Fast banking, la banca basura

Existe el concepto de comida basura. Se caracteriza por ser un tipo de comida sabrosa pero poco saludable. Crea adicción fácilmente por su alto contenido en hidratos y grasas y además se presenta con campañas de publicidad muy atractivas basadas en colorines y diversión.
Existe el concepto de telebasura. Un concepto televisivo que busca la atención atacando los bajos instintos y fomentando la adicción mediante la identificación directa y el morbo. Es un negocio rentable ya que requiere poca inversión y mucho beneficio.
Estos dos conceptos son ampliamente conocidos. Pero también existe la banca basura. La banca basura como cualquier producto basura busca la inmediatez y la adicción usando su músculo comercial para imponer su producto por encima de las exigencias de la salud mental y física de sus clientes. La banca basura busca productos de máximo rendimiento con amplio margen de beneficio sin importarle las necesidades de nutrición financiera del cliente. Así por ejemplo, cuando el cliente-sociedad requiere de financiación para potenciar un despegue económico la banca basura se lo niega ofreciendo otro tipo de productos que son más de su interés. La banca basura olvida las consecuencias de sus actos porque se centra en sus beneficios. Vender hipotecas sin medir el riesgo adecuadamente aumentó el colesterol social y colapsó las arterias hasta tener un infarto económico pero la banca basura sobrevivió. Dejó ese producto pero siguió con sus praxis de olvido de su función social. Poco tiempo después las necesidades de crédito eran imperiosas y así lo exigía la OMS financiera (el Banco Central Europeo) pero la banca basura estaba más interesada en vender más patatas fritas financieras que son las que más diferencial le dejan por su bajo coste de fabricación y su alto nivel de adicción.
Los restaurantes de comida basura explotan a sus empleados y los automatizan en pequeñas tareas para que se aíslen de la comida que sirven. Un empleado un ingrediente y jefes intermedios que transmiten órdenes intermedias. ¿Y qué si es un niño y no debería comer tanto ketchup? La banca basura automatiza a sus empleados en pequeñas tareas que les aíslan de su entorno -la sociedad para la que trabajan- de manera que puedan adoptar decisiones insalubres financieramente para su entorno.
En los restaurantes de comida basura se fomenta la retribución en propinas de manera que el empleado dependa de la cantidad de servicios que hace de un producto que podría ser tóxico. Servirá el mismo plato una y otra vez a un obeso adicto a las hamburguesas si le deja propina. En la banca basura la retribución variables se usa para canalizar aquel producto que produce más margen y no aquel producto que es más saludable socialmente.
La banca basura no busca tener una relación sostenida con los clientes individuales ni con el colectivo al que sirve (barrio, ciudad). Su relación es esporádica y ceñida a su propio interés. Los empleados son intercambiables bajo el método lentejas, la marca y el comportamiento está estandarizado. Es en todas partes igual.
La comida basura, la comida rápida es una solución puntual para una necesidad puntual y no puede convertirse en una dieta regular. La banca basura, la banca rápida es una solución puntual y no puede convertirse en una dieta financiera regular.
La telebasura apela a los más bajos instintos para hacer negocio a cualquier precio olvidando su función social de informar, enseñar y entretener. La banca basura usa los más bajos métodos para hacer negocio a cualquier precio olvidando su función social de canalizar el ahorro hacia las unidades más eficientes de inversión.
ngamos cuidado porque la dieta mediterránea de las cajas de ahorro está siendo sustituida por restaurantes financieros de dinero rápido. Y la banca basura podría convertirse nuestro pan de cada día. 

Pura esquizofrenia española

En un lugar del planeta de cuyo nombre no quiero acordarme.... es el fiscal el que se encarga de defender a las imputadas cuando son Infantas de Limón. Hay políticos que dimiten por hacer cosas legales y políticos que siguen alegremente en el cargo durante años. El anterior Rey tuvo una conducta ejemplar pero debe ser protegido inmediatamente aforándolo al Supremo. El nuevo Rey tiene mucho apoyo popular pero debe ser protegido por la policía negando el paso a quien porte símbolos republicanos. Incluso con francotiradores. Es un país en el que se tarda quince días en hacer una Ley de Abdicación y seis meses en hacer una mamografía. Un país en el que un sindicato regala bolsos de piel de imitación y los pasa como gastos de formación. Es un país donde al despedido se le recauda de su desgracia. Tiene un gobierno que dice tener un grave problema de déficit público pero hace bajar los ingresos públicos con una rebaja fiscal. Es un país que presume de democracia pero no deja votar más que a los partidos políticos cada cuatro años. A ese país le preocupa que Holanda les meta cinco goles pero no les preocupa que el sueldo medio de un holandés sea un 50% superior. Es un país que tiene un serio problema de paro juvenil pero alarga la edad de jubilación. Un país con un problema de pobreza infantil que rebaja los impuestos a las grandes empresas. Es un país con un riesgo de deflación que reduce los salarios contrayendo la demanda interna. Un país con un problema de corrupción donde los controladores de esa corrupción tienen cien familiares trabajando en el Tribunal de Cuentas. Desconocemos los amigos. La familia es la familia. Es un país donde el partido del gobierno tiene un serio problema de sobres y dinero negro pero empieza una campaña contra el fraude bajo el lema "lo que defraudas tú, lo pagamos todos". En ese país hay que luchar contra la corrupción pero la imputada Castedo amenaza con crear un partido nuevo. Un país en el que hay que luchar contra la violencia de género pero se indulta a un guardia civil que grabó con el móvil una agresión sexual de un amigo sin hacer nada y venga la risa. Es un país al que le parece normal y muy bien que un brasileño juegue con la selección pero no le parece bien que un vasco juegue con Venezuela. Es un país que busca tener reconocimiento internacional pero da cobertura moral a Guinea donde los derechos humanos se pisotean a diario. Es un país donde Cotino, el señor lobo del PP Valenciano se dedicaba a arreglar las cosas de su familia con una llamada y ahora se erige en portavoz de los modales expulsando a una diputada de Les Corts por mal comportamiento. 
Y así todo. Que no son gigantes mi señor, que son molinos que nos quieren hacer comulgar con sus ruedas. 
La esquizofrenia de este país no tiene límite. Un país de chiste y filosofía donde como dijo el pensador Rovira  si quieres acabar con el hambre y la pobreza.... pues cómete un mendigo. 

