Saw 10: La horca del PIB

Una de las sagas de películas de terror que más me gusta es Saw. En algunas de sus películas los seres humanos mueren según su estándar de vida. No puede haber nada más metido en el ADN humano que el fenómeno de la muerte y la trascendencia a la muerte. Y algo muy religioso es morir según se vivió o encontrar después de la muerte el premio o el castigo a un tipo de vida. 



Estos días se celebra en Paris la Cumbre del Clima donde los amos del mundo deciden si lo destruyen o no. La cumbre será más noticia por los incidentes que por los resultados. Decía el eterno presidente Múgica en Salvados que se planteaba si la especie humana había llegado a su cenit, su punto final de desarrollo como especie. La especie animal humana constituía una colonia de tres mil millones de miembros en el año 1960. Actualmente vamos camino de ser siete mil quinientos millones. En términos científicos podríamos considerarnos una plaga.

En campaña electoral todos los partidos se han mostrado más o menos desarrollistas. Dicen que en Cuba no hay libertad de opinión porque alguien no puede mostrarse partidario de teorías de mercado. Ninguna de las propuestas políticas de estas elecciones se sale del desarrollismo de mercado. Las alternativas son implanteables en la agenda mediática. El desarrollismo de mercado es un dogma incontrovertible de la nueva religión económica que consiste en decir que el PIB debe crecer constantemente para considerar que existe progreso económico. En España además existe el dogma de crecer por encima del 3% para crear empleo. Nadie plantea que el PIB (producción interna de bienes y servicios de un país) no crezca. Tampoco se plantea medir la riqueza de un país con otro indicador que no sea el PIB. Todos cantan una canción en clave de sol. No cantan la misma canción pero escrita con la misma clave.

Ya no son los científicos, cada día en las noticias nos podemos apercibir de que el planeta se defiende de la especie humana. No hay desarrollo del PIB global compatible con el planeta. Ya no existe el desarrollo sostenible. Solamente existe encontrar la mejor manera de decrecer en términos de PIB. Lo contrario es escribir el guión de Saw 10; donde sus protagonistas mueren ahorcados mientras usan de contrapeso sus móviles, sus televisores, su ropa, sus coches. Y cuántas más cosas echan más distancia del suelo cogen sus pies antes de morir. 

El sindicalismo del antifaz

El Guerrero del Antifaz era una de mis lecturas preferidas. Por alguna razón de lo que se come se cría y uno acaba prisionero de su infancia. El abandono de la grandilocuencia deja residuos industriales en forma de haces de gloria que forman pequeños arcoíris. Así que de alguna manera los delirios de paladín de la justicia siguen escondidos en algún lugar del cómic de mi vida y subyacen a comportamientos utópicamente inmaduros. Sea como sea, el efecto mariposa de un azar social obliga a cumplir con el aforismo de Bob Dylan, todo pasa, todo cambia, haz sólo lo que creas que debes hacer. 


Siempre creí que las cosas se cambian desde dentro. Ahora matizo que a veces para que las cosas de dentro cambien hace falta un detonante externo. Pasé años intentando cambiar cosas de dentro. Escuchando el eco de mis palabras. Predicando en el desierto. Haciendo de lobo solitario. Y nada, o casi nada cambió. Bueno sí, quizá sí, cambié yo desarrollando una alergia a lo colectivo que me lleva al ascetismo intelectual.

El sindicalismo languidece, tiene mala fama, palidece, se paraliza, desciende. Da igual el término que se use. Es como algo antiguo, algo de otro tiempo, algo vintage. Y es por falta de audacia.

Crecí en un pueblo obrero donde los líderes sindicales eran admirados y distinguidos. Había épica en sus palabras pero sobre todo la había en sus actos. Arriesgaban. Tomaban riesgos. Durante el franquismo los riesgos eran más altos porque eran penales o policiales. Después los riesgos empezaron a ser internos y referidos a la empresa. Riesgo de verte señalado, riesgo de campañas en tu contra, riesgo de aislamiento, riesgo de sanción injusta, riesgo de despido. Aquellos sindicalistas se ganaron un prestigio asumiendo riesgos. Y pensaron que la eliminación de los riesgos generaría una nueva generación de de sindicalistas libres, reflexivos y útiles.

De ahí surgió la protección jurídica que actualmente ostentan los sindicalistas en las empresas. De la lucha de gente que fue a la cárcel, que recibió palizas, que hizo huelgas de hambre, que se expuso a la opinión pública, que "manchó" a sus familias con el estigma del conflicto laboral. De ahí surgió lo que ahora parte de las plantillas de banca llama "privilegios". De la protección frente a un entorno hostil, de la cobertura de la posición más débil frente a la todopoderosa empresa que domina todos los resortes. Los sindicalistas de empresas pequeñas saben todavía de que hablo.

En aquellas lecturas de cómic de pequeño fue donde forjé todo mi vocabulario. Entre las palabras más perdidas del diccionario se encuentra el campo semántico de la valentía. Tener valentía ha sustituido todos los matices del resto de su campo semántico. Ser intrépido o audaz tenía un matiz diferencial frente a la valentía. La valentía es directa y plana. La audacía es indirecta y creativa.

La épica sindical proviene de los actos más que de las palabras. Hacer poesía sindical es relativamente fácil aunque ya poca gente la intente practicar. Aunque ya nadie pida épica. Basta simplemente con algo de audacia.

Es evidente que el sindicalismo ha perdido audacia. Se ha instalado en la zona de confort de la rutina negociadora. Y con ello ha abandonado la pedagogía pero también la creatividad y la imaginación. Atreverse es la clave. Atreverse a trazar el nuevo camino es romper con lo que siempre se ha hecho o descubrir que lo que siempre se ha hecho ahora es algo nuevo por hacer. La creatividad y la imaginación son la mayor fuente de audacia. A nadie se le pide ya sufrir detenciones policiales pero sí que es exigible abandonar la inercia y una cierta indolencia disfrazada de falta de discernimiento en las prioridades.

¿Por qué se abandonó la audacia? 

En los inicios del sindicalismo la posición individual era determinante. La policía se encargaba de destruir cualquier intento de organización colectiva con lo que la actitud de cada individuo o de pequeños grupos era decisiva. Eso generaba épica porque la épica siempre deriva de la actitud individual incentivada como mística por un colectivo abstracto. El problema de la izquierda española es que siempre intenta subsumir al individuo dentro de un colectivo. Intenta convertirlo en una herramienta de una organización. Destruye su iniciativa y su personalidad en favor del colectivo. Así surge la figura del portavoz (aquel que porta la voz) o del coordinador (aquel que coordina un conjunto). La obligación de actuar de manera desorganizaba obligaba a una cierta épica de superación. Había que superar dos obstáculos. El primero era la desorganización y el segundo la propia acción desorganizada. Así los líderes sindicales eran observados como intrépidos, valientes.
Esto ha desparecido o se ha difuminado. Los líderes sindicales son observados como adocenados y controlados por las empresas. No parece haber margen para la rebeldía en un entorno así.

Hoy en día, las propias organizaciones sindicales favorecen la dilución mediante filtros. Antes de que una iniciativa se lleve a cabo puede pasar por innumerables filtros ajenos al promotor y habitat del creador de la iniciativa. El miedo al despunte, el miedo al desmadre o el miedo al descontrol, incluso el miedo a la crítica del contrincante, paraliza. El miedo siempre paraliza.

El sindicalista individual debe recuperar la audacia. Debe autoformarse. Debe rebelarse de pensamiento y obra. Debe sacudir las alfombras de su empresa. Debe ser libre frente a la empresa y frente a su propia organización. La única manera de hacer lo que debes es hacer lo que puedes. Se trata de recuperar la acción sindical como instrumento de cambio, pedagogía e insumisión.

