¿Por qué en Valencia se forjó la industria de la corrupción?

En el libro ¿Por qué fracasan las naciones? se dedica  una larga investigación donde se analizan una larga lista de paises, naciones, regiones, territorios a lo largo y ancho de todo el mundo y de toda la historia en búsqueda de una fórmula mágica: ¿Por qué unos paises están "más avanzados" que otros"? Seguramente habrá muchos matices al concepto "avanzado" pero es evidente que existen grandes diferencias entre territorios muy próximos. El ejemplo de Sonora (México) frente a Sonora (Estados Unidos) es el primero que se menciona pero hay más. Y ya no se trata de un concepto consumista del avance (más capacidad de consumo) sino de aspectos como seguridad personal, esperanza de vida etc. Entre unas comunidades humanas y otras hay grandes diferencias de todo tipo que no son explicables ni solamente por la geografía, ni solamente por su riqueza de recursos, ni solamente por acceso al conocimiento o su religión.  

Esto vendría a demostrar una dilución de la responsabilidad personal del conjunto humano que genera una comunidad, es decir, que un país no es más o menos avanzado en función de la media de la inteligencia o conocimientos de sus habitantes. No se trata de eso. No se trata de los elementos de la interacción (situación geográfica, acceso de recursos... ) sino que se trata de la propia interacción (especialmente institucional) que ese territorio consigue como sociedad. En términos de corrupción, la corrupción no es tanto una identidad como una oportunidad.

En ese sentido, los valencianos no son más ni menos corruptos que otras personas en otros lugares. La interacción de diversos elementos les ha llevado a tener más oportunidades de caer en la tentación. En lo que he podido leer estos días sobre corrupción y Valencia hay un background simplificador. Por un lado, hay quienes defienden que son casos aislados de una manera bipolar. La derecha lo defiende para salvar su subgrupo "partido político". La izquierda lo hace para defender el subgrupo "Comunidad Valenciana". Así, unos dicen que "esta tierra es de gente honrada" a pesar de saber que el Partido Popular ha ganado las elecciones de los últimos 20 años a sabiendas de la falta de honradez de sus centenares de "casos aislados". Y los otros dicen que "se querellaran contras los detenidos" ahora que están detenidos pero que el PP es un partido sano. Ambos cometen simplificaciones. Algo pasa cuando un territorio reúne tanta corrupción en un corto espacio de tiempo. Cumpliendo la Ley de Godwin diría que los nazis realmente no hicieron algo mucho peor de lo que hizo Staling en la Unión Soviética o el Imperio Español en Latinoamérica, es decir, cometer un genocidio. La diferencia -entre otras- es que los nazis lo hicieron de manera industrial, es decir, establecieron una industria de la muerte y el exterminio. Valga la metáfora que cumple la ley de Godwin de los debates para decir que lo diferencial del caso valenciano es que se consiguió crear una industria de la corrupción. Es cierto que en todas partes hay casos de corrupción pero mi impresión es que solamente en Valencia consiguió sublimarse a la categoría de industria. Tantos casos, de tanto calado y a tanta escala quiere decir que en Valencia pasaba algo que no pasaba en otras partes.

El concepto otras partes incluye tanto aquellas zonas tradicionalmente menos piratas (comprueben los datos de morosidad bancaria de las tres últimas décadas y sabrán a qué me refiero) como las zonas más perversas en cuanto a tolerancia respecto al expolio de lo público. Valencia ha conseguido otro nivel, un nivel superior y eso tiene que ver con los valencianos. Simplificando podríamos decir que se han visto expuestos a más oportunidades y además tenían un bagaje cultural que no actuaba de contención. Sí, se juntó el hambre con las ganas de comer.

La corrupción no es una ontología sino una oportunidad. El ser humano es mezquino y egoísta como condición previa al análisis. Es un punto de partida hobbesiano que la historia y la actualidad se encargan de demostrar. Ese es un error clásico del que están participando los "partidos del cambio" al renunciar a "privilegios" diversos como coche oficial o cosas así. Si el problemas son las personas deshonestas entonces sería sencillo: encontrando otras personas honestas que lideren la sociedad estaría solucionado. El problema no es ese porque entonces deberíamos preguntarnos ¿por qué reciben votos partidos de trayectoría abiertamente deshonesta como aquí el PP o en Italia Berlusconi? No es un problema de políticos honestos sino de límites de honestidad, controles legales, transparencia y mecanismos de control social.

Tampoco se trata de una cuestión exclusivamente cultural de "meninfotisme" (expresión que viene a significar un "me da igual" eterno). Debe existir algo más. Una determinada mezcla explosiva que hace que con un buen detonante todo explote.

Vaya por delante que es un análisis precario de un blogger hecho de modo intuitivo con conocimientos básicos de diversas disciplinas. Una especie de invitación Fusteriana a ser desmentido, contradicho, superado. Y valga decir que algunos de estos elementos se daban en el resto de zonas pero no se daban todos ni se daban en la misma medida. En un paella hay que poner todos los ingredientes (y eso es fácil) pero sobre todo, hay que medir el agua y el punto del arroz. Solamente así se hace una buena paella.

Situación Económica. Partimos de un País Valenciano donde la economía sumergida es un problema desde tiempos inmemoriales por su estructura productiva. Los sectores productivos son intensivos en mano de obra lo que favorece el funcionamiento en negro, en B, en efectivo. En ese territorio además se une que esa misma estructura productiva intensiva en mano de obra pero industrial sufre el ataque directo de la deslocalización. Y justo en ese momento se produce una entrada en el euro, la llegada de fondos de cohesión europeos y una reforma de la legislación urbanística. Dinero fresco y distribuido de manera desigual. De una manera anómala respecto a la típica y supuestamente eficaz manera capitalista de meritocracia.

Esa legislación urbanística sitúa el centro de decisión en el municipio por pequeño que sea. Los concejales de urbanismo y alcaldes de pueblos pequeños se encuentran sentados en minas de oro. Todos sus municipios se pueden declarar urbanizables. Y solamente con una votación en el pleno. Evidentemente simplifico. La proximidad del corruptor y el corrupto es muy importante. Cuanta más proximidad y más débil es la situación del corruptible más fácil es que suceda. El gran constructor tiene una posición privilegiada respecto al pequeño concejal. Y además conoce mecanismos de seducción irrechazables.

El tejido económico valenciano muta desde una agricultura en franca decadencia (terrenos a recalificar) con un tejido industrial con abundamente economía sumergida (trabajo en B aceptado) a una economía especulativa basada en la construcción residencial. Y un elemento también relevante, tanto los fondos de cohesión como la ausencia de infraestructuras permite una escalada competitiva de inversiones en obra pública entre municipios (yo tengo la casa de cultura más grande) y entre comunidades (yo tengo más aeropuertos que tú).

Financiación. En el País Valenciano operaban dos de las cajas de ahorro más potentes y más politizadas de España con lo que el acceso al dinero era corriente, sencillo y casi mágico. Eran la CAM y Bancaixa. El PP a pesar de estar a favor de privatizarlas encontró un filón para financiar cualquier obra pública o privada que se le ocurriera. El mercado competitivo hizo el resto. Hubo entidades lanzadera y entidades follower en la carrera inmobiliaria. La CAM y Bancaixa fueron líderes. Las cajas hacían que hubiera dinero para todo mientras se pudiera seguir dando crédito. Había dinero para aeropuertos, casas de cultura, eventos varios... Dinero había y solamente había que cogerlo.

