El shopping que va soterrar la segregació

Un dels projectes estrel·la del tripartit format per PSOE, Bloc i Esquerra Unida de la legislatura 2003-2007 era una gran ciutat administrativa central que articulara el municipi de Sagunt. Aquella nova ciutat administrativa havia d'albergar serveis municipals, autonómics i estatals i se situava just davant del poliesportiu municipal internuclis. 


Foto: Ajuntament de Sagunt


L'Epicentre ha obert les seues portes amb gran èxit d'afluència de públic a la seua presentació i els primers dies de funcionament. Sagunt té una ubicació estratègica des del punt de vista -també-comercial en estar situada a mig camí entre Castelló i València però també compta amb clients vinguts de l'Alt Palància.
A més, Sagunt i la seua comarca semblava tindre fam de franquícies. Eixes marques que fan que una ciutat semble una ciutat. A Sagunt per sentir-se ciutat li faltava un gran centre comercial. I ja el té. Sembla que ara venen uns altres però el primer sembla efectivament l'epicentre de la qüestió.

La inauguració de Primarck a Madrid com també ho va ser a València (Bonaire) ha vingut acompanyada de cues i massiva afluència de públic. A Madrid ha sigut més traumàtic -fins i tot amb presència policial- per estar al cor de la ciutat. Gent àvida de productes a preus sorprenentment baixos sostinguts sobre explotació laboral als països del sud.

L'economia ha substituït a la política en els processos de pacificació urbana. Ara mateix el consumisme és una nova religió que atorga pau a qui la practica. Per tant, és fonamental poder oferir possibilitats de consum més àmplies per contradir la baixada de salaris i evitar el conflicte social. L'economia i el consumisme aconsegueixen coses que la política ja no aconsegueix. El sotmetiment dels governs a les corporacions transnacionals no deixa de ser la mateixa metàfora de les cues a Primarck o a l'Epicentre.

Quan Glòria  Calero va presentar aquell projecte que anava adosat al PAI Fussió com a element de nexe entre els dos nuclis de població l'oposició del moviment segregacionista va ser frontal. En aquella època la política (segregacionista) estava a flor de pell entre la població on era tan popular que va arribar a tindre sis regidors a l'Ajuntament de Sagunt guanyant les eleccions al nucli del Port de Sagunt. La protesta estava al carrer, als mitjans de comunicació i a les institucions. El projecte es va deixar perdre en una legislatura on el segregacionisme va aconseguir atemorir a qualsevol que li plantara oposició.

Una dècada després l'Epicentre ha aconseguit apagar la política. Hi ha un gran acord polític i econòmic sobre l'existència d'una nova gran superfície al mig dels dos nuclis de Sagunt que encara hui viuen d'esquenes. El shopping ha aconseguit soterrar la segregació -si més no- comercial. La llei que preferia la integració municipal a la segregació va firmar la sentència de mort però ha sigut el shopping qui ha disparat de manera invisible i certera.

Allò que el consumisme ha unit no ho separara l'home.



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¿Masculinismo?

Machismo versus feminismo. Esa parece la dialéctica clásica establecida a pesar de que su etimología no responde a ninguna lógica. El antónimo de machismo es el hembrismo y sin embargo el campo léxico del igualitarismo desde un punto de vista masculino y paralelo debería ser el masculinismo. 

Es indudable que existen hombres comprometidos con el igualitarismo de género pero también lo es que los órganos vivos colectivos institucionales y cívicos que van más allá del compromiso individual sino acaparadoramente femeninos. Esto tiene una lógica histórica irrefutable. Es el género femenino el que más ha sufrido las consecuencias de toda una historia de cultura patriarcal. Sin embargo, desde el punto exclusivamente teórico y abstracto  -aún hoy- resulta curioso que el igualitarismo de género se mire con un ojo tapado lo que nos haría suponer que desde la perspectiva masculina es difícil -repito desde el punto de vista conceptual- construir un igualitarismo de género. 

Llegados y llegadas a esta época del siglo XXI ¿sería posible revisar estas teorías para incluir el punto de vista genuinamente masculino en la lucha por la igualdad de género? ¿Deben los hombres seguir las consignas del igualitarismo de perspectiva femenina exclusivamente mediante un mecanismo de adhesión? O dicho de otra manera ¿puede nacer ya un masculinismo? 

La biología ha demostrado que los dos géneros tienen cuerpos y cerebros diferentes. Según las escuelas y el peso que se le proporcione a lo genético y a lo educativo/cultural estas diferencias son mayores o menores pero las diferencias existen. Las reacciones ante hechos semejantes son diferentes. Hay suficientes estudios que acreditan. Si esto es así podría pensarse que el masculinismo podría hacer las aportaciones más novedosas en el compromiso con la igualdad de género porque aportaría un giro copernicano a muchas cuestiones: el punto de vista masculino. 

La cuestión sobre el momento o la agenda también formaría parte de la discusión. ¿Es ahora el momento de germinar un movimiento masculinista o el de seguir impulsando y visibilizando liderazgos y modelos de conducta propuestos por el feminismo? No es fácil de resolver la cuestión. A día de hoy la mayoría de espacios de estudio (masters, cursos o departamentos organizativos) sobre igualdad están copados por mujeres. Por tanto, quiénes ostentan el dominio del know-how son ellas. La literatura sobre igualdad de género viene también -lógicamente- copada por mujeres. En el contexto de la justicia histórica la mujeres merecen ostentar el protagonismo histórico del movimiento que seguramente ha sido el protagonista de los mayores avances sociales de las últimas décadas ante la decadencia de otros movimientos ideológicos que el neoliberalismo ha sabido neutralizar. Sin embargo, por otra parte quizá la curva de crecimiento marginal ha llegado al tope de posibilidades aportadas por un sólo género, es decir, que quizá el feminismo haya tocado techo como movimiento ideológico y los crecimientos marginales ideológicos para dar un salto de calidad deben venir de una especie de "masculinismo". 

Comenzar a establecer mecanismos de inclusión masculina en espacios colectivos, cívicos,  institucionales, sindicales, políticos. Mecanismos de inclusión y no solamente de permisión. Los hombres ya sabemos que podemos participar. La cuestión es cómo participamos y si nuestros puntos de vista son reconocidos o se consideran viciados por el mero hecho de tener el último cromosoma diferente y haber crecido en una cultura machista de finales del siglo XX. Dicho de una manera breve: sin la co(e)laboración masculina muchas cosas van a ser casi imposibles porque ellas solas no van a poder. 

