El Periscope y las hostias

Leía un artículo de Enrique Dans sobre el viral de la madre que descubre el Periscope de su hija. Comparto con Dans esa actitud positiva ante la asimilación y domesticación de la tecnología. El artículo venía a decir algo que todos los integrados tecnológicos defendemos: asumamos que esto ha venido a quedarse e intentemos ver sus oportunidades tanto como sus riesgos. Y hagámoslo juntos de manera intergeneracional. 

La sociedad española no va en ese camino. De momento la tecnología solamente ha sido superada por el consumismo. Somos uno de los países del mundo que más smartphones tiene y uno de los que menos uso les da a sus prestaciones. Es decir, tenemos tecnología por encima de nuestras posibilidades como diría algún economista. Sin embargo, no tenemos mucho interés en domesticarla según la racionalidad. En la guerra entre "mythos y logos", emoción y razón, más bien estamos adoptando la tecnología según nuestros impulsos más irracionales (sexo, comida, amor, odio, pereza, placer...).

Así pues converjo con Dans en la necesidad de asumir que la tecnología (también el Periscope) ha venido a quedarse y que valdría la pena hacer el esfuerzo de domesticarla (llevarla a la vida cotidiana) según ciertos criterios de racionalidad y colectividad; como por ejemplo intentar compartir pantalla. Hasta ahí estoy muy de acuerdo con Dans.

Sin embargo, creo que Dans pasa por encima de muchos matices socioeconómicos que asume como dogmas acríticos del devenir histórico. Es cierto que la tecnología es neutra pero se da en una época y lugar determinado y por tanto su aplicación práctica, su domesticación puede abandonar la neutralidad para favorecer una ideología. La radio es una tecnología neutra que fue usada por los nazis como el mayor instrumento enfervorizador. Cumplida la Ley de Goldwin creo que sería bueno contemplar esos vectores socioeconómicos que hacen que debamos vigilar la tecnología además de contemplarla y asumirla con gozo y fervor.

La idea del vídeo era el enfado de una madre (fractura digital) que contempla como dos preadolescentes hacen un Periscope en el que al parecer sale algún pene. Dans argumenta algunas ideas matizables. Por ejemplo, la idea de que las niñas están ya acostumbradas a ver penes o espectáculos de la misma naturaleza. Esa idea es tanto como asumir de manera natural el acortamiento de la infancia. A nadie se les escapará que los adolescentes son consumidores impulsivos y mercado blando fácil de persuadir trabajando con sus pulsiones básicas con lo que intentar empezar la adolescencia cuanto antes es un buen negocio. También por ejemplo, la mercanitilización del otro, la idea de que una persona no deja de ser un producto. Sin duda ambas cosas están presentes en nuestra sociedad pero determinadas tecnologías pueden actuar de dinamizadoras. Las redes que potencian la dictadura de la imagen son redes que nos conducen a un proceso de imbecilización oral irreflexiva. El paradigma oral sustituye al escrito y eso resta racionalidad.

El tardocapitalismo busca materias primas nuevas constantemente para convertir en mercancía. Lo hace abriendo mercados que eran de monopolio estatal (sanidad y educación) y lo hace con todo lo que pille por delante. En el final del sistema ya todo se convierte en mercancía. Lo es nuestra intimidad (datos) y lo somos nosotros mismos. Hay nudos de redes dedicados a ofrecer como productos a otras personas (miren los anuncios de adoptauntio.es como supermercado de hombres como mejor ejemplo). Esta contemplación del prójimo como producto con precio y beneficios es un giro brutal para la humanidad. Es la definitiva hegemonía del Amor Líquido de Bauman. No un giro brusco porque viene de lejos, pero un giro brutal.

