Per què el Bloc de Convergència Valencianista tenia raó en -quasi- tot

La meua última etapa política es va moure dins de la crisi d'identitat del Bloc. Després del fracàs de les eleccions de 2003 on el valencianisme polític es va quedar fora per poques dècimes -com ara Esquerra Unida- el Bloc comença una etapa de discernir cap a on volia anar abandonant la fòrmula de valencianisme transversal que intentava impulsar la línia taronja del Bloc.

Eixa crisi identitària de saber qui som o qui èrem va donar lloc a l'aparició de diferents corrents d'opinió dins del Bloc que volien impulsar nous camins. La meua elecció va ser el Bloc de Convergència Valencianista del qual vaig ser impulsor, promotor i redactor de molts dels seus documents. El BdC era un grup probablement massa romàntic i idealista de joves massa madurs políticament. Una de les anècdotes més freqüents de les nostres reunions era dir que no enteníem perquè la resta del Bloc no veia que teníem raó.



Una dècada després puc afirmar rotundament que el Bloc de Convergència Valencianista tenia raó en quasi tot. Compromís ha demostrat que la major part de les propostes de model de partit del BdC eren els camins de l'èxit electoral.


  • El BdC proposava una atenuació del vector identitari. Nosaltres explicàvem que la barrera d'entrada de considerar-se nacionalista era massa alta i n'hauria de ser suficient amb considerar-se valencianista. En el fons era una reducció de peatge d'identificació on tinga cabuda més gent. 
  • El BdC proposava una ampliació d'agenda especialment cap a l'economia. Volíem parlar menys de llengua i identitat i més de finançament, urbanisme, sanitat i educació. 
  • El BdC proposava una estratègia d'entrada en els nuclis urbans. L'anomenàrem "valencianisme de vaquers" i era exactament el que ha fet Ribó a la ciutat de València. Un projecte polític permeable i centrat en les preocupacions comunes a les classes mitjanes. 
  • El BdC proposava un ús natural del bilingüisme valencià. Proposàvem un ús més intens del bilingüisme passiu, un ús instrumental de les dos llengües oficials abandonant el monolingüisme ressistencialista habitual del Bloc. Bàsicament és el que ara fa Compromís. 
  • El BdC proposava una acceptació de la diversitat simbòlica, una pacificació de símbols, és a dir, consolidar l'acceptació dels símbols oficials i fer-los conviure a les tradicions polítiques i personals de cadascú.Per exemple, defensàvem l'ús de la bandera de partit i fugir de l'aparició intensiva de senyeres diverses. Bàsicament és el que ara diu Oltra. 

No teníem raó en no identificar que el tardocapitalisme no permetia la equidistància liberal o sócioliberal en un procés de creixement de la desigualtat com el que va desencadenar una crisi econòmica que cap de nosaltres va saber identificar. I en el meu cas no tenia raó a pensar que la serietat i el rigor provenien de la meua admiració pel model de partit de Convergència Democràtica de Catalnuya perque això també es pot fer des de posicions d'esquerra com ha demostrat especialment la gent d'Iniciativa pel Poble Valencià dins de Compromís. En això no teníem raó. Però en la resta sí. 

Un abraç als meus companys de viatge en aquellà època tan digna i tan il·lusionant. Amics, teníem raó en -quasi-tot. 

Punset ha dado en el clavo

La política es el sustituto de la guerra y la toma de posiciones iniciales es básica para gestionar el escenario. La intervención de Punset en el debate sobre la toma de posesión de Puig se ha convertido en el trending topic local gracias a sus definiciones de "entrañable pero poco útil" sobre el valenciano y de "aldeanos" a quienes defienden unas determinadas posiciones lingüísticas.
Más allá del fondo del asunto que es fácilmente analizable -una lengua no deja de ser un patrimonio inmaterial valiosísimo para una comunidad humana- conviene ver los vectores de estrategia comunicativa que subyacen.
Honestamente no creo que Ciudadanos sea consciente de lo que acaba de conseguir básicamente porque -todavía- no dispone de armas de persuasión masiva. Lo ha hecho de manera inconsciente pero se puede hacer de manera consciente. De hecho hay un comando en el PP -en el que da la sensación de estar el ex alcalde de Sagunt- encargado del "ataque identitario" que es el flanco más débil de la nueva coalición de gobierno valenciana.

Punset -probablemente sin saberlo- ha conseguido dar en el clavo, el clavo perfecto.