El papel masculino de las últimas décadas ha sido una especie de liberalismo de mercado ideológico (laissez faire- laissez passer) en el que la cuestión de la igualdad era patrimonio de las mujeres por ser las perjudicadas. Así por ejemplo, las mujeres han ido ganando espacios profesionales nuevos y han salido de la reclusión doméstica. Sin embargo, los hombres no han entrado en las labores domésticas y siguen dimitiendo de cuestiones de crianza básicas. Ese papel de mero observador -o en el mejor de los casos adherido- a la causa feminista mediante la colaboración, impulso y empoderamiento de las mujeres que tenemos cerca es un rol que quizá no convenga mantener sino reconvertir en un rol activo. 

Alguien podría pensar que ya existen los mecanismos de participación es suficiente (igualdad en los puntos de llegada) pero sería caer en el mismo tópico que el machismo respecto a las cuotas de género. No es suficiente ofrecer la oportunidad sino crearla. 

El diseño de un masculinismo co(e)laborativo no sería una tarea fácil. Los primeros métodos (escasos y aislados) de colectivos de hombres por la igualdad en realidad son colectivos de hombres que asumen los postulados feministas y los interiorizan. Pero eso no sería suficiente. Son mecanismos de colaboración de género. El paso definitivo podría ser la co(e)laboración de género. El choque estaría servido porque el feminismo (como todo movimiento ideológico) tiene una enorme gama de grises y el feminismo más duro no parece estar muy dispuesto a este grado de "contaminación" lo que no deja de facilitar la comodidad masculina en términos de igualdad. 

El feminismo ha alcanzado ya un techo de cristal ideológico y quizá la manera más útil de evitar que eso se convierta en una zona de confort sea entrar en proceso de cambio y llegar a un estado nuevo y superior mediante el surgimiento de un amplio movimiento masculinista. La igualdad de género vista desde el punto de vista masculino. Ello requeriría admitir que existe un punto de vista netamente masculino y femenino para todo y esa es una lucha existencial que dificilmente el feminismo abordará. Pero mientras tanto los hombres permanecemos al margen observadores del movimiento por la igualdad como el de un laberinto ideológico en el que las reglas son adhesión o rechazo. 

¿Existe es punto de vista masculinista? ¿Existe un abordaje masculino al tema de la violencia de género? ¿Quieren y necesitan los hombres un permiso de paternidad igual que el de las mujeres? ¿Qué aportaría un modelo masculinista a la coeducación? ¿Cuáles son los valores masculinos positivos que deberían sobrevivir al patriarcado? ¿Hay alguno? ¿Podemos aportar los hombres modelos emocionales de superación para mecanismos atávicos femeninos de creación de culpa o autoestima? 

Es difícil abordar todo esto desde un punto de vista exclusivamente teórico ya que en la práctica mientras el debate se agranda la pasividad escondida tras el entretenimiento va haciendo camino. 




Monedas locales, el dinero limpio


Los directivos nómadas: la nueva casta bancaria

Los colectivos humanos fracasan cuando sus liderazgos dejan de ponerse al servicio del colectivo para mejorar su sinergia y se convierten en élites extractivas que olvidan el sentido de comunidad. 

En banca, como en cualquier colectivo humano político, religioso o empresarial sucede lo mismo. La banca tiene una función socioeconómica muy clara en el capitalismo. Esa función es la que le hace ser útil a la sociedad. En las empresas de banca se ha producido una doble inversión del proceso. Por un lado las entidades convencionales están dando la espalda a la sociedad a la que sirven y por otro sus directivos están dando la espalda a las plantillas de base. Esa doble fractura es un problema muy importante de "casta bancaria". 

El concepto casta tan en voga últimamente resume una situación de privilegio, inmunidad y falta de sentido de pertenencia y alineación en los objetivos respecto al resto de la sociedad. En banca es bastante visible. Se ha generado una fractura evidente entre la banca de moqueta y la banca de base. En medio hay una larga lista de grises. Nunca mejor dicho. 

Dicho de una manera sencilla las élites dirigentes bancarias se han distanciado de la sociedad y de sus propias plantillas mirando exclusivamente su propio interés y el de la empresa como elemento con necesidad de supervivencia por encima de cualquier circunstancia. 
Pero eso no ha sido fruto de la casualidad.



El documental La Corporación ya señala el peligro de que una personalidad jurídica desbocada genere sociopatías importantes. El crecimiento de las empresas de composición anónima se ha hecho tan grande que se puede decir que han adquirido vida propia. De esta manera aquellas personas que se incorporan a la organización ya lo hacen en un engranaje que respiran. 

El mejor ejemplo de esta situación de irresponsabilidad social empresarial son los directivos nómadas. A finales de los años 90 del siglo pasado ya comenzó a gestarse la idea de un nuevo proceso de construcción identitaria: la empresa transnacional o deslocalizada. Con esta nueva identidad uno debía olvidarse del arraigo personal o familiar para desvincularse totalmente y pertenecer a "la empresa". Esa alienación absoluta de objetivos vitales se ha traducido en una cultura empresaria del directivos nómadas. 

El directivo nómada viaja de ciudad en ciudad o de país en país en la misma empresa. Su ámbito de pertenencia es la empresa. Sus hijos o su pareja forman un pack que viaja unido. La empresa, eso sí, corresponde a esta nueva esclavitud autoasumida con cuantiosos beneficios económicos y sociales. A cambio de someterse al absoluto desarraigo. 

El directivo nómada responde a los intereses de la empresa íntegramente y aplica de manera cartesiana los métodos aprendidos y las instrucciones recibidas. Para ello prescinde absolutamente de la adaptación al territorio, usos, costumbres, lenguas o cuestiones identitarias del lugar de trabajo. Cualquier espacio es intercambiable. Da igual trabajar en Extremadura que en el País Vasco. 

Las antiguas cajas de ahorro gozaban de un excelente arraigo territorial y social. Una permeabilidad que era su gran ventaja comparativa. Conocían el terreno y sus gentes y eso permitía reducir costes de cálculos de riesgos y gestión de clientes. Los nuevos directivos nómadas son desconocidos en terreno de nadie. Por eso aplican sus métodos donde vayan. Siempre los mismos métodos. Experimentan poca evolución puesto que su rotación laboral no suele pasar de los tres años. A los tres años ocuparán un nuevo territorio al que también serán ajenos y aplicarán los mismos know-hows que llevan aplicando los últimos años. 

En banca el arraigo (conocimiento del espacio social en el que trabajas) es determinante para hacer bien el trabajo. La adaptación de productos al cliente/barrio/ciudad/país es muy importante. Pero los directivos nómadas prescinden de todas ellas. Prescinden de la lengua del lugar al que acceden, prescinden de su idiosincrasia. Y si no prescinden la reducen a un conjunto de estereotipos básicos que convierten la banca en una especie de Ocho apellidos vascos de carácter financiero. 

