La comunicación política de Unidos Podemos. Análisis y propuestas.

Unidos Podemos no ha sumado. No ha conseguido sus objetivos electorales. El ruido de fondo de la rabiosa actualidad siempre vive ahogado por la falta del oxigeno de la profundidad y la amplitud. Es una mirada frontal al minuto siguiente, una visión en túnel. El fenómeno blogger debería evitar el surfing mediático. Tampoco se trata de nadar contracorriente. Se trata de mirar el mar cuando estaba en calma.



La comunicación política de Unidos Podemos es una de las más apasionantes de analizar por la novedosidad (no confundir con novedad), las herramientas y sobre todo su notoriedad y visibilidad por los altavoces directos de los que se puede beber. Es la que menos tiene de comunicación mediada. Eso te permite tener más datos para hacer análisis externos. He puesto el foco exclusivamente en cuestiones de marqueting político sin entrar en cuestiones más de fondo que corresponden a otro tipo de análisis. Sin embargo, una auditoria somera (la que se puede hacer en un post y no en un documento político) nos haría adentrarnos en las siguientes cuestiones:


  1. La confusión del target. Este es probablemente el mayor problema de Unidos Podemos. Y se ha producido por contagio de Podemos hacía IU. La parte más importante y central de la comunicación política de la coalición se ha hecho con sesgo urbano y generacional. Eso deja fuera a mucha gente. Es frecuente en términos de marqueting que la inmersión del activante de ventas le resulte más fácil conectar con gente afín pero en política hay que hacer cálculos electorales con todo el censo en la mano. Y una cuestión fundamental es tener en cuenta la pirámide demográfica. El 90% del voto por encima de 65 años sigue siendo bipartidista. Hay que tener en cuenta los itinerarios vitales electorales y los pensamientos y marcos asociados a cada generación. Un ejemplo claro fue el catálogo de Ikea como presentación del programa. Para mi generación Ikea es un marco referencial de diseño democrático y experiencia colectiva. Es cierto, Es un tótem del mueble low cost y accesible. De lo efímero de la decoración y las modas. Sin embargo, hay toda una generación que conoce Ikea y que lo incluye en el capítulo de "muebles malos que se rompen" o fuera del capítulo de "resistentes". Quiero decir que la gestión del target multidireccional o poliédrico es fundamental para conseguir ser un partido bien transversal (The Big Errejon Theory) bien de izquierda amplia que sustituya al PSOE. Esta confusión de target permite subir tu nivel de rechazo entre los votantes de derechas y no te permite aspirar a todo tu electorado. La lucha era con un señor de sesenta años de barba blanca. Para disputarle la hegemonía quizá necesites otro señor o señora de sesenta años y también necesitarás sus códigos generacionales (Carmena serviría de ejemplo?). Una vez has hecho un monocultivo de target el resto es una cadena de sucesos. 
  2. La confusión del objetivo. Una de las cosas que más sorprendieron del resultado de las europeas fue que tras un gran resultado de Podemos, Iglesias fue más ambicioso y dijo que habían venido a ganar. Es un viejo truco de marqueting -la visualización del objetivo- sabedores como son de que hay que superar el nicho de mercado (indignados 15M) para entrar en la catapulta de la superación del 15% en la curva de crecimiento. Eso funcionó mientras nadie se ocupaba de gestionar el nivel de rechazo. Cuando los medios se dieron cuenta de que podían dejar de ser un partido de nicho empezaron a manejar el nivel de rechazo (Populismo, Monedero, Venezuela, Grecia, Irán.... ). Cuando alguien anda manejando de forma tan insistente tu nivel de rechazo un objetivo ambicioso (legitimado por encuestas) puede movilizar al electorado antagónico sacándolo de la abstención o cortando vasos comunicantes con Ciudadanos. Además errar en el objetivo (ganar al PP) genera frustración. Es imposible concebir un partido triste cuando en tres años ha conseguido llegar a 70 escaños y sin embargo eso ha ocurrido por pura teoría de las expectativas. Hay que fijar objetivos de Simeone. Partido a partido. Hay que jugar con el efecto Dinamarca cuando la escisión de Yugoeslavia hizo que les repescaran de sus vacaciones y acabó ganando la Eurocopa. Es mejor la victoria discreta y por sorpresa que la ambición desbocada. El sorpasso debería haber venido de la sorpresa. 
  3. La adolescencia política. En comunicación política tienes que manejar los tres niveles de comunicación: el presencial, el mediático y el virtual. Nada que decir con el nivel mediático y virtual. Iglesias montó una productora de televisión antes que un partido. Con eso esta todo dicho. Garzón y su Cueva han dado lecciones de creatividad (siempre para el mismo target eso sí). Pero un partido político necesita los lazos presenciales y estar en la adolescencia política no los favorece. Un partido requiere elementos notorios en pueblos pequeños, en ciudades medianas, en grandes capitales. Y Podemos no los tiene porque no cultiva los liderazgos radiales. Izquierda Unida los tiene pero me da la sensación de que no se han creído como propia esta alianza electoral. Los famosos barones del PSOE serían el mejor ejemplo (patológico quizá) de redes presenciales que arraigan el voto y construyen un "castell" con bases sólidas. Unidos Podemos ha construido hiperliderazgos incluso confusos (Oltra y Colau se cuelan en los actos a pesar de no presentarse?). Ese culto al líder cheguevariano, esa mitomanía, impide que cultivar liderazgos corales no centralizados. Hay que arraigar y para eso hay que pasar la adolescencia. 
  4. El frentismo. Garzón y por extensión el resto han acabado hablando constantemente de "bloques" y de "frentes" lo que además venía favorecido por la sensación de una "segunda vuelta electoral". Es difícil de entender que esto suceda en el entorno de mayor continuidad ideológica (cuatro opciones con vasos comunicantes) de cualquier otro escenario electoral reciente. Por tanto, hemos de pensar que fue una construcción conceptual que además partió de la izquierda. Esa construcción de estrategia de comunicación frentista ha movilizado más el nivel de rechazo que el nivel de adhesión. Cuando se cultivaba la "diversidad" y el multipartidismo el mensaje parecía más fino. 
  5. La sobrexposición al foco y la personalización excesiva. La comunicación ideológica de izquierdas debe trabajar con un equilibrio delicado. Mientras la derecha escondía a su candidato la izquierda lo convertía al mesianismo con una música de fondo de "ejemplaridad y proximidad". Los medios de comunicación han entrado al juego de la personificación de la ideología al más puro estilo americano y eso no favorece a la izquierda. La izquierda funciona con permanentes abstracciones. La concreción personificada es jugar fuera de casa. Se puede ganar pero es más complicado. Indiscutiblemente el candidato debe llevar el altavoz pero la sobrexposición de foco de Iglesias ha creado más levantamientos en la otra portería que en la nuestra. El marco referencial de la izquierda son las ideas canalizadas por personas y ese equilibrio hay que mantenerlo para no vincularse a ningún personaje político de manera excesiva. Pero parece que esta personificación ha venido para quedarse porque en Ciudadanos es patológica. La Cueva de Garzón es el mejor ejemplo de comunicación de candidato. Garzón on the road era una especie de club de fans de la política donde conocer a tus ídolos. Hay que tener cuidado con la luz excesiva, con el monofoco personalista, hay que abrir la GoPro para una vista más panorámica. 
  6. El medio fue el mensaje. McLuhan se coló en la campaña. La obsesión por la herramienta de los nuevos comunicadores me parece excesiva. Obsesionarse por la transmisión de mensajes en redes es confundir el tablero. Ya hemos hablado de la confusión de target generacional y geográfico pero también hay una confusión de campo de batalla. Donde luchar es fundamental para saber donde ganar y Unidos Podemos ha luchado en un solo flanco (urbano, ilustrado, de joven y mediana edad). Hay que pelear todos los flancos para ganar. 
  7. Tácticas y estrategias. Uno de los vicios que tienes los politólogos -especialmente los de la conspiranoica capital del reino- es poner las tácticas de Juego de Tronos por encima de las estrategias. Un buen ejemplo está en el País Valencià donde la alianza auguraba grandes resultados. Las encuestas y los resultados de los anteriores comicios hacían pensar que se podía ganar un escaño en Alicante. De esta manera subyugaron la táctica de corto recorrido de la campaña con un acto central en Alicante con Iglesias y Garzón a la estrategia de estar presentes en una ciudad con un cinturón poblacional de un millón de personas como Valencia. Madrid y Barcelona tuvieron a las primeras figuras. Valencia tuvo banquillo. El resultado final ha sido que PP ha ganado dos escaños más, uno de ellos en Valencia. Es indiscutible que un acto no define un resultado pero es un buen ejemplo de tacticismo de cluedo electoral que olvida que el largo recorrido te obliga a cumplir con tus feudos. Nunca hay que dar una tierra por conquistada. Los errores tácticos de Podemos son recurrentes. Pedir cargos y mencionar el CNI un día después de las elecciones es ser muy transparentemente falto de inteligencia social. 
  8. Perímetros creativos y credibilidad. Todo tiene relación con el target de búsqueda pero tanto los creativos de Podemos como los de La Cueva de IU deberían delimitar claramente el perímetro creativo donde la creatividad rompe la credibilidad. Me refiero a que ser original está bien, spamear con memes quizá sea otro nivel. Y por cierto, en cuestiones de creatividad de campaña creo que los comunicadores de Unidos Podemos han olvidado a una tribú urbana muy frecuente en la izquierda. Somos los "haters". Desde La sonrisa de un país hasta los gatitos happyflowers llegan a un determinado público mientras alejan a gente como yo que sacraliza el fenómeno político o al menos lo solemnizan como un fenómeno de lucha histórica contra la desigualdad y las élites extractivas (Garzón las llama Oligarquía e Iglesias "la Casta"). Esa concepción comunicativa partía de intentar contrarrestar las asociaciones con la oscuridad que pretendía la caverna mediática. Es cierto que había que equilibrar con emociones positivas pero no hasta el punto de adentrarte en el mundo Teletubbie de solucionar las cosas con abrazos twitteros o por Telegram. Hay que tener mucho cuidado con los perímetros creativos porque Snapchat es el próximo precipicio por el que mirar y lo banaliza todo. Podemos divertirnos pero no hasta morir. 

