen chungas.



¿Cómo funciona un submarino amarillo en banca?


  • Parte de una concepción familiar de la empresa. Eso quiere decir que sus vínculos internos, su comunidad de intereses, no es ideológica sino humana. Su elemento común es la ausencia de pegamento ideológico. Así se presentan y así funcionan. Como funcionaria una familia, intentando esconder el conflicto de ideas e intereses. Eso es posible gracias a la apología de la empresa como imaginario familiar. Una familia permanece unida ante la adversidad. Una familia se crece y se ayuda ante el ataque externo. Una familia es una unidad de intereses comunes que debe respetarse incluso en caso de conflicto interno. Así es curioso observar como ante conflictos entre los propios miembros del sindicato amarillo no se atribuyen culpas al propio sindicato ni a la empresa sino que se individualizan las culpas en personas mientras se desvincula al sindicato. Así el amarillo siempre sale indemne. En ese sentido recuerda a los lazos entre la policia y la mafia. Existe contraposición teórica pero existen lazos constantes y puentes entre ellos. En banca esta concepción familiar es muy aceptada ya que la mayor parte de los trabajadores de los últimos veinte años vienen de facultades de económicas que en España básicamente se dedican a hacer apología de la empresa como unidad de pensamiento y de producción. Una comunidad interna de producción destinada a luchar en una selva externa llamada mercado donde se encuentra sola y sus empleados son su única ayuda. Todos los esfuerzos de esa empresa se dedican a que esa concepción de grupo aislado sea usada en beneficio propio. 
  • La captación y la cooptación también surgen de un vínculo humano. Es coherente con lo anterior. Si los lazos que nos unen son humanos y no ideológicos la captación derivará de la creación de un vínculo humano. Así que usaran las redes de la empresa como asociaciones de empleados, fiestas, comidas, almuerzos, deportes, guarderías, colegios, etc... para instalar el virus de la proximidad. Otra manera de hacerlo es sesgar el conflicto y ayudar en algo profesional (préstamos, maternidades... ). El sindicalismo de servicio es una parte del sindicalismo. En el sindicalismo amarillo es el único sindicalismo. Para ellos usará prescriptores o iniciadores. Se presentaran ausentes de conflicto (yo no soy sindicalista, soy tu amigo) y establecerá lazos de cualquier tipo excepto conflictuales empresa-trabajador. 
  • Uso del prestigio. Siendo afines a los intereses de la empresa usaran el vector prestigio-conflicto para separar a la plantilla. El sindicalismo rojo es conflictual porque el centro de trabajo es conflictual sociológicamente por definición. El sindicalismo amarillo esconde el conflicto o lo instala en los demás mientras que intenta unirse el prestigio interno. De ahí surgen los habituales comentarios de "para ascender es mejor...". Cuando se sacan los números reales eso es falso ya que aquellas personas que adoptan actitudes responsables en tema sindical suelen ser muy responsables en todos sus ámbitos y acaban por ocupar los puestos de responsabilidad en la empresa. Esa es la norma general aunque el liberalismo se ocupe de subrayar los casos exteemos. La marca amarilla siempre se presenta como aconflictual así se entiende fácilmente que la banca sea un espacio de actuación preferente para los amarillos. 
  • Independientes. Siendo el sindicato amarillo un sindicato que esconde el conflicto y que no desea tener vínculos ideológicos es lógico que sea una negación de la realidad. Es la antítesis de un sindicato. Para esconder esa realidad construyen un concepto vago y difuso llamado independencia. Siempre se presentan como independientes, sin embargo, no explican respecto a quien y cuando lo hacen señalan al exterior de la empresa. Son independientes del exterior de la empresa pero son dependientes internamente a la empresa. La independencia suele ser el valor preponderante en la estrategia. La creación de un ente "independiente" en la mente de la plantilla implica una correspondencia: los otros deben ser dependientes de alguién o de algo. Una vez más se subraya el valor del aislamiento empresarial como valor positivo en lugar de negativo (curioso como mínimo). Y la praxis diaria de la banca (retos, ventas, quejas.. ) facilita ese esquema de pensamiento. Hay un enjambre exterior de empresas y clientes que nos ataca. Nuestro lugar de confort es la empresa que nos paga. Es la madre y el padre que nos ayuda. De nuevo se esconde que dentro de la empresa también hay diversos conflictos latentes. Pero la palabra conflicto es fea. Los amarillos la detestan. 
  • A partir de ahí el resto son consecuencias de lo anterior. Si conceptualmente no son un sindicato pero se llaman sindicato su única posibilidad de parecerlo se refiere a dar una mano de pintura (incluso roja en algunos cosas) y una marca de protesta de baja intensidad que nunca cuestione el meollo de la cuestión. El sindicato amarillo es la correa de transmisión para atemperar los esfuerzos (es un momento dificil para la empresa) y sobre todo el sindicalismo amarillo suele ser presentista. Vive instalado en una falta de memoria y una falta de proyecto. La memoria solamente es nostálgica (no existe la lealtad a los principios) y el proyecto es incierto (lo que diga la dirección y luego ya diremos algo). Instalados en el presente la adaptación de resiliencia (las cosas son así esto es lo que hay, tenemos que acostumbrarnos... ) es el único camino. También es frecuente copiar el producto. El sindicato amarillo no tiene creativos sindicalista porque no asume ninguna tradición de gestionar el conflicto. Por lo tanto necesita copiar conductas y gestionar los nuevos conflictos cuando se han consolidado. Lo normal es que copie las de sindicalismo de servicio de manera descarada. El sindicalismo amarillo presenta una oferta low cost que une tres productos: seguro de " por si me pasa algo" + asesoramiento de normativa laboral + cadena de favores por un precio más reducido. El resto del sindicalismo no le interesa o le interesa relativamente. 