Mecanismos de control. Un elemento determinante para que se produzca una conducta es la ausencia de mecanismos de control. La mayoría absoluta genera impunidad e incluso diría que casi anonimato. La oposición tarda mucho en conocer, un poco más en denunciar y no digamos en conseguir ganar denuncias. Además es dificil denunciar algo que es legal y enriquece a tu vecino que acaba por vender su huerto, su casa, o quedarse con la contrata de la casa de cultura o la nueva piscina con pistas de pádel para el pueblo. Sin oposición política solamente nos queda la oposición jurídica que es extremadamente lenta aunque ha funcionado. Las leyes son mecanismos de control básicos pero no funcionan a los ritmos políticos. Además funcionan sobre denuncia básicamente, es decir, de manera reactiva lo que alarga todavía más en el tiempo su intervención.
Por otro lado, el País Valenciano tiene una sociedad civil débil. Su tejido cívico es mayoritariamente festivo y su minoritario tejido cívico de carácter ideológico suele multiplicarse en diversos escenarios políticosociales con lo que el estigma de la polítización partidista resta credibilidad. Así pues, el PP hacía y deshacía conforme le daba la gana con el beneplácito democrático de las urnas y el aplauso de claque contratada en Canal 9.

Aspectos culturales. El Pais Valenciano se ha convertido desde la segunda mitad del siglo XX en un centro de atracción tanto para inmigrantes (trabajadores que se instalan aquí) como para turistas (viajeros de corta estancia). Ese trasiego genera desarraigo y anonimato. El concepto de "xurro" o "foraster" se mantiene durante años lo que genera desarraigo. La trayectoría de evolución económica hace que los "viejos ricos" (tindre fanecaes) hubieran decaído ante los nuevos ricos del sector industrial y terciario. En ambos casos el fenómeno "capità moro" (això ho pague jo) resultaba toda una inyección de autoestima. Es ineludible acudir a metáforas como la del "capità moro" (parodia de Xavi Castillo) como ese personaje chovinista local que se dedica a ofrecer una imagen de grandilocuencia y opulencia.

Los lugares turísticos son espacios de trasiego y de baja normatividad y menor control social (saber de la vida de los otros). En los pueblos menos turísticos sin embargo, descubrían que sus huertos que no valían nada ahora podían valer mucho dinero solamente con una decisión política. Su alcalde les podía hacer ricos. Y ¿quién mejor que un "capità moro" para ofrecerles eso? El caso de Rus es paradigmático. Un "emprendedor" industrial de Xàtiva que promete una playa para un municipio de interior. Cada año llevaba a la Fira de Xàtiva lo más lustroso del panorama musical de la generación dominante (los mayores), la exhibición de poderío y opulencia era constante. Por ejemplo, su coche Ferrari. Optó a la presidencia del Valencia CF pero perdió frente a Tuzón (otro industrial de otro estilo). Incluso su tono en un valenciano rural invitaba a pensar a cualquier valenciano con un trozo de tierra "yo quiero ser Rus", un hombre hecho a sí mismo.

La población estaba acostumbrada a convivir con economía sumergida en B con lo que no se vio sorprendida con las nuevas trampas: el pase de viviendas antes de entrega de llaves, el dinero negro de las plusvalias..... Nadie podía decir nada. Bueno sí, los ecologistas pero lo decían porque con la hormigonera nos construían todo el país. Y para traer el agua ya estaba el trasvase que también era una obra.

El efecto "nuevo rico" fue un efecto que transitó toda España pero a los valencianos los pilló entre dos tierras. Los nuevos ricos tenían que afirmar su visibilidad y los antiguos ricos volvían a poder exhibirse con lo que se produjo una competición social de notoriedad auspiciada por la burbuja inmobiliaria. Además se producía un efecto de inversión social curioso, mientras los estudiantes licenciados se enfrentaban al mileurismo y empleos precarios, los estratos sociales de baja formación se forraban de dinero lo que llenaba las urnas de voto "blando" o "simplificado".
Y los "nadies invisibles" sin capacidad para controlar o denunciar ante una masa enfurecida de crédito y ostentación mundial.

Además los habitantes del pueblo del Tio Canya aceptan de buen grado la visita foránea e incluso plantean problemas de autoestima a la visita. Más todavía si la visita procede de familia monárquica. Ese complejo de inferioridad respecto a la meseta, respecto a la capital, tiene mucho que ver con el caso Noos o la trama Gürtel. El catetismo que accede a la corte es un mecanismo de crecimiento social emergente en la época.

Fue así como Valencia tenía que tener todo, la Fórmula 1, el Papa, el mejor estadio del mundo o la America's Cup. Fue así como se atrevieron a crear el concepto del "eje de la prosperidad" entre Madrid- Valencia y Baleares. Ahora se entiende por qué querían un trasvase del Ebro con obras millonarías e innecesarias.

Lo cierto es que aquí -como en otras partes de España pero aquí mucho más- convivimos con una industria de la corrupción que nos ha empobrecido. Y no es verdad que sean casos aislados del PP porque también los había de otras siglas. Y no es verdad que sean casos aislados entre los valencianos. Lo cierto es que esa industria de la corrupción tenía unas bases sólidas, unas cortinas oscuras, unos guardianes celosos y unos fans acérrimos. Y eso pasaba en Valencia más que en ninguna parte por algo o por algos.

Los valencianos han sido más corruptos que nadie porque han tenido más oportunidades que nadie y menos controles que nadie. El resto lo hizo la condición humana que ahora mismo está deseando volver a vivir por encima de sus posibilidades.




El efecto Napster en la banca convencional

Napster fue la primera gran iniciativa de compartir archivos por Internet entre usuarios. Más o menos por allá por el 1999 Napster te permitía hacer lo mismo que habíamos hecho siempre (grabar una cinta y dársela a un amigo) pero a nivel global a través de Internet. Permitía compartir archivos MP3 entre usuarios. Esta iniciativa no fue nada bien aceptada por la industria discográfica que veía en el soporte físico del LP o CD un negocio que no quería perder. Las demandas empezaron a caer sobre Napster que tuvo que pagar cuantiosas indemnizaciones hasta volver a resurgir en 2008. 

Uno de los diálogos más memorables de la película The Social Network sobre como surgió Facebook incluye una reflexión profunda cuando se le pregunta a uno de los creadores de Napster sobre la cantidad de demandas, problemas, conflictos y en qué consistía entonces su éxito. La respuesta venía a decir algo así como: sí... pero ¿a qué hora tu no te montarías una tienda de discos?

Nada escapará al fenómeno de Internet como nada escapó a la imprenta, el fuego o la rueda. Son inventos que generan eras. La banca tampoco lo hará. Pero el dragón soltará la cola y tirará todo el fuego que pueda. Y estamos hablando de un dragón muy poderoso. Quizá el mayor problema que tengamos ahora es que nuestros legisladores (Europa-España) son rehenes de unos bancos cada vez mayores (too big to fail). No se le puede poner puertas al campo pero si tienes una empresa de puertas intentarás que todo el mundo crea que el campo necesita más puertas.