El mismo sistema aspiracionista del tardocapitalismo intenta hacer una especie de fracking de consumo. Busca las entrañas de los deseos para sacar la materia prima. En este caso hay tecnologías que se internan en las cavernas de los seres más débiles y con menos dominio irracional. Hay varias tecnologías de predominio abrumadoramente adolescente: las más conocidas Snapchat y Periscope. Las dos basadas en los mismos paradigmas y entre ellos uno muy importante: el egómetro y la popularidad. Se aprovechan descarnadamente de los instintos de pertenencia y jerarquía de grupo para hacer negocio.
Alguien podrá decir que eso es básicamente una empresa: una organización que cubre o descubre necesidades. Es cierto, pero nunca es lo mismo descubrir necesidades que crearlas. Maslow dijo alguna cosa sobre estos temas pero básicamente todo aquello que profundice en un mayor individualismo nos hace más salvajes. La consciencia de ser y existir en grupo es un hecho diferencial del ser humano. El ser social trascendente es lo que nos hace una especie animal diferente y todas las aspiraciones de respeto colectivo materializadas (derechos humanos y de ciudadanía) han sido avances colectivos de esa consciencia de existir un "nosotros". El individualismo creciente supone un retroceso humanístico que demostraría que la historia no es lineal.

En definitiva, considero que la tecnología debe educarse y pensarse pero siempre de manera crítica para que camine hacia lugares de mayor humanidad y respeto colectivo. Si la tecnología se somete a los instintos y no a la razón acaba convirtiendo a dos niñas en espectadoras de penes mientras se les pide que enseñen las tetas. Y todo, con el ánimo de ser populares o divertirse hasta morir. 
Mientras tanto algunas empresas acumulan datos.

La fiebre del nuevo oro: nuestros datos

Una de las guerras comerciales más invisibles y cruentas del momento se disputa sobre nuestros datos. Es una nueva fiebre del oro, materia prima disponible de manera gratuita. Solamente hay que saber buscarla y luego tratarla. El último que llegue se quedará sin el nuevo oro, sin el nuevo petroleo. 
En una sociedad industrial el oro era valor refugio, valor de intercambio y riqueza natural apropiable de manera gratuita. Al petroleo le pasó algo parecido. Estaba allí debajo, accesible de manera gratuita. Estuvo allí durante siglos sin que nadie le diera importancia hasta que fue decisivo para la economía del país. Quizá el sol sea el nuevo petróleo económico y España lo menosprecia. Aunque el turismo le debería haber dado una pista histórica. En todo caso, ya está muy claro que el nuevo oro son nuestros datos.

Actualmente muchas empresas pelean por nuestros datos. Tener más y mejores datos para comerciar con ellos. Google lo hace con datos de búsquedas, localizaciones, correos, fotografías incluso con mi blog (he detectado que aparecen muchos anuncios de bancos e imagino que el robot de google no ha leído los artículos). Facebook también acumula datos. Las estrategias son diferentes. Facebook quiere vender datos más "calientes", mientras Google trabaja con datos más frios.

Facebook últimamente anda buceando en nuestra memoria (nos recuerda cosas del pasado) y nuestras emociones (más emoticonos reactivos). Busca datos más íntimos y propios porque lo de que compartamos noticias no le da para su negocio. Google reconoce ya casi todo lo que fotografíamos. Prueba a poner en google fotos una palabra en su búsqueda. Yo probé con "coche" y salen todas las fotos de coches que tengo (al menos la mayoría). Acumulan datos y más datos que tienen sentido para vender mejor los anuncios. Eso de momento, con el tiempo ya veremos. Datos precisos de edad, ubicación geográfica, intereses, fases emocionales (más activos o menos activos, más me gusta o menos me gusta), nivel cultural, género, etapa vital (divorcio, matrimonio, paternidad-maternidad). Todo eso es oro para un anunciante de ropa de bebé o saber cuál es el mejor día para vender entradas de un festival de verano o un viaje.

Es la materia prima de una sociedad informacional: los datos. Quien tenga mejores datos para comerciar y ofrecer a otras empresas será el rey del futuro. Y lo que es mejor es que son gratis. Los regalamos. Por eso, mientras llega el momento en que merecidamente nos paguen por nuestro datos mi sugerencia es usar el sarcasmo, la ironía y directamente la mentira. Mentid bellacos, mentidle a Google y a Facebook. 

De cómo Iglesias se convirtió en el techo de Podemos

Una marca ideológica es como un caballo. Hay que manejar las riendas con dos manos. En una mano tienes el nivel de rechazo y en la otra el nivel de adhesión. Si una de las dos manos no se controla bien el caballo acaba dando vueltas todos el tiempo en círculos. 

Podemos erra la estrategia de marca por egolatría colectiva. Eso ya lo admite Pablo Iglesias con sus análisis del resultado electoral. Pero el análisis debería tener una muestra más amplía que analice la marca Podemos desde su nacimiento y su precipitada infancia y adolescencia en la cual se encuentra. 