  • Esto que quede entre nosotros. Lógicamente esconder el conflicto significa gestionarlo en privado y nunca sacarlo a la esfera pública. Eso en banca es muy valorado. De hecho enseguida te sacan a pasear la elegancia, el estilo, los modos, las maneras. Es su manera de decir que en público es obsceno hablar de determinadas cosas porque suponen evidenciar un conflicto duro sobre la salud mental de los trabajadores de banca por ejemplo. El amarillismo intenta dejarlo todo en privado, los acosos, las sanciones... y por eso hará poca comunicación o una comunicación de perfil bajo, superficial y muy centrada temáticamente en unirse al prestigio y no al conflicto. 
  • La comunicación del amarillo se centrará en buscar el target medio de dirección. Cualquier empleado de banca ha deseado o desea en algún momento estar en ese estamento por lo que manejar la agenda de temas que le preocupan a un director en las hojas públicas es unirse al prestigio de ese estamento. Sus hojas suelen afirmar sobre normativa laboral (recordatorios varios) o sobre organización del trabajo. Este es un grave error del sindicalismo rojo ya que es un yacimiento de influencia tremendo que se regala casi totalmente a los amarillos. Los amarillos hablan de campañas, retos, cursos..desde un punto de vista muy profesional y menos laboral es decir, se suben a la agenda temática de la dirección de la empresa. Hablan sobre lo que quieren que se hable aunque sea mal. Pero ningún tema que no sea de negocio llega a aparecer de manera contudente o reiterada más allá de las peticiones de respeto lógicas y a veces inaplazables. 
  • Visión de parte. El sindicalismo amarillo surge para dividir las plantillas. Es lógico pues que mantenga una posición de parte y nunca de todo. Representa a sus afiliados y no a toda la plantilla. Por tanto, no asumirá funciones de control genérico como seguimiento de listados, promociones, sustituciones, nombramientos..... etc. Hará algo de todo eso siempre y cuando haya una llamada previa del afiliado. Nunca lo hará por voluntad propia. Si fuera por los amarillos nadie controlaria nada salvo que el propio empleado sobre sí mismo. 
  • El coche escoba de los enfadados. Si abandonas la totalización tu estrategia es más sencilla. Una vez garantizadas determinadas condiciones (otros firman los pactos) puedo dedicarme a criticar el pacto. Eso me permite que las quejas por el pacto vengan hacía mi mientras los beneficios del pacto resultan invisibles porque pasan a engrosa la normativa laboral que el amarillismo también explica con devoción. Los amarillos son una especie de coche escoba de descontentos; curiosamente socializan beneficios mientras privatizan pérdidas a su favor. 
  • Sus efectivos, sus visitas y su comunicación responderán a este perfil bajo de vínculo humano. Conversaciones sobre cuestiones ajenas a lo laboral (visita light sin contenido conflictual), comidas, almuerzos eternos, cafés, llamadas... Todo sin entrar a ningún tema espinoso más que de manera reactiva (no hay creación de agenda o pedagogía sindical por ejemplo). Si el representado o representada pide ayuda se le ayuda ¿Cómo? Siendo congruentes con la versión de parte, te ayudamos a ti aunque jodamos a otro. Ese otro siempre será invisible porque el otro es abstracto. Desaparece la visión colectiva y se subraya la individual. Muy acorde con los tiempos. Pongo el ejemplo de la movilidad geográfica, ayudar a alguien mediante algún truco significa que otra persona deberá marcharse. Como visión colectiva el sindicalista debería ser muy escrupuloso con ese tema porque ese otro puede ser cualquiera. Los amarillos simplemente favorecen. 
  • Reactividad. El protocolo amarillo solamente se activa cuando algun representado necesita algo. Mientras tanto la inercia domina la situación. No suele haber innovación porque nadie pretende descubrir nuevos espacios. Gestionan los existentes y tapan los nuevos conflictos. Para ello generan una estructura paralela a la empresa. Se nutren de buenos comerciales que usan el marqueting básico al que están acostumbrados todos los empleados de banca. Ofrecen un producto pegado a la marca de la empresa presuntamente prestigioso, aconflictual, con un seguro de asistencia laboral y a la mitad de precio. Esa estructura se entremezcla con la dirección en una espiral de favores (recordemos que sus vínculos son humanos) que alguien te hará en algún despacho. Todo ello cuadra con los valores potenciados en la empresa. Nada a favor de corriente. Surfea en la mejor ola. Mientras tanto el sindicalismo rojo se situa contracultural. Colectivo frente a individualizado, activo frente a pasivo, conflictual frente a negacionista, crítico frente a cómodo. Es muy dificil luchar así. 