Soberbia: las claves de un país de cuartos


Las luces de posición nos indican una selección cansada y una generación de futbolistas que ha tocado techo encabezada por un Casillas simbólico en declive. Las luces cortas nos hablan de un fútbol sobrexplotado televisivamente que obliga a sus protagonistas a multiplicarse cada semana en un deporte por definición traumático en lesiones. Pero si ponemos las luces largas veremos claramente al final del camino la suberbia. Allí está. Siempre está. En las entrañas de la España futbolística. En las entrañas de las Españas. 

La soberbia española forma parte de su historia. España tiene un problema. Fue un imperio. Y eso castiga a sus herederos. La soberbia española está en la base de todos sus problemas. Porque la soberbia es más que un pecado capital. Es la capital de los pecados. La nave nodriza de la pereza innovadora y tecnológica, la ira del conservadurismo católico, la avaricia del ladrillo. La soberbia es la hipotenusa para todos los catetos. 

La Selección Española ha muerto de soberbia. Y no precisamente la del grupo de jugadores y técnicos. La soberbia española no es un pecado original sino una derivada. Aparece con el éxito de la humildad. La humildad construye un nido que el cuco de la soberbia aprovecha para apropiarse. Los jugadores no daban más de sí y además al final de todo, el fútbol es un juego al que hay que saber jugar. Y para jugarlo hay que tener hambre de fútbol, y nuestros futbolistas son bulímicos de fútbol. Tienen que vomitar todo lo que juegan para poder seguir jugando. 

La soberbia venía del entorno, del palco, de los medios, de la calle, de las casas. Soberbia. Complejo de superioridad futbolístico. Complejo de nuevo rico recién llegado a la elegancia. Pura soberbia que desprecia al rival diciendo que venía un "repaso a Chile" o que preocupaba la "dureza" del juego holandés. Soberbia por osmósis. Una atmósfera llena de moléculas de soberbia. 

No es sólo fútbol. La soberbia está en la base de las incoherencias peninsulares. Está en la base de la Rebelión Catalana (què vol aquesta gent tan ufana i tan superba). La soberbia está en la base de la "Casta": una élite extractiva que nos oprime y nos limita como país. Una soberbia que nace con el Imperio del Siglo de Oro español y que no nos abandona. 

La soberbia se extiende por todas las Españas pero tiene su Ulster en la Estrella de la Muerte suspendida sobre aquella capital concebida en medio de la nada y a la que se ha hecho girar todo. Los herederos de la Corte. Una presencia que va más allá de las buenas gentes que habitan la meseta. Están allí. Son "los otros". Una pandilla de hidalgos caballeros que conservan su altanería a pesar de haberse venido a menos. El Imperio centripetó el universo sobre un centro que situaba el resto de Españas en el pódium de la plata. Una mirada desde arriba que aún hoy pervive y que origina todos los problemas identitarios de España. Siguen allí esperando que lleguen las riquezas de allende los mares para administrarlas y devolver lo que les sobre. Y no aceptan que la nostalgia es un sabor que ya no volverá desde hace siglos. 

Obsesionados por la grandeza olvidan la riqueza y la sencillez de este país. Incapaces de eliminar el bloqueo de maýusculas para hablar en minúsculas de las cosas. La soberbia llevó a la autarquía franquista que sumergió en la pobreza a un país que pudo no ser pobre. La soberbia que impidió diagnosticar la crisis y que seguía obsesionada con entrar de invitado permanente en el G20. La soberbia que no deja votar la monarquía. La soberbia que no deja votar a nadie. 

La soberbia no es patrimonio de nadie porque forma parte del todo. Como la soberbia de la tradición izquierdosa española de iluminados que riñen al electorado en lugar de explicar los detalles. La soberbía que les hace hablar para listos. Hay soberbia donde mires. Organizaciones que mueren de soberbia, de no saber aceptar los ataques y las críticas y enrocarse en un tablero con la partida perdida. 

Aceptemos quienes somos. Una nación más del mundo. Ni una, ni grande ni demasiado libre. Por el abandono de las armas de la grandilocuencia y su reinserción en la sociedad del bienestar. La España de la gente común que se levanta a trabajar con la expectativa de ganarse la vida y no ganarse una vida. No somos más que nadie ni menos que nadie pero no somos nadie. Jugamos a lo que podemos. Al pase corto de la España del día a día que se deja de momentos históricos. La España de los pequeños estadistas que hacen de seleccionadores. Una España permeable que entiende lenguas que no habla en el mismo vestuario. Una España sin contubernios de molinos de viento. Dejar lo mejor para conseguir lo bueno. Una España competitiva que soslaye a la España ganadora. Una España de cuartos que de vez en cuando se cuela en semifinales con imaginación y toque. 

Fuimos a Brasil exigiendo que todo el mundo nos nombrará como favoritos. Despreciamos a los rivales. Dimos por hecho un mundial largo y con recorrido. Necesitamos un escarmiento. La humildad surge del fracaso. La única manera de ser grandes es ser verdaderamente pequeños. 