La banca convencional camina hacia un abismo, un money crash porque se queda sin yacimiento de negocio, se queda sin materia prima. Mejor dicho es como un dinosaurio, demasiado grande para la poca comida existente. Las fintech son más adaptables, nuevas, versátiles, digitales y rápidas. Aunque la inversión y su cuota de mercado son todavía pequeños y los obstáculos regulatorios muy grandes, su avance es imparable. Todos los segmentos de la banca convencional como negocio-avaricia se ven atacados. Los sistemas de pago ya son atacados por empresas como paypal e incluso ajenas al sector como Apple o Samsung (si se paga por el  móvil y yo fabrico móviles por qué no cobrar?). El crédito entre particulares es atacado por el crowdlending. El descuento de efectos también. Las hipotecas también. La gestión de patrimonios también puede ser atacada fácilmente por nuevas empresas financieras tecnológicas.

La banca convencional usa en estos momentos dos estrategias. La primera es usar la regulación estrangulando al regulador. Reduce el número de competidores generando un oligopolio de manera que con precios pactados las unidades en competencia tengan más posibilidades de sobrevivir. Para ello suben las barreras de entrada (ratios de solvencia, capital inicial, restricciones de propiedad a las antiguas cajas de ahorro) y las barreras de salida. Cuando ambas barreras son altas es poco probable la aparición de competidores. Si somos menos tocamos a más. El problema es que cada vez la tarta es más pequeña.

Es ahí donde surge el efecto Napster. 

La revolución digital llegará a la banca para hacerla añicos y segmentarla en red como hace con todo. Atomizar la banca significa que enviarás las transferencias por un sitio, tendrás una tarjeta de google quizá, pedirás préstamos a tus amigos que quieren sacar más dinero por sus ahorros a través de una plataforma de crowdlending. Todo eso ya está pasando.  En España el proceso será vertiginoso porque la banca convencional se aprovecha de la brecha digital actual y de que la alfabetización en España fue tardía lo que con una pirámide de población tan envejecida es una ventaja para atrapar a la gente en un oligopolio. Son huidas hacia adelante.

La banca convencional sabe que se queda sin comida. Por eso ya va haciendo pruebas de"banca frikie". Convertir una oficina bancaria en un Gran Bazar, pensar la oficina como un punto de venta donde se pueda vender cualquier cosa. Por eso pelean tanto la lucha de horarios comerciales y la lucha de horarios laborales. Porque saben que pronto tendrán que dedicarse a vender otras cosas no financieras para sobrevivir. Los seguros son solamente el principio. El mercado de los seguros, como el de las alarmas, como el de los viajes, como el de la entrega de compras hechas por Internet ya han aterrizado en la banca y van a quedarse por pura supervivencia.

La cuestión es quién sobrevive ¿el logo o las personas? 

El problema es que en este cambio de era, las empresas y sus logos intentan sobrevivir a costa de lo que sea, como auténticos psicópatas del mercado. Las estrategias de venta de banca frikie no dan para sostener los actuales sueldos de banca con lo que la escabechina será contínua. El mercado de los seguros, el de los viajes ya existían, mucho antes que el adanismo de los directivos de banca pensara que son la panacea. El sentido común dice que esos sectores dan unos resultados y permiten unos sueldos. No más. La banca convencional se atrincherará en la regulación lo que permitirá sostener algunos andamios pero los obreros irán cayendo como siempre. Hace años que el sindicalismo de banca tiene como preocupación central los mecanismos de salida. Y las plantillas también miran hacia la puerta con deseo. Porque se ha convertido en un sector con fiebre, enfermo de urgencia, la ansiedad se palpa.

La imagen de King Kong en el Empire State siendo atacado por minúsculos elementos por todas partes es ahora mismo la que mejor describe a la banca bunkerizada y atrincherada. Las fusiones son manotazos al aire. Volverán a vender productos tóxicos en su lenta y agónica lucha por la supervivencia. La cuestión es que aunque parezca grande, dominadora y aterrante la banca convencional está acorralada históricamente por un nuevo paradigma dominante: la sociedad en red que destroza a unos intermediarios opacos y los sustituye por intermediarios transparentes. Cambian una pared por un cristal. Y los bancos convencionales son demasiado grandes para reconvertirse, transformarse y adaptarse. Sus directivos han crecido en colegios de banca analógica y no saben más que construir un ejército de sicarios comerciales que aprendan a sobrevivir, a sacar al logo en procesión, sin recordar lo que dijo Bill Gates hace ya demasiado tiempo "la banca es necesaria, los bancos no"

Existirá siempre un hueco para la banca de proximidad. El dinero requiere confianza, prudencia, discreción y seguridad. Ese era el espacio natural de las cajas de ahorro que no tardará en ocupar alguien. Alternativas ya existen de banca social, ética y alternativa.

Porque aunque parezca que nunca pasa nada siempre está pasando algo. 

CSI Valencia: El caso Compromís-Podemos

Para los que no son de la casa del Tio Canya hay que explicar que los valencianos somos complicados. Ahí donde ustedes nos ven llevamos años hablando de filología y cuestiones derivadas que nos llevan nuestro trabajo no se crean Así que la política aquí es más compleja que Camps y Barberá dando una vuelta por un circuito. Es algo mucho más allá del Frente Popular de Judea porque aquí no se sabe quienes son los romanos. Es algo mucho más complejo. 

De hecho, casi todo lo que hace Compromís últimamente es complejo. Demasiado complejo. No es que la vida ni la sociedad sean simples pero la habilidad para desatar nudos debería ser una habilidad política más valorada. Sin embargo, lo que hace Podemos es más sencillo de explicar. El mismo nombre lo indica. Podemos es una plataforma electoral de asalto al poder por la parte izquierda. Podemos viene de empoderamiento y empoderamiento viene de poder. La intención de Podemos es disputar el poder a la derecha colonizando el debate mediante algunas simplificaciones, algunas complejidades absorbidas del catálogo de Ikea de la izquierda política (nosotros le damos las piezas y usted se monta el mueble) y un dominio de la dialéctica y la estratégica política. Bueno va, y además surfeando en las olas del maremoto de Internet en el marco de las relaciones políticas. 


Sin ponernos a hilar muy finos sobre aquello de los medios y los fines de la izquierda y si es un qué, un quién o un cómo sí que podemos asegurar que el caso Compromís-Podemos es un caso claro de CSI. Un caso tan complejo que requiere de los mejores especialistas para analizarlo. Hay que atar cabos para poner en orden el puzzle y que tenga sentido. Aquí van algunas claves para entender el calvario. 