  • Por un lado ha obtenido una exitosa gestión de la notoriedad. En un debate de investidura el guión periodístico habitual es el de un partido de tenis (dos antagonistas) con comentaristas (acompañantes). Ciudadanos ha conseguido capitalizar la notoriedad y eso en un partido emergente es petróleo porque los índices de voto circulan paralelos a los de conocimiento. 
  • Por otro lado ha conseguido crear agenda. Para un partido nuevo y de dimensión media es muy dificil crear agenda. Ha conseguido centralizar los debates en sus marcos referenciales de victoria. Punset ha conseguido que mucha gente se posicione. Ha conseguido que mucha gente opine sobre lo que a Ciudadanos le intenta hacer que opine. Ha conseguido llevarles a hacerse la pregunta que le conviene a Ciudadanos. Que el valenciano no es útil no es una opinión inventada por Punset sino una corriente de opinión más o menos amplia dentro de las capas sociales medias y altas del País Valenciano. Gestionar las preguntas condiciona las respuestas. 
  • Ciudadanos también consigue crear un frame, un marco en el que le resulta fácil mover la dialéctica: la modernidad frente a la tradición, lo antiguo frente a lo moderno, lo global frente a lo local como una dialéctica de oposición. Comprar ese marco referencial ha sido un error para la izquierda. 
  • Finalmente Punset consigue en pocos minutos descubrir la puerta de entrada para el Caballo de Troya. El flanco débil de la coalición es el vector identitario. El flanco débil del Pacte del Botànic es el Bloc porque les ha enseñado la capa y han envestido directamente. Conflictualizar la lengua es un recurso electoral básico en Valencia. Cuando ya se había pacificado la cuestión "catalanizadora" mediante política lingüística (AVL) Punset resucita un filón de votos pero en versión Matrix. Da igual si lo que se enseña es catalán o valenciano el conflicto ahora es si es útil o inútil. Ahí hay un yacimiento de voto. Pero lo fundamental no es eso sino descubrir que hay un montón de gente dispuesta a poner el foco en lo identitario justo en el momento en que lo postmaterialista ha pasado a un segundo plano. Todos los esfuerzos de Oltra y Ribó por pragmatizar, ampliar agenda y desnacionalizar Compromís se pueden ir al traste si la parte bloquera entra al trapo de cada provocación comprando preguntas donde sus respuestas son complejas. 


Punset ha dado en el clavo. Se ha dado a conocer aprovechando el único resquicio que quedaba y casi eclipsando el conjunto de medidas del Pacte del Botànic, ha creado agenda y ha descubierto que si pincha en un sitio el toro enviste. Por eso Punset ha dado en el clavo. 

La Tomorrow Band

La mayor parte de los habitantes del planeta no vivía en París durante la toma de la Bastilla. De hecho los Estados Unidos eran una nación en pañales mucho antes de que nos ofrecieran sus prismáticos para mirar el mundo. Así que para la mayor parte de los conciudadanos de la época el cambio de era pasó inadvertida. Sus vidas simplemente se subieron en el siguiente vagón de aquella montaña rusa.
Los cambios de era suelen pasar inadvertidos para sus coetáneos porque la vida vista minuto a minuto no suele tener grandes saltos históricos. Solamente una mirada hacia arriba o hacia abajo permite descubrir las pequeñas diferencias de un diálogo de Tarantino. Sí tío, las bañan en esa mierda.

El cine acaba por ser el espejo del alma. La cara de una época. Los superheroes suelen aparecer en épocas de desorientación, en tiempos en los que la dureza de la situación requiere grandes esfuerzos y iderazgos sólidos. La crisis del petróleo de los setenta nos trajó aquel Mad Max que intentaba sobrevivir en un desierto de escasez. El miedo al retroceso tecnológico encumbró Conan y una larga lista de secuelas cuya resurrección era totalmente innecesaria. El cine entendido como espectáculo y no como arte al final suele reclutar de la calle los miedos ancestrales de cualquier ser humano.

El cambio de era, el tardocapitalismo y el final de la época postindustrial nos resulta invisible a los ojos salvo que seamos capaces de mirar esas pequeñas diferencias. Algunas de ellas se encuentran en productos de consumo incluso al alcance de los niños.

Tomorrow land es esa película que surge del cambio de era hacía la globalización de los problemas aunque todo siga pasando en el ombligo del mundo. Un reflexión sobre el futuro y su conquista. Es banal y pretenciosa pero bajo la cohartada de Disney casi cualquier disfraz es de princesa. En la película extraña la presencia de demasiada violencia vacía de argumento. El problema de hacer algo para todos los públicos es que ningún público acaba por ser adecuado para verla. Aún así no deja de ser una mirilla tras la que mirar una época en la que lo inestable es lo único previsible. Y al menos te deja un aroma con moraleja de soñador empedernido que saca de debajo de la cama al niño que llevas dentro para formar parte de la Tomorrow band. Una banda de reclutas de sueños que hoy duermen en camas nido.