Fútbol contra la crisis

Simon Kuper era un joven de ventipocos años que decidió emprender un proyecto que le llevaría por todo el mundo. Con esa edad se atrevió a escribir un libro y recorrer todos los continentes para demostrar su tesis: el fútbol es el reflejo de la sociedad en la sucede. El libro se llama Fútbol contra el enemigo.
Efectivamente, Inglaterra juega a la inglesa, Brasil a la brasileña, Argentina a la argentina y cuando alguno de esos países ha querido jugar a otra cosa ha fracasado. No es el caso de España aunque eso no desmonta la tesis de Kuper. España pasó de ser la "furia española" a ser el equipo del Tiki Taka. Y eso fue la demostración de que realmente un país juega a lo que vive y a lo que siente. Esta generación de jugadores que ahora es pisoteada nacieron en los ochenta y muchos. Crecieron en los noventa cuando la década prodigiosa permitía a este país tener campos de hierba artificial y empezar a jugar al fútbol sin piedras ni pedradas. Rafa Nadal es también el producto de una sociedad que dispersa actividad deportiva también hacia el tenis. Un deporte de pijos en otra época. Los campeones del basquet surgieron de una época en la que este país se empezó a permitir la proliferación de pabellones cubiertos. Y supongo que no soy el único que ha visto que la media de altura en España ha subido en diez centímetros por lo menos y que algo ha tenido que ver la alimentación y la sanidad pública en España.

España es como juega. Y juega como es. La vida es fútbol. Y ahora jugamos mal. Tenemos un ciclo agotado. El bipartidismo y el constitucionalismo transicional ha agotado su ciclo. Como el grupo humano y cohesionado de "la roja". España explota a sus trabajadores como a sus jugadores que han llegado al mundial con dos partidos por semana en sus botas. La explotación ya no depende del sueldo. Y el fútbol es tan creativo como escribir. Requiere ocio, creatividad y descanso. España ya no sabe a qué juega. Ni en el campo ni en el mundo. A Del Bosque solamente le faltó llamar a Alemania para hacer la alineación para estar en consonancia con los tiempos.

El fútbol es el reflejo de un país. Brasil es un estado sitiado donde se esconden los problemas para mostrar los estadios. Un país en el que lo único emergente es aparente. Un brasileño juega con España pensando que era su tierra prometida. Es es el espejo de la última década. Miles de personas viniendo a España en busca de una vida mejor.
Supongo que recuerdan aquella Eurocopa del 84. En aquella selección de Francia ganadora de su Eurocopa jugaba Manuel Amoros. Un lateral español y valenciano para más señas. Bueno, no era español era el hijo de unos emigrantes españoles que se quedaron a vivir en Francia.
Recuerden esto: dentro de unos años un chico destacará y jugará en la selección alemana. Tendrá nombre español. Sus padres se tuvieron que ir allí. Y allí se quedaron. Criaron un hijo que quizá juegue en el Bayern de Munich. No es mi deseo. Mi deseo en realidad es que juegue en el St Pauli. Para que la vida sea más justa y más mágica.
Jugamos a lo que podemos. Y sin embargo nadie dice que hemos jugado por encima de nuestras posibilidades. Es mi próximo libro: Fútbol contra la crisis.

Querido joven precario... perdona


Ya hace tiempo que no hablamos. Te escribí para anunciarte que intentarían enfrentarnos. A esos hombres de mediana edad con contrato indefinido que formamos parte de los "privilegiados" de hoy en día que han sobrevivido a la crisis. Ahora te escribo para decirte que tu infinita paciencia la están confundiendo con pasividad. Que tus estancias en el extranjero las están confundiendo con aventuras formativas. Pero sobre todo te escribo para pedirte disculpas. Mi generación y la de tus padres va a dejarte una herencia muy pobre. Estamos aceptando que te roben el futuro para que nosotros conservemos el presente. Estamos haciendo que la fractura entre los padres y los hijos no solamente sea saber manejar el Twitter. Estamos abriendo un precipicio. Nosotros; que todavía tenemos la posibilidad de hacer algo.
Te estamos dejando un mundo laboral que te eterniza en la precariedad. Lo siento. Pudimos unirnos y luchar juntos pero vuestra desorganización y nuestra comodidad fueron una pared demasiado alta. Te pido disculpas. Entrarás al mundo laboral. No lo dudes. Tienes carisma, personalidad y formación. Pero lo harás con unas condiciones muy duras. Tu jornada será larga. Tu sueldo será corto quizá hasta imprevisible. Tus descansos serán breves. Tendrás que mentir a tus clientes. Venderás cosas en las que no crees. Quizá proyectos, ideas o productos. No sé si podrás comprarte una casa. Tampoco sé si quieres hacerlo. No lo sé. Tus vacaciones no las sabrás con antelación. Cuida tu salud para no ponerte enfermo porque quizá te implique un despido. Y todo eso será porque no supimos hacerlo mejor. Quizá porque teníamos demasiado miedo a hacer algo.
Te pido disculpas. A mi alrededor todo el mundo decía que esto es lo que hay. Y no conseguí convencerles. 

Prohibido pisar el césped


La primera vez que vi ese cartel fue en los jardines de Nova Canet. Debía correr el año 86 quizá. Los Jardines de Nova Canet se habían convertido en la envidia de los del Puerto. También los chalets de Nova Canet se habían convertido en la envidia de los del Puerto. No hacía ni dos años que habían cerrado la Fábrica. El urbanismo del pueblo de al lado se convertía en la primera advertencia para los porteños de por donde iban los tiros de la próxima prosperidad para los del Fondo de Promoción. El espejo en el que escribir las ambiciones sobre el vaho.

