Yo quiero votar las campañas


Este blog de Banca Social sostiene la idea de la necesidad de abordar desde el punto de vista colectivo algunas cuestiones de índole profesional que ahora se reservan como competencia exclusiva las empresas de banca. O sea, que hay cada vez más temas que debemos decidir entre más gente.

Las empresas por definición son personas jurídicas que requieren de personas físicas para llevar a cabo su función dentro de la sociedad. Sin embargo, la empresa reserva a unas pocas personas físicas jerarquizadas la visión y definición de qué es lo correcto y el elenco de prioridades. Esto que genera enfermedades societarias y corporativas que acaban con la propia empresa.

Y esto tiene relación con las nuevas parcelas de soberanía que pretende alcanzar la gente común y que ahora se asientan en la rebelión democrática (la rebelión catalana de soberanía por ejemplo). Cada vez somos más los que queremos pensar e influir en las decisiones colectivas de manera directa y no representada. El proceso de colectivización de las empresas es inevitable. Las empresas que roboticen y anulen la personalidad de sus plantillas serán menos valiosas que las que pongan en valor lo que la multilateralidad les ofrece en el ámbito interno.

Dicho de otro modo, cuatro ojos ven más que dos y cien ojos más que ocho. Y esto debe ser compatible con el funcionamiento diario y la agilidad en la toma de decisiones. La arquitectura decisional debe estar basada en el fluir pero siempre con la prevención del sentido de alarma.

Es un esquema semejante al de la gestión de la multidireccionalidad en Internet. Los blogs y páginas tuvieron que plantearse cual sería el método de moderación de los comentarios en sus páginas. Había que hacer compatible la posibilidad de participar de una manera sencilla y ágil con la restricción del insulto o la salida de tono, incluso la publicidad parasitaria. El método más convencionalmente asumido es la moderación por el propio participante de manera que cuando alguien observa un comportamiento inadecuado puede denunciar y se inicia una actuación por parte de la página, periódico o blog. Es también ese el método de la mayor parte de las redes sociales, el inicio de proceso de revisión a partir del obstáculo señalado. Todo fluye hasta que alguien marca una revisión colaborativa del proceso.

En los bancos esto no lo han entendido todavía y señalan como sagradas algunas parcelas para iluminado. La curia vaticana de cada banco olvida que el talento y el futuro está en lo horizontal y en la base. Desprecian el talento de base y los bancos de ideas. Solamente el proselitismo y la cooptación de talento parece una regla asumida.

La participación en las decisiones de las empresas por parte de los trabajadores forma parte de un futuro imperativo. Y en países como España con una cultura laboral tan absurda esto va a ser complicado.

Con un ejemplo quizá quede más clara toda la explicación. En mi empresa se ha firmado un acuerdo laboral que incluye cláusulas de regulación de la convocatoria de reuniones, de su formalidad y puntualidad y de su número. Es evidente que se trataba de un tema que la empresa se reservaba como exclusivo y excluyente con lo que conceptualmente puede parecer un gran éxito.

En una visión a corto plazo de resolución de un problema de "renuionitis" lo es. La cuestión es que tener que llevar a papel lo que debería ser una praxis de colaboración profesional resulta tan grotesco como las ordenanzas de fachadas o la regulación de sacar la basura a una hora o la recogida de mierdas de perro. Es una cuestión de educación común. Es un fracaso colectivo tener que regular lo que debería ser la normalidad.

Para llegar al último escalón de la argumentación, los bancos del futuro requerirán una aportación profesional  de frente amplio. Está claro cuál es el papel de los sindicatos de hoy en día, bastante restrictiva y asentada en la zona de confort de la negociación colectiva. La cuestión es que existe todo un yacimiento de toma de decisiones colectivas que el sindicato no acaba de asumir y la empresa no acaba de entender y soltar. Hay un mundo de decisiones mixtas y canales de aportación dual que los bancos deberían aprender a explotar.

Porque en el ejemplo que nos ocupa alguién debería explicarle a los directivos de banca que exigir la atención de las plantillas para sus propios intereses es robarle tiempo a las familias pero también a los clientes. La citación a  una reunión el día de antes rompe cualquier agenda comercial e impide ser un profesional formal con los clientes. No se trata solamente de las familias o el ocio personal o incluso el descanso. Se trata de ser una entidad formal con tu propia vocación de servicio al cliente. Es un giro copernicano imprescindible, entender que no trabajamos para los departamentos sino para los clientes. Y que son los departamentos y los directivos los que nos roban un tiempo que debería ser para los clientes.

Esta es la nueva perspectiva que nadie aporta y que Banca Social exige: la posibilidad de que las plantillas aporten sin robar competencias a las direcciones. La sustitución parcial de la dialéctica de la contraposicion por la de la colaboración crítica y de luces largas. Algo que en España parece una quimera pero solamente es una utopía. La posibilidad de que las plantillas participen en la toma de decisiones comerciales por ejemplo. La posibilidad de consultas en plantilla sobre cuales son las campañas más adecuadas a su entorno ¿La posibilidad de votar las campañas?