Un ejemplo muy concreto lo encontramos a la hora de abordar la geopolítica. El directivo nómada no sabe como reaccionar a los escándalos políticos (Rato o Urdangarin-Infanta). El directivo nómada no sabe como abordar un proceso soberanista como el de Catalunya porque desconoce las reacciones de su propio territorio más allá de algunas percepciones superficiales. 
El directivo nómada prescinde de la composición sociodemográfica o de las latitudes microeconómicas porque en realidad tienen que hacer lo que tiene que hacer. El directivo nómada divide a partes iguales los retos y prescinde de cualquier criterio adaptativo. Y finalmente el directivo nómada prescinde de cualquier vínculo con su plantilla o con sus vecinos porque en breve partirá hacia un nuevo espacio donde cazar en lugar de cultivar. Un viaje desde el neolítico bancario hacia al paleolítico. La involución perfecta.



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Cuando no existía el bullying... o quizá sí....

Creo que esto de los blogs no tiene mucho sentido si uno no pone de su parte. Si uno no se desnuda y abre su vida y su mente para que otras personas entiendan que lo raro es lo normal.

Acaba de empezar el colegio y por cuestiones de pareja y de familia ahora tengo muy cerca personitas que de vez en cuando me retrotraen a mi infancia y me tienen sensibilizado con nuevas situaciones.

El otro día recordé que de pequeño fuí acosado. Iba al colegio de Begoña. Begoña era un colegio donde la violencia era palpable. El Puerto de Sagunto era un pueblo de supervivientes donde la violencia era cotidiana. Las pandillas de wichiteros quedaban con los de Churruca para pegarse. A mi me intentaron robar el reloj varias veces alguna a punta de navaja. A finales de los setenta y los ochenta la violencia era algo con lo que convivir en España pero mi España eran los descampados del Puerto de Sagunto y el colegio de Begoña.

Creo recordar que se llamaba Julio. Y digo "creo" porque mi memoria ha intentado borrarlo todo y apenas recuerdo algunas imágenes mentales que se me han quedado grabadas. Me esperaba al salir de clase. A eso de las cinco. Nunca lo hacía en la puerta del colegio ni dentro del colegio. Me esperaba fuera. Una de las imágenes que guardo es la de un puñetazo en el estómago que me dejó sin respiración. Fue al lado de la misma comisaria de policia. Allí había un Instituto de  Enseñanza Media o lo que quedaba de él donde se podía jugar después de clase. Al volver del colegio tenía que ir a recoger a mi hermana que iba al Convento (no era monja... su colegio se llamaba así comunmente). Así que tenía que pasar por dos o tres calles obligatoriamente. Allí me esperaba. Yo bajaba la cabeza y empezaba a temblar. Me decía algo para provocarme. Yo no contestaba. Miraba al suelo y seguía. Entonces me pegaba. A veces en la cabeza simples cachetes otras puñetazos para tirarme al suelo.


En la nebulosa de mi memoria donde quedó todo tengo la sensación de que duró poco. No quise decir nada en casa. Al menos yo no lo recuerdo. También me daba miedo decir algo en el colegio. En Begoña eran frecuentes las palizas en el mismo patio del colegio. No eran consentidas pero eran frecuentes hasta que llegaba algún profesor que por casualidad pasara por allí. Yo tenía miedo. Bueno terror. Bueno pánico. Además Begoña no era un sitio para niños llorones, cobardes y sensibles. Y yo era bastante cobarde y sensible.

Se pasó sin más. Se aburrió de pegarme. Quizá fue una resistencia pasiva basada en que me quedaba paralizado porque no entendía por qué me odiaba y quería humillarme. Yo no conocí el concepto "caer mal" hasta bien entrada la adolescencia. No entendía nada. No recuerdo casi su cara. Solamente recuerdo el miedo cada tarde. Estar pensando toda la clase en qué camino tomaría hoy para intentar que no me pillara.

La sociedad aparentemente es menos permisiva con la violencia física pero los episodios de crueldad psicológica con los niños raros, diferentes o destacados son cada vez más duros. Los móviles relatan simplemente lo que ya existía. Julio necesitaba sentirse superior a mi o algo así. Es lo único que con el tiempo he llegado a entender. Y déjenme que en mitad de una confesión les haga una reflexión ideológica. El tardocapitalismo convierte todo en objeto de consumo.  Al "otro" también. Y todo el sistema se basa en el binomio sometimiento-sumisión, apropiación-destrucción.

Cuiden mucho de sus hijos. Especialmente de los acosadores. Porque ellos también tienen un padre y una madre que creen que su hijo es un encanto.



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¿Cómo convertir a un empleado en un sicario comercial?

Los estrechos márgenes y la subida de la presión legislativa para garantizar la solvencia bancaria hacen que muchas entidades hayan entrado en una situación de lucha por la supervivencia. En entornos de supervivencia todo se recrudece y se hace más obsceno. La aparición en prensa de determinados correos dirigidos por Blesa (Bankia) a sus directivos o las recientes filtraciones de correos obligando a vender preferentes no son más que la punta del iceberg mediático de un problema mucho más profundo. En banca las plantillas sufren un acoso comercial constante cuya finalidad última es convertirlos en sicarios comerciales. 




Para ellos las empresas usan diversos mecanismos psicosociales a su alcance. Premios y castigo, marginación, anulación de la voluntad por carga de trabajo, robotización, manejo de la información por estratos. Pero vayamos por partes.

Primera fase. Robots bancarios. 

La primera fase en la que la crisis hace entrar a los bancos es la crisis de la robotización. La primera conclusión que sacan los bancos de la crisis es que hay que recentralizar las decisiones de riesgo. Las decisiones de concesión de operaciones de riesgo (préstamos y créditos) se dividían por importes y atribuciones de oficina. Esto prácticamente desaparece. Todos los productos son diseñados por una unidad central, el precio viene fijado por scoring y la decisión de riesgo se suele tomar por un departamento central. El proceso de especialización o departamentalización persigue la misma idea: el robot especialista que ejecuta órdenes. La especialización-departamentalización es una estrategia básica del capitalismo empresarial: que cada unida tenga la información imprescindible para su trabajo desconociendo el resto de celdas a su alrededor (especialmente las superiores). Con estas estrategia conseguimos que el robot bancario no se plantee la necesidad de pensar y tomar decisiones. Simplemente se limita a ejecutar lo que otras unidades organizativas han pensado que deben hacer.