  1. Podemos teje una tela de araña estatal de intentar unificar voto para optimizar la ley electoral. Para ello es extremadamente generoso (no hay más que ver que Equo obtiene hasta tres diputados) especialmente es generoso en el vector territorial identitario. Así constituye las "confluencias". Dado que su objetivo es disputar el poder si al final no hay disputa del poder la coherencia no es uno de sus objetivos secundarios. Sin poder no es tan imprescindible ser coherente. Se puede desgastar desde varios flancos. La gente pone el foco en el criticado no en el criticador. 
  2. Podemos promete algo que no está en sus manos ofrecer (prometer hasta meter). Es de primero de negociación comprobar que el interlocutor es quien realmente tiene la capacidad para firmar el acuerdo y cumplirlo. Todas las confluencias aceptan sabiendo que hacen una interpretación "optimista" de la legislación especialmente si se desprende de una interpretación de una mesa donde no se tiene  una mayoría cierta. Todas las confluencias firman. La más reticente es la valenciana porque el "entrismo" (entrar en un partido centralista a cambio de un mejor resultado electoral) todavía se recuerda como una estrategia de fracaso por parte del antiguo y venerable PSPV. Compromís acepta de aquella manera. 
  3. La campaña transcurre difusa y confusa. Si Compromís ya es dificil de entender por la suma de espacios controvertidos como el identitario y el transversal frente al segmentado y eco-internacionalista. Lo de fusionarse además con Podemos no deja de ser una plataforma de garantía de éxito electoral para ganar al tal Hondt. Si la estrategia era "nos casamos para obtener la nacionalidad y luego ya si eso nos vemos"... la estrategia ha salido perfecta. Tan confusa y difusa fue la campaña que hubo carteles de casi todo el mundo: del candidato, de la candidata, de Joan Ribó, de Oltra con Iglesias, de Oltra sin Iglesias, de Angela con Iglesias, del grupo, de logo... 
  4. El previsible resultado deja cuatro fuerzas sin posibilidad de formar gobierno. Y entonces aparece el fantasma de Alfonso Guerra planeando por el artículo 151 y el 143 de acceso autonómico -o lo que viene siendo el mismo- el PSOE táctico jugador de poker. Negocia una presidencia y le da la mayoría al PP y C's de manera que se evita influir sobre la decisión de las creaciones de grupo. Se quita un marrón y gana una presidencia. Olé. 
  5. Con el PP y C's en contra de la formación de grupos variados (recordemos la interpretación optimista de la interpretación legislativa también conocida como interpretacion al cuadrado) se sigue presionando al PSOE que vive alejado de la presión con un sencillo voto a favor que no es suficiente para nada. Jaque. 
  6. Podemos había prometido algo que no podía cumplir. Ahora Podemos presiona a alguien que no puede solucionar la cuestión que es el PSOE. Es pura tabla de multiplicar: dos por cero igual a cero. Las confluencias que surgen con hegemonía de Podemos porque el resto de fuerzas se suben a la balsa electoral aceptan. Pero Compromís es diferente. En Compromís hay quien recuerda que para ese viaje no hacían falta tantas alforjas. Y que el "entrismo" por gestionar poder es una cosa y el "entrismo de turismo político" otra muy diferente. 
  7. Segregación de diputados. Con la mayor tranquilidad los diputados podemistas cierran filas. Para eso hay un profeta y una montaña. Los de Compromís se sitúan en un limbo de cuenta atrás. Intentan forzar un grupo parlamentario valenciano propio. La obsesión del grupo parlamentario propio llega al límite de situarla al mismo nivel que la financiación valenciana en el foco de peticiones al PSOE (que en realidad son los padres). 
  8. Continuará. A hora de ahora mismo todavía se podrían retomar conversaciones con Izquierda Unida con lo se cuadraría el círculo de la complejidad y la perplejidad del disidente Bryan. Izquierda Unida se quedó fuera del pacto de confluencia entre Compromís y Podemos pero ahora podría formar grupo conjunto. Una cosa difícil teniendo en la memoria que Inciativa del Poble Valencià es una escisión-desgarro de Izquierda Unida. Pero ahora es más fácil porque después del fracaso electoral en Izquierda Unida se han dado cuenta de que quizá hubiera sido bueno confluir. Y en el camino pues hemos perdido casi cien mil votos para la izquierda. 

Dice Mónica Oltra que una de sus series preferidas es Borgen. Se trata de una serie donde un país "imaginario" llamado Dinamarca es gestionado por un hipotético partido moderado que tiene una mayoría basada en difíciles e inestables equilibrios de poder, cesión, negociación, chantaje y todo el campo léxico que sigue a estas cosas. Probablemente después de esto debería empezar a ver más CSI porque si hay unas elecciones próximamente por parálisis institucional serían unas buenas siglas para la próxima confluencia: Comisión de Salvación de la Izquierda. CSI. 

¿Cómo resolver la esquizofrenia sindical?

La sociedad está cambiando. Los modelos competitivos siguen primando pero ya existen modelos cooperativos crecientes. La sociedad en masa muta hacia una sociedad en red. Internet supone algo más que a la aparición de un nuevo medio de comunicación. Internet supone nuevas maneras de relacionarse, de compartir, de colaborar. La política ya ha percibido esos cambios con nuevos partidos emergentes relacionados en mayor o menor medida con la percepción de más átomos, más celdas del mismo panal. Todo esto genera una disrupción, una destrucción creativa que, sin embargo, el sindicalismo afronta con muchísimas contradicciones que lo convierten en un movimiento bipolar, sometido a una especie de esquizofrenia entre el conservacionismo y la adaptación al nuevo medio. 

El problema son las reglas. Las reglas del sindicalismo están pensadas para una época analógica y para un país recién nacido. Lo más relevante para un movimiento ideológico es su representatividad concreta y abstracta. La representatividad sindical se construyó sobre una arquitectura basada en las elecciones en los centros de trabajo. La afiliación, siendo importante, quedó en un segundo plano. Esto no es así ni en todo el mundo ni en todas las épocas. Eso tenía una razón de ser histórica: el arraigo. Tras cuarenta años de dictadura era fundamental introducir la democracia en los centros de trabajo. Además era allí donde los sindicatos tenían la fuerza. Y finalmente en los años de redacción de la arquitectura democrática de este país el paro se movía entre el 5% y el 10%. Recordemos que la mujer todavía no había accedido masivamente al mercado de trabajo.

Así pues, la arquitectura democrática del Régimen del 78 constituye el centro de trabajo como espacio natural para el sindicalismo pero también le reconoce espacios de interlocución generales fuera de los centros de trabajo. Y además los propios sindicatos viniendo de una lucha por la democracia se arrogaban y constituían en movimientos politicosociales (unos más que otros). Ahí nace la esquizofrenia sindical. ¿Cómo representar al mismo tiempo a quiénes se representa y a los inexistentes?

Una de las críticas más habituales que se le realiza a los sindicatos es su representatividad. Se le critica que ya no representa a los parados, es decir, quienes no están en los centros de trabajo y a los que no son asalariados sino autónomos explícitos o implícitos. El sindicalismo se defiende en términos abstractos con su capacidad de interlocución especialmente en cuestiones macro. Y lo curioso es que ambos tienen razón. El sindicalismo en términos micro está enjaulado en los centros de trabajo. Y en términos macro mantiene un nivel de influencia que sería absurdo desaprovechar.

El sindalismo está llegando tarde -por incapacidad- a mucho sitios. Ya ha llegado tarde a las tecnológicas y ha llegado tarde a los nuevos híbridos contractuales. Empezó mal afrontando mal las subcontratas y ni curiosea en las start up. La brecha digital está dejando fuera de juego a demasiados dirigentes sindicales que se encuentran cómodos en la zona de confort de la "defensa de derechos adquiridos en los centros de trabajo" ante la ofensiva neoliberal. Y eso es imprescindible. Pero hay que hacer algo más.

El tardocapitalismo afronta dos retos básicos. La globalización condicionada por Internet y la nueva sociedad en red y el planeta finito de recursos. Durante la revolución industrial la lucha contra las máquinas de los luditas que luchaban contra la destrucción de puestos de trabajo que produjo la revolución industrial quedó en eso, en un apartado de la wikipedia. Los momentos de cambio profundo, de revolución , como el actual son momentos de destrucción creativa. Mueren muchas instituciones del pasado para que puedan emerger nuevas especies económicas más adaptadas.