Lo leí. Ponía "Prohibido pisar el cesped". Para un niño que empezaba a jugar al fútbol por primera vez en campos de hierba tras haber recorrido el campo de La Forja, y el de la  Calle Asturias aquello era un sinsentido ¿Cómo que no pisar el cesped? ¿Y para qué ponen cesped entonces? Con el tiempo lo entendí. En aquel entonces era decir que aquello era algo muy preciado. Nuestra primera pequeña cosa de ricos. Tras el Mundial del 82 y las inversiones expansionistas del primer gobierno del PSOE, era como decir: Cuidado, que ya hacemos cosas de ricos. Tenemos césped pero no lo piséis que se gasta y no tenemos más.

La segunda vez que lo leí fue cuando acabaron el Triángulo Umbral. Ya era más mayor y más analítico y reflexivo. Esta vez no me pillaron desprevenido. Para el que no lo sepa los de la parte de arriba del Puerto hemos crecido en ese descampado. Donde está ahora el colegio Tïerno Galván se cazaban mariposas porque la vegetación estaba más crecida. El resto del Triángulo era un descampao de tierra donde yo me habré hecho unos centenares de heridas en las rodillas que milagrosamente no se infectaron. Allí se organizaban partidos de fútbol de manera espontánea que se acababan con el pito de las dos o con el de las nueve. Las porterías eran dos piedras y el larguero dependía de la altura del portero. Básicamente allí formé mi personalidad. Lleno de polvo y sucio. Cambiando de zapatillas cada mes porque las destrozaba. Cosa que no hacía mucha gracia a mi madre.

Como digo la segunda vez que ví el cartel de "Prohibido pisar el cesped" ya era mayor. Lo suficiente para saber que aquel triángulo en el que yo jugaba fue privado y ganado a una empresa con el esfuerzo de los vecinos. Como tantas otras cosas en el Puerto que se ganaron con el sudor del movimiento vecinal. Corríjanme los historiadores si me equivoco.

Y nada más inaugurarlo pusieron aquellos cartelitos. Prohibido pisar el césped. Y yo me acordé de mi mismo cuando era pequeño. Lleno de polvo y sediento de un vaso de agua. Ahora había hierba y los niños no podían jugar en ella. Ni siquiera la podían pisar. Teníamos la hierba para mirarla. Para admirarla. Para decir que la tenemos. Para decir lo bonito que queda. Como esas rotondas preciosas que nadie pisa nunca. No tenemos la hierba para sentarnos y tocar la guitarra, o tomar el sol, o jugar a las cartas o jugar a pillar. No, la tenemos para prohibirla.
Obviamente la realidad se ha impuesto a su supuesto y los niños juegan a la pelota en la hierba del Triángulo sin que nadie les multe. Pero la hierba no deja de ser una metáfora de la cantidad de cosas que han costado mucho de ganar y que cuando las ganamos las metemos en una urna de cristal para no volver a tocarlas.
Algo así está pasando con la democracia. La quieren guardar en una urna de cristal para que no pisemos el césped.

Breve historia de la mordaza


Uno de los mitos de la transición más transitados es el mito de la plena libertad de expresión surgida de la legislación del Regimen del 78. El espejo del contenido general de la libertad de expresión en el Reino de España que ha sido amplia y fructífera se empañaba frecuentemente con la temperatura de la persecución de la transgresión. La libertad de expresión es evidente que siempre ha tenido límites marcados por los marcos referenciales de la transición. De eso no se podía hablar ni hacer broma. 

El marco de pensamiento monárquico fue el primero en recibir la censura del Regimen del 78. La figura de la Corona y el Rey como símbolo de la continuidad entre el régimen franquista y la democracia recién nacida fue uno de los primeros obstáculos para la libertad de expresión. Ya en los años 90 Quim Monzó fue llamado a capítulo por hacer un monólogo bastante inocente sobre las funciones de ser Rey de España. El republicanismo era tabú. El Rey simbolizaba el lazo con la historia reciente, el gatopardismo que mantenía a la élite franquista parada. De ahí la mistificación de la intervención del Rey parando a lo golpistas -el régimen anterior- para reconducirlos a la siguiente pantalla del mismo juego de dominio por parte de una élite extractiva ahora llamada Casta. Así, quemar una bandera en Estados Unidos supone un ejercicio de libertad de expresión. Quemar una bandera en España supone un ultraje a la nación.

Otro de los lugares comunes con perímetro en la libertad de expresión fue el tema identitario. Se pretendió dejar cerrado el tema en una cafetería (Café para todos) aunque fue manifiestamente falso desde el primer día (Euskadi y Navarra tomaron té). Pero la violencia etarra permitía un alud de conflictualización del tema nacionalista. Y la estrategia fue mucho más allá de la persecución del terrorismo. El Regimen del 78 cercenó la libertad de expresión creando tipos penales específicos para la legitimación de comportamientos circundantes al terrorismo que aún hoy perviven. La persecución de los delitos se acompañaba de una lucha periférica contra una escalera en la que era dificil distinguir los peldaños. Había que hilar demasiado fino para una democracia tan joven y un Código Penal tan inexperto y versátil. Todo se mezclaba judicialmente para amordazar la disidencia abertzale en su globalidad. Las actuaciones judiciales perseguían las pistolas y las ideas intentando crear un conglomerado que impedía cualquier solución política y te conducía directamente a la solución judicial. En aquella época eran frecuentes los atentados y las detenciones con lo que las ideas periféricas quedaban también en el ámbito de lo punible. El paso del tiempo permite ver en formato de radiografía este tipo de actitudes del Regimen del 78 una vez nos hemos alejado del dolor y sin estar salpicados por la sangre que el terrorismo etarra infringió a una sociedad a la que intentaba obligar a pensar mediante el exceso y la barbarie. Pero las anomalías jurídicas y judiciales estaban ahí.