Podemos es un claro producto de marca política "in vitro". En una universidad un grupo de conocidos cómplices intelectuales gestan un producto político que supere las limitaciones de rigidez de Izquierda Unida y pueda asaltar el espacio político del PSOE. Desde el punto de vista del producto hacen un análisis del CIS e intentan meterse en agenda lanzando eslóganes vagos (de inicio) y superadores de los ejes clásicos. Así empiezan con su "arriba y abajo" frente a "izquierda-derecha" o el concepto "casta". 
En la primera fase de marqueting político usan una técnica de alcance de nicho de mercado. El movimiento 15M es un movimiento descabezado y los precursores de Podemos son  una cabeza sin cuerpo. Aquí hay sinergia. Las primeras tácticas de Podemos son intuitivas pero eficaces. 

  • La mosca cojonera. En Valencia había funcionado ya el mecanismo con Mónica Oltra así que podría funcionar a otra escala. Iglesias se atreve (con mucho mérito) a aparecer en Intereconomía. Su aspecto ayuda a la cadena a etiquetar al 15M pero no contaban con la capacidad dialéctica de Iglesias y su eterna paciencia dialéctica solamente salpicada por pequeñas dosis de "cal viva". Nace el "azote de la derecha" que entra en el star system con "La Sexta Noche" y sus polémicas con Marhuenda.  
  • Capitalización de la indignación (15M). Para construir un movimiento político se necesita una pulsión básica, una emoción activante. La indignación (rabia +movilización + frustración) lo es y se convierte en leitmotiv de Podemos. Podemos parece querer revertir el sistema. 
  • Representar un sector social pujante. La crisis ha generado una fractura social entre padres con contratos indefinidos y propietarios e hijos sin trabajo y sin acceso a la propiedad. La expulsión de talento generacional abre una brecha de protesta contra todo el sistema de un nuevo segmento social de pequeña burguesía formada por la educación universal que no encuentra espacios de acceso al poder al ser bloqueados por la generación de la Transición del Regimen del 78. 
  • Innovación. Lenguajes y códigos nuevos. Es una estrategia típica de marqueting de abrir mercado. Así se construye el concepto de Nueva Política. La digitalización democrática, el foco amplío de agenda, los puentes con sectores olvidados por la izquierda radical, la creación de un star system apoyado las televisiones. Especialmente importante es el uso de la prosa política y sus metáforas por parte del líder. 
  • Hiperliderazgo mesiánico. Su marca se confunde con su líder (papeletas electorales en las europeas). 
  • Cohesión, limpieza y claridad de marca. La estrategia era esa. Otra cosa es el resultado. De hecho su obsesión es de tal nivel que no dejan que la marca se manche ni en las municipales ni en las autonómicas sacrificando resultados de ambos comicios.  

En ese contexto Podemos e Iglesias montan un andamiaje de un edificio político en muy poco tiempo. Lo hace con una típica estrategia de nicho de mercado basada en la innovación, la creatividad, la alternativa, la exclusividad y la cohesión de grupo por diferenciación. 

Dar el salto de nicho de mercado a seguidor de líder o asalto de liderazgo es uno de los pasos más difíciles que existen porque el caballo se desboca y hay que manejar las dos manos para calmarlo. Hay que situar bien las dosis exactas de nivel de adhesión y nivel de rechazo. 

En términos generales el trabajo que ha hecho Podemos con el nivel de adhesión es impecable. Ha rebajado los contenidos ideológicos para hacer más digerible el producto, lo ha presentado con los códigos de un nicho amplio (catálogo Ikea), no ha presentado problemas graves de cohesión interna, ha conectado con el sector social que pretendía (urbano y formado). 

El problema es que la marca Pablo Iglesias tiene techo por mala gestión del nivel de rechazo. El nivel de rechazo se ha disparado y ha generado dos dinámicas. La primera es que ante tanto rechazo se ha producido el efecto pelea. Primero separarse de la pelea y luego ver qué pasa (abstención). La estigmatización (operación Venezuela) es una táctica de intoxicación mediática que funciona por exceso. La segunda que ha movilizado al electorado temeroso del adversario politico por puro odio o miedo (en general se parecen bastante). Iglesias tiene tope. Ya no puede tirar más del equipo. No puede hacerlo todo y además cuando lo hace todo genera movilización antagónica contra "el coletas". Etiqueta la marca y la encierra en  una concreción demasiado enjaulada en una persona. 