Supongo que este post será leído básicamente por sindicalistas rojos. Una de las características de los sindicalistas amarillos es que no leen mucho y también que nunca se autoconceptúan así. Nadie cree ser amarillo de la misma manera que todo el mundo habla ingles medio. Nadie quiere poner luz a su zona ciega. Así que la reflexión final sería ¿cuánto amarillismo estamos asumiendo en los sindicatos de clase? ¿Cuántos valores de los amarillos estamos asumiendo? ¿Cuánto amarillo tenemos ya ingerido? ¿Cuántos troyanos tenemos dentro? No hace ni una semana que leía en una comunicación de un sindicato rojo la expresión "Sé egoisa, piensa en ti mismo" para reclamar el voto. Yo solamente recordaría un viejo proverbio de estrategia ideológica. Si quieres ganarle a Rafa Nadal, procura no jugar al tenis. 

Las mentiras de la Transición

La Transición democrática puede que sea el momento histórico de España más mediatizado y con un relato más cuidadosamente construido. El Regimen del 78 defiende como gato panza arriba su versión de los hechos y trata de impedir cualquier revisión que ataque su conciencia. Se puede decir que la única verdad de la Transición es que fue una transición, es decir, que no hubo ninguna ruptura sino una continuidad con el anterior régimen. Se transitó de un espacio a otro. Por lo demás, ahora mismo ya es fácil destripar las mentiras de la Transición.




  1. La Transición supuso un tránsito hacia un nacimiento democrático en España. Mentira. La Transición supuso el restablecimiento de la democracia tras un parentesis de cuarenta años de dictadura fascista. La democracia no se inventó en la Transición. España ya tenía un recorrido democrático incipiente previo a la Guerra Civil. De hecho la dictadura surge de un golpe de estado. 
  2. La Transición se hizo en un clima de libertad. Mentira. La Transición fue un proceso vigilado y tutelado por el profundo miedo atávico a la represión y la involución. 
  3. La Transición fue un gran esfuerzo de generosidad por parte de todos. Mentira. La generosidad la ejerció la oposición democrática de izquierda. la generosidad fue extraordinariamente asimétrica. La derecha franquista solamente cedió en el modelo territorial. La conquista de libertades básicas o una constitución no puede considerarse una contrapartida de nada sino algo inevitable en cualquier proceso de democratización incluso de bases mínimas. 
  4. La Transición alteró los flujos de poder en España. Mentira. La Transición democrática garantizo inmediatamente que todos los poderes fácticos del franquismo. La Iglesia blindó su poder a través de la educación y el concordato. El ejército se garantizó un lado concreto de la guerra fría en lo que suponía el mayor riesgo ideológico y militar del planeta. La tecnocracia que ya gobernaba la dictadura se garantizó su pervivencia en los altos cargos de la administración. La oligarquía dominante no vio alteradas sus propiedades. Tan solo se cooptan nuevas élites emergentes que básicamente provenían de los partidos de la oposición, principalmente el PSOE. 
  5. La Transición es un éxito de todos. Mentira. La Transición ha sido patrimonializada por una generación concreta que se ha eternizado en el poder sin dejar correr el agua. Son los que ahora han cristalizado en la famosa Casta podémica que tapona cualquier intento de acceso al poder. Además las imágenes muestran las señales de duelo y adhesión al regimen de Franco. No todo el mundo era demócrata ni corría delante de los grises. 
  6. La Transición fue pacífica. Mentira. La Transición fue violenta, llena de heridos, palizas y muertos. Lo que ocurre es que el marco mental era el de evitar otra guerra civil. Y la mayor violencia vino del Estado mucho antes de que ETA se quedará en solitario ejerciendo la violencia política. 
  7. La Transición es un proceso acabado. Mentira. La Transición sigue petrificada e inacabada con el Regimen del 78. Solamente una nueva constitución puede dar por finalizada esa transición democrática en tanto que proceso de creación de algo nuevo y diferente elegido por los españoles con plena libertad. Incluso sus protagonistas estaban en primera linea hasta hace un año. 
  8. La Transición se hizo de la única manera posible. Mentira. Se hizo como se hizo. Había otras opciones posibles. 
  9. La modernidad española arranca en la Transición. Mentira. Hay muchos elementos históricos anteriores a la Transición que trazan grandes síntomas de modernidad española que el fascismo se encargó de hacer retroceder. 
  10. La Transición cerró las heridas del pasado. Mentira. La Transición estableció mecanismos de impunidad para los que perpetraron un régimen fascista de apartheid ideológico. Las Leyes de Amnistia para presos políticos no equilibran la conducta sistemática, organizada e institucional de todo un ataque a los derechos humanos y libertades básicas durante cuarenta años. 