La religión de la manzana

Las coincidencias suelen coincidir por algo. La expulsión de Adán y Eva del paraíso que dio sentido a la teoría del pecado original fue por morder una manzana. La manzana fue el símbolo de la tentación,  pero especialmente de esa voracidad humana por la avaricia y el placer sin límite.

Hoy empieza a venderse el Iphone 6 en España. Y miles de personas hacen cola desde anoche para tenerlo. La religión de la manzana sigue viva. Todavía recuerdo los primeros móviles y la actitud de censura social que los acompañó. Aquel que tenía un móvil era o bien un esclavo de su trabajo o bien un snob. Por eso los regalaban con casi cualquier cosa. Te regalaban la caña para después venderte el pescado. Fue el primer paso de una mística social de creación de necesidades propia del alquimismo publicitario. No hace ni dos días que una persona no le dio mi móvil a otra porque no sabía si era mi móvil personal o profesional. Dio por supuesto que yo tenía dos móviles porque en mi trabajo todos los tienen. 

Sin embargo, ahora el móvil es un símbolo de categoría social. Y eso la religión de la manzana lo ha sublimado. Los seguidores de esa marca mantienen un fanatismo y una veneración que dificilmente alcanzará cualquier otra. Es la diferenciación lo que da sentido a todo eso. Es la posibilidad de decir "yo tengo un Iphone6". Yo soy de esas personas que lo tienen. 

Yo soy usuario intensivo de tecnología, hago vídeo, fotografía, composición, diseño, bloggeo, twitteo... Es decir que mis necesidades de uso tecnológico son avanzadas. Y cualquiera de los dispositivos actuales me da el servicio suficiente para cualquiera de esas cosas. Por cuestiones académicas tuve que hacer un trabajo sobre el Iphone y es evidente que es un móvil de alta gama y prestaciones. La cuestión es si eso es suficiente para una diferenciación tan alta como para crear ese fanatismo. Mi impresión es que no, que es la diferenciación, la categorización social, la especificidad y el sentirse miembro de algo místico. La empresa más mística creada nunca que incluye mártires y profetas con sus propios evangelios -publicados por cierto-. También por tanto hay peregrinaciones, pecados, altares e iglesias (no hay más que ir a sus tiendas). 

En el fondo Eva le propuso a Adan formar parte de un club de élite, de una categoría concreta, de un secreto, de una mística, de un mundo aparte que flota por encima del resto. El de aquellos que comían manzanas del árbol prohibido. Y la religión de la manzana les propone algo parecido. Solo que aquí nadie les expulsa del paraíso. Supongo que porque ya estamos en una especie de infierno de vanidad donde la gente es capaz de trabajar un mes para comprarse un móvil. Si Maslow levantara la cabeza y viera que su pirámide se ha invertido en paises "emergente" como la India él mismo pediría salir el paraiso terrenal para irse a otra parte. Pero en la sociedad del placer eterno es muy importante grabar momentos que no viviste porque estabas grabando, fotografiar historias de gente que se fotografia a sí mismo y escuchar música fabricada que nadie compuso con la mejor calidad posible. 

La nueva religión de la manzana es un club exquisito de gente que mete en un móvil todas sus expectativas de representar su ideal de ser. Nunca tanto pudo caber en tan poco. La serpiente sigue hablando. Básicamente porque fuera del paraíso la mano de obra es mucho más barata. 


¿Caperucita y el lobo se seguían en Twitter?

Hoy le he preguntado a Pau qué ha hecho en l'escola dels majors y me ha dicho que han leído el cuento de Caperucita. Los niños son listos y se empapan de todo. Este verano Pau sabía que podía escaquearse de la siesta si se venía con su tio a ver dibujos. Comprenderán ustedes que no me había parado a pensar sobre cuentos infantiles dado que no son un producto que consuma habitualmente. Así que por primera vez me tenía que "chupar" varias veces algunos cuentos infantiles eternos y clásicos.
Y oigan ustedes, menudo desastre. Algunos deberían estar prohibidos. La mayor parte de esos cuentos surgen en sociedades basadas en el miedo, sociedades agrarias donde el lobo era un ser despiadado en lugar de ser una especie en vías de extinción, sociedades competitivas y cerradas con poca movilidad. Miedo a lo desconocido y a los desconocidos. El lobo y los siete cabritillos -por ejemplo- es pánico y aversión al exterior del hogar convirtiendo el espacio público en un lugar inhóspito y selvático.

Estuve viendo unos cuántos. Todos basados en la lucha y la confrontación como elemento de supervivencia, en la desconfianza de lo nuevo o de lo diferente. Me llamó la atención el cuento de la Princesa y el Guisante que todos recordamos. Resulta que la prueba del guisante era para determinar si era una princesa de verdad y entonces poder aceptarla socialmente. El guisante servía para determinar a qué clase social pertenecía una niña perdida en el bosque y decidir cómo se la debía tratar. Infame.

La cosa no se quedó ahí. Después estuvimos viendo el cuento de la lechera. Un cuento que invita a un realismo y conformismo que asustan. No sueñes, no emprendas que diría ahora una ministra, no hagas planes, no pienses en el largo plazo, no planifiques, no te atrevas. Eres lo que eres y lo que seguirás siendo si no te fijas en por donde andas. Puedes perder lo que tienes por querer lo que no tienes.