El modelo de nicho de mercado tiene tope. En términos de bolsa Podemos ha entrado en una zona de rebote (dos veces mismo techo). Para superarla solamente tiene unos pocos caminos estratégicos: 

  • Coralizar el liderazgo para atenuar el nivel de rechazo del líder favoreciendo liderazgos de proximidad que capilaricen el voto. 
  • Reducir la exposición pública de Pablo Iglesias para convertirlo en un primus inter pares y que su agenda sea más cara para los medios. 
  • Trazar estrategias de reducción del nivel del rechazo y de alcance de targets más amplios (sobre todo gente mayor afecta al Regimen del 78). 
  • Favorecer algún tipo de clarificación de marca. La estrategia de sinergias políticas territoriales es dificil que cuaje como una propuesta estatal realista. Las disensiones territoriales en España son endémicas pero los partidos grandes las lavan dentro. Podemos las muestra y las expone como parte de las fortalezas cuando desde fuera se pueden usar como debilidades o incluso amenazas. 
Claro que otra opción es la aceptación del techo y asumir una mayor versatilidad de pactos y consensos. Una especie de operación Borgen que te otorga más capacidad de influencia con menos capacidad instalada. Pero eso es arena de otro post. 

¿Cómo aprende tu hij@ en Snapchat las reglas del precariado?

Snapchat es la red social dominante en el mundo adolescente. Su capacidad para escabullirse del mundo adulto convierte a los adolescentes en precursores de nuevos modos de comunicación que escapan a los códigos de los adultos. Cuando los adultos llegan los adolescentes ya se han ido en busca de nuevos espacios donde se sienten libres y sin vigilancia de los padres. 


A ello hay que unir la pereza tecnológica de los inmigrantes digitales (no nativos) que permite que los adolescentes crezcan en selvas salvajes inexploradas de carácter virtual. Es el caso de Snapchat donde muy pocos adultos entran y los adolescentes campan a sus anchas.

Los adolescentes dominan con mucha rapidez la técnica de uso pero no son capaces de dominar ni gestionar la experiencia de usuario. Tampoco los adultos parecen muy doctos en estos temas a tenor de las intervenciones en los grupos de Whatsapp más universales y comunes. En realidad, todos estamos improvisando qué tal va esto del alud tecnológico.

Snapchat crece y crece mucho y aunque los primeros colonos adultos ya han llegado, el mercado es básicamente adolescente. Para el que no lo sepa Snapchat empezó siendo una especie de Whatsapp donde los mensajes simplemente desaparecían un tiempo después de haber sido enviados sin dejar rastro. En el proceso de convergencia de todas las redes sociales al mismo modelo de red ha ido incorporando el resto de posibilidades que ofrecen las redes sociales (un muro y sugerencias de lectura básicamente).

Lo importante de Snapchat, por tanto, es su esencia efímera. En los procesos sociales difícil distinguir entre la causa, la correlación y la simultaneidad. Lo cierto es que millones de adolescentes están creciendo en la cultura de lo efímero. Mientras tanto, los adultos seguimos anclados en la acumulación de recuerdos y trayectorias. De hecho, Facebook nos trae recuerdos al muro. Partimos de la idea de que la memoria y los recuerdos acumulados son buenos en una traslación de nuestras clases de aquella historia lenta que transcurría en la época industrial.

Los chavales no. Sea por una razón tan sencilla como esconderse o sea por la razón que sea han aceptado el paradigma de lo efímero como un discurso hegemónico. Los recuerdos mueren, desaparecen, se evaporan. Quizá Zygmunt Bauman tenga que escribir algo sobre la nueva sociedad "gaseosa" en lugar de líquida. Lo cierto es que admiten que el instante fue un instante que lo capturaron y luego lo dejaron marchar.

Eso supone un cambio que profundiza en el instanteismo, en el presentismo y olvida la perspectiva diacrónica de la existencia sumiendo al pasado y al futuro en un lugar secundario; casi marginal.