En fin, supongo que tenemos análisis de Unidos Podemos por encima de nuestras posibilidades pero ciertos ejercicios son inevitables y además gratuitos. Las ideas son para el cambio. Y son gratis. 

Los tres votantes del PP

El libro de Lakoff "No pienses en un elefante" se hizo famoso por su teoría de los marcos. Y esa parece su idea central. Sin embargo, para mi no lo es. La idea central del libro de Lakoff es que hay que intentar entender como funciona el voto propio y el voto del adversario. Saber cómo funciona la mente de la derecha, de un votante conservador. 



Reconozco que para mi la mente electoral de un votante de derechas es inescrutable. En muchísimas elecciones he tenido percepción selectiva de adhesión sin contar con el silencio del rechazo que acaba saliendo en papeletas en la urna. Pero no puedo evitar seguir intentando hacer el esfuerzo. 

A toro pasado debería ser más fácil hacer los análisis. Y lo es. Lo que ocurre es que esta vez cualquier análisis me lleva a un callejón sin salida, una desesperanza colectiva que nos conduce a un abismo histórico donde la pedagogía política fallece y mi desconfianza en el prójimo me invita a refugiarme en alguna isla desierta ideológica. 

Para mi en estas elecciones hay tres tipos de votantes del PP: 
  1. El que no se entera de nada y vota al PP porque sí. Es un votante de derechas que parte de una especie de mística, una fe contra la que poco a nada se puede hacer. No se informa, le da igual el comportamiento de sus políticos porque no cree en la política. Simplemente vota. Eso sí. Siempre vota. Pero en realidad no se entera de nada, ni quiere saber, quiere que lo dejen en paz y ya está. 
  2. El que se entera de todo pero sigue votando por convicción. Se convierte en un prevaricador electoral. Perdona los pecados de sus dirigentes cualesquiera que sea. Vota tapándose la nariz porque sabe que su voto huele a corrupción, a mentira, a basura electoral pero lo sigue haciendo. Sobrepone la ideología a las personas, quizá demócrata cristiano, quizá liberal. Quizá cree que todas las personas son corruptas y opta por una opción corrupta más, la suya. La cuestión es que a pesar de estar informado vota de manera injusta generando una pedagogía inversa en la que se premia un comportamiento desalmado, prepotente, aprovechado, inmoral. Porque las urnas no curan las enfermedades sociales, las urnas no limpian las heridas, las urnas no perdonan ni redimen de lo que moralmente es ilícito. Las urnas solamente gestionan el poder. 
  3. Los que se enteran, están informados pero votan porque tienen miedo a que gane el coletas o el PSOE o cualquier otro. Son el voto del miedo. Y el miedo es un mal gestor del futuro. El miedo es un refugio, no un avance. El miedo es motivo más frecuente de odio. El miedo te convierte en una fiera electoral salvaje. El miedo evita pero no evoluciona. Tapa pero no fluye Un país no puede crecer con el miedo. 

Yo no encuentro salida a un laberinto de ese tipo. Y conste que me gustaría porque creo sobre todo en la convivencia. Pero con un adversario así la izquierda lo tiene muy difícil porque no es adversario noble. Es como jugar al ajedrez con cartas de poker. La situación impide cambiar las reglas y las reglas impiden cambiar la situación. Una espiral de tres carriles. Uno que no se entera, otro que prevarica y otro que tiene terror a un cambio. Mal. 

#Brexit vs #Europefail

Un referéndum soberanista se plantea entre dos sujetos políticos que mantienen una relación estable y omnidireccional cuando uno de ellos entiende que esa relación es demasiado asimétrica. En lenguaje común, eso sucede cuando un colectivo tiene la impresión de que se está abusando de él. Por tanto, siempre hay dos maneras de mirarlo: desde la perspectiva del separantey desde la perspectiva del separado. El Brexit existe pero también el Europe -epic- fail. 



La mayor parte de los primeros análisis -lógicamente- se centran en resolver los enigmas que se ciernen sobre una situación inédita, sobre sus causas internas y sus consecuencias para los británicos. Son las primeras lecturas. Las lecturas desde el #Brexit.

Sin embargo, los que no somos británicos -aún sumergidos en la última oleada informativa del exceso, la alarma y la montaña rusa mediática que intenta pegarnos a las pantallas- deberíamos ya separar con el machete las primeras ramas y adentrarnos en la selva del medio y largo plazo. La perspectiva del #Europefail.

Europa no mola. Europa falla. Europa no es un proyecto atractivo. Y eso es por algo. Algo pasa. Algo hace que Europa no seduzca. De hecho, la mayor parte de los discursos europeistas se basan en el salto ciego de lo incierto de  una NoEuropa pero ya casi nadie consigue racionalizar una lógica de adhesión. Es una cuestión de fé, una especie de mística Europea. Intuimos que debemos seguir siendo europeos, que nos conviene, pero no sabemos razonarlo ni pensarlo. Eso genera un marco de debate emocional, poco racional y analítico donde un discurso simple, próximo y concreto tiene la posibilidad de crecer.

Europefail no es todavía el fracaso de Europa sino más bien las cagadas de Europa. Europa debería reflexionar sobre los múltiples aspectos que la están convirtiendo en una idea fea, fría y fastidiosa.
Los antieropeos se subiran a la ola en todo el continente así que más vale tener una batería de ideas preparadas para una respuesta multidireccional.

Pero ¿cuáles son los fails de Europa?

