¿Como funcionan los submarinos amarillos en banca?

Los sindicatos amarillos son casi intrínsecos al sindicalismo desde sus inicios. Una sociedad plural debe dar cabida a todas las orientaciones ideológicas (ideología = cosmovisión) y los sindicatos amarillos cumplen funciones esenciales dentro de cada empresa para dar cabida a la docilidad existente. Su existencia es antitética. Por un lado parecen lógicos para representar la afinidad de intereses entre algunos trabajadores y la dirección de la empresa al surgir las sociedades anónimas y limitadas que definen de otra manera la propiedad de la empresa. Y por otra parecen ilógicos al no surgir para defender intereses de los asalariados.
Más allá de su concepto, existen y algunos incluso crecen por lo que resulta interesante analizar cómo se componen y cómo se reproducen, cómo sobreviven y como actúan y cuales son las claves de los éxitos de los submarinos amarillos que cruzan los mares de la banca. Invisibles salvo su parte de arriba como un iceberg y preparados para disparar en cualquier momento o sumergirse y olvidarse de los problemas tan pronto como las cosas se ponen chungas.



¿Cómo funciona un submarino amarillo en banca?


  • Parte de una concepción familiar de la empresa. Eso quiere decir que sus vínculos internos, su comunidad de intereses, no es ideológica sino humana. Su elemento común es la ausencia de pegamento ideológico. Así se presentan y así funcionan. Como funcionaria una familia, intentando esconder el conflicto de ideas e intereses. Eso es posible gracias a la apología de la empresa como imaginario familiar. Una familia permanece unida ante la adversidad. Una familia se crece y se ayuda ante el ataque externo. Una familia es una unidad de intereses comunes que debe respetarse incluso en caso de conflicto interno. Así es curioso observar como ante conflictos entre los propios miembros del sindicato amarillo no se atribuyen culpas al propio sindicato ni a la empresa sino que se individualizan las culpas en personas mientras se desvincula al sindicato. Así el amarillo siempre sale indemne. En ese sentido recuerda a los lazos entre la policia y la mafia. Existe contraposición teórica pero existen lazos constantes y puentes entre ellos. En banca esta concepción familiar es muy aceptada ya que la mayor parte de los trabajadores de los últimos veinte años vienen de facultades de económicas que en España básicamente se dedican a hacer apología de la empresa como unidad de pensamiento y de producción. Una comunidad interna de producción destinada a luchar en una selva externa llamada mercado donde se encuentra sola y sus empleados son su única ayuda. Todos los esfuerzos de esa empresa se dedican a que esa concepción de grupo aislado sea usada en beneficio propio. 
  • La captación y la cooptación también surgen de un vínculo humano. Es coherente con lo anterior. Si los lazos que nos unen son humanos y no ideológicos la captación derivará de la creación de un vínculo humano. Así que usaran las redes de la empresa como asociaciones de empleados, fiestas, comidas, almuerzos, deportes, guarderías, colegios, etc... para instalar el virus de la proximidad. Otra manera de hacerlo es sesgar el conflicto y ayudar en algo profesional (préstamos, maternidades... ). El sindicalismo de servicio es una parte del sindicalismo. En el sindicalismo amarillo es el único sindicalismo. Para ellos usará prescriptores o iniciadores. Se presentaran ausentes de conflicto (yo no soy sindicalista, soy tu amigo) y establecerá lazos de cualquier tipo excepto conflictuales empresa-trabajador. 
  • Uso del prestigio. Siendo afines a los intereses de la empresa usaran el vector prestigio-conflicto para separar a la plantilla. El sindicalismo rojo es conflictual porque el centro de trabajo es conflictual sociológicamente por definición. El sindicalismo amarillo esconde el conflicto o lo instala en los demás mientras que intenta unirse el prestigio interno. De ahí surgen los habituales comentarios de "para ascender es mejor...". Cuando se sacan los números reales eso es falso ya que aquellas personas que adoptan actitudes responsables en tema sindical suelen ser muy responsables en todos sus ámbitos y acaban por ocupar los puestos de responsabilidad en la empresa. Esa es la norma general aunque el liberalismo se ocupe de subrayar los casos exteemos. La marca amarilla siempre se presenta como aconflictual así se entiende fácilmente que la banca sea un espacio de actuación preferente para los amarillos. 
  • Independientes. Siendo el sindicato amarillo un sindicato que esconde el conflicto y que no desea tener vínculos ideológicos es lógico que sea una negación de la realidad. Es la antítesis de un sindicato. Para esconder esa realidad construyen un concepto vago y difuso llamado independencia. Siempre se presentan como independientes, sin embargo, no explican respecto a quien y cuando lo hacen señalan al exterior de la empresa. Son independientes del exterior de la empresa pero son dependientes internamente a la empresa. La independencia suele ser el valor preponderante en la estrategia. La creación de un ente "independiente" en la mente de la plantilla implica una correspondencia: los otros deben ser dependientes de alguién o de algo. Una vez más se subraya el valor del aislamiento empresarial como valor positivo en lugar de negativo (curioso como mínimo). Y la praxis diaria de la banca (retos, ventas, quejas.. ) facilita ese esquema de pensamiento. Hay un enjambre exterior de empresas y clientes que nos ataca. Nuestro lugar de confort es la empresa que nos paga. Es la madre y el padre que nos ayuda. De nuevo se esconde que dentro de la empresa también hay diversos conflictos latentes. Pero la palabra conflicto es fea. Los amarillos la detestan. 
  • A partir de ahí el resto son consecuencias de lo anterior. Si conceptualmente no son un sindicato pero se llaman sindicato su única posibilidad de parecerlo se refiere a dar una mano de pintura (incluso roja en algunos cosas) y una marca de protesta de baja intensidad que nunca cuestione el meollo de la cuestión. El sindicato amarillo es la correa de transmisión para atemperar los esfuerzos (es un momento dificil para la empresa) y sobre todo el sindicalismo amarillo suele ser presentista. Vive instalado en una falta de memoria y una falta de proyecto. La memoria solamente es nostálgica (no existe la lealtad a los principios) y el proyecto es incierto (lo que diga la dirección y luego ya diremos algo). Instalados en el presente la adaptación de resiliencia (las cosas son así esto es lo que hay, tenemos que acostumbrarnos... ) es el único camino. También es frecuente copiar el producto. El sindicato amarillo no tiene creativos sindicalista porque no asume ninguna tradición de gestionar el conflicto. Por lo tanto necesita copiar conductas y gestionar los nuevos conflictos cuando se han consolidado. Lo normal es que copie las de sindicalismo de servicio de manera descarada. El sindicalismo amarillo presenta una oferta low cost que une tres productos: seguro de " por si me pasa algo" + asesoramiento de normativa laboral + cadena de favores por un precio más reducido. El resto del sindicalismo no le interesa o le interesa relativamente. 
  • Esto que quede entre nosotros. Lógicamente esconder el conflicto significa gestionarlo en privado y nunca sacarlo a la esfera pública. Eso en banca es muy valorado. De hecho enseguida te sacan a pasear la elegancia, el estilo, los modos, las maneras. Es su manera de decir que en público es obsceno hablar de determinadas cosas porque suponen evidenciar un conflicto duro sobre la salud mental de los trabajadores de banca por ejemplo. El amarillismo intenta dejarlo todo en privado, los acosos, las sanciones... y por eso hará poca comunicación o una comunicación de perfil bajo, superficial y muy centrada temáticamente en unirse al prestigio y no al conflicto. 
  • La comunicación del amarillo se centrará en buscar el target medio de dirección. Cualquier empleado de banca ha deseado o desea en algún momento estar en ese estamento por lo que manejar la agenda de temas que le preocupan a un director en las hojas públicas es unirse al prestigio de ese estamento. Sus hojas suelen afirmar sobre normativa laboral (recordatorios varios) o sobre organización del trabajo. Este es un grave error del sindicalismo rojo ya que es un yacimiento de influencia tremendo que se regala casi totalmente a los amarillos. Los amarillos hablan de campañas, retos, cursos..desde un punto de vista muy profesional y menos laboral es decir, se suben a la agenda temática de la dirección de la empresa. Hablan sobre lo que quieren que se hable aunque sea mal. Pero ningún tema que no sea de negocio llega a aparecer de manera contudente o reiterada más allá de las peticiones de respeto lógicas y a veces inaplazables. 
  • Visión de parte. El sindicalismo amarillo surge para dividir las plantillas. Es lógico pues que mantenga una posición de parte y nunca de todo. Representa a sus afiliados y no a toda la plantilla. Por tanto, no asumirá funciones de control genérico como seguimiento de listados, promociones, sustituciones, nombramientos..... etc. Hará algo de todo eso siempre y cuando haya una llamada previa del afiliado. Nunca lo hará por voluntad propia. Si fuera por los amarillos nadie controlaria nada salvo que el propio empleado sobre sí mismo. 
  • El coche escoba de los enfadados. Si abandonas la totalización tu estrategia es más sencilla. Una vez garantizadas determinadas condiciones (otros firman los pactos) puedo dedicarme a criticar el pacto. Eso me permite que las quejas por el pacto vengan hacía mi mientras los beneficios del pacto resultan invisibles porque pasan a engrosa la normativa laboral que el amarillismo también explica con devoción. Los amarillos son una especie de coche escoba de descontentos; curiosamente socializan beneficios mientras privatizan pérdidas a su favor. 
  • Sus efectivos, sus visitas y su comunicación responderán a este perfil bajo de vínculo humano. Conversaciones sobre cuestiones ajenas a lo laboral (visita light sin contenido conflictual), comidas, almuerzos eternos, cafés, llamadas... Todo sin entrar a ningún tema espinoso más que de manera reactiva (no hay creación de agenda o pedagogía sindical por ejemplo). Si el representado o representada pide ayuda se le ayuda ¿Cómo? Siendo congruentes con la versión de parte, te ayudamos a ti aunque jodamos a otro. Ese otro siempre será invisible porque el otro es abstracto. Desaparece la visión colectiva y se subraya la individual. Muy acorde con los tiempos. Pongo el ejemplo de la movilidad geográfica, ayudar a alguien mediante algún truco significa que otra persona deberá marcharse. Como visión colectiva el sindicalista debería ser muy escrupuloso con ese tema porque ese otro puede ser cualquiera. Los amarillos simplemente favorecen. 
  • Reactividad. El protocolo amarillo solamente se activa cuando algun representado necesita algo. Mientras tanto la inercia domina la situación. No suele haber innovación porque nadie pretende descubrir nuevos espacios. Gestionan los existentes y tapan los nuevos conflictos. Para ello generan una estructura paralela a la empresa. Se nutren de buenos comerciales que usan el marqueting básico al que están acostumbrados todos los empleados de banca. Ofrecen un producto pegado a la marca de la empresa presuntamente prestigioso, aconflictual, con un seguro de asistencia laboral y a la mitad de precio. Esa estructura se entremezcla con la dirección en una espiral de favores (recordemos que sus vínculos son humanos) que alguien te hará en algún despacho. Todo ello cuadra con los valores potenciados en la empresa. Nada a favor de corriente. Surfea en la mejor ola. Mientras tanto el sindicalismo rojo se situa contracultural. Colectivo frente a individualizado, activo frente a pasivo, conflictual frente a negacionista, crítico frente a cómodo. Es muy dificil luchar así. 