Los intentos de la Casta del 78 de dominar el marco de discurso político (de qué se puede hablar y de qué no) están sobrepasados. Pero siguen intentando gestionarlo reduciendo el perímetro de seguridad mediante la represión legal y social. La disidencia crece y el Régimen se defiende. En los últimos diez días varios episodios subrayan los últimos coletazos de un Régimen que solamente se sostiene por la fuerza. Ejerciendo la fuerza de una mayoría ficticia y reprimiendo por la fuerza cualquier rebelión.

Podemos ir por etapas. Volvamos al "problema vasco". Esta semana la Audiencia Nacional ha declarado inocentes a cuarenta jóvenes de Segui acusado por el juez de instrucción Grande Marlaska de haber organizado una auténtica trama criminal y actuar de "academia de terroristas". Y no solamente eso sino que observa como verosímiles las versiones de tortura recibidas por los jóvenes por parte de la Policia y la Guardia Civil. Es todavía la herencia de un clima de criminalización de las ideas salpicadas de sangre que proviene de décadas anteriores. Pero el cerco sigue cerrándose.

También esta semana dos profesoras han solicitado el indulto para no entrar en la cárcel al ser condenadas a tres años de prisión por participar en un piquete que lanzó un cubo de pintura a una piscina y haber zarandeado al gerente. Ellas niegan haber participado pero incluso habiendo participado parece asombrosa una condena de tres años de cárcel y más si las comparamos con estafas económicas como la de las preferentes o políticas como las múltiples imputaciones de políticos corruptos por toda España. El motivo de tanta desproporción lo señalaba el fiscal en sus acusaciones "la pena debe ser ejemplar". Sin duda, la ejemplaridad en el castigo de la disidencia es pura pedagogía del Regimen del 78. El número de multas por asistir a manifestaciones, un derecho constitucionalmente recogido, se ha multiplicado por cinco. No puede ser casualidad. El Régimen se defiende.

No se han detenido ahí el gran límite monárquico a movilizado a todo el Régimen para ponerse a tomar el sol con una camisa nueva. Se han movilizado todos los medios al alcance. Se ha silenciado a un PSOE moribundo mediante el uso de un zombie político como Rubalcaba. El miedo se adueña del Régimen tras ver como en las europeas el bipartidismo -su abono natural- quedaba por debajo del 50%. La metafórica censura de la portada de El Jueves, histórico símbolo de la disidencia autorizada y sarcástica- marca un telón rápido a una obra de teatro en la que los personajes ya no resultan creíbles.

No se han quedado ahí tampoco. Quieren dominar los espacios públicos patrimonalizándolos. De "la calle es mía" de Fraga pasamos a "las instituciones son mías" de Juan Cotino, heredero por linea dinástica del orden público. Esta misma semana se conocía la sanción a Mónica Oltra por haber desoído tres advertencias en menos de quince segundos mientras los hooligans diputados del PP montaban una algarabía. Oltra se había molestado al ver como un Conseller usaba el sistema Camps ("es usted una persona muy amable y muy simpática") de desvíar la atención para contestar una pregunta sobre la pobreza infantil. La estrategia de Cotino fue buscada aunque no muy meditada. En quince segundo había martirizado a Oltra. La había subido a los altares de la desobediencia. Para silenciar la voz de la rebeldía se hacía un pleno secreto a puerta cerrada. El Régimen se sitúa como  un gato panza arriba. Araña pero no se mueve.
También la bandera republicana ha sido objeto de persecución. Una situación que en otra época hubiera sido considerada friky ahora preocupa y mucho. Se amenaza a quien coloque o enseñe banderas republicanas en instituciones o despachos. Tienen miedo.

Los círculos concéntricos se van cerrando. Las muñecas rusas se acaban. Ya no es suficiente con acallar el movimiento abertzale como concepto abierto. Ya no es suficiente con cercenar la libertad sindical y la protesta de los trabajadores cuando consideran agredidos sus derechos. Ya no es suficiente con callar a la oposición que denuncia y pone luz a los chanchullos de la Casta. Ya nada es suficiente. El último paso es amordazar el voto. Negar el sufragio. La rebelión catalana no es más que una petición de calidad democrática mostrada al mundo. La prueba del algodón del final de la transición. Atreverse a votar algo que rompería los consensos de la Transacción Democrática. En realidad el referéndum por la república es otra rama del mismo tronco. Tienen miedo al voto. El último reducto que les queda para acallar el pitido final del árbitro que da por finalizado el Regimen del 78. 

El increible futbolista burbuja

Pocos han sido los futbolistas que han tenido algún tipo de inquietud ideológica o social y menos todavía los que se decantaron por la izquierda. La historia nos cuenta multitud de historias de futbolistas burbuja. Viven en un mundo aparte. Son la "casta" del fútbol en el neolenguaje actual. Olvidan lo que fueron sus padres y el mundo que les rodea porque viven en una burbuja. 