El sindicalismo no lo tiene fácil porque sigue teniendo su foco en el centro de trabajo. Así pues, el sindicalista de una refinería quiere conservar su trabajo y defender a los suyos a pesar de que es consciente del final del petroleo y los combustibles fósiles. No hay que irse a un caso tan extremo. En mi sindicalismo de toda la vida -el de banca- los sindicatos llevan firmando rebajas salariales desde hace treinta años, usando las prejubilaciones como puertas de atrás de jaulas de oro. Nadie representa al inexistente. Se firman salarios inferiores para plantillas futuras abstractas pero se protege los intereses actuales de las plantillas actuales.

No se acaban ahí los límites del sindicalismo. El tejido económico de España y del futuro (sociedad en red) es una tela de araña de pequeñas empresas donde no consigue entrar el sindicalismo. El pequeño empresario español sigue instalado en la versión antifranquista del sindicalista enfadado que límita su capacidad de expansión abusiva. Y el sindicalismo no consigue explicar su utilidad directa existiendo la indirecta de manera gratuita.

Tantos vectores al mismo tiempo, directo-indirecto, abstracto-concreto, antiguo-nuevo están siendo demasiados para el sindicalismo que es víctima de sus propios sueños durante el tardofranquismo. La arquitectura del 78 se rompe por todas partes. No solo la manera territorial sino también la representatividad. Ese el reto para romper la esquizofrenia sindical en una época como la actual.

Se trata de obtener representatividad directa y real más allá del centro de trabajo para actuar de interlocutor y estabilizar de una realidad política que va a ser cada vez más caprichosa e inestable. El mundo digital está naciendo y no es la mejor época para esperar comportamientos maduros.

La esquizofrenia sindical, el conservacionismo de derechos frente a la adaptación al tardocapitalismo y la bievenida a su sistema económico posterior, solamente se resuelve adaptando la representatividad para alcanzar al máximo de colectivos. La identificación es básica en un movimiento ideológico y ¿cuánta gente se siente identificada o protegida por el sindicalismo? Ya no cuánta gente lo es... sino cuánta gente se siente.

¿La representatividad se resolvería con unas elecciones abiertas parecidas a las políticas donde se votaran alternativas sindicales para constituirse en interlocutor social más allá del centro de trabajo? ¿Pasa por medir la afiliación y derivar de esa afiliación unas consecuencias u otras? No lo sé. Pero la crisis de representatividad es el eje de la esquizofrenia. Representar a los invisibles, a los futuros, a los abstractos frente a los actuales, reales y concretos. Representar al futuro como momento inexistente frente a un presente perentorio.



El selfie de Izquierda Unida

El selfie se ha convertido en un ícono de una época. Ya se llama selfie a cualquier foto en la que salga uno mismo aunque la haga otra persona. Lo que antes se llamaba retrato. Los adolescentes son especialmente asiduos al selfie como una manera de indagar su identidad. La adolescencia es esa etapa precaria donde la aceptación del grupo es primordial y el selfie permite salirse de uno mismo para observarse. Filtros aparte, el selfie es una manera de entenderse y alejarse de uno mismo. 


Izquierda Unida debería hacerse un selfie. Debería salirse de sí misma e intentar ver como la ven los demás y como se ven a ellos mismos cuando se miran desde fuera.

La última campaña de Izquierda Unida ha dejado un retrato polaroid bastante urgente para los que miramos desde fuera. Pero sigue faltando ese selfie. Y solo se lo pueden hacer ellos.

Desde el punto de vista estratégico la irrupción de Podemos ha situado a Izquierda Unida en su rol habitual de vanguardia ideológica. Esa es una situación de nicho de mercado dinámica que te sitúa por debajo del 3 (0-extrema izquierda a 10-extrema derecha). Es un nicho en constante evolución pero constantemente existente. Garzón parece haber entendido esa posición estratégica al no caer en los cantos de sirena podemistas.

Respecto al ideario no parece que Izquierda Unida tenga problemas. Sus competidores han copiado propuestas varias y las han envuelto en un papel más bonito. Sin embargo, el almacén de ideas sigue más vivo en Izquierda Unida que en cualquier otra parte.

La estrategia a largo plazo de transformación social al margen de las instituciones no requiere demasiada articulación politica ahora mismo. La nueva sociedad en red no exige la antigua consigna política y contacto orgánico. La izquierda social puede funcionar solita sin siglas.

El liderazgo está asentado en Alberto Garzón y no solo con potestas sino con autoritas ganada a base de compromiso (podría haberse ido a Podemos con alfombra roja incluida), trabajo y conocimiento (pocos políticos habrá con más trabajos escritos que él con 30 años).

La llegada de Garzón son es un hecho aislado. Con Garzón llega una generación que ha llegado a toda la política. No hay más que comprobar las ingeniosas muestras de La Cueva de Garzón para darse cuenta de qué generación se trata.

En la última campaña además Izquierda Unida ha sabido combinar la dialéctica lógico-racional con el marqueting de las emociones. Izquierda Unida tenía razones. Ahora también tiene épica. La que perdió pero siempre tuvo. Basada en los mitos clásicos: el poeta irreverente, el robin hood de clase burguesa, el ermitaño, el anciano sabío, el joven idealista soñador. Recuperar esa épica era imprescindible. Garzón sabe combinar el entusiasmo con la pedagogía e intenta superar las metáforas clásicas por otras renovadas. Ya no hay un problema de lenguaje grave en la cima. No así en las bases que siguen ancladas en una jerga insostenible.

¿Qué falla entonces en Izquierda Unida? 

En los inicios del fútbol las normas no estaban claras. Siempre se ha jugado a la pelota pero había que decidir si se jugaba con las manos y los pies o solo con los pies. En esa época las reglas todavía no estaban establecidas así que había híbridos tales como un partido entre equipos de Escocia (más proclive a usar solo los pies) e Inglaterra (más partidario de usar manos y pies) que se jugó a dos partes. En la primera parte se jugó con unas reglas y en la segunda con otras.

Izquierda Unida debe asumir las reglas por injustas que sean. No se puede jugar una parte con cada regla. Y ahora mismo no se pueden cambiar las reglas. Para cambiarlas hay que ganarlas. Para ganar un partido de fútbol hay que jugar con los pies. Izquierda Unida no tiene un problema de estrategia política sino un problema de táctica. La regla dice que para sacar diputados hay que estar por encima del 5% provincial. Y para que tus votos cuenten debes estar por encima de ese porcentaje. No aceptar eso es infrarepresentar tu programa. Defender tu programa y tu integridad y tu coherencia está bien. Representarla adecuadamente es todavía mejor.

Una de las cosas que más duele a la gente de izquierdas es sobrevivir a la incoherencia personal y colectiva. Que se lo pregunten esta semana a los de la CUP. Lo más dificil es asumir de manera indulgente ese grado justo de incoherencia que permite la indulgencia con uno mismo y con el otro, que permite sobrevivir a la disidencia. La única manera de renovarse es poner el acento en el apellido "unida" para hacer honor al nombre "izquierda". Buscar alianzas electorales que permitan que todo voto sea útil.