Las zonas ciegas de la izquierda en Sagunt

Uno de los conceptos más importantes del coaching político es la zona ciega. La zona ciega es nuestra sombra. Nos persigue a todas partes pero la desconocemos. La zona ciega es esa parte de la imagen que proyectamos que nadie nos dice. La parte que nos ocultan. La parte que no conocemos de nosotros mismos. Las organizaciones tienen una zona ciega, una paja ajena metida en el ojo que no les deja ver el camino correcto a seguir. Cuánto menor es esa zona ciega mejor es el rendimiento para una organización y mejores los resultados para los administrados. 




¿Cuáles son las zonas ciegas de la política en Sagunt y por qué no las ven? Las razones de su no visibilidad las encontramos en la interacción creada en cualquier grupo. Los vectores de relación -el pegamento humano surgido entre el grupo- son las mejores vendas para no ver lo que uno no quiere ver. Pero vayamos desgranando conceptos.

Compromís y el efecto boomerang. Uno de los problemas básicos que tenía que resolver Compromís en su zona ciega era identitario. Tenía que decidir si ya era Compromís o todavía era Bloc. Lo ha resuelto a medias. Hay una evidente regeneración en las listas pero todavía quedan varios centinelas de las esencias. Sin embargo una de las mayores sombras era su candidato. Quico Fernández afronta su cuarta legislatura y a pesar de eso quiso envolverse en la bandera del cambio. Es dificil vender un producto antiguo como nuevo. Esa es una zona ciega que ahora le está afectando en su relación con Izquierda Unida. Si el candidato de Compromís fuera cualquier otro quizá los recelos de Izquierda Unida serían menores aunque también los resultados. Además de eso el candidato de Compromís ha basado su acción política en dos vectores: la vehemencia y la contundencia. Su capacidad dialéctica es evidente y su potencia envidiable hasta el punto de que ha llevado a Compromís al mejor resultado histórico. Pero esos dos vectores son vectores que generan desconfianza y distancia como efecto boomerang. El gobierno se hace desde la seducción política. La oposición es otra cosa. El primer problema de Quico es la seducción de socios de gobierno precisamente porque ha sembrado vientos y ahora recoge tempestades. Hace un año que debió empezar a tender puentes que ahora necesita. Pero si es Alcalde su principal problema será el nivel de rechazo especialmente en el Puerto. Y eso se lo tendrá que ganar con seducción y no con contundencia. Ser Alcalde te hace moderar los plenos, arbitrar en lugar de hablar. Ese papel será duro para Compromís ya que si su número dos se va a Les Corts se queda prácticamente deshabitado dialécticamente.

Izquierda Unida y su centrifugadora. Izquierda Unida tiene una enorme zona ciega. Tan grande que acabará con ella como fuerza política. De inicio es una trituradora de talento. Por sus listas ha pasado lo más sólido ideológicamente de la izquierda en el municipio y han sido capaces de derribarlo. El Partido Comunista se ha convertido en un problema muy serio para Izquierda Unida. En Sagunto no son capaces de señalar las siete diferencias que han hecho que en un entorno de fracaso generalizado hayan construido un modelo de éxito. El secreto estaba en la semilla de esperanza que significaba el equipo que pusieron a dar la cara. Si no le dan una oportunidad a esa gente de abandonar la política de testimonio para hacer cosas, para generar cambios, acabaran con la esperanza. La gente está cansada de sueños de izquierdas, ahora quiere realidades. El mayor enemigo de Izquierda Unida es la asamblea de Izquierda Unida. Los problemas identitarios de la coalición de izquierdas son la verdad revelada y la paranoia. Izquierda Unida es incapaz de entender el plural de la palabra izquierda más allá de las elecciones o de su propio programa. Sus decisiones se siguen basando en pasar facturas del pasado. Decisiones basadas en el rencor como la de evitar la alcaldia de Quico proponiendo la de Guillermo a pesar de que saben que su equipo todavía no está maduro. Si su intención es la de evitar que el recambio sustituya al cambio deberían decirlo más claro y sobre todo jugando mejor al ajedrez. Tres asambleas para pedir una cosa que es imposible parece sacar a relucir demasiada zona ciega. Centrifugar permanentemente no lava mejor la ropa.