Idealistas


Idealista es una palabra despectiva. Se usa para calificar a quien sostiene teorías románticas o utópicas. Es un arma arrojadiza de los pragmáticos para poder ordenar su conciencia. Manchan el idealismo de ingenuidad cuando no de inmadurez.

Mantengo una relación asimétrica con el resto de idealistas. Salgo por la puerta por la que ellos entran. Quizá porque he visto ya las naves que ardían más allá de Orion. Observo con atención y reservas la emergencia de nuevos idealismos. Pero ya hace tiempo que me puse una capa de cinismo entusiasmado para sacar punta al lápiz de las ideas. 

El embrutecimiento de las ideas en mi entorno me salpica a los ojos. Conozco ya demasiada gente que tortura una idea hasta que dice lo que le conviene. Demasiada gente que secuestra una ideología y pide un rescate demasiado alto para soltarla. 
Conozco demasiada gente que juega al poker de las ideas para que se desnuden los demás. Mercaderes de la ideología que ofrecen ideas de segunda mano mutiladas por una urna. Traidores de siglas que viven bajo las alfombras de lo colectivo. Subasteros de la conveniencia. Jinetes de caballo ganador. Péndulos de la falta de memoria. Agitadores fijos discontinuos. Reservistas del ejército de la transición. Croupiers de fichas rojas que siempre apuestan al negro. Publicistas de humo. Visitantes low cost de las ideas. Y demasiados ausentes que se limitan a mirar como pasa el tren mientras esconden las ideas en una caja fuerte con antena. Los pragmáticos no dejan de ser un latigazo en la espalda para revolverte. 

Idealismo es el imperio de las ideas. Es situarlas en el altar de lo sagrado. Jugar al ajedrez con ellas. Limpiar su estuche por si algún día hacen falta. Creer en lo infrecuente. Idealista es respetar una idea hasta el punto de protegerla. Hacerla volar libre de siglas. Liberarla de las herencias y las hipotecas electorales. Idealizar es poner las luces largas. Soñar con los ojos muy abiertos. Idealizar es viajar a un nuevo lugar que acabas de construir en tu mente. Todo nuevo reto empezó siendo una idealización. Una visión mental sin cuerpo. 

Las ideas no se meten en un sobre. Las ideas te acompañan siempre incluso cuando tienes que cerrar los ojos para contradecirte. La incoherencia es una idea tan sólida como cualquier otra. Aceptarla es crecer. Las ideas sobreviven aunque se escondan durante décadas. Las ideas convierten a un loco en una minoría absoluta. Convierten un sueño en una realidad. Pero para eso hay que creer en algo, en algo externo, en algo que no sea un mismo, en algo que se suba al escenario, en algo nuevo. 

Pronto tendré que enfrentarme de nuevo al poker de las ideas. Siempre intento librarme del último jaque. Me conformo con hacerle tablas a un poker de ases sacados de la manga. Aunque sigue doliendo saber que las trampas son las reglas. Y que el público aplaude más al mago que al escapista. 


Votar en La Caixa #26N


El miércoles hay elecciones sindicales en La Caixa. Cuando llega ese momento siempre  hay mucho ruido. Tanto ruido que es difícil escuchar los susurros del eco de un trabajo continuo.

Empecé en esto con 29 años en plena efervescencia bancaria. Se abrían sucursales por todas partes y casi todo el mundo ascendía de puesto rápidamente. No me arrepiento. Hice lo único que podía hacer. Aceptarme como soy. Idealista e ideológico. Es verdad. Me pueden los principios y la conciencia. Me marcan una linea que seguir. A veces me tengo que tragar sapos y culebras pero nunca apago las luces largas de hacía donde quiero ir.

Ser sindicalista en banca es sumergirte en un montón de contradicciones. Es un sector donde el dinero es la matería prima y eso lo mancha todo. La mayor parte de los bancarios entienden las relaciones surgidas en su entorno profesional como relaciones de servicio. Otras veces de simple amistad. Es dificil meter pegamento colectivo ideológico en esos huecos. Además la empresa pone mucho empeño en individualizar y separar los intereses individuales metiéndote en cajitas y tarjetas de visita diferentes. En ese entorno demasiadas veces la personalización cliente-amigo-servicio y el "como está lo mío" son las campanas que suenan en la plaza cada día. Es un música de fondo. Parece que no está pero suena constantemente.

Ya llevo doce años de sindicalista. Mucho tiempo intentando meter pensamiento crítico y algo de rebeldía en cada oficina. Intentando superar el "es un chico majo" por el "cree en lo mismo que yo". Intentando saltar el "yo soy muy amigo de... " para sentir un "esta gente se lo toma en serio". Es dificil. Y cada vez lo es más.

Cuando empecé construí un rol de sindicalista. El sindicalista en el que yo creo. Y con todas mis contradicciones y mis vaivenes personales creo que sigo haciéndolo. Ofrezco sinceridad, constancia, rigor, análisis, seriedad, explicación, información y sensibilidad. No sé si es suficiente. A veces creo que ganan las sonrisas, las anécdotas, los cotilleos, el trapicheo, la cadena de favores, las falsas promesas o el confort del escuchante profesional que luego se va a casa y no hace nada con lo escuchado. Tampoco sé lo que ofrecen los demás. Sé que intento hacer el trabajo que yo exigiría de un sindicalista de banca. Que lo cuestione todo desde la sensatez. Que informe de todo desde la transparencia. Y que sea discreto desde la confianza.