  • Confusión de un modelo de construcción comunitaria con un modelo concreto ideológico. La Unión Europea ha sido un baluarte de una sola ideología, demasiado alejada de sus habitantes y demasiado cerca de las corporaciones. La economía es muy importante pero no es lo único. el mensaje de los burócratas europeos es un mensaje de gestión económica -y nada más- y siempre bajo el mismo prisma. Atrás quedó la sensación de cohesión social que intentaba generar el impulso europeo. La desigualdad se ha asumido como un elemento arraigado que algunos países aprovechan a su favor, especialmente Alemania. 
  • Frialdad. La distancia en la gobernanza genera frialdad. Todos los partidos han usado la Unión Europea como los futbolistas usan Estados Unidos o Asia, un retiro lustroso. Las instituciones europeas se han construido contra la comprensión electoral. Los métodos de democracia indirecta resultan incomprensibles. Los mecanismos de funcionamiento son un laberinto sin salida, un criptograma indescifrable. 
  • La asimetría estatalista. No haber desarrollado avances en temas de harmonización política, más allá de un mercado más grande de mercancías y personas, ha mantenido un predominio de la democracia indirecta ejercida a través de los estados. El vínculo indirecto configura un marco de pensamiento que impide adherirse al objeto final. Y en ese marco es en el que ha crecido la sensación de la tiranía de Alemania o incluso los caprichos de países más pequeños que aprovechan el farragoso mecanismo burocrático europeo para pelear por encima de su peso. No se ha superado el relato de los estados en liga competitiva frente a una sensación de proyecto común. Eso tiene que ver con muchas cosas, legislativas y no tan legislativas. 
  • La ausencia de un relato común. Estados Unidos tiene diferentes estados y diferentes legislaciones tributarias en incluso penales. Y no tiene dificultades de cochesión social porque existe un relato común. Un relato se construye en la educación (Erasmus ha sido muy positivo mirando los resultados del Brexit por edades pero insuficiente) desde el relato mediático (por qué no se ve Euronews salvo por satélite?) e incluso desde el relato del espectáculo (Eurovisión puede ser más ridículo?). La construcción de un relato común va más allá de estos tres ejemplos pero es que no ha habido ni el más mínimo intento de construcción de un relato común que supere los marcos estatales. 
  • La gestión de las debilidades y las amenazas. Estaba claro que la creación un mercado amplio de mercancías y personas era una de las grandes fortalezas de Europa. Y que esa prosperidad (vs la actual austeridad) permitiría mantener el modelo de sociedad de bienestar típicamente europeo. La cuestión es que frente a las debilidades y las amenazas la lentitud e ineficacia resultan incomprensibles para una población a la que le llega información europea con cuentagotas porque la agenda estatal -y el entretenimiento- se lo come todo. Especial mención supone el mayor reto del siglo XXI -o quizá de todos los siglos de la historia- que es hacer frente a los movimientos migratorios. El crecimiento de la población es imparable y Europa (a diferencia de Estados Unidos) es un espacio muy cercano a otros como Asia y África y muy atractivo para ellos por su tradicional -ahora en desguace- modelo de estado de bienestar y apoyo a la cohesión social. Para que ese movimiento de gente sea apreciado como positivo debe ser gestionada su velocidad y su densidad. La mezcla de culturas es un hecho histórico inapelable. La cuestión es cuándo, cómo y cuánto. Si ese equilibrio no se domina -especialmente desde la izquierda- el derrape de frenada hacia la ultraderecha está asegurado. Y uno de los argumentos más importantes del Brexit es la imposibilidad de controlar las fronteras para determinar ese cuándo, cómo y cuánto. Los paises fronterizos de Europa claman por más apoyo y ayuda pero la UE parece inoperante hasta el punto de tener que subcontratar el servicio con Turquía. 
  • Gerontocracia electoral. La pirámide demográfica europea ha sufrido un cambio importante. La población mayor es y será la predominante. Los itinerarios vitales afectan a las percepciones políticas en cuestiones como seguridad, aversión al cambio o capacidad de adaptación entre otras. Y vivimos en una época vertiginosa con lo que es fácil apreciar cambios psicológicos de stop and think o incluso de regresión por pura edulcoración de memoria. Es ahí donde pueden surgir discursos nostálgicos falsos pero oníricos e hipnotizantes para quien tiene más pasado que futuro. En el referéndum del Brexit ha quedado clara la distancia generacional de manera que personas cuyo recorrido vital no alcanza los veinte años han decidido los próximos sesenta años de personas que mantienen un proyecto de vida antagónico. Eso es totalmente democrático pero habrá que entenderlo, analizarlo y trabajarlo de alguna manera porque el fenómeno es creciente. 
  • Identidad nacional y modelo social. Uno de los mantras de los nacionalismos ocultos como el español es que la identidad nacional esconde/anula el proyecto social. Son frecuentes los ataques dialécticos de "esconderse tras la bandera" y lejos de los primeros flashes tácticos de algunos partidos se puede decir que esa afirmación desde el punto de vista colectivo en el largo plazo es falsa. Reino Unido ha vivido dos referéndums marcados por visiones diferentes del modelo social como gran espacio de convivencia y pegamento humano. Es más, las negativas de Holanda o Francia a aprobar la famosa constitución europea son otra prueba de que cualquier identidad nacional va adosada a un modelo social, un proyecto de vida en común más igualitario, en términos poéticos de cantautor quizá un paraíso perdido. También la reivindicación soberanista de Catalunya es una reivindicación social de un país avanzado frente a un estado plagado de élites extractivas y devastado por un modelo ideológico trasnochado. Después vienen los extremos de la campana de Gauss en cuánto a motivos y tácticas pero el paradigma dominante suele unir identidad nacional y modelo social. Si quiebras el modelo social la identidad nacional suele resurgir. 

La izquierda tiene mucho trabajo por hacer. La Europa gestionada por la derecha camina hacia el epic fail. Es un amplio mercado a la baja de mercancías-cosas y mercancías-personas. Vivir al dictado de élites ocultas no es un buen cobijo para nadie. Y la fe en Europa se agota. Necesitamos razones. Escalar una pared es imposible si no encuentras donde asirte. 

Dadme un motivo.O mejor dadme varios.  





Si trabajas en un banco deberías tener un plan B

La reconversión bancaria no cesa ni cesará. Internet ha transformado diferentes sectores. La cultura ha sido uno de los primeros -lamentablemente- que ha producido una gran crisis de las profesiones culturales pero no es el único. Otros sectores se irán sumando al proceso disruptivo donde lo nuevo nace de manera volátil, atomizada y emergente y lo antiguo se desdibuja de manera aparentemente invisible. 



El futuro de la banca como sector es incierto pero el de los profesionales bancarios ya permite vislumbrar claras tendencias que hacen que una persona que trabaja en banca debiera ir pensando en tener un plan B. Estas serían algunas de ellas:

  • Desprestigio profesional. La banca no está defendiendo a sus profesionales sino que los está usando como canal de choque. La oficina es el parapeto para que los directivos se escondan en sus despachos. Es el punto de desembarco de todas las quejas de los múltiples productos que ahora se venden en las oficinas. También es el ariete con el que se entra forzando nuevos productos que nada tienen que ver con la banca. La hipercomercialización de seguros, el autoconsumo por parte de las plantillas o la optimización de deudores son prácticas asumidas como obligatorias. A corto plazo permiten seguir navegando pero no evitan que se haga hacia una gran catarata. 
  • El vacío de contenido profesional. A pesar de que las oficinas mantienen una capilaridad considerable y eso permitiría un gran conocimiento del entorno y del cliente, la banca ha renunciado a ese talento colectivo en favor del Big Data. Sí, la gran banca ha llegado a la conclusión de que los algoritmos funcionan mejor que las personas para tomar decisiones de riesgo. Ahora mismo un empleado de banca concede o no concede préstamos exclusivamente si y cómo se lo dice una máquina. Las plantillas de banca solamente conservan como valor añadido su valor persuasivo y de seducción comercial. Son un mero contactador quizá con la excepción de los gestores de patrimonios que todavía asesoran (en función de los intereses del banco) la gestión de los clientes con más dinero. 
  • La tendencia multiproducto producida por el abandono de su misión empresarial. La gran banca convencional no obtiene los beneficios que sus amos del mercado esperan por lo que tiene que buscar nuevas comercialización con margen. Esto ha convertido y es una tendencia creciente a las oficinas en espacios de experiencia comercial multiproducto. Caixabank y sus continuos acuerdos con Samsung intentando imitar la experiencia Apple y sus Apple Store son un buen indicador. Esa tendencia multiproducto distrae la vocación financiera de las entidades generando tentanciones y poniendo el foco y la tensión comercial lejos de la actividad financiera. Así se consigue que sobreviva la marca pero es fácil de vislumbrar que la venta de móviles, televisores o seguros da para salarios propios de esos sectores y no los altos salarios de banca. Por lo tanto las empresas tenderan a mejorar su ratio de tiempo de trabajo versus salario disminuyendo salarios y aumentando el tiempo de trabajo. Cosas propias de esos otros sectores que hasta ahora no habían llegado a la banca. Pueden mirar la negociación del convenio de las antiguas cajas de ahorro para confirmar la declaración de intenciones. 
  • La digitalización y el incremento cultural de los clientes. Las operaciones que se canalizan a través de la banca digital son cada vez mayores. La oficina bancaria tendrá que asumir eso creando nuevos espacios para canalizar esa "ausencia" de la oficina. La desvirtualización del cliente será algo muy complicado en el futuro, hacerle venir a la oficina y hablar con él no va a ser fácil por el principio de desconfianza pero sobre todo por falta de tiempo en edades anteriores a la jubilación. Actualmente gran parte de los clientes de más edad todavía no han recibido procesos de alfabetización universal pero los clientes del futuro tienen niveles culturales más altos (otra cosa igual sería considerar la cultura financiera estrictamente). 
  • El contexto sociolaboral. Las plantillas de banca han permanecido al margen de las principales luchas laborales pero eso no quiere decir que no les afecten. El panorama de "reformulación del capitalismo" que se inició aprovechando la Gran Recesión de 2008 conduce a mayores índices de desigualdad donde amplias clases populares quedan en situación de poca rentabilidad bancaria. Las personas sin empleo entrarán/han entrado en exclusión financiera. Las personas que trabajan deben asumir abusos -especialmente de dedicación- que conducen a una vida destinada a conservar el trabajo. Esos dos factores hacen que se produzca una subasta de pobres para conseguir acceder a la supervivencia a través de los trabajos de baja cualificación. La alta cualificación empieza a ser la nueva esclavitud ya que las empresas admiten pagar salarios altos a cambio de una dedicación absoluta, exclusiva y excluyente. En ese contexto la competencia externa de las plantillas de banca es gente capaz de entrar a trabajar por la mitad de los actuales sueldos de banca. Y eso empuja una subasta a la baja. Finalmente, ese nuevo contexto de contratación temporal creciente con salarios bajos hace inviable cualquier estudio de concesión de riesgo a largo plazo. Confiar en un Big Data que tiene un bagaje de unos pocos años es confiar mucho. La competencia externa apretará a la baja los salarios y la digitalización irá descapitalizando el valor de las plantillas de banca. 
  • El exceso de capacidad instalada España es un país tremendamente bancarizado en oficinas y cajeros incluso aún ahora que estamos volviendo a niveles de los ochenta. Eso implica costes estructurales muy fuertes de mantenimiento. El modelo español de oficinas pequeñas omnipresentes es insostenible. El modelo europeo medio es menos intensivo. Menos oficinas con más gente dentro. La digitalización también llevará al hecho de que la visita a la oficina sea un hecho extraordinario con lo que la oficina se poblará de clientes de bajo perfil y nula rentabilidad que por falta de formación o necesidad tienen que acudir en persona. 
  • El techo de deuda. El tardocapitalismo oculta un problema global enorme que es el endeudamiento mundial. A pesar de que rigen tipos cero el crédito no crece y básicamente podríamos decir que simplemente no puede. Algunas entidades ahora parecen acogerse a la reordenación de deudas para tener algo de margen pero son peces para hoy sin redes para mañana. La deuda de España ya supera su PIB y además se ha hecho deliberadamente un traspaso desde la deuda privada de la década del ladrillo a la deuda pública justo a través de los rescates bancarios. Un rescate bancario es un rescate, es decir, un salvamento de una situación de ahogo y muerte. El sector está enfermo y las caídas se van sucediendo. Ahora el Popular por ejemplo. 
  • El hormiguero interior. Desde dentro de los bancos se respira que algo pasa. Bajo un aparente orden basado en laberintos burocráticos, en jerarquías de control, hiperactividad comercial, gamificación e infantilización motivacional, gestión del miedo lo cierto es que la ansiedad colectiva es evidente. El pedaleo es insistente pero el movimiento no se detecta. El dinsaurio se gira porque no se fia ni de su cola. 
  • El asedio fintech. Internet genera un proceso de digitalización de procesos tradicionales pero lo que no han entendido los gurús del retrovisor bancario es que Internet supone un cambio de paradigma. El universo fintech está emergiendo con fuerza. Todavía con regulaciones disfuncionales y en constante cambio pero no es un flor de un día. Es creciente. Las Fintech son más versátiles y crecen con premisas alternativas, son más rápidas y eficientes además de nativas digitales. La gran banca conseguirá subir las barreras de entrada al negocio tradicional y conseguirá un oligopolio temporal pero es imposbile sobreponerse a un tsunami de este tipo. 