Podemos y el revulsivo ingenuo. Creo que las bases de Podemos no son conscientes de la estrategía de su cúpula. Lo mejor de Podemos sin duda es que ha cambiado todo el mapa. Es una ficha de parchís metida en un tablero de ajedrez. No solo cambia la jugada. Cambia el juego. Lo mejor de la novedad es que empieza a tomar decisiones. Sus primeras decisiones han sido sencillas. Promover todos los gobiernos de cambio posibles. Pero creo que tampoco son conscientes de la dificultad local que genera gobernar con Compromís. Compromís no deja de ser la herencia del Bloc y el Puerto de Sagunto mantiene un voto flotante porteñista con mucha capacidad de influencia en las masas populares de pensamiento simple. Además Podemos maneja siempre una agenda errónea. Equivocan competencias y piensan que todos los gobiernos son el mismo gobierno. Olvidan escalas (autonómica, local, estatal y europea) las mezclan y hacen un revuelto considerable que hará que cometan muchos pequeños errores que otros se encargaran de agrandar. Si Sagunto aborda un gobierno de ocho será la gran fiesta de la oposición. El gobierno no tendrá músculo y la oposición tendrá la posición del francotirador.

El PSOE y el espejito mágico. Quizá lo más llamativo tras las elecciones es la zona ciega del PSOE en Sagunto. El PSOE no es consciente de que es una especie en vías de extinción como el PASOC en Grecia. Ni lo es Pedro Sánchez, ni Ximo Puig ni Francisco Crispín. El PSOE de Sagunt ha tenido el peor resultado de su historia con diferencia. Pero no solamente es eso sino que además no tiene ninguna capacidad de influencia en positivo sobre la ciudad ya que es un partido bajo "cordón sanitario" por su candidato. Nadie quiere ni acercarse a él. Su única capacidad en los próximos cuatro años será embrutecer la vida política lo que será muy impertinente con un gobierno en minoría. Si el PSOE no entiende que está al borde del abismo y solamente puede moverse en una dirección caerá con todo el equipo. Si no deja de mirarse en ese espejito mágico que le dice lo guapo que es pronto morderá la manzana del sueño eterno.


Aglutinar el NO a un PP corrupto, una banda organizada para saquear el dinero público, no era demasiado difícil. Pero si la izquierda se sigue pisando la cola obligaremos a elegir entre gobiernos estables y corruptos y gobiernos inestables, débiles y al borde de un ataque de nervios. Y eso no es una elección leal. Camino allanado para nuevos mesías. Para nuestro propio Berlusconi. Cuidado. 

El respeto a la estrella

Sin duda una de las historias más tiernas y brillantes del marqueting de banca es el logotipo de "La Caixa". "La Caixa" necesitaba un logotipo y se puso en contacto con Miró para encargarle uno. Miró contestó que no se dedicaba a hacer logotipos pero pintó un cuadro en el que aparecía la estrella que actualmente es el logotipo de "La Caixa". Es un cuadro que actualmente está en todas las oficinas con más o menos brillo. 



Desde entonces el marqueting de "La Caixa" ha sido vanguardista en muchos aspectos. Sus campañas basadas en la humanidad (El alma de La Caixa y ¿Hablamos?)  y en la gestión de las emociones rompían con todos los cánones establecidos para la publicidad de banca siempre llena de números y porcentajes. Eso fue muchos años antes de que otros bancos intentaran seguir su estela como la actual campaña de Bankia aunque suponga una provocación para las plantillas.

Uno de los síntomas de crisis identitaria de "La Caixa" es precisamente ese. Su falta de respeto a la marca. Una marca exitosa que ahora mismo vive escondida tras un conjunto de marcas zombies.

Para ser justos la marca global se componía de la simpática estrellita y de un nombre entrecomillado en cursiva y en catalán "La Caixa". Era la traducción a logotipo de un coloquialismo, de un lenguaje cotidiano, de una banca cercana, de una simplificación, una abreviatura, un nombre común. No era la Caixa d'Estalvis i Pensions de Barcelona era "La Caixa". Como si solamente hubiera una.

Así compuesto estrellita + La Caixa ejemplificaba a la perfección el modelo de banca humana, cercana, con vocación cultural y social, exportadora de una catalanidad abierta.

Pero llegó su conversión a banco. Y se le perdió el respeto a la estrella.

"La Caixa" permaneció como paraguas protector pero en un segundo plano. La marca bancaria, la que aparece en todos los rótulos pasó a ser Caixabank. Como marca revela primero la presencia de la fría palabra "bank" que ya denota obscenamente su nueva identidad. Hay que notar que se prefirió Caixabank a Caixabanc. Esa "k" anglosajona supone una primera difuminación de su esencia. La marea de lo moderno arrancaba las dunas de siempre. Bank era más inglés, más internacional, menos catalán quizá. El devenir histórico del proceso soberanistas en Catalunya puede ser un factor a tener en cuenta. Los complejos salen cuando los conflictos afloran.