El adversario es muy fuerte. El lado oscuro te dice que es tu padre para confundirte. Sus esbirros se disfrazan de lo que sea, incluso de amiguismo sindical.

Pero yo juego en un equipo que todavía sueña todo los días. Milito en CC.OO. Cuando juntamos toda nuestra ilusión deslumbramos. Sentimos lo que hacemos y sentimos lo que decimos. Incluso cuando nos equivocamos lo hacemos con el alma en la mano. Me disculpo si en algún momento el camino me ha hecho perder tacto. A veces uno pierde sensibilidad para poder gestionar la rabia. Entré en este equipo porque me gustó su pensamiento y su pasión por lo que hacemos. Representar a los compañeros y compañeras no deja de ser una carga de responsabilidad con toques de cierto honor. Suena a poesía ideológica pero suena así porque el día a día resquebraja la épica de lo cotidiano. Porque todo lo evidente acaba por ser invisible. Después de cada intento electoral es lo único que me consuela. Mirar una cifra y sentir que hay gente que cree en mi, en nosotros o en lo que representamos. Me da igual.

No vendo sonrisas. Es verdad. Regalo intensidad, entusiasmo, lucha y una sacudida de firmeza. Regalo todo lo que soy, todo lo que pienso, todo lo que hago y todo lo que escribo. Todo a lo que me atrevo. Reclamo idealismos y algo de justicia. No estoy de moda ni lo estaré porque los principios en los que creo son eternos.

El miércoles votas siglas, ideas y personas. Ninguna de esas tres cosas por su cuenta vale la pena. Solamente las tres cambian el mundo cuando van juntas. Yo creo en las tres. Por eso sigo en pie a pesar de todo el barro. El miércoles votas en La Caixa. Piénsalo. Vota CC.OO.

Rojo oscuro, casi amarillo

El periodismo vive de la realidad a la sirve. Todos sabemos que la noticia es que una persona muerda al perro. La cuestión es explicar el por qué y además desde qué prisma se mira el suceso. Y sobre todo no usar el mordisco para convertir en noticia pasear al perro. La crisis ha abierto una nueva perspectiva desafiante, un reto periodístico cuyas medidas son tan imprecisas como la pizca o la cucharada. 

La sobreexposición informativa está generando la posibilidad de hacer análisis de manada, análisis de colectivo. El periodismo de flanco. Y eso sirve tanto para la "caverna mediática" de la derecha como para los "francotiradores" de la izquierda. 

En el prisma izquierdo la crisis ha traído una recuperación del oficio. Periodismo es sacar a la luz lo que alguien no quiere que se sepa. Todo lo demás son relaciones públicas (George Orwell). La crisis escondía una estafa y sacar a la luz la estafa ha sido el mejor reto profesional para el periodismo rebelde. Profesionales de verdad han hecho un trabajo con lupa para meter el micro donde no querían que miráramos. Han señalado en el mapa miles de estrellas de la corrupción. Y aunque quedan muchas más, las recién bautizadas dan más que suficiente para que el ciudadano se haga una composición de lugar de la mezquindad de las clases dirigentes de las dos últimas décadas. 

Pero también ha traído un riesgo considerable para el periodismo militante. Acabo de leer una noticia en la que se indica que miembros del Consejo de Administración de una Caja de Ahorros cobraban dietas por asistir a las reuniones. La noticia se basa en que eran políticos y el presunto paralelismo con las tarjetas Black. La misma semana se acusa a Errejón de dirigir un proyecto universitario por el que cobra en "sus ratos libres". En ninguno de los dos casos hay ninguna ilegalidad. Errejón lleva el proyecto con éxito y aquellos señores asistían tranquilamente a los consejos de una entidad bancaria a la que pertenecían según los propios estatutos de la entidad. Todas las Cajas de Ahorros tenían cargos nombrados por instituciones que lógicamente eran políticos. Y esa asistencia era remunerada. Son dos ejemplos de Mcartismo, de caza de brujas, de concurso de moralidad que se nos ha ido de las manos. 

El riesgo del periodismo militante es caer en el podemismo mediático. Vender un producto simplificado que vive en los aledaños de la noticia y que interactúa con la realidad sin saber cual es la causa y cual es la consecuencia. El podemismo incluye revanchismo y totalización. Convierte una parte en el todo y exige una responsabilidad asimétrica según las piedras que vayan lanzando los pecadores. 