Supongo que este post será leído básicamente por sindicalistas rojos. Una de las características de los sindicalistas amarillos es que no leen mucho y también que nunca se autoconceptúan así. Nadie cree ser amarillo de la misma manera que todo el mundo habla ingles medio. Nadie quiere poner luz a su zona ciega. Así que la reflexión final sería ¿cuánto amarillismo estamos asumiendo en los sindicatos de clase? ¿Cuántos valores de los amarillos estamos asumiendo? ¿Cuánto amarillo tenemos ya ingerido? ¿Cuántos troyanos tenemos dentro? No hace ni una semana que leía en una comunicación de un sindicato rojo la expresión "Sé egoisa, piensa en ti mismo" para reclamar el voto. Yo solamente recordaría un viejo proverbio de estrategia ideológica. Si quieres ganarle a Rafa Nadal, procura no jugar al tenis. 

Las mentiras de la Transición

La Transición democrática puede que sea el momento histórico de España más mediatizado y con un relato más cuidadosamente construido. El Regimen del 78 defiende como gato panza arriba su versión de los hechos y trata de impedir cualquier revisión que ataque su conciencia. Se puede decir que la única verdad de la Transición es que fue una transición, es decir, que no hubo ninguna ruptura sino una continuidad con el anterior régimen. Se transitó de un espacio a otro. Por lo demás, ahora mismo ya es fácil destripar las mentiras de la Transición.




  1. La Transición supuso un tránsito hacia un nacimiento democrático en España. Mentira. La Transición supuso el restablecimiento de la democracia tras un parentesis de cuarenta años de dictadura fascista. La democracia no se inventó en la Transición. España ya tenía un recorrido democrático incipiente previo a la Guerra Civil. De hecho la dictadura surge de un golpe de estado. 
  2. La Transición se hizo en un clima de libertad. Mentira. La Transición fue un proceso vigilado y tutelado por el profundo miedo atávico a la represión y la involución. 
  3. La Transición fue un gran esfuerzo de generosidad por parte de todos. Mentira. La generosidad la ejerció la oposición democrática de izquierda. la generosidad fue extraordinariamente asimétrica. La derecha franquista solamente cedió en el modelo territorial. La conquista de libertades básicas o una constitución no puede considerarse una contrapartida de nada sino algo inevitable en cualquier proceso de democratización incluso de bases mínimas. 
  4. La Transición alteró los flujos de poder en España. Mentira. La Transición democrática garantizo inmediatamente que todos los poderes fácticos del franquismo. La Iglesia blindó su poder a través de la educación y el concordato. El ejército se garantizó un lado concreto de la guerra fría en lo que suponía el mayor riesgo ideológico y militar del planeta. La tecnocracia que ya gobernaba la dictadura se garantizó su pervivencia en los altos cargos de la administración. La oligarquía dominante no vio alteradas sus propiedades. Tan solo se cooptan nuevas élites emergentes que básicamente provenían de los partidos de la oposición, principalmente el PSOE. 
  5. La Transición es un éxito de todos. Mentira. La Transición ha sido patrimonializada por una generación concreta que se ha eternizado en el poder sin dejar correr el agua. Son los que ahora han cristalizado en la famosa Casta podémica que tapona cualquier intento de acceso al poder. Además las imágenes muestran las señales de duelo y adhesión al regimen de Franco. No todo el mundo era demócrata ni corría delante de los grises. 
  6. La Transición fue pacífica. Mentira. La Transición fue violenta, llena de heridos, palizas y muertos. Lo que ocurre es que el marco mental era el de evitar otra guerra civil. Y la mayor violencia vino del Estado mucho antes de que ETA se quedará en solitario ejerciendo la violencia política. 
  7. La Transición es un proceso acabado. Mentira. La Transición sigue petrificada e inacabada con el Regimen del 78. Solamente una nueva constitución puede dar por finalizada esa transición democrática en tanto que proceso de creación de algo nuevo y diferente elegido por los españoles con plena libertad. Incluso sus protagonistas estaban en primera linea hasta hace un año. 
  8. La Transición se hizo de la única manera posible. Mentira. Se hizo como se hizo. Había otras opciones posibles. 
  9. La modernidad española arranca en la Transición. Mentira. Hay muchos elementos históricos anteriores a la Transición que trazan grandes síntomas de modernidad española que el fascismo se encargó de hacer retroceder. 
  10. La Transición cerró las heridas del pasado. Mentira. La Transición estableció mecanismos de impunidad para los que perpetraron un régimen fascista de apartheid ideológico. Las Leyes de Amnistia para presos políticos no equilibran la conducta sistemática, organizada e institucional de todo un ataque a los derechos humanos y libertades básicas durante cuarenta años. 

Idealistas


Idealista es una palabra despectiva. Se usa para calificar a quien sostiene teorías románticas o utópicas. Es un arma arrojadiza de los pragmáticos para poder ordenar su conciencia. Manchan el idealismo de ingenuidad cuando no de inmadurez.

Mantengo una relación asimétrica con el resto de idealistas. Salgo por la puerta por la que ellos entran. Quizá porque he visto ya las naves que ardían más allá de Orion. Observo con atención y reservas la emergencia de nuevos idealismos. Pero ya hace tiempo que me puse una capa de cinismo entusiasmado para sacar punta al lápiz de las ideas. 

El embrutecimiento de las ideas en mi entorno me salpica a los ojos. Conozco ya demasiada gente que tortura una idea hasta que dice lo que le conviene. Demasiada gente que secuestra una ideología y pide un rescate demasiado alto para soltarla. 
Conozco demasiada gente que juega al poker de las ideas para que se desnuden los demás. Mercaderes de la ideología que ofrecen ideas de segunda mano mutiladas por una urna. Traidores de siglas que viven bajo las alfombras de lo colectivo. Subasteros de la conveniencia. Jinetes de caballo ganador. Péndulos de la falta de memoria. Agitadores fijos discontinuos. Reservistas del ejército de la transición. Croupiers de fichas rojas que siempre apuestan al negro. Publicistas de humo. Visitantes low cost de las ideas. Y demasiados ausentes que se limitan a mirar como pasa el tren mientras esconden las ideas en una caja fuerte con antena. Los pragmáticos no dejan de ser un latigazo en la espalda para revolverte. 

Idealismo es el imperio de las ideas. Es situarlas en el altar de lo sagrado. Jugar al ajedrez con ellas. Limpiar su estuche por si algún día hacen falta. Creer en lo infrecuente. Idealista es respetar una idea hasta el punto de protegerla. Hacerla volar libre de siglas. Liberarla de las herencias y las hipotecas electorales. Idealizar es poner las luces largas. Soñar con los ojos muy abiertos. Idealizar es viajar a un nuevo lugar que acabas de construir en tu mente. Todo nuevo reto empezó siendo una idealización. Una visión mental sin cuerpo. 

Las ideas no se meten en un sobre. Las ideas te acompañan siempre incluso cuando tienes que cerrar los ojos para contradecirte. La incoherencia es una idea tan sólida como cualquier otra. Aceptarla es crecer. Las ideas sobreviven aunque se escondan durante décadas. Las ideas convierten a un loco en una minoría absoluta. Convierten un sueño en una realidad. Pero para eso hay que creer en algo, en algo externo, en algo que no sea un mismo, en algo que se suba al escenario, en algo nuevo. 

Pronto tendré que enfrentarme de nuevo al poker de las ideas. Siempre intento librarme del último jaque. Me conformo con hacerle tablas a un poker de ases sacados de la manga. Aunque sigue doliendo saber que las trampas son las reglas. Y que el público aplaude más al mago que al escapista. 


Votar en La Caixa #26N


El miércoles hay elecciones sindicales en La Caixa. Cuando llega ese momento siempre  hay mucho ruido. Tanto ruido que es difícil escuchar los susurros del eco de un trabajo continuo.

Empecé en esto con 29 años en plena efervescencia bancaria. Se abrían sucursales por todas partes y casi todo el mundo ascendía de puesto rápidamente. No me arrepiento. Hice lo único que podía hacer. Aceptarme como soy. Idealista e ideológico. Es verdad. Me pueden los principios y la conciencia. Me marcan una linea que seguir. A veces me tengo que tragar sapos y culebras pero nunca apago las luces largas de hacía donde quiero ir.

Ser sindicalista en banca es sumergirte en un montón de contradicciones. Es un sector donde el dinero es la matería prima y eso lo mancha todo. La mayor parte de los bancarios entienden las relaciones surgidas en su entorno profesional como relaciones de servicio. Otras veces de simple amistad. Es dificil meter pegamento colectivo ideológico en esos huecos. Además la empresa pone mucho empeño en individualizar y separar los intereses individuales metiéndote en cajitas y tarjetas de visita diferentes. En ese entorno demasiadas veces la personalización cliente-amigo-servicio y el "como está lo mío" son las campanas que suenan en la plaza cada día. Es un música de fondo. Parece que no está pero suena constantemente.

Ya llevo doce años de sindicalista. Mucho tiempo intentando meter pensamiento crítico y algo de rebeldía en cada oficina. Intentando superar el "es un chico majo" por el "cree en lo mismo que yo". Intentando saltar el "yo soy muy amigo de... " para sentir un "esta gente se lo toma en serio". Es dificil. Y cada vez lo es más.

Cuando empecé construí un rol de sindicalista. El sindicalista en el que yo creo. Y con todas mis contradicciones y mis vaivenes personales creo que sigo haciéndolo. Ofrezco sinceridad, constancia, rigor, análisis, seriedad, explicación, información y sensibilidad. No sé si es suficiente. A veces creo que ganan las sonrisas, las anécdotas, los cotilleos, el trapicheo, la cadena de favores, las falsas promesas o el confort del escuchante profesional que luego se va a casa y no hace nada con lo escuchado. Tampoco sé lo que ofrecen los demás. Sé que intento hacer el trabajo que yo exigiría de un sindicalista de banca. Que lo cuestione todo desde la sensatez. Que informe de todo desde la transparencia. Y que sea discreto desde la confianza.

El adversario es muy fuerte. El lado oscuro te dice que es tu padre para confundirte. Sus esbirros se disfrazan de lo que sea, incluso de amiguismo sindical.

Pero yo juego en un equipo que todavía sueña todo los días. Milito en CC.OO. Cuando juntamos toda nuestra ilusión deslumbramos. Sentimos lo que hacemos y sentimos lo que decimos. Incluso cuando nos equivocamos lo hacemos con el alma en la mano. Me disculpo si en algún momento el camino me ha hecho perder tacto. A veces uno pierde sensibilidad para poder gestionar la rabia. Entré en este equipo porque me gustó su pensamiento y su pasión por lo que hacemos. Representar a los compañeros y compañeras no deja de ser una carga de responsabilidad con toques de cierto honor. Suena a poesía ideológica pero suena así porque el día a día resquebraja la épica de lo cotidiano. Porque todo lo evidente acaba por ser invisible. Después de cada intento electoral es lo único que me consuela. Mirar una cifra y sentir que hay gente que cree en mi, en nosotros o en lo que representamos. Me da igual.