Recientemente han encuestado a los encargados de las estrategias de digitalización bancaria de muchos de los grandes bancos. Algunos de ellos creen en la desaparición absoluta de la oficina. Otros en la mutación de la oficina hacia modelos mixtos pero lo que todos estaban de acuerdo es que habrá menos oficinas y menos gente trabajando en ellas atendienndo a gente. Sin embargo, necesitarán más gente para gestionar mejor todos los datos que tienen nuestros. Pero el apasionante mundo del negocio del "robo de datos" lo dejaremos para otro día. Lo que está claro es que un bancario dificilmente acabará de programador gestionando datos. Así que si trabajas en un banco no olvides no endeudarte mucho y mirar de reojo a tu entorno por si hay que salir por una de las puertas que se abren a lo largo de la vida. 


Asignaturas pendientes: Educación para la Tecnología

Tras la ley de la gravedad la inercia puede que sea una de las leyes físicas más importantes para la humanidad. La inercia es la que hace que no podamos parar a pensar si lo que hacemos está acorde con nuestros tiempos. Nos obliga a seguir exactamente igual sin tener en cuenta el cambio de circunstancias que nos rodea. 


Es el caso del alud tecnológico en el que vivimos. La aparición de Internet ha disparado un cambio de paradigma comunicativo y relacional. No se trata de una simple aparición de una tecnología comunicativa nueva -como la radio o la televisión- que ya implicaron cambios importantes. Se trata de un cambio de era que permite una nueva sociedad primero de la información/comunicación y posteriormente una nueva sociedad en red con lo que todo eso implica en cambios. 

A la sombra de ese nuevo ecosistema virtual que genera Internet están naciendo todo tipo de aparatos, dispositivos, app, software que están cambiando muchas cosas de la vida cotidiana. 
La manera de viajar ha cambiado. La manera de conocernos ha cambiado con la perspectiva virtual de "red social". La manera de comunicarnos ha cambiado primero hacia un lenguaje más escrito y ahora de nuevo hacia la oralidad. La manera de comprar ha cambiado. Las campañas electorales y publicitarias han cambiado dando un salto enorme. La manera de conversar en persona ha cambiado con nuevas presencias y ausencias virtuales. La manera de acceder al conocimiento ha cambiado. La manera de acceder a la cultura, escuchar música, de ver películas. Demasiados cambios, demasiado rápido. 

La velocidad de traslado siempre afecta con mayor intensidad a los más vulnerables. Los colectivos que más están sufriendo por exceso y defecto la entrada en una era digital son los más mayores y los más pequeños. 

Por un lado los más mayores no acceden a las nuevas tecnologías y cuando lo hacen acceden de manera precaria. Eso produce una exclusión tecnológica que, en su caso, convierte la fractura digital en un auténtico precipicio. La sociedad no parece preocupada por este tema. Deduzco que aplica un simple Darwinismo temporal y adaptativo `por el cual ese segmento de población simplemente irá desapareciendo por el mero paso del tiempo. Además la tecnología debe servir a las necesidades humanas y uno no necesita lo que desconoce. 

El lado al que más atención deberíamos prestar como colectivo humano es cómo la infancia y la adolescencia están domesticando la tecnología. Domesticar es convertir en doméstico algo nuevo. Y domesticar es conseguir que deje de ser salvaje. Este fenómeno está sucediendo de una manera anárquica. Y curiosamente esta anarquía viene fomentada por las empresas que han encontrado en la tecnología el primer vehículo de entrada en mentes en formación, maleables y sensibles a cualquier mensaje simple y aparentemente bien construido. Es un caos fomentado por el negocio donde una mínima perspectiva social y humanista debería meter mano. 

Nuestros niñ@s están creciendo rodeados de pantallas. Reciben impactos mediáticos constantes, muchos de ellos unidireccionales y dirigidos a mentes, identidades y personalidades en formación. Los dejamos aislados frente a la pantalla a merced de una especie de ruleta rusa de sucesos. El acceso a pantallas aisladas, estancas y no compartidas hace que su mente crezca en función de los estímulos personalizados que un casino tecnológico decide. 

Lo más curioso de todo es que los adultos no estamos en disposición de dar muchas lecciones. Estamos domesticando la tecnología de la misma manera que ellos. En función de nuestras pulsiones básicas y sin mucha meditación ni dominio racional. El aparato límbico parece funcionar mejor y de manera más rentable para las empresas que el lógico anallítico. Y ojo, ya no desde el punto de vista estrictamente individual sino que está ocurriendo de manera colectiva, como interacción predominante. 

Las primeras etapas de las personas construyen sus raíces y el tronco de su personalidad. Cada impacto genera una pequeña huella imborrable en su identidad. Y les estamos dejando crecer a merced de la tecnología en lugar de controlándola. 

El regalo más frecuente de la primera comunión es el móvil. El uso más frecuente de la tablet en niños incluso bebes es hipnótico para el descanso parental pero sin compartir pantalla como era con la televisión. Nadie controla los tiempos de exposición ni los contenidos expuestos.Tienen Instagram (una red social basada en lo visual) desde edades donde la ley lo prohibe con la aquiescencia de padres y madres. Desconocemos lo que hacen porque le mundo virtual les permite encontrar siempre el siguiente escondite técnico. Y lo peor de todo es que nadie les enseña a manejar nada de eso. Ya no desde el punto de vista técnico sino desde el punto de vista experiencial. Manejar una sierra mecánica es sencillo (darle a un botón) lo dificil es cortar troncos con ella sin hacerse daño. 

Los niños/adolescentes dominan las herramientas técnicas mejor que los adultos. Saben poner en marcha la sierra antes que nadie. Pero no saben cortar árboles porque no cuentan con la experiencia vital suficiente para dirimir la diferencia entre la amenaza y la oportunidad o entre el riesgo y la audacia. La única manera de resolver una ecuación así es el diálogo intergeneracional de intercambio en un pacto win-win. 

En un momento iniciático de un cambio como el que supone Internet no hay fórmulas mágicas, ni tampoco hay soluciones sencillas, seguras y estables. Vivimos en un contexto de química inestable donde todo cambia a demasiada velocidad. Pero mientras en los colegios se explican los diferentes tipos de dinosaurios, o la vida de Cervantes o la table periódica de los elementos nadie les explica a esos niños los riesgos, utilidades, posibilidades, amenazas, oportunidades, agujeros, mentiras, potencialidades, creatividades inherentes a todas las pantallas y teclados que últimamente nos rodean. 