Actualmente eso es imposible porque las siglas se te comen. El fuego amigo es imprevisible. Las propias organizaciones garantizan el inmovilismo. Los sindicalistas viven esclavos de sus siglas porque el sistema montado en el 78 así lo determina. Es el cargo que gestiona las siglas el que reparte las horas sindicales y decide las listas. Y las horas deberían ser de quien las trabaja.


La burocratización de la acción sindical no ha entendido la era de Internet. Miles de personas crecen con la posibilidad de emitir sus opiniones sin pasar por las siglas. Nadie entenderá eso en el futuro. Internet es el final de los intermediarios. Las siglas actuaban como intermediarios. Pero ya no es necesario esconderse tras unas siglas para decir lo que pasa en tu empresa. Ahora lo puedes decir tú.

Los sindicalistas deben tomar nuevos riesgos. Y el nuevo riesgo básico es la opinión publicada propia. Las organizaciones sindicales no están dispuestas a que cada uno vaya diciendo por ahí lo que piensa porque el gregarismo mental humano no está preparado para ello. Pero la mejor manera de sacudir las alfombras y ser audaces es la actitud individual de rebeldía. La audacia que busca  una mínima épica.

No valen las excusas de que actuamos en un sector muy cobarde o que nuestros compañeros no nos siguen. La configuración jurídica del sindicalismo está diseñada para proteger a los sindicalistas ante la toma de acciones de riesgo no ante la incomodidad de la observación del sufrimiento ajeno. No vale con escuchar y transmitir el sufrimiento de las plantillas. Hay que hacer algo. Y ese algo que se puede hacer es propio y no se basa en la alteridad. No debemos esperar a que nos siga nadie porque hay centenares de cosas que se pueden hacer sin el seguimiento masivo. Romper con el pensamiento de que solamente la masa es capaz de destruir el muro es un mandamiento básico del nuevo sindicalismo. Cada pequeña acción individual socava el muro que parece incólume hasta que cae entero. Somos los sindicalistas los que debemos tomar la iniciativa y asumir riesgos por los demás. Para ellos nos presentamos sin que nadie nos obligara. Para ellos nos metimos en esto. Cada uno en su medida, en su capacidad y en su competencia.


Habrá que hacer cosas sin tu sindicato ante la imposibilidad de hacerlas con tu sindicato. Sin audacia no hay paraíso.

ROMPER LA RUTINA

La creatividad y la imaginación generan un riesgo básico: el error. Si haces lo mismo de siempre parece que no te equivocas nunca pero te equivocas siempre. Tratar momentos diferentes de la misma manera es un error básico. Internet lo cambia todo y el sindicalismo no lo ha entendido. No se trata de cambiar los aparatitos, ni de ahora usar el correo electrónico, Internet cambia la forma de hacer las cosas porque cambia la mente de las personas.

La rutina sindical básica bancaria se basa en las visitas, las hojas sindicales, las reuniones con la dirección y las negociaciones de alto nivel.


VISITAS

Las visitas han ido variando en muy poco tiempo hasta convertirse en un mercado persa para yonkis de los favores personales. El sentido de la visita sindical era resolver cuestiones individuales (dudas e información) pero también captar cuestiones colectivas que se pudieran relacionar. Esta capacidad de relación era el valor añadido de un buen sindicalista. Ser el call center laboral de tus compañeros es correcto pero insuficiente. El valor añadido proviene de ser capaz de elaborar corrientes subyacentes, cambios colectivos, estados de ánimo, termómetros laborales.
La pedagogía sindical era otro elemento básico. Se trataba de escuchar pero también de enseñar, de convencer, de persuadir. La persuasión es un acto básico que depende de la credibilidad. Y quizá eso es lo que más se haya perdido.
De los tres elementos prácticamente solamente queda el sindicalismo de Call Center en las visitas. El único matiz es si esperar a que te llamen o ir periódicamente con una agenda predeterminada a resolver cuestiones individuales que no acaban nunca por tejerse en una madeja colectiva.
La visita debería revisarse en términos de proactividad (llevar un argumentario propio y común), la detección de dinámicas colectivas y la llamada al pensamiento crítico y la acción. Esto último es probablemente lo más complicado en un entorno en el que pensar está mal visto y actuar es señalado inmediatamente con actos de censura empresarial. Hoy en día llamar al pensamiento es el mayor acto de rebeldía social y colonizar el pensamiento es la lucha básica con las direcciones de los bancos hoy en día.
Las organizaciones sindicales tampoco potencian el pensamiento propio ni la iniciativa personal. Se limitan a reclutar comerciales de afiliación o contactadores sindicales o pesebres de votos. Jibarizan el pensamiento hacia la aristocracia mientras robotizan el resto de la organización. Cuanto menos pensamiento menos disenso y más comodidad.

HOJAS SINDICALES

Las hojas sindicales son el único instrumento de comunicación común a todo el sindicalismo en banca. Ha habido escaramuzas creativas de todo tipo. Sobre este tema he escrito mucho sobre los errores básicos del lenguaje, la aceptación del marco de la empresa comprando su lenguaje, el uso desmedido de la jerga sindical, los campos semánticos, la comunicación descriptiva y prescriptiva, la comunicación estratégica y de transición. Pero lo fundamental es abandonar el texto como única fuente de comunicación. La primera revolución comunicativa que debe abordar el sindicalismo es descubrir los entornos visuales como nuevo yacimiento de comunicación y manejarlos. Ya llega bastante tarde pero si no llega pronto no llegará nunca. Todo lo que rodea a la imagen va a ser determinante y el sindicalismo no parece estar preparado.

Los comunicadores de cada sindicato siguen estando subyugados y censurados por comisarios políticos que no entienden de los cambios comunicativos que ha desatado Internet. Pero sobre todo no asumen la creatividad de los nuevos registros comunicativos posibles. No entienden aquello que puede escapar a su control.

El monopolio de la hoja sindical debe acabarse ya porque pertenece a un mundo exclusivamente mediático (comunicación de masas) extinguido. La nueva comunicación es virtual y permite múltiples variantes. Pero para eso hay que tener valor, imaginación y audacia. Y hay toda una generación de dinosaurios que no entienden la nueva era.

REUNIONES Y NEGOCIACIONES

El problema básico actual de los encuentros con la contraparte es que existe una zona de confort negociador creado por el marco jurídico. Efectivamente, el sindalismo es hábil cuando el marco jurídico exige un acuerdo. Durante años mucha gente luchó para forzar que las empresas tuvieran que negociar determinadas cosas con los trabajadores. En ese caso la habilidad negociadora sindical permite obetener buenos resultados. La otra cara de la moneda es que hace mucho tiempo que nadie intenta ampliar el marco jurídico, romperlo vaya y que se ha abandonado la tensión como método de creación de posición negociadora básica. El marco jurídico se ha quedado quieto o ha retrocedido ante la mesurada rebelión sindical conformista.

Cuando alguien menciona en sindicalismo la palabra tensión inmediatamente piensa en dos cosas: concentración o manifestación según los convocados se muevan o se queden quietos. Lo cierto es que hay multitud de posibilidades nuevas como la perfomance, la acción publicity o el ciberataque. La mayor parte de las alternativas dependen de la audacia de los sindicalistas y es ahí donde se suele encontrar la coartada perfecta: no nos siguen. Lo cierto es que nadie nos tiene que seguir, lo cierto es que a lo largo de la historia nunca ha existido ese seguimiento tan masivo que ahora se espera mitificado por Victoria Prego en sus crónicas de la transición. Lo cierto es que se pueden hacer muchas cosas para presionar a la empresa y forzar un cambio de actitud con poca gente. No es necesario embarcar el  Titanic para llegar a Mallorca.