En Argentina 78 algunos países -por ejemplo Holanda- se plantearon la posibilidad del boicot ante el ejercicio obsceno de internacionalización del escaparate de una dictadura que practicaba el genocidio y la tortura. Los futbolistas españoles dijeron no enterarse de nada. No sabían lo que ocurría. Probablemente tampoco se enteraban de la gestación de la Constitución Española. Y eso que a escasos metros del estadio en el que jugaban se torturaba a disidentes de la oposición argentina. Y eso que las Madres de la Plaza de Mayo ya se paseaban por sus hijos. Solamente algunos jugadores holandeses se acercaron.
El Mundial del 82 vino a una España de democracia en pañales y se eligió Valencia como sede y el Naranjito como mascota. No hacía ni un año que los tanques golpistas circulaban por Valencia y el españolismo centralista había elegido el "cap i casal" para disputar su liga particular con los nacionalismos periféricos. Demasiadas casualidades. Tampoco los futbolistas se enteraban de nada.

En España el futbolista comprometido es una especie poco protegida. La mayoría han sido vascos y abertzales. En Euskadi la ideología todavía es transversal y llega al deporte. Pero España no entiende el fútbol abertzale así que ningunea cuando no discrimina y conflictualiza cualquier tipo de posición disidente. Entre los valencianos poca gente se ha atrevido a dar algún paso en ese sentido. Salvador Cordero fue líbero del Valencia y el primer sindicalista del club de Mestalla. Abrazó el "fusterianismo" durante la transición y se le condenó como a cualquiera que hacía algo así en plena Batalla de Valencia.

En Europa una de las historias más bellas que retrata el libro de Quique Peinado "Futbolistas de Izquierdas" es la de Cristiano Lucarelli que pasó por Valencia con más pena que gloria. Indudablemente Mestalla no era su sitio. Su sitio era Livorno una ciudad industrial y obrera. Lo único "che" que tenía Lucarelli era el Che Guevara.

El St Pauli alemán como el Rayo Vallecano y los Bukaneros son de los pocos ejemplos en los que el fútbol se impregna de valores alternativos. No siempre fue así. El futbolista de los cincuenta y los sesenta tenía muchos problemas laborales que llevaron a algunas luchas. El futbolista era cautivo de un club que podía condenarlo para siempre. De hecho la Ley Bosman no es más que una ley que libera al jugador del yugo del club para poder irse a otro club rescindiendo su contrato. Las luchas de los sindicatos de futbolistas franceses son memorables. Un futbolista no cobraba si no jugaba con lo que una lesión podía costarle el oficio. Aún así hoy en día el fútbol es más de lo que se ve en la pantalla y hay miles de jugadores que se ganan la vida en divisiones inferiores con clubs que no pagan, pagan mal o pagan tarde. Son los obreros del fútbol.
Algo así le pasa el periodismo deportivo que se desvincula de la sociedad en la que vive. Tan solo algunos intentos tímidos de hacer periodismo de verdad surgen entre los "peloteros mediáticos". Sin ir más lejos, el acercamiento al fenómeno Guardiola y el referéndum de Catalunya se hace con un escaso bagaje periodístico. Se hace con temor. El temor a la seriedad, a la no diversión. Parece que el periodismo deportivos es menos periodismo o se diluye en otros principios. El acercamiento de la prensa deportiva a las cuestiones ideológicas es tan tímido y miedoso que se queda en la mera anécdota. El fútbol es más que el opio del pueblo y las cuestiones complejas no tienen cabida. Los deportes tienen una barrera de entrada: la complejidad. Y se acercan a esa complejidad con una enorme perplejidad.
Nos espera un mundial de fútbol lleno de futbolistas burbuja a los que se les preguntará por la situación de Brasil y no sabrán qué contestar. Resurgirá el silencio de aquella rueda de prensa cuando la selección campeona del Mundo: la Roja participó en un partido-escaparate a mayor gloria de un régimen como el de Guinea Ecuatorial. Los futbolistas demostraron el mismo conocimiento de geopolítica que las misses que hablan de Rusia. Un país muy bonito donde ha habido muchos cambios.

Y así llegamos a Iniesta. Un jugador de fútbol que sale de una familia pequeña en un pueblo pequeño con una extraña y maravillosa habilidad para entender un juego que es casi un deporte. Un jugador que dice que en Brasil deberían estar muy contentos porque tienen un mundial. Un futbolista burbuja como tantos otros. Que no es capaz de mirar más allá de su escolta policial. Más allá del hotel hay un mundo. Pero ya se encarga el ejército y la policía de que no lo vean. Ya se encarga la FIFA de construir una buena burbuja para proteger el negocio.
Mientras tanto hay una huelga en el Metro. El Metro es la única manera de llegar al estadio del partido inaugural. Quizá ante un estadio vacío los jugadores se den cuenta de lo que es una burbuja.

La banca radical antisistema


Un cliente de mediana edad con nómina domiciliada y capacidad de ahorro. Sin deudas. Hipoteca pagada. Usa casi siempre la banca por Internet y va poco a la oficina aunque la tiene muy cerca de su casa. Tiene un problema: quiere mandar un dinero al Reino Unido y necesita asesoramiento. ¿Es mejor una transferencia? ¿Es mejor sacar en un cajero allí mismo? ¿Es mejor pedir las libras en España y llevarlas? A tal efecto se dirige a dos sucursales de dos bancos diferentes. En la primera entidad no le saben atender en ventanilla y le pasan con una gestora. La gestora está muy ocupada haciendo gestión comercial y cumpliendo los objetivos que le han puesto. Tras media hora de espera -nuestro protagonista ha tenido que salirse del trabajo- se va de la oficina sin asesoramiento.
Después acude a otra entidad. En esa otra entidad pregunta lo mismo. Tampoco le saben aclarar el tema pero aprovecha para preguntar cuándo le vence un seguro de la casa. Ante la pregunta que usa la palabra mágica (seguro) el empleado se empeña en facilitarle una simulación para el seguro de su coche. Seguro por el que no había preguntado.
Nuestro protagonista vuelve a casa sin nada claro y tiene que investigar en Internet cuáles son sus mejores condiciones para hacer el acto financiero que quería realizar.