Que alguien salve a los niños de los cuentos para niños. Y ya no entro en el tema del género porque arden de sexismo constante. Crecí con esos cuentos que todavía tuvieron sentido en la sociedad tardoindustrial española de crecimiento industrial y urbano donde las ciudades servían el plato básico de miedo a lo desconocido y competencia con el vecino por un puesto de trabajo. De hecho crecí con series infantiles de ritmo lento y desgracias constantes que eran la obsesión de la generación de nuestros padres por prepararnos para una vida dura y llena de desgracias. La que habían tenido sus padres en su infancia. Ese padre exigente que solamente quiere que seas fuerte para que sepas defenderte en un mundo cruel.

Pero, buf... son cuentos del siglo XIX o del XX. El final de la era postindustrial obliga a revisar relatos de competencia por colaboración, de miedo por confianza, de estatismo por movilidad, de rigidez por versatilidad. La sociedad en red generada a partir del nacimiento de Internet cambia todo y debería cambiar la educación y sus recursos. Así que, sugiero que alguien explique como fue que Caperucita empezó a seguir al Lobo en Twitter y pudo así saber porqué tenía un smartphone tan grande. Era para seguirte mejor. 

¿Es Podemos el nuevo PSOE?

La memoria política es corta. La del elector y también la del observador político que de tanto hacer observación participante olvida que su punto de vista cambia a lo largo del tiempo. De lo poco que podemos saber con solamente encuestas y unas elecciones parece claro que Podemos recoge voto básicamente del PSOE y en menor medida de otras fuentes como la abstención y la izquierda militante excluida por los aparatos de los partidos de izquierda. Llama poderosamente la atención esa fuente de votos que proviene del PSOE y que es aparantemente contradictoria con el corpus ideológico de Podemos de corte más tajante aunque con puentes conceptuales claro de propuesta transversal o para todos los públicos. 



¿Se parece Podemos al PSOE del 82? Yo diría que sí en unos cuantos aspectos.

Oratoria. El PSOE del 82 bebía directamente de la capacidad oratoria de Felipe González y constituyó un liderazgo seductor personalista semejante al de Pablo Iglesias. Simplemente hay que aislar estéticas y discursos pero el modelo abstracto es bastante parecido.

Ilusión. El PSOE del 82 sembró ilusión mediante promesas que luego fueron incumplidas. Se puede decir que aquel PSOE era "populista". Recordemos los 800.000 puestos de trabajo para la primera legislatura. Aquella izquierda vencedora -como cualquier izquierda vencedora- se dedicó a sembrar ilusión. El eslogan de Podemos en las europeas fue ¿Cuando fue la última vez que votaste con ilusión? Y el primer discurso entusiasmado de Pablo Iglesias en la Eurocámara tenía ese tono, el tono de lo que no se puede detener, del torrente imparable, del asalto de ideas.

El origen de la nada. La sorpresa. Cuentan los más viejos del lugar que nadie sabe de donde salió aquel PSOE de los inicios de la democracia. La lucha contra la dictadura había sido llevada por el Partido Comunista y sin embargo la gloria de la democracia se la llevó el PSOE. Es curioso que nadie haya visto venir a Podemos por ninguna parte. Sin embargo, con el tiempo sí que se ha sabido de donde venían los cuadros de aquel PSOE. Vinieron de la universidad y de los movimientos sociales. Y voilà, de donde vienen los cuadros de Podemos: de la universidad y de los moviimientos sociales de nuevo cuño.

Revisión ideológica. Lo que parecía una traición en una época y lugar como la transición que fue la renuncia al marxismo del PSOE en realidad fue la revisión ideológica que les empujó hacia la posibilidad de interpretar la realidad en el contexto exacto. Se subieron a la ola de una nueva socialdemocracia europea y recibieron complicidades externas. Podemos es el movimiento que ha reconsiderado la Cultura de la Transición y el Regimen del 78 con más acierto y éxito intelectual. Y son los que mejor han sabido interpretar la sociedad en red que surge a nivel español así como diagnosticar los problemas más graves. Y además todo eso lo han hecho en directo. En la tele. No han hecho una nueva propuesta. Han roto el eje de las propuestas y han hecho que los demás muten. Eso es una revolución conceptual. Quizá invisible en el goteo de alarmas diarias pero perfectamente clara sin las gafas de cerca.

Superación de un precedente decrépito. El PSOE del 82 constituyó el epitafio de un precedente decrépito de dictadura y una generación que se ahogaba en el conservadurismo y autoritarismo. La derecha no tuvo más remedio que adaptarse a una nueva situación ante el tsunami de fuerza en avances de libertades e infrastructuras. Dejar atrás un pasado putrefacto es también un elemento común. De ahí el éxito del término Casta. Casta es esa generación que lleva desde la transición en el poder y que usa el poder en beneficio propio y de sus amigos ideológicos humanos y corporativos. Superar la decrépita Cultura de la Transición es un imperativo urgente para la sociedad española.

Frente amplio. La opción transversal, la voluntad de llegar a todos los públicos, el producto político multisegmento era una de las señas de identidad de aquel PSOE que quería gobernar. Traspasaba clases sociales y en ocasiones ideologías. Casi cualquier persona podía sentirse cómoda votando aquella opción plural. Curiosamente este también es uno de los axiomas de Podemos que evita siempre que puede el concepto "izquierda" y el concepto "clase" para no encasillar ni limitar su discurso.