La simplificación de la tensión en dos focos básicos conduce a su bajo uso. Cocinar un pacto requiere algo de tensión sindical, la dirección debe sentirse incómoda en la silla. La negociación no es una timba de poker en una habitación oscura sino un proceso de conquista colectivo de nuevos espacios o no ceder las posiciones conseguidas. Si usamos nuevos métodos nos daremos cuenta de que es posible tensionar a la dirección y ponerlos nerviosos.

Parte de la pedadogía sindical es el método. La izquierda es más un cómo que un qué. Las praxis de oscurantismo, pactos sobrevenidos o firmados por la aristocracia sindical son praxis que derriban la moral de las bases sindicales y las plantillas. El proceso de un pacto implica hacer partícipe del por qué se empieza a negociar o no se quiere negociar, de qué es lo que se va a negociar y lo que no, de cuáles son las posiciones de cada parte y de cuál es el resultado final. En banca hay demasiada costumbre de gestionar pactos entre élites sin contar con nadie como si las cosas pasaran lejos. Este nuevo despotismo ilustrado es una praxis que genera desapego e indefensión aprendida.
Las negociaciones deben aliñarse con participación en todas sus formas y algo de creatividad en la fase de tensión.


LAS CLAVES DEL CAMBIO DEL SINDICALISMO EN BANCA


  1. Proactividad. Actualmente el sindicalismo en general y el de banca en particular viven instalados en la reactividad. La izquierda perdió la iniciativa en los ochenta y todavía no la ha recuperado. En particular el sindicalismo en banca lleva perdiendo derechos laborales básicos tres décadas. Los sindicatos de banca se limitan a defender posiciones como paradigma de actitud ante la escalada de ataques especialmente salariales. En la empresa de banca en la que yo trabajaba he conocido en dieciocho años tres escalas salariales lo que quiere decir que por un mismo trabajo tres personas podían cobrar tres salarios diferentes. Se ha disfrazado de muchas maneras pero lo cierto es que los gráficos salariales van a la baja. El sindicalismo mientras tanto se ha instalado en la respuesta en lugar de en la pregunta. Básicamente se limita a proteger la playa del desembarco retrocediendo un terreno cada cierto tiempo. Es imprescindible recuperar la iniciativa, gestionar las preguntas, crear marcos cognitivos, atacar posiciones del adversario, recuperar terreno, cuestionar los dogmas del sector. Y eso no se hace esperando siempre a ver lo que hace la empresa y entonces ver qué hacemos. 
  2. Reactivación. La reactivación supone una activación nueva. Y eso incluye pedagogía sindical, saber lo qué es un sindicato, saber lo que es la izquierda y cómo comunicar valores de izquierda de manera popular. La reactivación es un rearme argumental. Por suerte, los nuevos medios virtuales permiten abandonar el cautiverio de la información convencional de los medios conservadores. Ya tenemos suficiente información para construir buenos argumentarios. Tenemos pensadores y podemos gestionar las redes para difundir esos pensamientos. 
  3. Reacción. La reacción supone una acción nueva. El terreno de la comunicación permite muchos avances pero el terreno de la acción también. Reconsiderar el tipo de visita que se hace, llevar la acción sindical más allá de la función sindical. La función sindical excede el horario comercial y se convierte en un modo de comportarse, durante el horario comercial-laboral pero también fuera de él. Hay que comportarse como un sindicalista siempre. No vale reunirse en hoteles de cinco estrellas, no vale cenar delicatessen, no vale hacer regalos a los asistentes porque son  un detalle. El sindicalista debe ser respetuoso con la austeridad de izquierdas. No hace falta ser un perroflauta pero tampoco abundar en la ostentación. El sindicalismo virtual permite difundir multitud de mensajes. Nuestra responsabilidad es escoger cuáles desde la perspectiva de la persona sindical. Ni el sindicalista debe comerse a la persona, ni la persona se puede segregar del sindicalista. 
  4. Colectivizar. Frente al tsunami individualista es imprescindible colectivizar. Las empresas de banca intentan segmentar, especializar, en definitiva intentan individualizar la relación laboral. Buscan la desidentificación entre iguales mediante especialistas en todo de manera que nadie crea parecerse a nadie y todo el mundo crea que depende de sus méritos propios. En ese momento en que se agrietan las relaciones entre la plantilla la empresa tiene más posibilidades de meter el taladro en sus relaciones colaterales. En banca el ataque frontal es poco frecuente. Es el ataque lateral es más peligroso. Recoger vectores comunes, identificar segmentos, generar contactos son las nuevas labores del sindicalista en banca. 
  5. Atacar los problemas centrales y los dogmas. "Esto es lo que hay" "No hay alternativa" "Es lo que pide el mercado" "Esto solamente se arregla con más trabajo". El mundo bancario se llena de mentiras comúnmente aceptadas que acaban por generar una huella emocional y un marco cognitivo. Son mentiras fácilmente atacables pero que a veces son compradas incluso por dirigentes sindicales de alto nivel. Un pequeño análisis de modas empresariales en banca, por ejemplo, sobre el diseño de las oficinas, destruiría la idea de "lo que pide el mercado". Las empresas de banca colonizan las mentes de sus plantillas creando adicciones, culpabilidades, competiciones. La mayor parte de esos dogmas han sido seguidos por los sindicatos. Por otro lado está el ataque a los problemas centrales. Hoy en día el problema central de la banca es el incumplimiento sistemático e involuntario del horario. Esas horas extra en negro que se hacen en banca no son más que el intento de pasar de una relación laboral de prestación de servicio a una relación laboral de prestación de resultado, que es básicamente lo que distingue a un asalariado de un autónomo. Ese giro no ha sido comprendido por los sindicatos que se limitan a bunkerizar el horario oficial que es sistemáticamente violado y maltratado por las propias plantillas. Y la única manera de resolver esa ecuación es seguir el mandato del punto siguiente. 
  6. Invadir nuevos espacios de derechos. El trabajo sindical es un incansable acceso a nuevos espacios de derechos que se le van robando a la empresa. Cualquiera de los derechos actuales fue en su momento una lucha para obligar a la empresa a no decidir de manera unilateral sobre ese aspecto. Así pues, el mayor reto sindical en banca de hoy en día es volver a invadir la capacidad organizativa de las empresas de la misma manera que las empresas intentan invadir el marco de derechos laborales reduciendo salarios y aumentando tiempos de prestación. La proactividad, la reacción, la colectivización acaban por converger en un mismo punto: hay que invadir la capacidad organizativa de la empresa. O mejor dicho no dejar de hacerlo como se ha hecho en la última década motivados por la entrada en pánico por la crisis. El exceso de horario es el producto de un cociente entre trabajo exigido y tiempo disponible. Pelear solamente el denominador de esta división es un error de primaria. Hay que pelear sobre el terreno del trabajo exigido, cuestionar los retos, taladrar las campañas, censurar los protagonismos que agotan, sacudir los liderazgos tóxicos, reducir la competencia de los rankings, fusilar el control individual. En definitiva, hay que invadir la gestión de las empresas con modelos alternativos de funcionamiento igualmente funcionales. Sin este click no se resolverán nunca las cuestiones básica. 
  7. Darse la vuelta. Cuando entras en el mundo sindical las dinámicas endógenas (orgánicas básicamente) actúan como ladrones de tiempo ante el tamaño de la burocracia sindical. Las nuevas tecnologías permiten alternativas al concepto reunión como eje central de toda la interacción sindical. Hay que reducir la burocracia sindical porque roba demasiada energía. Sobre todo se trata de saber para quien o mejor dicho para qué trabajas. Figurativamente el sindicalismo de hoy en día es un círculo en el que sus integrantes hablan entre ellos mientras le dan la espalda a la realidad. Darse la vuelta y enfrentar la realidad es un ejercicio de descoordinación y de individualidad que agradecerán las plantillas. 
  8. Permeabilizar el sindicalismo. Las empresas se encuentran cómodas con largas carreras de liberados sindicales. Incluso incentivan la liberación y las carreras largas. De esta manera consiguen separar posibles agentes patógenos de las plantillas. La plantilla no mira igual a un liberado total que a un delegado con dedicación parcial. El segundo es un compañero. El primero es un liberado. Tu credibilidad no es la misma. Tu empatía tampoco. Esto no debe llevar a la desaparición del concepto liberado. La liberación completa permite acudir en cualquier momento a cualquier lugar y por tanto atender urgencias y sobresaltos. Pero el refugio de la liberación absoluta debe ser usado con menos frecuencia. Acudir a un escalonamiento de dedicaciones permite una permeabilidad superior. Dedicación total, dedicación parcial y dedicación puntual. Y sobre todo deben evitarse carreras sindicales largas sin retorno que te hacen perder todo el tacto y la empatía por pura obsolescencia. 
  9. Personalizar el sindicalismo. No solamente porque se haga un sindicalismo de sastre a medida de cada persona que seguramente será imprescindible sino también potenciar la creatividad individual. La fase del sindicalista al servicio del sindicato ha muerto con la llegada de Internet. La organización ha de ponerse al servicio del individuo si quiere sobrevivir. Las fuerzas sindicales que entiendan mejor la potenciación de la iniciativa individual de carácter creativo coparan el mercado sindical. Se trata de un giro fundamental. Usar el sindicalista como mero canal de comunicación o captación o el sindicalista como protagonista de la acción sindical. Hay un amplio matiz diferencial. Es la relación entre sindicalista y plantilla el centro del relato sindical y no el sindicato. Las siglas mueren. Las ideas mutan y sobreviven. La vieja costumbre de controlar todo, de vigilar, de tapar hará entrar en coma a muchas organizaciones que se verán incapaces de afrontar una realidad en cambio vertiginoso durante el inicio de la era de la sociedad en red. No se trata de una especie de anarquía creativa sino de la necesidad de un mensaje poliédrico. Una realidad dispersa requerirá un sindicalismo disperso. Y el sindicalismo está llegando tarde a muchas partes desde la expansión de Internet y el nacimiento de la nueva sociedad en red. 