En términos marxistas, infraestructura y superestructura siempre andan relacionadas. El nuevo precariado se ajusta mucho más al Snapchat que a cualquier otra red social. Contratos instantáneos, relaciones instantáneas, olvido del futuro, negación del pasado, pelotazos de start up, pelotazos de fama instantánea (viralidad). Todo acaba por parecerse. Snapchat parece la red que mejor interpreta un futuro lleno de instantes presentes que desaparecen y se evaporan.

Retorciendo el argumento hasta que confiese Snapchat facilita las conductas de abuso en la impunidad de la desaparición de las pruebas. Sexting o Bullying encuentran en Snapchat el campo perfecto. Es muy fácil mandar un mensaje violento si sabes que no dejará rastro. Desaparece el vínculo entre abusador y abusado. No hay pruebas. No hay cadena silogística. Un reflejo de la violencia estructural del mundo desigual, excluyente, instanteista y fanático que estamos creando.

De las dos escuelas clásicas sigue ganando el Carpe Diem, aquel disfruta el momento que dejó el Tempus Fugit aparcado en el garaje. Tempus fugit obligaba a reflexionar sobre la existencia del tiempo y de la manera de aprovechar su globalidad abstracta. Sin embargo, la sociedad del entretenimiento prefiere un Carpe Diem emocional, límbico, irracional pero aparentemente hedonista y muy divertido. Y sobre todo, rentable para el capital.


Los imprevistos de la TRANSPARENCIA

Entre las ideas fuerza de los nuevos tipos de izquierda ideológica está la transparencia. Cuando una idea fuerza llega al centro del discurso hegemónico se convierte en una especie de dogma, una mística que deja de cuestionarse y se suma a la biblioteca reconocida de los lugares comunes.

La transparencia, sin embargo, podría tener algunos daños colaterales previsibles e imprevisibles. Una especie de lado oscuro. En todo caso, conviene hacerle un vistazo crítico a las dos vertientes.

La transparencia, esencialmente consiste en situar un enorme volumen de datos de instituciones públicas y semipúblicas al alcance hipotético universal de cualquiera. Por lo tanto ya podemos analizar dos posibles disfunciones peligrosas:

  • Enorme volumen. La "moda" de la transparencia coloca un volumen de datos inasumible para un ciudadano. Ningún individuo por sí mism es capaz de interpretar y gestionar un compendio de esta magnitud. Por ello, la profusión informativa en realidad genera un maremágnum de información sin interpretación ni conocimiento ni siquiera posibilidad de alcance. Más información que nunca y peor informados que nunca podemos llegar a estar. Además, es evidente que pasa lo mismo que con el Big Data; sólo se pueden volcar los datos digitalizados inicialmente lo que genera un sesgo de campo estadístico bastante pronunciado que pondrá el foco en una época frente a otras menos iluminadas. También lo hará por temas ya que la publicidad es más sencilla con cuestiones cuantitativas y no tanto con cuestiones cualitativas en las que se basa la verdadera política. 
  • Cualquiera. En realidad no existe un cualquiera que pueda acceder a esos datos. Se trata solamente de una posibilidad teórica. Acceder a esos datos requiere un músculo tecnológico considerable con lo que podríamos estar contribuyendo a poner a disposición de determinadas poderosa empresas más información y más datos de los que ya disponen. Poder cruzar datos agregados institucionales con personales puede ser un sueño para algunas empresas. Son empresas invisibles del "modo gratis" que ahora trabajan con materia prima gratuita: nuestros datos. Les estamos regalando ingentes cantidades de información con la ganan dinero sin pagarnos por nuestros datos. La transparencia, en este caso, supondría regalar muchísimos datos agregados sobre nuestro comportamiento colectivo. Solamente una organización con una determinada dimensión es capaz de sacar partido a todos esos datos que estamos poniendo a disposición de cualquiera. Eso genera una asimetría social considerable que puede crear nuevos nichos y núcleos de poder ahora mismo imprevistos. 

¿Quiere esto decir que la transparencia es mala? No. Quiere decir que no es un axioma incontrovertible sino que debería medirse exactamente cuánta información está disponible de manera abierta, cuánta a petición, cuánta y cual debe reservarse y a quién. Un mundo completamente transparente igual no nos conviene tanto. 

¿Por qué el mundo se irá a la mierda en un tutorial de Youtube?