No vendo sonrisas. Es verdad. Regalo intensidad, entusiasmo, lucha y una sacudida de firmeza. Regalo todo lo que soy, todo lo que pienso, todo lo que hago y todo lo que escribo. Todo a lo que me atrevo. Reclamo idealismos y algo de justicia. No estoy de moda ni lo estaré porque los principios en los que creo son eternos.

El miércoles votas siglas, ideas y personas. Ninguna de esas tres cosas por su cuenta vale la pena. Solamente las tres cambian el mundo cuando van juntas. Yo creo en las tres. Por eso sigo en pie a pesar de todo el barro. El miércoles votas en La Caixa. Piénsalo. Vota CC.OO.

Rojo oscuro, casi amarillo

El periodismo vive de la realidad a la sirve. Todos sabemos que la noticia es que una persona muerda al perro. La cuestión es explicar el por qué y además desde qué prisma se mira el suceso. Y sobre todo no usar el mordisco para convertir en noticia pasear al perro. La crisis ha abierto una nueva perspectiva desafiante, un reto periodístico cuyas medidas son tan imprecisas como la pizca o la cucharada. 

La sobreexposición informativa está generando la posibilidad de hacer análisis de manada, análisis de colectivo. El periodismo de flanco. Y eso sirve tanto para la "caverna mediática" de la derecha como para los "francotiradores" de la izquierda. 

En el prisma izquierdo la crisis ha traído una recuperación del oficio. Periodismo es sacar a la luz lo que alguien no quiere que se sepa. Todo lo demás son relaciones públicas (George Orwell). La crisis escondía una estafa y sacar a la luz la estafa ha sido el mejor reto profesional para el periodismo rebelde. Profesionales de verdad han hecho un trabajo con lupa para meter el micro donde no querían que miráramos. Han señalado en el mapa miles de estrellas de la corrupción. Y aunque quedan muchas más, las recién bautizadas dan más que suficiente para que el ciudadano se haga una composición de lugar de la mezquindad de las clases dirigentes de las dos últimas décadas. 

Pero también ha traído un riesgo considerable para el periodismo militante. Acabo de leer una noticia en la que se indica que miembros del Consejo de Administración de una Caja de Ahorros cobraban dietas por asistir a las reuniones. La noticia se basa en que eran políticos y el presunto paralelismo con las tarjetas Black. La misma semana se acusa a Errejón de dirigir un proyecto universitario por el que cobra en "sus ratos libres". En ninguno de los dos casos hay ninguna ilegalidad. Errejón lleva el proyecto con éxito y aquellos señores asistían tranquilamente a los consejos de una entidad bancaria a la que pertenecían según los propios estatutos de la entidad. Todas las Cajas de Ahorros tenían cargos nombrados por instituciones que lógicamente eran políticos. Y esa asistencia era remunerada. Son dos ejemplos de Mcartismo, de caza de brujas, de concurso de moralidad que se nos ha ido de las manos. 

El riesgo del periodismo militante es caer en el podemismo mediático. Vender un producto simplificado que vive en los aledaños de la noticia y que interactúa con la realidad sin saber cual es la causa y cual es la consecuencia. El podemismo incluye revanchismo y totalización. Convierte una parte en el todo y exige una responsabilidad asimétrica según las piedras que vayan lanzando los pecadores. 

Los nuevos medios digitales y algunos de los tradicionales se han sumado a una moda de meterse por la chimenea de la polución democrática. Y al bajar hay que saber distinguir las agujas del pajar. Bajar al detalle personal de los gastos de las tarjetas de Bankia fue un ejercicio innecesario de escarnio social. Quizá merecido pero inútil a los efectos de la formación de una opinión sana democrática. Manejar la temperatura democrática es un poder del periodismo. Y un gran poder conlleva una gran responsabilidad (Spiderman). La construcción de pelotones de fusilamiento mediático deben corresponderse con el límite exacto de la responsabilidad pública y no deberían adentrarse en el reproche personal. El Duque de Palma fue un golfo, sí. La cuestión es cuantas veces necesitamos saberlo y sobre todo cuando deja esta información de ser útil a nuestro estado de ánimo y a la formación de nuestra opinión. La redundancia acaba por resultar un eco incesante de consecuencias impredecibles. 

El periodismo se hace desde la rabia pero no desde el rencor. Pasarse de frenada con el "paredón mediático" simplemente porque estamos haciendo surfing (subirse a la ola de la moda mediática) es amarillismo. Entrar en una caza de brujas de moralidad es despertar a la Santa Inquisición y mezclar manzanas con peras que diría Ana Botella. Lo que ha pasado en España es muy grave como para banalizarlo con dispersión. La dispersión es ese método estratégico impuesto cuando el tapón de silencio se destapa. La dispersion es poner el ventilador en marcha para difuminar los contornos del problema. Cuando todo es un problema nada es la solución. Cuidado con mezclar cantidades, calidades, actitudes y aptitudes. Buscar la pureza conduce a la impureza generalizada. 
El podemismo mediático no puede alimentar la rabia sobre cualquier cosa que produzca interés para conseguir audiencia. La noticía es una verdad interesante pero es más verdad que interesante. El aformismo "no dejes que la verdad te estropee un buen titular" es un límite infranqueable. Hay que parar con el semáforo en ámbar. 

El periodismo rojo debe mirar muy bien donde pisa fuerte. Aprovechar la oscuridad para iluminar cualquier lugar obliga a mover el alcantarillado tanto que todo acaba por oler mal. Y buscando la luz podemos perdernos la salida del túnel. Si señalamos a todas partes puede llegar alguien por la espalda y erigirse en caudillo. Tanta basura junta acaba por convertirse en un vertedero. El periodismo demasiado rojo es muy oscuro, casi amarillo. 

¿Tu jefe de zona tiene Twitter?

Recientemente han aparecido noticias que indican que Facebook quiere crear una red social laboral llamada Facebook at work. Mientras tanto, las redes sociales siguen prohibidas en las pantallas de las oficinas de banca. 



Una de las cosas que más llaman la atención cuando trabajas en un banco es el efecto "teléfono roto" unido con el business as usual. Las indicaciones que se producen en la cima van bajando con cada vez más deformaciones por la intervención de más departamentos y cargos "interpretativos" hasta que llega a la base donde se hace algo parecido a "lo de siempre". Con ese esquema, introducir cambios en una organización grande es muy costoso porque requiere una gran cantidad de energía para eliminar las interpretaciones rutinarias y las resistencias al cambio.

Eso es lo que sucede con cualquier novedad externa que no es asimilada por la organización. Existe una cierta impermeabilidad empresarial a las dinámicas externas. Los bancos están sordos y ciegos a pesar de que predican lo contrario. Solamente domestican la tecnología para los clientes. Sin embargo para las plantillas se suben al barco cuando ya ha zarpado.

Vayamos al grano. ¿Tu jefe de zona tiene Twitter? Seguramente no. Y te has preguntado alguna vez ¿por qué no? ¿como es capaz de interpretar el mundo y el mercado sin redes sociales?

Del papel a la pantalla. 

Cuando entré a trabajar en banca cada día se compraba el periódico y se dejaba en la oficina. Estaba a disposición de clientes y empleados. Deduje que se trataba de estar mínimamente al día y no vivir al margen de una realidad que te marca la manera de hacer negocio. Cuando llegó Internet (sí.. hubo una época sin Internet) lo primero que hicieron las direcciones de los bancos fue "atrincherarse" en el control. Internet en aquella época se estigmatizaba con conflictos y pornografía. Así que primero teníamos vetado el acceso y luego se fue abriendo solamente a algunos medios y algunas páginas que se consideraban "informativas". (Era curioso por ejemplo mirar las preferencias de periódicos). Los bancos se tuvieron que rendir ante la evidencia del caudal informativo de Internet y decidieron ordenarlo con un resumen de prensa que parece la manera más lógica de mantener al día a las plantillas de lo que sucede fuera de las oficinas porque es determinante para atender al negocio. Aún así informan de lo que les da la gana. Un empleado de banca que no esté al día del problema social de los desahucios sería un empleado ausente o autista.


Y entonces llegan las redes sociales.

Las redes sociales están prohibidas. Por lo menos en mi banco. Se consideran una distracción que no se puede permitir. Hay que estar concentrados en el negocio. Esta afirmación no tardará en explotar. En diez años ninguno de los veinteañeros actuales entenderá esa frase. Pronto las empresas bancarias descubrirán lo que se llama el "valor relacional" de sus empleados. El valor relacional es el petroleo bancario y entenderán que sus empleados requieren un cierto branding personal. Y que ambas cosas (valor relacional y marca personal) se consiguen también o incluso mejor a través de Internet. La primera intención será pedirles que reboten productos y mensajes unidireccionales de sus empresas. Vamos, que se conviertan en hombres y mujeres anuncio. Será un error pero responderá a la "banca industrial" que se está haciendo en este momento y que sitúa a las plantillas como cadenas de montaje de dinero. Nadie te permite que te salgas del guión establecido (a veces el guión es literal y textual). De nuevo la sociopatía empresarial impedirá la empatía con la sociedad en red.

Las redes sociales no solamente deberían ser permitidas sino alimentadas por los bancos. En una empresa de servicios comercial como es un banco un empleado con "personal branding" (marca personal) es una fuente de negocio. La vida virtual-digital es una prolongación ubicua y atemporal de la vida presencial. Esto está costando que lo entienda la generación de directivos de "edad avanzada" (over 40 para cuestiones digitales) que pueblan las ramas altas de los árboles bancarios. Un director con un blog sobre economía que es capaz de demostrar capacidad de análisis o con unas redes sociales nutritivas para quien le sigue es también "marca empresarial". Pero para eso habrá que volver a una cierta neobanca artesanal o de autor donde el empleado que presta el servicio sea un eje de la calidad del servicio.  Y habrá que entender que se necesita un tiempo para construir una marca y un mensaje. El miedo al "descontrol" creará tanto pánico en las cúpulas bancarias que ya veremos cuánto tiempo tardan en hacer esta digestión.

La desaparición de la banca operativa (efectivo y transacciones habituales) hacia el ámbito tecnológico genera un yacimiento nuevo de negocio bancario situado en el asesoramiento. El asesoramiento requiere que el asesorante tenga autoridad (conocimiento socialmente reconocido) y la autoridad se gana en muchas partes. Una de las mejores es Internet (blogs y redes sociales).

Sin embargo, tu jefe de zona no tiene Twitter. Quizá tenga Facebook de casualidad pero no tendrá Twitter. Dirá que es porque no le da tiempo, porque lo considera un juego de adolescentes como su hija, porque cree que solamente se dicen chorradas, porque es adictivo. Todos encuentran una excusa para rechazar lo inevitable. A veces sí que tiene pero se esconde con otro nombre, o no lo usa, o intenta que sea exclusivamente personal y protege su muro. La desconsideración hacía las redes sociales como concepción lúdica hace que sea incomprensible su utilidad para el negocio.