¿PERO QUÉ SE PUEDE HACER CUANDO PARECE QUE NO SE PUEDE HACER NADA? 

Una de las máximas que ha instalado el liberalismo en nuestra cabeza es la solución única. No hay alternativa. Esto no solamente funciona para conseguir que la economía se convierta en una religión sino también ha manchado todo los ámbitos de pensamiento. El sindicalismo actual también convive con ese paradigma de falta de creatividad y perspectiva. Siempre hay posibilidades alternativas visibles y siempre las hay invisibles (todavía sin crear). 
Normalmente el diagnóstico sindical es bastante sencillo "tenemos que hacer algo". El problema viene cuando se llega a la fase de "qué hacemos". Ahí chocamos siempre con la inercia: un acto de convocatoria presencial. El sindicalismo se ha quedado anclado en lo presencial. Llegó a medias a lo mediático pero ni de lejos consigue llegar a lo virtual. Y esos dos campos permiten multitud de posibilidades. 
Supongamos que tenemos un problema de prolongación de jornada por presión comercial. Es algo muy habitual. La gente en banca entra a la oficina a las ocho y sale a las nueve de la noche con una enorme densidad comercial y presión psicológica. 
La solución clásica sindical sería convocar una concentración de delegados o una concentración de plantilla en protesta pancarta en mano. 
Ahora vamos a ver lo que da de sí una tormenta de ideas que permita usar las modalidades mediática y virtual. 
  • Con una persona. 
    • Enviar una nota de prensa contando la situación. 
    • Escribir en tu blog el testimonio de lo que ves. 
    • Acudir a una reunión de zona con una camiseta que denuncie la situación. 
  • Con dos personas. 
    • Entrar a la central con tuppers y comer en el patio de operaciones a la espera de que seguridad nos eche o simplemente no actúe. 
  • Con cinco personas.
    • Desplegar una pancarta hacía arriba y hacer una foto desde una ventana alta denunciando que desde los pisos altos no se ve la realidad. 
  • Con un grupo menos reducido. (Performance) 
    • Concentrarse frente a la central vestidos de negro llevando un ataúd por todas las horas muertas que pasamos en la oficina. 
    • Encerrarse en el local sindical con pijamas y pasar la noche durmiendo con sacos para denunciar que solamente nos falta quedarnos a dormir. 
    • Acudir a la central con utensilios de playa para denunciar la ausencia de cobertura de vacaciones. 
  • Con un grupo amplio. 
    • Repartir billetes fotocopiados por la calle denunciando la situación. 
    • Ciberacción de denuncia en Twitter, Change.org, Facebook, Youtube. 
    • Huelga comercial sobre un producto.  
    • Huelga de reportes de retos. 
    • Concentración. 
    • Manifestación. 
Seguramente todas las ideas no son idóneas pero lo cierto es que ampliar la perspectiva es ahora mismo el reto sindical más importante. Sin audacia no hay paraíso.  Y si no se tiene imaginación no hay más que leer el libro de desobediencia no violenta de Gene Sharp. Allí hay multitud de ejemplos. 
No me extiendo mucho sobre la cantidad de posibilidades virtualmediáticas como tertulias, blogs, entrevistas, reportajes, fotomontajes, comics, memes etc... que nos llevarían al infinito. La cuestión es que hoy en día lo único que se considera viable y "serio" es hacer una concentración. 

¿Y SI NO ME SIGUEN? 

En una sociedad tan virtualizada y mediatizada el seguimiento presencial es difuso. El éxito de una acción no depende de los resultados de convocatoria sino que también puede depender del manejo de la proactividad y la agenda (de qué se habla en esta empresa en este momento). 
Lo lógico es que al principio ante cualquier innovación haya críticas. Especialmente si tenemos en cuenta que nuestros adversarios tienen interés en ello pero con el tiempo es imposible resistir al cambio de paradigma de separación de lenguajes (textual, iconográfico, auditivo y visual) al lenguaje multimedia. Por ejemplo, hoy se considera un éxito de audiencia un programa con más de un 10% de share mientras hace unos años era un 25%. El seguimiento no es determinante para medir el éxito de una acción aunque evidente eso no quiere decir que no haya que medir las acciones sabiendo tus fuerzas. Un avance gradual y proporcional al ataque es lo más lógico. No es igual atacar un convenio que defender un ERE. En todo caso, soy de los que creen que un sindicalista debe agotar todos los medios a su alcance antes de cerrar una negociación a la baja. Uno debe hacer lo que debe hacer. Y si no tiene éxito ceder el paso a otra persona. 




Pronto me quedaré desfasado en cuanto a capacidad de análisis de la realidad sindical así que he usado el último reducto que me quedaba: regalar mi pensamiento. Durante años he intentado transmitir estos mensajes dentro de CC.OO y he fracasado. Así que he decidido sacarlos al espacio exterior, enviarlos como  un mensaje en  una botella que quizá algún día lea algún naufrago sindical. Yo personalmente me fui por la desesperanza de ver cómo mi organización caminaba plácidamente hacia el precipicio cómodamente sentado en una barca de inercia. Si un día lo lees y no te gusta vuélvelo a tirar al mar. Quizá algún día sirva para algo. 