Los nuevos medios digitales y algunos de los tradicionales se han sumado a una moda de meterse por la chimenea de la polución democrática. Y al bajar hay que saber distinguir las agujas del pajar. Bajar al detalle personal de los gastos de las tarjetas de Bankia fue un ejercicio innecesario de escarnio social. Quizá merecido pero inútil a los efectos de la formación de una opinión sana democrática. Manejar la temperatura democrática es un poder del periodismo. Y un gran poder conlleva una gran responsabilidad (Spiderman). La construcción de pelotones de fusilamiento mediático deben corresponderse con el límite exacto de la responsabilidad pública y no deberían adentrarse en el reproche personal. El Duque de Palma fue un golfo, sí. La cuestión es cuantas veces necesitamos saberlo y sobre todo cuando deja esta información de ser útil a nuestro estado de ánimo y a la formación de nuestra opinión. La redundancia acaba por resultar un eco incesante de consecuencias impredecibles. 

El periodismo se hace desde la rabia pero no desde el rencor. Pasarse de frenada con el "paredón mediático" simplemente porque estamos haciendo surfing (subirse a la ola de la moda mediática) es amarillismo. Entrar en una caza de brujas de moralidad es despertar a la Santa Inquisición y mezclar manzanas con peras que diría Ana Botella. Lo que ha pasado en España es muy grave como para banalizarlo con dispersión. La dispersión es ese método estratégico impuesto cuando el tapón de silencio se destapa. La dispersion es poner el ventilador en marcha para difuminar los contornos del problema. Cuando todo es un problema nada es la solución. Cuidado con mezclar cantidades, calidades, actitudes y aptitudes. Buscar la pureza conduce a la impureza generalizada. 
El podemismo mediático no puede alimentar la rabia sobre cualquier cosa que produzca interés para conseguir audiencia. La noticía es una verdad interesante pero es más verdad que interesante. El aformismo "no dejes que la verdad te estropee un buen titular" es un límite infranqueable. Hay que parar con el semáforo en ámbar. 

El periodismo rojo debe mirar muy bien donde pisa fuerte. Aprovechar la oscuridad para iluminar cualquier lugar obliga a mover el alcantarillado tanto que todo acaba por oler mal. Y buscando la luz podemos perdernos la salida del túnel. Si señalamos a todas partes puede llegar alguien por la espalda y erigirse en caudillo. Tanta basura junta acaba por convertirse en un vertedero. El periodismo demasiado rojo es muy oscuro, casi amarillo. 

¿Tu jefe de zona tiene Twitter?

Recientemente han aparecido noticias que indican que Facebook quiere crear una red social laboral llamada Facebook at work. Mientras tanto, las redes sociales siguen prohibidas en las pantallas de las oficinas de banca. 



Una de las cosas que más llaman la atención cuando trabajas en un banco es el efecto "teléfono roto" unido con el business as usual. Las indicaciones que se producen en la cima van bajando con cada vez más deformaciones por la intervención de más departamentos y cargos "interpretativos" hasta que llega a la base donde se hace algo parecido a "lo de siempre". Con ese esquema, introducir cambios en una organización grande es muy costoso porque requiere una gran cantidad de energía para eliminar las interpretaciones rutinarias y las resistencias al cambio.

Eso es lo que sucede con cualquier novedad externa que no es asimilada por la organización. Existe una cierta impermeabilidad empresarial a las dinámicas externas. Los bancos están sordos y ciegos a pesar de que predican lo contrario. Solamente domestican la tecnología para los clientes. Sin embargo para las plantillas se suben al barco cuando ya ha zarpado.

Vayamos al grano. ¿Tu jefe de zona tiene Twitter? Seguramente no. Y te has preguntado alguna vez ¿por qué no? ¿como es capaz de interpretar el mundo y el mercado sin redes sociales?

Del papel a la pantalla. 

Cuando entré a trabajar en banca cada día se compraba el periódico y se dejaba en la oficina. Estaba a disposición de clientes y empleados. Deduje que se trataba de estar mínimamente al día y no vivir al margen de una realidad que te marca la manera de hacer negocio. Cuando llegó Internet (sí.. hubo una época sin Internet) lo primero que hicieron las direcciones de los bancos fue "atrincherarse" en el control. Internet en aquella época se estigmatizaba con conflictos y pornografía. Así que primero teníamos vetado el acceso y luego se fue abriendo solamente a algunos medios y algunas páginas que se consideraban "informativas". (Era curioso por ejemplo mirar las preferencias de periódicos). Los bancos se tuvieron que rendir ante la evidencia del caudal informativo de Internet y decidieron ordenarlo con un resumen de prensa que parece la manera más lógica de mantener al día a las plantillas de lo que sucede fuera de las oficinas porque es determinante para atender al negocio. Aún así informan de lo que les da la gana. Un empleado de banca que no esté al día del problema social de los desahucios sería un empleado ausente o autista.


Y entonces llegan las redes sociales.