Pronto se fue un paso más allá en la pérdida de respeto a la estrella. El crecimiento histórico de "La Caixa" había sido orgánico, es decir, a través de contratación y apertura de nuevas oficinas. La entidad debía afrontar por primera vez la adquisición de otras entidades, integrarlas y acomodarlas en su interior ya siendo un banco. En este caso, se escogió el sistema de alternancia de marcas. En las oficinas de las cajas que conformaban Banca Cívica permaneció el nombre de la antigua caja (Caja Navarra por ejemplo) junto a la estrellita de La Caixa. Ese gesto podría interpretarse como una voluntad amistosa de instalación, como un respeto a su historia, trayectoria y arraigo. Pero también como un miedo identitario a ser reconocida como una entidad invasora a pesar de contar ya con muchos años de brega en todas las plazas.

El punto culminante es el País Valenciano. El territorio valenciano es el lugar donde todo es exagerado, desde la devoción por la paella hasta la corrupción. Allí es donde la catalanidad se vive con mayor intensidad como conflicto. Y allí ha sido donde se le ha perdido todo el respeto a la estrella. La decisión de la entidad fue sustituir todos los rótulos de todas las oficinas fueran de La Caixa o del Banco de Valencia por rótulos donde aparece Banco de Valencia + estrellita. Eso resultaba grotesco en oficinas que llevaban casi treinta años abiertas bajo los colores de la estrella. Es difícil entender ese cambio para mantener una marca quebrada, intervenida y asociada a casos de corrupción como el de Jaume Matas. Tan sólo puede entenderse por la presencia de la palabra "Valencia" como nota de proximidad y negación de catalanidad. En Murcia fue más grave aún. Las oficinas de Murcia presentan un rótulo que pone Banco de Murcia + estrellita. El Banco de Murcia llevaba casi veinte años sin ejercicio. Pero su nombre pertenecía al Banco de Valencia.

Todo podría ser anecdótico de no ser porque a las oficinas del Barclays sí que las ha llamado "Caixabank + estrellita" en un ir y venir extraño de nombres y logos.

Este juego de marcas no sería importante si no simbolizará algo muy importante como una crisis identitaria donde las soluciones adoptadas son cambiantes en el tiempo y en el espacio fruto de un cortoplacismo que solamente conduce a la asfixia. Una estrella no es más que un símbolo al fin y al cabo. Como también es todo un símbolo esconderla o acompañarla. La estrella nítida frente a las estrellas mixtas que son cada cosa en cada sitio.

Si tienes una buena marca, respétala, ponla en valor y muéstrala orgulloso. Todo lo demás te hace parecer inseguro. 

Pacto es progreso

El Ayuntamiento de Sagunto ha sido tradicionalmente un ayuntamiento ingobernable o gobernado desde la debilidad de una minoría absoluta. Solamente hubo un parentesis cuando Paco Agües -el único concejal de la Unitat del Poble Valencià- consiguió cambiar el paradigma del conflicto por el del consenso. 

La teoría del pactismo duró una década (1997-2007) y al menos aprovechó las épocas de bonanza. Sirvió básicamente para dotarnos de una infraestructuras culturales, juveniles y deportivas más que dignas de las que podemos sentirnos orgullosos. 

Sin embargo, el electorado siempre ha sido testarudo y se encargó de dinamitar ese paradigma de consenso votando ampliamente segregacionismo (conflicto abierto) tras el tripartito (pacto de tres). Aquel tripartito pudo ser uno de los mejores equipos de gobierno de la historia de Sagunto y sin embargo acabó sepultado bajo un código postal. 

Los últimos ocho años han sido extraños. Ni de conflicto ni de consenso. Parecían un paréntesis de dejar gobernar al PP a base de gestión de lo pequeño y lo cotidiano y trabajar la oposición a base de mociones grandilocuentes lanzadas al mar dentro de una botella. Honrosas excepciones confirman la regla. 

De nuevo nos enfrentamos al pactismo. Esta vez de forma obligatoria por la ola estatal de multipartidismo y la necesidad de demostrar que la izquierda sabe conducir. Y de nuevo surgen fantasmas del pasado para poner nubes en un cielo que las urnas dejaron más claro que nunca. La gente ha votado cambio de rumbo. El que no lo entienda, el que no arrime el hombro, pagará sus pecados en las próximas. Lo malo es que mientras tanto nos hará pagarlos a nosotros: los vecinos. 

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com