Lo que me recuerda la anécdota de un director de mucha trayectoria que le preguntó a un Jefe de Zona si quería asistir a una inauguración donde estaría la plana mayor del pueblo. Contestó que "tenía que mirar listados". Seguramente nunca llegará a entender que el negocio estaba en la calle/red y no en los listados.


Podemos y La Sexta: una historia de amor.

Los místicos del análisis propugnan la complejización y difuminación de cualquier linea certera. Cuando explican que Podemos no es solamente un modelo revanchista fruto de la indignación sino algo mucho más complejo deberían explicar también cual es el peso de cada activo de un partido que crece tan rápido que puede padecer malformación congénitas de por vida. Ent todo caso hay un mínimo común multiplo: la reactividad. Surgir como antitesis de algo puede no ser revanchismo pero tiene altas dosis de reactividad.

Otra de las afirmaciones habituales de los analistas místicos es que Podemos no es solamente el fruto de un buen discurso televisivo. Nada es tan sencillo como un simple vector pero la complejidad de un simple vector puede ser la diferencia entre el gran éxito, el éxito discreto o el fracaso rotundo. Ya de paso podrían explicar por qué los pabloamigos decidieron montar antes una televisión que un partido político. El orden en este caso parece bastante relevante.



El podemismo es también un movimiento social y mediático porque surge de la formulación de nuevos análisis de la realidad. En los aledaños de lo político crece los mediático y hay toda una reformulación periodística que circula paralela al podemismo. Es un neoperiodismo que se retroalimenta e interrelaciona con los nuevos lugares comunes.

Un productor es un hombre de negocios y un business man sabe lo que es un nicho de mercado. El "no nos representan" era un nicho de mercado. Cuando Antena 3 compra la Sexta surgen rumores de riesgo de cambio de modelo editorial. Nada más lejos de la realidad. El mismo conglomerado editorial que rige los destinos de La Razón descubre que hay un nicho de mercado sin cubrir. Descubre que la polarización -escoger actores periodísticos a ambas orillas del rio del bipartidismo- genera una narrativa nueva y deseada. Así que convierte La Sexta en el canal temático de la indignación. Y la estrategia es perfecta. Évole abandona su tono jocoso de los Salvados iniciales y deja de ser el follonero para doctorarse en periodismo. El casting sigue con Ana Pastor. Wyoming se sitúa como alternativa a los informativos. Todavía resultan memorables aquellos informativos de La Sexta que mantenían en una esquina la conexión con Sol durante la acampada del 15M. Ahí había negocio. Retransmitir una revolución en directo, en streaming. Lo siento, pero no hay más que ver los anuncios que se emiten en los descansos de esos programas para saber cuál es el target. Coincide con el del 15M y coincide con el de votante de Podemos. Clases medias, úrbanas y jóvenes en su modalidad más reciente (under 35).

En ese momento se construye un relato -una narrativa- con la "indignación" en sentido filosófico como linea principal. La indignación es una emoción básica y sobre cualquier emoción hay negocio. La publicidad es un simple despertar de emociones que te impulsan a comprar. Así que la indignación es también una fuente de negocio.
Así que tenemos una pulsión, tenemos un universo comercial, una masa crítica suficiente y tenemos un producto para ellos.
Y además es un producto de éxito. Alguien le cuenta a alguien que hay un coletas en Intereconomía que no se altera ante nada, que tiene respuestas para todo, el típico sabiondo que no tiene miedo de decir las cosas claras por extremas que parezcan, un tipo sin complejos, que habla en nombre propio y no es portavoz de nadie, desatado en la dialéctica, que deja hablar pero responde con contundencia. Además tiene el look indignado perfecto. Es el increible hombre medio pero en rebelde. De tono y gestos televisivos. Es pura telegenia. Y aparece en La Sexta Columna, ese programa de gladiadores televisivos que aprovecha que ya no  hay dinero para salir a cenar para ofrecer diversos productos en sus pausas publicitarias. Y ahí surge el héroe. El que es capaz de sacar de quicio a Marhuenda. El Rey Midas de una cadena que no pasaba de un 10% de share en sus programas de pronto se encuentra liderando algunas parrillas. Y todo gracias a saber interpretar la sinfonía de la indignación. Todo el mundo la leía en clave de sol y estaba escrita en clave de fa. Mientras tanto ya hay otro canal familiar que canaliza la indolencia y el entretenimiento. A cada público lo que necesita. Hay canales para todos.

Localizado el target ("indignado's world") hay que ofrecer un producto a la medida. El diseño del menú no es difícil. Ya había un periodismo indignado preexistente aunque era virtual. Virtual porque estaba en la red. Así que se trata de establecer lazos de cooperiodismo. Por la mañana una tertulia para indignados, después unos informativos para indignados, con humor para indignados. Las pelis ya si eso las ponemos de Chuck Norris que después de ver a Wyoming te entran ganas de repartir galletas.
Hasta aquí es puro "business as usual". Pero ¿Qué pasa si nuestros gladiadores triunfan y nos deben su éxito? ¿Donde irán las mejores entrevistas? ¿Quien cubrirá una información que no le conviene porque derriba su modelo de duopolio de productos televisivos? Nuestro negocio se confunde con una propuesta política porque cuánto más triunfa esa opción mejores datos de audiencia tenemos. Y aquí empieza la sobreexplotación de los acuíferos. Un partido que tarda lo mismo en ser opción de gobierno que un bebé en gestarse. Y mientras tanto los datos de audiencia suben y suben.

Entonces imaginamos que ese partido puede llegar al Gobierno y que fuimos nosotros quienes los descubrimos en una Operación Triunfo política con galas los sábados por la noche. Y eso es muy goloso. Vincularse con un nuevo poder partiendo del viejo poder es puro gatopardismo. Una estrategia magistral de mago que se parte por la mitad y consigue estar en dos sitios a la vez. La indignación crece imparable gracias a la golferia del lado oscuro. Este público urbanita, indignado y joven se identifica con sus iguales. Hemos transferido estatus y además el producto es técnicamente impecable con los nuevos yacimientos de periodismo. La fractura generacional política es también mediática. Los nuevos periodistas quieren informar sobre la nueva política. Es atractivo. Es tangible. Enamorarte de tus fuentes. La entrevista perfecta. Y todo fluye en una espiral de amor eterno e impagable. Cada aparición del coletas es nuevo éxito de audiencia. Está pasando y estamos dentro contándolo. Es pura CNN.

Mientras tanto los indignados viven un proceso de empoderamiento. Si se dice en la tele se pude decir en la calle. El Gatekeeper acaba hospitalizado de tanto sobresaltos. Crece la fe colectiva del champú anticasta. Y la agenda da de sí. Cada día un imputado. Y cada imputado son diez mil más y dos decimales de audiencia. Porque nadie como La Sexta cubre las alcantarillas del Regimen del 78. Sinergia se llama. Cuando algo supone mucho más que la simple suma de talentos.

El canal temático de la indignación sabe que es transversal como Podemos, las preguntas de Salvados son las respuestas de Iglesias, el abono para recoger la siembra. La inquisición de Ana Pastor es el mejor debate sin Iglesias, la pasión de Garcia Ferreras es el entusiasmo de los nuevos podemistas. Y el mejor villano posible se dibuja con Marhuenda e Inda. Es mucho mejor que una tele de plasma con un pobre hombre que no entiende su letra. La narrativa es perfecta. Héroes, villanos, gradas repletas e indignadas. Y un objetivo para todos. Vamos a ganar. Unos mucho dinero y los otros muchos votos. Pacto win-win para vivir felices y comer perdices. 

Siete consejos para una dieta mediática mediterranea

La dieta mediterránea se ha hecho famosa en el mundo por ser una manera saludable de afrontar la alimentación. Consumimos cada día productos mediáticos de diferentes tipos en una exposición pasiva o mínimamente activa sin pensar que puede estar alterando nuestra salud cívica y nuestra higiene mental. El mundo audiovisual ha cambiado mucho. La tecnología obliga a domesticar nuevas conductas más saludables. En este post tienes seis consejos que te permitirán disfrutar de una dieta mediática más saludable para ti y para tu familia.


  1. Comprate un canario. Si lo que quieres es tener una banda sonora en tu hogar cómprate un canario. Si lo del canario no te va ponte música. La música es terapia sonora, genera estados de ánimo variados incluso te puede hacer cantar. Si la música te cansa ponte la radio. La radio permite hacer otras cosas. Pero apaga la tele de una vez. El ritmo narrativo de la tele es exasperante como sonido de fondo. Exige tu atención cada segundo con músicas de peli de terror puestas sobre reportajes y tertulianos exigiendo su minuto de gloria. 
  2. Cómprate una tablet. Y apaga la tele. O mejor véndela. O tírala. Entiendes que la tablet es buena para tu hijo porque así puedes controlar lo que mira pero no entiendes que también es lo mejor para ti porque puedes controlar lo que ves. La tablet te obliga a buscar y a decidir que es lo que quieres ver. Decides tú y no un programador. Escoger los ingredientes más naturales es la base de una dieta mediática mediterránea. 
  3. Si quieres información lee. La información con cierta profundidad sigue en formato texto. La calma de la lectura sigue siendo insustituible. La información parte de la serenidad. Si te gusta el papel compra papel, si te gusta la electrónica lee en pantalla. Leer sigue siendo el único camino para la calma informativa. 
  4. La televisión es entretenimiento. Nadie como la tele te hará reir, llorar, enfadarte, sentir, viajar, seducir, excitarte... La televisión siempre fue y será puro entretenimiento, ponla cuando necesites evadirte. La televisión es mentira porque es un espectáculo y cualquier cosa que coge la convierte en puro espectáculo. Antes de darle al mando concétrate en recordar que con cualquier programa de TV empieza una película basada en hechos reales. 
  5. Si quieres opinión escucha la radio, si quieres ver gladiadores pon la tele. Contrastar familias de opinión es la especialidad de la radio. La intimidad también lo es. Porque tu opinión pertenece a tu intimidad. Los debates de la tele son pressing catch. Parece que se pegan pero no se pegan. Interpretan un papel convencidos de haber construido su propio guión. La radio también tiene componentes de apego de audiencia pero no juega en las ligas mayores con lo que todavía puedes construir una opinión de autoridad. No ver a quién habla tiene muchas ventajas para tu subconsciente. Te centras en sus enunciados sin asaltos visuales. 
  6. Las pelis se ven en el cine. Busca un cine cerca de tu casa, un cine donde pongan lo que te gusta y vete paseando. Disfruta de la liturgia de una película. La oscuridad, el sonido potente, el giro de tu mirada por diferentes puntos de la pantalla, la butaca, la experiencia colectiva, el silencio. 
  7. Si te aburren los mismos temas intérnate. La agenda temática diaria es muy limitada. La única manera de saltarte a los DJ de noticias que pinchan los mismos temazos es ir a las redes sociales. Hazte un Facebook chulo con páginas y gente interesante que comparte algo más que sus fotos. Twitterizate y hazte listas de los temas que te interesan. Los medios siempre van en manada hacia los mismos pastos mediático. Para saber cosas sobre temas muy concretos tienes la red. Busca en tu entorno los amigos más sabrosos, más nutritivos, los que más piensan, los que comparten su cerebro y no solamente su cuerpo. 