Segunda fase. Zombies bancarios. 

La carga de trabajo se sube hasta que es imposible realizarla en el tiempo disponible. La finalidad es obtener una saturación mental. Son tareas automáticas de simple ejecución (se llaman objetivos o retos). El ritmo es marcado por los capataces comerciales (directivos de zona) que compiten con otros capataces comerciales y por tanto generan un ritmo tan alto como pueden para luchar por su retribución variable y su reputación corporativa como jefes. El empleado se aliena y se convierte en un zombie bancario. Ya no se plantea pensar sobre estrategias diferentes o maneras de afrontar la banca. Está extenuado para hacer cualquier otra cosa que no sea cumplir estrictamente las órdenes que llegan. Aunque sean inconexas o incoherentes. Aunque no las entienda. Se limita a no pensar básicamente porque está agotado de ejecutar pequeñas órdenes de colocación tanto de productos bancarios como parabancarios (banca frikie).
Los no alineados con ese ritmo o con la ejecución de decisiones reciben castigos en forma de reuniones fuera de horario, llamadas de teléfono de "riña" o incluso "planes de mejora de productividad" que se traducen en un control constante de tu actividad diaria. Cada día se reportan resultados comerciales de todo tipo de productos. A veces hay que comunicar lo que has vendido varias veces al día. Tu mente explota.


Tercera fase. Sicarios comerciales. 

El alto ritmo impuesto ejecuta mecanismos de darwinismo empresarial. Solamente los que son capaces de asumir el ritmo de trabajo ocupan posiciones prevalentes (cargos). Este mecanismo actúa también como mecanismo de marginación. Los propios empleados miran mal a aquellas personas que se plantan o simplemente no pueden (por circunstancias familiares o personales) seguir el ritmo infernal impuesto para colocar productos de todo tipo. Se ofrecen ejemplos a seguir, se crean premios de "compromiso" y dedicación, se premian mejores posiciones en rankings.
Una vez hemos conseguido robotizar (convertir en automatas que no se plantean otras alternativas) y en zombies bancarios (cansancio absoluto por carga de trabajo) estás preparado para convertirte en un sicarios comercial. El sicario comercial se limita a ejecutar las órdenes que le llegan sin cuestionarselas porque carece de sentido. Así lo aprendió en la fase de robotización. También ha aprendido que la carga de trabajo se reduce si haces exacta y únicamente lo que la organización te exige en cada momento y no lo que crees que necesitan los clientes. Se centra en los productos en campaña y busca los clientes-diana más sencillos para ejecutar en el menor tiempo posible sus objetivos-retos. El cliente deja de ocupar el centro de la relación bancaria y pasa a ser una posibilidad de colocación de cualquier producto, una simple diana comercial, una sillueta de productos. El sicario comercial no responde a cuestiones de conciencia porque nadie se lo ha enseñado. Empezó siendo un robot, intenta evitar ser un zombie y por eso sobrevive como sicario.

Evidentemente no todos los empleados de banca cubren las tres fases. Hay muchos profesionales de banca cuya inteligencia y talento les permite navegar al margen de la cultura empresarial imperante instalada en la ansiedad y la urgencia. Ocupan una especie de "resistencia" invisible frente al lado oscuro. Tratan de ser invisibles para poder hacer el tipo de banca que anhelan. La banca que no les piden sus jefes. La banca que le piden sus clientes.

Los mensajes de los medios informativos convencionales se fijan en las preferentes porque es el producto más mediático pero estamos incubando los problemas del futuro y son muy profundos.

El problema es que cuando llegas a la fase de sicario comercial cualquier producto es susceptible de ser colocado si la organización lo pide. Y el problema es que cuando la organización entra en fase de jugarse la supervivencia, pide cualquier cosa de cualquier manera.



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¿Cómo actúan los terroristas financieros en banca?

El terrorismo es el uso sistemático del terror1 para coaccionar a sociedades o gobiernos, utilizado por una amplia gama de pseudoorganizaciones políticas en la promoción de sus objetivos
Esta es la definición de terrorismo que nos da la wikipedia. Por lo que lo determinante será determinar si hay uso sistemático del terror para coaccionar sociedades en el ámbito financiero. 
Viñeta de El Roto


El primer paso para sembrar el terror que usan los terrositas financieros es la creación de un ente exterior, anónimo y vengativo: los inversores o los mercados según el estilo de cada terrorista financiero. Se atribuye a los inversores y los mercados cualquier acción ventajosa destinada a sembrar el terror con el objetivo de obtener beneficios para el grupo de poder para el que trabajan los sicarios financieros que ocupan la élite dirigente. 

Creado el ente vengativo superior se establecen una serie de estrategias basadas en la economía como hecho incontrovertible creando marcos cognitivos que se asientan en axiomas que causan miedo. Son básicamente dos: la caída de los bancos produciría un proceso de medievalización económica (casi volviendo al trueque) y para las plantillas de banca se envía el mensaje "podéis perder vuestros amados trabajos". Eso se podría llamar sembrar el terror. 

Analicemos algunos de los axiomas que manejan los terroristas financieros en banca: 