¿Seguro que estamos haciendo lo correcto? ¿O es la inercia que nos impide siquiera abrir el debate? Dicen que cuando un sistema normativo se convierte en dominante desaparece a la vista. ¿Nos está dominando la tecnología de manera invisible? ¿Vamos a decir algo al respecto? ¿Lo poco o lo mucho que sepamos? ¿Se va a hacer en los colegios? ¿Hay que empezar con iniciativas alternativas? ¿Cuál debe ser la perspectiva? ¿Una perspectiva humanista de gestión de la tecnología hacía la madurez desde el diálogo? ¿Una perspectiva de control parental férreo basado en la seguridad personal? ¿Una perspectiva de creatividad basada en la potencialidad de muchas de las herramientas que simplemente se infrautilizan? ¿Un prisma de miedo y tecnofobia ante lo desconcido? ¿Un espíritú aventurero de adentrarnos en las puertas que se abren? ¿Vamos a hacer algo? ¿O seguimos mirando? 


¿Es el selfie una enfermedad?

El arte de la fotografía consigue capturar un instante y hacerlo trascendente. Desde que surgió el arte de la fotografía hay dos versiones de un mismo fenómeno. El que mira y lo que es mirado. Durante décadas lo relevante fue la particular visión de quien mira. Su manera de mirar el mundo era la palanca que movía el arte de la fotografía. El protagonista del hecho fotográfico era el/la fotógraf@ y su mirada. Su uso de la luz, su prisma, su capacidad para insertarse en una historia, su perspectiva, lo que dejaba dentro de su enfoque y lo que dejaba fuera. Sin embargo, el protagonista, el actuante, el impulsor del hecho fotográfico cedía todo el foco de manera generosa al encuadre, a la captura de la luz que sucedía frente a su objetivo, a una historia humana externa, a una alteridad diferente de él/ella mism@. 

De algún modo la relación que se establecía entre el/la fotografiante y el/la fotografiad@ era excluyente. A veces, el/la fotografiad@ pagaba por comprar una manera de ser mirado pero siempre desde lo ajeno a uno mismo. Pagaba a otro por plasmar la imagen que había construido de la otra parte contratante de aquella primera parte.

No hay más que visitar cualquier museo para darse cuenta de que durante todas las épocas se ha intentado captar esencias parecidas. Los bodegones son las actuales fotos de comida. Una manera de ilustrar la clase social a la que se pertenece por los alimentos a los que se puede acceder. Los retratos también abundan desde la insensata pretensión de trascender a la propia muerte, de olvidarse del paso del tiempo, de sentirse instalado en un instante concreto, con un aura diseñada. Pero siempre hubo que desear y exigir la mirada de otro. Incluso hubo que merecerlo. Un bien escaso como el retrato obligaba a una relación bidireccional entre quien mira y quien es mirado. Dos lados de una paleta de color. Eso obligaba a un acto comunicativo, incluso una expectativa curiosa de saber cómo la mirada de otro le reinterpreta a uno mismo.

Los autoretratos existieron siempre. Pero de algún modo eran residuales, pretenciosos. El artista difícilmente se vanagloriaba de su propia existencia. Más bien no podía evitar plasmar la belleza, el dolor, la alegría, la devoción religiosa, el hecho histórico o en muchas ocasiones aquello por lo que se le pagara. El artista lo era por su manera de concebir el mundo. El centro de la mirada fotográfica y del retrato estaban en ejes diferentes convivían en el mismo espacio pero uno de los dos era deliberadamente invisible.

Si uno pasea por cualquier museo se da cuenta de que el retrato no es más que una voluntad de trascendencia a la muerte. Fue patrimonio de los ricos hasta fechas muy recientes en que las cámaras fotográficas fueron asequibles para los comunes, para las clases populares. Cualquier museo está lleno de cuadros vanidosos de ricos ignorantes que quisieron sobrevivir a sus propias vidas. El dinero pagaba el arte y el dinero después lo protegía.

Después vino la época en que el acceso a las cámaras permitía coleccionar momentos. Debían ser muy escogidos y había que esperar durante semanas el resultado. Nadie se jugaría una mirada improvisada sin certificado de excelencia con la cámara del revés. La cámara te permitía coleccionar postales de tu vida recordando exactamente como entraron por tu ojo, recordando tu propio ángulo. "Yo lo ví así", el mejor eslógan de cualquier cámara dejaba paso al "yo estuve allí". Y en el camino se perdió una cierta generosidad observadora. La generosidad de pensar que el resto del mundo puede ser el protagonista de mi vida aunque solamente yo trace una linea transversal sobre ella.

Sin embargo, hubo un día en que la cámara giró. Y el dueño del retrato pasó a ser también el retratado. El sueño de los invisibles se hizo realidad. La codicia de la apariencia denostó a la belleza en una horrenda tempestad de vanidad narcisista. Así nació el selfie. El giro del objetivo olvidó la mirada inquieta de quién hace la fotografía. El autor pasa a ser irrelevante. Se le deja la responsabilidad a un palo si es necesario. Lo único relevante empieza a ser la aparición en la foto. La aparición en la foto como testimonio de presencia en algún viaje para ostentar lo que otrora era privilegio de los ricos. La aparición en la foto como espejo de Narciso en el que enamorarnos de la mejor versión de nosotros mismos. Se quebró la necesidad de pedirle a otra persona que nos haga una foto, de cederle el privilegio de decidir cómo nos mira. Ahora cada uno escoge la manera en la que debe ser mirado. Patrimonializa su imagen y la construye desde el final de su brazo, quizá alargado por una ortopedia artística.

Lo importante no es como miraste al mundo en ese viaje sino como el mundo te miró a ti mientras viajabas. Lo importante no es recordar aquel instante sino demostrar que en aquel instante estabas allí; frente a la cámara y no detrás de ella.

El día que giró la cámara pasaron muchas cosas. Se construyó un área protegida, el regalo de la propia presencia en cada foto, la permanente obsesión por afirmar la propia existencia, se construyó lo esencial de un individualismo extremo, un onanismo fotográfico que se practica sin pudor en cualquier parte. De otro tiempo es la época en que la presencia solitaria en una foto denunciaba una soledad extrema. Ahora destila un mayor protagonismo. Incluso la cámara puede servir de espejo mágico cuya respuesta nunca será Blancanieves.

El arte fotográfico sigue su curso desde la certeza de que sigue siendo la alteridad su esencia. Que la cámara no es un espejo sino un cristal tras el que mirar el mundo, incluso bajo el que guarecerse.

Sin embargo, el día que giró la cámara el sol empezó a girar alrededor de la tierra. Y lo importante pasó a ser accesorio, lo auténtico un simple sucedáneo. Lo mediocre salió de la basura para ponerse en el escaparate porque ya nadie necesitaba el filtro del talento para merecer ser fotografiado. En un ejercicio de vanidad extrema que coloniza el pensamiento ahora todo el mundo puede sentirse el centro del mundo. Solamente tiene que estirar el brazo.



Qué hace tu hij@ en Instagram y por qué deberías preocuparte..o no...

Muy frecuentemente los estudios "techies" se limitan a contabilizar herramientas y visibilizar tendencias. Trabajan desde cumbres elevadas con los prismáticos del negocio. Pero más allá de los nichos de mercado y los yacimientos de negocio los análisis humanistas de causas, razones, correlaciones y consecuencias escasean. Este pretende ser uno de esos análisis que cogen una linterna para intentar poner algo de luz en los estudios no rentables y ofrecer a padres/madres alguna guía en la nueva selva tecnológica. 



Una de las redes de moda entre los adolescentes es Instagram. Cualquier analista "techie" será capaz de decirles que usted debe estar presente en esas redes si quiere colocar su "producto" en las olas de la notoriedad de un océano lleno de gotas audiovisuales. Sin embargo, los adolescentes han demostrado ya en la corta historia de las redes sociales su promiscuidad y su volatilidad (miren si no en que se ha convertido Tuenti) con lo que convendría ir a las corrientes subterráneas que alimentan esas redes para advertir las tendencias pero también descubrir riesgos. La visión de negocio siempre es cortoplacista.

Pero por qué los adolescentes eligen Instagram y cómo lo hacen:


  • No están colonizadas por los adultos. Que tu padre/madre no esté en una red social te da sensación de libertad. Si una cosa odian los adolescentes es el control y la vigilancia. Eso genera una cierta sensación de propiedad y de impunidad que puede llevar a cometer imprudencias diversas. Efectivamente,Instagram permite que el egocentrismo posesivo típicamente adolescente tenga una relación de posesión con su perfil. Una cosa difícil de conseguir en  Twitter y Facebook donde el perfil es necesariamente compartido y no excluyente porque nace con vocación de compartir contenidos. El caso de Instagram permite el perfil privado lo que da una aparente sensación de confort a los padres y madres de menores pero que al final queda totalmente desvirtuado por la falta de control parental y por la necesidad de conseguir popularidad que lleva a l@s adolescentes a abrir su perfil a público o simplemente aceptar todas las peticiones de follow para acumular seguidores. 
  • Tiene códigos propios y barreras de entrada. Para segregarse de los adultos los adolescentes domestican la tecnología con códigos propios de su itinerario vital. Los hashtags son el mejor ejemplo. 
  • Es un instrumentos de promoción personal. Todas las redes sociales nacen con esa vocación pero en términos adolescentes esto es muy importante porque están forjando su identidad física y emocional. Los adolescentes domestican la tecnología con esa perspectiva. Instagram tiene un egómetro considerable. De hecho tiene dos: los followers y los likes. No nos equivoquemos la adolescencia es la etapa de socialización más intensa, donde el efecto gregario y la aceptación del grupo son más relevantes. Esto es así en todas las especies y en todos los tiempos. Ahora hay una diferencia fundamental: se mide. Los adolescentes se miden en followers y en likes. Eso mide la popularidad. Tienen estrellas Igers e incluso mide como el mejor communitiy cual es el mejor momento para subir una foto y conseguir más likes. Así que cuidado, porque podemos estar incubando una generación completa adicta a la aceptación externa lo que deja a una inmensa mayoría de elementos dispersos fuera de la doctrina socialmente aceptada. Si la construcción de su autoestima depende de su popularidad, si su aceptación depende de sus likes generamos un efecto espejo mágico que aumenta la vulnerabilidad. Y con la vulnerabilidad suele aparecer el acoso y otra lista de elementos. Una advertencia: el like de un adolescente no tiene nada que ver con el contenido. Su código es diferente y puede tener más que ver con el grado de relación que con el contenido. O sea un like suele ser más un "me alegro de verte" o un gesto de admiración a la situación o persona que un "que buena foto". 
  • No hay contenidos trascendentes. Instagram es una red blanca y aconflictual. Tanto Facebook como Twitter ya han sido colonizadas por los conflictos sociales de toda índole innatos al mundo adulto. Instagram no. Instagram sigue siendo una red blanca casi ajena al conflicto. Es la red donde menos política hay que es la disciplina que gestiona el conflicto. Al partir de la fotografía como palanca de impulso obliga a concretar y eso casa dificilmente con lo abstracto del mundo de las ideas. Lo máximo que se detecta son frases de sobre de azúcar (la filosofía de ir por casa) con un cierto grado de reflexión más o menos crítica en la línea de la psicologia positiva y literatura de autoayuda del desconcierto del final de una era y el principio de otra. Pero en principio, el adolescente puede ausentarse de los debates adultos sin problema. Puede construir una realidad estanca sin demasiadas preguntas. 
  • El punto de inicio es siempre visual. De hecho suele ser un selfie. Es una época de cambio físico tan relevante donde las hormonas están tan revolucionadas Instagram navega a favor del viento. El físico se convierte en un reclamo básico. Por un lado permite observarse a sí mismo de una manera diseñada al poder elegir tanto la foto que se sube como el filtro que se usa. Eso permite construir una identidad diseñada lo que puede afectar a la autestima por arriba y por abajo. Además las fotos muestran solamente capas epiteliales (cara sin cuerpo por ejemplo) y omiten aspectos como la altura. Así todo el mundo puede sentirse cómodo consigo mismo o justo todo lo contrario. El problema viene cuando el físico y el selfie se convierten en  una enfermedad. Entonces Instagram es un potenciador implacable. 
  • No hay compartición. En Instagram no hay posisibilidad de compartir con lo que tu Instagram es un espacio poseído y excluyente donde puedes repartir premios y castigos y además no se aceptan intrusos del mundo adulto. Al contrario que las principales redes sociales Instagram no permite compartir contenidos que has considerado interesantes. Y l@s adolescentes no sienten la necesidad de compartir contenidos de carácter general. Se puede hacer pero la red no está diseñada para ello. De hecho el gran éxito de Instagram entre los adultos fue la imposibilidad de apropiarse de las fotos. Te protegía del "guardar como" y permitía que tus fotos no fueran robadas. L@s adolescentes asumen eso como intrínseco. Tiene un parte buena de gestión de la privacidad y otra parte mala de falta de intercambio que se produce por redes bidireccionales como Whatsapp o el mensaje directo. Las relaciones bidireccionales en red no contribuyen a fortalecer la red (basada en el intercambio de conocimiento) sino que permiten la captura de clientes/consumidores/followers. L@s adolescentes pueden quedar a merced de trucos de venta muy básicos y primitivos pero que en entornos bidireccionales funcionan todavía. 
  • El efecto exaltación. La fotografía es un arte gracias al hecho de convertir en belleza la captura de un instante. Por tanto, siempre ha habido siempre algo de épica en la fotografía. Miramos fotografías de otras épocas y nos transportan a sensaciones. Generan siempre un estado de exaltación (euforia o depresión) porque nos mueven en emociones. Si usted observa el Instagram de un/a adolescente verá que está lleno de exaltaciones. Tanto si es amistad, amor, devoción. La adolescencia siempre ha estado llena de vitalidad y exceso incluso obsesivo. La diferencia es que ahora se escribe y se muestra. En las primeras relaciones amorosas y de amistad la intensidad y la posesión juegan papeles fundamentales con lo que es fácil caer en la patología social. Esto afecta profundamente al rastro virtual, la marca personal y la reputación digital que serán muy importantes para ell@s en el futuro. 
  • La conversación íntima a gritos. La fotografía casi nunca crece sola sino que se usa como palanca para levantar una conversación. L@s adolescentes (hay muchos grados lógicamente) consideran su perfil de Instagram un lugar en el que establecer una conversación y no la consideran pública a pesar de estar publicada y por tanto ser replicable y visible. No son conscientes del grado de observación al que son sometidos. Son observados sin ser conscientes. Es un fenómeno que ocurre en otras redes que consideran que poner algo en Facebook es privado. El concepto de privado está derivando hacia la intención y percepción y no a los hechos. La cuestión es que l@s adolescentes lo consideran un espacio conquistado, poseído y propio, una especie de prolongación de su habitación con la puerta cerrada sin saber que se oye todo. Esto recoge una de las necesidades de la adolescencia, la emancipación paterna, la socialización y la perpetuación del contacto con sus complices vitales actuales y sagrados "sus amig@s". Lo que puede conducir a un cierto aislamiento social para seguir en contacto con tus amig@s y además a la generación de contenidos privados en ámbitos semipúblicos. 
  • El vídeo en Instagram. En este proceso de convergencia de todas las redes a una misma red Instagram abrió dos posibilidades. Una enviar mensajes diretos que permite a los usuarios comunicarse de manera privada (ligar?) y la otra emitir vídeos de hasta un minuto. La obsesión por la brevedad y el uso de la palabra hablada (lenguaje oral) frente al paradigma escrito también van con el viento a favor respecto a la pereza y la aminoración de la distancia entre el esfuerzo y la recompensa. Aunque eso se observa con más claridad en Snapchat. 

Como pocos adolescentes leerán este artículo y muchos menos harán el más mínimo caso a los riesgos que se mencionan convendría recapitular cuáles son los riesgos y las posibles soluciones de un uso demasiado intensivo de Instagram como marco de referencia mental y conceptual en un momento de la vida como es la adolescencia. 

Si empezamos por las soluciones solamente hay una: compartir pantalla. Hay que estar en sus redes sociales. Esto tiene un efecto preventivo. Se las arreglaran para burlar la vigilancia de los adultos pero habrá un efecto de autocensura (esto no lo subo) y de control posterior (esto quítalo). 

En cuánto a los riesgos más inmediatos: 
  • Adicción a la aceptación externa como método de construcción de la autoestima. Quiero más likes, quiero más followers. Es un camino sin fin y definirse en función del grado de aceptación externa es muy peligroso. 
  • Aislamiento social por perpetuación de relación con "l@s amig@s". A lo largo de la vida hay que relacionarse con múltiples personas y personalidades. Lo saludable es pasar tiempo con gente de tu edad y con gente de otras edades para ampliar la perspectiva. Limitarse a una perspectiva temporal y un tipo de personas limitará su inteligencia social y emocional. Además el/la adolescente tiene que ir creciendo y afrontando los conflictos inherentes a la madurez y eso incluye los contenidos complejos y las decisiones colectivas sobre problemas sociales. 
  • Reputación digital y marca personal. Hay que hacer entender a l@s adolescentes que son la primera generación con la posibilidad/obligación/riesgo de gestionar su marca personal y reputación digital sin que eso resulte obsesivo. 
  • Tiempo de exposición. La tecnología actual está reduciendo el tiempo de espera entre esfuerzo y recompensa. Tanto para los adultos como para los adolescentes. Salirse del mundo vritual hace recuperar la perspectiva. Hay que encontrar un equilibrio entre las tres realidades (presencia-mediática-virtual). En este aspecto la frustración y la rabia es cada vez un fenómeno más frecuente porque en ámbitos tecnológico la densidad del tiempo cambia y se necesita una recompensa inmediata (que el vídeo empiece inmediatamente, que sea impactante desde el priincipio, que la foto baje rápido, que aparezcan los primeros "likes"). Es muy importante crear ciertos grados de diferimiento entre el esfuerzo y la recompensa mediante disciplinas diversas (deporte, música, estudios... ) 







¿Por qué la banca actual no hace bien su trabajo?