No te sientes a esperar a ver qué sucede. Decide cuál es tu interés y escoge el medio. Combinalos y sobre todo hazte un favor y cómprate ese canario. 

El anuncio de la Navidad. La mirada tiquismiquis.


Hay dos resortes básicos que hacen que algo tenga mucha audiencia y despierte interés. De las pocas cosas que uno aprende en comunicación en la última década son estas dos cosas. Uno es subirse a la ola y surfear. Un tema coge tanto impulso que cualquier mención convierte tu artículo en interesante.
Prueba a poner Podemos en cualquier título de artículo y verás. El otro es el manejo de las emociones básicas. El manejo de las pulsiones básicas en comunicación es un terreno lleno de minas. Hay que tener mucho cuidado con los fines, las dosis y los momentos porque siempre rozas el amarillismo. En idelogía el manejo del corazón por encima de la razón es populismo. Hay siempre que buscar un delicado equilibrio entre el manejo de las emociones básicas (rabia, rencor, alegria, entusiasmo, risa, tristeza, nostalgía) porque se te puede ir de las manos.

Si, ya lo sé. He usado el mismo truco que critico. Quizá. En todo caso venía a cuento. Al ver el anuncio de la Lotería que tanto fervor ha causado me llamaron poderosamente la atención dos cosas. La primera, la falta de anclaje. El anclaje es la virtud por la cual una cosa llega en el momento adecuado y se justifica en tiempo y espacio por su propio habitat. Por ejemplo, los anuncios de cerveza del verano con gente en la calle y en bañador escuchando música. Si los pasas en Febrero carecen de sentido. Muy bien. Este nuevo anuncio carece absolutamente de anclaje. Es como si el productor viviera en otro país. En la misma semana en la que el Juez Ruz está acabando la instrucción de Gürtel y se preven más de cien imputados, el mismo mes que imputan a una infanta, el mismo año que superarremos los miles de imputados y condenador por corrupción, el anuncio de la Lotería hace apología de la honradez. Y ustedes dirán que es lo que hace falta. Efectivamente, hacen falta más ejemplos de honradez. El problema es que este ejemplo es PURA FICCIÓN. Es un anuncio de Lotería.
El problema del anclaje me había llamado la atención hasta que leo http://anuncioloteria.blogspot.com.es/2014/11/mi-historia-con-el-anuncio-de-la.html?m=1 y me doy cuenta de que tengo razón. La maqueta es de hace años cuando el anuncio tenía mucho sentido. Justo de la misma época en la que surgió aquella bienintencionada campaña de estoloarreglamosentretodos.org que no dejó de ser un intento de maquillaje empresarial de perspectivas económicas. Un juego de empresas por dejarlo claro. Pero en esa época todavía pensábamos que era una crisis económica y ya está y no la estafa que nos han hecho.

En el manejo de las emociones los anuncios del Calvo de la lotería rozaban las perfección. Eran tiernos pero no dulzones, eran mágicos pero no imposibles y eran claramente ficción como lo es la Lotería. La Lotería son sueños, cualquier creativo debería partir de ahí y no necesidades. Jugar con als necesidades de la gente no es el campo de la Lotería. Ni es su liga ni es su peso. El nuevo anuncio tiene pretensiones de realidad. Pretender ser realidad ficcionada. Y nunca olvidemos que lo que se anuncia es JUEGO. Y en el manejo de emociones básicas el campo de minas es muy dificil de manejar pero si además se trata de JUEGO pues resulta más complicado. Exactamente igual que en los anuncios de alcohol.

¿Por qué creo que el anuncio juega sucio? Porque acumula tópicos y envía un mensaje subliminal complicado. Uno, busca la emoción de la honradez y la amistad sí, pero respecto a una situación de dificultad. El anuncio no deja claro en ningún momento si no se compró el boleto por dificultades económicas o por olvido. De hecho, la teoría más plausible para la coherencia del anuncio es que fuera por dificultades económicas. En ese caso el mensaje es muy peligroso y cae dentro del campo conceptual de la mendicidad televisiva de "Entre todos" (esto casí mejor lo explico en otro post). El mensaje es peligroso porque te incita a comprar lotería incluso en situación de dificultad. Y ese no es un buen consejo. Evidentemente Loterías del Estado no está para dar consejos sino para recaudar por la vía de la venta y por la vía del premio (subida de impuestos a los premios de Loteria) pero jugar con las lágrimas de la gente en un momento así para hacer negocio es un poco ruín.

El campo sensitivo (música + gestos + escenario + actores) busca deliberadamente la intimidad y la lástima (esto es normal) pero lo hace regodeándose. El trayecto desde casa al bar alarga la escena todo lo que puede para que el espectador pase frío (en cuántas ciudades de España nieva así en Navidad? Lean otra vez el post de la polémica). De hecho hay un cambio en la temperatura del color justo cuando entra al bar. Y eso no ha salido por casualidad. Los actores sobreactúan en lenguaje corporal de contención y compresión buscando de nuevo la misma identificación. Incluso la edad (señor de más de 50 en paro de larga duración? Es eso entrañable?). Y por favor que alguien me explique el aspecto desaliñado del protagonista que casi parece un homeless. Tendría el mismo aspecto una joven de 25 años? O simplemente el mismo señor sin barba y algo más peinado? Sería el mismo resultado?

El texto es demagógico (dueño del bar que quiere seguir trabajando) y lo es porque es superfluo. Simplemente se pudo dejar otro diálogo de alegría preparando la sorpresa, quizá una broma... pero no... se incluye una apología de la honradez basada en el trabajo que todavía redunda más en la falta de anclaje. La petición del café (la copa es muy cara o no es momento de alegría) machaca todavía más en la lástima y va creando las lágrimas que forzará en el siguiente diálogo. Incluso el cásting es demágogico. Cualquier creador sabe que los ojos claros se ven mejor con las lágrimas, la edad, el vestuario. Y cerramos con la fama de la televisión en plano.

Evidentemente que una empresa no tiene por qué enseñar ni hacer pedagogía. Loterías del Estado es una empresa. Pero es una empresa que vende juego. Jugar con la ilusión y los sueños era bonito, jugar con la lástima no. Es más bien feo.

Final de la ensalada conceptual. Hasta otra.

Manual de supervivencia para clientes de banca en diez pasos

La educación financiera en España es muy pobre. Una gran responsabilidad es de los bancos que apenas dedican recursos a esa cultura financiera. Ese requerimiento es quizá en la coyuntura actual imprescindible. Básicamente porque le conviene a los propios bancos. El olipolio ya constituido de facto permite a los bancos avanzar en nuevas praxis comerciales como el asesoramiento y retroceder en otras más operativas y sustituibles por canales tecnológicos. La tecnología ha llegado para quedarse pero la pedagogía hace tiempo que brilla por su ausencia. Los bancos podrían dedicar recursos a explicar los cambios que están introduciendo pero como siempre lo dejan todo sobre las espaldas de las plantillas.

Este post pretende reunir una serie de consejos básicos para sobrevivir como cliente en el nuevo habitat bancario tal y como se están poniendo las cosas. Hay que cambiar el "chip" nunca mejor dicho. La banca ya no es lo que era ni lo será. Ahí van unos cuantos consejos.


  1. El banco de la esquina desaparece. Los bancos van a abandonar puntos de venta. Los pueblos pequeños y los barrios menos pudientes no generan la rentabilidad necesaria. España era un oasis de frugalidad bancaria con tanta oficina y tanto cajero. Eso ya no es posible e irá retrociendo hacia oficinas más grandes y más alejadas de nuestro domicilio. En breve habrá que asumir que el banco no estará al lado de casa y que nos desplazaremos menos y solamente para algunas cosas concretas. 
  2. Entrar y ser atendido ya no será posible siempre. Los bancos están imponiendo agendas comerciales  a sus plantillas. Eso quiere decir que la mayor parte de los empleados tienen ya unas citas previamente pactadas cada día. Entrar a la sucursal sin cita previa dificultará cada vez más ser atendido inmediatamente. 
  3. Una sola cuenta. La época de las cuentas abiertas para cualquier cosa (Quiniela de los amigos, material escolar de clase, ahorro para las vacaciones...) ha pasado a mejor vida. Centralice todo en una cuenta o dos a lo sumo. Las cuentas bancarias van a ser cada vez más caras. 
  4. Portabilidad bancaria. Acostumbrese a la aparición de una especie de portabilidad bancaria. La fidelidad bancaria recibe poco premios mientras la captación es sistemáticamente sobrepremiada. Es un sistema comercial extraño pero se impone actualmente en los bancos. Le premiaran la captación y la aportación de varios productos (vinculación de cliente) pero al tiempo quizá eso no le compense tanto como cambiar a otro banco donde también le apliquen la vinculación de varios productos y además le premien la llegada. 
  5. Mi banquero de cabecera. Olvídese de ese empleado que lleva diez años en la sucursal y con el que le gusta tratar porque ya tiene confianza. La rotación laboral del banco obliga a los empleados a ir cambiando de sucursal. El ciclo de un empleado de banca en la misma sucursal ha bajado a límites de dos o tres años. 
  6. Pactos win-win. Negocie. La época de clientes con las mismas condiciones también ha pasado a la historia. En banca siempre ha sido posible negociar según la tipología de cliente pero ahora es más posible que nunca. Los mismos bancos segmentan las condiciones de cada cliente para individualizar la relación contractual y tratar a cada cliente según su perfil. Aproveche esa situación para comparar ofertas y afirmar su posición negociadora. 
  7. Aprenda algo de banca. Los conceptos básicos le van a ser muy necesarios para desenvolverse. Los productos financieros se han sofisticado tanto que los controles van por detrás de la misma manera que los controles antidoping van por detrás del doping. Los bancos deberían facilitar sesiones de formación a sus clientes pero parecen poco interesados en hacerlo. La mejor manera de evitar que les coloquen un producto es evaluar su necesidad y sus características. La agresividad comercial bancaria es capaz de colocar de manera masiva casi cualquier producto. 
  8. Aprenda a manejar la banca a distancia. Sin Internet nadie va a poder sobrevivir. Se acabarán las libretas y tendrá que mirar la cuenta en el móvil. Las transferencias son ya de self service y el efectivo circulará por las máquinas. Muchos cajeros ya cuentan el dinero solos tanto para darlo como para ingresarlos. Acostúmbrese a las máquinas y a las pantallas.  La operativa de caja en estos momentos no es rentable para ningún banco por lo que ningún banco la quiere y el que asuma demasiado peso operativo lo pagará en su cuenta de resultados. 
  9. Los servicios se cobran. La actividad tradicional bancaria de coger dinero y prestarlo en estos momentos no permite mantener el negocio por diversas razones. Así pues, cosas que antes que eran gratis se van a cobrar cada vez con más intensidad. Los servicios se pagan en todas las empresas del mundo. Que antes fueran gratis no significa que no tuvieran valor sino que se compensaban con otro tipo de negocio. Otra cosa es el debate sobre el precio de una transferencia pero el servicio tiene un coste y un margen de beneficio para que sea sostenible. Por eso se está cobrando por conceptos que antes no se cobraba. 
  10. Todos son iguales. Efectivamente, tras la desaparición de las Cajas de Ahorro solamente quedan bancos comerciales convencionales. Su naturaleza jurídica y objetivos son iguales, sus prácticas comerciales bastante parecidas. Sin embargo, cada empresa genera una educación en sus plantillas y una cultura empresarial diferente. Son iguales porque el oligopolio les permite cobrar tarifas parecidas pero no son iguales en el servicio que ofrecen. Así pues, busque el servicio que mejor le satisfaga porque el precio y el producto será muy semejante. Busque un banco acorde a su filosofía de vida. 