  • Para que los inversores confien en los bancos deben tener un ratio de eficiencia del 50%. La ratio de eficiencia es el dinero necesario para producir. O sea, una ratio de eficiencia del 50 quiere decir que con 50 euros de costes conseguimos producir 100. La primera pregunta que nos surge es por qué los inversores necesitan un margen de beneficio del 50 (someramente y por encima) y por qué no aceptan un 40% o un 30% que son márgenes habituales en muchos negocios. ¿Cuál es la voracidad de esos inversores? ¿Cuáles son sus intenciones exclusivamente especulativas que obligan a un sector determinante en el capitalismo a trabajar con esos márgenes?. La segunda pregunta fundamental es por qué nuestros bancos o mejor dicho cuáles de ellos están expuestos a esta "extorsión" de los inversores. Nuestro sistema bancario estaba poco expuesto a "los inversores"; las cajas de ahorro y cooperativas de crédito no cotizaban en bolsa por lo que no estaban sometidos a "los inversores". Hay experiencia de mala gestión en cajas de ahorro y experiencia de una excelente gestión en cajas de ahorro. Meter a todas las cajas de ahorro en el mismo saco fue otro axioma del terrorismo financiero. ¿Quién decidió que todo nuestro sistema bancario estuviera expuesto al capitalismo salvaje de casino en bolsa? 
  • ¿Cómo se gestiona esa ratio de eficiencia? Indudablemente el peso del gasto de personal en un sector tan intensivo en mano de obra como es el de servicios financieros es muy importante pero no es el único. Las decisiones de tamaño, ubicación y diseño de las sucursales de banca son decisiones del ámbito de los directivos que ahora hay que recalcular en su justa dimensión. Muchos de ellos metieron la pata y ahora disfrutan de maravillosos regalos del banco en forma de prejubilación o indemnización, sin embargo los ajustes afectarán a los trabajadores de banca que tuvieron poco que ver en aquellas decisiones. Las decisiones sobre adquisición de tecnología para controlar a los trabajadores mediante tablets y teléfonos frente a los mantenimientos o la tecnología al servicio del cliente, son decisiones directivas con altos costes; la retribución variable se queda mayoritariamente en manos de los directivos cuya afectación a la ratio de eficiencia es también importante. Pero la "casta" bancaria nunca cae porque es invisible. La ratio de eficiencia hay muchas manera de gestionarla. El axioma de los terroristas es decir que solamente hay una. La solución única ha sido el gran invento del neoliberalismo que ha convertido la economía en una religión de libro sagrado. Un único libro. 
  • Los parámetros económicos nacieron para medir y gestionar la función socioeconómica de cada unidad actuante en el mercado. La ratio de eficiencia nació para medir la sostenibilidad del trabajo de un banco. Pero todas estas unidades de medida nacieron para servir a la sociedad como indicadores de gestión. Porque esa es la finalidad última de un banco o de cualquier empresa: ofrecer un servicio socialmente útil a la sociedad en la que está insertada. De nada sirven bancos rentables que no hacen su trabajo como está ocurriendo en la actualidad cuando no canalizan el crédito hacia las mejores unidades más eficaces de gasto/inversión. 
  • Otro de los axiomas básicos de los terroristas financieros es decir que no existe demanda. En realidad ellos quieren decir que no hay demanda solvente pero esconden el apellido solvente. Y lo hacen deliberadamente porque ya saben que el análisis del riesgo ha cambiado de parámetros. Los sistema de análisis del riesgo anteriores a la crisis fallaron. Eso resulta más que evidente. Y hay que establecer nuevos parámetros especialmente para conceder riesgo a startups y drenar sectores productivos. Así pues, demanda hay, eso se puede comprobar fácilmente en las sucursales y en cualquier portal de crowdlending o banca alternativa. Y sobre si es solvente o no quizá haya que examinar más los métodos que los que clientes. Además analicemos los precios a los que se está prestando el dinero. El BCE prácticamente regala el dinero, los clientes lo están dejando en el banco por debajo del 0,5% sin embargo los préstamos dificilmente bajan del 10% y con un montón de productos de seguro adosados. Y hablemos también del foco. ¿Donde van los esfuerzos de captación de negocio de las sucursales? Básicamente ahora se canaliza mucho esfuerzo hacia la banca frikie (electrodomésticos, seguro de tercera categoría, vajillas, motos y resto de productos del Gran Bazar Bancario actual). Esas energías no van a captar activo/pasivo que son el motor principal de la banca. 
  • El último axioma de este post es el ejemplo de Bankia. Se propone el ejemplo de Bankia como espejo en el que mirarse. Bankia es una entidad rescatada con dinero público que ha hecho ERES salvajes y cerrado sucursales en pueblos pequeños y barrios humildes. Ha remodelado todas sus sucursales en diseño (con dinero público) y ahora aparece como el modelo privado (con fondos públicos) a seguir. Un banco intervenido que crea paro y exclusión financiera y que engañó a numerosos preferentistas mientras gastaba en tarjetas black. Ese es el ejemplo. Otro mísero axioma que no soporta ningún análisis. 

Los actuales directivos de banca carecen de imaginación para afrontar un escenario de bajos tipos de interés con lo que se han convertido en los nuevos dinosaurios de la era postindustrial. El problema es que arrastrarán a sus plantillas. No saben cómo hacer banca del siglo XXI porque aprendieron banca en el siglo XX y la nueva sociedad en red no perdona la falta de creatividad y de colaboración. Solamente el tardocapitalismo y el oligopolio impuestos por la troika que romperá a través de Internet permite aún hoy sobrevivir a la casta bancaria. Eso sí, con métodos de terrorismo financiero. 


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Periodismo para gente de banca

Zona Bancaria es un proyecto de comunicación para gente de banca. Existen multitud de plataformas de noticias sobre bancos pero siempre están enfocados hacia los temas de la empresa. Fusiones, adquisiciones, beneficios, premios, ingeniería contable, destituciones de grandes directivos, movimientos legislativos. Todo mirado desde la óptica de las empresas y no de las personas que trabajan en ellas.
Vivimos tiempos en los que la banca y la profesión bancaria han perdido parte de la confianza de la sociedad a la que sirven. La dignidad de los profesionales anda en entredicho por las decisiones de las direcciones de sus empresas bancarias que han convertido su día a día en un trasiego de retos, objetivos, reportes y estrés que impide demasiadas veces prestar el servicio que los profesionales de banca querrían.

Es posible hacer información que refleje esas dificultades de las plantillas de banca que se encuentran sistemáticamente atrapados entre la clientela y la dirección de sus empresas. A veces atemorizados por los continuos ERE y amenazas de reestructuración que ha vivido el sector en estos últimos años.



Frente a eso, desde Zona Bancaria reivindico la dignidad de un montón de personas formadas para dar servicios bancarios de primera calidad. Plantillas deseosas de hacer buena banca al servicio de la sociedad, de las empresas, de los particulares, de las familias y de los territorios. 

Zona Bancaria quiere poner en valor la difícil tarea que realizan diariamente las plantillas de banca, obligadas a hacer una banca extraña, obligadas a explicar situaciones que les son impuestas, obligadas a comercializar productos en los que no creen o que saben que no son adecuados para los clientes. Todas las profesiones viven hoy momentos difíciles. Pero el sector bancarios se ha demostrado (preferentes, rescates, hipotecas subprime) como un sector determinante para el buen funcionamiento social. Y sus profesionales son la base de esa perspectiva. Tener buenos profesionales de banca y bancos que sepan servir a la sociedad y no a sí mismos será determinante en el futuro. En Zona Bancaria pondremos luz a las buenas y las malas prácticas de la banca de hoy en día mirando al mundo desde los prismáticos y las lupas de la gente que le atiende como cliente cada día, la gente que maneja su dinero.
Arranco hoy mirando hacia el futuro con optimismo. Hacer buena banca es posible. Todavía.