Esta es nuestra realidad. El desvío de foco -como lo llaman ahora- es de tal magnitud que tiene consecuencias sociales. Abandonamos la banca tradicional pero también la calidad de servicio. Zapatero a tus cordones se podría decir. Hace tanto tiempo que no arreglamos zapatos que ya parece que no seamos zapateros.

Abandonamos lo micro y vamos a lo macro. El Banco Central Europeo baja los tipos de interés y obliga a pagar por sus depósitos, facilita liquidez. Ya no sabe lo que hacer para romper la rebeldía de los bancos a la hora de facilitar crédito. La resaca del efecto rebaño es tan grande que Europa -especialmente el sur- tiene un problema muy serio. La contracción del crédito es ahora más psicológica que otra cosa. La coartada de la falta de demanda solvente es inconsistente. No hay que mirar más que las tablas de concesión de ICO para saber que la política de cada entidad es la que determina la concesión.
En estos momento la banca es el elemento más radical y antisistema de la zona euro porque es el elemento central que impide la recuperación económica con potencia. La creación de empleo depende ahora mismo de que la banca haga su trabajo: asignar de manera eficiente el crédito a las mejores unidades de inversión. No vale que fluya el crédito en general. Eso ya lo hicimos y muy mal por cierto. Vale que fluya de manera eficiente. Que hagamos nuestra función económica y social. Encontrar a los mejores inversores para que el dinero revierta en empleo y competitividad.
El Banco Central Europeo exige que volvamos a hacer nuestro trabajo. Los clientes nos piden que hagamos nuestro trabajo ¿Quién está dando las órdenes para que eso no ocurra? 

Pau i les flors de Neus


Que sí. Que soy un pesao. Que me hago mayor. Que veo poesía donde solamente hay rutina Que parezco un escultor de nostalgia, un arquitecto de estrellas, un funambulista imposible, que soy un loco de las casualidades, un inventor de estereotipos, un cartero de correos electrónicos. Que sí. Que ya lo sé.

Empecé a escribir el Radioblog hace cinco años. Parece que fue ayer. En esos años mi vida ha dado vueltas. Bajo los radioblogs están mis amores, mis desengaños, mis frustraciones, mis ilusiones. Estaban escondidos entre esas lineas. En los radioblogs se dibuja la épica de lo cotidiano. El sabor de los pasteles de la boda que nunca tuve. Los corazones dibujados en un banco con un compás. Estaban ahí debajo. Bajo una montaña de metáforas y reflexiones. Estaban ahí escondidas mis lágrimas, mis sonrisas, mis deseos, mis olvidos. Cada semana me he tenido que enfrentar conmigo mismo y desnudarme para mostrar el mundo. Pero fue mi compromiso cuando pensé en lo que podía ser un radioblog. Es poner algo de un mismo. Cocinar con el agua de tus propias lágrimas.

Y todo sigue así. El Domingo tuvimos la tradicional paella familiar de todos los valencianos. Allí estuvimos hablando sobre las elecciones europeas mientras Pau jugaba con mi primer Geyperman. El Geyperman del tío.
Una de las cosas sobre las que más he meditado es sobre la paternidad. La responsabilidad que supone traer alguien al mundo. Pau fue el primero en darme una perspectiva realista del tema. Más allá del azúcar de lo bonito que es un bebé y la experiencia de vivirlo. La pareja debe estar muy sólida. Tener un hijo requiere un esfuerzo. Pero no solamente eso. Pau tiene que enfrentarse con un mundo complejo. Con un futuro incierto.
La parte más bonita de tanto proceso de reflexión es que intento siempre traducir la complejidad a la ternura. Para que Pau y todos los demás recordáramos el momento en el que vino al mundo le regalé una Caja del Tiempo. Una Caja del Tiempo es una caja donde se meten cosas que te retrotraen. Tiene algo de fetichista. Le compré varios periódicos y revistas que quizá no llegue a conocer en papel. Los titulares hablaban de la dimisión de Camps. Fue  un momento importante. Se acababa una época de golferío y despilfarro. Pau ha vivido tres huelgas generales y unas cuantas manifestaciones y tiene tres años.

La magia sigue. Me queda poco. Aguanten. Otro domingo fuimos a comer a la playa. Una parte de esa comida era intentar hacer unas fotos no cursis del embarazo de mi hermana metiendo a Pau como protagonista. No es fácil hacerle fotos a un niño tan inquieto. Pero me llevé la cámara de video. Y en un momento decidió salir corriendo a por una flor para dársela a su madre. Y yo capté el momento. El momento en que Pau le regalaba una flor a su hermana. A Neus. Era una flor roja. Se la metió por el pantalón justo en la tripa.

Entonces me di cuenta de que Neus se había puesto dispuesta para salir justo cuando su bisabuela se puso en posición de morir. Que Neus trae flores rojas. Y que justo antes de nacer su Caja del Tiempo tendrá la primera oportunidad de ganar el futuro. Nació mientras abdicaba Juan Carlos I. Su Caja del Tiempo está por escribir. Però la meua xiqueta serà l'ama del corral i del carrer. Dueña de su futuro. Estoy seguro de que ella un día la dejarán votar. Ya seguimos luchando para que Neus sea ya republicana.