La rebelión de los pijos

Cada acción conlleva una reacción. La ampliación de la franquicia de Ciudadanos es la rebelión de los pijos contra Podemos. El Regimen del 78 se había oxidado con el poder. El dinero genera inmovilismo. Solamente hay movimiento donde existen necesidades insatisfechas. Así que los pijos se han rebelado contra la rebelión de Podemos. No hay más que observar su atuendo para saber que son la nueva aristocracia. Los conozco desde que los ví por primera vez en la universidad. Yo venía de un pueblo obrero y ellos, como el dinosaurio en el cuento de Augusto Monterroso, aún estaban ahí.
Desde entonces los he observado como ellos me observaban a mí desde las aceras en cada manifestación. Mirándoles a los ojos directamente. Son los mismos que ejercen su derecho a trabajar precisamente el día de cada huelga general. Los mismos que creen que nada sirve de nada porque es lo que hay. Los mismos que creen que crecen exclusivamente por méritos propios. Son los que protestan más cuando se quedan sin wifi que cuando se quedan sin recetas. Los que trabajan de sol a sol para llevar a sus hijos a colegios en inglés y acaban por no tener ni tiempo ni capacidad lingüística para compartir ninguna tarea con ellos. Intentan comprar un futuro sin saber que el futuro no existe. 
Se esconden en una nueva marca cuando les caduca la patente pero siguen siendo un Petit Suisse de fresa. Ahora se llaman Ciudadanos. La nueva marca blanca de galletas que solo cambia el envoltorio pero sigue teniendo el mismo sabor. 
Es la rebelión de los pijos, su mayo pero del 78. Un ejercicio de maquillaje ante la manifiesta inutilidad del Partido Popular para controlar la situación. Los decoradores democráticos, los reformistas guays, los comunity manager de tu nueva red social, los relaciones públicas del nuevo garito de moda. Los high heels del estadismo. El Beverly Hills constitucional. Una sacudida reformista de Mel Rose Place. El bodypump electoral. Los compradores del dominio sentidocomun.es. Una enorme franquicia de wedding planners del bipartidismo. El mashup del facha de toda la vida con el postmodernismo hipster del cambio tranquilo. La revolucion de Armani. Se acabó el invierno del PP. Ya es primavera en Ciudadanos. 

Rivera, el candidato yerno

Se recomienda darle al play antes de empezar a leer el artículo.


Esta campaña electoral pasará a la historia como la primera en la que la personificación de las ideas ocupa el espacio central. Los momentos de crisis de valores a lo largo de la historia se han resuelto con la aparición de líderes -a veces mesiánicos y a veces simplemente carismáticos- en los que el concepto "gente" busca refugio. El personalismo de esta campaña será muy marcado y eso lo saben los asesores de comunicación de cada partido. Pero especialmente lo saben los que manejan los hilos mucho más arriba en los centros de decisión económicos.





La carrera para ser el candidato yerno ha comenzado. Los asesores de comunicación y estrategas electorales saben que el carisma personal del candidato será determinante. Así que pasean a sus candidatos por todos los programas que pueden donde se olvidan las ideas programáticas y se pone el acento en sus cuestiones personales. Saben que de un tiempo a esta parte un colectivo muy amplio del electorado se mueve por mecanismos de identificación (yo soy o quiero ser como este personaje político) así que la carrera es por ver quién encarna con más fidelidad al hombre medio español del año 2015.

Está claro que la carrera la encabeza Rivera con la edad, convicción y oratoria correctas que permiten volver a ser derechas sin parecerlo. Es el sueño de cualquier españolito: parecer progresista haciendo cosas de derechas de toda la vida. Pero antes de poner el epitafio en la lápida hagámonos la pregunta importante ¿Por qué es tan importante ahora la persona del candidato?

Para responder a esta pregunta necesitamos aproximarnos por diferentes vertientes. Por un lado está la marea americana cuyas ondas llegan a España siempre como el eco deformado de su origen. En Estados Unidos hace tiempo que las cuestiones personales (emisor del mensaje) son tan importantes como el propio mensaje. Para eso hay que preparar itinerarios vitales impecables y familias perfectas donde los roles (mujer del candidato por ejemplo) quedan dibujados perfectamente dentro de perímetros de diseño.

Por otro lado está la "Máquina del Fango", ese fenómeno dibujado por Umberto Ecco, que obliga a hacer el trayecto contrario. Para que un mensaje resulte creíble debe ser enviado por un emisor intachable. De lo contrario el fango actúa de manera centrífuga, es decir, invalida el mensaje salvo que quién lo envía sea un ejemplo claro, casto y puro de su contenido (todos somos corruptos porque todos hemos pagado algo en B sería un buen ejemplo). Así pues, en un ambiente electoral inquisitorial (dumping de honestidad) el candidato, su actitud y trayectoria personal son determinantes.

Pero finalmente está la jugada de jaque mate de "La Casta", esa élite dirigente mediocre pero extractiva que dirige España y que nos ha sumergido en un época oscura de retroceso histórico. La jugada de jaque mate es llevar a la periferia las ideas para meter en la centralidad a las personas. Cuando consiguen que nos empapemos de las vidas personales de los candidatos están intentando establecer vínculos emocionales con ellos. Es un juego sucio. Pretender jugar a tirar la primera piedra. Pretende impulsar un secuestro límbico en el que nuestro raciocinio ocupe menos lugar -si eso puede ser posible- en nuestra decisión de voto. Pretenden que votemos en función de un sencillo "me cae bien". La amabilización personalizada es un recurso que le funciona mejor a la derecha que la gente de izquierdas porque afrontan menos conflictos existenciales gracias a su aversión al cambio y su obsesión por la seguridad y la certidumbre.

Ciudadanos es una jugada más del gatopardismo. Y lo jodido es que avanza en marcha triunfal que diría el himno valenciano. Hacer que todo cambie para que todo siga igual. Por eso gran paso era llevarnos a elegir entre personas y no entre bloques (cambio-continuidad) o entre segmentos sociales (arriba-abajo, centro-periferia o derecha-izquierda). Situar la decisión en ámbitos semejantes como el deseo abstracto de cambio poniéndole un apellido (tranquilo) o incluso en el reformismo compartido, elimina el relato basado en las ideas para impulsar el relato basado en las personas.

Y es así como Rivera se convierte en el perfecto candidato yerno. Los productores de televisión saben que Pablo Iglesías no es el yerno perfecto. Esa coleta y gesto desgarvado azuzan los asientos de las ideas abstractas pero no gusta a las suegras. Sin embargo, Rivera es locuacidad, pasión, juventud, convicción y aspiración. Quizá por eso hoy mi madre me ha dicho que ayer salió en "Qué tiempo tan feliz" y que le parece un chico muy majo y que casi la convence para votarlo. Porque Rivera es el candidato yerno. Ese que le buscarías a tu hija de novio.

El cuento vuelve a colar. Y uno ya llega a la conclusión de que a la gente le gusta la política pop, la política de estribillo fácil. Las propuestas que rimas. El soneto programático. A la gente parece gustarle aquella canción de Fleetwood Mac: "tell me lies, tell me sweet little lies... "

Keep calm


A lo largo de la historia la propaganda ha sido un arma crucial en todas las guerras. Leyendas y mitos como el Tambor del Bruch o las Murallas de Jericó derribadas con el sonido de las trompetas prueban que el aspecto de las propias tropas se cuida con mucho maquillaje o incluso cirugía de propaganda.

Los peores personajes de la historia han puesto la propaganda al servicio de su mezquinos intereses. La Segunda Guerra Mundial fue la primera gran guerra mediática y la propaganda se usó para hacer crecer la sombra propia por encima del propio tamaño. Los nazis intentaron y consiguieron apropiarse de casi todos los códigos recién creados por la radio y el cine. También dominaron los códigos de comunicación ideológicos; pero la novedad -sin duda- fue el dominio de la propaganda con los nuevos medios recién nacidos. Incluso su maestro de la propaganda Goebbels nos ha dejado frases para la historia. Una mentira repetida muchas veces acaba por convertirse en una verdad. Una frase que ya forma parte del acervo cultura común sobre propaganda. 