Cada profesión y sector económico nace con una finalidad y una función social. En este caso social no se utiliza como una vocación de ayuda sino simplemente como la resolución de un problema para la comunidad. Los fontaneros resuelven problemas de fontaneria y los médicos resuelven problemas de salud. En un principio la banca debe resolver los problemas de tuberías del dinero y de salud de la economía familiar. Saltando la metáfora; un banco es útil si se dedica a los suyo: asignar el dinero a las unidades de gasto más eficiente y pagar adecuadamente a las unidades de ahorro e inversión. Además añadamos los sistemas de pago y con eso completamos la función socieconómica para la que sirven los banco, o mejor dicho, la banca. 


¿Qué está ocurriendo y estamos aceptando con normalidad? Que los bancos no están haciendo banca, o la están haciendo mal. Sí, el rescate de la banca solamente está sirviendo para que unos entes con personalidad jurídica sigan haciendo prácticas contra/sin la comunidad a la que sirven por no hacer bien su trabajo. En el pasado incubamos los problemas del presente y en el presente incubamos los problemas del futuro. Y es ahora cuando descubrimos que en el pasado los bancos no hicieron bien su trabajo. Sin embargo, tras el rescate purificador, por alguna razón desconocida, pensamos que los bancos han decidido portarse bien y ser útiles.

Los bancos han entrado en "modo supervivencia" hace tiempo porque la banca ya no es un negocio -tan- rentable. La revolución de Internet va minando poco a poco sus fuerzas y el dinero gratis que ha impuesto el Banco Central Europeo ha hecho que no haya margen suficiente para mantener los lustrosos sueldos y oficinas del sector. Primero fueron cayendo las hojas del árbol, especialmente la obra social que significaban las cajas de ahorro. Y ahora ya se va pudriendo el tronco.

Pero ¿por qué la banca está haciendo mala banca? Básicamente para sobrevivir. Decía Bill Gates que se puede vivir sin bancos pero no se puede vivir sin banca. Eso es básicamente lo que ocurre. Los bancos convencionales y tradicionales, los que usted conoce, luchan por sobrevivir como cualquier ser vivo. Por decirlo de una manera gráfica -y en términos de Belen Esteban- por sus marcas "matan". Otro día quizá hablemos del efecto Tuenti en la banca pero no es el día. Hoy se trata más de visibilizar la toxicidad de las actuales praxis bancarias. Nadie habla de ellas. Es uno de los silencios mediáticos mejor guardados.

Para sobrevivir básicamente han acudido a dos vías. La primera es la subida masiva de comisiones aplicadas a sistemas de pago y ahorro. O sea, lo que diariamente forma parte de la rutina económica de una familiar. Esto puede ser discutible en el precio. Podemos pensar que una transferencia es más o menos cara pero debemos reconocer que el servicio gratis era un mal negocio. Aquí poca cosa que objetar más allá de que la constitución de un oligopolio bancario y la falta de competencia hace que los precios de cualquier servicio se hinchen demasiado.

Donde sí que hay que poner el acento es en la otra vía. Se la puede llamar de muchas maneras: parabanca, banca store, gran bazar bancario. A mi la que más me gusta es la banca frikie. Esa por la cuál te llaman del banco para venderte una olla, una bici, una moto, un colchón o un móvil. Y tu cuelgas dudando si realmente era el banco. Los bancos están retorciendo esa vía de ingresos hasta la estupidez y la sacralización de la marca. Ordenan una cascada de objetivos comerciales en referencia a la venta de seguros y productos con alto margen para la comercialización. En resumidas cuentas, las oficinas bancarias se han convertido en una especie de El Corte Inglés desperdigado e intrusivo. Al fin y al cabo, nadie te llama de El Corte Inglés para que entres y en los bancos se usa el telemarqueting de manera abusiva y sin poder acudir a ninguna lista Robinsos. Y además usan información privilegiada para determinar si eres o no un buen "target" para ese producto.

Para ver lo tóxico de la situación tendremos que hilar más fino. Vender lo que sea no es malo para una empresa. Los cines venden palomitas y refrescos. Y para hilar más fino tendremos que meter la lupa. ¿Cuál es el problema de fondo? Que la financiación ha pasado a un lugar secundario, es decir, que la película es lo de menos. Lo importante ya son las palomitas.

Una operación de riesgo -un préstamo, una financiación- o sea darle dinero que no es tuyo a alguien se debe fundamentar en saber si me lo puede devolver y que si no me lo devuelve yo podré cobrar en alguna parte. Luego si se puede se acompaña de un seguro, un móvil, un colchón o una tele (curva o recta) pero la cuestión es que no se puede hacer al revés. No se puede dar la financiación a alguien por el simple hecho de cobrar la comisión de venta del producto. Porque entonces seguimos haciendo las cosas mal. De momento solamente afecta a la financiación al consumo pero démosles tiempo para ver de lo que son capaces.

Este tipo de prácticas conducen a una supervivencia a corto plazo la banca pero a largo plazo los efectos son los siguientes:


  1. Es imposible sostener salarios de sector de banca cuando la empresa ya no se dedica a la banca. Por lo que las plantillas tendrán que bajar en cantidad -despidos y cierre de ofcinas- y en calidad -escalas salariales inferiores y reducción de la profesionalidad en el sector.  
  2. La sociedad -empresas y particulares- sufre porque la financiación está yendo a la comercialización de consumo y no de inversión. 
  3. El banco abusa de su situación de superioridad colocando productos a los clientes más débiles. Se llama optimización de deudores. 
  4. Si dejas de hacer banca alguien cubrirá tu espacio socieconómico con lo que tu banco irá languideciendo hasta morir o convertirse en otra cosa (Efecto Tuenti)  
  5. Se envilece la profesión bancaria que pasa de ser algo serio, formal y riguroso a un gran bazar donde puede ocurrir cualquier cosa y los trileros son la primera fila de batalla. 

La parte más positiva de toda esta situación de la banca convencional o banca salvaje es que todo ese espacio de banca rigurosa y prudente puede ser asumido por pequeñas entidades de banca social si no se dejan arrastrar por el efecto gregario. El negocio bancario sigue siendo rentable pero esa rentabilidad no es considerada suficiente por "los mercados". Por lo tanto, aislarse de los "mercados" y no cotizar en bolsa es casi una premisa básica para sobrevivir ofreciendo un servicio bancario de calidad y con una mínima vocación social. Esas entidades existen aunque son minoritarias. 

Mientras tanto la banca salvaje intenta nadar en arenas movedizas. Y lo mejor es escuchar a los visionarios de la salvación diciendo que la banca para seguir existiendo debe dedicarse a cualquier otra cosa. Y lo más gracioso de todo, es lo que cobran por seguir diciendo sandeces y ocultar datos hasta que llevan a sus entidades al borde del precipicio. Y si no lean las últimas noticias sobre el Popular que hizo todo tipo de experimentos. 


¿Por qué Rajoy salió indemne del debate o por qué los debates son tan aburridos?

Una de las preguntas más importantes a resolver del debate a cuatro es saber como es posible que Rajoy saliera indemne de su primer debate tras cuatro años y seis meses de gobierno en el que la rabia ciudadana ha alcanzado tal nivel que dos partidos que no existían hace poco más de un año intervengan en el propio debate. 



La respuesta tiene que ver con la nueva concepción del tiempo que nos ofrece la sobrexposición informativa y la inmediatez de las redes sociales. El pasado dura mucho menos de lo que pensamos. El pasado apenas es ayer. Y el futuro apenas es mañana. Vivimos en un constante hoy informativo. Con esta nueva concepción temporal los medios apenas nos recuerdan casi nada. La perspectiva diacrónica apenas existe. Bajo esta idea un gobernante se presenta con sus datos de ayer y no con un bagaje de cuatro años. Si dominas los ritmos y consigues llegar con buen maquillaje de datos macroeconómicos puedes llegar a esconder tres años y medio de sufrimiento. Haz un buen final de partido y la gente olvidará lo mal que jugaste el resto. Los efectos mentales de la sobreinformación social y mediática nos hacen vivir en un surfing de actualidad constante donde solamente sirve la siguiente ola. Así, es dificil hacer balance en un debate. Cualquier persona que use argumentaciones que vayan más allá de un año perderá la atención de los espectadores. Y atención, esa es la siguiente clave. 