¿Cómo poner en valor un millón de votos? Ese es el reto. Y de ese reto depende la orientación ideológica de un país ahora mismo.

Vender o morir: el verdadero rescate de la banca

Millones de euros se han invertido en rescatar las empresas bancarias. Millones de voces se han alzado pidiendo que no se rescatara entidades financieras sino personas en riesgo de exlusión social y financiera. Empresas y clientes. ¿Quién falta?


El tercer vértice de esta ecuación son los profesionales de la banca. El verdadero rescate bancario pasa por rescatar la profesión bancaria y devolverle su dignidad. Invertir dinero en bancos tóxicos solamente incrementa la banca salvaje y fusionarlos solamente los convierte en más peligrosos por su tamaño.
Los profesionales de banca son los que al final deben traducir las partituras en música financiera de verdad. Sin embargo, la dignidad profesional de los bancarios ha bajado mucho más que los índices bursátiles en los últimos treinta años. El verdadero rescate de la banca no es financiero sino moral y legal.

La desregulación bancaria que parte de los años 80 ha permitido una financierización de la economía en la que la "economía no productiva" crece en peso constantemente. Sin embargo, la globalización de capitales permite en un segundo poner en marcha la ruleta del casino financiero en el que se ha convertido el mundo. En este contexto de mayores riesgos, mayores ingresos y mayores posibilidades de pelotazo con menos límites legales, el profesional de banca honesto (paloma) tiene muy pocas armas de defensa. Y el profesional de banca deshonesto, el halcón, el tiburón financiero campa a sus anchas y en los pisos más altos. La ausencia de normas ha atraído al sector a personas de bajeza moral y ausencia ética que pueden actuar más libremente en un entorno desregulado. La condición humana no es de una excelencia moral muy alta pero sigue habiendo niveles.

La ética no son las normas pero sin normas la ética lo tiene muy difícil. Sigue habiendo grandes profesionales en el sector bancario, especialmente en la base, que les gustaría hacer otro tipo de banca. No se trata ya de cuidar sus condiciones laborales -que también- sino de incluir normas legales que impulsen los comportamientos éticos y sociales. El intento de la responsabilidad social corporativa de carácter voluntario para las empresas bancarias no sirve para los tiburones financiero. Es imprescindible rescatar la profesión del bancario sano mediante normas deontológicas de obligado cumplimiento.
Y para eso hay que asaltar los bancos. Y decirles a los piratas que viven dentro que salgan con las manos en alto para que dejen libres a los rehenes de la profesionalidad. El único lenguaje que entienden es el de ley y a veces ni ese.

Los bancarios necesitan nuestro apoyo más allá del debate sobre sus sueldos. Necesitan tener normas en las que apoyarse para no vender productos tóxicos, normas para reducir las posiciones de abuso sobre el cliente, normas para regular los retos comerciales, la retribución variable, una banca pública que actúe de ariete, instituciones de defensa de los empleados ajenas a la empresa, controles sanitarios de salud mental. Y eso ya no puede ser fruto de la negociación colectiva con los sindicatos. El sindicalismo ya es insuficiente. Ahora se trata de un rescate social de la profesión bancaria. De lo contrario seguirá sirviendo el "vender o morir". Y nadie quiere morir. 

¿Cómo sobrevivir a la banca salvaje?

La banca se ha convertido en una jungla financiera. La desaparición de la mayor parte de la banca social (Cajas de Ahorro) ha hecho más díficil sobrevivir para los clientes más vulnerables. La banca salvaje es ya la moneda de uso corriente en España tras el proceso de fusiones. Una banca salvaje que sitúa al cliente como una presa a la que atacar por sus depredadores comerciales. 



Sin embargo, es posible sobrevivir a la banca salvaje siguiendo unos consejos elementales de supervivencia: 

  • Precaución y vigilancia ante el interlocutor. En la banca salvaje no hay amigos. Los empleados de banca trabajan para el banco. Reciben muchas presiones para colocar los productos que más interesa al banco por su margen de beneficio. Si le llaman a casa para ofrecerle un producto piense que lo más probable es que ese empleado haya sido obligado a hacerlo bajo pena de castigo o ofreciéndole un "premio" si consigue vendérselo. 
  • No compre nada que no necesite. Sea un consumidor activo. La banca salvaje intentara hacerle creer que necesita más cosas de las que realmente necesita. Incluso le dejará el dinero para comprar algo que no necesita. Piense qué producto necesita y compare al menos en tres entidades. El 80% de los clientes bancarios lo único que necesitan es una cuenta, domiciliaciones de recibos, una tarjeta de débito (no de crédito) y saber donde colocar unos pocos ahorros. 
  • No ceda a chantajes de productos no financieros adosados en pack. La banca salvaje tiene la costumbre de obligar al cliente a contratar productos que no son obligatorios. Se trata básicamente de seguros aunque también han aparecido otros productos. Es una mala praxis bancaria que no debe aceptar. Si necesita un seguro contratelo con la mejor oferta. No hay ninguna obligación legal al respecto. Si un banco le condiciona la concesión de un crédito a la contratación de otros productos no se fíe de ese banco ni de esa transacción. Conceder crédito en base a las contraprestaciones es una mala praxis bancaria. 
  • Concentrar o diversificar. Los costes y comisiones bancarias van a seguir subiendo y van a ser muy semejantes dentro del oligopolio. Solamente fuera del oligopolio (entidades pequeñas y de orientación más social o ética) podrá encontrar soluciones más baratas. Si los costes de ser cliente cada vez son más altos una solución puede ser tener una sola cuenta. Tener una sola cuenta donde concentrar nuestros productos financieros permite abaratar muchos costes. Sin embargo, tener una sola cuenta nos deja a merced de un solo depredador y su insistencia comercial. Otra posibilidad es diversificar en varios bancos. Para que esa posibilidad no sea muy cara hay que acudir a bancos virtuales. Los bancos virtuales hacen buenas ofertas de captación y evitan las comisiones. Teniendo varios bancos y haciendo traspasos y comparativas de ofertas es fácil incluso ganar dinero en lugar de perderlo vía comisiones. 
  • Sea infiel o muy fiel. La captación se prima más que la fidelidad a un banco. Al igual que las compañias de telecomunicaciones la banca salvaje busca constantemente carne fresca. Para ello hacen constantemente campañas de captación. Aprovechar esas campañas de captación le puede reportar muchos beneficios. Pero fíjese bien en las "permanencias" y requisitos. También puede concentrar todo en un único banco y permanecer en él siempre que eso le reporte una reducción muy grande de las comisiones. 
  • Lea, fórmese y fíjese bien en las condiciones y busque asesoramiento externo imparcial. Si no entiende algo, no lo contrate. Si no entiende nada busque alguien que le ayude (Civisbanca le puede ayudar en eso). El analfabetismo financiero le puede hacer mucho daño. Con un pequeño esfuerzo puede ganar mucho dinero. Busque algún programa de educación financiera básica o algún libro o publicación que le asista. 
  • Regatee como si fuera un mercado. Al igual que las compañías de móvil la banca salvaje está acostumbrada al regateo. Los depredadores comerciales ya están acostumbrados a individualizar las ofertas. Si usted no llora no mamara. Si no desea entrar en ese tipo de juego tendrá que buscar asesoramiento para que negocien por usted o simplemente evitar cualquier negociación acudiendo a la banca virtual donde todo es más frío.  