En los últimos informes educativos se señala que los adolescentes no son capaces de interpretar una factura. Mucho menos de tener conceptos bancarios básicos claros. Ni los bancos ni la administración parecen entusiasmados con la idea de incrementar la cultura financiera y democrática de los ciudadanos. Por eso en España son posibles las ventas de productos como preferentes o deuda subordinada. Los cambios que ya están en marcha harán más rentable ese aumento de cultura financiera para que el negocio se centre en nuevos yacimientos. El problema será que la desigualdad de clientes generará exclusión financiera: sin cultura y sin servicio. Y ese día, volveremos a echar de menos a las Cajas de Ahorro. 

Ganar, ganar y ganar


En el año 1986 se creaba en el Puerto de Sagunto el primer equipo alevín federado. Era el Acero alevín para el que tuve el orgullo de ser seleccionado. Fuimos campeones de grupo lo que nos daba la posibilidad de jugar una eliminatoria que si ganábamos nos hacía jugar en el Luis Casanova. Sin público pero oigan ustedes.. era en el Luis Casanova, actual Mestalla.

Así que recuerdo cada instante de la llegada a los campos de Paterna para jugar la previa a ese posible partido que nunca jugué. Nos enfrentábamos al Silla donde un tal Luisito había marcado más de 100 goles. Y me tocaba marcarlo a mi. Perdimos ese partido 4-2 -si mal no recuerdo- pero yo jamás he olvidado esa experiencia. Después del partido pude pedirle autógrafos a los jugadores de un Valencia descendido a segunda división. En aquella época ser del Valencia era ser del Valencia con todo lo que el verbo ser implica. Era el Valencia de Tuzón que organizaba una liga de fútbol base que sirvió de andamiaje futbolístico a los niños de toda la provincia que soñábamos con jugar el fútbol.

Mi infancia son recuerdos entre dos porterías. No les puedo decir ni siquiera que son recuerdos de un campo de fútbol. Son recuerdos de dos porterías que a veces eran piedras y a veces eran carteras con libros amontonadas. La mayor parte de mis lecciones de vida las he aprendido en un campo de fútbol para lo bueno y para lo malo. En un vestuario aprendí la disciplina de entrenar, la generosidad del sacrificio para el lucimiento ajeno, a cumplir con la función que tenía, a respetar a quien tiene un objetivo diferente, a olvidar lo que pasa dentro del campo, aprendí a perder muchas veces, aprendí a ganar de vez en cuando. Y también aprendí a repartir estopa cuando la cosa se ponía chunga, o a jugarmelo todo pasando de central a delantero centro viendo como el equipo depositaba su confianza en mi cabeza. Y debí aprender antes que si confiaba en mí mismo podía hacer más cosas de las que yo pensaba como cuándo pedí tirar un penalty en la tanda de penalties. El niño tímido que se autoafirmaba. Ojalá hubiera sido siempre en la vida como era dentro del campo.

Tanto me influyó el fútbol en la vida que quise hacerme educador futbolístico y cogí todo el dinero que había en mi libreta de Caja Sagunto para gastármelo en un título de entrenador de fútbol que compartí con Arias o Lluís Pascual aquel portero del Vila-Real.. Para ganarme un dinero muy escaso me hice monitor de fútbol sala en el Colegio Mediterraneo donde peleé por abrir el primer equipo de chicos. Una de las primeras lecciones que quisé dar fue que me hicieran una redacción de por qué les gustaba el fútbol sala. No bastaba con venir y pegarle al balón. Yo quería que pensaran y escribieran. Eso para los chicos. Las chicas directamente me dieron una lección a mi. Poco después de pasar por clase diciendo que habría equipo de chicos de fútbol en el cole una decena de chicas firmaron una carta al director del colegio en el que pedían formar también un equipo de chicas. Así que no me pude negar.

Pensé que el deporte era la mejor excusa para dar la educación deportiva o vital que yo me tuve que inventar. En los descampados del Puerto de Sagunto de esa época se aprendía por casualidad, pero yo tenía la oportunidad de educar niños y niñas mientras ellos y ellas creían que hacían lo que más les gustaba.

Ahora paso frecuentemente por los campos de Paterna por cuestiones de trabajo. Cada vez que miraba esos campos recordaba aquel niño que pidió que le firmaran en su bolsa de deporte porque se le había olvidado llevar posters. Una bolsa de deporte que siempre tenía un escudo del Valencia que definía mi identidad y ha definido mi manera de entender cualquier trabajo en equipo.

Ayer pasé por Paterna otra vez como cada semana. Han pintado de negro las paredes de los campos. Desde la autovía se puede leer un cartel enorme que dice "Ganar, ganar, ganar".

Querida Mafalda, me voy contigo, paren el mundo... que yo me bajo.

Sí y No: Mi respuesta catalana.

Ayer se celebró una votación informal en Catalunya que sigue un guión escrito exclusivamente por la parte independentista con un papel antagonista pero completamente previsible del gobierno del PP. La polarización es tan evidente como el espacio vacío que deja en el centro. Ahora solamente los dos polos son capaces de gritar sus consignas. La polarización se basa en la construcción de estereotipos tanto en Catalunya como en España que juegan en contra de cualquier norma básica de convivencia.

Los resultados de ayer eran previsibles. Una consulta informal ha movilizado al SÍ hasta límites preocupantes para cualquier estado democrático normal. España vive un estado de excepción democrática fruto de una constitución desfasada y con una pedagogía política negligente y tóxica. Ese final de ciclo de una estructura de poder decadente creada en los ochenta es la que se enfrenta hoy en día a los dos procesos de empoderamiento ciudadano más importantes de España: el fenómeno Podemos y la rebelión catalana.

Ambos fenómenos son reactivos: uno frente a la Casta entendida como estructura de poder y opresión de la ciudadanía construida sobre élites extractivas situadas en el centro del poder  y otro como indignación ciudadana canalizada institucionalmente de manera civilizada y estratégicamente calculada además de transversal en lo ideológico gracias a una pactabilidad envidiable.

Mi apuesta personal está mucho más cerca de la partida de ajedrez catalana que del revanchismo de Podemos aunque ambas serán necesarias para entrar en la Troya corrupta y acabar con esta tortura constitucional que nos ata al pasado.

La rebelión catalana es buena para España. De hecho la rebelión catalana está hecha para España. NO es una provocación sino  una previsión. Una enorme mayoría de independentistas según las estadísticas del CIS lo son de reciente conversión y por cuestiones reactivo-funcionales y no identitarias. El señalamiento de la actitud del Gobierno Central como pulsión básica para hacer el click indepe choca con el habitual enroque de la derecha social, mediática y política. La derecha española solamente se sube a los barcos que zarpan cuando se ahoga. Esa es la historia y no creo que cambie esta vez. Sin embargo, esa respuesta reactiva a un fenómeno de mala praxis gubernativa supone totalizar lo parcial y lo coyuntural. Una praxis concreta y actual. Eso debería hacernos reflexionar a todos los que no vivimos en Catalunya. Ya no se trata de entender o no entender a los catalanes, se trata de pensar que quizá nosotros también compartimos esa rebelión aunque no queramos ser independientes sino interdependientes. Y la compartimos porque derribar lo parcial y coyuntural de un gobierno del PP con apoyos de élites económicas nos permite solucionar el resto  de problemas con enorme facilidad.

El desalojo del poder del bipartidismo en España es el primer paso para resolver la cuestión catalana y el revanchismo podemista. Y cuánto antes mejor. Mientras un Gobierno del PP sin legitimidad, podrido de corrupción, inactivo y cobarde siga gestionando una realidad tan profunda corremos el riesgo de que sea el mismo gobierno el que nos rompan España y más concretamente a los españoles.

La partida de ajedrez continua. No estoy de acuerdo en todos sus movimientos. Aunque me equivoco muchas veces. No me pareció una buena apuesta estratégica sacar urnas "informales" a la calle. Mi error fue considerar al antagonista como un actor inteligente. Pensé que ningunerían unas "urnas de juguete" y han hecho lo contrario. De nuevo la actitud del sector rancio del imperialismo nacionalista español despertó sus esencias para prohibir incluso la libertad de expresión. Votar ayer no era más que un ejercicio de libertad de expresión. Las urnas eran cajas. Lo relevante era la recogida de firmas y el esfuerzo de dos millones de personas por decir algo alto y claro. Han convertido una consulta descafeinada en un Red Bull independentista. Son así.

No escuchar a la ciudadanía y gobernar al margen de ella o como dijo Junker "Sabemos lo que tenemos que hacer pero no sabemos como hacerlo y salir reelegidos". Ese ejercicio de cinismo llamado real politik que nos han querido vender como el único camino posible. Gobernar contra el pueblo o sin el pueblo conduce a dos lugares separados. Uno de ellos es un callejón sin salida.

Mientras la partida catalana siga siendo una cuestión de blancas y negras las fichas grises no tendrán foco. Nadie escucha a quién no grita. Los susurros del Si y No que hoy son minoritarios acabarán por ser la solución de un atolladero. Catalunya debe ser un estado. Es la mejor manera de forzar una revisión constitucional que nos sitúe en la modernidad de nuevo. Catalunya, sus gentes e instituciones, demuestran que hay ciudadanía organizada sensata y plural. La rebelión catalana ha de servir, una vez más, para modernizar España. La única España que se rompería sería una España anticuada. Nadie quiere pertenecer a una nación nostálgica anclada en el pasado y sometida por sus élites. El imperialismo español debe aprender a ser más humilde y abandonar la hidalguía cutre y el indepentismo debe atenerse a criterios más pragmáticos. Una Catalunya independiente es un sinsentido fiscal, financiero, comercial aunque solamente sea porque vive atrapada geográficamente en una península. Lean a Jordi Pujol. La geografía implica cosas. Para lo bueno como acercarse a Europa desde el Mediterraneo (Corredor mediterraneo) y para lo malo (convivir en una península). Todo es posible (Portugal lo demuestra) la cuestión es si es conveniente. Y si sale a cuenta.