Espectacularizar el aburrimiento. El retorno de la telecracia o videocracia -como ustedes prefieran- resulta más que evidente. Incluso el más torpe (el plasma de Rajoy) lo ha entendido. Ceder tribunas de actualidad y pedestales con altavoz no fue una buena idea. Rivera e Iglesias se encontraron subidos en un púlpito mediático con un rebaño deseando oír algo que comulgara con su rabia. Pero señores y señoras, la televisión tiene sus propias reglas. Usted no puede ir a jugar al rugby con un bate de baseball. La televisión es espectáculo y necesita cautivar una atención constante para ser un negocio. Y a ello se dedica en cuerpo y alma: a espectacularizarlo todo, incluso el aburrimiento. Ese es el caso del debate. De tanto espectacuralizarlo consiguieron que fuera aburrido. 
Una de las claves de la salida ilesa de Rajoy de un debate donde debió salir humillado y avergonzado es el formato televisivo. Ningún experto en comunicación política le podrá garantizar ganar un debate pero cualquier mente avezada sabrá como destruirlo hasta llevarlo al aburrimiento más absoluto. Solamente hay que seguir algunas reglas básicas: 

  • Domine el timing. Un debate suele durar unas dos horas. Si usted suma los anuncios le dará dos horas y media. Empiece a las diez y coloque los temas donde usted es más fuerte al principio. Los de mayor debilidad al final. Para cuando llegue al final la mayor parte de la gente habrá abandonado por ausencia o presencia ausente. Acabe de madrugada el debate y conseguirá votantes durmiendo. 
  • Domine la escenografia. Situe a los contendientes como púlpitos que pontifican frente a la cámara. Porque el mundo de la televisión es la mirada a través de la cámara. Y los políticos deben estar frente a ellas. Así se monta el espectáculo. Si usted es listo sabrá que si se coloca en un lado solamente tendrá la presión del contacto visual de un contendiente. El resto está detrás de un obstáculo, el que usted tiene a su lado. Una escenografia frente a frente en cuatro esquinas obliga a la interpelación. Pero eso es más dificil de transmitir y editar. Y la tele no está para esas cosas. 
  • Esconda a los candidatos tras un atril. Sin atril están expuestos. Desnudos ante el escrutinio de todo su espacio y capacidad comunicativa. No hay manera de esconderse. El atril permite olvidarte de la mitad de tu cuerpo. Permite que las manos acaben en una zona de confort y sobre todo permite un montón de cosas escritas del muestrario catalógo ideológico de tu equipo de entrenamiento de debate que te ayudarán a reforzar o contrargumentar. La memoria y la improvisación acaban enterradas bajo el atril. Es una gran ventaja para quien debate mal. 
  • Divida en bloques temáticos. Así es la televisión. De eso vive. De dividir el tiempo. Los bloques temáticos obligan a crear un perímetro temático. Del resto ya no me tengo que preocupar. No habrá sorpresas. Eso facilita el trabajo de los preparadores de candidatos de plástico. No es más que un trivial de la política. Quesito naranja, quesito verde. Te aprendes las posibles y previsibles réplicas y ya está. No hay tiempo para más. Es un candidato teledirigido. No hay sorpresas. No hay nada imprevisto. Quizá algún detalle o pérdida de control por secuestro límbico. Poca cosa. Algún titubeo, algún delatador corporal. 
  • Haga pausas para publicidad. Así todo el mundo descansa y sobre todo su business se mantiene intacto. Los espectadores asumen las pausas como algo intrínseco a la televisión. Y ya de paso usted hace caja. Todos hacen caja. Los preparadores del debate salen y reconducen a sus candidatos al plano lógico analítico. No sea cosa que haya alguna pérdida de control. No sea cosa que algún candidato resulte natural. Que suceda alguna exaltación. Pablo, sigue comedido, acuérdate de la cagada de la cal viva. Mariano, sé fuerte. Nada mejor que una interrupción para evitar cualquier desborde. 
La televisión consigue hacer espectáculo de la nada. Te roba la espontaneidad. Te comprime hacia la agenda que le conviene. 

Construya el marco cognitivo adecuado. Lo han conseguido. Han creado el marco adecuado para que pensemos que el debate a cuatro era un debate propositivo de cara a unas elecciones normales. Como si no fueran las segundas. Como si no hubiéramos vivido en la gran depresión. O como si la batalla ideológica del tardocapitalismo no estuviera ocurriendo en este mundo. 
Un debate debería servir básicamente para dos cosas. Analizar el bagaje de gobierno y presentar altenativas diferentes. Sin embargo, el bagaje desaparece porque los bloques temáticos obligan a hablar de un pasado muy reciente y la creación de un marco propositivo. Si ocupas demasiado tiempo en el análisis del bagaje te dirán que vives en el pasado, que eres muy negativo, que eso ya pasó y ahora hay que afrontar la realidad como viene. Y así se cargan la mitad de la carga pedagógica de un debate a favor del espectáculo. Y te queda la proposición y alguna crítica reconocible, lo más reciente posible por favor. La memoria es muy aburrida. 

Salir en el descanso. Una de las claves de la salida indemne de Rajoy es la sensación de salir en el descanso. En realidad este es la segunda parte de otro debate donde Rajoy sale en el descanso. Y de alguien que sale en el descanso a sustituir a Saénz de Santamaria solamente se espera que sea un revulsivo. Los mayores reproches ya se quedaron en el primer debate. Repetirse seria un error. Salir en la segunda parte implica que ya se ha jugado la primera y han pasado cosas. Un debate de investidura. Una historia de amor entre PSOE y Ciudadanos. Y la actualidad manda. La novedad es la fuente de la televisión. Todo eso que ha sucedido rompe los vectores de interpelación y crea nuevos, nuevos amigos y nuevos enemigos fruto de la táctica del resultadismo. 
  • Iglesias está interesado en temporizar la creación de un pacto. Y para ello necesita la templanza de un gobernante por lo que apenas se lanzará a la yugular de Rajoy. 
  • Rivera tiene el encargo de desgastar a Iglesias para favorecer a su pareja de hecho el PSOE por lo que apenas interpelará a Rajoy. 
  • Sanchez tiene la obligación de disparar a Rajoy para favorecer a su chico Rivera pero no puede dedicar mucho tiempo si quiere distanciarse de Podemos. 
La cuestión es que el candidato que gobernó durante más de cuatro años asiste tranquilamente a una mezcla entre monólogos e interpelaciones cruzadas que olvidan la pactabilidad. El debate olvida subrayar la absoluta soledad del PP que ahora mismo es un partido tóxico con el que nadie quiere pactar. Todo el mundo parece olvidar que esa soledad se debe a algún motivo. Y nadie la subraya. 

Construcción de una interacción argumental conservadora. Uno aprende de los debates anteriores. Y uno sabe lo que dicen las encuestas. Y las encuestas dicen que todos votaremos lo mismo. El debate se convierte en un partido con cuatro porteros. Lo único que quieren es que no les marquen un gol. Saben que los errores se pagan caros (no digas indecente) en explicaciones y condicionan el resto de la campaña. Los estrategas dibujan una interacción argumental sin errores no forzados. Lugares comunes (los autónomos como rey midas de la clase media), los pobres energéticos, las puertas giratorias. Ningún vértice en la agenda. Ni un proceso constituyente, ni el asalto a la casta, ni nacionalizaciones de empresas. Ahora todo es más normal, más de Ikea, diseño ideológico low cost. Todos debemos parecer sensatos para que nadie huya de alguna locura. 

Fusile los contenidos. Si usted domina bien los bloques temáticos sabrá que la economía se ha convertido en un contenido holístico. Todo es economía. Economía es economía pero economía también son políticas sociales, y también política exterior, y también corrupción. Economía is everywhere. Como Dios; está en todas parte. Los economistas salen en la tele como estrellas mediáticas a explicarnos porqué estamos tan jodidos. La información económica lo peta salvo en Telecinco que siguen con sus sucesos de sangre y muerte. Y lo mejor que tiene la economía sin duda son dos casos para un perdedor de debates: estadísticas y vocabulario. Porque la economía no deja de ser una disciplina científica llevada al circo de la tele. Inundar el debate de estadísticas y palabros es la mejor manera de que nadie parezca ganador. 

Modere con tres periodistas. Para un debate realmente aburrido usted necesita una dirección conjunta. A poco que hablen son tres y se comerán una parte del tiempo y dispersaran los contenidos con su afán de protagonismo. Porque algo tendrán que decir ¿no? Para decirle luego a sus jefes que ellos estaban allí. Eso favorece al más débil. Además un periodista es fruto de una formación en pirámide invertida. Te exhorta a que le hables en titulares, te obliga a que les proporciones brevedad lo que te obliga a lanzar mil mensajes pequeños en lugar de diez grandes mensajes. Y cada idea sin profudizar es un eslogan publicitario, la etiqueta del tomate frito que nadie lee. Algo que nadie puede contrastar como si los L-Casei Inmunitas funcionan o un yogurt ayuda a tu tránsito intestinal. No puedes vivir pegado a la wikipedia. 

Y no olvide dominar la narrativa visual. Abuse de los planos generales. Niegue los planos de escucha. Esconda los vectores visuales. Obligue a hablar con letreritos. Incluso no tasar los tiempos le permitirá al candidato del plasma esconderse en el silencio salvo que la marea suba demasiado. Si ya se pelean entre ellos yo me voy de aquí y ustedes ni se enteran. 


Y todo eso sin entrar en las estrategias discursivas. Simplemente para demostrar que el continente condiciona el contenido. Que si decides donde, cuando y a qué se juega lo tienes más fácil para ganar. O mejor dicho, para empatar. Si usted diseña un debate aburrido, un tipo aburrido lo tendrá más fácil que nadie. Así salió Rajoy indemne tras un empate a cero sin goles y apenas oportunidades. Más o menos lo que su electorado espera. Que pase la tormenta para volver a decir orgulloso, yo soy votante del PP. 



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