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Las nuevas patrullas ciudadanas

Uno de los recuerdos más impactantes de mi adolescencia fueron las patrullas ciudadanas antidroga en la zona de la playa del Puerto. Allí había unos recreativos a los que acudíamos semanalmente y frente a ellos un grupo de adictos que también encontraba allí su lugar de reunión. Recuerdo ver grupos de vecinos ahuyentándolos con palos. Se organizaban ante la ineficacia policial con el problema del tráfico y consumo de drogas en la calle. Era la época de apogeo de la heroína. 

El Tribunal Supremo ha fallado contra el Ayuntamiento de Sagunto por la expropiación forzosa de unos terrenos cercanos a la playa justo detrás de Ciudadmar. La gestión del tripartito (hace casi una década) intentó concentrar los derechos urbanísticos en una zona de la parcela para no tener que expropiar el terreno ya que el Plan General de Ordenación Urbana los calificaba como escolares. El gobierno de PSOE, Bloc y Esquerra Unida de entonces intentó no afrontar ese coste. El siguiente gobierno del Partido Popular junto a los segregacionistas porteños abandonó esa línea por considerar que todo el solar debía permanecer como público lo que conducía a la expropiación directa a los propietarios y un gasto de cinco millones de euros.
Y finalmente muchos años después habrá que abonar entre todos los vecinos del municipio ese dinero.

A estas alturas del artículo usted ya se habrá aburrido de leer esta cuestión. Porque no es fácil ni divertida. A usted le resultaría más fácil hablar de códigos postales cuando se menciona al tripartito, o de patos quizá. La mayor parte de los no lectores de este artículo encontrarán una coartada maravillosa para no pensar en este tipo de cosas farragosas y complejas.

Sin embargo, la política es eso. Afrontar cuestiones aburridas en un noventa por ciento. Encerrarse en laberintos legislativos. Cumplir plazos. Priorizar cuestiones. Pensar en plural. Devanarse los sesos para hacer mucho con poco.

Esta semana asistiremos a un cruce de acusaciones o de matices. Ya pasó con la Gerencia. Pasa contínuamente en este municipio -Sagunto- tan conflictual (no confundir con conflictivo). Y pasa porque el votante maneja vectores simples de decisión de voto mientras la política de verdad se maneja en entornos complejos.

Quizá ahora sería más importante que nunca la creación de nuevas patrullas ciudadanas que vigilen a los políticos municipales de manera organizada. Quizá sea necesario vigilar a los nuevos yonkis del poder de siglas diversas y dispersas. Sin palos pero con estudios y conocimientos. Unidades de vigilancia cívica. Algo que supere el tradicional asociacionismo vecinal y que ponga el foco en la negligencia, en la pasividad o en la falta de planificación. La complejidad se gestiona desde lo complejo. Después vendrá la campaña y los programas para simplificarlo todo.

Compromís y Podemos, el cubo de Rubik de la política valenciana

La coalición electoral entre Compromís y Podemos se ha convertido en el cubo de Rubik de la política valenciana. Todas las caras que Lakoff atribuye a la izquierda se dan cita en este laboratorio de ideas en que se ha convertido la política valenciana. 

Los valencianos han pasado de convivir con la "puesta en el mapa" de la política más conservadora y retrógrada a nivel estatal a tener que dirimir con unos de los fenómenos más complejos desde el punto de vista ideológico. La política valenciana nunca ha sido fácil aunque haya sido simplificada. Especialmente el vector de la izquierda ha presentado características peculiares que han complicado más los cálculos y facilitado, de paso, el resultado de la derecha.

Compromís es una cooperativa politica -concepto ya de por sí novedoso y complejo- que incuba varios colectivos que aún hoy quieren permanecer separados aunque no distantes. El Bloc Nacionalista Valencià que es el resultado de una coalición de partidos nacionalistas surgida a principios de los noventa. Iniciativa del Poble Valencià que es una escisión de Esquerra Unida del País Valencià y Gent de Compromís que son el colectivo que acudió motivado por la sinergia de la cooperativa política.

¿Quién es Compromís? 

La pregunta más frecuente que se hacen hoy en día quienes descubren el movimiento es ¿qué es Compromís? Esa pregunta es sencilla de contestar aunque no simple. Es una coalición entre la izquierda de orientación ambiental y de justicia social y el nacionalismo valenciano de corte progresista. Dicho así parece extraño que la sinergia llegara a funcionar pero pronto lo hizo.

Sin embargo, la cuestión que se ha convertido en la primera corona del cubo de Rubik es saber quién es Compromís. Y no entendiendo ese quién por la persona que lo representa sino por quién detenta la fórmula mágica de Compromís.

Saber quien es el Obelix de Compromís obliga a dibujar la receta de la que se compone. Compromís se asienta sobre sólidas bases comarcales y locales trazadas por el Bloc durante años y años de lealtad a unas ideas con denominador común identitario que hacía convivir a la élite cultural de cada pueblo con una nueva hornada de jóvenes universitarios que querían construir un tercer espacio político propio y comprometido con su tierra. Sin embargo, ese impulso tenía techo. Sistemáticamente sus intentos chocaban con el CIS. Solamente el 8% de los valencianos se siente más valenciano que español. Y el problema es que ese 8% no siempre atiende a la razón fusteriana sino a un sentimiento interpretable desde tantos puntos de vista que se diluyen como un azucarillo.

El límite era identitario y también lingüístico. El monolingüísmo resistencialista del movimiento nacionalista valenciano cercenaba sus posibilidades de crecimiento en el territorio castellanoparlante.
La aparición de Iniciativa llevó la sinergia hacia lugares nuevos e insospechados. El nacionalismo se agazapó bajo una capa de rebeldía social centrada en una agenda concreta -los recortes en sanidad y educación- y la irreverencia frente a la corrupción y el despilfarro captó la atención de la primera capa de indignados. Iniciativa se convertía en la cara y el cerebro de Compromís. Las senyeras desaparecían de los actos y el uso del castellano se subcontrataba cuando no se afrontaba con una naturalidad inusitada en otros tiempos.
Iniciativa -sin embargo- no pasaba de cuatrocientos afiliados lo que la convertía en un valor cualitativamente alto pero cuantitativamente bajo. Peleaba por encima de su peso. Su cohesión interna y sus protagonismos mediáticos actuaban de catapulta. Y el Bloc se dejaba llevar.

Finalmente Equo subraya un valor ambiental que siempre se ha mantenido en mínimos en España. La eterna promesa electoral española que no acaba de explotar.