Jo no vull ser rei

Son de mi generación. Tengo 41 años. La misma edad que Letizia Ortiz. Cinco menos que Felipe de Borbón. He escrito mucho sobre la necesidad de que mi generación rompa el tapón del Regimen del 78.
El Rey abdica. Se va. El Juancarlismo se acaba. Ahora solamente queda la monarquía desnuda ante nosotros. La monarquía sin más. Sin legitimidad. Sin futuro. Sin prestigio. Sin nada que ofrecer.
El Rey insiste en que Felipe garantiza la estabilidad y está preparado. Yo también me preparé. Yo también estoy preparado. Mi generación le ha pasado como a Felipe. Llevamos preparándonos demasiado tiempo para un destino incierto. Tenemos una oportunidad única. El Regimen del 78 se desmorona. Es el momento de sacar las preguntas. De sacar los colores. Ahora toca el violeta. La monarquía hereditaria del franquismo nos ha dado un período de prosperidad hasta que el modelo estuvo agotado. La república será capaz de darnos el futuro.
Hace veinte años empecé a escuchar Els Pets. Cuando todavía nadie se atrevía a decir nada del Rey. Quim Monzó fue llamado a capítulo por un monólogo del Rey en el programa Persones Humanes. I Els Pets cantava. Jo vull ser rei /ser per collons cap de l'Estat. Era una época donde el republicanismo estaba en la cuna. Ya estamos aquí. Estamos preparados. Más que Felipe. Ya hemos crecido. Es nuestro turno.
Jo no vull ser rei. Jo vull votar. Referendum YA! 

Les possibles estratègies de Compromís fins les eleccions

Compromís ha tingut un problema expectatives frustrades que l'ha portat fins la perplexitat. Encara no saben si estar contents pel resultat real o estar tristos pel que esperaven. Ja ho advertia Mònica Oltra en algunes intervencions públiques que hi havia gent repartint-se càrrecs a dintre de la cooperativa política.
Compromís és un drac de dos caps i tres ulls. El nacionalisme, l'esquerra irreverent i l'ecologisme. Tot això vé creuat per un fil transversal que és el valencianisme. Faig la distinció clara entre nacionalisme i valencianisme perquè no són dos nocions equiparables. El nacionalisme és una afirmació política i el valencianisme és una afirmació lingüística, social i cultural.
Ja he llegit algunes interpretacions que condueixen a pensar que allà on el Bloc era més fort i per tant el nacionalisme el resultat ha sigut millor que enllà on havia de "currar" més l'altre geminis de la coalició com ara les zones urbanes i castellanoparlants. És una lectura de zona de confort. És evident que això sempre serà així mentre Compromís tinga com a llengua vehicular el valencià. La barrera és més lingüística que ideològica. La llengua té límit. En comunicació política darrerament l'element diferencial és la identificació. Hi ha una crisi de representativitat molt marcada que el 15M va fixar amb el "no nos representan". De fet, l'èxit de Podemos té a vore amb la representativitat i la identificació i la seua idea força "la casta" també en tant que representa tot el contrari. Compromís això ja ho sabia però no tenia competència. Els numerets de Mònica Oltra o per dir-ho de manera més científica les accions publicity de Mònica Oltra anaven sempre a afavorir la identificació pura: m'agradaria poder fer això que fa Oltra. En eixa identificació trobaven molts elements de bilingüísme passiu (castellanoparlants que entenen el valencià amb actitud positiva). El problema rau quan hi ha competència de mercat. Podemos és molt més irreverent i més hipster que Compromís perquè parla la llengua sense conflicte: el castellà i el valencià és una opció. Compromís sempre tindrà un problema d'identificació global en tant que un valencianoparlant s'identifica amb un discurs públic en castellà però un castellanoparlant no s'identifica amb un discurs pública en valencià. I eixe prejudici lingüístic s'ha de tindre en compte per traçar les estratègies. S'ha d'acceptar el peatge o trencar-lo.
Refugiar-se en la zona de confort (el nacionalisme ens garanteix un llindar de vot dur) és una manera de vore-ho. No és per a mi la millor. En la coalició és evident que Iniciativa lluita per damunt del seu pes i que en la sinèrgia és l'element catapultador perquè permet una enorme coartada de marge de maniobra per a tots els membres de la coalició. Per exemple, lingüísticament. Tornar a la reserva índia és cómode però no és rendible.
Davant aquestes perspectives Compromís té dos riscos bàsics. El primer el refugi de zona de confort que ja hem comentat i l'altre és la seua antitesi, és a dir, intentar el dumping de rebel·lia. Intentar competir amb Podemos i Esquerra Unida a vore qui la diu més grossa i presenta un programa i unes idees força més impactants. Compromís tindria bons elements per lluitar en eixa lliga però no em sembla intel·ligent.
Ara per ara Compromís ha fet una aposta estratègica de tres anys. Canviar d'estratègia quan queda un any seria un error. Per tant, ni dumping de rebel·lia ni zona de confort. Compromís hauria de continuar aprofundint en les seues fortaleses que són la capacitat de relacionar-se, la irreverènciade discurs, el treball-bagatge i l'avanguarda ideològica de pensament. I precisament em sembla que el punt estratègia serà la capacitat per relacionar-se. Ara mateixa és completament indiferent si Compromís trau 6 o 9 diputats. En tots els casos haurà de preparar-se per un govern dificil i molt complicat. Per la situació econòmica de la Generalitat i especialment per la combinatòria. Ara mateixa gestionar la combinatòria és la darrera jugada mestra estratègica de Compromís. Si es concentra en el seu resultat i també ho fan la resta de forces d'esquerra després serà molt dificil igualar tot allò que amb tanta força s'ha intentat diferenciar. Qui millor domine la interacció serà qui guanye a llarg termini.

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