Sin embargo, entre la propaganda de la Segunda guerra mundial se diseñó una campaña por parte del Gobierno Británico para empoderar a sus ciudadanos frente al inminente ataque nazi. Se trataba de una serie de tres carteles de los que el último no llegó nunca a ser usado. Se trata del ahora famoso "Keep calm and carry on". La frase viene a invitar a los ciudadanos a mantener la calma y seguir con sus vidas. Hacer como si no pasara nada aún sabiendo que era evidente que pasaba algo y era muy grave. Las autoridades intentaban ganar la confianza de su población con un "disimulen mientras estamos trabajando en ello y lo arreglaremos". Se pretendía una apariencia de normalidad mientras se establecía la estrategia real de la victoria. 

Las distinciones entre terrorismo y guerra dependen muchas veces de quién ponga la etiqueta. Es indudable que para ISIS estamos en guerra aunque en Europa lo llamemos terrorismo. También es fácil darse cuenta del uso que hace ISIS de los nuevos medios de propaganda a su alcance, Internet especialmente. Y parece incuestionable que con este tipo de actos busca sembrar el terror en nuestras ciudades. Lo que no tengo tan claro es cuál es la estrategia defensiva trazada por nuestros medios de comunicación. Quizá no hayamos aprendido que las estrategias de victoria se tejen en la oscuridad mientras los demás -los ciudadanos de a pie- nos dedicamos a la propaganda contra el terror. Quizá haya llegado el momento de usar el cartel: "Keep calm and carry on". 

Maquiavelo, Podemos y Gran Hermano

¿Qué pueden tener en común Maquiavelo, Podemos y Gran Hermano? 
Maquiavelo fue pionero en dibujar la versión moderna de la política como una gestión del poder. La ideología es una lucha de concepciones y relatos en las mentes de la gente. La política es la manera de gestionar esas ideologías para obtener el poder y ejercerlo. Una de los centros neurálgicos de la estrategia de Podemos es el acceso al poder. Dividamos en dos los partidos políticos. Aquellos que trabajan socialmente y buscan una traducción institucional aportando una política de testimonio y aquellos que realmente ejercen el poder y gestionan la sociedad. La primera es una posición cómoda. La segunda está llena de incoherencias que el colectivo tendrá que soportar. Para Podemos el poder forma parte de su nombre y de su ADN. No han venido a traer un mensaje mesiánico y de testimonio. Han venido a ganar, a rasgar y a coser con nuevos hilos.
La estrategia de Podemos fue coser un patchwork ideológico. Un liderazgo mediático e irreverente con notoriedad (Pablo Iglesias), una masa crítica existente y huérfana de liderazgos (15M) y la ciencia política de diseño de un producto que ocupara la centralidad de las encuestas del CIS.
El problema de Podemos quizá sea de narrativa. La carrera se puede hacer demasiado larga. En Gran Hermano la fórmula mágica es pasar inadvertido en las primeras fases para que no te nominen tus compañeros. Esa fase la ha superado Podemos en las elecciones europeas. Pasó inadvertido. La segunda es la obtención del liderazgo en alguno de los grupos que se crean en la casa. Esta fase todavía la disputa con el PSOE y Ciudadanos según el eje que usted escoja. La tercera y última fase es conseguir adhesión suficiente para superar el rechazo generado en la polarización anterior. Y es ahí donde a Podemos se le está haciendo demasiado larga la carrera. Demasiada adhesión al principio para una carrera tan larga. 

Periodismo artesanal vs periodismo industrial

El periodismo está en crisis como cualquier espacio de intermediación ante la llegada de Internet. El monopolio de la creación, transmisión y gestión de la información se ha acabado. Aparecen nuevas fuentes y nuevos mediadores. El periodismo en papel tiene sus días contados mientras el periodismo digital busca su espacio. Son transiciones que vividas en el día a día parecen lentas pero si pones el retrovisor en marcha han marcado cambios vertiginosos. 

Vendedores de audiencias o periodistas es la disyuntiva que afronta hoy la profesión. Periodismo comercial, periodismo convencional, periodismo industrial son el mismo campo semántico de la inercia de la profesión periodística vinculada exclusivamente con el negocio. La entrada de inversores económicos ajenos al mundo de la comunicación convirtió el mundo periodístico en un traficante de audiencias para las propias empresas propietarias de los medios u otras. Con esas empresas llegaron directivos comerciales sin conocimientos de periodismo anclados en lo cuantitativo y en los resultados. Sin embargo, Internet lo cambia todo y ya surgen alternativas desvinculadas del poder económico y centradas en los contenidos. Algunos modelos de negocio viables que alternan la necesidad de una viabilidad económica con la convicción de que un periodismo honesto es la mejor garantía de una sociedad democrática sana.

El periodismo ciudadano fue una de las primeras expresiones de desborde periodístico que provocó Internet. Internet se convierte en un espacio por el que circulan torrentes de información desordenada. La primera revolución fue la tempestad de nuevas fuentes. Periodismo ciudadano traducido en simples grabaciones de móvil (Primavera Valenciana por ejemplo o asesinato de Jimmy cerca del Calderón) o crónicas a golpe de tweet de los protagonistas.

Son los dos polos opuestos de un nuevo hábitat informativo donde coexisten más especies. Sigue predominando el periodismo comercial/industrial mientras el ciudadano impacta atomizado y deslavazado. Sin embargo, ya contamos con experiencias sólidas de nuevas especies en la selva informativa.

Así surge un nuevo periodismo: el periodismo artesano. Un periodismo artesano que nace, crece y ya se reproduce:

  • Manufacturado. Busca la manufactura de la información en lugar de su fabricación en serie. Huye del periodismo de nota de prensa y del periodismo de copiar y pegar. Menos contenidos para hacer mejor contenido. Busca el periodismo de autor, la mirada propia alejada de los lugares comunes, la exclusividad del contenido o el barniz que saca las cicatrices de la información del poder.  
  • Desintervención económica superviviente. Frente a los dos modelos de periodismo intervenido por el poder político (medios públicos) o el poder económico (medios privados) el periodismo artesanal quiere vivir del periodismo a pesar de todo, sobrevivir dignamente sin sobrepasar el umbral de la prostitución informativa. Diversifica sus fuentes de financiación para no someterse a presiones que rompan sus contenidos. Frente a la maximización de beneficios se ofrecen modelos de optimización de solvencia informativa. 
  • Focaliza en el contenido pero es social. Lo relevante para el periodismo artesanal es la obra, el contenido pero sin olvidar que el periodismo es socialización, entendimientos, nexos, nudos y transmisión para llegar a cuánta más gente mejor. Sin olvidar la audiencia pero sin utilizarla como coartada para casi todo. Por eso debe dominar las claves de los nuevos mecanismos de comunicación virtual, socializadores y distribuidores. 
  • Es honesto con la parcialidad de cualquier visión informativa. El punto de vista determina siempre una visión parcial. Esa visión parcial debe ser explicada y no escondida tras apariencias neutras o de falsa objetividad como hace el periodismo convencional comercial. La honestidad es ofrecer abiertamente el prisma y ser escrupuloso con el contenido, ser honesto con explicar lo que realmente uno es capaz de ver e interpretar. 
  • Interpretativo y proyectado. Los flujos de información inconexa, las oleadas de información, el presentismo de rabiosa actualidad, la muerte de la información desfasada permite al periodismo artesano ofrecer alternativas de reciclaje de elementos de la basura del periodismo convencional, coser temas y prismas en el tiempo y en el espacio, mirar por el retrovisor o encajar el horizonte en el presente, leer entre lineas, descifrar las mentiras del poder, traducir lenguajes vagos de los gabinetes de prensa. 
  • Crítico e irreverente. El periodismo artesanal es necesariamente germinal. Ha de volver a su origen de controlador social, de vigilante del poder económico y político. 
  • Reactivo. El periodismo convencional comercial ha construido su propia agenda. Una agenda previsible de temas y reacciones. Una narrativa adecuada a la audiencia masiva. El periodismo artesanal debe asumir su papel reactivo ante los protagonistas. La agenda viene marcada por los hechos y no por los medios. Crear hechos para suscitar información es una forma de perversión del periodismo. 
  • Entusiasmado. El entusiasmo es la pasión racionalizada. Vivir con entusiasmo la profesión es imprescindible. Creer en la trascendencia del acto informativo. Sentir el contenido pero alejarte de él lo suficiente para servirlo "al dente". Vivir dentro para escribir fuera. Mirar desde un globo tu propia experiencia. Inspirar los hechos y expirar las informaciones. 
  • Multilenguaje. El periodismo artesanal no es cautivo de su propio lenguaje. Demasiadas veces hemos visto como un tiroteo es noticia simplemente por tener las imágenes. Ese cautiverio del lenguaje (visual en este caso) no forma parte del periodismo artesanal que nace ya en formato multilenguaje y no tiene problemas de adaptar el lenguaje al contenido en lugar del contenido al lenguaje. Un tema será relevante por su esencia y no por el lenguaje en el que viene empaquetado.  
  • Digital. Internet lo cambia todo. El periodismo artesanal es nativo digital. Nace y vive en Internet por puro instinto de supervivencia. Por cuestión de costes pero también por cuestión de nichos de mercado y por razones de libertad. 