Las redes sociales están prohibidas. Por lo menos en mi banco. Se consideran una distracción que no se puede permitir. Hay que estar concentrados en el negocio. Esta afirmación no tardará en explotar. En diez años ninguno de los veinteañeros actuales entenderá esa frase. Pronto las empresas bancarias descubrirán lo que se llama el "valor relacional" de sus empleados. El valor relacional es el petroleo bancario y entenderán que sus empleados requieren un cierto branding personal. Y que ambas cosas (valor relacional y marca personal) se consiguen también o incluso mejor a través de Internet. La primera intención será pedirles que reboten productos y mensajes unidireccionales de sus empresas. Vamos, que se conviertan en hombres y mujeres anuncio. Será un error pero responderá a la "banca industrial" que se está haciendo en este momento y que sitúa a las plantillas como cadenas de montaje de dinero. Nadie te permite que te salgas del guión establecido (a veces el guión es literal y textual). De nuevo la sociopatía empresarial impedirá la empatía con la sociedad en red.

Las redes sociales no solamente deberían ser permitidas sino alimentadas por los bancos. En una empresa de servicios comercial como es un banco un empleado con "personal branding" (marca personal) es una fuente de negocio. La vida virtual-digital es una prolongación ubicua y atemporal de la vida presencial. Esto está costando que lo entienda la generación de directivos de "edad avanzada" (over 40 para cuestiones digitales) que pueblan las ramas altas de los árboles bancarios. Un director con un blog sobre economía que es capaz de demostrar capacidad de análisis o con unas redes sociales nutritivas para quien le sigue es también "marca empresarial". Pero para eso habrá que volver a una cierta neobanca artesanal o de autor donde el empleado que presta el servicio sea un eje de la calidad del servicio.  Y habrá que entender que se necesita un tiempo para construir una marca y un mensaje. El miedo al "descontrol" creará tanto pánico en las cúpulas bancarias que ya veremos cuánto tiempo tardan en hacer esta digestión.

La desaparición de la banca operativa (efectivo y transacciones habituales) hacia el ámbito tecnológico genera un yacimiento nuevo de negocio bancario situado en el asesoramiento. El asesoramiento requiere que el asesorante tenga autoridad (conocimiento socialmente reconocido) y la autoridad se gana en muchas partes. Una de las mejores es Internet (blogs y redes sociales).

Sin embargo, tu jefe de zona no tiene Twitter. Quizá tenga Facebook de casualidad pero no tendrá Twitter. Dirá que es porque no le da tiempo, porque lo considera un juego de adolescentes como su hija, porque cree que solamente se dicen chorradas, porque es adictivo. Todos encuentran una excusa para rechazar lo inevitable. A veces sí que tiene pero se esconde con otro nombre, o no lo usa, o intenta que sea exclusivamente personal y protege su muro. La desconsideración hacía las redes sociales como concepción lúdica hace que sea incomprensible su utilidad para el negocio.

Lo que me recuerda la anécdota de un director de mucha trayectoria que le preguntó a un Jefe de Zona si quería asistir a una inauguración donde estaría la plana mayor del pueblo. Contestó que "tenía que mirar listados". Seguramente nunca llegará a entender que el negocio estaba en la calle/red y no en los listados.


Podemos y La Sexta: una historia de amor.

Los místicos del análisis propugnan la complejización y difuminación de cualquier linea certera. Cuando explican que Podemos no es solamente un modelo revanchista fruto de la indignación sino algo mucho más complejo deberían explicar también cual es el peso de cada activo de un partido que crece tan rápido que puede padecer malformación congénitas de por vida. Ent todo caso hay un mínimo común multiplo: la reactividad. Surgir como antitesis de algo puede no ser revanchismo pero tiene altas dosis de reactividad.

Otra de las afirmaciones habituales de los analistas místicos es que Podemos no es solamente el fruto de un buen discurso televisivo. Nada es tan sencillo como un simple vector pero la complejidad de un simple vector puede ser la diferencia entre el gran éxito, el éxito discreto o el fracaso rotundo. Ya de paso podrían explicar por qué los pabloamigos decidieron montar antes una televisión que un partido político. El orden en este caso parece bastante relevante.



El podemismo es también un movimiento social y mediático porque surge de la formulación de nuevos análisis de la realidad. En los aledaños de lo político crece los mediático y hay toda una reformulación periodística que circula paralela al podemismo. Es un neoperiodismo que se retroalimenta e interrelaciona con los nuevos lugares comunes.

Un productor es un hombre de negocios y un business man sabe lo que es un nicho de mercado. El "no nos representan" era un nicho de mercado. Cuando Antena 3 compra la Sexta surgen rumores de riesgo de cambio de modelo editorial. Nada más lejos de la realidad. El mismo conglomerado editorial que rige los destinos de La Razón descubre que hay un nicho de mercado sin cubrir. Descubre que la polarización -escoger actores periodísticos a ambas orillas del rio del bipartidismo- genera una narrativa nueva y deseada. Así que convierte La Sexta en el canal temático de la indignación. Y la estrategia es perfecta. Évole abandona su tono jocoso de los Salvados iniciales y deja de ser el follonero para doctorarse en periodismo. El casting sigue con Ana Pastor. Wyoming se sitúa como alternativa a los informativos. Todavía resultan memorables aquellos informativos de La Sexta que mantenían en una esquina la conexión con Sol durante la acampada del 15M. Ahí había negocio. Retransmitir una revolución en directo, en streaming. Lo siento, pero no hay más que ver los anuncios que se emiten en los descansos de esos programas para saber cuál es el target. Coincide con el del 15M y coincide con el de votante de Podemos. Clases medias, úrbanas y jóvenes en su modalidad más reciente (under 35).