Dominio mediático y simbólico. Aquel PSOE del 82 tiene aforismos que retratan su concepto. Aquel "el que se se mueve no sale en la foto" de Alfonso Guerra en realidad es la metáfora perfecta de un partido que supo aprovecha la telegenia y la agenda mediática para situarse en la parcela central de la política. El PSOE del 82 cambió el eje de las conversaciones de la calle exactamente igual que está haciendo Podemos. Todo el mundo habla de lo que Podemos quiere cuando no está hablando directamente de Podemos como eje central del futuro político. Eso retroalimenta cualquier encuesta.


Es un intento de aproximación a lo que para mi siempre es una incógnita: saber por qué la gente escoge una opción política y no otra semejante. Soy un observador activo de la realidad política desde hace años. Especialemente de la izquierda. En términos de profundidad de ideas y programática Podemos no aporta nada que no aportara Compromís (especialmente) o Izquierda Unida y sin embargo las encuestas sitúan a Podemos por encima de estas dos fuerzas políticas. ¿Por qué? ¿Qué ocurre en la mente de la gente si no son las ideas? Siga rascando. Hay miles de premios.


¿Por qué Sagunto nunca acaba de despegar?

Dejé la política municipal porque monopolizaba demasiado mi pensamiento. Necesitaba pensar sobre otras cosas. Sin embargo, de vez en cuando vuelvo a ella aunque solamente sea para no tirar a la basura tantos años de lectura y observación pensando una ciudad en colectivo. 



Sagunto padece una insatisfacción crónica. Cada vez que parece que va a despegar se queda en tierra. Pasó en los ochenta con los terrenos de la cuarta planta y el cierre de la siderúrgica y volvió a pasar con la fiebre del ladrillo y Parc Sagunt.
Sagunto parece la eterna promesa, el Guti de los municipios, la gran esperanza blanca que acaba noqueada en el último asalto. Creo que es una sensación compartida que forma parte de la siguiente frase al punto y seguido donde acaba la afirmación -quizá vanidosa- de "Sagunto tiene todos los ingredientes para ser una gran ciudad del futuro". Pero eso nunca sucede.
En un post analicé los problemas de marca que tiene Sagunto citando algunas deficiencias que no sentarían demasiado bien a los apóstoles del optimismo patológico. Algo pasa cuando algo no pasa. Tiene que haber una causa para que Sagunto nunca consiga explotar.

Bajo mi punto de vista uno de los ejes del análisis fundamental es la unidad. La unidad del arco político municipal es determinante. Mejor dicho su absoluta inexistencia es el factor determinante. No es un discurso retórico. Me explico. Sagunto es una ciudad con demasiados núcleos de decisión externos. Así pues la única manera de contrarrestar esa externalización de centros de decisión es obtener un centro interno sólido y firme. De lo contrario el magnetismo de los satélites acaba por llevar al planeta de un sitio a otro sin ningún sentido. Mientras Sagunto no tenga un centro de decisión política sólido padecerá el síndrome de la política pasiva. Le hacen la política por detrás. El resto de centros tomaran sus decisiones sin tener en cuenta los intereses de la ciudad.

Podemos empezar por donde ustedes quieran. Empecemos por los centros de decisión económica. La historia de Sagunto está determinada por la Factory Town del Puerto. La Fábrica era más fuerte que el Ayuntamiento. Eso era evidente. Ese centro de decisión ya era externo a la toma colectiva de decisiones. La cosa empeoró con la llegada la reconversión. Para resolver el problema del paro acuciante se fomentó la presencia de empresas multiterritoriales. Pocas de las empresas de nuestros polígonos tienen su centro de decisión en Sagunto y por personas de Sagunto. La llegada de la Térmica y la Regasificadora acaba por consolidar esa idea. En Sagunto, las empresas no deciden, cumplen órdenes, son extensiones de otros espacios de decisión.

Sigamos por donde ustedes quieran. Los valores estratégicos, el patrimonio tanto industrial como romano, medieval.... es igual. Es abundante, más abundante que en el 98% de las ciudades de su tamaño. Las competencias andan repartidas entre el estado y la Generalitat. La ciudad pinta poco. El centro de decisión es externo y por tanto egoista o parcial en su planificación. Si quieren también les recuerdo de quien (no) es la Gerencia y la Nau de Tallers.

Quizá la excelente ubicación les parezca que es un eje que dominamos. Falso. Es evidente que estamos donde estamos pero todos los valores añadidos son externos. El puerto de Sagunto pertenece a la Autoridad Portuaria de Valencia. Parc Sagunt es de Parc Sagunt. Dos centros de decisión que no son de la propia ciudad. Y no se olviden que hay una autopista y una autovía que tampoco son de nuestro ámbito decisional y un río que tampoco lo es.

A esta ensalada de instituciones que deciden o indeciden sobre Sagunto añadan ustedes la empanada identitaria interna territorial que lo complica todo. Si el Puerto es o no es de Sagunto y si Sagunto es o no es El Puerto.