El periodismo artesanal, periodismo alternativo, periodismo indie, periodismo de autor, periodismo de siempre que se aleja del dinero como cultura empresarial. El dinero que permite sobrevivir o te pudre hasta morir. Periodismo de ranchera. Con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero, y mi palabra es la ley. 

Share Morvedre, el final de la dicotomía públic o privat?

Les noves fòrmules d'economia social, ètica i alternativa troben en l'àmbit comarcal el territori més fèrtil per avançar en polítiques públiques i teixit económic. 

Una comarca com la del Camp de Morvedre amb una capital important i subcomarques amb poblacions més menudes però molt pròximes i amb molta capacitat relacional amb la capital podria ser el camp de cultiu més adient per la nova economia col·laborativa.

A l'hora de dissenyar les noves polítiques públiques a qualsevol tema l'economia social, alternativa i col·laborativa són eines de treball del present per presentar un futur alternatiu al món actual des d'una perspectiva progressista.

L'economia social aporta el cooperativisme com a manera de superar la despersonalització de l'empresa clàssica sota formes de societat anònima i societat limitada que afavoreixen la irresponsabilitat ambiental, territorial i cultural. Les coooperatives estàn ben arrelades al territori i la cultura local i poden albergar serveis de quasi tots els tipus. Destaquen especialment les cooperatives de crèdit que són ara per ara l'única manera de superar l'exclusió financera personal i territorial que està creant la desaparició de les caixes d'estalvi i el tancament d'oficines bancàries a poblacions i barris on els bancs no estàn interesats a oferir serveis. El País Valencià s'ha quedat sense finançament propi a excepció de les cooperatives de crèdit i l'única caixa d'estalvis que ha sobreviscut: Caixa Ontinyent d'àmbit essencialment comarcal. Però el cooperativisme pot també dir la seua especialment en urbanisme i construcció. Res de nou. Ja els anys 70 del segle XX van trobar en les cooperatives la manera de facilitar el dret constitucional a una vivenda digna.

Però les administracions s'han de conscienciar que la dicotomia públic contra privat pot superar-se amb un pacte win-win on tots dos siguen actors col·laboradors. El transport públic i el transport privat poden col·laborar. Les noves fòrmules de compartir cotxe i compartir parking poden ser aprofitades per les administracions per resoldre qüestions com ara la mobilitat nocturna en les nits de festa mitjançant espais de confluència com Amovens o Bla, bla, car o Socialcar. L'establiment de mecanismes de confiança entre particulars i l'impuls de garanties podria ajudar a resoldre les primeres dificultats per poder compartir cotxe per anar al treball dins i fora de la comarca o fins i tot per compartir parking. L'administració com a àrbitre i impulsor de totes iniciatives és fonamental fora de les grans ciutats.

Noves iniciatives de col·laboració entre administració i ciutadans poden donar lloc a una millor benvinguda turística a la ciutat. La fòrmula de l'oficina turística administrativa i professional, juntament amb les iniciatives privades de serveis turístiques poden completar-se amb benvingudes particulars o associatives. El moment de benvinguda a una ciutat és determinant en la seua imatge turística i qui millor que els veïns i les veïnes per oferir un primer abraç humà no professional amb una espècie de "wellcome pack popular". El nou turisme indie, que viatja amb plataformes com ara Airbnb o Nightswapping entre d'altres busca un contacte més intens amb les persones que viuen al lloc que visiten. Esperen visites monumentals i culturals però també experiències humanes.

L'antiga Gerència d'AHM és un jaciment per explorar en totes aquestes alternatives. Espais de coworking impulsats per l'administració o d'arquitectura compartida podrien ocupar els immobles fugint de l'enfrontament conceptual entre allò públic i allò privat.

Les noves fòrmules d'arquitectura compartida com ara dissenyar nous tipus d'edificis i cases pensades per les noves fòrmules familiars monoparentals, la diversitat generacional per oferir habitatges amb espais compartits com ara la rentadora i l'eixugadora o un espai d'oci per poder vore pel·lícules o esports. Fins ara els espais compartits sempre han sigut exteriors (piscina, jocs infantils, pistes esportives) però hi ha un camí per recòrrer en els espais interiors per oferir solucions als menuts, adolescents o majors de la comunitat. Compartir per conviure.

Compartir recursos que particularment tenim en abundància com ara l'ADSL o la roba per posar dos exemples pot generar una xarxa local i comarcal solidària que es podria relacionar amb descomptes o subvencions per determinades activitats públiques com ara taxes esportives o fins i tot impostos.

La nova economia no competitiva presenta de segur moltes incògnites i dubtes però la situació actual presenta certeses negatives indubtables. I la comarca com a comunitat humana pròxima i col·laborativa pot oferir profitoses alternatives.

La política de llarg termini és com un camí llarg que comença de la mateixa manera que un passeig, amb un primer pas. Sagunt ara compta amb una composició política moderna i de canvi ¿Serà capaç de liderar la comarca cap al futur? 

Ciudadanos ¿Truco o trato?

Cuando al presidente del Sabadell -señor Oliu- se le escapó que había que crear un Podemos de derechas había alguien en el público apuntando. Y tomó buena nota. 

Una de las grandes ventajas de las élites dirigentes en el tardocapitalismo es que habían perdido el miedo a la subversión. Y Podemos les da miedo porque puede crear un relato disruptivo. Un nuevo enfoque que nos haga girarnos y ver que en realidad son sombras que proyectan los de detrás. Ese poder disruptivo de un relato continuado y gestado durante siglos de una gran España que pasa por momentos difíciles (eternamente) les da miedo.

Podemos pone en dificultades el mantenimiento del rebaño. El pastor de la economía observa con preocupación cómo el rebaño empieza a buscar pastos nuevos donde nunca había ido y necesita un perro nuevo, con un nuevo tono, con un nuevo pelaje, con un collar distinto pero que, al fin y al cabo, mantenga el rebaño dentro de la cerca. Necesitan ovejas que consuman sus propios pastos y no pastos nuevos.

Ciudadanos nace para cambiar todo lo que se puede cambiar sin llegar a cambiar nada de fondo. La historia de El Gatopardo se repite. Ciudadanos se presenta como el cambio sensato con ese halo de juventud y entusiasmo reformista de todo lo que se pueda reformar sin tocar lo importante.

Esa decisión popular de crear un multipartidismo a nivel estatal (Catalunya y Euskadi ya lo tenían) debe ser abortada. Para ello hay que crear un partido central con careta socioliberal. Social en lo moral y liberal en lo económico. Un partido que caiga cada vez de un lado de la balanza del bipartidismo. El tripartidismo como única opción final de mantener el bipartidismo para que la cosa no se desmadre hacia el multipartidismo. Un partido que garantice que pasen cosas pero que no afecten a la raíz. Y la raíz es que la élite dirigente no quiere solamente ganar el juego. Lo que quiere es que no cambien las reglas porque las reglas son las trampas. Y garantizan que siempre ganen los mismos.