En ese momento se construye un relato -una narrativa- con la "indignación" en sentido filosófico como linea principal. La indignación es una emoción básica y sobre cualquier emoción hay negocio. La publicidad es un simple despertar de emociones que te impulsan a comprar. Así que la indignación es también una fuente de negocio.
Así que tenemos una pulsión, tenemos un universo comercial, una masa crítica suficiente y tenemos un producto para ellos.
Y además es un producto de éxito. Alguien le cuenta a alguien que hay un coletas en Intereconomía que no se altera ante nada, que tiene respuestas para todo, el típico sabiondo que no tiene miedo de decir las cosas claras por extremas que parezcan, un tipo sin complejos, que habla en nombre propio y no es portavoz de nadie, desatado en la dialéctica, que deja hablar pero responde con contundencia. Además tiene el look indignado perfecto. Es el increible hombre medio pero en rebelde. De tono y gestos televisivos. Es pura telegenia. Y aparece en La Sexta Columna, ese programa de gladiadores televisivos que aprovecha que ya no  hay dinero para salir a cenar para ofrecer diversos productos en sus pausas publicitarias. Y ahí surge el héroe. El que es capaz de sacar de quicio a Marhuenda. El Rey Midas de una cadena que no pasaba de un 10% de share en sus programas de pronto se encuentra liderando algunas parrillas. Y todo gracias a saber interpretar la sinfonía de la indignación. Todo el mundo la leía en clave de sol y estaba escrita en clave de fa. Mientras tanto ya hay otro canal familiar que canaliza la indolencia y el entretenimiento. A cada público lo que necesita. Hay canales para todos.

Localizado el target ("indignado's world") hay que ofrecer un producto a la medida. El diseño del menú no es difícil. Ya había un periodismo indignado preexistente aunque era virtual. Virtual porque estaba en la red. Así que se trata de establecer lazos de cooperiodismo. Por la mañana una tertulia para indignados, después unos informativos para indignados, con humor para indignados. Las pelis ya si eso las ponemos de Chuck Norris que después de ver a Wyoming te entran ganas de repartir galletas.
Hasta aquí es puro "business as usual". Pero ¿Qué pasa si nuestros gladiadores triunfan y nos deben su éxito? ¿Donde irán las mejores entrevistas? ¿Quien cubrirá una información que no le conviene porque derriba su modelo de duopolio de productos televisivos? Nuestro negocio se confunde con una propuesta política porque cuánto más triunfa esa opción mejores datos de audiencia tenemos. Y aquí empieza la sobreexplotación de los acuíferos. Un partido que tarda lo mismo en ser opción de gobierno que un bebé en gestarse. Y mientras tanto los datos de audiencia suben y suben.

Entonces imaginamos que ese partido puede llegar al Gobierno y que fuimos nosotros quienes los descubrimos en una Operación Triunfo política con galas los sábados por la noche. Y eso es muy goloso. Vincularse con un nuevo poder partiendo del viejo poder es puro gatopardismo. Una estrategia magistral de mago que se parte por la mitad y consigue estar en dos sitios a la vez. La indignación crece imparable gracias a la golferia del lado oscuro. Este público urbanita, indignado y joven se identifica con sus iguales. Hemos transferido estatus y además el producto es técnicamente impecable con los nuevos yacimientos de periodismo. La fractura generacional política es también mediática. Los nuevos periodistas quieren informar sobre la nueva política. Es atractivo. Es tangible. Enamorarte de tus fuentes. La entrevista perfecta. Y todo fluye en una espiral de amor eterno e impagable. Cada aparición del coletas es nuevo éxito de audiencia. Está pasando y estamos dentro contándolo. Es pura CNN.

Mientras tanto los indignados viven un proceso de empoderamiento. Si se dice en la tele se pude decir en la calle. El Gatekeeper acaba hospitalizado de tanto sobresaltos. Crece la fe colectiva del champú anticasta. Y la agenda da de sí. Cada día un imputado. Y cada imputado son diez mil más y dos decimales de audiencia. Porque nadie como La Sexta cubre las alcantarillas del Regimen del 78. Sinergia se llama. Cuando algo supone mucho más que la simple suma de talentos.

El canal temático de la indignación sabe que es transversal como Podemos, las preguntas de Salvados son las respuestas de Iglesias, el abono para recoger la siembra. La inquisición de Ana Pastor es el mejor debate sin Iglesias, la pasión de Garcia Ferreras es el entusiasmo de los nuevos podemistas. Y el mejor villano posible se dibuja con Marhuenda e Inda. Es mucho mejor que una tele de plasma con un pobre hombre que no entiende su letra. La narrativa es perfecta. Héroes, villanos, gradas repletas e indignadas. Y un objetivo para todos. Vamos a ganar. Unos mucho dinero y los otros muchos votos. Pacto win-win para vivir felices y comer perdices. 

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