Hay tantos ojos mirando este municipio como vendas tienen puestas. La única manera de reconducir una situación tan extrema de fragmentación decisional -busquen ustedes otro municipio así si pueden- sería que el Ayuntamiento fuera una institución sólida, firme y estable. Y ahí es donde entramos los electores para acabarlo de arreglar. Votamos disgregados, multicolores y dispersos. El problema sin embargo no es ese. La variedad política puede ser saludable. El problema es el dumping político al que nos tiene acostumbrada la pobreza cortoplacista y electoral de nuestros dirigentes. En esta ciudad la pactabilidad debería ser exigible y exigente. Cada partido debería incluir en su programa la política de pactos porque el pegamento municipal es nuestra única posibilidad de futuro. Deberíamos saber si PSOE y PP serían capaces de llegar a un acuerdo de estabilidad para subirnos a algún tren. Deberíamos saber si PSOE, Izquierda Unida, Compromís y....  van a ser capaces de arreglarse para gobernar. Deberíamos saber si UPyD entra en el Ayuntamiento de que lado caerá. Deberíamos saber a qué juega el segregacionismo para trabajar un futuro inevitablemente unido a Sagunto por ley.

La única manera de sacar adelante mínimos proyectos de prosperidad para este pueblo es generar un gobierno fuerte y estable que gestione esa diversidad de puntos de decisión. Que no se escondan detrás de las diferencias ideológicas. El presupuesto municipal está comprometido en un 80% antes de ejecutarse pagando funcionarios y abriendo la puerta de las instalaciones. Hay que comprometerse con dos cosas: trabajar y salir a convencer a todos estos núcleos de decisión de un proyecto de futuro. Los únicos que somos capaces de hilvanar el patchwork decisional somos los que aquí vivimos y trabajamos. La iniciativa debería ser nuestra. O siempre iremos a la deriva de una ola de decisión a otra.




¿Podremos Sagunto?


La principal virtud de Podemos es su capacidad para generar energía política. El resultado de las europeas ha sido la revelación de una foto que nadie parecía querer ver. Lo mejor de Podemos sin duda es su magnetismo que obliga al resto de jugadores de la partida a reposicionarse. Todos sin excepción pero especialmente los dos partidos del Regimen del 78. Los partidos de la Casta. El PP y el PSOE.

Mucha gente tiene depositadas sus esperanzas en esa alteración de las cosas que provoca el potente discurso de Podemos y el carisma de su líder. En ese sentido mi interés por Podemos es máximo. Ahora mismo es la fuerza política capaz de generar más cambios y más profundos precisamente porque obliga a todos los demás a repensarse. Por eso, a nivel municipal sería importante que Podemos empezará a andar pronto y con fuerza. Y especialmente obligará a moverse a los demás. Podemos da miedo porque hace cambiar el miedo de bando pero especialmente porque centrifuga el miedo y lo limpia.

Así pues me permito dar un consejo al nuevo Podemos Morvedre con la esperanza de que consigan cambios profundos en esta ciudad. La política municipal hoy en día tiene un secreto, una clave: hay que dominar la interacción y el centro del tablero. No confundir con el centro ideológico. Situarse en la periferia te limita tu capacidad de influencia y ese valor de influir debería ser el valor básico de Podemos.

Articular una candidatura pronto haría que el eje de la política municipal se desplazara. Sagunto es una ciudad de extremos donde Izquierda Unida es más comunista que en ningún sitio, el PSOE está más fragmentado que en ninguna parte, Compromís es menos Compromís que en ninguna otra parte y el Segregacionismo aporta un sesgo diferencial extremo en lo territorial. Dominar la centralidad en un círculo te garantiza ver la espalda de todo el mundo. Y eso, te permite mucho juego.





Ya no me fío de mi jefe. La fractura interna bancaria.


Las plantillas ya no se fían de sus cargos directivos. Las órdenes insensatas, de colocación de productos tóxicos, las prácticas que atentan contra el sentido común, han acabado por imponer una barrera de desconfianza entre las oficinas y los cargos directivos. Desde los pisos altos la realidad se ve de otra manera o directamente no se ve. El ejercicio de la parabanca vendiendo productos de todo tipo marca una desorientación evidente de la dignidad profesional pero también el ejercicio financiero de borrachera hipotecaria, después el frenazo desbordante del crédito, después las campañas asfixiantes de productos de corto recorrido, todo ello ha llevado a una fractura interna entre las plantillas y su casta dirigente, algunas veces hereditaria incluso por vía no sanguínea.

España en general tiene un problema de liderazgo de todo tipo, político pero también empresarial. Las reformas laborales se suceden pero las reformas empresariales nunca se acometen. Los directivos de las principales empresas -como los políticos del Regimen del 78- intentan interpretar una realidad que les es ajena y que no entienden. De alguna manera aplican criterios del pasado a problemas del futuro lo que es más o menos como conducir mirando el retrovisor.