Hace años cometí el error -lo confieso- de confundir el rigor con el formalismo, de confundir la sensatez con la serenidad, de confundir la seriedad con prudencia. Durante años admiré lo convergente (de Convergència Democràtica) por una serie de características que no encontraba en la izquierda política. De toda aquella peripecia solamente me quedó una convicción: el interdependentismo. Aquella doctrina por la cual podemos revisar nuestros vectores de dependencia pero ya nos es imposible ser independientes en la vieja Europa. Reviso y pienso cuáles son las nuevas y decisivas competencias que tendría una Catalunya independiente y no las veo suficientes para crear un "nou país". Las ventajas no cubren el precio. Evidentemente para mi. Y ese -creo- que es el discurso del Sí y No. El discurso de los que estamos deseando que dejen votar a los catalanes para explicar el precio de una independencia que tratan de dibujar como idílica y la solución a las absurdas decisiones de un gobierno central. Nadie escucha al público de un partido de tenis salvo que baje a la pista y la invada.

Si a votar, Sí a una Catalunya como nuevo estado. Sí a una Espanya Federal con Estados y Comunidades Autónomas. No a más café para todos. No a una Catalunya Independiente.

Hay más de un SÍ y más de un NO. Mi respuesta catalana es para una pregunta española: Desea que España se convierta en un estado moderno? En ese caso desea que sea independiente de su ciudadanía? Sí y No. 

Del talante al talento. Los nuevos liderazgos políticos

Todo pasa cuando parece que no pasa nada. O todo pasa de repente cuando parecía que no pasaba nada. Los cambios se suceden entre la precipitación y lo subterráneo. Pero suceden. Suceden constantemente. Asistimos hoy en día a un evidente cambio en el paradigma del liderazgo político que afecta a todas las organizaciones ideológicas desde la monarquía hasta la iglesía católica. 
Cada época requiere de unos actores. Cada guión exige un casting diferente y los momentos marcan los liderazgos. 

Hemos transitado por una época de liderazgos low cost facilitados por una despreocupación hacia lo público que no requería una atención prioritaria. Esto ha permitido que liderazgos continuistas y no rupturistas, estáticos y no dinámicos hayan poblado nuestra cultura política. El Rey Juan Carlos a pesar de su avanzada edad, Rajoy a pesar de haber perdido dos elecciones o Zapatero  que fue apodado Bambi por su perfil de liderazgo no autoritario. Cada organización tiene su idiosincrasia pero está claro que Rajoy no tiene el carisma de Aznar ni su capacidad de manejar auctoritas, está claro que Artur Mas no es Pujol ni Maragall a pesar de que se obstine en manejar un tiempo para la historia. Nuevos liderazgos para una nueva época. Pasamos de líderes de apoyo a líderes de ruptura.

Asistimos a un cambio de época. Todos los cambios de época han sido invisibles a los ojos de quienes las vivían. El final de la era postindustrial y el nacimiento de la sociedad en red obligan a la gente a buscar nuevas brújulas, a dibujar nuevos planos que sepan responder a las nuevas preguntas.
De ahí han surgido Pablo Iglesias, Iñigo Errejón, Pedro Sanchez, Mónica Oltra, Albert Rivera, Alberto Garzón. No es solamente un cambio de generación. Es un cambio de paradigma de liderazgo.

De la conducción a la agitación. Los nuevos liderazgos exigen un dinamismo nuevo exigido por la voluntad de cambio. Se trata de una agitación de giros y acelerones más que una conducción tranquila. Por eso deben ser liderazgos fuertes, más carismáticos, más explosivos, más eferverscentes. Porque deben conducir al pueblo a una nueva tierra prometida. Son los nuevos profetas de un nuevo modelo social incluso económico para un determinado territorio u opción política.

Los nuevos trovadores políticos. La oratoria ha sido siempre la fuente política de la seducción. El manejo del silencio de la monarquía o de Rajoy y su plasma es un recurso anticuado e insuficiente. Nadie es capaz de gestionar el silencio ni la mayoría silenciosa. Ahora se gestiona el ruido y la palabra. El ruido del exceso informativo y la palabra de una nueva prosa ideológica jibarizada por Twitter. La nueva oratoria es una guerra de titulares, un arca de Noé de metáforas insaciables subidas a hombros del elefante de Lakoff. La primera maestra Jedi fue Mónica Oltra y detras han venido Iglesias, Garzón o Sanchez. Construir e interpretar un neolenguaje, un lenguaje de propuestas en sms. Ese es el reto. Son tovadores tecnofilos y telegénicos. Hablan más a la cámara que a los ojos, y conocen las reglas del mundo virtual. Son los primeros gnomos que han convivido desde pequeños con los troll. Saben que la guerra se gana en las pantallas, en cualquier pantalla. Su reto consiste en viralizarse hasta vivir permanentemente en la ola definitiva.

Del pensamiento al entusiasmo. Los liderazgos políticos de los últimos veinte años se han asentado en un politics as usual, una inercia partitocrácica del pensamiento único dominante. Tanto es así que ni siquiera la izquierda más izquierda rompía agenda de propuestas. La parte estrecha del embudo ideológico ha explotado y se ha dado la vuelta. Poco foco, poca luz, pocos ojos, pocas miradas. Sin embargo, la crisis ha desbordado lo emocional. Generar entusiasmo es la piedra filosofal del nuevo liderazgo. Sin complejos. Iglesias ha roto todos los moldes y ha desatado a los demás. Ser capaz de movilizar, conmover o sobrecoger. Ya no basta admirar, ahora hace falta cabalgar. Ya no es suficiente la reflexión, ahora se exige la acción generadora de cambio. El paradigma de la inacción es Rajoy actualmente. Incluso Juan Carlos I o Radzinger fueron capaces de ver la necesidad de recambio activo.


Tu cuñado preferido. Pocos liderazgos femeninos han sobrevivido de todos los intentados. Incluso los más vehementes como el de Rita Barberá se ha quedado trasnochado. Los desmanes de Cospedal, la gesticulación soberbia de Saenz de Santamaria o la segmentación feminista de Elena Valenciano han configurado intentos diversos de liderazgo femenino que no han cuajado. Lejos queda el intento de Carme Chacón. Lo cierto es que la sociedad parece refugiarse en valores tradicionalmente asociados al rol masculino como la protección, incluso con cierto toque físico. La guapocracia de Garzón, Sanchez e Iglesias parece más que evidente. No descartemos a Borja Samper si sigue esta nea. La excepción que confirma la regla es Mónica Oltra. Veremos en que acaba ante las miradas envidiosas de su compañero mayoritario de viaje (Bloc). Todos son chicos medios, de clase media, universitarios, buenos oradores, empollones, de vestimenta casual, urbanos, de profesiones y carreras jóvenes.... Es la rebelión de la gigantesca clase media llamada Matrix.

Del control a la seducción. Los liderazgo de pastoreo dejan paso a los liderazgos seductores de los nuevos flautistas de Hammelin. La crisis ha creado dos tipos de organizaciones. Las organizaciones que luchan por sobrevivir y las que tienen la oportunidad de multiplicarse. Ambos tipos no pueden permitirse malgastar energía en el control interno ni pueden estarse quietos. Su liderazgo debe buscar una afluencia en lugar de una convergencia. Un seguimiento armónico y considerado. La incertidumbre se supera con admiración. Solamente un líder que despierte cariño tendrá suficiente gasolina para un viaje tan largo y dificil.


Del camino al caminante. Los tiempos de incertidumbre requieren movimiento. Las crisis obligan al cambio. Y para cualquier camino hacen falta guías que decidan cuando se descansa, hacia donde se marcha y a qué ritmo. Este tipo de líderes son diferentes a los que nacen cuando el grupo se para en un lugar y hay que buscar cobijo y alimento. La crisis nos ha dejado a la intemperie. Los nuevos líderes deben manejar el movimiento, la tensión, el cansancio, la frustración, la incertidumbre, el miedo e incluso el rencor.


Un tiempo estable permite liderazgos tranquilos. Un tiempo nuevo requiere liderazgos tirantes, inquietos, sólidos, seguros, carismáticos, admirados, impulsores, impulsivos. Nadie dijo que cambiar fuera fácil. La sociedad busca sus mejores armas para enfrentarse al nuevo reto. Superar la transición y crear algo nuevo. Y lo nuevo siempre da tanto miedo que acabas por buscarte un hermano mayor.








Secretos

Del ya viejo escándalo de la tarjetas negras de Caja Madrid apenas nos queda la resaca de levantarnos demasiado tarde y con dolor de cabeza. Cierras los ojos y recuerdas el último trago de rabia que te tomaste.
El periodismo también tiene límites. Y el Quinto poder está obligado a recordárselos. Lo legal no siempre es legítimo y la libertad de información no es la coartada para la cirugía mediática. El periodismo de izquierdas patina mucho últimamente construyendo una enorme lupa sobre la basura de una etapa. Una basura que cuanto más la miras más huele.

Era suficiente con meter el micro en las cifras generales. Era suficiente con meter la grabadora en la opacidad fiscal. Era suficiente con filtraciones de compra de voluntades. Esos eran los pilares de esa información. El resto fue amarillismo de arquitectura justificativa.

No era necesario bajar al detalle de cuándo se compraba o donde. Y especialmente no era necesario bajar al detalle completo de lo que se compraba de un modo tan exhaustivo. Bastaba con saber que los gastos de esas tarjetas, eran ajenos a la finalidad bancaria, no eran declarados y con ello se pretendía comprar decisiones.

Soy un ferviente defensor de los secretos. Tengo secretos desde pequeño. Cuanto más mundo interior tienes más secretos conservas. Y vas creando secretos nuevos. Llega un momento en que sabes leer secretos en la oscuridad. Sabes ver unas lineas rojas que unen personas y momentos. Parece que nadie más las ve pero tú las sabes leer. Son los secretos. Amores y odios con la propiedad conmutativa. Perfumes falsos que huelen a pasado. Cosas que nunca pasaron. Árboles caídos en mitad de un bosque. A veces mi trabajo consiste en moverme entre los secretos para resolver de manera secreta cosas que resultan evidentes.

Los secretos deben existir. Son las alcantarillas de nuestras sociedades. Desahogan el esfinter social de lo insoportable. Me pregunto cuántos secretos se desvelaron por la simple finalidad del exceso de la primicia, la erótica de la exclusiva.  Los secretos son la base de nuestra convivencia. Secreto es que cada uno sepa lo suficiente para ser feliz. Secreto es trabajar con información útil y relevante. El secreto es lo que salva muchas parejas. Secreto es aquel beso que se te escapó un día que solo significó que tus labios querían contar una historia que no podías contar a tu marido. Secreto es un recuerdo que guardas. Secreto es la amante que tienes en tu armario. Secreto es lo que pudo ser y no fue. Secreto es evitar compartir un dolor solitario. Secretas son las lágrimas en la lluvía y  rayos C que brillan en la oscuridad a las puertas de Tamhausen desde que le llegó la hora de morir a Nexus VI.
El periodismo no puede acabar con los secretos. Hay partes ocultas que forman parte de la vida. Como la noche y sus historias. Sus disfraces. Como la luna que hace subir la marea para esconder parte de la tierra.
Alguién podrá decir que la obscenidad es superior cuando se gasta en según qué cosas. Pero incluso en el más canalla de los canallas tiene derecho a subsistir un secreto. El secreto de para quien era ese gasto en una lenceria, o una floristeria, o un gasto a las cinco de la mañana que quizá lo único que prueba es un ataque de soledad.
No es una defensa del despilfarro. Ni de la golfería. Es simplemente recordar que el cuchillo debe llegar hasta el fondo del corazón si es necesario pero una vez muerta la víctima, ya no son necesarias el resto de las puñaladas.
Si un día les cuento un secreto, hagan el favor de guardarmelo para cuando lo necesite.