Se quejaba Aristóteles de que el invento de la escritura acabaría con las habilidades derivadas de la memoria que señalaban la diferencia entre la sabiduría y la banalidad. Cualquier nueva tecnología tiene efectos sobre la conducta humana y genera consecuencias imprevisibles. 



Una de las fuerzas más importantes de la naturaleza es una ley de supervivencia básica: la ley del mínimo esfuerzo. En cualquier especie animal la genética busca a los individuos que son capaces de usar menos energía para seguir vivos. Incluso la tendencia a la obesidad de la especie humana tiene relación con ello, acumular energía para sobrevivir en momentos de ausencia de alimentación. En tiempos donde la escasez desaparece es la pereza la que sustituye este elemento básico. Tanto es así que hasta la Iglesia Católica incluyó la pereza como un pecado capital. Esto es importante para entender las evoluciones derivadas de las eras tecnológicas.

La aparición de la rueda o el fuego crearon nuevas eras. El fuego permitía obtener calor y luz cuando no lo había. La aparición de la escritura desconfiguró la necesidad del uso de la memoria oral. La imprenta democratizó el conocimiento y permitió una seguridad jurídica. Internet también genera un cambio de era.

La primera oleada derivada del nacimiento de Internet parecía devolver al mundo la necesidad de escribir. Eso suponía volver al paradigma de la escritura como ecosistema dominante con todas sus consecuencias. Durante años, la radio, la televisión y el cine fueron postrando lo escrito a un lado del camino cada vez más pequeño.

Foros, blogs, redes sociales, sms, whatsapp, e-mail: todos nos devolvían a un paradigma escrito. La escritura obliga a externalizar de algunas manera las mentes. Obliga a exponer tu interior en fondo y forma. Bajo la escritura se revelan centenares de caraterísticas. La escritura revela en gran parte tu inteligencia, tu cultura, tu formación, tus debilidades, tu capacidad de síntesis, tu nivel de abstracción, tu concepción analítica, tu grado de madurez. Así pues, Internet luchaba contra fuerzas importantes de la naturaleza y sin embargo triunfaba. Es cierto que sobre una parte reducida de la población que se lanzó a la creación de webs, blogs o wikipedia por ejemplo. Todo en Internet era por escrito mientras la tecnología no daba para más.

Los optimistas tecnológicos pensaron que ese nuevo paradigma haría al ser humano más racional, lógico y analítico, más informado y formado, con más visión panorámica al tener acceso a más opiniones e intercambiarlas (forocoches?). No contaban con Youtube.

En cuánto el ancho de banda lo permitió alguien inventó la posibilidad de crear contenidos en vídeo  subirlos a la red. Yo soy uno de sus usuarios. Enamorado de la gramática audiovisual. La inercia humana hizo el resto.

Reanudamos un retorno hacia el paradigma oral y audiovisual. Quienes vimos con esperanza una mayor comprensión a quienes pensamos por escrito tuvimos una gloria efímera. El grueso del ejército de la popularidad camina hacia espacios más sencillos.

Evidentemente la escritura como método de funcionamiento cerebral sigue funcionando. Y la lectura como acompañante pero las hordas techies ya se sitúan en ámbitos orales. El mayor yacimiento de mercado de la comunicación es el vídeo. Ya no solo por Youtube también Facebook, Twitter, Instagram y  Snapchat lo potencian en búsqueda de más y mejores datos sobre nuestras vidas para luego comerciar con ellos. Ya trabajan el programas de reconocimiento de vídeo (localización, acción, emociones....). Creen que estamos bajando nuestras comparticiones escritas, que ya solamente compartimos enlaces, que las estamos usando como feed (me han pillado) así que quieren que pongamos cosas nuestras de verdad y quieren aprovechar el video. El vídeo te permite no escribir. Escribir es lento. Hablar es rápido. Y no escribir en parte implica no pensar. El impulso oral es más directo, más emocional, menos reflexivo y por tanto más rentable.

Ahora, cuando un niño no sabe como hacer algo no necesita preguntarle a su madre/padre. Tampoco necesita leer un manual de instrucciones o un artículo. Buscará un tutorial en el que visualmente pero oralmente alguien le explique como hacerlo. La escritura volverá a su espacio. Un rincón del parque de juegos en el que se ha convertido todo, donde una persona escribe lo que reflexiona y otra persona reflexiona lo que lee. 

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