La llegada de la crisis y los nuevos medios "indignados" que buscaban portavoces audaces para un nuevo periodismo de denuncia encontraron en Iniciativa a personajes perfectos para sus narrativas. Oltra era la perfecta rebelde con causa y Mollá era un secundario de lujo para papeles semiprotagonistas. Ribó interpretaba la sensatez venerable de la revuelta tranquila en una ciudad donde el Bloc nunca había pasado del 2% y en la que ahora es segunda fuerza política sobrepasando al PSOE.
El Bloc se subía a la nueva partitura y sobre todo su nueva generación de liderazgos entendía que esta era la nueva narrativa que había que interpretar.
La sinergia se sumaba con Gent de Compromís que acudían a la llamada de un movimiento emergente, complejo pero desafiante, fresco y rebelde, con una coralidad de liderazgos. Intentaban poner pegamento entre los demás componentes de Compromís que preferían mantener sus estructuras intactas.

Llega Podemos.

Podemos emerge por sorpresa en unas Europeas como fuerza de canalización de la factura democrática para pasársela a la "casta". Se aleja de la "vieja política" y surge al margen de Compromís pero en su mismo espacio aunque con menos frescura y más cabreo. Sus diferencias más notables son el alejamiento de cualquier cuestión identitaria -ni siquiera han estado en la Comissió 9 d'Octubre y el sometimiento al liderazgo mesiánico de Iglesias. Podemos en la Comunidad Valenciana surge como una parte más de Podemos. Sin líderes y sin estructura sólida, con recién llegados, sin experiencia. Nace con una cabeza demasiado grande para un cuerpo tan pequeño. Justo al revés de Compromís cuando el Bloc encontró una cabeza y un escaparate que exhibir con el aterrizaje de Iniciativa.
El papel de Podemos en la Comunidad Valenciana es subirse a la ola de una especie de revanchismo electoral que no es otra cosa que una revolución democrática. No obtiene protagonismos relevantes ni tampoco se distancia demasiado en porcentajes de voto. El partido de laboratorio obtiene resultados de laboratorio sin grandes desviaciones.
Podemos amenaza con invadir el espacio electoral de Compromís y aunque resta algunas expectativas fagocita mucho más electorado del PSOE y de Izquierda Unida que no de Compromís.

Morir de éxito

El éxito electoral llega. Compromís obtiene un gran resultado y Podemos un resultado fulgurante en el tiempo aunque moderado en la expectativa. Podemos asume su papel de facilitador de cambios en toda España. Una especie de dinamizador de terapias colectivas democráticas en muchas ciudades y comunidades de España. El PSOE obtiene su peor resultado de la historia pero exige el mejor puesto.
El pacto del Botánico se gesta con un presidente perdedor y una vicepresidenta sobrevalorada. Podemos se pone detrás en la foto a la espera de su gran esperanza blanca.

Las seis caras del cubo

Compromís incluye cuatro caras del cubo. La cara ambiental -Equo- que invita a procesos amplios de cambio, la cara de la justicia social internacionalista que encarna Iniciativa. La cara nacionalista que colorea el Bloc aumentada por el "Procés" de Catalunya que alimenta los egos colectivos de cierta parte de la política valenciana. Y la cara de la innovación democrática que incluye Gent de Compromís que se han subido a un barco que flota en una plancha de mucha paciencia.
Podemos acude con una cara de "pase usted a la historia de España" y el revanchismo de una nueva clase emergente, una generación que pide paso y se ha visto relegada por el Régimen de la Transición y que en Madrid es muy parecida a Sevilla o Valencia.

Cuadrar el cubo

El éxito electoral alimenta confianzas en un mismo y desconfianzas en los demás. Iniciativa se ha sobredimensionado y se ha convertido en un cuco capaz de anidar en nidos ajenos y adueñarse de ellos. Eso despierta envidias y recelos en los integrantes del Bloc que esperaban un reconocimiento electoral a su lucha eterna desde hace demasiado tiempo. El Bloc recupera su idealismo y conceptualmente niega su integración "entrista" en una plataforma de ámbito estatal. El nacionalismo al final es una escala de pensamiento. Iniciativa piensa a escala superior a la que piensa el Bloc y sus agendas chocan. Mientras la agenda era de oposición y venía marcada desde fuera por el gobierno todo fue fácil. Cuando uno debe crear su propia agenda y afrontar sus incoherencias la discrepancia es más evidente. Probablemente la madurez política es la ratio entre decisiones reales e incoherencias asumidas.
Podemos asiste como la amante que entra como tercera persona en un matrimonio. Sabiendo que no tiene nada que perder. El culebrón mediático le permite seguir en el candelero. Desgasta a Compromís mientras Podemos sigue su camino -descendente- ante un sprint indignado que se le está haciendo demasiado largo.

Las dos cabezas de Compromís se miran y se tiran fuego. Probablemente porque la escala de Iniciativa no sea exclusivamente valenciana como le gustaría al Bloc. La ambición es una escala de pensamiento. El abandono de la parte por el todo.

La polémica y el futuro. 

Iniciativa pretende subirse a un tren de cambios que impulsa Podemos. El momento histórico en España es evidente. La próxima legislatura será una legislatura poderosa donde pasará lo que no ha pasado en veinte años. El desafío catalán junto con la aparición del multipartidismo alimentado por el reformismo llevará a España a un denso periodo de reformas legislativas, de modelo territorial e incluso constituyentes. Iniciativa quiere participar de manera activa. Desde dentro. Fruto de esa autoestima de saber que es capaz de pelear por encima de su peso.

El Bloc sin embargo prefiere mantenerse fuera e influir desde fuera de ese proceso. Parece preferir la política de testimonio que ha hecho Baldoví en estos cuatro años encendiendo luces rojas en Madrid para visibilizar los problemas valencianos. Indudablemente un grupo valenciano propio exclusivo de Compromís sin Podemos en Madrid podría tener peso para influir en ese proceso. Pero también se asume el riesgo de que la promiscuidad pactista de un hipotético bipartito deje a los valencianos una vez más en la vía del tren 143 y no en la del 151.

La mayor parte de los debates se centran en saber si la unión generará una nueva sinergia o restará votantes decepcionados con alguno de los dos contrayentes. Es un problema menor. Cualquier resultado sería influyente. La cuestión es si el Bloc es capaz de enterrar el valencianismo político como opción electoral, si Iniciativa cambia de escala de pensamiento. Y si todo ello desmorona un Govern de la Generalitat que parece seguro pero tiene un subsuelo en movimiento.




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Sindicalistas escribiendo con el diccionario de la empresa

Dos de los mayores errores de la comunicación sindical en las empresas son la compra de conceptos marcados desde la empresa y la creación de metáforas proporcionadas por el liberalismo. En ambos casos se construyen marcos cognitivos erróneos donde es difícil salir bien parado. 