Lo que debería preocuparte de Podemos y todavía no te preocupa

El análisis del crecimiento de Podemos es apasionante. La posibilidad de ver nacer un movimiento desde el principio y comprobar sus motivaciones, impulsos y daños colaterales es un lujo ideológico. Con todo, en el debate de Podemos, lo coyuntural esconde lo estructural, y las críticas a Podemos se centran por el momento en las hojas y no en las ramas. 


El famoso populismo se adueña de las críticas junto con el extremismo. Son dos clásicos de las armas de persuasión masiva de los asesores comunicativos de los partidos tradicionales que no van a funcionar. Armas viejas para enemigos nuevos. La crisis de legitimidad en los dos conceptos (populismo y popular se parecen mucho) crean demasiado ruido para que el mensaje llegue. Sin embargo, hay grietas en Podemos que se irán haciendo cada vez más profundas y visibles.

El frentismo transversal. Se trata de hacer converger en un mismo punto a personas de diferentes ideologías con un objetivo común. El problema es que una vez superado el objetivo las diferencias afloran. Sucedió así en la transición. El objetivo común de las plataformas era la superación del régimen anterior. Después se abrió una pugna de siglas considerable. Podemos nace como un frente común y transversal (derecha/izquierda) así se manifiestan obviando esquemas clásicos revisables pero vigentes. El mismo concepto casta pretender superar el de clase. Casta es más reducido y más exquisito. Este frentismo será positivo para forzar una revolución pacífica y electoral pero inútil para gestionar su resultado.

El fanatismo conceptual. Ya venimos observando que el votante de Podemos es absolutamente impermeable a las críticas (las hay razonables) de su modelo de partido. Su construcción está siendo de carácter místico de base social. Se trata de un sistema donde existe una doctrina asentada por un líder carismático, con un neolenguaje de prosa ideológica nueva y permeable y el asentamiento de una fe extraordinaria. El elemento de fe es ajeno al corpus ideológico de la izquierda y sin embargo muchos de sus elementos se integran en esta construcción. Sin apenas documentos ideológicos y sin apenas explicar su modelo social Podemos avanza en marcha triunfal. Sorprendente aunque previsible dado el proceso previo de simplificación del pensamiento de las últimas dos décadas.

El revanchismo pendular. Está claro que un amplio sector de población ha decidido practicar el terrorismo electoral. La frase "Que el miedo cambie de bando" es casi un estribillo (en una canción de Ismael Serrano incluso lo es) que cantan casi todos los apóstoles del Podemismo. Es la canción de la factura electoral, la venganza serena de los partidos de la Casta, el botafumeiro que se abalanza sobre quienes han pecado. El revanchismo es por definición destructor. El problema surge una vez arrasado el sistema con la construcción del nuevo. Los modelos ideológicos sociales no son unánimes. Podemos no será la única fuerza política presente. Sin embargo, su modelo nace como modelo excluyente de todos los demás. Nace para arrasar a la Casta lo que nos hace sembrar una pregunta. Y después ¿qué?

La estrategia del Arte de la Guerra. Podemos crece como un partido basado en la estrategia política y dirigido por politólogos. La verdadera motivación de no presentarse a las municipales es la de llegar como marca limpia. Gobernar, coaligarse, pactar obliga a mancharse ideológicamente. Ponerse el mono de trabajo te hace parecer más feo. La mejor manera de no afrontar los conflictos identitarios, desarrollistas, lingüísticos, culturales, de género... es simplemente obviarlos antes de votar y concentrar pocos leif motiv electorales. Si Podemos se persona en la causa como un agente libre de contaminación y sin contradicciones el resultado será superior. El problema es que esa estrategia es un engaño. Un engaño visible y abierto a todos pero no por eso menos engaño.

La fábrica de titulares.  Desde La Tuerka el círculo casto de Podemos, su oráculo estratégico omnipotente, ha interpretado mejor que nadie los nuevos lenguajes comunicativos: la telegenia y las redes sociales. De la misma manera que un niño se acerca a una pantalla y la amplia con dos dedos por pura naturalidad Iglesias no necesita asesores de imagen: nació para la tele. Y además pertenece a la primera generación que entiende que el mundo virtual es tan real como el real. Así pues, habla igual que se habla ahora. Y resulta comprensible. Sus palabras son factorías de titulares constantes. Podemos ha entendido como nadie la twiterización del pensamiento: cualquier idea debe poder expresarse en 140 carácteres. Esa simplificación afecta a su populismo pero parece inevitable que ese sea el camino. El problema es que simplificar problemas complejos conduce a una media verdad o una media mentira siempre. La prosa ideológica se puede comer a su supuesto teórico.


Los primeros que desembarcaron en Normandia sabían que iban a recibir disparos de todas partes. Sabían que la playa no tiene parapetos. Sabían que debían asumir un número de bajas inexcusable. Y lo sabían porque debían entretener al enemigo para que se concentrara en detener la batalla de tierra y el flanco de Normandía. La guerra se ganaba en otra parte.


El revanchismo ideológico


Los políticos de Sagunto, una vez retirados, deberían dar charlas por todo el mundo. En Sagunto ya ha pasado cualquier cosa que pudiera pasar en política en otra parte.
El fenómeno Podemos crece de manera inexplicablemente e inusualmente rápida. Sus aciertos no dan para tal éxito fulgurante. Pero hay un ingrediente mágico, una pócima sagrada; el revanchismo ideológico.
El revanchismo ideológico es un concepto viejo pero nuevo y evolucionado. Históricamente el péndulo ideológico vira en función de lo que no queremos. En política hay que manejar dos vectores: el nivel de adhesión (cúanto me gusta una opción) y el nivel de rechazo (cuánto odio una opción). El voto político correcto es el primero. El voto en función de nivel de rechazo se llama revanchismo ideológico.
El revanchismo ideológico es votar a hacer daño, votar en contra de, votar para eliminar, votar para hacer desaparecer, votar con odio. Es un voto de venganza y de pasar factura. A pesar de que la situación actual da para muchos revanchismos, desde el punto de vista de la construcción de convivencia, el revanchismo es un gran problema.
En las elecciones de Sagunto en 2007 Segregación Porteña obtuvo hasta seis concejales. Su ideario era básicamente revanchista. En las siguientes elecciones de 2011 el Bloc sacó un histórico resultado de cuatro. Su electorado se movilizó en base al revanchismo. Actualmente el Ayuntamiento de Sagunto no tiene presupuesto desde ni se sabe cuándo. Solo una reforma del marco legal municipal permite que siga adelante. 

¿Y a ti qué tipo de princesa te gustaría ser?

El vídeo viral de la niña argentina analizando el comportamiento de las princesas de dibujos animados resitúa el mito de la princesa en el género femenino. A pesar de los contínuos terrémotos conceptuales del feminismo las princesas sobreviven. 

Pareces una princesa. Un príncipe para Corina. Princesa por un día en tu boda. ¡¡¡Que bonita es mi princesa!!! Noche de princesas. Son expresiones todavía comunes en las conversaciones cotidianas que las redes sociales han destapado. Las princesas siguen vivas pero no todas son iguales. Existe un amplío abanico de princesas sociales.

La princesa del laberinto de espejos. Es una chica adicta a la aceptación externa y al deseo. No le gustas tú. Le gusta gustarle a un chico como tú. Necesita espejos para sentirse más delgada o más gorda, más alta o más baja, la más bella o la menos bella según su estado de ánimo. Existes en cuanto que le gusta su reflejo. Se mira en un hombre para verse mejor pero buscará otro espejo cuando el actual no le dé la imagen que ella espera de sí misma.

La princesa del guisante. Es caprichosa y voluble. Con un nivel de tolerancia a la frustración muy bajo. Cualquier pequeño detalle puede desterrar a un chico de su vida. Una mala frase o una expectativa no cumplida. Puede ser algo que dijiste o algo que no dijiste, algo que hiciste o algo que no hiciste pero debiste hacer. Para la princesa del guisante el príncipe debe ser un guerrero dispuesto a superar todas las batallas. Porque ella es el premio. Y la manera de decidir el descarte es observar gestos. Un error puede sumegirte en la ciénaga del olvido.

La princesa prometida. Ya tiene pareja pero quiere un trovador que mantenga viva la llama romántica. Se casará con un rey estable, sereno y sensato. Alguien que le proporciona los valores de protección y certeza que necesita. Sin embargo gusta de tener amores corteses del Pirata Roberts basados en observar como el aspirante trepa el acantilado, supera las arenas movedizas, gana al ajedrez y resucita por su amada. Necesita una melodía constante en su ventana que alimente su espíritu y sus sueños.

La princesa bella durmiente. Ella no necesita hacer nada. Tan solo recostarse y dormir para que el príncipe que ella espera la rescate con un beso simplemente al ver su belleza. No necesita esforzarse, ni hará nada por conquistarle. El caballero que la pretenda debe atenerse a su pasividad para disfrutarla. Ella simplemente decidirá cuándo despertarse. No hay que esperar regalos, sorpresas o que inicie la conversación o que proponga quedar. Ella duerme. El trabajo de su verdadero príncipe azul es despertarla.

La princesa destronada. Fue una princesa de otro tipo en otra época. Ahora se ha hecho mayor y lucha por seguir siendo una princesa. Pero ahora es menos visible porque las otras princesas son más jóvenes, o más delgadas, o más nuevas. Así que su comportamiento estético es obsesivo. El pecho, los labios, el gimnasio, la ropa, las arrugas, el color de la piel. Todo exige un trabajo de mantenimiento para recuperar el trono perdido.

La princesa Estela. En Grandes Esperanzas, la novela de Dickens, el personaje de Estela es una niña educada por la Señora Havisham para maltratar a los hombres. La Señora Havisham fue plantada en el altar y nunca se recuperó de ese día. Estela es un arma de deseo mortífera. Hábil en la seducción, fría y calculadora, capaz de casarse sin amor y por interés. Capaz de mantener una doble vida ordenada y planificada de amantes discretos. Es inaccesible. Puede ser cruel y manipuladora. Tiene un plan y seguramente tu formas parte de el aunque todavía no sabes en qué papel.




Es probable que haya más tipos de princesas. Toda mujer lleva dentro de sí una princesa, una bruja y un hada. Las proporciones son variables en función del tiempo y el espacio. Quizá conozcas a una princesa, es cuestión de fijarse un poco.




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