Cuando entré en La Caixa a finales del siglo pasado era frecuente escuchar la frase "la gente de Barcelona saben bien lo que hace". Era la época de la expansión y ya se detectaban algunas incoherencias como la decisión alegre de abrir oficinas con un tamaño reducido. Eran una especie de quioscos bancarios que ahora dan lugar a los supermercados bancarios. Sea como sea, la admiración y pleitesía por las direcciones directivas formaban parte de la cultura empresarial. Esto ya no sucede. Ya nadie dice esa frase sino la contraria. Los jefes no se enteran porque solamente escuchan a un coro de aduladores pero esta admiración ascendente ha dejado paso a una gran desconfianza.

Ese problema de liderazgo las empresas lo están intentando resolver con una medicina que agrava el problema social: la robotización. Los esquemas de control sobre las plantillas mediante una industrialización en cadena del fenómeno bancario intentan crear robots de venta bancaria estándar. Con ellos se prohibe la "banca de autor" o "banca artesanal" donde el equipo de la oficina conseguía dejar una huella emocional en el servicio al cliente. La banca se cauteriza, se hace neutra, robótica, clónica pero sobre todo dominada y controlada. Eso es desconocer las nuevas dinámicas de la sociedad en red. El problema no solamente afecta a las plantillas -que ya afectaría a muchas personas- sino que es una enfermedad social porque la banca mediante este control férreo puede permitirse colocar productos tóxicos cuando se juegue la supervivencia; o simplemente la viabilidad. El fenómeno de las preferentes se explica así: las plantillas son obligadas a comercializar un producto de manera tóxica mediante una presión psicológica basada en el miedo al despido.

Y ni las plantillas ni la sociedad tienen instrumentos de prevención y defensa ante estas actitudes, ni las tiene el cliente o la sociedad a la que servimos como profesionales de banca.

La Comisión del Mercado de Valores ha sido ineficaz (ahora pretende reformar a toro pasado), las consultorías y auditorías han sido inútiles, las agencias de calificación han fallado estrepitosamente y solamente los juzgados están poniendo algunas cosas en su sitio (clausulas suelo?). Pero la justicia llega tarde y sobre todo después. Necesitamos escudos defensivos para la sociedad y para su primer escalón: las plantillas de banca. Profesionales cualificados capaces de detectar excesos e infecciones víricas de instrumentos financieros que generan intolerancia social. Los profesionales de banca necesitamos defensas más allá de lo laboral y sindical. Necesitamos instrumentos de defensa de la dignidad profesional. 

Coleccionistas de cromos

Por estas fechas estaría yo por la calle buscando algún jugador de últimos fichajes, quizá a Calderón el del Betis o quizá a Wilmar Cabrera que me costaron mucho de conseguir. Fue mi primera experiencia económica. Yo decidí no ir a los coches de choque ni comprar chucherías para gastármelo todo en cromos. Toda la paga semanal de mi abuela era para cromos. Me daba veinte duros y yo bajaba al kiosko que estaba justo al lado de la puerta de la finca y me compraba veinte sobres de cromos.

La obsesión por la muerte del ser humano es una constante. No solo por entenderla sino por superarla. La trascendencia obsesiona a las personas. Trascender a tu vida. Pasar a la historia. Ser recordado a través de la memoria.  Los faraones egipcios concibieron enromes lechos mortales en forma de pirámidez que ahora visitamos como turistas. La gloria en la batalla fue otra manera de pasar a la historia, de permanecer vivos después de muertos. Escribir. Matar. Cantar. Amar. Suicidarse. Sin embargo, lo más grave es que aras de la trascendencia se han sacrificado vidas y vidas. Especialmente las ajenas.

La mayor apología del sacrificio terrenal la ha producido el catolicismo con sus teorías de la salvación concibiendo la vida eterna como la única y verdadera y reduciendo la vida terrenal a una vida de segunda categoría. Cuánto daño ha hecho esa doctrina del sacrificio y a cuánta gente.

En la misma semana han muerto dos prohombres que querían pasar a la historia. Dos faraones de nuestra época. Solamente así se entiende su doctrina del trabajo y sus opiniones expresadas públicamente, especialmente las de Botin.

Trabajar más para acumular más para seguir trabajando más. Trabajar todo el tiempo para no tener tiempo más que para trabajar. Sacrificar la vida trabajando todo el tiempo y esperar que los demás quieran participar de nuestra pirámide. O incluso sumergirlos en la pirámide con nosotros. Una pirámide en vida llena de jeroglíficos del IBEX35. Una pirámide con todos nuestros tesoros.

Trabajo en un banco como el de Botin y convivo diariamente con gente que ha elevado la religión del trabajo y la acumulación de dinero a la hoguera de las vanidades. Cada día oigo frases como "hace falta más compromiso" "así no van a salir las cifras" "un último esfuerzo" o "te falta compromiso". Sacrificar la vida por una misión mayor, la empresa, la riqueza, la herencia, la educación de los niños sin recordar que como guionizó Aristaín en Lugares comunes, el futuro es una invención de la clase dirigente para tenernos atemorizados.

Coleccioné cromos hasta el 86 en que me empezó a dar vergüenza ir al Instituto y seguir cambiando cromos. Entonces dejé de hacerlo. Hasta hoy que siguen en el desván de mis padres.

Y a mi alrededor no veo más que gente que sigue coleccionando cromos.  Coleccionan cromos y todo se lo gastan en cromos. El problema es que nunca acaban de completar ningún albúm. Yo al menos tengo cinco.