Con estos consejos básicos usted podrá sobrevivir de manera razonable ante los depredadores comerciales de la banca salvaje pero nuestro consejo más importante siempre será que acuda a la banca social, ética y alternativa donde se sentirá atendido todavía como una persona-cliente y no como una presa fácil a expoliar y además contribuirá a que su entorno sea menos tóxico desde el punto de vista financiero. 


Las claves del CUPonazo de Catalunya

El soprendente acuerdo de gobernabilidad firmado por la CUP ha dejado un sabor estrafalario Las expectativas son importantes en política y uno espera que cuánto más compleja es la negociación más profundos y complejos sean los resultados. Está claro que los resultados son complejos y profundos pero muy alejados de las expectativas ideológicas que se pueden esperar de un partido tan outsider como la CUP. 
En pocas horas han pasado demasiadas cosas difíciles de entender a golpe de tweet. Es de esos días en que el periodismo interpretativo se hace imprescindible. Aparecen conceptos nuevos e inesperados en una época como la actual donde lo viejo no acaba de irse y lo  nuevo no acaba de llegar. Algunas de esas nuevas claves las tendremos que analizar y digerir todavía:

  • En los territorios de nación sin estado el vector identitario es muy importante. Es uno de los vectores del ecualizador de la izquierda que más cuesta gestionar. Este vector es desconsiderado en los lugares donde la acomodación identidad-nación-estado es unívoca y sencilla. Dicho fácilmente, es difícil que un extremeño entienda a un catalán o un vasco y menos a un valenciano que identitariamente se sientan partícipes de una comunidad diferente. La gestión de este vector dificulta mucho la actuación de la izquierda según sea más acentuado el vector de pertenencia o alguno de los demás. En Catalunya ya existía Esquerra Republicana con vector acentuado. Se suponía que la CUP presentaba un vector identitario menos acentuado al poner más el acento en el ecualizador de la justicia social. De ahí, la gestión del conflicto político y diferenciador ante un frente nacional (en términos conceptuales y no franceses) como el de Junts pel Sí. Por tanto, la CUP ofreció en las elecciones un producto diferente al de Junts pel Sí cuyo eje no era exclusivamente identitario. El CUPonazo de ayer supone una inmersión ideológica de la CUP que pierde todo su valor diferencial. Es un suicidio ideológico. Y eso es una mala noticia porque la CUP presentaba características que sí podían hacer temblar cimientos del Régimen del 78. 
  • La creación de un frente nacional catalán legitima y facilita la creación de un frente nacional español. El proceso de polarización se acentúa con lo que la sensatez aparece como locura transitoria. Si en Catalunya es posible subsumir espacios ideológicos tan diversos en aras de un sostenimiento identitario (el procés) en España también deberá ser posible y con más intensidad. Esto incrementa el peso del "problema catalán" en la agenda política española. Y cuando el foco se dirige a una cuestión identitaria sale de la luz un montón de cosas muy importantes. No hay luz para todo. La izquierda estatal tendrá un problema muy serio para situar otros aspectos encima de la mesa. 
  • El referendum y los diferentes ritmos políticos. Está claro que los creadores de agenda política  hegemónica en Catalunya han superado la etapa del referéndum e inician un camino incierto lleno de preguntas sin respuesta. Sin embargo, en el resto de España el referéndum ni siquiera se ha servido en la mesa como debate posible y vigente. Simplemente se ha mencionado como algo que traerán a otra mesa. Esto genera problemas muy serios porque ya ninguna de las dos partes polarizadas y extremas tendrá interés en situar el referéndum en el centro de la cuestión. La democracia pierde porque una parte se niega a hablar y la otra ya no quiere hablar de eso sino de otra cosa (un procés unilateral). Aquellas fuerzas intermedias como Podemos tienen mucho que pescar electoralmente pero la política no es solamente elecciones y mientras se producen trasvases de votos van pasando cosas. 
  • El acuerdo de gobierno en sí mismo es para llevarlo a hacerle la autopsia a un centro de politología. Aparecen conceptos tan nuevos como el "diputado infiltrado o prestado" por parte de la CUP que ni siquiera se conoce todavía su identidad y que vendría a ser un consultor o auditor externo de un pacto que debe llevar a cabo Junts pel Sí. Por otro lado aparece el concepto "negociación que corrige las urnas" un hito en la democracia representativa de "representatividad ilustrada". Habrá que darle muchas vueltas para saber por qué las urnas hay que corregirlas y que tipo de ideario puede haber detrás de cada corrección. Finalmente, el concepto "fer un pas al costat" o hacer un paso al lado es bastante aclarador de las intenciones de Mas. La cuestión es que eso viene facilitado por un acuerdo que permite a Mas nombrar a quien quiera excepto a él. Poco después Mas recuerda que no ha dado un paso atrás sino al lado. ¿Primero se corrigen las urnas y luego se sitúa un poder en la sombra? Y todo firmado. 
  • La oposición que no se opone. La CUP se ha atrevido a poner por escrito el síndrome de Estocolmo político. Se convierte en rehén de JxS al no poder votar conjuntamente con los "enemigos de la patria". Esto es inaudito en un pacto de gobernabilidad. No hablamos de practicarlo -que ya puede ser una norma no escrita- sino de escribirlo y firmarlo atándose las manos durante mucho tiempo. 
  • La cuestión de Mas sí o Más no. Desde el punto de vista de la lógica de izquierdas (anticapitalista todavía anda por la izquierda) en la creación ascendente de un proceso de constitución nacional la cuestión personalista es menor. Es una de las cosas que Mónica Oltra se ha encargado de spamear en política (lo importante es el qué y no el quién). Sin embargo, la cuestión del quién fue situada por la CUP como único punto realmente relevante. La CUP pusó sobre la negociación un único punto AntiMas. Y ese punto lo ha ganado realmente? A qué precio? Como estrategia negociadora se ha demostrado  un desastre pero además desde el punto de vista conceptual e ideológico es otro desastre. Catalunya intenta construir un frente nacional amplio, multipartidista y transversal. Eso parece claro. Todos los lobbies nacionalistas lo tienen claro. Junts pel Sí ya representaba eso. Pero la CUP no se presentó junto a Junts pel Sí por algo. Su valor diferencial era desequilibrar el soberanismo hacia posicionamientos ideológicos de un nacionalismo social, es decir, una búsqueda de una nueva nación nacida sobre cimientos de justicia social. Por eso es difícil entender un punto de un acuerdo de gobierno en el que se cierra la puerta a Mas y se abre la puerta a quien designe Mas. Al final, la cabeza visible se le cede a alguien que representa la antitesis de un país con cimientos sociales, una nación catalana social alternativa. Más o Puidemont representan unos mismos valores. Claro está que habría que analizar el papel de Esquerra y su pasividad o adhesión incondicional a un partido en desguace como Convergència Democràtica. En todo caso, la expectativa más compartida era la de la aparición de un actor político de perfil más social para seguir liderando el "procés". Una designación hereditaria no parece que facilite el cambio de perfil. 
  • El president espontáneo. La aparición de un president espontáneo o en la sombra crece como modelo a seguir. Eso abre la puerta a la tecnocracia. El candidato de Junts pel Sí era Raul Romeva que no era el candidato a presidente. Ahora el candidato a presidente ni siquiera era el candidato electoral y ni siquiera el candidato a presidente. Estos deslices democráticos crean jurisprudencia a la italiana y acaba siendo presidente alguien que pasaba por allí. El proceso de nombramiento no puede ser más monárquico (herencia del cargo digital) para un partido que se declara republicano. Al menos eso es lo que han escrito acuerdos de pasillo aparte. 
  • El sometimiento de los lobbies soberanistas. El único sentido que puede tener incluir una cláusula de culpabilidad en un acuerdo de gobernabilidad es una presión social de traición. Es normal que en procesos de construcción nacional surjan mitos, mártires, héroes, salvapatrias, mesías. Y además es muy normal que el gregarismo se convierta en una enfermedad ideológica de manera que quien cuestiona las normas del nuevo grupo aparezca como un traidor. Lo que no es normal es humillarse poniéndolo por escrito. Lo de la CUP ha sido un "cautivo y desarmado" por escrito al poner que lamentan haber puesto en cuestión el sacrosanto camino hacia la independencia como si fuera la travesía del desierto  hacia la tierra prometida de la independencia. Es una excusatio non petitat acusatio manifesta. Algo que no pertenece a ese contexto un especie de ALF negociador, un cuento de Pere Calders político donde un elemento extraño se intercala en un hábitat de aparente normalidad. Este sometimiento lobbista es la fiebre de un proceso que ha enfermado lo que es una lástima porque los pasos dados hasta las elecciones eran de una gran partida de ajedrez institucional. 