Ciudadanos ¿Truco o trato? Ciudadanos toca a tu puerta disfrazados de guays, de política de vaqueros, de reformistas pero sin pasarse, de centralistas ante unas autonomías desbaratadas, de multilingües que hablan una sola lengua. Si quieres dales unas golosinas. El voto hay que pensarlo en otras claves. 

Mi gran noche

Ningún socorrista te aconsejará nadar contracorriente, el esfuerzo es muy grande y la corriente no se cansa. Lo racional es nadar en diagonal. La comedia es la diagonal del cine, a lo largo del tiempo se ha usado para salvar la censura política. Ahora se usa para salvar la censura comercial. La comedia es el refugio de la perversión crítica, aquel lugar en el que te ríes de la risa; en el que escribes más entre líneas que sobre las lineas.

Decía Alex de la Iglesia en una entrevista que prefiere la comedia porque mientras sientes no piensas. Es la mejor manera de enviar mensajes con calado. Mi gran noche tiene portada de comedia y cinta de pensar. Como aquellas películas porno de videoclub que se alquilaban metidas en cajas de películas de miedo de serie B. Por fuera parece una cosa y desde dentro se observa otra.

Mi gran noche tiene grandes méritos que ofrecer. Uno siempre gusta de apreciar la lectura en capas como si cada película fuera una tarta. Lo delicioso es poder disfrutar de cada nueva capa que descubres. Uno se ríe cuando asiste a una sucesión de diálogos perversamente inscritos en la superficialidad. Después se fija en la crítica subyacente a la industria del espectáculo sin arte. Finalmente encuentra una fina capa de caramelo social envenenado entre un escaparate atrapado en un interior absurdo frente a un mundo conflictivo y real en el exterior.

Mi gran noche es nadar en diagonal, cuando el éxito se asocia al uso de códigos narrativos de la industria norteamericana para aumentar la escala de resonancia. Incluso para que todos los públicos españoles sean capaces de adoptar la historia como propia. Mi gran noche escoge códigos propios ibéricos, construye una especie de "ruin bar" fílmico, escarba en la basura de este país para reciclar las caricaturas de todos esos personajes que habitan el festival del humor en el que se ha convertido España. No deja títere con cabeza.

Quizá lo mejor es comprobar que los actores viven al servicio de un guión y se enaltecen tanto como sus guionistas les hacen crecer. Y así, en Mi gran noche, crecen hasta conseguir su gran noche cantando en un coro de locos que viajan en una patera de placer justo antes de llegar a la catarata final.  No se la pierdan.


Por favor, no disparen al de caja

"No disparen al pianista" es una expresión surgida en el oeste americano que ha quedado como una huella lingüistica de no matar al mensajero. La expresión completa era "Por favor, no disparen al pianista, hace lo que puede. 

La imagen que aún hoy se tiene de trabajar en un banco forma parte de una inercia conceptual desfasada, casi nostálgica. Trabajar hoy en un banco no tiene nada que ver con la imagen que socialmente se tiene. Quizá esa transición se haya producido oculta bajo un montón de escándalos bancarios, ventas de productos tóxicos y directivos sinvergüenzas que se han llevado el dinero a casa y han salido indemnes de las quiebras que hemos pagado entre todos.

Mientras eso pasaba, trabajar en un banco se convertía en un pequeño infierno mental, un manicomio retribuido. Seguro que usted como cliente desconfía más de lo que lo hacía de los bancos. Seguro que ahora protesta mucho más al ver como le llegan comisiones a su cuenta. Seguro que hoy mira usted a sus bancos con recelo y a veces le entran ganas de ir y..... pero por favor, no disparen al de caja.

Todos los oficios bancarios han ido cambiando. Nos iremos ocupando de los demás pero hoy merece la atención de Zona Bancaria esa persona que está en caja. La primera que usted ve. La primera que le atiende.

El trabajo de caja es denostado por los bancos. Se desconsidera. Dedicarse a caja es una especie de empleado invisible para la mirada de un directivo de banca. Y eso ya se está trasladando a las plantillas. Estar en caja es un marrón que hay que asumir porque nadie te lo va a valorar. Tienes doble jornada, administrativa y comercial. Y en banca ya solamente cantan las ventas. Nadie te felicitará por sonreír a una abuelita que no se aclara con el cajero. Nadie te dará una palmadita en la espalda por tener paciencia. Nadie te premiaré arreglar una tarjeta que se ha estropeado. Ya solamente valen las ventas.

La caja ha quedado como ese espacio en el que conviven los empleados mayores inadaptados comercial o tecnológicamente con aquellos y aquellas que todavía valoran su tiempo y se niegan a seguir trabajando más allá de lo que les pagan porque valoran más su vida que la de la empresa. La gente que usted ve en caja pueden ser defenestrados con experiencia, convencidos de su horario o fruto de una simple rotación de hoy "te toca a ti" porque voy mal con los objetivos.

Sin embargo, el de caja es el que encaja, encaja el primer cabreo, encaja el primer grito, encaja la primera protesta, quizá no la más grande pero sí la primera. Y ningún jefe se lo reconocerá. Quizá después de un día de enorme trabajo levante la cara de la pantalla y salga alguien del despacho de dirección a preguntarle si ha vendido algo. "No" dirá nuestro cajero o cajera. "Entonces hoy no has hecho nada". ¿Nada? Se preguntará nuestro empleado de caja.

Por favor, no disparen al de caja. Hace lo que puede. Vive entre dos fuegos. Y uno de ellos es fuego amigo. El que viene por la espalda. Porque ya nadie escucha al pianista. Solamente al que vende discos. 

Barçaween y el fútbol payaso

Cuando Neil Postman escribió "Divertirse hasta morir" no sabía hasta qué punto calaría en la sociedad la espectacularización de casi todo. Es un espectacularizar que no convierte nada en espectacular sino en un espectáculo. Lo complejo se simplifica y lo profundo se trivializa.
Todo se ha convertido en un espectáculo para divertirse. La búsqueda del placer a través de la diversión, la "liquidación" del esfuerzo, el respeto, el compromiso o la seriedad. Eso no es espectáculo.

La estupidez de los jugadores del Barça de interrumpir una rueda de prensa a un jugador de un equipo al que han derrotado en su casa es una metáfora de muchas cosas. La primera que la colonización cultural ha llegado a las raices. Ya somos americanos del sur de Europa en casi todo. Hacemos cine americano y seguimos tradiciones americanas. Y no lo hacemos como opción individual sino como opción colectiva e identitaria. Ya somos Halloween. El propio Barça (otrora més que un club) ahora insta a celebrar un Barçaween.

El fútbol nació de la pasión de la clase obrera. Los ricos siempre quisieron jugar a otras cosas. Ahora las entradas están a sesenta euros, el Camp Nou se llena de turistas y una camiseta para un niño obliga a su padre a pagar la décima parte de su sueldo. Mientras tanto los jugadores juegan a ser niños mimados, hartos de ser felices, modelos improvisados de peinados, tatuajes o ropa interior. Muñecos de dinero. Así nace el odio al fútbol moderno.

Los niñosdioses del fútbol se dedican a jugar. Y en Halloween se disfrazan porque es divertido. Aunque un rival modesto haya caído, aunque su ilusión de ganar a un grande haya caído en el hoyo. El fútbol es respeto al rival, a su afición, a su casa. El Barça ha perdido el norte. El fútbol moderno es un espectáculo digno de los mejores emperadores romanos. Si al menos fuera el opio del pueblo sería algo del pueblo.

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