 La patronal de banca pretender atacar directamente a las plantillas de banca para reducir sus costes salariales. Para ellos ataca por todos los flancos, salario directo, indirecto y diferido. La respuesta sindical que yo he visto -entre otras muchas- ha sido una foto en la que aparece una mano oponiéndose al objetivo donde figura el lema "No a la banca low cost" que después se ha mejorado hacia "No a un Convenio Low Cost"

Analicemos este mensaje aparentemente inocente y cómo subyace un error sindical de importancia capital. La primera es el uso del NO como instrumento de marqueting. Es muy dificil vender un NO. El NO significa una reactividad a una pregunta -pérdida de iniciativa- y significa también un inmovilismo frente a una iniciativa. Es un hecho frecuente entre la izquierda; tanto la reactividad como la negatividad. Dar el giro copernicano de la comunicación -hacer que sean los otros los que digan NO- es uno de los grandes éxitos de la comunicación de los partidos emergentes como Podemos o  Ciudadanos. Esa capacidad para CREAR agenda y no hacer seguidismo es muy importante en comunicación.



Sigamos con el ejemplo. La mente humana piensa en imágenes y conceptos. Cada imagen y concepto sugiere una huella emocional. Evidentemente no en todas las culturas y personas la huella emocional es la misma pero sí que existen ciertos lugares comunes. En el contexto económico "low cost" tiene connotaciones positivas por lo que la "banca low cost" en principio es algo bueno para el consumidor. Conclusión: el mensaje es negativo, confuso y compra un marco cognitivo de carácter liberal. 
¿Había opciones? A bote pronto se me ocurre el concepto "banca cutre". Es impactante. A nivel positivo se me ocurre "Por una banca digna y cercana". O un sencillo "Por un convenio justo" donde metes a la patronal en el concepto de justícia que es un jardín donde lo va a pasar mal. 

Esto es solamente un ejemplo anecdótico pero el proceso sucede continuamente -al menos en el sindicalismo de banca que yo conozco- y en ocasiones incluso sucede por conveniencia sindical. A modo de recordatorio podría poner dos ejemplos claros de cómo la comunicación sindical compra conceptos del diccionario de la empresa. Escribir con el diccionario de la empresa es jugar fuera de casa. 

En Caixabank los despidos de gente mayor no se llaman ni despidos ni prejubilaciones, se llaman Desvinculaciones Voluntarias Incentivadas. No hay que ser muy listo para analizar cuáles son las connotaciones de las tres palabras. Desvincularse es algo neutro, voluntario e incentivado ya es la leche. En todo caso, socialmente no figuran como despidos a pesar de formar parte de un ERE invisible y permanente que afecta como una guillotina del DNI a los que entran en la cincuentena. Es difícil después vender algo frente a ese concepto que ofrece la empresa. Nadie debería oponerse a DVI porque son "maravillosas". Nadie ha evitado despidos porque la palabra despido nunca estuvo encima de la mesa. 

Otro de los grandes hitos de la entrada en marcos cognitivos de la empresa fue el concepto "integración" de oficinas. Una integración -para entendernos- es un cierre como un piano. Simplemente los saldos de una oficina pasan a otra (no se iban a quedar en el limbo). De manera que la empresa siempre habla de "integraciones" y no de "cierres". Integrar es algo chulo, refiere al concepto unión incluso al concepto sinergia. El sindicalismo compra el concepto y habla de "Protocolo de Integración" en lugar de "Instrucciones de Cierre" con lo que resuulta difícil vender posteriormente ninguna gestión sindical defensiva. Un cargo integrado es un desnombramiento por cierre de oficina pero "cargo integrado" es más sútil y reduce la carga negativa. Y sin carga negativa no se construye conciencia colectiva. Por lo menos en sindicalismo que nació para proteger a la parte más débil de la relación laboral. 

Hay más ejemplos, como Plan de Mejora o Descolgados objetivos. La cuestión es que la empresa siempre bautiza los conceptos y con ello coloniza las mentes de la plantilla sin la más mínima oposición sindical. Incluso en ocasiones la comunicación sindical hace seguidismo del diccionario de la empresa porque piensa que ganará credibilidad y prestigio. 

El próximo reto de la comunicación sindical es llamar a las cosas por su nombre. Abandonar la jerga técnica, hablar como habla la afiliación y sobre todo, no hablar con el diccionario de la empresa en la boca o en el teclado.


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¿Cómo afectará el oligopolio bancario a los clientes?

El camino está bastante trazado por las autoridades europeas: quieren reducir el número de operadores bancarios en España. Esta estrategia que pretende garantizar la viabilidad de las entidades olvida que los bancos solamente tienen sentido si sirven a la sociedad a la que pertenecen realizando la función socioeconómica que les ha sido asignada: gestionar eficientemente los flujos de dinero.

El aumento de las reservas de capital, las restricciones estatutarias a las antiguas cajas de ahorro, todas las medidas van encaminadas a dejar en España seis o siete grandes bancos convencionales (la banca alternativa e Internet van haciendo su camino) cuyo dominio del mercado hará estragos sociales. 

El oligopolio permitirá a los bancos pactar precios semejantes. El coste de una cuenta actualmente a un banco convencional se situa en los 36 euros. Un precio que no todo el mundo puede pagar lo que generará exclusión financiera. Dejará amplios sectores sociales y sobre todo territoriales (pueblos y gente sin cobertura de servicios bancarios básicos). Ya lo estamos viviendo en muchas zonas y barrios de nuestras ciudades. 

Ese aumento de precios bancarios aleja al propio banco de su finalidad intrínseca: canalizar los flujos de dinero. Un oligopolio de precios pactados encarece el acceso al crédito para la mayor parte de los particulares y pequeños empresarios (las grandes empresas son otra cosa). Esto impide el emprendimiento especialmente tras un período de crisis donde se ha producido un drenaje de empresas y las start-ups nuevas carecen de bagaje para analizar el riesgo. 

Sin inversión (sin acceso al crédito) no hay emprendimiento pero tampoco hay innovación lo que puede situar a España en el vagón de cola o la playa de Europa. 

El cliente que tenga acceso a cultura y educación financieras podrá sortear el oligopolio lo que generará una fractura social financiera donde las entidades convencionales podrán asaltar a la base social más baja o vulnerable a la digitalización por ejemplo. Esto polarizará los clientes en clientes sabios y clientes ignorantes que seguirá permitiendo ventas tóxicas y optimización de deudores por ejemplo (sacudir comisiones y productos a los clientes que están en situaciones de dificultad). 

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