Creo que todas las claves conducen a conclusiones disparatadas y el problema es que las reacciones pueden ser igualmente disparatadas porque el nacionalismo español nunca se ha caracterizado por su sensatez y templanza. España tiene que espabilar para convertirse en un modelo de convivencia atractivo y moderno. Es la única solución. Cambiar el marco de pertenencia. 

Deportes: Ribó vs Carmena. Los charcos de la izquierda del cambio

Mucha literatura de comunicación y estrategia política usa la metáfora de la guerra. Yo prefiero la metáfora deportiva. Tanto la política como la competición deportiva son herederas de la guerra pero creo que el deporte aporta connotaciones diferentes. El enemigo no es un enemigo sino un adversario y no debe ser sometido sino derrotado. Son matices pero como dicen en Pulp Fiction el secreto está en "pequeñas diferencias". 

La política, en estos términos, tiene mucho que sorber de la estrategia deportiva y tiene una gran amplitud de posibilidades para hacerlo. La nueva izquierda del cambio ya tiene que gobernar. Tiene que tomar decisiones. Adoptar estilos y construir relatos políticos nuevos. Y estas navidades hemos visto dos maneras de afrontar la Navidad desde la "izquierda del cambio": la manera de Ribó y la manera de Carmena. 

El fútbol es probablemente el deporte más popular y por tanto más banalizado y frivolizado. El fútbol moderno ha convertido ese deporte en casi una estupidez pero todavía hay cosas básicas que aportar a la política. El tenis es otro deporte donde la política puede encontrar fuentes de inspiración. 

En fútbol, no es igual jugar en casa que jugar fuera de casa salvo que seas un equipo muy grande obligado a ganar siempre. El planteamiento no es el mismo porque el escenario no es el mismo. Simplemente por eso. La mirada del rival tampoco es la misma. Jugar fuera significa conocer mucho mejor al rival para adaptar tu manera de jugar y saber que quizá sea el contrario el que tenga la posesión y marque el ritmo de juego. 

El tenis es uno de los deportes donde probablemente la fortaleza psicológica sirva más para ganar partidos. La lentitud de Rafa Nadal en los saques exaspera. Los rituales pueden llegar a molestar y la certeza de visualizar un objetivo y no darse por vencido te puede hacer ganar partidos. Pero en tenis hay un concepto excelente para la política: los errores no forzados. Un error no forzado es una pelota fácil que estadísticamente debería ser jugada con sensatez y no habría error. Es cuando se arriesga o cuando se pierde la concentración cuando se produce el error no forzado. Minimizar los errores no forzados en básico en el tenis. Y en la política. 

La Navidad es un campo ajeno para la izquierda. La izquierda juega fuera de casa por lo que el planteamiento debe contar con el hecho de no tener la posesión, no marcar el ritmo de juego y observar muy detenidamente al rival. Es dificil no pensar en un elefante en Navidad. El planteamiento de Ribó y el de Carmena han sido diferentes. Ribó ha jugado fuera de casa y ha sacado un empate. Carmena ha perdido la partida aunque sus ultras se empeñen en argumentaciones lógico-racionales. 
Jugar en casa o jugar fuera es una cuestión de marcos mentales. El marco fundamental de la Navidad es la tradición y ese no es un marco propio de la izquierda. Así que hay que jugar sin el balón y eso cansa mucho. 
Jugando fuera de casa (marco cognitivo tradicicional de moral de padre estricto en términos de Lakoff) es fundamental no cometer errores no forzados. Ribó ha cumplido la regla a la perfección si exceptuamos el desliz de no controlar la metáfora de "les magues de Gener" que remite inmediatamente a una especie de competencia atea con los Reyes Magos. Solamente el consumismo (Papa Noel) es capaz de competir con los Reyes Magos hoy en día. Intentar jugar en ese campo y ganar es imposible para la izquierda. Ribó ha mantenido la tradición o incluso la ampliado en términos identitarios con un Betlem de tradición valenciana. Ha dado caramelos incluso para celíacos. Se ha fotografiado con los Reye Magos. Y los Reyes iban vestidos como la reminiscencia memorial nos asiste (algún día alguien me tendrá que explicar por qué el niño va desnudo y los Reyes tan cubiertos de ropa). En fin, ha cumplido el trámite sin ningún error no forzado. 

El diseño de Navidad de Carmena ha intentado jugar a la ofensiva en campo contrario. Primero con el tema de género. La Navidad es una institución tremendamente conservadora con lo que se puede ganar una batalla pero no todas las batallas. Carmena ha planteado demasiadas. La aparición de Reyes Magos estrafalarios o de diseño hipster según se mire le produce a cualquiera como mínimo un susto. Después vienen las racionalizaciones sobre el rigor histórico pero la verdad es que la política se construye más sobre mitos que sobre rigores históricos. La izquierda del cambio de Madrid olvida que no se trata de ganar el partido sino de convencer al público de que lo has ganado porque el resultado no sale en los videomarcadores. La estrategia navideña de Madrid solo convencerá a los convencidos. Diría que solamente al núcleo duro y fanatizado de votantes que lleva Podemos como la estela de la Estrella de Oriente. A nadie más. 

Carmena se ha metido en un charco considerable del que Ribó ha salido limpio. Ya lo hizo el día 9 d'Octubre cuando acusado de traidor catalanista se cogió la senyera y se la echó al hombro. 

Todo esto no tendría la mayor importancia de no ser un síntoma de una enfermedad mucho mayor. La izquierda domina bien los marcos materialistas de justicia social, solidaridad, reparto, cohesión. Y maneja perfectamente muchos de los postmaterialistas como libertades civiles, medio ambiente, cultura y lengua. Una buena idea política sería centrarse en esos marcos referenciales y orillar los marcos en donde tienes mucho que perder y poco que ganar. Intentar jugar en casa y cometer pocos errores no forzados. Y ningún gol en propia puerta. 

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