Corrupción de cerca


Estamos acostumbrados a que los corruptos no vivan cerca de nosotros. Salen por la tele y nos resulta fácil desvincularnos emocionalmente de ellos. Es fácil menospreciar a quien no conoces.
La palabra corrupción se ha usado tanto que sirve para desviar la atención o para centrarla. Así algunos políticos dicen que no han dado indultos a corruptos porque no fueron condenados específicamente por corrupción. El famoso límite legal que el PPSOE pretende imponer cuando el verdadero límite es moral.
Desconozco si el Secretario de Canet y la ex alcadesa de la Pobla serán condenados ni cuando lo podrían ser. Camps no fue condenado judicialmente pero ha recibido una magnífica condena social. Allá él si se conforma con la vergüenza de que todos sepamos para siempre que es un golfo y un caradura.
El caso que cuenta El Periodico de Aquí en este número me reafirma en la idea de que hay que acabar con la Cultura de la Transición. Esa cultura idealizada por el Régimen del 78 y que nos cuentan tan chula llena de pactismo donde el punto medio siempre cae del mismo lado. Pero sobre todo esa cultura heredada del franquismo de impunidad de la clase dirigente.
Siguen creyendo que pueden hacer lo que quieran, y aún sabiendo que hacen algo mal siguen creyendo que pueden taparlo para siempre. Se llame Pujol o se llame Sancho. Creen que pueden tapar sus trapicheos sin repudio social simplemente porque puede que no se puedan probar como delito.
El repudio penal me resulta indiferente. Un caradura es un caradura. Un sinvergüenza es un sinvergüenza. Y cuando se les ve de cerca, hay que ser todavía más valiente para denunciarlos y repudiarlos. 

Digestiones bancarias


El proceso de fusión de entidades bancarias en España está prácticamente acabado. Ya queda menos para el oligopolio financiero hacia el que caminamos. Es pues el momento en el que se puede hacer análisis de cuáles son los efectos de estos procesos dentro de las entidades. En España ha habido bancos sin ninguna fusión o con fusiones de mínimo impacto y fusiones decididamente nucleares que afectan a su personalidad como empresas.

¿Qué ocurre durante un proceso de fusión? Generalmente las direcciones bancarias están muy preocupadas por los procesos de integración de datos y cuentas. Es un aspecto fundamental, no cabe duda. Es imprescindible que el cliente no perciba la posibilidad de errores con su dinero. Y desde el punto de vista de operativa y jurídicocontractual es tremendamente relevante. No obstante, con todos los respetos, es una cuestión informática salvable con recursos.

Sin embargo, existe una zona ciega en estos procesos de fusión, que no sale en prensa y que no parece tampoco importar demasiado a las direcciones de los bancos en la construcción del discurso interno. Esta zona ciega está compuesta por un conjunto de situaciones invisibles que afrontan las plantillas en una guerra de guerrillas poco recomendable que afecta por grados según la gravedad de la integración.

Vayamos por partes:

  • Las integraciones afectan a la clientela. Siempre existe una cultura empresarial preponderante. Pero esta cultura empresarial tarda en prevalecer y la clientela se refugia en su anterior cultura empresarial. Aspectos como el uso del autoservicios, las comisiones bancarias o el tipo de gestión del tiempo de las plantillas respecto a los clientes tarda mucho tiempo en ser asimilado. Y cuánto más alejadas están las culturas empresariales más tarda en producirse la adaptación. Esto genera enormes agujeros negros de tiempo invertido que nadie recompensa y nadie quiere ver. Especialemente si la cultura preponderante no dedica recursos a hacer entender rápidamente las nuevas consignas. 
  • Las integraciones afectan a las plantillas. Toda una nueva plantilla tenga la edad que tenga debe aprenderse una normativa nueva y una operativa informática nueva. Esto lastra tanto a los aprendices como a los maestros que deben dedicar un tiempo a superar la lentitud inicial. Lo que antes se tardaba un minuto ahora se tarda diez durante el proceso de aprendizaje. Es un tiempo que se acumula de nuevo sobre las plantillas. En segundo lugar, los equipos de trabajo tardan en cuajar. No todo el mundo se lleva bien con todo el mundo. Encontrar equipos complementarios es un esfuerzo de meses o años. Especialmente cuando las piezas del rompecabezas son limitadas. Finalmente, las adecuaciones territoriales de plantilla lastran el arraigo y con el arraigo el compromiso con la entidad. Personas desplazadas lejos de sus familias rinden menos que otras que viven felices en su entorno. 
  • Las integraciones afectan a la carga de trabajo. De todo lo escrito se infiere que aumenta la carga de trabajo. Pero hay un aumento directo y específico. El trabajo basal de cada oficina es el trabajo que se debe de hacer para ponerla en marcha. Por poner un ejemplo gráfico, al comprar una casa nueva amueblada todavía faltan un montón de detalles pequeños que aumentan el trabajo basal de entrar en ella (toallas, utensilios de cocina, ropa de cama...). En una oficina de banco es igual. Hay todo un trabajo de armonización  y puesta en marcha que aumenta con una integración. Y también se lo cargan las plantillas a sus espaldas porque las direcciones de los bancos suman dos oficinas de cuatro empleados en una sola oficina con cinco personas. 
  • Las integraciones afectan a los inmuebles. La elección de inmuebles obliga a repensar su ubicación, distribución y decoración corporativa. Esto genera obras que ralentizan el trabajo y molestan a los clientes. De nuevo se cargan sobre las espaldas de las plantillas pudiéndose planificar la elección de la oficina y la obra en momentos separados. 
  • Las integraciones afectan a la logística-jurídica. Los archivos se mueven a lo bruto y desaparece el "yo sé donde está". Cada entidad archiva y conserva de una manera y a la hora de ejecutar una deuda por ejemplo, la aparición del contrato firmado es lo determinante. 
  • Las integraciones afectan al ritmo de crecimiento. He dejado para el final la parte seguramente más invisible y más importante. El proceso de digestión de una entidad es exactamente igual que el proceso de digestión en un mamífero. Genera un estado de pesadez, la sangre se concentra en unos órganos concretos e impide hacer otras actividades. Así sucede con las digestiones bancarias, mientras otros bancos que no hacen digestión continúan a velocidad de crucero, el banco digestivo se enfrenta a un proceso de ralentización y parálisis en cuánto a formación (hay que formar a los nuevos y lo hacen los antiguos), innovación y liderazgo. Todas esas cuestiones parecen invisibles. 
  • La integración afecta a la estrategia empresarial. Las integraciones son el momento para definir el rol (lider, seguidor del lider o nicho de mercado) y para definir la exposición territorial. En un determinado momento dos entidades españolas apostaron por crecer en mercados latinoamericanos. El resto de entidades han permanecido en España. El futuro parece obligar a decidir entre unas economías de escala europeas o hispanomericanas. Es un dilema típicamente español. Lo que está claro es que el principio financiero de "no poner todos los huevos en la misma cesta" ha funcionado para algunas entidades y es una seria amenaza para otras. 

Las digestiones bancarias son como los ERE de Banca: un mundo invisible. Ni las direcciones ni la clientela parecen querer verlas pero suponen un sufrimiento para las plantillas. Gente que está trabajando de sol a sol en las oficinas de cada banco para sacar de la alfombra toda la "suciedad invisible" que la "casta bancaria" no quiere iluminar y la clientela no parece reconocer. 

Esperanza construida

Alguna vez les he hablado del concepto de indefensión aprendida. Este término psicológico se utiliza para el proceso mental por el cual una persona llega a la convicción de que haga lo que haga no existe posibilidad de alterar una situación aversiva con lo que se sitúa en una permanente pasividad. Esta sociedad ha cultivado la indefensión aprendida en amplios sectores de la sociedad generando una cultura del aprendizaje tóxica. Vayamos a la observación de lo cotidiano. Hace poco una amiga me comentaba preocupada que su hija de once años le decía que ir a las manifestaciones o votar una u otra opción no tiene sentido. Como diría mi madre eso lo ha aprendido en algún sitio y no fue en su casa.
La indefensión aprendida no es siempre tan obvia. En algún caso se disfraza incluso con una mística de autoayuda. La mayor parte de la literatura de autoayuda se está basando en el carpe diem y la resiliencia. Son dos conceptos filosóficamente complejos que si se asimilan de manera superficial conducen al hedonismo y la pasividad. Es absolutamente cierto que el instante presente debe ser disfrutado y que es imprescindible adaptarse a los cambios irreversibles como la muerte de alguien querido. Pero no es menos cierto que disfrutar del presente implica una cierta lucha por el futuro y que nunca hay que adaptarse a una situación injusta e inhumana.
Si subimos un escalón más existe una indefensión aprendida como especie. Decía el doctor Pedro Cavadas, uno de esos valencianos que nadie sabe que lo son - la antitesis de Calatrava el arquitecto estafador- que los humanos no tenemos sentido de especie y que estamos preparados genéticamente para competir y atacarnos por una posición preponderante. Y relaciono esta idea con dos conversaciones de sobremesa. En una de ellas un familiar decía que el cuerpo de la mujer se adaptará a esta idea que hemos tenido de tener los hijos cada vez más tarde y la maternidad irá más allá de los cuarenta no como excepción. Ese pensamiento tiene dos vías. La primera es una confianza infinita en la ciencia y la segunda una concepción biológica sin límites. La misma respuesta recibí cuando en una conversación con amigos de la adolescencia dije que la energía barata derivada del petroleo se acababa. Alguna cosa inventarán, me dijo mi contertulio, lo que justificaba una actitud pasiva y presentista.
La cuestión es que encontramos mil excusas para no hacer nada, algunas de ellas burdas pero otras tremendamente sofisticadas y sútiles, para no ocuparnos de lo colectivo, para mirar como vacas como pasa el tren, para vivir en el instante preciso, para ir viendo, para dedicarnos solamente a actividades placenteras, para ceñirnos al optimismo patológico. Mientras tanto, las cosas nos las van haciendo un grupo reducido de humanos y empresas, en una delegación absurda basada en la desconfianza.
Yo sigo en mis trece, convencido de aquello que decía un proverbio africano, gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, en lugares pequeños, son los que cambian el mundo. Es mi manera de huir de la indefensión aprendida y acercarme a la esperanza construida. 

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com